El primer chupinazo "Txiki" o infantil de la historia de San Fermín se lanza este viernes a las 12:00 horas desde el balcón de la plaza del ayuntamiento de Pamplona. Dos de sus tres protagonistas, Anek e Ivana, encargadas de encender la mecha del cohete, han hecho su último ensayo ante las cámaras de RTVE.
El tercer encierro de San Fermín, visto a cámara lenta y al detalle. La protagonizada por los Victoriano del Río ha sido una carrera vertiginosa, con multitud de caídas en distintos puntos de las principales calles. Muchos de los mozos se han visto sorprendidos con la velocidad de la manada y los expertos destacan la gran plasticidad vista en este encierro.
Dos minutos y 23 segundos de encierro, el tercero de San Fermín 2026. Los toros de Victoriano del Río han pisoteado a numerosos mozos y han provocado peligrosas caídas y montones desde la calle Estafeta y hasta la plaza de toros.
La manada de la ganadería madrileña ha estado integrada por Entonado, un toro negro de 610 kilos; Jara (colorado chorreado de 605 kilos); Casero (negro de 585 kilos); Devoto (negro bragado meano, del mismo peso) y Alabardero (castaño de 570 kilos). Sigue el minuto a minuto del tercer encierro en RTVE Noticias.
Miguel Reta lleva 32 años ejerciendo su labor de pastor en los encierros de San Fermín. Cada mañana, los mozos le estrechan la mano antes de correr, algo que se ha convertido en toda una tradición. Es para ellos un ritual para tener suerte y a la vez una forma de mostrar respeto hacia el pastor.
Joe, de 74 años, lleva 58 cumpliendo con la tradición de correr en los encierros de San Fermín. Este americano, residente en París, cuenta con un domicilio en Pamplona y es uno de los mozos más veteranos de los encierros. Confiesa haber sufrido hasta dos cogidas pero, ni aún así, se plantea abandonar su afición. "Voy a correr hasta el final de mis días", subraya.
Aunque la esencia del encierro de San Fermín permanece intacta, sus normas han evolucionado con el paso del tiempo para adaptarse a cada época y mejorar la seguridad. La primera gran modificación fue, precisamente, la del propio encierro: en el siglo XVIII participar podía suponer la excomunión o una multa impuesta por las autoridades civiles.
Desde entonces, distintos acontecimientos han marcado cambios importantes. En 1939, un toro derribó el vallado en el tramo de entrada a la plaza, lo que llevó a implantar el actual doble vallado. En 1974, el encierro pasó de celebrarse a las 7:00 a las 8:00 de la mañana con la implantación del horario de verano. En 2006 se instaló de forma definitiva el pavimento antideslizante, reduciendo las caídas habituales de los toros.
La última gran actualización llegó en 2014, cuando las normas dejaron de publicarse cada año y se recopilaron en una regulación permanente. Entre las más conocidas figuran la prohibición de correr ebrio, usar un calzado inadecuado o tocar a los toros, salvo para evitar una cornada. Lo que sigue sin estar regulado por escrito es la indumentaria, aunque el blanco y el rojo continúan siendo el atuendo tradicional.
El segundo encierro de San Fermín, con los toros de Cebada Gago, visto cámara lenta y al detalle. Dos minutos y 26 segundos de una carrera que ha transcurrido sin incidentes destacados, con todo el protagonismo en los toros de Cebada Gago, conocidos por sus encierros peligrosos, exigentes e imprevisibles.