La construcción de la red de Metro en Roma ha venido marcada por las riquezas históricas que aún persisten en el subsuelo de la capital italiana. Acabar la nueva estación en el Coliseo ha necesitado doce años de obras, menos de lo que se tardó en erigir el que es uno de los grandes símbolos del antiguo imperio.
Ingenieros y arqueólogos han trabajado mano a mano para combinar la construcción de una nueva infraestructura con el respeto de las riquezas que han ido encontrándose bajo la superficie de Roma. La nueva estación es casi un museo.
Foto: EFE/ Daniel Cáceres
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