Vivir de alquiler aleja, cada vez más, la posibilidad de tener en el futuro una casa en propiedad.
Seis de cada diez inquilinos no pueden ahorrar para poder firmar una hipoteca. Entre otras cosas, porque la mitad de sus ingresos son para pagar a su casero. Inmigrantes y jóvenes son los más perjudicados.
El coste de la vivienda aumenta la desigualdad porque se ha convertido en un aspirador de ingresos. Algo que afecta especialmente a quienes alquilan, que ahora pagan un 40% más que hace cinco años.
Los actuales precios de alquiler impiden acceder a hipotecas porque la capacidad de ahorro cae en picado. En España, una de cada cuatro personas tiene un alquiler y esta situación va en aumento.
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Economía de bolsillo