Los secretos del fresco abovedado con las bodas de Ariadna y Dioniso restaurado en Pompeya
- La escena forma parte de un cenáculo de la Casa del Horno, en la Regio IX del yacimiento
- El matrimonio entre una mortal y un dios adornaba la bóveda de una estancia del primer piso
Ariadna le da el hilo a Teseo para escapar del laberinto, tras matar al minotauro. Se enfrenta a su padre, el rey Minos, y escapa con el héroe, que luego la abandona en la isla de Naxos. La princesa cretense duerme y el dios Dioniso se enamora de ella y la desposa. La unión sagrada se pinta en el techo de un cenaculum en el sur de Italia, en una ciudad que queda sepultada por un volcán.
Casi dos mil años después, ese fresco que colapso en miles de fragmentos por la erupción del Vesubio en el año 79 d. C vuelve a recuperar sus formas y colores. Un equipo de restauración del Parque Arqueológico de Pompeya trabaja en recuperar la escena de las bodas de Dioniso y Ariadna en el techo abovedado de una sala de la primera planta de la Casa del Horno, en la Regio IX del yacimiento.
El proyecto ha permitido recuperar más de una cuarta parte de la composición original del fresco. Dado que las piezas cayeron durante el colapso del edificio en la erupción volcánica, los arqueólogos conocen con certeza su procedencia y la primera reconstrucción comenzó durante el trabajo de campo en el proceso de excavación.
Detalle del fresco de las bodas de Dioniso y Ariadna. Parque Arqueológico de Pompeya
La decoración recuperada exhibe un diseño figurativo que gira en torno a un panel central flanqueado por marcos decorativos, guirnaldas de plantas, personificaciones de las estaciones y ángeles o figuras aladas. En la hierogamia o unión sagrada, el dios del vino aparece recostado sobre un carro frente a Ariadna, quien toca el arpa acompañada por un Eros tocando la cítara y dos centauros músicos.
El catedrático de Historia Antigua de la Universidad Rey Juan Carlos, Pablo Ozcáriz, explica a RTVE Noticias que Ariadna, tras ser "traicionada" por Teseo se encuentra con Dioniso, en "ese viaje que va haciendo desde Oriente con un cortejo de silenos, sátiros, seres con las orejas en punta, y ménades, mujeres que pierden la conciencia".
El dios se encuentra a Ariadna dormida, se enamora y al desposarla la eleva a la inmortalidad: "Convierte a una mujer que ha sido humillada, abandonada por un héroe y la eleva a la a la inmortalidad. Normalmente se interpreta que Ariadna representa al alma humana que pasa del sufrimiento terrestre a la salvación divina, mediante la unión con la divinidad. Es como una alegoría de la redención, como que el hombre puede ser redimido por los dioses. Y además Dioniso es el único Dios con el que si tú te casas, la cosa puede acabar bien". En general, los dioses raptaban o violaban a las mortales.
Detalle de un fresco pompeyano. EFE/ Oficina de prensa del Parque Arqueológico de Pompeya
Ozcáriz indica que los techos abovedados con pinturas eran muy frecuentes y que los ejemplos más conocidos están en la Domus Aurea de Nerón en Roma: "Los artistas más conocidos del Renacimiento pasaban por una especie de cuevas cerca del Coliseo. Veían a los techos, la pintura romana, la analizaban y luego la utilizaban también para sus obras. De hecho, los grotescos (de gruta), en España se usan muchísimo en el arte plateresco. Los grotescos están en casi todos los edificios renacentistas".
La restauración de este fresco se enmarca en la programación temática que el Parque Arqueológico de Pompeya dedica al culto dionisiaco a lo largo de este ejercicio, respaldada por hallazgos como la gran megalografía del cortejo de Dioniso descubierta en la vecina Casa del Tíaso.
El experto en epigrafía de la URJC apunta que había similitudes entre la religión griega y romana (prácticamente el panteón de dioses olímpicos es el mismo con otros nombres), pero que se trataba de una relación indirecta con las divinidades en las que se cumplía con los ritos y poco más. Dioniso era "un dios muy particular, que procedía de Extremo Oriente, que tiene muchísimos seguidores, que se identifican con él. Estos ritos orientales tienen una conexión más personal y por eso empiezan a tener mucho éxito ya en épocas muy tempranas". Añade que en la ciudad también había un templo de Isis (diosa de origen egipcio).
El catedrático rebate la idea extendida de que Pompeya es una cápsula del tiempo perfecta en la que una ciudad próspera queda sepultada por la lava en "la flor de su desarrollo histórico". Recuerda que, quince años antes, en el año 62 d.C, un terremoto destruyó buena parte de los edificios pompeyanos, lo que provocó configuraciones urbanas singulares.
Familias acomodadas vieron dañadas sus propiedades, entraron en crisis y tuvieron que venderlas a estratos sociales más bajos, como comerciantes o industriales. Así, donde se ha encontrado el fresco de la boda de Ariadna y Dioniso, conviven una panadería que incluye "un molino, un establo, el horno. Y, en el otro lado, hay una lavandería en medio". Ozcáriz matiza que la lavandería "de aquella época debía emitir un olor bastante desagradable. Entre otras cosas, usaban la orina para limpiar la ropa".
La Casa del Horno
La Casa del Horno, en español, o Casa con Panificio, en italiano, sigue siendo deparando interesantes hallazgos. Al descubrir, las pinturas negras monumentales de un salón de banquetes, adornado con escenas de la guerra de Troya, ya se recogieron los fragmentos del fresco, desplomado del primer piso, que ahora se está restaurando.
El académico detalla que se ha utilizado un bastidor curvo de aluminio, que reproduce el soporte original, para ir colocando los trozos de la pintura encontrados y dejar espacio para completarla en un futuro si aparecen "nuevas piezas del puzle".
El especialista en grafitos, inscripciones o dibujos que se cuelan en lugares que no les pertenecen, destaca que, desde su punto de vista, uno de los hallazgos pompeyanos más relevantes de los últimos tiempos es la aplicación de nuevas tecnologías de reconocimiento de imagen al corredor de los teatros en "una investigación que hicieron entre la Universidad de la Sorbona en Francia y la Universidad de Quebec" que arroja nuevos resultados.
"El corredor se conoce desde hace siglos, se ha mirado y remirado como muchas veces. Lo que pasa es que, al aplicar el RTI, les permite llegar a un nivel de precisión casi microscópico, aplicando las técnicas de 3D y la iluminación lateral. Han documentado mucho mejor esos 200 grafitos ya localizados, corrigiendo algunos errores de lectura y luego han encontrado 79 nuevos que el ojo humano no puede identificar a simple vista".
La alfabetización en el siglo I d.C era desigual, pero no era tan rara, como nos demuestran los mensajes escritos en los muros. Ozcáriz especifica que muchas personas solo sabían escribir su nombre (algo que no era tan sencillo, los ciudadanos romanos tenían la tria nomina: praenomen, nomen y cognomen), otras podían leer muy despacio, pero no trazaban las letras o los taberneros que escribían con faltas, pero lograban comunicarse de forma eficaz.
Por ejemplo, hay "una inscripción muy conocida en una taberna que, con una ortografía horrorosa, se come letras, pero dice me han robado una perola de bronce, al que me dé noticias sobre quién ha sido, le pagaré tanto y al que me traiga al ladrón le pagaré bastante más".
Otra idea preconcebida es la que víncula el conocimiento de las letras con la clase social. En el imperio romano, los esclavos de origen griego podían ser más cultos que sus dueños, ser bilingües, capaces de leer y escribir en latín y griego, por eso solían ser los preceptores de los miembros más jóvenes de la familia. Como muestra, una esclava dejó un mensaje a su amado Cresto, que invoca la protección de Venus, o un supuesto gladiador que se jacta de sus hazañas en la arena.
Estudio de los grafitos
Ozcániz investiga sobre el terreno en Pompeya y lidera un equipo internacional de las universidades españolas Rey Juan Carlos, UNED y Complutense de Madrid, y de la estadounidense Washington and Lee, la de Florencia (Italia), la de Viena (Austria) y de la brasileña Universidad Federal de Paraná. Su trabajo es estudiar los grafitos que aparecen en piezas de cerámica más allá de los sellos de los alfareros, pueden ser trazos, dibujos, nombres propios o advertencias a los ladrones.
Confiesa que su hallazgo más preciado hasta la fecha es una pequeña inscripción en una copa que reza: redeme que significa "déjame, no me cojas, no me lleves contigo" y también le tiene cariño a las palabras de un zapatero escritas en la parte cóncava del pie de otra copa con hermosa caligrafía en cursiva.
Frente a los espectaculares robos de joyas patrimoniales que se han producido en los últimos tiempos, el investigador atestigua las medidas de seguridad del Parque Arqueológico de Pompeya: "Sacan el material y trabajas en un sitio con otras personas y los funcionarios están por allá. En principio, no se puede sacar absolutamente nada y está todo muy vigilado". En el último ferragosto, un turista escocés metió unas piedras y un ladrillo en la mochila y le pillaron in fraganti, mientras que una canadiense devolvió unos azulejos que había robado en su juventud porque estaban malditos. Así que el patrimonio mejor no tocarlo.