Las placas solares pueden ser un refugio para las abejas, un bote salvavidas para una población cada vez más escasa a causa de las sequías extremas, los tratamientos agrícolas y la proliferación de otras especies.
Este proyecto apivoltaico nace partiendo de la base de que las plantas solares, ubicadas en entornos naturales y libres de pesticidas, son un refugio para la abeja reina y el resto de las poblaciones de abejas.