La crisis migratoria en Ceuta ha dividido a los socios de la Unión Europea. Algunos han reforzado sus fronteras y han pedido expulsar a España del espacio Shchengen, mientras otros han mostrado solidaridad con nuestro país. El martes habrá una reunión de urgencia de los ministros del Interior para abordar la situación.
Italia ha anunciado este viernes la suspensión del acuerdo Schengen de libre circulación de la UE con España en respuesta a la llegada masiva de migrantes a Ceuta, procedentes de Marruecos, por lo que se activarán los controles fronterizos a las personas los "ciudadanos extracomunitarios" que viajen en avión o barco entre ambos países.
El comisario europeo de Migraciones, Magnus Brunner, ha dicho que España está controlando la situación, pero varios países europeos al ver las imágenes de la avalancha han pedido, como ya ha hecho Italia, excluir a España del espacio Schengen, es decir restringir la libre circulación.
"Están invadiendo el país", así ha calificado el presidente estadounidense, Donald Trump, la crisis migratoria. Asegura que Pedro Sánchez NO sabe qué hacer y que esto es el resultado de un mal gobierno y de leyes progresistas.
El Ejecutivo italiano de Giorgia Meloni ha propuesto la expulsión de nuestro país del espacio Schengen, que permite la libre circulación entre las fronteras de los Estados miembros. Una propuesta a raíz de la crisis migratoria que sufre Ceuta en la que alrededor de 50.000 personas han cruzado la frontera entre Marruecos y la ciudad autónoma. Los líderes europeos han acusado a España de no proteger las fronteras exteriores de la Unión Europea y hacen un llamamiento al resto de países para unirse a su propuesta. La legislación europea no permite que un país cese de forma unilateral a otro en este tipo de acuerdos.
El ministro de Interior francés, Laurent Nuñez, ha declarado que Francia ha intensificado los controles en sus fronteras con España por la crisis migratoria de Ceuta y que al mismo tiempo mantiene el contacto con el Gobierno español.
El papa León XIV ha rendido homenaje a los migrantes muertos en el mar este sábado en la isla siciliana de Lampedusa. Desde el epicentro de la crisis migratoria en Europa, el pontífice ha hecho un llamamiento a la compasión y la defensa de la dignidad humana. Además, ha criticado el sistema económico mundial que genera estas situaciones.
Unas palabras despectivas del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, han provocado un crisis diplomática entre ambos países y un nuevo desencuentro entre los dos líderes ultraderechistas, antiguamente aliados ideológicos y hoy distanciados.
El canal de televisión italiano La 7 ha difundido este viernes la transcripción al italiano de una entrevista telefónica con Trump. En ella, según el canal, el estadounidense aseguró que accedió a tener un encuentro y dejarse fotografiar con Meloni durante la cumbre del G7 que se celebró a principios de semana en Évian (Francia) porque esta se lo "rogó" y le "dio pena".
Europa endurece su política migratoria y abre la puerta a crear centros de deportación de migrantes en países situados fuera de la Unión Europea. El acuerdo permitirá trasladar a esas instalaciones a familias enteras, incluidos menores acompañados. Las ONG ya han mostrado su rechazo.
Italia puso la primera piedra con los controvertidos centros de deportación que Giorgia Meloni abrió en Albania. Ahora, la Unión Europea da cobertura legal a esa fórmula.
El nuevo Reglamento de Retornos contempla la posibilidad de establecer centros de expulsión fuera del territorio comunitario para inmigrantes en situación irregular, mediante acuerdos bilaterales entre Estados miembros y terceros países. Algunos gobiernos, como los de Austria, Dinamarca o Países Bajos, ya exploran esta vía. Los menores no acompañados quedarán excluidos de estos centros, aunque sí podrán ser trasladadas familias con niños.
Se trata de uno de los aspectos más polémicos de la nueva legislación migratoria impulsada por Bruselas durante esta legislatura.
El objetivo es aumentar el número de expulsiones efectivas. Actualmente, solo alrededor del 28% de las órdenes de retorno llegan a ejecutarse. La reforma también endurece las condiciones para los migrantes que no cooperen con las autoridades y amplía el periodo máximo de detención, que podrá alcanzar los 30 meses en determinados casos.
El Parlamento Europeo defendía una entrada en vigor inmediata, aunque los Estados miembros dispondrán de hasta doce meses para adaptar parte de las nuevas medidas. La presidenta de la Comisión Europea, la mayoría conservadora de la Eurocámara y los grupos de derecha y extrema derecha han celebrado el acuerdo. En cambio, la izquierda y numerosas organizaciones humanitarias lo han criticado con dureza.
Con este pacto, todavía pendiente de aprobación definitiva, culmina el giro de la Unión Europea hacia una política migratoria más restrictiva.