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San Fermín 2026: cómo se prepara un mozo para el encierro, requisitos y entrenamiento físico

Un toro negro avanza entre corredores vestidos de blanco y rojo en un encierro de San Fermín. La escena muestra el caos y el peligro con personas corriendo y otras en el suelo.
Corredores durante el último encierro de los Sanfermines 2024, el 14 de julio de ese año, en Pamplona Eduardo Sanz Nieto Eduardo Sanz/Europa Press

Se calcula que más de 2.000 personas participan en los encierros de San Fermín, una cifra que puede llegar a duplicarse en los del fin de semana. ¿Cómo se preparan ante la adrenalina de correr delante de seis toros bravos -y los cabestros que los guían- que rondan los 600 kilos de peso? Fundamental es, está claro, una buena forma física. Pero, más allá de eso, cada maestrillo, o mozo, en este caso, tiene su librillo: alimentación, descanso, espiritualidad, supersticiones... Todo cabe en una tradición que traspasa fronteras y corazones.

"Los que corremos, los que sentimos los sanfermines, no hay un solo día del año en que no pensemos en el encierro. Aunque sea vagamente un día en enero piensas en él. Y esta semana ya ni te cuento. Es una mezcla de ilusión, nervios... esperando que llegue el día 7", cuenta a RTVE Noticias Javier Jiménez Muro, que en unos días, y a excepción del parón de 2020 y 2021 por la pandemia, cumplirá 21 años participando del mayor símbolo de las fiestas de Pamplona.

No hay que pagar ni registrarse para correr, pero las autoridades avisan: quienes deseen hacerlo y tengan poca experiencia deben informarse previamente de las características y las medidas de protección de esta "rápida, violenta y tensa" carrera. Los turistas y espontáneos son muchos y el riesgo de la carrera es alto. Y eso hace que esto no sea para cualquiera.

Así lo certifica otro Javier, Navascués de apellido: "Soy un corredor que estoy para los momentos de peligro. Para los toros rezagados". Y confiesa qué supone para él ponerse más cerca que otros ante las reses que se quedan paradas por detrás o van de lado a lado generando más peligro: "Para mí es algo simbólico hacia mí mismo", sentencia, para asumir que una vaca, por pequeña que sea, en cualquiera de los espectáculos taurinos en los que participa a lo largo del año, le puede llegar a matar. "Soy consciente de ello y me hace sentirme vivo".

Entre el 7 y el 14 de julio se celebran en la capital navarra ocho encierros que comienzan a las 8 de la mañana. El objetivo es trasladar a los animales desde los corrales de Santo Domingo hasta la Plaza de Toros, donde son lidiados en la corrida de la tarde. Los mozos y mozas corren delante de ellos. Son 848,6 metros de trayecto por diferentes calles del casco antiguo y suele durar entre 2 y 3 minutos, con toros que se mueven a una media de 24 kilómetros por hora. Pero nadie corre desde el principio al final. Cada corredor elige en qué tramo hacerlo y cada zona tiene sus particularidades.

El requisito de la puntualidad

Como tarde, los accesos para los mozos se cierran a las 7.30 horas los días de diario y un cuarto de hora antes el 7 de julio -día del Santo- y el fin de semana. Pero la Policía puede cerrarlos antes si considera que el cupo de participantes permitido en cada espacio ha llegado al límite.

Antes de que arranque el encierro, se celebra la tradicional encomienda a San Fermín, al que se pide protección durante la carrera. Se hace tres veces, a las 7:55, 7:57 y 7:59, ante la hornacina del santo, en la cuesta de Santo Domingo. Quienes se congregan ahí entonan al unísono, tanto en castellano como en euskera, eso de... “A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición”. Todos con la mano en alto y muchos agitando un periódico enrollado que durante el recorrido les sirve para medir distancias con el toro.

Tradicional canto ante la hornacina del santo, momentos antes del tercer encierro de los Sanfermines 2017 EFE/Javier Lizón

A las 8 se lanza un primer cohete que marca la apertura de los corrales. Y un segundo anuncia que los toros han salido.

"Hay gente que suena el cohete y están supernerviosos. Yo en ese momento estoy bromeando, y hay gente a la que le puede llegar a sentar mal. Antes estaba muy nervioso, los días de antes no dormía, ahora duermo normal", señala Navascués, soldador y pintor que lleva 26 de sus 40 años corriendo los encierros y es conocido como 'Pimpín', como llamaban también a su padre y su abuelo, de los que le viene la afición por el mundo taurino. Cuenta que tiene un San Fermín colgado en el coche y que, cada año, cuando van a llegar las fiestas, coloca un pañuelo del santo en la tumba de su padre, que disfrutaba mucho viéndole en los encierros y falleció hace dos años.

Es de Cintruénigo, como el otro Javier. Localidad a una hora de Pamplona desde donde ambos, ya de pequeños, han mamado una tradición tan navarra. "De niño me levantaba a ver el encierro y en cuanto pude pues me metí a correr... y desde entonces", explica Jiménez Muro, instalador electricista de profesión que a sus 37 años es el veterano del grupo de chicos su pueblo con los que corre.

"El entrenamiento físico te hace estar bien psicológicamente"

Tanto uno como otro tienen hábitos de preparación diferentes. El pintor cuenta que, apenas dos semanas después de acabar San Fermín, empieza a recorrer un pueblo tras otro participando de espectáculos de recortadores, lo que le ayuda a mantenerse físicamente. "Noviembre y diciembre se me hacen un poco cuesta arriba porque tengo pocos festejos taurinos (...) y me engordo un poco", reconoce.

"Físicamente, creo que siempre hay que estar algo preparado, o por lo menos en el día a día hacer cosas que realmente poquito a poco te hagan estar algo mejor que lo que estarías si no hicieras nada", añade. Y detalla que durante el encierro él no suele correr como la mayoría, sino que intenta buscar el toro rezagado para encaminarlo todo lo posible hacia los corrales de la plaza: "Yo no me preparo para correr, yo estoy preparado para recortar y para estar mirando al toro de cara, no para estar mirando al toro de espaldas".

Recalca que es más necesario lo psicológico que lo físico, aunque aclara: "muchas veces el entrenamiento físico te hace estar bien psicológicamente". Lo mismo cree el electricista -"el estar en buen tono físico, mentalmente te ayuda a afrontar una semana de ocho encierros"- y explica que él practica deporte todo el año. "Yo hago mucho gimnasio, con lo cual soy una persona que en los meses de invierno tengo más volumen y cuando se van acercando las fechas de los encierros procuro bajar un par de kilos, que el cuerpo sea más funcional y afinar un poquito más para tener un poco más esa punta de velocidad y estar más más ágil", enfatiza.

Buenos hábitos y descanso

Jiménez Muro, que tuvo un susto en 2022, -cuando un cabestro le partió el gemelo- y otro en 2024 -cuando un toro le llevó varios metros en volandas-, no toma alcohol y es estricto con el descanso: "en cuanto termina la corrida de toros, me voy a casa para dormir 7 u 8 horas". Y respecto a la alimentación, procura seguir el mismo hábito que el resto del año. A la hora de correr, procura ir en ayunas porque, en el caso de sufrir algún percance y necesitar ser intervenido, es mejor "ir con el estómago vacío".

"Antes de las 12 de la noche voy a estar en la cama seguro. Eso me lo tomo con responsabilidad. No voy a ir de empalmada ni voy a ir borracho, jamás lo haría y jamás lo he hecho", cuenta Navascués, que aunque en los encierros de Pamplona no ha tenido accidentes de relevancia, sí sufrió una cornada grave en 2024 durante un espectáculo en un pueblo, por la que fue operado dos veces. Afirma que en estas fiestas pamplonicas tendrá que controlar más lo que come, pero no especialmente por los encierros, sino para no descuidar más la rutina alimentaria de lo que lo ha hecho durante las vacaciones que acaba de disfrutar.

La edad y el perfil de los corredores

Según la web sanfermines.net, además de los corredores, los encierros movilizan a unos 600 trabajadores y 20.000 espectadores en la calle y la plaza de toros, sin contar con los más de un millón de personas que lo siguen por televisión. Ese portal matiza también que de las más de 2.000 personas que participan, no todas pueden considerarse corredores, ya que más de 1.000 entran en el ruedo de la plaza de toros "a cientos de metros de distancia" de las reses. Y agrega que, de los demás, alrededor de 500 corren cerca de la manada, aunque cuando los toros están a unos cinco metros "no aguantan la presión, se retiran a los lados y se paran para ver pasar los toros".

"El resto, otros 500 más o menos, sí corren en primera fila, sintiendo a los toros tras sus espaldas, relevándose en tramos de unos 40-50 metros y con unas carreras que –en la cara del toro- no duran más de 8-12 segundos", señala el portal, que indica que el 70 % de los mozos tienen entre 20 y 35 años, alrededor del 10% menos de 20 y el resto más de 35, "con algunos veteranos cincuentones e, incluso, algún sesentón".

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Jiménez Muro dice que dejará de correr cuando física o mentalmente ya no pueda hacerlo como le gusta. Será entonces cuando dé el relevo a los chavales de su pueblo. Tiene un hijo, pero aunque "está loco con los sanfermines"... solo tiene tres años.

Navascués, el otro cirbonero -gentilicio de Cintruénigo-, revela que no disfruta igual que cuando tenía 20 años, pero advierte: "No con ello quiere decir que haya pensado en dejar de correr". Además, apostilla que, como todo, esta tradición ha cambiado mucho.

"Hay tanta, tanta, tanta gente que muchas veces hablan de los toros... que si van drogados, que si no van drogados. Digo, "¡pero si es que los toros ven a tanta gente que es imposible!", dice.

"Se llena de mucho turista espontáneo, gente que no tiene ningún conocimiento de qué hace allí. Y son los que provocan los mayores problemas de todos los encierros", remacha Jiménez Muro.

Un corredor se protege al paso de varios toros de la ganadería Cebada Gago en el tramo de la Estafeta durante el segundo encierro de los Sanfermines, en Pamplona en 2025 EFE/ Ainhoa Tejerina

Esto no se puede hacer...

En el encierro, todos los corredores deben ser mayores de edad y respetar las indicaciones de la Policía y los pastores, que van detrás de las reses y con sus varas los conducen hasta la Plaza de Toros. Su función es evitar que haya gente que provoque por detrás a los toros, lo que conllevaría el riesgo de que los animales se vuelvan en sentido contrario y embistan.

Sanfermines.net señala que hay básicamente dos "técnicas para correr": la primera, incrementando la velocidad paulatinamente hasta dejarse alcanzar por la manada, y buscar entonces un hueco "junto a las astas". Y la segunda –que solo puede utilizarse en los últimos 200 metros porque los toros van más lentos- es esperar parado en los lados y cuando se ve la manada a unos 10 metros de distancia "saltar al centro de la calle y correr al sprint". Pero alerta de que esta opción es "demasiado violenta y peligrosa para el corredor que comienza la carrera y para los que ya vienen corriendo, a los que, inevitablemente, golpea y arrolla".

Según el Ayuntamiento de Pamplona, siete son las normas básicas, cuyo incumplimiento acarrea multas. Está prohibido correr alcoholizado o drogado, o sin estar en plenas condiciones físicas y psíquicas. No se pueden llevar bolsos o elementos que entorpezcan la carrera, ni ir en chancletas o con otro calzado inadecuado. ¡Y mucho menos descalzo!.

Prohibido queda también tocar a las reses, citarlas o llamar su atención por detrás, así como permanecer en el recorrido sin intención de correr delante de ellas. Y está totalmente vedado sacar fotos o videos mientras se corre.

Los mozos deben correr en línea recta, sin cruzarse ni pararse delante de los toros. Y todos deben prever por dónde se van a retirar, sin pararse de repente ni quedarse en el vallado o en otros espacios en los que se entorpezca la carrera. Además, por el peligro que supone, se exige no resguardarse en rincones, ángulos muertos, portales o establecimientos ubicados a lo largo del recorrido.