Alfredo Sanzol, director de 'La última noche con mi hermano': "La muerte nos pone emocionalmente al límite"
- El dramaturgo y la protagonista de la obra, Nuria Mencía, desvelan los secretos de la historia en Atención obras
- La última noche con mi hermano reflexiona sobre el tabú de la muerte y el duelo por un ser querido
La muerte es un tema esquivo, aunque nos atraviesa a todos sin excepciones. El dramaturgo y director Alfredo Sanzol se zambulle en esta difícil cuestión en su última obra de teatro, La última noche con mi hermano, que se podrá ver en el Teatro María Guerrero de Madrid hasta el 5 de abril.
La historia surge de una conversación del dramaturgo con una amiga, Ruth, que perdió a su hermano tras una enfermedad. "Me dijo: 'Oye, tenía ganas de hablar contigo'. Y, ¿por qué? 'Pues porque pasé la última noche con mi hermano y, bueno, ha cambiado mi manera de ver la vida, de ver la muerte... y ha sido también una noche muy loca, muy surrealista", relata Sanzol en el programa Atención obras de La 2.
Sanzol considera que la muerte continúa siendo un tema tabú que no surge de manera natural en la conversación. "La muerte nos pone emocionalmente en el límite", admite. Y lo dice con convicción tras haber realizado un exhaustivo trabajo de investigación antes de escribir la obra de teatro. Una serie de conversaciones para conocer de primera mano lo que implica perder a un hermano o una hermana. "A lo mejor las personas con las que hablaba todavía no habían tenido la posibilidad de expresarse de esa manera, ni se habían encontrado con alguien que les preguntara tanto", explica.
Nuria Mencía y Alfredo Sanzol presentan 'La última noche con mi hermano'. t
La muerte cambia la forma de ver la vida
Las personas con las que se entrevistó el director para preparar la obra expresaban algunas emociones y sentimientos similares. "Todo el mundo me contaba cambios a la hora de ver la vida", apunta el director. "El haber vivido ahora todo lo que he vivido me hace tener la mente muchísimo más abierta y me ha hecho entender la vida y comprender que quiero cambiar la manera de ver las cosas y de sentir", afirmaba su amiga Ruth en una entrevista sobre el proceso de creación.
“Hay que saber morirse y hay que saber vivir“
La protagonista de la obra es Nagore, un personaje interpretado por Nuria Mencía. La actriz asegura que ha querido "representar a todas esas personas que es una pena que se tengan que ir de la vida, pero que intentan vivir al final lo mejor que pueden gracias al amor de sus familias". Mencía no duda en reivindicar la conversación abierta sobre la muerte, que es muy necesaria para perder el miedo. "Hay que saber morirse y hay que saber vivir", afirma.
El humor alimenta la esperanza
El sentido del humor también recorre parte de la obra. Un aspecto que Alfredo Sanzol ha tratado con el máximo respeto. "El 90% de las cosas que aparecen en la función y que producen risa son reales", afirma el dramaturgo. Es decir, la mayoría de momentos tragicómicos son fruto de las experiencias humanas que ha ido recogiendo en sus entrevistas. "La gente me contaba situaciones en las que la dices: '¿Por qué la realidad no respeta nada?'", apunta. Al final, el director ha llegado a la conclusión de que el humor en esas situaciones es "una herramienta para alimentar la esperanza".
"Creo que la tragicomedia existe en la vida, en la interpretación y en el arte", afirma la actriz Nuria Mencía. "Creo en lo que cuento. Y cuando yo creo en lo que cuento, creo que en la vida te puedes reír y puedes llorar", concluye. Un ejemplo de entereza en momentos complejos, pero también de lo extraordinario que es el ser humano incluso en los momentos más difíciles.
Atención Obras