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El euríbor, principal índice de referencia de la mayoría de hipotecas de nuestro país, cierra julio en unos niveles que no se veían desde el año 2008 en plena crisis. A quienes les toque revisar la cuota les tocará pagar entre 250 y 500 euros más al mes. Daniel Machuca, portavoz de la Asociación de Usuarios Financieros, ASUFIN, ha explicado en Las Mañanas de RNE cuánto tiempo más los tipos pueden seguir en esta línea ascendente: "Las previsiones se están cumpliendo. Se prevé que vuelva a subir en septiembre. Probablemente desde septiembre hasta diciembre los tipos se mantengan y será a partir de enero de 2024 cuando veamos cómo empiezan a bajar paulatinamente". La bajada que se produzca en 2024 no será una bajada tan acusada como lo ha sido la subida, afirma Machuca. La percepción desde ASUFIN es que la subida ha sido muy acusada para las hipotecas variables pero también ven que ese porcentaje de hipotecas variables -que rondan el 30% frente al 70% de las hipotecas fijas- y la situación del empleo que es "buena", ha hecho que los españoles no estén impagando sus hipotecas: "Lo último que deja de pagar un español cuando tiene problemas financieros es la hipoteca". Si se mantienen las previsiones y a partir de 2024 empiezan a reducirse los tipos de interés, "es muy probable que no se dispare el número de españoles que no pueden pagar su hipoteca a final de mes", recalca Machuca. La firma de nuevas hipotecas ha caído en picado, una tendencia que desde ASUFIN creen que se mantendrá hasta que no haya una bajada de los tipos.

El euríbor a 12 meses ha cerrado junio por encima del 4%, concretamente en el 4,007%, después de 18 incrementos consecutivos. El principal índice hipotecario en España se sitúa así en máximos desde noviembre de 2008, lo que encarecerá las cuotas de hipotecas variables en más de 250 euros mensuales, tomando como referencia una hipoteca media de 50.000 euros a 30 años y con un diferencial de euríbor +1%.

Foto: GETTY

Hoy, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, se reúne con las patronales bancarias. Se va a revisar el protocolo de buenas prácticas hipotecario que adoptó el sector el año pasado y que, parece, no termina de arrancar: las entidades apenas han recibido 12.000 solicitudes cuando el Banco de España estimaba que podría haber 200.000 y el Gobierno calculó un millón. Patricia Suárez, presidenta de Asufin, denuncia la falta de datos y de transparencia en las gestiones. Asegura que mucha gente pide el código de buenas prácticas bancarias y “la respuesta es oral y el denegación es oral” y por tanto, “no tenemos datos reales de a cuántas personas se les ha denegado” y “si no tenemos datos no sabemos realmente que está pasando.”

En Las Mañanas de RNE profundizamos en las hipotecas mixtas, aquella en las que pagar los tipos de interés: uno fijo durante los primeros años y luego uno variable, con Pau Monserrat, profesor de Economía Financiera de la Universitat de les Illes Balears y economista de Futur Legal. Nos explica que “si el Euribor de media, sin tener en cuenta los periodos de interés negativos, se ha movido en el 2,4 es una buena referencia para ver si la hipoteca que nos están ofreciendo a tipo fijo es buena o mala” por lo tanto, si el tipo fijo está por encima del 2,4 más un diferencial de un 1%, es decir del 3,4, Monserrat asegura “que es cara” y que si está por debajo, “es un fijo que se puede estudiar y que puede ser interesante.” Considera que “los bancos se están aprovechando legítimamente de que hay unas expectativas en el consumidor normal de subida de tipos, para ofrecer tipos fijos mixtos y tipos fijos normales en hipotecas fijas que son más elevados de lo que se puede prever” y que estamos contratando tipos fijos caros. Y aclara que las hipotecas mixtas no suelen ser flexibles una vez pactado.

La compraventa de viviendas vuelve a caer y en marzo bajó un 5,7% con respecto al año anterior. La ralentización del mercado inmobiliario es consecuencia directa del encarecimiento de las hipotecas.

Astrid, de 26 años, enseña su casa al equipo de TVE. Cuenta que sus únicas opciones para dejar de compartir piso eran viviendas que no llegan a los 30 metros cuadrados. Actualmente, paga 500 euros, y al principio incluso pensó que había tenido suerte. "Para entrar a la ducha tengo que tirar de elasticidad", cuenta, "y no tengo espacio para tostadora ni microondas".

Cuenta que no puede descansar porque el espacio en el que duerme es demasiado pequeño. "La primera semana te hace ilusión, pero a la larga ves que no se puede", explica Astrid.

Foto: GETTY