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¿Qué debemos tener en cuenta antes de negociar una hipoteca?

  • La comparativa de ofertas y el poder de negociación son claves en esta tarea
  • Antonio Gallardo, responsable de estudios de ASUFIN, da todas las respuestas en Economía de bolsillo
Una calculadora, una casa de juguete y hojas de papel con números se combinan con un bolígrafo y unas llaves con un llavero en forma de casa, evocando un contexto financiero y de vivienda.

Acudir al banco a pedir una hipoteca es una de las decisiones más trascendentales que vamos a tomar en nuestra vida, especialmente en la financiera. Pero ni siquiera una hipoteca es para siempre, aunque a simple vista nos pueda parecerlo y más en un momento como el actual donde los tipos están en niveles bajos pero la vivienda ha subido mucho más haciendo que el acceso sea más complicado.

O, al menos, para unos pocos, como recuerda Antonio Gallardo, responsable de estudios de ASUFIN, ya que aunque "se venden muchas casas, muy deprisa" pero solo a un determinado grupo de compradores, "mientras otros grupos -que destacan especialmente los jóvenes- tienen problemas bastante bastante graves de acceso".

¿Qué debemos tener en cuenta antes de pisar la sucursal?

Lo primero, los conceptos. Especialmente el TAE "que engloba todos los gastos obligatorios y hace que sea el coste real, no lo que pagamos en cuotas"; además es la forma en la cual podemos comparar ofertas, destaca Gallardo.

Porque el segundo consejo es precisamente ese, hacer el peregrinaje por distintas entidades bancarias: acudir a otros bancos y repetir la operación tres o cuatro veces para poder hacer la comparativa y comenzar a negociar con las distintas propuestas bajo el brazo.

Todo esto, sin olvidar que, dentro de cada sucursal, el banco tiene que hacernos dos ofertas: una con bonificaciones o otra sin bonificaciones. Esto es, la propuesta que nos harán directamente y otra con el tipo más reducido pero que acarrea la domiciliación de la nómina y/o la contratación de ciertos productos como seguros, alarmas, etc. En este punto es donde "tenemos que empezar a verlo con cuidado y ver que las bonificaciones no siempre son beneficiosas, sino hasta qué punto lo son", recuerda el asesor financiero.

¿Qué interesa más: un tipo fijo o variable? ¿Cuánto dinero destino al mes?

Antonio Gallardo responde vehementemente a esta pregunta decantando la balanza hacia los tipos fijos que, aunque ahora estén más bajos, los bancos las siguen ofreciendo en tasas que rondan el 2% o incluso menos. ¿El motivo? Que "al final, los bancos si tú ves que es un cliente bueno, dicen 'pues ya lo sacaré de otro lado'". En todo caso, y antes de firmar una hipoteca totalmente a tipo variable, siempre es mejor —recuerda el experto— negociar una mixta.

También nos recomienda ser exigente en cuanto al dinero que deberíamos destinar a pagar la hipoteca, una cantidad que sea factible para pagar, pero que no sea la más fácil del mundo". Es decir, si la propuesta que nos hacen desde la identidad financiera está en la horquilla de entre el 30 o el 35% de nuestros ingresos, mejor ir a la parte baja de esa franja y no intentar hipotecarnos por un porcentaje inferior.

Todo es negociable, incluido los avales

La gran traba que nos encontramos a la hora de que un banco nos conceda una hipoteca es que los ingresos son insuficientes para cubrir el 80%. Aquí es donde entran en juego los avalistas.

Antonio Gallardo recuerda que un "aval personal es su instrumento que genera mucho riesgo y riesgo económico", dado que el avalista pone en riesgo tanto su patrimonio presente como el. El consejo del experto: intentar conseguir esas garantías a través de otras vías, como —por ejemplo— a través de un bien ya que un aval personal.

Y, recuerda, una hipoteca no es para toda la vida

Este es uno de los principales errores que podemos cometer es pensar que hemos firmado una sentencia hasta el fin de los días de la hipoteca.

"Es un error muy grande e importante", destaca Gallardo quien recuerda que "nuestras circunstancias cambian y nosotros podemos tener capacidad, tanto como para devolver más o como capacidad que necesito más dinero". Pero también el mercado es fluctuante y puede ser que dentro de unos años pueda interesar más una hipoteca variable en lugar de una fija o viceversa.