Pompeya revela en sus muros los chats de la antigua Roma
- La última tecnología arqueológica ilumina grafitis perdidos en la ciudad romana sepultada por el Vesubio
- Casi todas las inscripciones son fragmentarias, pero funcionaban como un tablón de anuncios
Pompeya es aún hoy una ciudad llena de secretos y lo seguirá siendo durante mucho, mucho tiempo. Un tercio de la ciudad sigue enterrado bajo la ceniza del Vesubio y no existen ahora mismo recursos para sacar a la luz los más que probables tesoros escondidos en el subsuelo. Pero, a veces, para descubrir algo nuevo basta con detenerse en un lugar aparentemente anodino y mirar con otros ojos.
"Aquí, en el Corredor de los Teatros, no hay estatuas ni frescos, pero es uno de los puntos más importantes de la ciudad", cuenta Gabriel Zuchtrieger, arqueólogo y director del parque arqueológico de Pompeya. Millones de visitantes circulan por ese pasadizo todos los años para ir a lugares más llamativos como la Villa de los Misterios o la Casa del Fauno. Ni siquiera los expertos esperaban nada nuevo, el corredor fue desenterrado hace 230 años y se creían desvelados todos sus secretos.
Se trata de un corredor de casi 30 metros de largo y tres de ancho desde el teatro grande de Pompeya al pequeño. Fue un lugar de paso, pero también un espacio para pasear, charlar y matar el tiempo pintarrajeando o escribiendo en las paredes. Dice Zuchtrieger que era "una especie de tablón de anuncios, una red social o un chat. Con sus incisiones en el yeso, los pompeyanos dejaban mensajes, historias, saludos, insultos o dibujos".
Un estudio minucioso con más de 15.000 imágenes
A la erupción sobrevivieron unos 200 grafitis, y es ahora cuando, por primera vez, un historiador de la universidad de Québec (Montreal) y arqueólogo y un lingüista de la Sorbona (París) han decidido leer esas inscripciones con esos otros ojos, utilizando una técnica fotográfica digital conocida como Imagen por Transformación de Reflectancia o Reflectance Transformation Imaging (RTI) en inglés.
Todos hemos dibujado o escrito en yeso alguna vez. Si la incisión es superficial, puede costar verla salvo que la miremos desde un ángulo concreto o que la luz venga de una dirección determinada. En su proyecto, los académicos se valieron de la RTI para mirar los grafitis desde todos los ángulos y con todas las luces posibles. Visitaron el Corredor de los Teatros en dos ocasiones, en 2022 y en 2025. De noche, recorriendo las dos paredes, 54 metros en total, fotografiaron cada una de las inscripciones decenas de veces, iluminando cada una desde diferentes ángulos. Tomaron casi 15.000 imágenes, usando por primera vez esta técnica a gran escala.
Una vez en el ordenador, combinaron las fotografías para crear una única imagen de cada inscripción iluminada virtualmente. Y finalmente, frente a la pantalla, se pusieron a jugar con esa luz virtual, haciéndola más o menos intensa, moviéndola hacia uno u otro ángulo o desplazándola en el espectro hacia el infrarrojo o el ultravioleta. Una tecnología que, según el director del parque arqueológico de Pompeya, "no deja de ser una forma avanzada de excavar". El resultado: unas 200 inscripciones ya conocidas se han podido ver como nunca y los expertos han encontrado otras 79 prácticamente invisibles a simple vista.
Mensajes encapsulados para siempre
Casi todas estas nuevas inscripciones son fragmentarias, incompletas. Hay un grafiti en el que se lee solo "Erato ama". Se intuye la historia de amor de una mujer llamada Erato, pero, ¿a quién ama? Las demás palabras han quedado borradas; nos quedamos con ganas de saber más. En otro grafiti, en cambio, las palabras simplemente sobran. Es el dibujo esquemático de un combate entre gladiadores. Uno de ellos, con casco, se protege con su escudo mientras con la otra mano esgrime su espada; del segundo gladiador apenas se ha conservado medio cuerpo. El dibujo tiene unos pocos trazos, probablemente se hizo a toda prisa, pero es como si los gladiadores estuvieran vivos.
Entre los mensajes ya conocidos escritos en estos muros de Pompeya, los hay que no desentonarían en redes sociales o en las paredes de una ciudad o pueblo de nuestro tiempo. Por ejemplo, esta suerte de "viva los novios": "Methe -una esclava- de Cominia, de Atella, ama a Chresto en su corazón. Que la Venus de Pompeya les sea propicia y que vivan siempre en armonía". O este otro, demostrando que en la Roma del siglo I después de Cristo también daban plantones: "¡Tengo prisa! Que te vaya bien, mi Sava, di que me quieres". Hay uno a caballo entre la tomadura de pelo y el bullying: "¡Miccio-cio-cio, a tu padre, que estaba cagando, le has reventado la barriga! ¡Mirad un poco cómo está Miccio!". Quién sabe si serán fake news.
El parque arqueológico prevé ahora cubrir el corredor para proteger esas inscripciones de la lluvia y para animar a los visitantes a apreciar esa Pompeya menos conocida. Además, gracias al proyecto, los grafitis van a quedar salvaguardados en forma de copias digitales.
Eran inscripciones destinadas a desaparecer rápidamente, como los tuits o las stories de hoy en día. Quienes las hicieron tal vez no esperaban que duraran mucho, a lo sumo días. Pero llegó la erupción, y esos grafitis se convirtieron en cápsulas del tiempo que casi 2.000 años después se están acabando de abrir al completo. Mensajes de amor, talento y sentido del humor, de una Pompeya viva.