Presentado por: Óscar López Dirigido por: Óscar López

Espacio que acerca a las pantallas el mundo de la literatura, con entrevistas a escritores, recomendaciones y promoción de lanzamientos editoriales. Esta ''Página Dos'' está firmada por Óscar López, periodista cultural que ya ha conducido programas similares en Catalunya.

En esta nueva temporada desaparecerán todas las secciones habituales del programa y cada semana el espectador descubrirá un 'Página Dos' distinto: al margen de los habituales contenidos literarios, también tendrán cabida otros temas de tipo cultural y social que surgirán de los libros. Cada nuevo capítulo será como un cortometraje televisivo y literario que, además, se verá reforzado con un nuevo y moderno grafismo.

A lo largo de todos estos años se han rodado centenares de entrevistas, reportajes y secciones por las que han pasado ilustres escritores e invitados como Margaret Atwood, José Saramago, Ana María Matute, Paul Auster, Mario Vargas Llosa, Fernando Aramburu, Almudena Grandes, Joyce Carol Oates, Karl Ove Knausgârd, Ian McEwan, Svetlana Aleksiévich, Tim Robbins, Ferran Adrià o Joaquín Sabina.

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Para todos los públicos Página Dos - Bárbara Blasco - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"Esther dice que soy hipocondríaca, pero no es verdad.

Si lo fuera, no tendría relaciones a pelo con desconocidos.

Es solo que me interesa la enfermedad,

que no consigo olvidar el sentido trágico de la existencia,

el hecho de que mi cuerpo quiere acabar conmigo

y, finalmente, va a conseguirlo;

que camino hacia la decrepitud;

que se me caerán los dientes

como pinzas de tender de un séptimo piso,

con el ruido insignificante que hacen las cosas al caer;

que me arrastrarán unas piernas mordidas por la artritis;

que borrachos indigentes acamparán por mi hígado,

y, a pesar del drama,

encuentro cierta poesía en la enfermedad,

cierta belleza jubilosa en la decadencia."

(Música)

Bárbara, ¿qué ocurre en la habitación 234

de un hospital valenciano?

Pues, ocurre, la verdad es que hay bastantes cosas.

Hay un padre que se está muriendo,

que está en coma,

y una hija, sobre todo,

que ha mantenido una relación bastante difícil con él

y que quiere saber, que quiere cerrar,

que ha pensado que, bueno,

que las circunstancias estas de estar al borde de la muerte,

va como de forma un poco peliculera,

y va a propiciar unas respuestas.

Y, de pronto, el padre entra en coma,

y todas esas respuestas

se las tiene que dar ella misma en su cabeza,

porque la realidad no la va a acompañar.

(Música)

¿Podemos decir que las relaciones familiares

y la manera de relacionarse con la enfermedad

son dos de los grandes temas

que sobrevuelan a lo largo de la novela?

Por supuesto, podemos decirlo y es absolutamente cierto.

Virginia tiene una relación bastante particular

con la enfermedad y con sus síntomas.

Entiende un poco el mundo a través de todos esos síntomas

que, de alguna manera, pues arrojan los cuerpos.

Es su forma de entender el mundo.

Y, bueno, eso y la familia,

porque también hay una parte muy importante

que tiene que ver con nuestras propias enfermedades,

que están relacionadas también con esos vínculos genéticos

que tenemos con nuestra familia.

Heredamos también

cierta predisposición a las enfermedades.

Son dos temas fundamentales, claro que sí.

Es cierto que Virginia, de alguna manera,

mira el mundo a través de la enfermedad.

No sé si eso es también, en el fondo,

una actitud enfermiza al mismo tiempo.

Sí, hay gente que dice que eso es hipocondríaco,

su hermana misma.

Lo que pasa es que, bueno,

yo creo que vivimos en una sociedad

que vive muy de espaldas a la enfermedad y a la muerte.

Entonces, en ese sentido,

me apetecía que la protagonista exagerara un poco

esa forma de entender el mundo

a través de esa lente que es la enfermedad.

Pero eso no quiere decir que llegue a conclusiones inamovibles,

evidentemente, pero sí que le gusta eso,

digamos, encontrar cierto sentido en la enfermedad.

Haznos un retrato robot de cómo es Virginia,

esta narradora protagonista.

Pues yo creo que es muy buena persona,

aunque está en un momento, la pobre, delicado.

Sí, sí, yo creo que ella atraviesa una...

Está en el final de una larga crisis.

En el libro, afortunadamente, pues sale de esa crisis.

Está bastante cabreada con el mundo,

sobre todo, porque le echa un poco la culpa de todos sus problemas,

que pudiéramos sentirnos identificados cualquiera,

de precariedad laboral, falta de pareja,

no tiene éxito tampoco en las relaciones de pareja,

quiere tener un hijo pero todo esto se lo impide.

Entonces, pues, está en eso,

pero es una persona yo creo que con mucha voluntad de felicidad

en el fondo.

Es filóloga. Es filóloga,

aunque trabaja de camarera. Es verdad.

Esto hay que decirlo.

Y, bueno, creo que tiene una visión irónica.

Creo que, al final de una crisis,

cuando ya se ha pasado ese desierto de desgracias,

pues llega un poquito de humor siempre.

Y en ese punto está Virginia, un humor un poco negro,

es verdad, me dicen, pero a mí me cae bien,

dentro de todo.

Es un poco bestia, pero a mí me cae bien.

No sé hasta dónde podemos contar de esa relación tan complicada

que mantiene Virginia con su padre.

Pues yo creo...

Me apetecía dejar muchas sombras en esa relación.

Y las has dejado.

Claro, sobrevuelan muchas cosas.

Sobrevuela, incluso,

hasta cierto tabú sexual en la relación,

que yo creo que es algo muy común en padres de cierta edad de 80 años,

como tiene, o 70 y tantos, como tiene el padre de Virginia,

que eran hombres que han sido educados

para no mostrar los sentimientos

y que, ante el temor de esa sospecha sexual,

pues han sido muy herméticos,

muy poco cariñosos

y, a veces, muy duros con sus hijas,

en este caso, con Virginia.

El libro, cuando lo acabé,

pensé: "Casi parece un canon también de libros y enfermedades".

Yo no sé si te has documentado mucho,

si has leído muchos de esos libros

donde se aborda el tema de la enfermedad.

Se pueden encontrar muchos títulos, muchos autores.

Sí, he leído algunos,

he leído porque, claro,

el interés por el tema viene antes incluso que la novela,

por eso se escribe una novela,

porque, de alguna manera, se obsesiona con un tema.

Y sí que he leído a Virginia Woolf, a Susan Sontag...

He leído novelas de Sergio del Molino,

"Canción de tumba" también.

El libro de...

"Diario del hombre pálido" de Juan Gracia Armendáriz.

He leído libros

que me han interesado mucho sobre la enfermedad.

Tampoco hay tantísimos, todo hay que decirlo, pero sí.

"En su novela,

Bárbara Blasco nos aproxima al concepto de la enfermedad

a través de otras obras como 'Canción de tumba',

de Herbert,

o 'Diario del hombre pálido' de Gracia Armendáriz, cómo no.

Su atención también recae

en la autora neoyorquina Susan Sontag,

de quien, por cierto,

se acaba de publicar una polémica biografía

con la que su autor, Benjamin Moser, ganó el Pulitzer.

Definitivamente, las enfermedades están tan presentes en la vida

como en la literatura,

y eso lo sabe Amàlia Lafuente,

Doctora en Medicina

y autora de las novelas como 'Terapia de riesgo'

y 'Código genético'."

La medicina y la literatura

las considero una pareja de hecho,

por la arcaica separación

entre ciencias y letras.

No pueden regularizar su situación

porque no encuentran el marco académico

que les permita esto.

Los clásicos han narrado muy bien las enfermedades.

Chéjov es un médico, un escritor importante,

pero también es un enfermo de tuberculosis

y, por tanto, sabe muy bien cómo explicarla.

Las enfermedades, generalmente,

se han tratado desde el dolor

y la preocupación.

Se ha de sacar los prejuicios

encajándola, desacomplejadamente,

y, si puede ser, con sentido del humor.

"Precisamente, las viñetas de 'Alicia en un mundo real'

nos arrancan la sonrisa

con esta historia sobre el cáncer de mama.

Y tenemos otras novedades que plantean la enfermedad

desde otros puntos de vista,

desde las relaciones que se mantienen

con los 'Enfermos antiguos', de Vicente Valero,

o la historia de una mente enferma en el 'Delirio amoroso',

de Alda Merini.

Y otra historia de enfermedad

que tuvo gran éxito entre los lectores fue 'Gina'."

La novela es la vida de Gina,

que es una chica de 35 años

que creció en el Delta del Ebro

y que, bueno, tiene los problemas

que tiene cualquier persona privilegiada

blanca europea de familia media

y ella se cree que son unos problemas muy serios,

hasta que, efectivamente,

se encuentra con que eso de que la vida iba en serio,

y, entonces, se da cuenta

de que todos los problemas que tuvo de joven

no hacía falta que se los tomara tan en serio,

porque la vida ya se encarga de hacerlo ella misma.

El punto de inflexión de la novela

es cuando a Gina le diagnostican esclerosis múltiple a los 28 años.

Y, bueno, a partir de ahí empieza todo un proceso de aceptación

y de búsqueda de la felicidad a pesar de todo,

de no perder el humor.

De hecho, yo intenté

que el libro no fuera un drama.

Yo no quería que fuera un drama porque, bueno,

esto es una cosa que me pasó a mí.

Me diagnosticaron esclerosis múltiple en un...

Cuando tenía esta edad,

y la verdad es que una de las cosas que he aprendido en todo este tiempo

es que la enfermedad no lo es todo en la vida,

o sea, mi vida no lo es todo, es solo una parte,

no es una cosa que me defina.

Entonces, yo quería hacer un libro que fuera como la vida,

que tiene cosas bonitas y cosas horribles que se intercalan

o que, a veces, coinciden.

Escribir una novela era una de las cosas

que siempre había querido hacer.

Te diría que no me ha servido de catarsis

porque esto fue un ejercicio que ya había hecho previamente,

pero sí que me ha traído muchas alegrías Gina.

Me gusta que la gente lo lea y le guste

y mucha gente me dice que le gustaría ser amiga de Gina,

que le ha caído bien,

que es como ir a tomar un café con una colega

y, bueno, pues esto me hace feliz.

(Música)

(Música)

Lo que tiene este programa

es que puedes estar paseando por Valencia, mirar hacia arriba

y encontrarte con los cielos de Córdoba.

Además, con una historia

donde la enfermedad juega un papel importante.

Esta es una novela de iniciación, donde tenemos a un preadolescente

con la madre ingresada grave en el hospital,

que, además, convive con un padre en casa

que está obsesionado con los platillos volantes,

así que ya os podéis imaginar la vida del pobre chaval.

Pues sí, no todos los hombres

habitan en el mundo de la misma manera.

No lo digo yo, lo dice Jean-Paul Dubois,

que, con esta novela,

logró el prestigioso premio Goncourt en 2019.

¿Qué vamos a encontrar aquí?

Tenemos a Hansen, que trabaja de conserje

en un edificio residencial de lujo.

Mantiene una magnífica relación con todos los inquilinos

hasta que un buen día llega un gerente nuevo

y todo se complica.

Empiezan los conflictos y pobre Hansen.

El arte y la ciencia se dan cita en este fantástico lugar

y también en las obras del genial neurólogo Oliver Sacks.

Ahora acaba de aparecer su obra póstuma,

"Todo en su sitio",

una selección de ensayos inéditos

en los que habla de sus grandes aficiones:

el ciclismo, los museos, las bibliotecas

y, cómo no,

esa gran pasión que siente por el estudio del cerebro humano.

Un título más que añadir

a esa lista de obras imprescindibles.

"Nadie como el neurólogo británico Oliver Sacks

ha sabido infiltrarse en la mente del ser humano,

salir de ella y deconstruirla en un montón de libros,

a cual más leído.

Por eso, este graduado en Medicina en Oxford,

aficionado a la natación y las motos,

es el gran divulgador de lo que ocurre en nuestro cerebro.

Sacks acostumbraba a escribir

sobre experiencias reales con sus pacientes.

En 'Despertares',

recogió su trabajo con supervivientes de la epidemia

de encefalitis letárgica de los años 20.

Solo faltó la adaptación cinematográfica De Niro y Williams

para que se convirtiera

en una estrella de la divulgación científica.

A partir de ahí, la reivindicación de sus obras fue una constante.

Muchos lectores quedaron subyugados

ante 'El hombre que confundió a su mujer con un sombrero',

24 historias reales, a cual más increíble,

como la que da título al libro

o la de un hombre que no reconocía su propia pierna.

Años después, nos advirtió en 'Un antropólogo en Marte'

que lo importante no es solo curarse de una enfermedad,

sino que hay que aprender a vivir con ella.

Al menos, es lo que le dijo a un pintor que dejó de ver colores

y a un cirujano cuyos tics y convulsiones

solo remitían cuando operaba.

Oliver Sacks alucinó tanto con su trabajo

que se vio abocado a publicar este libro,

donde confirmó que las alucinaciones son fenómenos positivos

e, incluso, creativos.

Dan fe de ello escritores

como Dostoyevski, Steinberg o Amy Tan,

que la sufrieron en algún momento de su vida.

En febrero de 2015,

le diagnosticaron un cáncer terminal.

Afrontó la muerte con la misma determinación

con la que se enfrentó a la vida.

Los cuatro ensayos recogidos en este volumen

son el testamento intelectual y vital

de un médico fascinante

que le dio otra dimensión al poder de la mente."

No sé si decir que la protagonista

se redime, de alguna manera, con la presencia del extraño,

ese paciente que se instala en la cama de al lado del padre.

Totalmente.

Creo que, incluso,

ella redime al mundo... También.

A través de la relación

que mantiene con el extraño,

que es un ser bastante peculiar.

Hay una forma un poco particular de conocerse

y de entablar una relación,

con esas horribles batas abiertas por detrás

que quitan toda la dignidad.

Pero, al final, sí que establecen una relación muy especial.

El extraño, la verdad, nunca llega a tener nombre el pobre,

pero era parte de lo que quería,

de trabajar un poco esos vínculos.

En este caso, establece un vínculo muy fuerte

que, evidentemente, no tiene nada que ver con los genes,

sino con otras cosas que no podemos contar.

No.

No sé tampoco hasta dónde podemos contar de ese plan

que tiene Virginia

a través de la relación con los hombres,

porque ella tiene un plan, una estrategia.

Sí, sí, yo creo que se puede contar

porque aparece desde el principio de la novela

que, de pronto, se le ha metido en la cabeza

que quiere estar embarazada.

No tanto por ese instinto,

esa llamada del instinto de maternidad, que también,

probablemente,

sino como una forma de...

Como una victoria,

el hecho de quedarse embarazada cuando su padre se está muriendo.

Bueno, como ella siempre ha sido un poco rechazada,

se siente rechazada en la familia, es una forma de autoafirmarse.

"No solo estoy aquí, sigo aquí,

sino que, además, me voy a reproducir".

Lo entiende un poco así.

Lo que pasa es que la forma,

como no tiene pareja ni mucho dinero,

la forma que busca, pues, robando un poco el semen

sin avisar, es un tanto cuestionable moralmente.

Bastante cuestionable. Sí, sí.

Pero me apetecía también trabajar un poco,

reflexionar sobre esa posibilidad que tenemos las mujeres.

Es verdad que cargamos

con todos los inconvenientes de un embarazo no deseado,

pero qué pasa cuando queremos y ellos no quieren.

¿Esta es la novela

de una escritora hipocondríaca o no?

Yo diría que no,

pero creo que ningún hipocondríaco se reconoce hipocondríaco,

es un poco lo que define.

"Yo soy normal, o sea, yo soy absolutamente normal.

La normalidad soy yo".

Yo creo que todos pensamos lo mismo,

pero es así. Pero tú lo vives así.

¿Pero cómo te relacionas con las enfermedades,

con la enfermedad en general?

Pues la verdad es que no me relaciono mal,

pero sí que pienso mucho

en qué estará sucediendo en mi cuerpo ahora mismo,

en esa oscuridad interior, ¿qué estará creciendo ahí?

Y yo no soy consciente.

Esto sí que es un tema recurrente en mi cabeza,

pero sí que es verdad

que no me imposibilita absolutamente nada.

Vivo tranquila, de alguna manera,

esperando que llegue eso que va a llegar.

Y me gusta también pensarlo como una forma de prepararme

para lo que pueda venir.

Bueno, lo que seguro va a venir.

Sé que hay un personaje que está en fase terminal,

que la relación que mantiene Virginia

con la madre y con la hermana es muy complicada,

pero, sin embargo, uno lee la novela y a ratos se ríe.

Sí, como en la vida misma.

Pero es que hay una buena dosis de humor.

Sí, sí.

Yo creo que, bueno,

me parece necesario en un ambiente tan asfixiante

como un hospital, con las relaciones tan difíciles.

De pronto, un personaje que ya es adulto,

que ya tiene cierta edad,

casi tiene que volver a convivir con sus familiares

y cuestionar tantos vínculos y tantas cosas...

Me parecía un poco necesario meter esa dosis de humor.

Con esta novela has ganado el Premio Tusquets,

que no está nada mal. ¿Cómo lo estás viviendo?

Pues con una alegría inmensa.

Estoy muy contenta de haberlo ganado por todo lo que supone

y porque creo que es uno de los pocos premios

que quedan de verdad para descubrir talentos,

para poder acceder a ese mercado editorial

que, a veces, es tan difícil para los escritores.

"Premios literarios

hay de todo tipo, tamaños y condiciones.

Pueden ser remunerados o no tener dotación económica,

prestigiosos o previsibles,

con sorpresa o sin ella.

Es tanta la cantidad y diversidad que, para descifrar este mundo,

hay que escuchar la opinión de aquellos que lo conocen bien".

Los premios están no solamente bien,

sino que, además, son absolutamente necesarios.

Es decir, en un momento

en el que el propio mercado editorial depende tanto

de la fugacidad y de la constante renovación de títulos,

un premio garantiza que un escritor

perdure un poco más de tiempo en las estanterías.

-Lo que pasa es que, a veces,

se generaliza y se habla de premios literarios

y no se distingue.

Yo creo que habría que distinguir

entre los tres grupos fundamentales que hay.

Uno, los premios institucionales.

Otro, los premios a la obra publicada.

Y el tercer grupo sería aquel grupo

en el que España es campeona mundial,

que son los premios a obra inédita, que aquí tienen una importancia

que no tienen en ningún otro país del mundo.

Y, entonces, al ser premios que publican las editoriales,

muchas veces se les etiqueta como excesivamente comerciales,

aunque eso, si lo miramos, no es así,

porque depende de cada editorial y depende de cada premio.

Si miramos los últimos Premios Planeta,

se premia a autores

que ya previamente habían sido superventas,

que muchos a lo mejor incluso lo son más, bastante más

a raíz de ganar el premio.

Pero si miramos el Premio Herralde,

que es otro ejemplo de premio inédito,

pues no es ese perfil de autores.

Normalmente es un perfil de autores de la propia editorial Anagrama,

que han dado un do de pecho

y se premia una obra que el editor quiere destacar

o el jurado, en este caso.

"Y ya sean escritores superventas

o escritores que dan el do de pecho por su editorial,

¿cómo puede afectar en sus carreras

el hecho de conseguir un gran premio?"

En mi caso, solo puedo hablar bien de eso.

Me hizo madurar,

me obligó a relativizar muchísimo qué era importante para mí y qué no,

me hizo ganarme muchos enemigos

que descubrí después con el tiempo quiénes eran.

Y, por otro lado,

también me obligó a planear una carrera

en la que tenía que asumir

que, posiblemente, mi punto álgido de ventas

había tenido lugar con esa novela y con 25 años.

A partir de entonces,

con otro tipo de presiones y también con otro tipo de calma,

podría dedicarme, si lo montaba bien,

a hacer lo que quisiera.

"De todas formas, en esto de los premios

hay un dato incuestionable:

siempre son más los que pierden que los que ganan."

Cuando hace tres años gané el Premio Azorín,

dediqué ese premio a quienes se presentaban,

a ellos, y no los ganaban.

Sé de ello exactamente igual que sé también de haberlos ganado.

En muchas ocasiones, se espera un premio

o se aspira a un premio y lo gana otro.

-La pregunta es:

"¿Quién te ha presentado a ese premio?

Si hablamos de los premios que conceden las editoriales,

cada vez es más difícil que te den un premio

si no te ha presentado,

si no ha negociado tu agente literario.

Entonces, hay una ingenuidad enorme, muy elogiable,

que la gente que envía su manuscrito

sin tener ningún tipo de vinculación con la editorial,

con agentes literarios

y, en alguna ocasión, ganan,

como ha sucedido en el último Biblioteca Breve.

Pero eso es muy raro.

"Si 2020 ha sido agraciado para alguien

en cuanto a premios literarios,

no cabe duda de que ha sido para la editorial Pre-Textos.

Este año, tres poetas incluidas en su catálogo

han recibido importantísimos premios.

La venezolana Yolanda Pantin

ha conseguido el Premio Federico García Lorca;

Anne Carson, el Princesa de Asturias

y, como gran guinda

han conseguido el Premio Nobel de Literatura."

Louise Glück nosotros llevamos 13 años publicándola.

Nosotros vendimos,

como el otro día era creo que cabecera

en uno de los periódicos nacionales,

nosotros vendimos un cuarto de hora después

de hacerse público el premio,

todos los libros que no habíamos vendido de esta autora en 13 años.

Luego, si un premio sirve para sacar, digamos,

de cierto anonimato a un autor

y, como es el caso de Louise Glück,

a una gran poeta,

a mí me parece que los premios son muy, muy, muy beneficiosos.

Hablas también de la relación de algunos escritores

con la muerte en tu novela.

Pienso, por ejemplo,

y me ha llamado mucho la atención, lo de Susan Sontag.

Le costó mucho aceptar lo de su enfermedad terminal.

Eso contaba su hijo, que Susan Sontag,

que además padecía un cáncer con cuarenta años muy agresivo,

lo superó y, luego, a los 70,

volvió otro tipo de cáncer y se resistió muchísimo.

Probó todo tipo de tratamientos que no tenían ninguna esperanza

y que eran muy agresivos. Sí, sí.

Y realmente decía: "¿Pero en serio me voy a morir?".

No podía aceptar esa idea.

Me sorprende en alguien tan intelectual.

Curioso. Que no aceptara.

Por cierto, hablando de eso, también me hace gracia

el hecho de que hay escritores que no dejan de serlo

ni en el lecho de muerte.

Lo digo porque hay esas frases célebres

de las que tú también sacas alguna en tu novela.

Sí, por ejemplo, Oscar Wilde dice:

"Hijo, estoy muriendo por encima de mis posibilidades".

Es verdad.

Además, hay algunas otras que son realmente sorprendentes.

"Aunque un libro puede ser garantía de eternidad,

todos los escritores se acaban enfrentando a la muerte.

Pasan la vida hilando palabras

sin saber cuáles serán las últimas que saldrán de su boca.

Y esas palabras son las que hoy recordamos."

(Música)

Página Dos - Bárbara Blasco

24 nov 2020

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