Las ganadoras del Goya a Mejor película: 10 joyas del cine español
- Ay Carmela, La niña de tus ojos o El bosque animado, disponibles en la colección
- La ceremonia de los Premios Goya tendrá lugar el 28 de febrero en Barcelona
RTVE Play se vuelca un año más con los Premios Goya, que tendrán lugar el próximo 28 de febrero en Barcelona. De cara a la celebración de su 40ª edición, cada día, desde el 16 de febrero, recuperamos diez joyas del cine español: diez miradas y diez historias que lograron el 'cabezón' a Mejor película. De la sátira berlanguiana al drama más íntimo, del cine político a relatos sobre la pérdida de la inocencia, este recorrido es también un viaje por cómo el cine ha contado —y en ocasiones cuestionado— nuestra historia reciente.
Entre las películas elegidas destacan cintas de autor, comedias icónicas, dramas que hicieron historia, cuentos modernos y un thriller. Penélope Cruz, Carmen Maura, Victoria Abril, Nora Navas, Candela Peña y Maribel Verdú comparten protagonismo con Jeff Goldblum, Carmelo Gómez, Javier Bardem, Antonio Resines y Andrés Pajares, entre otros. Ay, Carmela ganó 13 premios Goya, Pa negre logró nueve cabezones y ocho premios consiguieron Días contados y Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.
El sueño del mono loco (Goya en 1990)
Fernando Trueba adaptó al escritor francés Christopher Frank para firmar un thriller psicológico insólito en el cine español de finales de los años 80. Ambientada en un París melancólico y laberíntico, la película juega con la identidad, la obsesión y la mirada de un escritor trastornado (Jeff Goldblum, nominado al Oscar). Una cinta que confirmó a Trueba como uno de los grandes autores de su generación. Además del Goya a Mejor película, consiguió otros cinco más, entre ellos Mejor guion adaptado, Mejo dirección y Mejor fotografía.
Ay Carmela! (Goya en 1991)
Carlos Saura convirtió la Guerra Civil en un escenario trágico y grotesco, donde el humor y la dignidad chocan con la barbarie. Carmen Maura y Andrés Pajares —que consiguieron el Goya por sus interpretaciones— lideran una función dentro de otra función que habla de artistas atrapados en ese período histórico. Una película sobre la memoria, el miedo y la imposibilidad de mantenerse al margen. El largometraje fue todo un éxito en esa edición: consiguió premios en 13 de las 15 categorías a las que estuvo nominado. Es una de las pocas películas que logró los cinco premios principales (mejor película, director, guion, actor y actriz principal)
Todos a la cárcel (Goya en 1994)
Luis García Berlanga regresó a su universo coral —dirigió con su habitual soltura a 19 grandes actores— para retratar una España caótica, absurda y, en el fondo, muy reconocible. Ambientada en una prisión durante un homenaje a los presos políticos, la película es una sátira feroz sobre la hipocresía política y el oportunismo. El cineasta valenciano, que obtuvo el Goya a Mejor dirección (el único de toda su carrera), le dio la oportunidad a unos jóvenes Santiago Segura y David Delfín para aparecer en el metraje.
Días contados (Goya en 1995)
Imanol Uribe firmó uno de los retratos más crudos y directos del terrorismo de ETA desde el cine. Carmelo Gómez encarna a un etarra en huida permanente, atrapado entre la violencia y el vacío existencial de una causa en la que ya no cree. Una película incómoda y sin romanticismo que marcó época por su valentía narrativa. Basada en la novela homónima del Juan Madrid, la cinta se hizo, entre otros, con el Goya a Mejor guion adaptado; las interpretaciones de Carmelo Gómez, Javier Bardem y Ruth Gabriel les valieron otras tres estatuillas.
Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (Goya en 1996)
Agustín Díaz Yanes debutó con una historia de mujeres al límite, supervivencia y derrota. Victoria Abril es Gloria, un personaje feroz y vulnerable, atrapado en un mundo que no perdona errores. Cine negro con pulso social, violencia descarnada y una protagonista inolvidable fueron los ingredientes de una película que traspasó fronteras. La historia ambientada en México y España le valió a Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto ocho de los diez cabezones a los que optó en los Goya; Yanes, de hecho, nunca consiguió otro.
La buena estrella (Goya en 1998)
Pese a que Ricardo Franco no fue la primera opción para dirigir este drama, su buen hacer superó con creces todas las expectativas. El cineasta, junto a Álvaro del Amo y Pedro Costa, escriben una historia en la que la culpa, la redención y los afectos imposibles son los protagonistas. Antonio Resines (el único que consiguió el Goya por su interpretación), Maribel Verdú y Jordi Mollà protagonizan un triángulo emocional que deja una herida profunda. La música, de Eva Gancedo, también tuvo su reconocimiento por parte de la Academia de Cine.
El bosque animado (Goya en 1988)
José Luis Cuerda adaptó a Wenceslao Fernández Flórez para crear un mundo de historias teñidas de humor, ternura e incluso melancolía. Entre lo mágico y lo costumbrista, la película retrata una Galicia poblada de personajes entrañables y situaciones absurdas. El guion, en manos de Rafael Azcona, fue otro de los cinco premios que consiguió la cinta; fue, de hecho, el primero que obtuvo en su carrera. Se dice, además, que los estudios de Walt Disney se interesaron por la novela para plantear su propia versión.
La niña de tus ojos (Goya en 1999)
Fernando Trueba mezcló cine, política y memoria histórica en esta comedia dramática ambientada en la Alemania nazi. Para ello, se sirvió de las desventuras del director Florián Rey y actriz Imperio Argentina para rodar Carmen, la de Triana. Penélope Cruz —recogió su primer Goya por esta interpretación como Macarena García— lidera un reparto que reflexiona sobre el papel del arte frente al poder. De las 18 nominaciones que recibió por parte de la Academia se conformó con siete premios.
La soledad (Goya en 2008)
Jaime Rosales rompió moldes con un retrato austero y fragmentado de la vida cotidiana que le valió el Goya a Mejor director. La película es austera, con historias mínimas, silencios largos y personajes que cargan con pérdidas invisibles. Sonia Almarcha y Petra Martínez son las protagonistas de estos relatos, aunque el papel como hombre separado de José Luis Torrijo fue el único que se llevó un premio. Un cine radicalmente contemporáneo que llevó el Goya a territorios poco habituales.
Pa Negre (Goya en 2011)
Agustí Villaronga adaptó a Emili Teixidor para mostrar la posguerra desde la mirada de un niño. Un mundo rural marcado por el miedo, la violencia y los secretos heredados. Oscura, poética y perturbadora, la película redefinió el alcance del cine en catalán, que se alzó por primera vez con un Goya. La fotografía y la dirección artística también fueron muy aplaudidas.