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El top 10 de Carolina Yuste en Somos Cine: ¡Descubre sus películas favoritas!

NoticiaSomos Cine

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¡Top 10 de Carolina Yuste en Somos Cine!
¡Top 10 de Carolina Yuste en Somos Cine!

Carolina Yuste vive uno de los momentos más dulces de su carrera. Este año la hemos podido ver en El Cover, de Secun de la Rosa y en las dos cintas participadas Chavalas Sevillanas en Brooklyn, que llega a los cines este 17 de septiembre. Con motivo de su estreno, charlamos con la actriz sobre sus nuevos proyectos y le preguntamos cuál es su Top 10 de Somos Cine.

Descubrelas aquí y disfruta del mejor cátalogo de cine en abiertoUna amplia variedad de títulos con el mejor cine en español gratis y online en RTVE PlayPelículas de todos los géneros y para toda la familia que puedes ver de forma gratuita dónde quieres y cuándo quieras. No hace faltan suscripciones ni pagos. 

Verano 1993 (2017), de Carla Simón

Reparto: David Verdaguer, Bruna Cusí, Laia Artigas

Para todos los públicos Somos Cine - Verano 1993 - Ver ahora
Transcripción completa

¡Un, dos, tres, pollito inglés a la pared!

¡Un, dos, tres, pollito inglés a la pared!

Estás muerta.

¿Por qué no estás llorando?

Estás muerta.

Me encanta este vestido.

Es de Marruecos, hay muchas cosas de allí.

Ya, puedes quedártelo. A mí me parece muy hortera.

Esteve, toca la canción de Neus.

...y danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas

como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

-Y perdona vuestras ofensas... -Nuestras ofensas.

Nuestras ofensas,

como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

-Amén. -Amén.

Es de la primera comunión de tu madre.

Así la sentirás más cerca.

Y recuerda rezar un Padre Nuestro cada noche.

Lola, ¿tú no vienes?

No puedo, cariño.

Pero iremos a visitarte en unos días, ¿vale?

¿Vale?

No me hagas enfadar.

-Llamad cuando lleguéis. -Sí, mamá, sí.

Adiós, Frida.

¡Adiós, Frida!

¡Adiós, Frida!

¡Adiós, Frida!

¡Adiós!

VERANO 1993

-¿Cómo ha ido? -Muy bien.

Superbien. Tu hija es un encanto.

-¿Sí? -Sí.

Déjamela cuando quieras, es un amor.

-¿No se ha puesto quejica estos días? -No.

¿Y qué tal la verbena? -Muy bien, sí.

Hemos cenado en casa

y después hemos ido a la plaza a bailar.

Ha bailado con todo el mundo, ya la conoces.

-¿Se ha dormido muy tarde? -Un poco sí, hemos llegado tarde.

Pero estaba hecha polvo.

No me extraña.

¿Y vosotros qué?

Bien. Cansados.

Claro.

Bueno, pues a descansar.

Id a dormir pronto. -Sí.

-Muchas gracias, Cesca. -De nada.

-Ahora tenéis que ser fuertes. -Sí.

-De verdad, gracias... -No... De nada.

-Cesca, ¿me has devuelto las llaves? -Uy, sí.

Gracias. Adiós.

¿Quieres un vaso de leche...

con galletas?

¿Agua?

Voy al coche a por tu pijama.

¿Diga?

Sí, acabamos de llegar.

Sí.

Sí, iba a llamarte ahora.

Mamá, no te preocupes.

Vale.

Sí, ahora la acostamos.

Le doy un beso de tu parte, sí.

Vale. Buenas noches.

Te llamaremos. Sí.

Buenas noches.

¿Me coges ésa?

Mira, Frida.

Buenos días.

Buenos días.

Buenos días.

-¿Has dormido bien? -Sí.

¿Sí?

Pues a sentarte. Te he preparado el desayuno.

¿Ves por aquí arriba? -¡Es Frida!

-¿Te pones azúcar en la leche? -No.

Pues venga, bébetela,

y si quieres, después te comes una ciruela.

¿Me ayudas con esta?

¿Esta nuez?

-Sí. -¿Sí?

A Neus tampoco le gustaba.

Si no quieres, no hace falta que te la bebas.

Esteve. Tiene que beber leche.

No sé si llegaremos, ¿eh?

Venga, vamos a bajar.

Veo tres, veo tres.

Ya está, ahí ya no llegamos.

¿Qué? ¿Ya te la has bebido? -Sí.

Muy bien. ¿Quieres una ciruela?

¡Esteve, baja la música! ¡Te quedarás sordo!

¿Habéis comido galletas?

-Yo sí. -Yo no.

Y dos...

Y dos más...

Venga, pasa... Tú también, tú también.

Venga, tira.

-¿Me tienes miedo tú también? -Anna, cuidado que te caes.

Sí, tenéis miedo, pobrecitas.

-¡Gabriel! -Ven aquí.

-Gabriel, ¿qué saco cojo? -Venga...

Coge el que quieras, me da igual. -Mami, pipí.

-Vale, pues cojo el grande. -Tengo pipí, mamá.

-¿Podemos ir al baño?

-¡Ahora voy! -Vale.

Mira, ahora tú coges estas hueveras...

Y las vas poniendo aquí dentro. Así.

-Vale. -¿Vale? Que no se rompan, ¿eh?

Venga.

¿Marga?

¿Marga?

¡Marga!

-¡Frida! -¡Frida!

¡Frida!

-Ya podría llover, ¿verdad? -Sí, ya hace días que no.

En trozos pequeños.

-10.000 hectáreas se han quemado. -¿10.000?

-Y han evacuado dos pueblos. -La cabeza no la quiero.

Se ve que ha sido por un cigarro.

Es que no tienen cuidado.

-Buenas. -Hola.

Ah, hola. Hola, guapa.

¿Es la hija de la hermana de Esteve?

-Sí. -Pobrecita.

Suena increíble, ¿verdad?

Que todavía haya quien se muera por una pulmonía.

Ah, ¿fue una pulmonía?

Creía que era otra cosa.

-¿Me pones también un poco de lomo? -Ahora es mi hermana.

Menos mal que sois buena gente, Margarita.

-¿Te quedan hamburguesas? -Sí, ahora te pongo.

¿Quieres un poco de jamón york, reina?

Vale.

Ya verás qué jamón york más bueno tenemos.

Aquí tienes, guapa.

Qué encanto.

-¿Qué se dice? -Gracias.

¿Qué te debo?

Ahora te digo.

Esta se llama Esmeralda.

Me la regaló mi mamá.

Esta se llama Clory.

De los abuelos.

Esta se llama Lucy.

Me la regaló Lola.

Y este es Domino.

No puedes tocar mis muñecas, porque son mías

y si las tocas, las romperás.

¿Lo prometes?

¿Sabes por qué me han regalado tantas?

¿Por qué?

Pues porque me quieren mucho.

Los que me las han regalado, me quieren mucho.

Y tú no las puedes tocar.

¿Me lo prometes?

Sí, te lo prometo.

Esta es Nancy, que lleva una camiseta...

Otra vez.

-Voy yo. -Vale.

Mira, Feldespata tiene miedo.

Ay, Feldespata.

¿Estáis bien? -Sí.

No pasa nada.

¿Verdad que cuando hay truenos las bombillas explotan?

No, no explotan, solo se va la luz.

¿Tienes hipo?

¿Frida, estás bien?

¿Se puede incendiar la casa?

No. Es imposible que se incendie la casa.

Ahora viene papá.

Ahora vendrá, ¿a que sí?

Ya está aquí.

No toques, Anna, que quema.

Esto sí que quema.

[RADIO NOTICIAS SOBRE UN INCENDIO]

Frida.

Que te veo.

Intenta no rascarte.

¿No me quieres decir qué te pasa?

¿Es porque te pica?

Va, no te rasques más.

Si no me explicas qué te pasa, no te puedo ayudar.

Se me ha torcido este mechón.

¿Qué mechón?

Este, ¿no lo ves?

Eso se puede arreglar.

¿Ves?

Déjame ver.

Es este, ¿no?

¿Así mejor?

¿Y así?

¿Lo quieres hacer tú?

Hazlo tú si quieres.

No pasa nada. Ya casi estamos.

Va, que ya casi está.

Vale, ya está.

¡Muy bien!

¡Qué valiente!

En el hospital del Mar me dijeron

que ya no me harían más análisis.

Venga, vístete.

Ya terminamos. -Marga, pasa un momento.

Quiero hacerle más pruebas.

Pero si en Barcelona me dijeron que estaba bien.

Que está sana.

Con sus antecedentes no me quedo tranquilo.

¿Y cuánto tardarán los resultados?

No estoy seguro. Tan pronto como lleguen, te llamo.

-Pero es que... -Tú no sufras.

Para lo de los eczemas,

te doy una receta de un antihistamínico.

Vale.

-Una vez al día, ¿de acuerdo? -Vale.

Átate los zapatos.

No sé.

Sí que sabes, hasta Anna sabe.

No, no sé.

Mami, ¿quieres jugar conmigo?

Estoy cantidad de cansada.

Necesito descansar, hija mía.

Me duele todo el cuerpo.

Pero pregunta más veces.

Mami, ¿quieres jugar conmigo?

Enróllate, déjame descansar.

Mami, ¿quieres jugar conmigo?

Te quiero tanto, tanto, tanto, que no sé decirte que no, cariño.

Va, ¿a qué jugamos?

A que yo soy la cocinera y tú estás aquí...

¿Yo te pido cosas y tú me las traes?

¡Sí!

Vale.

Tú ya sabes cómo jugar a este juego.

Qué guapa, Frida.

Aquí tienes.

Todavía no he pedido nada...

Vale.

-Quiero unas bravas... -¡Aún no!

Aquí tienes la carta.

Unas bravas,

unas aceitunas,

Bueno, hazme un pica pica...

Vale, lo haré especialmente para ti.

Muchas gracias.

Aquí tienes, justo a tiempo.

¿Está bueno?

¡Está de muerte!

Ay, cariño mío, mira, me duele el cuerpo,

después jugamos, ¿vale?

Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

¿Tú fumas?

No. ¿Adónde vas?

¿Qué haces?

Nada. ¿Y tú? ¿Adónde vas?

A la habitación de los papás.

Es un regalo para mamá.

Le gustará mucho.

Cuando venga, se lo das.

¿Te gustan los Cabezudos?

-¿Lleva mucho apuntada? -No, empezó en septiembre.

Va un poco atrasada...

No es tan buena como el resto, pero... -Vale, descanso...

¡Irene, ven!

Ven a conocer a Frida.

Mira a Irene.

Muy bien, Irene.

-Di hola. -Ven, que te ayudo con la cabeza.

-¡Peste alta! -¡Peste alta!

¿Puedo jugar?

¡Peste baja!

¡Peste baja!

-¿Sabes lo que le ha pasado a mi madre? -Sí.

-¡Peste baja! -¡Peste alta!

Mi padre también murió.

¡Eh, Frita también juega!

Es Frida.

Tú la llevas.

¡Peste alta!

-¡Peste alta! -¡Peste baja!

-¡Soy de azúcar! -¡Soy de azúcar!

Frida, ¿estás bien?

¡Irene, hostia!

¡No la toques! ¡Ni se te ocurra tocarla!

¿Qué te había dicho? -A ver... No es nada.

¿Lo has tocado?

Cesca, por favor, que te van a oír todos.

-¿Seguro que no? -Que no pasa nada.

-No lo sabes, Marga. -¿Qué pasa?

¿No te dije que no la tocaras?

¿Cómo habíamos quedado? ¿Qué te dije?

Blai, ven aquí.

Quédate aquí, Anna. No entres.

Frida, no juegues con la sangre.

¿Qué pasa si metemos un secador en la bañera?

¿Nos morimos?

No, no te mueres, pero te puedes electrocutar.

Es peligroso.

A ver, muy bien.

Sopla.

Ya está, curado.

Ve a lavarte las manos.

Venga.

Ya está.

Chicas, traedme una lechuga.

-¿Lechuga? -Sí, del huerto.

Yo la traigo, yo.

No, Anna, ¡me lo ha dicho a mí!

Anna, deja que vaya Frida, que sabe dónde están.

Eso no es una lechuga.

Eso es una col, Frida.

Vale, ahora voy.

Mira, una mariquita.

¿Qué haces, niña? Lo estaba haciendo yo.

La he cogido yo.

No, he sido yo.

-No, yo. -No.

Sí.

Anna, no pasa nada.

La próxima vez tú, hoy le tocaba a Frida.

-Va, venga. -La he cogido yo.

Lavaos las manos, que vamos a comer.

¡Qué hambre!

-¡Hola, papi! -Hola. Cuánto amor.

Anna, va, las manos.

Déjame.

Así no se le habla a mamá.

-No quiero... -Que sí, venga.

Mira, voy a meter la cabeza en el agua.

Tocaré el suelo de la bañera con la cabeza, ¿vale?

Un, dos, tres, y...

¿Lo has visto?

¿Quién quiere cenar croquetas?

-¡Yo! -¿Sí?

¡Y yo!

Ven aquí.

Espera que me acabe de bañar.

Venga, va.

-¡Que me tengo que bañar! -Va, que es tarde.

Anna, por favor, va.

Va, deja eso.

Eso no estaba ahí.

Qué guapa que estás.

Póntelo tú, mira, por aquí.

Enjuágate las manos.

Muy bien. Pasa la mano por aquí.

¡No, no, no!

Frida, venga, deja el jabón en su sitio.

Es que yo no tengo.

Sí tienes. Tienes una grande.

-Hay una para cada una. -Voy a meter la cabeza en el agua.

¡Ay, qué bien!

¡Frida!

¡Frida!

¡Frida!

¡Abuelo!

¡Abuelo!

Mira quién ha venido, ¡ven aquí!

¡Mira qué guapa! -Ven, aquí, ven.

Cómo pesa, ¿eh?

¡Mirad lo que sé hacer! ¡Mirad!

Estás más delgada. ¿Ya come?

¡Mirad qué más sé hacer!

¿Cómo habéis venido?

-¡Mira, abuela! -Apaga eso, hijo.

En autobús, para darle una sorpresa a la niña.

-¿Vosotros, en bus? -Qué remedio.

-¡Una nuez! -¿Con TEISA?

Sí. Hemos cogido el tren.

Frida baja de ahí, que te puedes caer.

Hemos ido a Girona, y luego autobús.

¡Con cuidado!

¿Lola sabe que habéis venido?

¡Abuelo!

No estaba en casa cuando lo hemos decidido.

La llamo y le digo que os recojan con Angie.

-No hace falta. -¡Abuela!

¿A que tenías ganas de vernos, reina?

Puedo subir hasta aquí arriba.

Frida, va. Que te vas a caer, ¿me oyes?

Va, baja. -¡Abuelo!

¡Mira lo que sé hacer! -Esta niña se está asalvajando.

Ven aquí. Venga, ven con el abuelo.

Ven aquí.

Mira lo que me he hecho, abuelo.

Es que no puede ser.

Átate la zapatilla, que te caerás.

-¿Me la atas, abuelo? -Claro, el abuelo te la ata.

Frida, tú ya sabes, va.

A ver esa zapatilla...

El abuelo te hace un lazo aquí, ¿ves?

Va, baja del árbol. Vamos.

Corre.

...como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación.

No nos dejes caer en la tentación.

Y líbranos del mal.

Y líbranos del mal.

Amén. -Padre, Hijo y Espíritu Santo.

-Amén. -Amén.

Tienes que rezar todas las noches por tu madre.

Nos ha dejado, pero te cuida desde el Cielo.

Tu mamá te quería mucho.

Con tu padre, que en paz descanse, hicieron muchas tonterías...

Pero a ti te quería mucho.

¿Y esto? ¿Qué es esto?

-Es que me hice daño y me pica mucho. -¡No te rasques!

-¡Hola! ¿Qué tal? -¡Lola!

-¿Qué hacéis aquí? -¿Cómo estás?

Aquí, al fresquito.

-¡Angie! -¡Hola! Hola.

-Lola, casi soy más alta que tú, mira. -¿Qué dices?

¿Qué hacéis aquí?

Va, vamos a comer.

-¿Qué hacemos, mamá? -Vamos a comer.

¡Papá!

Has perdido.

Estás perdiendo facultades, ¿eh, papá? Perdiendo facultades.

Sin ti, he perdido la práctica.

Está claro que este antihistamínico no le hace nada.

¿El doctor es de confianza? -Sí, claro.

Traeremos un buen antihistamínico de Barcelona.

De hecho, con el abuelo habíamos pensado venir los domingos.

¿Verdad que te gusta vernos, reina? -Sí.

Es un viaje largo, pero vale la pena.

No sé, mamá.

Bueno, dijimos que esperaríamos un poco con las visitas.

Sí, pero...

Ya nos va tocando, ¿no crees hijo?

Sí, sí, sí. Claro que sí.

Es muy duro...

Lola lo está pasando fatal... -Mamá, a mí no me metas.

Neus dejó bien claro lo que quería. Lo dejó escrito en su carta.

Es un tema legal.

¿Qué carta?

¿Qué carta? -Siéntate, reina.

Esta hija mía era una inconsciente...

Todos sabemos que siempre tomó malas decisiones.

Joder, mamá...

Vergüenza os debería dar.

Y a ti más, que podrías haber acabado igual.

-Vale ya, mamá. -María, ya vale.

¿Y ahora quién vive en mi casa?

Está en alquiler, cariño, está vacía.

Va, a jugar.

Va, Frida.

Pero de repente pasó una cosa mágica...

¿Sabes el qué? -¿Qué?

Que a la gente de aquel pueblo

les salieron branquias como los peces.

¿Sabes cómo respiran los peces?

-No... ¿por la boca? -Hacen así...

No, hacen así...

¿Así?

Y gracias a que tenían branquias

pudieron volver a sus casas y vivir bajo el agua.

¿Qué te ha parecido?

Bien. ¿Y ahora dónde está esa isla?

Está escondida. Nadie sabe dónde está.

Yo también sé respirar bajo el agua.

-¿Ah, sí? -Sí.

Eres atlante, como los de la isla.

Sí.

Venga, ¡a bailar!

Sigamos el ritmo.

-Anna, átate las zapatillas, que te caerás. -No, átamelas tú.

No, Anna. Átatelas tú, que ya sabes.

No, yo no sé.

Sí que sabes, va. Hoy no estoy para historias.

-Átatelas y punto. -No.

¿Ves lo que consigues con tus tonterías, Frida?

Ven...

Me voy a dormir.

¿Bailamos solos?

Perdona nuestras ofensas

como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

No dejes...

que caigamos...

en la tentación.

Y líbranos del mal.

Amén.

Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

¿Sabes que por las noches

nos comemos dos kilos de arañas y de moscas?

Anna, ¿quieres comerte la mosca?

¿Quieres hablar con tu madre?

Vale.

Tres, ocho, nueve, dos, siete, seis, ocho.

¡Frida!

¡Frida! ¿Jugamos?

¡Frida! ¿Quieres jugar conmigo?

¿Frida?

¡Frida!

¡Frida!

¿Frida?

¡Frida!

¿Quieres jugar conmigo? -No.

Jopé.

¿Quieres jugar conmigo ahora?

Entra aquí.

Ahora siéntate.

Vamos a jugar al escondite, ¿vale?

Y cuando vuelva...

Bueno, cuando vuelva, tú...

Tú me esperas.

¿Anna?

¿Anna?

¡Anna!

¡Frida!

¿Has visto a Anna?

No.

¡Anna!

¡Anna!

¡Anna!

¡Anna!

Frida, ¿cuándo la has visto por última vez?

Creo que estaba contigo.

¡Anna!

¿Anna?

¿Anna?

¡Anna!

¡Anna!

¿Te duele?

Un poquito.

Ve a lavarte las manos.

¿Me has oído?

-No estaban jugando. -No tenía mala intención. Son crías.

Esteve, no estaban jugando. Esa niña no tiene escrúpulos, tío.

Tú no estabas, no lo has visto.

¡Es que no lo has visto!

-No grites tanto. -No estoy gritando.

No entiendes lo que le podría haber pasado a Anna.

¿Qué hacemos?

Dímelo tú, ¿qué hacemos? -Poner límites, normas, algo.

Hace lo que le da la gana, es una mimada.

Entiendo lo que estás pasando, pero no me ayudas.

Ayúdame.

Tienes razón.

¿De dónde has sacado estas flores?

Es un regalo.

Mira mamá, mira lo que me ha hecho Frida.

Frida, estas flores no se tocan. Son de la masía de Gabriel.

¿Qué te ha hecho Frida?

-Mira lo que me ha hecho Frida. -Qué bonito.

Lo has dejado hecho un desastre, Frida.

Qué desastre eres.

No, aún no.

¿Sabes cuántas moscas comemos mientras dormimos?

No. ¿Cuántas?

¡Kilos!

¡Muchos kilos!

-¿Me cobras cuando puedas? -Sí, un segundo.

¡Muchos kilos!

¿Era un café? -Sí.

Papá, ¿ya?

No. Todavía quedan 20 minutos.

¿Y si me meto despacio?

Espérate un poco más.

¿Dónde está Marga?

Mamá no se encuentra bien.

¿Qué haces?

¿Estás enferma?

No.

No, es por la regla.

¿Y por qué te pones eso?

Me da calor.

¿Seguro que no estás enferma?

Va, ve a bañarte.

Uno, dos, tres, cuatro,

cinco, seis, siete, ocho,

nueve, diez, once...

¿Cuánto he hecho?

Doce.

Venga, vamos a la cama de papá y mamá.

Tengo sueño.

Mamá...

Mamá...

Mamá.

¿Qué?

¿Qué?

¿Podemos dormir aquí?

¿Qué ha pasado?

Que Anna tiene miedo.

¿Tienes miedo, pequeñaja?

Venga, ven aquí, Frida.

Sube, va.

Ponte aquí.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Buenas noches, papá. -Buenas noches.

¿Qué hacéis despiertas?

Buenos días.

¡Buenos días!

¿Qué ha pasado, Anna?

-Yo no he sido. -¿Ah, no?

Hace días que quitamos el plástico...

...del colchón, pero bueno.

No he sido yo.

¿Y a ti qué te pasa?

Que estoy mareada, no puedo ir al médico.

Ya... Venga, a desayunar.

-¡No, no quiero! -¡Sí, sí que quieres!

Venga, para fuera.

Hoy te dejo, pero no te acostumbres, ¿eh?

Cuidado. Toda la boca manchada.

Mamá, ¿seguro que ya no me tienen que pinchar más?

No, ya lo has oído. Solo tienes alergia a los gatos.

Estás muy sana, Frida, no hacen falta más médicos.

¿Qué tal?

¿Te parece bien?

A ver.

A ver si tocas el trigo.

¿Es alguna de estas dos?

Pues sí.

Es una llave inglesa, ¿cuál de las dos crees que puede hablar inglés?

¿Feldespata?

-Esta. -Muy bien.

Pues va.

¿Te ayudo? -No.

No encuentro a mi gata.

No... Mira, lo haces bien, pero hacia la puerta. Así.

Lo coges bien y hacemos así. -Vale.

¿Feldespata?

Una menos.

-Frida, ¿has visto a Feldespata? -No.

Papi, no encuentro a Feldespata.

Es que... Está de viaje.

-¿Dónde? -Por ahí, princesa...

Pero no te preocupes, que está bien, ¿vale?

Va.

-Vale. -Vale.

-Voy a jugar, ¿eh? -Sí.

¡Parad, parad, parad!

¡Yo me voy a meter!

¡Anna! ¡Mira lo que sé hacer!

Sé nadar sin tocar el fondo.

¡El agua está congelada!

¿Allí toco?

Sí. ¿Te atreves?

¡No!

Ya está, ya está.

Ya está.

¿Estás bien? -Sí.

¿Estás tonta o qué?

Yo le he dicho que no se meta.

¿Qué quieres, cargártela? Al final lo conseguirás.

Ya está, ya...

¿Mami?

¿Mamá?

¿Mamá?

Mamá.

¿Mami?

Coge la cuerda, Gabriel, aguanta bien aquí.

Así.

Vale.

Venga, ya está.

-Mira, la última salpicadura. -Madre de Dios.

Hola, ¿qué tal, Frida?

Ayer por la noche se me cayó un diente, ¿sabes?

Sí, ya lo sé.

No, no lo sabías.

Sí que lo sabía.

¡Mentira podrida, requetepodrida!

No es una mentira.

Sí, porque tú no viste cómo se me caía el diente.

Lo vieron Lola y la abuela.

Este es nuestro idioma.

No tengo ganas de salir. Donde mejor estoy es en casa.

Donde nadie me ve, ¿verdad, hija?

A mí me parece una tontería, mamá. Pero haz lo que quieras.

Lo harás de todas maneras.

¿Os habéis bebido la leche?

Yo sí.

-¿Quién quiere un regalito? -¡Yo!

¡Yo!

¿Qué mano queréis?

-¡Yo esta! -¡Yo esta!

Pues así y así.

-¿Qué se dice? -Gracias.

Gracias.

A mí me gusta el rosa, el de Anna.

Frida, pero si es muy bonito. Es un regalo.

Va, recoge el camisón. -No.

Frida, recoge el camisón.

-El mío es rosa. -Tú calla, niña.

No te preocupes, reina, cuando vengas a Barcelona

iremos a cambiarlo por uno rosa, ¿vale?

Venga, vamos a vestirnos, va.

Venga, vamos.

Tú misma.

No pasa nada.

Sí que pasa, sí.

Cuando te bebas la leche, vas a lavar el camisón.

Buenos días.

Buenos días.

Venga, Frida, no me vengas con historias.

Bébete la leche. -Perdón, mamá, ha sido sin querer.

A ver, Marga, tranquilízate.

Ya la lavo yo. Y la puedo cambiar sin problema.

Todo tiene solución.

Me mandan hacerlo todo.

-¿Ah, sí? -Me hacen lavar los platos...

Limpiar la casa...

Parezco su criada.

Va, vamos a limpiarla, que es un momento.

Te ayudo.

¿La casa de Barcelona está vacía?

Aún está en alquiler.

Muy bien.

Ya está. No ha quedado mancha.

Escúrrela.

Mamá, ¿no se pueden quedar un rato?

Arreglad el camino, es peligroso para las niñas.

-Preciosa. -Abuela, quedaos...

Es que tenemos que irnos. Nos vemos pronto, ¿vale?

Vendremos otro día.

Volverán muy pronto, Frida.

Va, no te pongas triste.

Lola, ¿no te puedes quedar?

Ahora no es momento, cariño. Vendremos pronto.

¿Qué está haciendo?

¿Por qué hace eso? Pobre criatura.

Venga, sal.

Va, Frida, sal del coche. Que volverán pronto.

No.

¿Quieres venir con los abuelos unos días?

En el coche cabe.

No sé...

¿Cómo que no sabes?

Empieza la escuela dentro de nada.

Nos quedan muchas cosas que hacer.

¿Un par de días?

¿Qué hacemos? Que se vaya con ellos y ya la recogeré.

¡Sí, papi, por favor!

-Va. -¡No, no!

-¡Sí, Frida, va! -No, no quiero.

-Que los abuelos se tienen que ir. -No, no quiero.

Va... Frida, por favor.

Venga, vámonos.

Vamos, vamos, no puedo ver esto.

-¿Qué haces? -¡Que me dejes!

-No. -¡Que me sueltes!

Escucha, ¡escúchame! ¿Nos calmamos?

¡Que me dejes!

¡Que me dejes!

¡Esperadme!

¡Esperadme!

¡No os vayáis!

¿Dónde vas?

Me voy a mi casa.

¿Por qué?

Porque aquí nadie me quiere.

Yo sí que te quiero.

Te la regalo.

-Gracias. -De nada.

Tranquila, no estará lejos.

-Pero ¿y si ahora no sabe volver? -Ay, Marga.

Seguro que no sabe volver, a saber qué hace.

-No seas alarmista, por favor. -¿Has mirado arriba?

No creo que se haya ido al bosque.

A lo mejor se ha roto el brazo como yo.

¡Frida!

-¡Frida! -Mira, voy a bajar al taller.

-¡Frida! -¡Frida!

Igual ha ido hasta la carretera.

Hostia, no me asustes. ¿A la carretera?

-A la vista no está. -¿Y en el coche?

-¿Pero cómo va a estar en el coche? -Yo que sé, se me acaban las ideas.

¿Adónde vas? -Al coche.

-¡Frida! -¡Frida!

¡Frida!

Ya me iré mañana, que ahora está muy oscuro.

Feending y...

Se llaman feengol, wellus, fingthen.

Feending... ¿Qué más?

No. Feending, wellus, fingthen.

Muy bien.

Vale, mira.

Tacha los que hemos hecho. Te lo digo.

Lengua, que creo que es Lengua Catalana...

Sí.

E Inglés, también.

Vale.

Y ahora haremos el de Matemáticas.

¿Está apuntado el de Matemáticas? -Sí.

Vale.

Ya lo he hecho mal otra vez. Este plástico...

Ahora sí.

Vale, perfecto.

Vale, ahora sí.

Vale, tacha Matemáticas.

Así mejor.

¿Cómo se murió mi mamá de antes?

Tu madre tenía un virus.

¿Sabes qué es un virus?

Sí.

Es como un bicho pequeñito que está en el cuerpo

y se comía sus defensas.

Y se fue haciendo más fuerte y más fuerte

y ella no podía luchar contra la enfermedad y murió.

¿El médico era nuevo?

¿Qué quieres decir?

Si era nuevo.

¿Porque no la supo curar?

No, no era nuevo. Hicieron todo lo que pudieron.

Se esforzaron mucho, pero es un virus nuevo.

No sabían cómo...

Cómo actuar.

Pero lo intentaron mucho.

¿Qué más quieres saber?

¿Le salió sangre?

No.

¿De verdad que no le salió sangre?

Sí, sí que es verdad, no sangró.

Normalmente no sale sangre cuando mueres.

Solo si tienes un accidente, y te haces una herida.

A ella no le salió sangre.

¿Tú estabas?

No. Yo llegué después, pero me di mucha prisa.

¿Y quién estaba allí?

Estaba Lola, Esteve,

Angie, tus tíos...

Todos.

¿Y por qué yo no estaba, si soy su hija?

Tú estabas con los abuelos.

¿Y qué dijo?

No dijo nada.

¿No dijo nada de mí?

No, pero estaba muy triste porque quería cuidarte.

¿Te dijo eso?

Sí.

Mira.

¿Tú te podrías poner mala?

¿Cómo?

Que si tú te podrías poner mala.

¿Ahora?

No, no tengo ninguna intención de ponerme mala.

Ninguna.

-¿Puedo decorarlo? -Sí.

¿Qué has hecho aquí? ¿Un dibujo?

Sí.

Esta es Fidia, este Dobby, este Dunny...

C, D, F, G, H, I, J, K.

M, M, E, O, P, Q,

R, S, T, X, Y, Z.

A, B,...

Papi, ¿me quitas la camiseta?

Ponla aquí. -¿Aquí?

Quítate eso.

¡Va, que mañana vamos al cole!

Los camisones de la abuela. ¿Este es el tuyo?

Sí, este es de mi abuela.

Y este es el mío.

¿De tu abuela?

-¿Qué abuela? -¡La tuya!

¿Sí? ¿Y la tuya cómo es?

¿La mía?

-La misma que la suya. -¿Es la misma o no?

-La mía es la de siempre. -¿Cuántas abuelas tenéis? ¿37?

¡Qué va!

Es la misma abuela.

Claro.

A ver, un momento, un momento.

-Las dos tenemos la misma abuela. -¿Puedes?

-Sí. -¿Sí? Muy bien.

-Yo también. -Hala, qué guapas.

-Baja la cabeza. -Está al revés.

-No está al revés... Ah sí. -Frida, la cabeza.

Espera que... No, mira...

Hala, ya está.

¿Qué haces? -Es que no es así. Va al revés.

Frida, no saltes.

¿Te lo pongo yo todo? ¿Sí?

Y así aprendemos cómo va. Mira.

Esto va detrás. -Hace mucho ruido.

Vas a romper la cama, Frida.

Aquí, espera... Vale. -Me gusta saltar en la cama.

Ya... Pero es que se va a romper.

Frida... ¿Qué haces?

Muy bien, ya está.

No saltéis, por favor os lo pido.

No saltéis, va.

Dejad de saltar.

Parad de saltar.

Ya vale de saltar.

¡Ya vale!

¿No me oís?

¿Qué os pensáis que es esto?

Ha hecho "clonk".

-¿Qué hacéis? -¿Que ha hecho "clonk"?

Os vais a hacer daño.

¿Tengo un mono? ¿Me está atacando un mono?

-¡Eh, tío! -¿Cómo que tío?

¿Qué quiere decir eso?

No se salta.

-Tú aquí. Y tú aquí. -A mí no. ¡A mí no!

Aquí.

¡Voy a comerte!

-¿Qué ha pasado? -¿Qué pasa?

¿Qué te ha pasado?

¿Qué ha pasado? -Frida...

-¿Qué ha pasado? -No sé.

¿Qué te pasa?

¿Qué ha pasado?

¿Qué pasa, Frida? -No lo sé.

¿Te has hecho daño?

¿Qué pasa, bicho?

Ya está...

¿Qué te pasa?

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

A MI MAMÁ, NEUS

Subtítulos: Bbo Subtitulado

Somos Cine - Verano 1993 - Ver ahora

Frida es una niña de seis años que, después de la muerte de su madre, debe mudarse a casa de sus tíos. Aunque su tía, tío y prima pequeña Anna la reciben con los brazos abiertos, Frida no acaba de adaptarse a su nueva vida. Lejos de su entorno cercano, viviendo en una casa en medio del campo, Frida debe entender lo que significa ser un niño en un mundo de adultos. Ganadora de la Biznaga de Oro a la Mejor Película en 2017.

Las furias (2016), de Miguel del Arco

Reparto: Carmen Machi, José Sacristán, Alberto San Juan, Bárbara Lennie

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - Las furias - Ver ahora
Transcripción completa

(GRITA)

Vamos, María, que el abuelo te está esperando.

Venga, cariño.

(Risas)

-¡Hola, María!

(CHARLAN AL FONDO)

(MARÍA) Tío, has estado muy bien. -¿De verdad, bonita?

¿Me has reconocido entre los figurantes?

-Déjate. Cuando ha dicho: "Habla, Edipo."

Los pelos como escarpias. -Tienes una visión...

-El tío Héctor y la tía Ana.

¡Hola, María!

-La abuela, que se ha puesto muy guapa.

-¡Eh, aquí está!

(APLAUDEN)

-¡Bravo! -¡Bravo!

(MARÍA) ¡Oye, dejadme pasar! ¡Dejadme pasar!

¿Estabas nervioso, abuelo?

No, porque sabía que si tenía algún problema,

tú podías sustituirme.

-Déjame la cámara que te grabe con el abuelo.

(RÍEN)

¡Yupi!

Se sabe el texto de cabo a rabo.

Y no solo el texto.

María, cuéntales a todos quiénes son las Furias.

Ay, papá, cuando esta noche se despierte con pesadillas

te voy a llamar a ti para calmarla.

Bueno. Aki, atiende, que se lo sabe mejor que tú.

-Gea, la Diosa Tierra, estaba tan harta

de que su esposo, Urano, Dios del Cielo,

estuviera encima de ella de noche y de día

que le dio a Cronos, uno de los hijos

que habían tenido juntos,

una hoz para que le cortara a su padre... ¡los huevos!

¡Hala, toma! Testículos, cariño.

Deja a la niña. Sigue, mi amor, sigue.

Las gotas de sangre de la herida

cayeron sobre la madre tierra,

¡Y de ahí nacieron las Furias!

Tisífone. Tisífone, Alecto y Megera.

Cabeza de perro, ¡guau!,

¡alas de murciélago

y serpientes en lugar de cabello!

¡Quita, quita, abuelo!

¿Las Furias existen?

No, las Furias no existen.

Claro que existen.

Cuando alguien hace algo contra la familia

se introducen en su mente como un veneno

hasta obligarlo a expiar sus culpas o enloquecerlo.

Por eso hay que tener mucho cuidado

con lo que uno hace con los suyos.

Nunca sale gratis.

(Gentío)

-¡Ah!

(SUSURRA) Paso a paso.

Paso a paso...

(RESOPLA)

(RESOPLA)

¿Qué, ya? Sí, ya.

Marga, dale.

No puedo, Julia. No puedo más. No puedo ni abrir esto.

(RADIO) "Los enfrentamientos, las faltas de respeto...".

¿Qué estás...?

# Hablar no es tan difícil. #

(RÍE)

Es muy básico, pero está bueno.

Dijo ella mientras se tragaba una mierda.

(RÍE)

(RADIO) Respira para calmar la furia.

Visualiza a tu hija.

Visualiza la conversación que tenéis pendiente.

Es casualidad, te lo juro.

(RADIO) Visualiza cómo quieres que acabe esa conversación

y lo que tú puedes hacer para que eso suceda.

Y recuerda:

# Hablar no es tan difícil.

# Hablar no es tan difícil. #

¡Marga! ¡Dale, vení!

(Sintonía del programa)

Seguimos recibiendo llamadas en "La visión de Casandra".

También atenderé vuestros comentarios,

dudas, preocupaciones y cualquier otra cosa

que queráis compartir a través de nuestra página Web:

"www.lavisiondecasandra.es".

Ya os he dicho alguna vez que las palabras

que elegimos para definirnos son importantes.

Amarga.

No es una buena elección

ni siquiera como seudónimo, amiga.

No es idea mía.

Así es como me llama mi hija.

¿Y crees que tiene alguna razón para hacerlo?

Seguro.

Las razones por las que queremos hacer las cosas

son tan limitadas como nuestra imaginación.

Otra cosa es que sean verdad. Marga.

Tu verdad no, la verdad.

Y ven conmigo a buscarla.

La tuya guárdatela, que diría Machado.

Me cuesta quedar con mi hija para tomar café

como para citarla en busca de la verdad.

¿Qué pasó entre vosotras para que os alejarais tanto?

La vida, que no es poco.

Pero no estoy aquí para hablar de mi hija,

Sino de mi nieta.

No, no, no. No serás de esas abuelas

que tratan de enmendar en sus nietas

lo que no hicieron con sus hijas.

No, soy de esas abuelas capaces de ver cómo su hija

se está equivocando con la suya.

Pará, pará, Marga. No, no...

¿Casandra?

¿Casandra?

Estoy aquí.

¿Y cuál es ese gran error que crees que tu hija

está cometiendo con tu nieta?

Mi nieta ha tenido un episodio psicótico.

Pero ahora está bien.

Está controlada, medicada.

Y siente la necesidad de tomar las riendas de su vida.

Entiendo que su madre esté asustada.

Pero no le hace ningún bien tratándola como una incapacitada.

Tú pareces saber muchísimo sobre el tema.

Algo sé. ¿Y tu hija no?

También, pero...

Es tarde.

No voy a llegar. Hala, listo.

Nuestros oyentes no saben tanto

como tú pareces saber sobre estos episodios.

Antes de juzgar me gustaría que todos

se hicieran una idea de lo que una madre,

en el caso de tu hija, puede haber vivido.

Seguro que todo el mundo se la hace.

Seguro que no.

Es verdad que los episodios psicóticos son cada vez

más frecuentes en una sociedad como la nuestra, tan estresada.

Pero nadie que no los haya vivido

puede saber lo que sucede.

Porque hay que estar ahí

para ver a tu hija...

perder completamente el control

sobre sí misma y poner en peligro su vida.

Hay que estar ahí cuando una madre puede leer

en los ojos de su hija terrores inimaginables.

Hay que estar ahí cuando tu hija te mira

como si fueras su peor enemigo...

y por más que hagas, no puedes llegar a ella.

Hay que estar ahí.

Casandra.

Y ahora un poquito de música antes de la siguiente llamada.

Hija puta...

Hola, Héctor, soy yo.

Oye, he dejado que la niña saliera a dar una vuelta.

Me dijo que lo mismo pasaba a verte por el despacho.

Si está por allí dame un toque. Estoy un poco preocupado. ¿Vale?

Chao.

(Puerta)

¿Leo?

¡Leo!

(GRITA)

(Gentío, semáforo)

María. -María...

Eh, María.

Cielo, estamos aquí. -María.

Ya está, ya está. -¿Qué pasa?

Me han...

Me han robado el... -Ya, cariño, ya.

Ya pasó, ya pasó. -Los cascos.

Ya está, vamos a casa. María, vamos a casa.

Se está equivocando con María.

Y vos sentiste de pronto la necesidad de decírselo.

A ella y a todos los oyentes.

Hablar no es tan difícil...

(SUSPIRA)

Sé que lo de mañana te asusta,

pero lo que acabas de hacer

no es la mejor manera de afrontarlo.

A lo mejor estás haciendo todo lo posible

para no tener que hacerlo.

¿Ese es su diagnóstico, doctora?

No, no lo es.

Pero si quieres podemos convertir esto

en un diagnóstico profesional. Lo tengo claro.

No te pedí nada de esto.

No lo hago porque nadie me lo pida.

Tengo 65 años.

Me parece que puedo hacer lo que me dé la gana

sin tener que pedir permiso a nadie.

He asistido a todas las malas decisiones de mis hijos

sin poder decir ni mu.

¿Vos me estás equiparando con las malas decisiones

que tomaron tus hijos?

Julia.

No voy a llegar.

No...

Es tarde, no...

No voy a llegar.

¿Papá?

(TOCA EL CLAXON)

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

No voy a llegar.

¡Leo!

Es tarde, no voy a llegar.

Ya, papá, pero tranquilo que no hay función.

No pasa nada. Se me ha escapado.

¿Qué es tan gracioso? ¿Me lo explicas?

(Silbido)

¿María?

María, ¿qué ha pasado? Nada.

He salido y me he encontrado con los tíos.

¿Has salido sola? ¿Pero tú en qué piensas?

Que no ha pasado nada. María,

el doctor dijo que con tranquilidad

hasta terminar la medicación.

Jolín, mamá. ¿Es que sólo lo oí yo?

Casandra, tranquila, no ha pasado nada.

Pero podía haber pasado. No ha pasado.

Héctor, mañana nos vemos en casa de mamá.

Casandra. Mañana, Héctor. Mañana.

(RECITA) Mañana y mañana dando pequeños pasos

hasta la sílaba final del tiempo.

La vida no es más que una sombra fugaz,

un pobre actor que se agita en el escenario

y al que nunca volverá a escucharse,

un cuento narrado por un idiota lleno de ruido y de furia...

(LOS DOS) Que no significa nada.

Magnífico, papá, los pelos como escarpias.

Id a tomar algo. Nos quedamos con papá y con María.

-No necesito que nadie se quede conmigo.

Gracias por traerla.

Nos vemos. -Vale.

Anda, súbete a casa con el abuelo.

La cena está preparada. -He estado bien, papá.

Ya lo sé. Venga, súbete. Nosotros vamos enseguida.

Tu hermana está superada por los acontecimientos.

En cuanto Gus encuentre trabajo todo irá mejor.

Ojalá. No creo que ayude al estado de tu sobrina

que su madre esté... -Yo la veo mucho mejor.

Un pequeño empujoncito y todo estará en su sitio.

(ELLA RÍE) -¿Qué?

Nada, me admira que la misma información genética

pueda producir individuos tan diferentes.

Me acabas de hacer sentir

como un documental de "National Geographic".

"El Ponte Alegre adulto, un hermoso macho dominante,

se abalanza sobre la hembra."

Eres un payaso.

Herencia genética.

La genética de tu familia es puro drama, cariño.

¿Los Ponte Alegre? -Los Ponte Alegre.

-Podía ser peor, yo tenía una compañera en el colegio

que se llamaba Isabelita Macía Pajas.

La pobre se pasó todo el bachillerato

intentando honrar sus apellidos.

-Deberían haberos puesto nombres de cómicos

para honrar vuestros apellidos.

Mi padre decía que los personajes cómicos

gustaban mucho pero nadie los tomaba en serio.

¿Qué estaba recitando? -"Macbeth".

¿Cómo puede recordar los textos si no sabe ni quién es?

Pequeños pasos hasta la sílaba final del tiempo.

¿Vas a decírselo mañana?

¿A quién, a mi madre y a Casandra?

Ni muerto.

Venga, Cas, la niña necesita probarse,

que empiece a tener el control.

Le han reducido la medicación. Ahora conocemos los síntomas.

Duerme bien, yo creo que ya... Ya ¿qué?

¿Te estás sacando la carrera de psiquiatría

ahora que tienes tiempo libre?

Estarás muerta de hambre.

¿Qué te apetece? He preparado croquetas.

¿O quieres un gazpacho fresquito? ¿Qué te apetece?

¿Qué me apetece?

¿Qué me apetece?

Me apetece que nos separemos.

Vámonos a casa.

Cas.

No pienso moverme de aquí hasta que no me digas

que esto que has dicho es porque estás muy cansada.

No pienso moverme. Muy cansada, Gus.

Muy muy cansada.

Mucho.

Cansadísima.

De todo.

No quiero hablar.

Me vale con las pastillas.

¿Quieres estar dopada el resto de tu vida?

Sí. El resto de mi vida...

El resto.

La pasta que se ha tenido que gastar en la reforma.

Y, bueno, ahora la verás a ella.

Creo que también ha aprovechado y se ha alicatado la cara.

Oye, por favor. Acabo de tener una regresión infantil.

¿Infantil? Cuando mamá empezó tú ya peinabas alguna cana, guapo.

Parece que fue otra vida.

Era otra vida.

Y cállate, que no oigo.

Hablar nos obliga a ordenar, a cuestionarnos.

Encontrar nuevas perspectivas para averiguar

qué es lo que nos produce el dolor y poder sosegarlo.

Siempre que oigo a mamá hablar con sus pacientes

me acuerdo de Mari Carmen y sus muñecos.

Por favor. Es que es imposible

que ese tono comprensivo y cariñoso salga de ella.

Seguro que tiene a alguien haciéndole voces.

Las pastillas...

¿Pero es que usted se cree que de verdad sirve de algo

que yo me ponga a hablar de mi vida a estas alturas?

¿Qué alturas? La altura de saber que esto

que estamos haciendo es completamente ridículo.

¿Por qué te parece ridículo que intentemos...?

¿Qué? ¿Eh, qué?

Usted es tan vieja como yo.

Y si lo sabe, ¿para qué vamos a hablar?

Nos quedaremos en silencio usted y yo

hasta que se consuma el tiempo.

Yo solo vengo aquí porque mi hija se empeña y es muy pesada.

Pero no quiero hablar.

No, no quiero hablar.

Solo quiero las pastillas.

Y que se calle.

¡Cállate! Te va a pillar.

Vos deberías saber que esas conversaciones son privadas.

Es parte de mi terapia.

Solo escuchar las sesiones de mi madre

me permite saber que tiene

cierta empatía con el ser humano.

Solo cuando cobro.

Hasta luego. Hasta luego.

Julia.

No te vayas.

Tengo consulta, Marga.

Tranquila.

Sí, va a ir todo bien.

Chao.

Muy interesante tu programa de ayer.

¿Sí? No pude escucharlo.

Ah, no te perdiste nada, una abuela delirando.

Dispara mamá, tengo prisa.

Mamá, tengo que ir a la radio. Sí, ya, ya.

Bueno, pues...

(SE ACLARA LA VOZ)

Que lo que quería deciros...

Mamá, estoy empezando a preocuparme.

¿Estás enferma? ¿Parezco enferma?

No, de hecho estás guapísima. Gracias.

Pero un poco rara. Di ya lo que tengas que decir.

Es que no sé cómo.

Eh... quería deciros que...

Es que yo...

voy a vender Casa Alegre. ¿Qué?

¿Qué? ¿Por qué?

Porque es mía, porque puedo.

Y porque necesito dinero. También es nuestra y de papá.

No, la casa es herencia directa de mi padre.

Ni siquiera se planteó cuando me separé de tu padre.

Aki está viviendo allí. ¿Has hablado con él?

Su teléfono no está operativo.

Vamos todos los veranos.

Voy a cerrar la consulta y quiero viajar. Necesito dinero.

Un poco tarde para comerte el mundo, ¿no?

Es lo que me faltaba.

Repartirás lo que saques, claro. Claro.

Pues no voy a repartir. Solo quería que lo supierais.

Forma parte de nuestra vida.

Hemos crecido en esa casa.

¿Pero qué estás haciendo? Está hecho, Casandra.

Viajar ¿adónde? ¿Con quién?

No puedes hacer esto y pretender no dar

ni la más mínima explicación.

¿Tengo que darte explicaciones a ti?

No te habrás liado con alguien. Sería el colmo, vamos.

¿El colmo? ¿El colmo de qué?

Te has liado con alguien. No...

No es asunto tuyo.

¿Cómo que no es...? ¿Cómo que...?

¿Cómo que no es asunto mío? Espera, mamá.

Mamá, por favor, no me dejes con la palabra en la boca.

Te exijo una explicación. Haz el favor.

-Dile a tu madre que podemos ajustar el precio.

Tú tienes mucho talento. -Si no consigo tocar nada.

Porque una cosa es el talento y otra la ejecución.

Eso es lo que vamos a trabajar ahora.

Es que prefiero el fútbol. -Ya, ya.

Y dice mi madre que las dos cosas no puede ser.

Mira, no te cobro las clases.

En cuanto tu madre te escuche, seguro que busca el dinero.

Es que tampoco me gusta mucho.

Pero si te encanta tocar la guitarra.

No.

Pues va a tener razón el de la oficina del paro.

Voy a tener que reciclarme.

Aprovecha si quieres que cambie algo como padre.

Si puedo dejar de ser músico,

también puedo convertirme en otro padre, digo yo.

Llevo menos tiempo ejerciendo.

Papá.

Ey, ey, ey. No pasa nada, cariño. No te preocupes por nada.

De verdad, cariño.

¿Qué pasa? No pasa nada, de verdad.

¿Qué pasa?

Hola. No pasa nada. No pasa nada. Todo está bien, ¿verdad, cariño?

Sentaos, por favor. Tengo que hablar con vosotros.

Cariño, tranquila, ¿eh?

Papá y yo... Déjame hablar, mamá.

Sin interrumpirme, por favor.

Yo estoy bien. -Ya, ya, ya...

¡Papá!

Esto que me ha pasado ha sido duro para todos.

Pero ya está.

Me tomo unas medicinas,

voy a mis sesiones y siento que vuelvo a estar en control.

Sí, cariño... Déjame, mamá.

Pero no conseguiré estar en control si no me dais un poco de espacio.

Nosotros... -¿Queréis escucharme?

Yo necesito espacio. Y vosotros también.

Tú no vas a encontrar otro trabajo si solo estás pendiente de mí.

No es culpa tuya. -Sí que lo es.

Por lo menos en parte. Sé que la situación laboral

es dura, pero tú no te mueves por mi culpa.

Que no, María. Y yo estoy bien. ¡Sí!

Papá, no te concentras en lo que te tienes que concentrar.

Y tú, mamá, te concentras

en lo que no tienes que concentrarte.

Hija, yo estoy como siempre.

De casa al trabajo y del trabajo a casa.

Bueno, pierdes tiempo por el camino.

No sé a qué te refieres. Sí que lo sabes.

Y yo sé que es por mi culpa. Por eso necesito que comprendáis

que estoy bien y podéis dejar de hacer cosas que no necesito.

María, no sé de qué hablas. Mamá, no me lo pongas más difícil.

Sé lo que vi y sabes lo que haces. No es eso de lo que quiero hablar.

¿Qué viste? Últimamente has visto cosas

que no son verdad. Como estoy loca, alucino.

Yo no he dicho eso. Sí lo has dicho pero no es el tema.

¿Qué viste? -No es el tema.

El tema es que yo estoy bien. Pues no lo parece, hija.

A mí tampoco me parece que estéis bien

y no paráis de decirme lo bien que estáis.

Yo estoy bien.

¿Sí? ¿Con papá o con tu compañero de trabajo?

No es eso de lo que quiero hablar.

Hola. -Hola.

No tengo mucho tiempo. ¿Comemos en la cafetería?

¿Pescadito congelado y seco? Qué rico.

Prefiero un bocadillo en el quiosco del parque.

¿Qué quería tu madre? -Decirnos que va a vender

Casa Alegre. -¿Y eso?

Bueno, quiere jubilarse, viajar... -¿Y qué le has dicho?

¿Qué le voy a decir, Ana? Es su casa.

Bueno, le he dicho que antes de que dé la llave podíamos

pasar un fin de semana juntos y aprovecharlo

para que tú y yo nos casemos.

¿En la casa? -En la casa.

¿Con todos allí...? -Con todos allí.

O sea, una boda, boda. -Una boda, boda.

No es lo que habíamos hablado... -Ya.

Bueno, vale.

¿Vale? -¿Qué?

Nada. Vale. -¿Por qué lo dices en ese tono?

¿Qué tono? Has dicho: "vale", yo he dicho "vale".

¿No vale mi "vale"?

Puedo decirlo porque, aunque seas un capullo

después de 20 años eres mi capullo.

Entiendo que te quieras casar en la casa, y más ahora

que tu madre ha decidido venderla por su cuenta.

Mi padre no va a venir. Está muy mayor para viajar

y el contacto con tu familia le harán saltar los baipases.

¿Y ahora podemos irnos a comer? Tengo una colonoscopia a las 4.

¿Una colonoscopia? -Sí.

Me has puesto muy cachondo.

(OYENTE DEL PROGRAMA) Y no sé si es porque se sentía amenazado...

(Mensaje)

Casandra, no te puedes imaginar. Es que no te puedes imaginar.

Al principio estaba tímido pero después se fue viniendo arriba

y fue flipante no, lo siguiente.

Así que he pesado

que si las reconciliaciones van a ser así...

Ahora unos segundos de publicidad.

¿Cómo publicidad? No he terminado. ¡Gus!

(OYENTE) ¿Casandra? ¿Qué?

¿Qué dices?

¿Hay alguien ahí? Es que no sé qué has dicho...

-Ha dicho que nunca pensó que pudiera dejar de amarte.

Pero que a partir de ahora va a poner todo de su parte

para aprender a hacerlo.

Gus, por favor.

Voy a ir a la boda porque tu hermano

es mi amigo del alma.

No me puedo marchar inmediatamente pero lo haré en cuanto pueda.

Hasta entonces, aléjate de mí. Escúchame, fue una tontería.

¡No quiero oírlo, coño!

No quiero saberlo, no quiero verte.

No te quiero.

¿Hola?

¿Hola?

Hola. ¿Qué pasa? ¿No me oíste?

¿No habíamos quedado en cenar juntas?

Sí, ya sé. Perdón. Se me hizo medio tarde.

Me encontré con unas amigas... Y el plan era más divertido

que cenar con la abuela. Oh, bueno...

Ya veo que fue rebién la conversación con tus hijos.

Si hubieras estado aquí lo sabrías.

Tenía pacientes, Marga.

La verdad, no sé si tiene mucho sentido que me jubile

para viajar con mi pareja

cuando mi pareja tiene cada vez más trabajo.

Es que tu pareja no está en edad de jubilarse.

Ni te pidió que te jubiles.

Ni que les digas a tus hijos nada que no les quieras decir.

Tú pareja lo único que quiere

es que decidas lo que te haga más feliz.

No he podido.

Me han hecho sentir como si tuviera siete años.

Mira, yo creo que lo mejor es que mañana los llames,

vuelvan a venir, dejamos la puerta abierta

y que nos agarren cogiendo.

A lo loco.

Yo pago por ver la cara de tu hija.

Les he dicho que iba a vender Casa Alegre.

¿Cómo?

Es lo único que se me ha ocurrido cuando no pude...

Y cuando mi hija empezó a hablar ya me cerré en banda.

El espíritu Ponte Alegre...

Y de pronto Héctor nos dijo que nos fuésemos todos juntos

un fin de semana para celebrar su boda allí.

¿Su boda? ¿Se casa?

Sí, se casan. ¿Qué quilombo armaste? ¡Para!

No te puedo dejar sola.

No. No.

¿Por qué no me acompañas?

¿Como tu asistente?

Como...

Como...

No voy a quererte nada.

No, no... Mira, Julia, por favor...

No, no. Bastante tengo con lo que tengo. No.

Si voy es como tu pareja, que es lo que soy.

Si no, me quedo en casa.

Ven conmigo, por favor.

Ve entrando si quieres. Voy a aparcar ahí.

(GRITA)

¡Nunca! ¡Nunca...!

Yo también me alegro mucho de verte.

Pareces un náufrago. Eso es exactamente lo que soy.

Date una ducha. Quítate esto, anda.

Te recordaba más guapo.

La memoria no es de las cosas que mejor funcionan en esta familia.

Mamá, siento mucho lo que te dije el otro día por teléfono.

¿Y no sientes las barbaridades que escribiste en ese capítulo?

¿Si las siento o si me arrepiento de haberlas escrito?

(RÍE)

¿Cómo va tu libro?

Como la familia sobre la que escribo:

con mucho esfuerzo.

Ayuda a Julia con el equipaje. ¿Julia?

Mi asistente. ¿Está buena?

Sí.

(RÍEN)

Esto parece una pocilga. Solo hago limpieza espiritual.

Si me hubiera encontrado con una psicóloga como tú

jamás habría abandonado el psicoanálisis.

¿Abandonado? Jamás empezaste. No me digas.

Entonces eras tú haciendo prácticas conmigo.

Lo recuerdo como una tortura.

Nunca te fíes de la memoria de los Ponte Alegre.

Es uno de nuestros puntos flacos. No, la de los Alegre, no.

Esa tara es herencia de tu padre. Es verdad. Tú nunca olvidas nada.

Y yo que pensaba que este rencuentro familiar

iba a ser una pesadilla...

¿Dónde dejo esto? En mi habitación.

Yo te acompaño, mira. Es una casa complicada. Por aquí.

(Claxon)

Debe ser Casandra.

¿Viene con papá?

Ajá. ¿Hace mucho que no le ves?

Mucho.

Hala, corre a darte un baño de autoestima.

Por aquí, por la escalera.

¿Te llevo la maleta?

No, está bien.

¡Hola, Gus! ¿Qué tal el viaje? Inolvidable.

¿Pasa algo? La vida, que no es poco.

¿De verdad la vas a vender? Tú también has venido. Qué bien.

Cada día eres más imprescindible, ¿no?

Los viajes lo desorientan mucho. Pero se acuerda de ti, abuela.

A lo mejor la casa le trae recuerdos.

No entiendo por qué la vendes.

El abuelo necesita que todo le sea familiar.

Lo he estropeado todo.

Papá y mamá se van a separar por mi culpa.

María, María... María...

Escucha, tus padres son adultos.

Pase lo que pase entre ellos, no es culpa tuya.

Deja de llorar.

Tenemos mucho que hacer.

¿Te acuerdas de la primera vez que vinimos juntos aquí?

Me alegro de que estés enfadado contigo.

Ah, ¿sí?

Mucho.

He estado muy preocupada estos meses

pensando que vivía con un zombi. Mira...

-¿Quién está aquí? ¡Hola!

¿Quién está aquí? ¡Mi vida!

(RÍE)

Cariño... Cachalote mío...

Hueles a campo que tiras para atrás.

Vivo en contacto con la naturaleza.

De hecho la llevas casi toda encima, cerdo.

¿Qué?

Voy a buscar las maletas que faltan.

Oye, ¿estáis bien? ¿Gus y yo?

Sí. Sí.

Bueno, la verdad es que no estamos en nuestro mejor momento.

Que no me entere yo. Adoro a tu marido.

Ya. De hecho, debería haberse casado contigo.

O con Héctor. ¿Con Héctor?

Mucho más amigo mío desde siempre. Sí, claro.

Por eso no le has llamado ni una vez desde que te viniste.

He estado muy concentrado en el libro.

Bueno, esa es otra. A mí ni nombrarme, Aquiles.

Cariño, te guste o no eres una Ponte Alegre.

Tengo que contar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Tienes razón. Me muero de ganas

por llegar al capítulo en el que el hijo pequeño

del famoso actor quiere seguir los pasos de su padre

y termina en la casa familiar escribiendo su biografía.

Intentaré solaparlo con algún capítulo divertido

para no hacerlo coincidir con el de la hija,

que tras intentar seguir los pasos de su madre,

acaba en la radio haciendo horóscopos.

¡Yo no hago horóscopos! Te gusta sacarla a pasear.

(RÍE)

Difícil va a ser encontrar el capítulo divertido.

No te creas. Algunas tragedias, con distancia, dan mucha risa

Y en esta casa tenemos grandes momentos.

No me creo que la vaya a vender.

Pues dice Héctor que no hay manera de impedírselo.

¿A él qué coño le importa? Si está forrado, no te jode.

Yo no tengo ni...

Ahí está.

El príncipe troyano.

¡Ven aquí!

¿Te acuerdas del escenario que montamos ahí,

en el jardín, por mi cumple?

El rey loco y su bufón. ¡Hermanita!

¡Mi sobrina favorita! -¡Tío Aki!

¡Mi vida!

Soy tu única sobrina. -Única en todo.

Por lo que he oído incluso has desarrollado superpoderes.

Yo soy el hombre pez y tú eres la "sirenuca".

Locos,

pero poderosos.

Leonardo Ponte.

No sabe ni quién soy, ¿no?

Tu abuelo es la prueba viviente

de que la cara es el espejo del alma.

Se le ha borrado la mierda y hasta parece bueno.

Ven, María. Vamos a ver al tío Héctor.

(TODOS HABLAN Y RÍEN)

Corte ilustre de Polonia que de admiraciones tantas

sois testigos.

¡Atended, que vuestro príncipe os habla!

¡Bravo! ¡Bravo, papá!

¡Bravo al primer actor! -¡Bravo!

(RÍEN)

¡Bravo, Leo!

¿Subo a la habitación de siempre? -Sí.

¿Héctor? ¡Héctor!

Mi príncipe troyano.

Estamos en casa.

Estamos en casa.

Venga.

(TODOS) # Soy el que soy y el de ayer no soy hoy.

# Igual y distinto a cada paso que doy.

# Uno y diez mil, vivir es cambiar, somos mutantes

# hasta la hora final. #

(GRITAN Y VITOREAN)

¡Salón de actos de los Marianistas! -¡No! ¡No, por favor!

Sí, salón de actos de los Marianistas.

El público enfervorecido por la actuación de...

(TODOS) ¡Del Gueto!

Gus atacando con la guitarra, un servidor toca la batería.

Y Aquiles Porto Alegre, el vocalista del grupo...

Y justo en el silencio en el que yo tenía que cantar,

entró mi padre para hundirme en la miseria.

Se abren las puertas y aparece el ínclito actor.

Todo el mundo le mira, lógicamente, a él.

Y él, en vez de cerrar la boca, dice: "Pero no, por favor".

(TODOS) "Hoy es a mi hijo a quien tienen que mirar".

Desquítate, Aquiles. Desquítate aquí hoy. Vamos.

¡Huy, qué sorpresa! ¡Neka! (VARIOS) ¡Nekane!

Bueno, estás... ¡Por favor!

(RÍEN)

Qué ilusión, cariño. Qué sorpresón, ¿no?

Es que no tenía ni idea ni de que tuvieras pareja.

Es que no tengo. Ah. ¿Entonces con quién?

Aki, no me lo puedo creer. -¡Tío!

Nekane y yo llevamos por lo menos 20 años que nada.

Absolutamente. -El crío es mío.

Decidí inseminarme. Y estás guapísima.

Me alegro mucho de verte. Y yo a vosotros.

Me hace mucha ilusión ser yo quien os case.

Y a nosotros, señora concejala.

Pasaos por el ayuntamiento y lo arreglamos.

Allí estaremos. (GUS TOCA LA GUITARRA)

Me encantaba esa canción. -A todas.

Mira Casandra cómo le mira.

(TOCA LA GUITARRA)

# La vida se pasa esperando el mañana y puede que el mañana

# no lo llegues a ver.

# Aquí y ahora hay que celebrar, que me mires, que me veas

# que desees lo que deseas. Es un instante,

# un momento fugaz, que se va, que se fue

# que nunca va a volver.

# Aquí y ahora, no existe el mañana,

# lo que dura, dure

# porque nada va a durar.

# Si dejas de oler lo que has de beber,

# puede que pronto te pueda vencer.

# Aquí y ahora, ahora y aquí.

# Tal vez mañana no lo puedas decir... #

Gus. Gus, por favor, vale ya.

Joder, tienes que entenderlo. Fue una tontería.

(BORRACHO) Gus, Casandra. ¡Casandra, Gus!

Toda la vida juntos y aún buscando el momento para pelar la pava.

Héctor... -¡Os quiero, joder!

¡Por favor!

Cómo os quiero. -Ya lo saben, Héctor.

Pero no basta con saberlo. Hay que recordarlo.

Hay que celebrarlo. -Eso.

Cómo os quiero. Os quiero un huevo a los dos.

Daos un beso para que ella vea

lo mucho que os queréis después de tantos años.

Llevamos casi los mismos. -No de forma oficial.

Con un pie dentro y otro fuera. Ellos son el compromiso.

Daos un beso. -Héctor, vete a la cama.

Daos un beso. Daos un beso. ¡Coño! ¡Joder!

¡Por favor! ¡Suéltame, coño!

(VOMITA)

Ay, ay, Héctor.

(RÍE)

Estos son los restos de Héctor Ponte Alegre.

Hay que quererse, chicos, hay que quererse ahora

porque esta es la verdad de lo que somos.

Hala, ya, muy bien. Anda, vamos a la cama.

Sí, venga. -Verás mañana, qué resaca.

Dejadlo como está, vamos.

Ahora os ayudo. No te preocupes, lo hago yo.

¿Te ayudo? Héctor, cariño...

Sí, por favor, gracias.

María, ¿por qué no recoges lo de la mesa?

Sí, yo me quedo con mamá lavando los platos.

Por favor. ¿Qué?

Pero si estamos bien, cariño, de verdad, estamos bien.

(Risas)

(Voces de lejos y risas)

Tengo 45 tacos

y estoy aquí sentado entre papá y mamá,

como cuando se me prohibía levantarme de la mesa

hasta que terminase de cenar.

Puedes levantarte cuando quieras.

Ya no te preocupa si me alimento o no.

¿Tu asistente tiene pareja?

Sí.

Bueno, no soy celoso.

Su pareja sí, mucho.

Qué torpe, así la perderá pronto.

Habló el experto.

Experto soy, en joder relaciones,

pero experto, como todos los Ponte Alegre.

Tus hermanos siguen con las mismas personas hace ya más de 20 años.

Porque Gus y Ana son muy voluntariosos,

pero ni Casandra lo es

ni, desde luego, Héctor. Ellos son como nosotros.

¿Cómo somos nosotros?

Los Ponte Alegre,

un imperativo que solo cuenta con uno mismo para llevarse a cabo.

Aquí, no, por favor.

No, a mí también me aburre muchísimo.

He escarbado tanto para el libro que, a veces...

Ahora lo único que quiero es forrarme

y que me pase como a papá.

¿Verdad, figura?

Vivir para olvidar.

Voy a tirarle los tejos a tu asistente

a ver si se me pasa la morriña

y me pongo alegre.

Qué suerte la tuya no estar aquí

para ver el gran fracaso de tu vida.

Ojalá te quede un resquicio de memoria para...

¿Qué está pasando, abuelo?

¿Eh?

(Voces de aves nocturnas)

¿Qué está pasando?

(Chirrido de los grillos)

(Cesa el chirrido)

(Música suave de piano)

(Crescendo musical)

Hacemos un lote con lo antiguo y que lo subasten.

Cas. ¿Y el Chillida?

Por favor, lo vendió tu padre

hace más de 10 años para hacer el "Edipo",

a mis espaldas, cuando no le permití hipotecar esta casa.

Quién te ha visto y quién te ve. "Leo, es la casa familiar,

no podemos arriesgarnos a perderla".

Cas... ¿Podemos dejar esto?

No, el inventario hay que hacerlo ahora que estamos juntos.

No quiero más sorpresas. No hay prisa.

¿No? ¿No estabas como loca por empezar tu misterioso viaje?

Cas. Cas, Cas, Cas...

¿De verdad no vas a decirnos a santo de qué todo esto?

Cuando uno viaja no se le pregunta por qué, sino, dónde, con quién.

Vamos a seguir. No, vamos a rematar.

El escritorio del despacho me lo quedo, a Gus le gusta mucho.

¿A que sí, Gus? No quiero nada.

(Risas)

Hola. ¿De dónde vienes?

De correr por la playa.

No te saltes la medicación, cielo. No me la salté, mamá.

¿Cambiasteis al abuelo?

No, se me olvidó con el follón este.

Pues lo primero es lo primero.

Abuelo, ven, que te cambio el pañal.

Oye, ¿la cubertería de plata?

Ahí debería estar. No está aquí.

La madre que lo parió.

Esa soy yo y no tengo nada que ver.

¡Aki! Verás qué se inventa

para justificar que se pulió la cubertería.

(RÍE)

Sois como niños.

(Rock metal)

Héctor, el gran domador de caballos.

Casandra, la que ve el futuro

y Aquiles, el de la gloria eterna.

Grandes nombres para grandes proyectos de seres humanos.

Hos... Mira, a lo mejor vosotros estáis de vacaciones, ¿no?,

y os divertís mucho, pero yo estoy trabajando,

si no os importa iros un poco a la mierda.

Ay.

Usted perdone. -Esto va también por ti, sirenuca.

Fuera.

Aquiles, llegamos tarde.

Si uno examina detenidamente la historia de cualquier familia,

seguro que encuentra algún episodio

que solo podría justificarse

por la existencia de estas tres hijas de... Urano.

Las Furias son tres perras que no conocen la compasión,

ni el amor, ni el perdón.

Su alimento es el remordimiento

y la culpa y solo el sacrificio las sosiega.

Claro que si tuviéramos que matar a un animal

por cada uno que se porta mal con la familia,

no quedaría ser vivo sobre la Tierra, ¿verdad, María?

Verdad, María.

María.

María.

No puede tenerte todo el día esclavizada.

Ella lo intenta, conozco a mi madre,

pero, hay que frenarla. ¿Quieres que la denunciemos?

No. Aki... Mira, esta parte de la costa

es una cosa impresionante... Impresionante, sí.

...pero hace falta que te la enseñe alguien

que la conozca bien, y ese soy yo.

No puedo, en serio, es que... Te previno contra mí, ¿verdad?

Sí, no, tiene que ser eso, porque tus encantos no fallan.

Nunca, por eso no te puedes negar.

Estoy atravesando una etapa difícil, delicada,

mi autoestima está por los suelos,

me parece que tienes una obligación como psicóloga.

La obsesión compulsiva no es mi especialidad.

¿Cuál es? Seguro que la padezco. (RÍE)

Julia...

Está aquí, mamá,

inventariando enseres de la casa.

¿Seguimos?

# Te pone la asistente. #

(TARAREA)

Le pongo a la asistente.

¿Qué te pasa con mi hermana? -¿A mí? Nada.

Vivir es cambiar.

# Somos mutantes hasta la hora final. #

Qué mal has cantado siempre, coño.

¿Y tú, por qué tanta prisa por casaros?

Llevamos 20 años ya, joder. -Por eso.

Bueno, tenemos un patrimonio, cualquier día pasa algo, bueno...

Qué romántico.

Gus.

¡Me voy a cagar en tu puta madre!

¡Soy el rey del acantilado! -¡Una polla!

¡Soy el rey del acantilado! -¡Una mierda, eres!

Ya te tengo.

-¡Ah!

¡Por el atajo no vale!

¡Soy el rey!

¡Por el atajo no vale!

¡Soy el rey! -¡Por el atajo no vale!

(AÚLLA)

¡Soy el rey! -¡No!

Soy el rey. -Si vas por el atajo, no.

¿Has visto? La única regla que sigue mi hermano:

para ser rey, no cojas el atajo. -Es que no eres rey.

Soy el rey, soy el rey. -No.

¡Soy el rey, soy el rey...!

No, no lo eres, gilipollas. -Soy el rey. Soy el rey.

No eres el rey. -¡Soy el rey!

¡No eres el rey! (GUS) ¿Qué coño hacéis, hombre?

¡Si coges el atajo, no eres el rey!

Hay cosas que no cambian. -Todo cambia, Héctor,

aunque no queramos, y casi siempre a peor.

Lo siento, se trata de mi familia.

Aceptad este genocidio y sosegaos.

¡Mierda!

¡Ah!

¡No!

(SUSPIRA)

(RÍEN)

Héctor, ¿qué haces? ¡No!

No. Héctor...

¡Ah!

Héctor, me haces daño.

Héctor, ¡ah!

¡Que me haces daño!

¡Ah!

Que me haces daño...

(HÉCTOR LLORA)

(Música de tensión)

(Crescendo musical)

(Fin de música)

Voy a dar un paseo para bajar la comida.

¿Te acompaño? Prefiero ir sola.

Lo siento.

Necesito una voluntaria.

(Música de tensión)

Lo siento.

(Crescendo musical)

(Crujido)

(Música suave de guitarra)

(GUS TARAREA)

Es precioso.

(Susurros y siseos)

(GRITA)

Si alguien como tú es una simple asistente,

yo solo aspiro a ser el asistente de la asistente.

Aquí, no, en serio. No puedo...

Solo quiero pasear contigo, no te estoy proponiendo matrimonio.

Sí, ya, pero... Mira,

no me des ninguna explicación. El mercado laboral está fatal,

lo comprendo, trabajar para una profesional como mi madre

es muy importante para ti, aunque te advierto cuando termines,

serás tú quien necesite tratamiento psiquiátrico.

Sí. No es verdad, no es así tu mamá.

Llevo mucho más tiempo con ella que tú, hazme caso.

Además, no tiene por qué enterarse.

Mira, hagamos una cosa, vamos a dejar estas bolsas aquí...

y nos escaqueamos. No puedo.

En serio, aquí no puedo.

¿Qué te pasa?

Perdóname, padezco el síndrome de Stendhal,

me mareo delante de la belleza.

¿Qué hacéis?

Nos vamos de paseo. Adiós, mamá.

¿Vamos? No, no puedo, en serio.

Seguro que mi madre puede prescindir un ratito de ti,

¿a que sí, mamá? Pues no.

(Ambiente de tormenta)

No puedo prescindir de ella, ni siquiera un ratito.

Vamos para dentro.

Sí, vamos.

Aquí...

(Truenos)

(Llueve con fuerza)

Marga.

Marga, esperá.

Marga.

Marga, ¿puedes esperarme, por favor?

(Truenos)

Ya está, tenía que pasar, no fue de la mejor manera,

pero, podés hablar ahora, tienes la oportunidad de hablar.

No puedo. Ya está hecho, Marga.

Lo he visto en sus ojos. ¿Qué viste en sus ojos, qué?

A mí, a mí.

Marga, basta, mírame, mírame, mírame a los ojos.

¿Qué ves?

Es un espejismo, Julia, una equivocación.

No, no puedo, no puedo, no puedo.

Marga, ahora es cuando deberías avergonzarte,

ahora pareces una vieja ridícula, Marga.

¡No te acuso, lluvia, de ingrata!

¡Nunca un reino te di

ni te llamé hija!

¡Esta tormenta del espíritu

me quita todo el sentimiento,

salvo el que late aquí!

Ingratitud filial,

vuestro viejo padre...

generoso

que os lo dio todo de corazón.

¿No me amáis?

¿No me amáis?

(BABLBUCE) No me amas.

¿Eh?

Vamos a casa, papá.

¡Ah!

(Gruñidos)

(JADEA)

(GRITA)

Hay que despachar lo que queda. Ahora no.

Ahora, sí. Yo, también, tengo planes,

también me quiero liberar, también me da igual todo.

¡Casandra! Casandra, ¿qué?

¿Has movido un dedo para que esto no suceda?

¿Hiciste algo para impedir

que se destruya lo poco que queda de esta familia?

Pero ¿cómo traes así a papá? ¿Deje yo que se fuera solo?

Por favor, vale, ¿eh?, paso de ti y paso de todo.

¿Y qué has hecho, aparte de quejarte y joder a Gus?

Oye. Creo que de eso no puedes opinar.

Por favor, Gus, el príncipe opina sobre todo.

No abras la boca que te la cierro de una hostia.

¿Cuánta pasta sacas de la venta? Aquí no.

¿A que vas a pillar, a que lo organizaste tú?

(MARÍA GRITA) ¡No, no!

¿María?

María. ¿Qué pasa?

María. ¿Qué pasa?

¡María!

(LLORA)

(GRITA) -¡María!

María, cariño, ¿qué ha pasado? ¿Qué pasa, hija?

Tranquila. Lo de encima es solo barro.

María, cariño, tranquila.

La encontré en el cercado de los cerdos

atacando a uno con un cuchillo de mantequilla.

Tranquila. También mató a una gallina.

-María. Mírame, mi amor. Mírame.

Mi niña. Niña.

(MARÍA LLORA)

Niña. Papá, ven, ven.

Mi niña. Ven.

Mi niña...

(LLORA)

Chis.

Son ellas.

Mamá.

Son las Furias.

Méritos suficientes hemos hecho

para que estén cabreadas, ¿verdad, mamá?

-Me cago en la... (MARÍA)¡No, no!

(GRITAN)

(MARÍA) ¡No! ¡María, por favor!

¡María, basta! ¡María! ¡No! ¡No!

Escúchame. Escúchame, mi amor, María.

Las Furias no existen y tú lo sabes. Y tú lo sabes.

¡Sí existen! No existen. Escúchame, María.

No existen. (GRITA) ¡Sí existen!

No, cariño. Son los cuentos de tu abuelo. No existen.

Sí existen, mamá. No existen, cariño.

¿No ves lo que nos están haciendo?

¿No lo ves?

(LLORA)

Ya está, ya está. Chis...

(Llanto de María lejano)

Eh.

(SISEA)

Hola, princesa.

Eh. ¿Te quieres casar conmigo?

¿Sabes de qué me acabo de acordar? Del día que naciste.

Yo te cogí en brazos en el hospital.

Y tú abriste los ojos y me miraste mucho rato

con los ojos abiertos así, como ahora.

Le dije a tu madre: "Esta niña sabe cosas".

Eh. ¡No, no, no, no!

No, no, no. No, no.

Hoy tus oídos están cerrados por fiesta, ¿eh?

Hoy solo hay una banda sonora posible.

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

(RÍE)

¿Marga?

(RÍE)

Marga.

Marga.

Hola, Leo.

¿Dónde está Marga?

No está.

¿Te acostaste con él muchas veces?

¿Una no era demasiado?

¿Más de cinco?

¿Alguna vez en casa?

No.

¿Te gustaba su polla?

Por favor. Por favor.

¿Te comió el coño?

Tienes que aprender a hacértela tú solito, rey.

Venga, Héctor, coño.

Hola, Gus.

Nekane, estás espectacular. -De gorda.

¿Sabes si está tu hermano arriba? -No lo sé.

¿Puedo hablar un momento con vos? -Hola.

Hoy no archivo nada que no esté dentro del...

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Te estaba buscando.

Y puede que me encuentres. -Que solo quería decirte

que si, cuando te tengas que ir de esta casa,

no tienes adónde ir, te puedes quedar en la mía.

Yo pienso quedarme con mi madre hasta que el crío sea mayor.

Mi casa es tan tranquila como esta y allí puedes escribir y...

Caza y captura de un padre para tu hijo.

¿De verdad crees que querría un padre como tú para mi hijo?

(Llaman a la puerta)

Estás preciosa.

Da mala suerte ver a la novia antes de la boda.

¿Quién dice que da mala suerte? ¿Quién?

¡Que salga, que le calzo una hostia que no lo conocerá

ni su puta madre! ¿Quién lo dice? ¡Sal, agorero!

Hay que ver qué listo soy.

No todo el mundo es capaz de ver la suerte que tiene.

Yo te miro y la veo.

Así que no pienso dejar de mirarte en todo el día.

Todo el día. Te voy a mirar todo el día.

Todo el día.

(Música triste)

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Héctor.

Héctor.

Creí que era tu hermano. No paro de decepcionarte.

Aki... Aki.

¿No os arregláis juntas?

A las mujeres os encanta hacerlo, ¿no?

Aki. ¿O la cosa cambia cuando...?

Aki. Marga.

Mamá me cuesta.

Es que se me ha metido una imagen en la cabeza que...

Voy a ponerme elegante.

Marga, ¿esto tuyo es un descubrimiento reciente

o viene de toda la vida?

Me ha hecho replantearme toda nuestra historia familiar.

Aki, se casa tu hermano. Solo te pido...

No me pidas nada. Me la suda la boda.

Me la suda mi hermano. Me la sudas tú.

Y vete reconsiderando la idea de vender la casa.

Si todo pasa por la venta de la casa...

Te juro que como me tenga que mover de esta casa,

se enterarán de lo tuyo con Julia hasta en la China.

Me da igual, hijo.

Ah, ¿sí, Marga? Lo estoy viendo.

La ex mujer del famosísimo actor se hace bollera

y se lía con una chica que podría ser su hija.

¡Uf! Me voy a forrar en los platós.

¡Ay, ay, ay, ay!

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Vamos allá.

Comparecen don Héctor Ponte Alegre y doña Ana Luisa Herrera Martín,

al objeto de contraer matrimonio civil.

Hago constar que se cumplieron las prescripciones legales

para la celebración de este matrimonio civil

y que no se presentó ni denunció impedimento.

Casandra ha pedido dedicaros unas palabras. Cas.

(RÍE)

La verdad es que ahora no sé qué decir. A ver.

Bueno, que...

¿Qué os voy a decir a vosotros que no sepáis?

Que lleváis tantos años juntos...

Tantos como Gus y yo.

Toda una vida.

Solo que hay veces que...

pues uno pierde la claridad y las cosas que cree saber,

bueno, pues como que, de repente...

(CARRASPEA)

Hay veces que uno se pone furioso porque sigue pensando

que son los demás los que no ven.

Y es como si estuviera en un sitio cerrado

y todos gritan y tú gritas más alto para hacerte oír.

Y ya llega un momento en que ni distingues tu voz.

Y sigues vociferando hasta...

¡Ay, María! Te quiero mucho, hija. Mucho.

Ojalá seáis tan felices como he sido yo, ¿eh?

Ojalá que no olvidéis nunca las cosas buenas.

Por favor.

Y ojalá... si alguna vez habéis metido la pata mucho,

muchísimo, muchísimo...

que podáis perdonar, que podáis seguir adelante

y que podáis... Bueno, no sé.

Y hasta aquí la visión de Casandra en el 81.5 de su dial.

# Hablar es muy difícil. #

-Gracias, Casandra.

Continuamos.

¡Un momento, señoría! También me gustaría hablar.

(CARRASPEA) A ver si se puede.

Eh...

La familia es un núcleo curioso, ¿no?

Ni se nos concede la posibilidad de elegir

el clan al que pertenecemos.

Lo cual nos convierte en víctimas de la más pura casualidad.

Nos gustaría casarnos antes de que oscurezca.

-Voy al lío. Nadie elige a su familia.

Esos que dicen: "Mi familia son mis amigos", mienten.

Si fuera lo mismo un hermano que un amigo,

no utilizaríamos dos palabras para nombrarlo.

De hecho, cuando un amigo es muy amigo, le llamamos hermano

para subrayar que... -Aki.

Ya acabo.

Uno se deshace de un amigo con más o menos facilidad.

Pero librarse de un padre, de una madre,

de una hermana, de un hermano,

eso es una tragedia.

La familia es la familia.

Hay que apechugar con lo que toca

y hacer equilibrios entre las Furias y el amor.

Si creemos que el amor existe,

¿por qué no van a existir las Furias?

Por ahí no. -Tenemos más pruebas

de su existencia que de la del amor.

Muy bien. Profundo y breve como siempre.

No he terminado. -Gracias.

Gracias. -No he terminado.

Hoy toca celebrar el amor.

Y por eso no quiero dejar pasar la ocasión

para dar la bienvenida a nuestra familia...

a un miembro nuevo.

Mamá no se decide a hacer la presentación oficial.

Y a mí me parece que no conviene dilatarla más,

cuando su presencia va a cambiar tanto nuestro futuro...

Aki, tu hermano quiere seguir con su boda.

Y yo, con mi vida. Si todo pasa por quedarte aquí,

seguro que podremos. Seguro.

No sé de qué va, pero no lo quiero oír.

Yo sí. ¡Es mi boda!

No permitas que te haga esto.

Julia, por favor. ¿Qué pasa?

Ahora te lo explicará nuestra madre.

¿Podemos seguir, por favor? Marga.

¡No! Sos un miserable.

No tenéis ningún derecho. ¡Julia!

Julia ¿qué? No voy a permitir que nadie,

ni el pelotudo de tu hijo, convierta en algo sucio

mi relación con vos. "Voilá!"

Sos una mierda.

Vos sos una mierda.

¡Sos una mierda! ¿Entendés? ¡Una mierda!

Todavía estamos a tiempo de celebrar una boda doble.

¿Quieres callar de una puta vez? (ANA) ¡Héctor! ¡Héctor, no!

¡Eh! ¡Como vuelvas a tocarme,

te rompo la cabeza! ¡Vale, vale!

¡Puto niñato de mierda! -¡Te mato! ¡Te mato!

Tranquilo, que ya me muero yo solo.

Un cáncer galopante.

De ahí la prisa por celebrar esta puta ceremonia.

Y tú, mírame a mí. Solamente a mí, ¿eh?

Solamente a mí, como si no hubiera nadie más. Mírame a mí.

¿Podemos seguir, por favor? ¿Podemos terminar?

Vamos directamente al "sí quiero", por favor.

¿Quieren abrir el baile?

Cómo no. Cumplamos con las tradiciones.

(Música suave)

# Hay quien quiere tener

# dinero, fama y poder.

# Y hay quien quiere ser

# el que más sabe robar.

# Yo solo quiero saber que me amas,

# correr a tus brazos

# y ganar el espacio. #

No tenemos por qué seguir aquí. ¿Coges tus cosas y vamos al hotel?

# Sea lo que sea

# que sin ti pueda ser,

# no lo quiero.

# No lo quiero saber.

# ¿De qué sirve conocer cómo seré? #

¿Vas a negarle a tu madre un baile el día de tu boda?

# ...cuando no sea nada.

# Y hay quien acumula triunfos, posesiones,

# tesoros, victorias,

# tierras, estados.

# Yo solo quiero noches a tu lado,

# el cúmulo de tus besos,

# tus abrazos, atesorar tus sonrisas,

# ganarme tus caricias... #

Bueno, es hora de... consumar este matrimonio.

Pero la fiesta continúa.

Seguid celebrándola en nuestro nombre.

Hijas de puta.

No les basta con volvernos locos.

Quieren un sacrificio humano.

(GRITA)

(TARAREA LA "MARCHA NUPCIAL")

Muchas gracias.

Chis.

Aquí y ahora,

siento que no amo a nadie como te amo a ti.

Aquí y ahora, me siento el tío más afortunado del mundo.

Aquí y ahora,

tengo una erección de caballo.

Y tú, como esposa, deberías hacer algo para remediarlo.

(Música de cuerda triste)

¿Tú sabías algo?

¿Cómo está la niña?

No lo sé.

Le he subido la dosis. Bien.

¿Lleváis mucho tiempo juntas?

Más de un año. ¿Tanto?

Vaya. Siento mucho no haber...

(Puerta)

Deberías ir a buscar a Gus.

No.

No. No tiene solución.

¿Tú quieres a tu marido?

Pues no pierdas tiempo.

Yo le echaré un ojo a María.

Se muere, Leo.

Nuestro niño se muere.

(Crujidos)

Cómo necesitaría que me abrazaras.

Gus... Se acabó.

Todo se acaba.

Todo.

Tú me quieres.

Tú me quieres.

Me has querido toda la vida. No vas a dejar de hacerlo ahora.

Gus.

Gus.

¡Gustavo, párate, joder!

Yo te quiero y tú me quieres.

Y no pienso moverme de aquí hasta que no me lo digas.

Te juro que no pienso moverme de esta playa.

Tenías que haberte traído un poco más de abrigo.

(LLORA)

(SOLLOZA)

(SOLLOZA CON MÁS INTENSIDAD)

(DEPOSITA ALGO)

Ah, vuelve a dormirte, abuelo. Es muy pronto todavía.

Vuelve a dormirte.

(Oleaje)

¡Ah!

(Graznidos de gaviotas)

(SUSPIRA)

Héctor...

¿Héctor?

¿Héctor?

(SUSPIRA)

Vas a hacer un agujerito en el mármol así, Marga.

(SUSPIRA)

Yo no quiero presionarte.

Ni ser una carga más para vos.

Yo solo quiero estar con vos.

Quiero estar con vos, ¿entendés?

Yo quiero estar con vos.

Eh... Perdón.

¿Habéis visto a papá o a María?

No están en su habitación y tampoco los encuentro en el jardín.

Creí que estaban durmiendo.

¡María! ¿María?

¡Que no puedes venir conmigo! ¡Que no, a casa!

¡A casa, que te vuelvas a casa, abuelo, que no!

Yo tengo que hacer lo que tengo que hacer. ¡Que no!

¡Que no puedes venir conmigo! ¡A casa!

¡Que te vuelvas! ¡Que te vuelvas a casa, abuelo!

¡A casa! ¡A casa! ¡A casa!

(GRITA) ¡María! (AKI) ¿María?

¡No está por ninguna parte!

Voy a la playa, a lo mejor están allí con Casandra.

¡Aki!

¡Aki!

¡Héctor! ¡Héctor!

Héctor se ha ido.

Ha dejado todas sus cosas en la mesa.

Sé que va... -Sé dónde puede estar.

Vosotras id a la playa por si está María.

¡Cas!

¡Casandra!

Cas...

¡Casandra, Cas!

¡Aki!

¡Aki!

Ayuda vos. ¿Pero qué pasa?

¡Héctor!

¡Cas! ¡Casandra!

¡Casandra!

¡Cas!

¡Cas! ¡Eh!

¡Eh! ¡Casandra!

¿Qué?

Si te quedas quieto, las olas te empujarán a la playa.

¡No me sigas!

Y si me sigues, me da igual. Y si después no puedes volver,

tampoco me importa, ¡todo es por tu culpa!

¡No he cogido lastre! ¡No, no, no, no, no!

¡Me has puesto histérica en la playa!

¡Ah, a ver cómo me hundo ahora!

¡Lo estás estropeando todo, abuelo, todo!

¡Te tenían que llevar a ti!

¡Todo es por tu culpa, todo es por tu culpa!

¡Te tenían que llevar a ti, te tenían que llevar a ti!

¡Ah!

Ya están aquí.

Ya están aquí.

Ya están aquí. Ya...

¡Menudo susto me has dado!

He encontrado tu ropa en la playa y había pensado que...

¡Eh, Gus, Casandra!

(GRITA) ¡Eh...!

Tampoco es para ponerse así, hombre.

Una mala noche de bodas la tiene cualquiera.

No puedes hacerlo.

No tienes ningún derecho.

Si tú tiras la toalla, ¿qué me dejas para mí?

¿Qué coño haces? ¿Qué coño haces?

Me he pasado la vida imitándote.

Y esta no me parece de las peores ideas que te copié.

¿Qué puedo hacer?

Mi hermano se va a suicidar, yo no tengo dónde caerme muerto,

mi madre se tira a un pibón que yo no me follo ni en sueños...

(RÍE)

Tengo que hacerlo, Aki.

Tengo que hacerlo.

¡Tengo que hacerlo!

Bueno, pues a ver si saltamos sincronizados, que da más puntos.

¡Voy a hacerlo, voy a hacerlo! ¡Voy a hacerlo!

¡Ah, no puedo hacerlo!

¡Ah!

¡Ah, ah, ah, ah!

¡Ah, ah, ah, ah!

¡No puedo, no!

(JADEA) ¡No puedo hacerlo!

En cuanto empiezo a quedarme sin aire,

tiro para arriba.

¡Héctor!

¡Estaos quietos!

¡Basta, Héctor!

¡Para, para, para, para!

¡Para, para, para, para! -¿Qué vas a hacerle?

¡Hijas de puta!

¿Es que tengo que hacerlo yo todo?

Ahí estáis, ¡ahí estáis!

¡Venid a buscarme!

¡Hijas de puta, venid a buscarme!

¿Qué coño ibas a hacer? -¿Qué haces? ¡No me hagas esto!

¡Venid a buscarme!

¡Venid a buscarme! ¡Ah!

¿Y qué coño ibas a hacer?

¡No me hagas esto, no me hagas esto!

(GRITA) ¡No me hagáis esto!

¡Dejadme a mí! (GRITA) ¡Eh!

¡Es papá! -Desapareció esta mañana con María.

Pero María no está en la barca.

¡Quieto, voy a saltar, nado mejor que tú!

¡No digas tonterías! -¿Queréis saltar de una puta vez?

(GRITAN)

¡La niña!

¡La niña!

¡La niña!

¡La niña, la niña!

¡La niña!

¡La niña!

¡Niña!

Niña, niña.

¡Niña!

¿Qué harías tú por ella? ¿Llorar, pelear, ayunar,

despedazarte, beber vinagre, comerte un cocodrilo?

¡Todo lo haré! ¿O has venido a lloriquear,

a hacerte el valiente lanzándote a su tumba?

Si quieres enterrarte vivo con ella, yo también.

¡Ah!

¡Ah! Cógela, súbela.

¡Súbela! ¡La cuerda, la cuerda!

¡María! (GRITA) ¡María!

¡María! ¡María!

¡Vamos!

¡Por favor, no me hagas esto!

¡No me hagas esto, por favor! ¡No me hagas esto!

¡Dale! -¡No va más rápido la barca!

(GRITA)

(GRITA) ¡Es por mi culpa, cojones!

¡Por favor, no te vayas! ¡Por favor, por favor!

¡María!

¡María!

¡Eh! ¡Eh!

¡Eh!

¡A la playa! Es Ana.

¡A la playa!

¡A la playa!

¡Salta! -¡Gira, gira!

¡Suelta! -Vamos, vamos.

¡Gira!

¡Héctor! -¡Vamos, sácala aquí!

¡Ayúdame, vamos, corre!

¡Ana! -¡Gustavo!

¡María! ¡Gus, ha tragado mucha agua!

Cógela. Ha tragado mucha agua.

Cariño, vuelve. ¡Ay, Dios mío!

María...

¡Cariño! -¡María!

¿Qué has hecho, de verdad? Ah, ¿estás bien? ¡Ay!

¡Bien!

(NEKANE GRITA)

¡Oh, que viene!

¡Que viene, que viene!

¡Oh, oh, oh...! -Ve, ve. Ve, Cas, ve.

(GRITA)

(NEKANE JADEA) -Hay que llevarla al hospital.

Tiene la cabeza fuera.

¡Empuja, Nekane, empuja!

¡Empuja! ¡Empuja, Nekane, empuja!

¡Así! ¡Muy bien!

(GRITA)

(JADEAN)

(GRITA)

¡Empuja, Nekane! (NEKANE GRITA)

Ya. ¡Ya está!

¡Muy bien, Nekane!

(EL BEBÉ LLORA)

(RÍEN)

¡Ya está, ya está, ya, ya está! ¡Ya, cariño, ya está!

¡Ya está, ya está!

(Crescendo de música de cuerda)

¡Es precioso!

¡Es precioso!

¡Ay, qué bonito!

(Llanto del bebé)

# Cuando no era más que un chavalín,

# en un pispás empieza a llover,

# Jugar era lo mismo que vivir.

(Trueno)

# Llovía entonces como ahora va a caer. #

(AMBOS) # Cuando con tiempo aprendí,

# en un pispás rompe a llover.

# El juego lleva siempre a perder.

# Llovía entonces y ahora cae también. #

# Cuando me vine a enamorar,

# en un pispás llueve otra vez. #

Ay.

(Trueno)

# Creí que amor jamás me iba a faltar... #

(Música de cuerda)

Somos cine - Las furias - Ver ahora

Marga, una mujer de casi setenta años, anuncia a sus tres hijos que tiene la firme intención de vender la casa familiar de verano con el propósito de emprender un largo y misterioso viaje. Los invita a pasarse por allí para elegir los muebles y recuerdos que quieran conservar antes de la venta. 

10.000 Km (2014), de Carlos Marqués-Marcet

Reparto: Natalia Tena, David Verdaguer

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - 10.000 km - Ver ahora
Transcripción completa

(JADEAN)

(RÍE) ¿Te gusta?

Claro. ¿Mucho?

Claro, claro...

¡Me corro!

Sí.

(JADEAN)

Espera, espera, espera...

Espera, espera...

Uf... Oh, espera, espera.

Córrete conmigo.

(JADEA)

(JADEAN)

¿Aquí dentro?

(JADEAN)

(JADEA) ¡Ok!

(JADEA)

(JADEAN CON MÁS INTENSIDAD)

(JADEAN)

(EXCLAMAN)

(JADEA)

¡Ooooh!

¿Te has corrido?

Solo quieres mi semen, ¿eh?

(RÍEN)

(RESPIRA CON FUERZA)

(SUSPIRA)

Cariño...

¿Qué? ¿Estás bien o quieres que siga?

Sigue. ¿Sí?

¿Sigo? Sí.

¿Estás bien? Sí.

(SUSPIRA)

(SONRÍE)

Ya oigo como sube...

Mi semen.

Se convertirá aquí dentro...

Como un alien.

Seguro que encuentra el camino, ¿sabes por qué?

¿Por qué? Porque es más fácil desde aquí

que desde la tráquea. (RÍE)

(RÍEN)

¿Sientes algo?

Es que yo no lo sé... ¿Sientes algo ahí?

(SUSPIRA)

Me gustaría que tuviera tu boca.

(RÍE)

Exactamente así.

Me gustaría que tuviera tres tetas.

Si es un chico no, sería un marrón.

Qué raro.

Serán tan guapas.

Entonces van a ser chicas.

Las seis van a ser chicas. (RÍE)

¿Sí? Sí.

Serán muy guapas.

Y hablarán con tu acento british escocés.

Eso no es sexy. ¿Cómo que no?

Me gusta mucho cuando dices:

"Fuck me". (RÍE)

Eso no te lo digo yo a ti. Ah, ¿no?

Uf... Sorry. He's what...

Bueno, pero estás muy guapa cuando haces eso.

Fuck me. Ah, oh...

Oh.

Fuck you. Please, no.

Serán muy guapas, ¿eh?

Y más listas...

Y muy... pesadas. (RÍE)

Y me voy a quedar sin cuarto de baño.

(RÍE) Eso sí.

Y...

Todos los tíos van a ir detrás suya.

Sí, eso será una mierda.

Una tía muy fea. ¿Sí?

Serán guapas, pero que no anden con capullos,

porque si no voy a ser el típico... padre cabrón.

¿Sabes? Que asusta a los novios de sus hijas...

¿Tú asustar? Tú tomarás gin tonics con ellos la primera noche.

Te conozco. ¿Me conoces?

Sí. Eres transparente.

Entonces seré un poco raro.

No se puede.

No se puede, ¿qué?

Cuando miras a los ojos los mueves. No puedes mirar de cerca a los ojos.

Ahora sólo me ves la nariz. De lejos sí, sí puedo.

Sí. Sólo si lo piensas.

Olvídate de Lucía.

Marina o nada. Marina.

Alba. No.

No.

Ni Alba, ni Marina... Es como una cosa de mar.

No, para ti no, pero es muy raro.

Alba y Marina es como "alba" de qué.

¿"Alba" de qué? Es un momento del día, y Marina... Marina...

Marina... Suena como marine.

Marina.

Oh...

(SERGI TARAREA)

(ABRE EL GRIFO)

(BALBUCEAN)

(DA UNOS GOLPES)

No te eches cuatro horas en la ducha, ¿eh, calamar?

Yo soy un pez.

(SERGI TARAREA)

(Entran emails al correo)

(Se oye la ducha)

(Se cierra el grifo de la ducha)

(Se oye a Sergi bostezar)

¡Joder! ¡Alex!

¡Alex!

El café.

¡Tú!

¿Qué?

El café.

¿Qué pasa?

Alex, ¿qué pasa?

He recibido un email.

¿Algo malo?

No sé... Malo no.

¿Qué? ¿De tu madre?

¿De un alien?

(RESPIRA CON FUERZA)

¿Algo de foto?

Más o menos.

¿Una beca? Una residencia.

¿Una residencia?

Joder, eso está bien, ¿no?

¿No?

Es en Los Ángeles.

Estados Unidos.

¡Joder!

Y... ¿cuánto tiempo? Un año.

Y... ¿Y cuándo empieza?

En enero.

De enero a diciembre. ¿Y qué es?

Para hacer un proyecto. Oh...

¿Te lo pagan todo o no? Todo.

Estancia, gastos...

Joder, pues de puta madre, ¿no? ¿O no?

¡De puta madre!

¡De puta madre! ¿Tú crees?

¿Vas a ir? Sí.

(RÍE)

¿Cómo es que no me habías dicho nada?

Acabo de leerlo.

¿Cómo que acabas de leerlo? Sí, he recibido un email.

Ya, pero, ¿recibes un email así de la nada?

Más o menos. ¿Cómo que más o menos?

Marta me propuso.

¿Qué Marta? La comisaria.

¿O sea que... lo sabías de antes?

Me lo había comentado para ver si me interesaba

pero yo no... Y dijiste que sí.

Claro. Claro.

O sea que ya lo sabías.

No.

Bueno sí, pero era una posibilidad remota.

¿Desde cuándo lo sabes?

Me lo comentó

hace bastantes meses ya.

¿Quieres tostadas? (ASIENTE)

¿No quieres que lo hablemos?

Que hablemos, ¿de qué?

Podemos pensar juntos.

A mí me gustaría saber qué piensas tú.

Y si estás preñada ya, ¿qué?

Pues me iría.

¿Y veré fotos del niño? No he dicho que me vaya,

solo quiero que lo hablemos.

Ya, pero querías irte, ¿no?

Quieres irte, sino no me habrías comentado.

¿Quieres irte o no?

Responde a la pregunta, Alex.

Me gustaría poder dedicarme a lo que me gusta hacer.

¿No puedes hacerlo aquí?

En mi tiempo libre. ¿Entonces?

No tendremos tiempo libre con el niño.

Ah, ese era el problema.

No, es la realidad.

La misma que hace 10 minutos cuando me estaba corriendo dentro tuyo.

Qué desagradable eres... Di que no lo quieres tener.

Claro que sí.

Son cosas distintas, además no he dicho que sí.

Me acaban de dar la noticia, solo quería que lo habláramos.

Hace tiempo que lo sabías. Una cosa no quita la otra,

Sergi, lo tienes que entender.

No está mal que le dé vueltas, ¿no?

Aquí todo está fatal, ¿hace cuánto que no hago nada?

Todo el mundo se va a fuera.

Miguel en Dinamarca, Johnny en Argentina... Todo el mundo.

Se van... Ya, pero ellos no esperan un hijo.

Muchas parejas se van juntos, mira Óscar y Cristina en Berlín.

Es que no quiero estar dando clases de inglés para siempre.

Ya, es que yo no te he pedido que trabajes.

Vale, ¿y yo qué? ¿Mi opos qué?

Yo te he apoyado. ¿Dejo tirados a los chavales

a mitad de curso? Eso ya lo sé.

Entonces, ¿qué? ¿Qué me estás pidiendo, Alex,

permiso para irte sola un año o qué?

Eso es lo que quieres.

¿Dónde vas?

A que me dé el aire. ¿Y el desayuno?

No sé, Alex, quizás nos hemos precipitado con esto del niño

y no estamos preparados, no lo sé. Lo pensamos luego, ¿vale?

¡Sergi!

Solo quería pensar si pudiéramos de alguna manera, no sé...

Estamos solo un año.

A mí me jode también.

Pero es como...

El último tren. Pues coge el tren.

A ver...

¿Yo qué quieres que te diga?

No me voy a ningún lado.

¿Ok?

No voy.

Toma, vitamina C.

Perdona.

Perdona por lo que he dicho.

Stupid!

No.

No... Deberías irte.

Sí, debes de ir.

Que no, que se me quitan las ganas. Sí.

Volver a hacer exposiciones, tus fotos y todo eso...

Sí, debes irte y...

Que no me voy. Un año no es tanto, Alex.

Llevamos siete años sin tener un niño, por un año más.

Esperamos un año más y...

Tengo ganas de irte a ver a Los Ángeles

cuando acabe las evaluaciones, ¿no?

Y hacemos un road trip.

(RÍE) Y follamos como locos en hoteles

de carretera, con cucarachas, así cutres.

Y te dejo preñada en Los Ángeles. No quiero un hijo americano.

Alex, vamos a ver, vamos a sumar.

En nueve meses... estarás aquí otra vez.

Nace aquí.

¡Qué no! Y yo aprendo inglés.

Es una manera e que aprenda inglés.

Tú aprendes inglés. ¿Qué pasa?

¿Qué pasa? Aprendo inglés, ¿sí o no?

Aprendo inglés, ¿sí?

Aprendiendo a nacer.

Me understand nothing, but listen to me. Listen.

Tú, tú eres muy buena.

¿Y si luego vuelves aquí con un proyecto de puta madre?

Entonces todos los de aquí se van a pelear por ti, ¿sí?

Oye.

Que somos fuertes, ¿eh?

Somos fuertes.

(Suenan "The magnetic fields")

Sergi...

Si quieres pongo salsa.

Eso sí que no.

Ven.

Esto es Sunset Boulevard.

Muy bien, aquí con palmeras y todo, muy bien.

Aquí es donde vive el vecino. (RÍE)

¿Y qué, cómo es? Bien, no sé.

Creo que un artista "pringao" como yo.

Aquí está mi casa... O sea que no lo conoces, ¿no?

No. Vale.

Y mira. ¡Guau!

Espera... Esto es...

Mira, aquí...

Está mi cactus. ¡Joder, qué cactus!

Y... mi número.

¿Cinco, dos, tres y medio?

Sí.

Mi baño. Sí.

Mi cocina.

Sofá... único e inimitable de IKEA.

Sí.

Mesita única e inimitable de IKEA.

Y aquí, mira mi estudio.

Oh, la lámpara única e inimitable de IKEA.

Sí, también, todo. Muy bien.

Joder, pero es muy blanco, ¿no?

Sí, es que me da miedo tomar café aquí.

(RÍE)

Esa es mi cama.

Esto es un mierda... ¿Los americanos no lo tenían todo kin size?

Habrá que apretujarnos en verano cuando vengas.

Eso, mejor. Que sufra el vecino cuando venga dormir.

¡Ya está! (RÍE)

¡Oh!

Lo que más me entusiasma de este piso:

¿Qué? Lo más sexy.

¿Qué? ¡Oooh!

¿Esto qué es moqueta?

(RÍE) ¡Sí!

Te fuiste de Londres para evitar la moqueta

y ahora te la comes con patatas, ¿eh?

Estás guapa, ¿eh? Te queda bien esa camisa.

Uf, pero huele...

Huele a ti. (ASIENTE)

La casa también apesta a ti. (RÍE)

(RÍE)

Que está muy bien. Claro que sí, está bien el piso.

¿Qué esperabas, un piso con jacuzzi o qué?

Sí. Sí, ¿eh?

Y enanos en el jardín. Muy bien.

¿Es que te has vuelta una... rica, loca excéntrica?

Sí. Sí, ¿eh?

Minigolf... ¡tigres! Sí.

¿Tigres?

(Música en el piso de al lado)

Oye.

Yo te dejo que mañana me levanto a las ocho.

¿Cómo te lo montas para despertarte

sin que tenga que sacarte a patadas de la cama?

Pues con despertadores.

Como todo el mundo.

Bueno...

Bona nit.

Bueno, buenos días para ti.

¿Sí?

Bona nit.

(Sonido de fin de videollamada)

Para ya... con el calcetín.

Ya está bien, ya está.

¿Qué? Para.

Me gusta buscar el par.

Un calcetín es un puto calcetín, no es una obra de arte, ya está.

Qué manía con los calcetines.

¡Eh!

¡Mother fucker!

You want it?. ¿Lo quieres?

¡Oh! ¡Oh!

Espera.

Coge unas... coge unas bragas negras.

¿Negras?

Ah, sí. No estás son grises.

Ok.

One, two, three.

¡Oh! (RÍE)

Mira.

Este es mi barrio.

Mira el jardín... El jardín es un paraíso.

Poca gente. Sí.

Mucha luz.

No te molesta nadie...

Cuando sacas una foto, no pasa nadie por ahí.

Paisajes... "sobaos".

Te voy a enseñar el lago.

Silver Lake.

No hay gente aquí.

Quiero ver famosos, ¿hay famosos o no?

Sí.

¿Ves esta gasolinera? Sí.

Esta es la de la foto de Steven Shore que te enseñé.

Sí, sí, sí.

Quería sacar una foto para imitarla, pero ahora ya no se puede,

ha cambiado tanto.

Mira, esto es...

Esto es Hollywood Boulevard.

A ver, enséñame Hollywood Boulevard.

Oh... así.

Mira, mira esto.

Mira.

Esta mujer... (RÍE)

¡Joder!

Qué miedo da la increíble mujer sin cara.

Lo hacen en todas partes.

Si miras en Barcelona también lo hacen.

Te aseguro que tengo comida.

Los armarios.

¿Ves? Comida para pájaros, muy bien.

A ver esas estanterías.

Ah... Un bol, un plato un cazo...

Muy bien, una sartén.

Si te vienen 30 invitados a cenar sabrás qué plato ponerle.

Es que he limpiado, está organizado.

Organizado sí, claro. Organizar la nada es fácil.

¿Qué? No puedes seguir así.

¿Así cómo?

Pues así.

¿Qué pasa?

¿Qué te pasa?

A veces me pregunto qué hago aquí.

Me siento estúpida.

No eres estúpida, ¿ahora te preguntas eso?

Es todo nuevo.

Pero no puede ser que estemos así.

Es la ansiedad.

Has hecho muchos kilómetros para quedarte encerrada en casa.

Uh...

Haz cosas, conoce a gente.

Saluda a tus vecinos, hazles un pastel...

Eso a los yankees les gusta mucho.

Bueno, no les hagas un pastel, cómprales un pastel,

si no se van a morir intoxicados.

(RÍE)

Explora, pírate por ahí.

Tú también, ¿vale?

Aprovecha ahora.

(CARRASPEA) Mira, estoy fumando en casa.

No me lo puedo creer.

Muy mal.

¿Lo tengo que poner ya?

Es que tengo un montón de cosas que cortar.

Ponla ya para que se caliente a fuego lento.

Ok. Lo primero es el conejo.

Conejo, no.

No, conejo no tienen aquí, los tienen de mascota.

¿Qué has comprado? ¿Pollo?

¿Va bien? Vale, va bien.

Sí.

¿Tienes romero? Sí.

¿Lo pongo ahora?

¿Dónde, en el pollo? Guárdalo.

Muy bien.

A ver, enséñame cómo has cortado la cebolla.

¿Cuántas zanahorias pongo?

¡Noo! Pero así no, ¿quién ha cortado esto?

¿Quién lo ha cortado, un mono con una cuchilla de afeitar?

¿Por qué dices eso? Más pequeño, mujer, más pequeño.

Es que no tengo tiempo, es que vienen ya.

Pues haberte puesto antes.

Tú no estabas antes.

¿Quién viene? Paul y Lisa.

¿Has puesto...? ¿Has puesto la sartén?

No, no, no...

(HABLA ENOJADA EN INGLÉS)

¡No, no, no! ¿Qué?

¡No, no! ¿Qué?

Primero el aceite, tienes que calentarla primero.

Da igual, ¿no?

No, y tienes que cortar la cebolla

más pequeña.

Alex, no...

¡Qué! Tú siempre metes sal a las cebollas, yo te veo.

Te vas a quemar así. No está el fuego todavía.

¡Pero enciende el fuego!

Aparta... ¿Meto el pollo ahora?

Escurre la cebolla del aceite.

No, está ya con aceite.

Quítalo y corta la cebolla más pequeña.

Entonces pones el aceite... Alex, coge una cebolla.

Ya he cortado una. ¡Coge una cebolla!

¿Cuál, pequeña o grande?

La pequeña.

Esta está bien. Y mira...

Vale, mira a la cebolla. Sí.

Y dile: Pequeña cebolla,...

Pequeña cebolla...

Mi novio está hasta la polla.

Mi novio está hasta la polla.

Pero va a ayudar a su mujer...

Pero va a ayudar a su mujer...

Porque son las cosas del querer.

Porque son las cosas del querer.

Muy bien, ahora deja la cebolla.

¿La cortas tú también?

Ah, mira estas, son las fotos freaks que he hecho de sitios

que creo que te gustarán.

Esta la hice de camino Joshua Tree.

¿Joshua Tree? El desierto al que fui a acampar

con Pat y Lisa. No recuerdo que me explicases

nada de acampar. Sí.

Mañana vamos a hacer fotos a Salton Sea.

Eso sí, pero no recuerdo nada de acampar.

Se te debe haber olvidado. Que no se me ha olvidado.

Se me habrá olvidado a mí, es igual. Ya, no importa.

Mira, en realidad es una antena camuflada.

Es probable que utilice estas dos para el proyecto.

El edificio lo ha comprado Google para sus oficinas.

Oh... ya.

(Melodía del teléfono móvil)

Sí.

(RÍE)

(RÍE)

(RÍE)

(HABLA EN CATALÁN)

(HABLA EN CATALÁN)

(RÍE)

No, no, no puedo.

No, no... ¡Joder! Estoy estudiando...

¡Qué estoy estudiando! Estoy estudiando para las opos.

No, tío, las opos, capullo. Tengo que trabajar, ¿o no?

Es que no puedo, voy muy pillado y no puedo, tío.

Vale.

Pues no sé, cuando tú digas. ¿Cuándo?

(HABLA EN CATALÁN)

Vale.

Sí, sí...

No, tío, estoy liado, pero estoybien, bien.

Sí, que estoy bien, déjame estudiar.

Qué sí, mamón.

Venga.

Para todos, sí.

(RÍE) Yo también.

Venga, déjame estudiar, por favor.

(Ruido del escáner)

(Llamada de vídeoconferencia)

(Llamada de vídeoconferencia)

(Llamada de vídeoconferencia)

(Llamada de vídeoconferencia)

Hey.

¿Estás ahí?

Hola, ¿cómo estás?

¿Me oyes? Bien, bien, estoy muy bien.

Bien, aquí trabajando. Sí, dime.

Trabajando.

Aquí. ¿Sales este fin de semana?

Sí, sí, sí.

Estoy ahí... Bueno, estoy aquí con...

Ahí no estoy, estoy aquí y tú allí.

Muy gracioso.

Alex... Hola.

Me oyes. Hello, baby. Aquí estudiando.

Hello. ¿Cómo lo llevas?

¿Cómo lo llevas? Muy mal.

Estoy... pensando incluso en no presentarme.

Pues ponte las pilas.

Eres un niño listo, seguro que lo sacas.

Alex. ¿Sí?

Hola. Hey...

Si es mal momento, te llamo más tarde.

No tranquilo.

(CON RETARDO) ¿Y tú qué haces un fin de semana?

Yo aquí estoy... Fui con Lisa...

A Easterly.

Sí. Y terminamos en una plaza.

Sí. Que se llama...

La placita Mariachi.

Y es donde van todos los mariachis.

Te has congelado, te has congelado.

Mira, mira a quién tengo aquí en casa.

(ENTRECORTADO) Te tengo una sorpresa.

¿Qué? Espera.

¿Sapo?

¿Qué dices?

(Se oye entrecortado a Sergi)

¡No, no...! ¡Ah, Paco!

¿Tus padres están?

¿Le puedo decir algo a tu madre? No, no, me lo han dejado.

¿Que no están? Fuera.

Fuera.

Te oigo como ha trocitos.

Trocitos, ¿qué? Ahora sólo veo el culo de un perro.

Ay, bueno... Ah, no está Paco ya.

No está. Ah.

(Se oye entrecortado a Sergi)

Te has quedado congelado.

¿Estás congelado?

(RÍE)

Qué tonto es.

(Ruido del escáner)

Te dejo, ¿vale?

Chinchín.

Pss, tú. Chinchín.

Chinchín.

Tú irás borracha al mitin, ¿no?

No todavía tengo tres horas.

Muy bien, así te da tiempo a vomitar en casa.

¿Estaba buena la comida o no?

No como la tuya.

Ah, ¿no? A ver, déjame probar.

Déjame probar.

Oh... Sí.

Estás hecha toda un chef ya.

¿Saber lo que tengo ganas de hacer?

Sí, sí, claro que lo sé, estás chupando el tenedor.

(RÍE)

¿Qué quieres que haga, un agujero en la pantalla y te insemine?

Claro, y te mando el niño por email.

(RÍE)

Pero...

Podríamos probar otra vez, ¿no?

Es que me da la risa.

Es que... Eso está bien.

Funny and sexy, ¿no?

No, no está bien porque es de imbéciles desnudarse

delante del ordenador.

Ya, pero...

Tú te haces pajas viendo porno, ¿no? Sí.

Sí, pero es masturbación sana.

Es distinto no tiene nada que ver, esto es...

Dame un beso aquí.

Y ahora aquí.

Muy bien. Y aquí.

¿Y ahora qué?

¿Nos tocamos? Joder...

Vale, vale, vale... Eh...

(RÍE)

¿Voy a la cama?

Quítate los pantalones.

¿Qué?

¿Los pantalones? Sí.

Así, quítate el vestido.

(RÍE) Enséñame ese culito.

¿El culito?

(SUSPIRA)

(RÍE) Lo tenías todo preparado, ¿eh? Sí.

Sí.

Ahora... Dime lo que me harías.

Si estuviera ahí.

Te haría...

La cena. (RÍEN)

(RÍEN)

Ok, ¿qué más?

Y luego te chuparía el dedo del pie...

El dedo gordo del pie.

Y con mi lengua

iría subiendo por toda tu pierna.

Hasta llegar a tu muslo.

Te lo mordería así... Así.

Y te abriría las piernas.

Muy abiertas.

Y pasaría mi lengua al rededor, pero sin tocar...

Sin tocar... y de golpe te giraría.

Sí.

Te giraría y empezaría a comerte el culo, te lo mordería.

Y con estos dedos...

¿Eh?

Empezaría a masturbarte.

(SUSPIRA) Mientras...

Te sigo comiendo a mordisquitos la espalda.

Subiendo, subiendo, subiendo hasta el cuello.

Y te cojo por el pelo fuerte...

Hasta que me dijeras: "Para, para, para.

Para, que me haces daño".

Y te comería la oreja.

Y te diría:

"¿Te gusta? ¿Te gusta que te mordisquee tu espalda?

(RESPIRA CON FUERZA) Y tú...

Tú estarías tan caliente ya.

Empezarías a gotear... y te follo, te follo, te follo.

Te follo fuerte, muy fuerte.

(JADEA)

¡Oooh!

(JADEA)

¡Oh, así! ¡Oh, así!

¡Oooh!

¡¡Uh!!

¡Oh! ¡Sigue!

(JADEA)

¡Ahora, ahora! ¡Sí!

¡Sí, oooh!

(JADEA)

¡Sí, sigue así, así, así!

¡Sí, así, así!

(JADEA)

Wait, I have a package.

What do you think?

How long are you thinking?

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

¡Alex! ¡Alex!

(Disparador de la cámara de fotos)

(Pitido)

(Disparador de la cámara de fotos)

(Pitido)

(Disparador de la cámara de fotos)

(Pitido)

(Disparador de la cámara de fotos)

(Pitido)

(Disparador de la cámara de fotos)

(Se oye a un bebé llorar)

(Se oye a un bebé llorar)

(Tono de videollamada)

(Tono de videollamada)

(Tono de videollamada)

¡Guapo! Hola.

(EBRIA) ¿Cómo estás, amor mío? Muy bien.

¿Escuchas la música? Sí, sí.

Es cumbia. Sí ya la oigo sí.

Lisa me ha llevado al concierto de unos amigos y me ha encantado.

¿Vas taja, no?

Un poquito.

(RÍE) Al final te saldrás con la tuya y acabaremos haciendo sexo.

Mira, te voy a enseñar lo que he aprendido.

Va, Sergi. Qué no, no tengo ganas ahora.

Mira, son cuatro tiempos.

Dos paso para un lado.

Y dos pasos para el otro.

Va, venga. No, es que no me apetece.

Que no, que no me apetece.

¿Por qué tienes que ser así?

Alex.

Ayer eran las opos.

¿Ayer?

¿Y cómo ha ido?

¿A ti qué te parece?

¿Mal? Una puta mierda.

¿Qué pasó?

Es que ahora no tengo ganas de hablarlo.

Ayer sí, pero hoy no tengo ganas, ¿vale?

Lo siento.

Me sabe muy mal. Ya, ya, si te veo estás...

Estás superafectada.

¿Qué quieres que te cuente?

No sé.

¿Qué has hecho hoy por ejemplo?

Pues... hoy he hecho lo mismo que ayer.

Y lo mismo que antes de ayer y lo mismo que antes de antes de ayer.

Dices que no quieres darme pena y luego me sueltas eso.

Es que no quiero darte pena, es que es así.

¿Podemos hablar de algo que no sea nuestra relación?

Claro, ¿de qué quieres hablar?

No sé.

Siempre hemos hablado de millones de cosas.

Del mundo, de todo.

Ya, pero es que antes no era una obligación hablar.

No tenemos porque hablar si no quieres.

No.

No, no tenemos porque hablar.

(Ruido del tráfico en la calle)

(Mensaje instantáneo)

(Mensaje instantáneo)

(Mensaje instantáneo)

(Suena "El dolor de la bellesa")

(Suena "El dolor de la bellesa")

(Suena "El dolor de la bellesa")

(Se oye la ducha)

¡Mira!

¡Mira! ¡Ah, no, no!

¡Que no estás aquí, que no puedes ver!

Mira, Alex. Alex, ¿ves?

Tu ropa, aquí, cada puta mañana.

No sé qué quieres que haga. ¡Y tú...!

¡Con tus cosas, con tu gente, con tus fotos...!

¡Con tus putos libros!

¡Sergi, para!

Es que... es...

Es...

Es todo, Alex, es todo.

Como esto, ¿te acuerdas de esto?

¿Te acuerdas de esto? Te estás comportando como un crío.

(TARAREA)

¿Y sabes qué pasa? Que aunque salga de casa...

...siempre encuentro quien me pregunta por ti.

"Eh, ¿cómo está Alex? ¿Está bien".

"Sí, és tot molt bé, que ella és molt contenta".

En cualquier esquina, en cualquier bar...

...me encuentro con un mierda que me recuerda a ti.

Como esto por ejemplo.

¡Como... esto! ¡Mírame!

¡Sergi, por favor!

¿Ves?

No lo hagas.

Deja eso, por favor.

¿Y sabes qué es lo más gracioso de todo?

Que luego me tocará recoger toda esta mierda a mí solo.

¡Sergi!

No lo hagas.

(LLORA)

(LLORA)

(Tono de llamada)

(Tono de llamada)

(Tono de llamada)

(Tono de llamada)

(Tono de llamada)

(Tono de llamada finalizada)

(Marcación y tono de llamada)

(Tono de llamada)

(Tono de llamada)

(LEE) Querido, Sergi.

Te escribo desde uno de esos hoteles de carretera en los que dices

siempre que te gustaría follar.

Necesitaba salir de Los Ángeles.

Me perdí por las carreteras y llegué al Silicon Valley

para hacer unas fotos.

Era domingo,

todo eran sedes de empresas cerradas,

todo tenía un aspecto fantasmagórico.

Más desierto que los que acababa de cruzar esos días.

Hice muchas fotos.

La última, justo cuando se acababa el día,

fue la de una granja de servidores

donde estas empresas almacenan nuestros datos.

Pensé que los últimos meses de nuestra relación

podían estar allá, almacenados físicamente.

Allí, en medio de un inmenso parking vacío, sin la presión

a la que estaba sometida en Los Ángeles me di cuenta.

Te dije que había descubierto cosas a las que no quería renunciar...

No quiero renunciar a ti, Sergi.

Pero no quiero pedirte perdón esta vez.

Si hay algo que he aprendido desde que me fui es a aceptar

lo que deseo, también mis contradicciones.

Pero mereces algo mejor que esto.

Me muero de ganas de verte.

Te llamaré en cuanto llegue a casa.

(SUSPIRA)

He estado pensando mucho en nosotros estos días.

Tú y yo somos muy distintos, Sergi.

No sé... En muchas cosas.

Ya sabes que no creo en medias naranjas, ni en estupideces de esas.

Que todo está jodido.

Que queremos cosas distintas.

No hay forma.

Quizás en algunas cosas de fondo, pero no en lo importante, ¿no?

Quiero decir que... (SUSPIRA)

Que somos muy diferentes...

Pero nos complementamos.

Que no sé por qué...

Me une un algo.

Me une como un lazo invisible.

Y este lazo lo llevo conmigo a todas partes.

Y está conmigo y da sentido a todo lo que hago,

a las cosas... a... todo.

Y sé que te he hecho daño y te pido perdón.

Ya sé que dije que no te iba a pedir perdón porque no

me siento culpable, pero me da igual.

(HABLA EN INGLÉS)

I'm so sorry.

Es que hay cosas que nunca van a cambiar.

Siempre me va a costar decirte todo lo que siento porque...

Pienso que ya lo sabes, que siempre lo sabes.

Que con una mirada me entiendes.

Y por eso no te digo siempre que te quiero, porque ya lo sabes.

Pero luego me doy cuenta que no es lo mismo saberlo

a que te lo digan cada día y que te tengo que decir más

que te quiero.

I love you. I love you so much.

No sé...

Es que la vida es tan gris si tú no me haces reír.

Pues no te he hecho reír mucho últimamente.

(RÍEN)

Te entiendo, pero no tengo fuerzas. Te vas de golpe y ahora quieres...

Volver de la misma forma como si no hubiese pasado nada.

No.

No de la misma forma.

De otra manera.

Nos lamentaremos.

(Suenan "The magnetic fields")

Eso es un golpe bajo.

(Suenan "The magnetic fields")

Va, baila conmigo.

(RÍE)

(Suena "The magnetic fields")

(RÍE)

A ver aquí, vuelos.

Eeeh...

Barcelona, Atlanta

Reus, Manchester,

Roma y Los Ángeles.

100 euros, no está mal.

No, espera.

No, Atlanta sí. Es Barcelona, Atlanta, Los Ángeles...

Eso son... 880 euros. Di fecha.

A no, no, no. Me coincide con la evaluaciones.

¿Tú qué día inauguras?

El ocho.

El ocho... Pero no te preocupes que...

Que los días antes estaré liadísima andando y corriendo por ahí.

No, pero yo quiero estar ahí, mientras tú corres

quiero estar allí haciendo de esparrin.

(RÍE) (HABLA EN INGLÉS)

A ver, eh...

¿El día tres va bien?

Día tres y... la vuelta dijimos a principios de septiembre, ¿no?

¿Te han dicho si tendrás renovado el contrato para septiembre?

No, no me han dicho nada aún.

No.

Te voy muy tranquilo. Fuck everything.

Joder, es que no... Esto es muy caro, ¿eh?

Para principios de septiembre

está todo muy caro.

Puedes... no sé... Coge un billete más tarde.

No, porque entonces no tendría curro.

Pues no cojas billete de vuelta. Claro, y nos fugamos.

Que sí, lo digo en serio. Estás pirada.

No. Eh...

Bueno sí, un poquito pirada.

Me gustaría que estuvieses aquí.

Ya, Alex, pero, ¿qué hago ahí?

No sé.

Tenemos ya apartamento.

Y con la beca podemos vivir los dos.

¿Y hago de amo de casa?

Aquí también puedes encontrar algo. Dan clases de música también.

Clases particulares, no sé.

¿Y el piso de Barcelona qué, cómo lo pagamos?

Eh... Lo realquilamos.

O lo dejamos y ya pillamos otro.

No tenemos porqué estar siempre en el mismo piso.

Y cuando volvamos en diciembre estamos en Barcelona

sin casa y sin curro.

A la aventura, ¿no?

Alex...

Piensa.

Piensa un poquito, por favor.

Han sido unos meses de mierda, quiero estar contigo,

pero ahora estamos dos meses juntos...

Luego sólo quedarán tres meses y ya está, todo bien.

Sí.

Todo bien, ¿no?

¿No?

Dímelo.

¿Qué?

Eso que no me estás contando.

¿Te acuerdas de la visita del galerista que te comenté?

Pues...

Ha visto el trabajo...

Pero quiere hacer algo más grande.

El año que viene y...

Quiere financiarme para poder dedicarme en pleno.

¿Para quedarte? Escucha.

Quiero estar contigo, ¿qué importa dónde estemos?

Tú no quieres estar conmigo, quieres que yo esté contigo.

Alex...

Teníamos planes, me gustaba mi vida.

Ya, pero los planes de pareja son siempre de dos.

Lo podemos rehacer juntos, ¿no?

¿Y la niña?

No sé, más adelante. ¿Cuándo?

¿Dentro de un año, cinco, diez, nunca?

Cuando nos volvamos a sentir preparados.

Ya estoy preparado, tú también lo estabas, te lo recuerdo.

He esperado un año, hemos hecho lo que has querido

y sigo preparado.

Sergi, escúchame, ven a aquí...

Nos quedamos aquí un rato y luego nos vamos a otro lugar,

donde tú quieras.

Barcelona: Barcelona, Londres: Londres, lo que quieras.

¿Te das cuenta de que no puedes

tenerme esperando así siempre?

No puedes tenerlo todo.

Tú eliges.

¿Qué?

¿Me vas a dar a elegir?

Sí.

¿De verdad?

Me quedé en Barcelona por... Por ti.

¿Y ahora no puedes venir a aquí?

Probarlo por lo menos.

¿No?

Lo siento.

Lo siento. Elige.

(Llaman a la puerta)

(Llaman a la puerta) Come in!

Hola.

¿Qué haces aquí?

Así, sin llamar y sin avisar...

¿Dónde vas? No sé, a un hotel.

No, quédate.

¿Esta es la puerta del baño?

Es que no sé, me he imaginado que estaba al otro lado.

No sé por qué me lo había imaginado al revés.

Distinto, sí.

Me lo imaginaba más grande.

¿Esto?

Es nuevo, bueno...

De segunda mano.

Lo compré en un mercadillo.

¿Te gusta? Sí.

Sí, es muy bonito, sí.

Se parece un poco al de Barcelona, ¿no?

Al de casa.

Al de...

Al de mi casa.

¿Quieres tomar algo?

¿Un té, una cerveza?

¿Agua? Tengo hambre.

Tengo... pasta.

Tengo también una crema de verduras que me hice ayer si quieres.

Sí, sí, una crema de verduras.

Algo tenía que traerte.

Es un souvenir no me lo tires a la cabeza.

¿Estás ya

con todas las fotos?

Casi.

Las fotos están encargadas en el laboratorio.

Me falta...

Organizarlas.

¿Quieres dormir? No.

¿Estás muy cansado?

No, no, no, si he dormido en el avión, pero un poco incómodo.

Te dura un par días el jet lag. Ya, ya, me imagino.

A mí me duró cuatro.

Pero es mejor...

Quedarte despierto hasta tarde para acostumbrar al cuerpo.

Gracias.

Gracias.

¿Y hasta cuándo te quedas? Hasta que tú quieras que me vaya.

Bueno, tengo un billete de vuelta de aquí a un mes, pero

puedo alargarlo quince días si quieres o si quieres...

Me puedo ir ya si te parece mucho tiempo.

¿Qué quieres hacer?

Me gustaba la idea del road trip.

¿Quieres? Whisky con crema de verduras.

¿Quema mucho? ¿Le hecho un hielo? No, no, está bien.

Muy malo.

Sí. (ASIENTE)

(RÍE)

(RÍEN)

(RÍE)

¿Para qué has venido?

A hacer surf. (RÍE)

(RÍE)

No lo sé, no lo sé.

No lo sé.

(RÍE)

Me alegro de que estés aquí. ¿No te lo imaginabas?

¿Te cruzas el Atlántico sin saber por qué?

No me esperaba menos de ti, Sergi.

Lo que me hubiera sorprendido es que lo cruzaras sabiendo el porqué.

Yo tampoco me imaginaba esta bienvenida.

¿Qué te esperabas? Pues que saltaras a mis brazos.

Como en las películas.

Se dan un beso en el último momento y todo se arregla

como si fuera un milagro. Ese sería un buen plan.

¿Y al día siguiente qué?

Supongo que siguen sin ser felices, van a los juzgados y se divorcian.

(TOSE)

(RÍE)

You stupid.

(RÍE)

(RÍEN)

(RÍEN)

(RÍE)

Venga.

(RÍE)

¿Qué he hecho mal?

Nada... No has hecho nada mal.

¿Nada?

No.

(JADEAN)

(SE ESTREMECEN DE PLACER)

(JADEAN)

(JADEAN)

(JADEAN)

(JADEAN CON INSISTENCIA)

(JADEA)

(LLORA)

(JADEAN)

(LLORAN)

(CANCIÓN) #Bajo el palio de la luz crepuscular,

#cuando el cielo va perdiendo su color,

#quedo a solas con las olas espumosas que me mandan su rumor.

#Ni un lejano barquichuelo que mirar,

#ni una blanca gaviota sobre el mar...

#Yo tan sólo recordando la aventura que se fue,

#la aventura que en tus brazos amorosos disfruté,

#bajo el palio sonrosado de la luz crepuscular.

#Mirando al mar soñé

#que estabas junto a mí.

#Mirando al mar yo no sé qué sentí,

#que acordándome de ti, lloré.

#La dicha que perdí

#yo sé que ha de tornar,

#y sé que ha de volver a mí

#cuando yo esté mirando al mar...

#Mirando al mar soñé

#que estabas junto a mí.

#Mirando al mar yo no sé qué sentí,

#que acordándome de ti, lloré.

#La dicha que perdí

#yo sé que ha de tornar,

#sé que ha de volver a mí

#cuando yo esté mirando

#al mar...#

Somos cine - 10.000 km - Ver ahora

Una sólida pareja, Alex y Sergio, se ven de repente obligados a afrontar un año de relación a distancia. Dos jóvenes, dos ordenadores y dos ciudades separadas por un océano y 10.000 km.: Barcelona y Los Ángeles. ¿Será su amor capaz de superar los kilómetros que se interponen entre ellos? Dirigida por Carlos Marques-Marcet y con un sencillo pero espectacular reparto (Natalia Tena y David Verdaguer), esta genial película obtuvo cinco Biznagas (mejor película, mejor director, mejor actriz, mejor guionista novel y premio del jurado de la crítica).

Todo sobre mi madre (1999), de Pedro Almodóvar

Reparto: Penélope Cruz, Cecilia Roth, Marisa Paredes, Candela Peña, Fernando Fernán Gómez 

No recomendado para menores de 18 años Historia de nuestro cine - Todo sobre mi madre - Ver ahora
Transcripción completa

(Pitido de constantes vitales)

Voy a llamar.

Organización Nacional de Trasplantes, ¿dígame?

Soy Manuela del Ramón y Cajal. Dime, Manuela.

Tenemos un posible donante,

se le ha hecho el primer electroencefalograma

y hay consentimiento familiar. Dame los datos.

Es un varón de 35 años. ¿Grupo sanguíneo?

Cero positivo, pesa alrededor de 70 kilos.

(TV) "Ni gota, ni gota, con Dodotis, Dodotis, Dodotis,

no notas ni gota".

¡Mamá, la película va a empezar!

Voy.

(TV) "Eva al desnudo".

Qué manía de cambiar el título,

"All about Eve", significa todo sobre Eva.

Todo sobre Eva suena raro.

¿Qué escribes? Nada,

futuros premios Poulizter.

Venga, come, que tienes que hacer unos kilitos.

Por si tienes que hacer la carrera para mantenerme.

Para hacer la carrera no hacen falta kilos, sino un buen rabo.

¿Quién te ha enseñado a hablar así?

Tú preguntaste.

Era una broma.

¿Y tú? Yo, ¿qué?

¿Serías capaz de prostituirte por mí?

Ya he sido capaz de hacer cualquier cosa por ti.

Come.

(TV) "Cazadores de autógrafos no son personas,

son animalillos que acuden en tropel como los coyotes".

"Son tu público, tus admiradores".

"Qué van a admirar esos, son delincuentes juveniles,

retrasados mentales, nunca vieron una comedia,

ni han pasado las puertas de un local".

"Bueno, ahí hay una que sí lo ha hecho,

la he traído para que te vea. Adelante, Eva".

"Creí que se había olvidado de mí".

"Margot es Eva Harris".

"¿Cómo está querida?"

¿No te gustaría ser actriz?

Bastante me ha costado ser enfermera.

Si fueras actriz, yo escribiría papeles para ti.

De jovencitas estuve en un grupo de aficionados,

no lo hacía nada mal. Debo tener alguna foto por ahí.

Me encantaría verla.

Luego la busco.

Mira, Esteban, he encontrado una foto.

Hacíamos un espectáculo sobre textos de Boris Vian,

cabaret para intelectuales.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

Feliz cumpleaños. ¿Ya?

Son las 12 mi vida.

"Música para camaleones".

¿Cómo sabes que lo quería?

Porque sé que te gusta Capote.

Léeme algo, como cuando era pequeño.

Prefacio, empecé a escribir cuando tenía ocho años.

¿Lo ves? No soy el único.

Entonces no sabía que me había encadenado de por vida

a un noble pero implacable amo.

Cuando Dios le entrega uno un don, también le da un látigo.

Y el látigo es solo para autoflagelarse,

es como para que se te quiten las ganas de escribir.

No seas bruta, es un prefacio maravilloso.

¿Qué quieres hacer mañana para festejar tu cumpleaños?

Me gustaría ver uno de los seminarios que haces.

¿Para qué?

Estoy escribiendo un relato sobre ti para un concurso.

Quisiera verte en las dramatizaciones esas

que hacéis en los cursillos de donación de órganos.

Tengo que consultarlo con Mamen,

ella es la psicóloga que lleva el seminario.

Muy bien, consúltalo.

Creo que no me gusta nada que escribas sobre mí.

Su marido ha muerto, señora.

No puede ser.

Acabamos de verle en la UVI parecía que respiraba.

Ya se lo hemos explicado señora, son las máquinas

que le están oxigenando.

¿Quiere que avisemos a algún familiar?

No tengo familia, solo mi hijo.

Ay, Dios mío, ¿cómo voy a decírselo?

¿En vida su marido le dijo algo en torno a la donación de órganos?

En vida a mi marido solo le preocupaba vivir.

Pero supongo que su marido era solidario con la vida de los demás.

No le entiendo.

Lo que mi compañero quiere decir es que los órganos de su marido pueden

salvar la vida de algunos enfermos, pero para ello necesitamos

su autorización.

O sea, que le pueden hacer un trasplante.

No exactamente, más bien lo contrario.

Y ahora vamos a comentar los incidentes de la simulación.

(GRITA) ¡Ah!

Mira por donde vas cuando cruzas la calle.

¿En qué pensabas? En nada, es que había

tenido una idea.

¿Por qué me miras así? Estoy horrenda.

No, no. Estas más guapa que nunca.

Mira, debe ser el caballero que viene a buscarte.

Usted no es el señor Hanley, ni usted tampoco.

¡No!

¡No!

¡No!

Habrá que cortarle las uñas.

La camisa, doctor.

Dígale que me suelte, por favor.

Suéltela.

Vamos, levántese.

Apóyese en mi brazo.

Señorita Dubois.

Gracias, quien quiera que sea, siempre he confiado en la bondad

de los desconocidos.

Vamos, nena, ya pasó lo peor.

No me toques, no vuelvas a tocarme, hijo de puta.

Cuidado con lo que dices.

Stella, ven aquí.

No volveré nunca más a esta casa.

Nunca.

Stella.

¡Stella!

Me gustaría pedirle un autógrafo a Huma Rojo.

¿Un autógrafo? ¿Con este tiempo?

Pero, ¿qué tiene que ver?

Oye, y si no sale nadie. Espérate un poquito, es mi cumple.

Mira, pues ya está aquí el otoño.

Adiós. -Hasta mañana.

Te ha emocionado mucho Nina Cruz, ¿verdad?

No, ella no, Stella.

Hace 20 años con el grupo de mi pueblo hacíamos una versión

del Tranvía.

Yo hacía de Stella, tu padre de Kovalski.

Algún día tendrás que contármelo todo sobre mi padre.

No basta que me digas que murió antes de que naciera.

No es un asunto fácil de contar.

Me imagino, sino ya me lo habrías contado.

Estuve a punto de pedírtelo como regalo de cumpleaños.

No estoy segura de que sea un buen regalo.

Te equivocas, para mí no hay regalo mejor.

Entonces te lo contaré todo cuando lleguemos a casa.

Lo del teatro es peor que ser monja de clausura.

¡Taxi!

Para ti todo lo que no sea salir y ponerte hasta el culo de todo

es ser monja de clausura. Pues sí.

Alfonso, M30.

Vámonos, déjalo ya.

¡Esteban, Esteban!

¡No!

¡No!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío, por favor!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

(GRITA) ¡Hijo mío!

(LEE) "Mañana cumplo 17 años, pero parezco mayor.

A los chicos que vivimos solos con nuestra madre se nos pone

una cara especial, más seria de lo normal, como de intelectual

o escritor, en mi caso es normal, porque además yo soy escritor".

Soy Lola del Ramón y Cajal. -"Sí, dime, Lola".

Tenemos un posible donante, está en la UCI,

le acaban de hacer el primer encefalograma,

pero la madre todavía no ha dado el consentimiento.

¿Me das los datos? No los tengo, es el hijo de Manuela.

¿Manuela? ¿La que yo conozco? ¿La coordinadora?

Sí. Se ha muerto, es horrible.

Manuela,

desgraciadamente.

(LLORA)

El resultado del encefalograma es el que nos temíamos.

Hay que tomar una decisión, no tenemos tiempo.

(Teléfono)

Del hospital, hay que ir para allá.

Hay que llamar.

Tú tranquilo.

Toma.

Ya estamos en la calle, cariño.

Ya hemos salido. -Qué bien está, parece mentira.

No se lo creía.

(LEE) "Anoche mamá me enseñó una foto de cuando era joven,

le faltaba la mitad.

No quise decírselo pero mi vida también le falta ese mismo trozo".

(Timbre)

(Timbre)

Manuela, estaba preocupada.

Creí que no me ibas a llamar nunca.

Te llamé en cuanto volví a Madrid.

Te he llamado un montón de veces. Debí anotar mal el número de tu tía.

No estaba en Argentina, Mamen, e ido a La Coruña.

¿Y para qué has ido a La Coruña?

He ido tras el corazón de mi hijo.

¿Quién te ha dicho? ¿Cómo sabes tú...?

Yo misma busqué en los archivos hasta encontrar el nombre

y la dirección del receptor del trasplante.

No debías haberlo hecho.

Además de un abuso, es el mejor modo de volverte loca.

¡Mírame coño! Ya lo sé.

Lo es mejor es que deje de trabajar en la ONT, y me vaya a Madrid.

Yo no he dicho eso. Pero lo piensas y tienes razón.

Creo que ni siquiera voy a deshacer el bolso.

Manuela, no estás para viajar sola, estás enferma.

Tienes que descansar,

y recuperarte, me quedo contigo esta noche.

Pues vente a casa.

Quiero estar sola.

Se un poco razonable. ¡Cómo!

(PIENSA) Hace 17 años, hice el mismo trayecto,

pero al revés.

De Barcelona a Madrid.

También venía huyendo, no estaba sola.

Traía a Esteban dentro de mí.

Entonces huía de su padre.

Y ahora,

voy en su busca.

¿Seguimos por aquí? Sí, sigue.

¡Pare, pare!

(Grita) ¡Hijo puta! -¡Cállate!

(Grita) ¡Tú estás loco, maricón!

¡Canalla!

¡Hijo puta!

Tía, ¿qué has hecho?

Le he dado con una piedra.

Ayúdame a levantarlo, maricón.

Levántate, venga.

Venga, Juan levántate.

¿Estás bien?

Ponte de pie.

Vamos ligero.

Menudo psicópata de mierda estás hecho tú, maricón.

Mira.

¿Ves aquella vera donde están las dos?

Resulta por la Úrsula,

dile que te manda la Agrado.

Ella se cuidarán, anda. ¿Agrado?

¿Eres tú?

Manuelita.

¿Estás herida?

No, no, me has manchado tú.

No es porque me hayas salvado la vida,

pero cuanto te he echado de menos.

Llevas 18 años sin decir ni mu,

ni una carta, ni una mala llamada.

Creía que te habías muerto hija puta.

Anda, vamos para la casa y me lo cuentas todo.

Primero vamos a una farmacia que estás hecho un Cristo.

¿Dónde cogéis un taxi? Por allí.

A ver si tenemos suerte y no nos atacan por el camino,

lleva la navaja.

Sí, y una piedra gordísima en el bolso.

Oye, bona nit.

Mira, perdona que te haya despertado.

Oye, ven acá pacá. No, ¿qué queréis?

Venga hombre, que no te vamos a comer.

¿Qué queréis?

Déjame que le explique.

Povidona yodada, puntos de aproximación,

Trombocid, gasas esterilizadas y...

¿Tienes alcohol en casa?

No, anoche estaba fatal y me lo bebí.

Digo de desinfectar.

No, tengo vaselina, condones y mucho esparadrapo.

¿Algo más?

Alcohol, por favor.

¡Ay!

Manolita, "La Barceloneta", qué tiempos, ¿te acuerdas?

Sí.

Ahora no muevas la cara, por favor.

¡Ay! ¡Shh!

¿Sabes algo de ella? ¿De quién, de Lola?

Sí, por desgracia.

¿Qué ha pasado?

La recogí porque estaba mala, bueno como siempre,

con todo lo que se mete.

Una mañana, cuando volví del campo,

harta de trabajar, descubro, que me había desvalijado la casa.

Relojes, joyas, revistas de los 70

donde yo me inspiro, 300.000 pesetas.

Lo que más me duele, es que se llevará una talla

de la Virgen del Piro, que mi madre me había regalado.

Para que coño la querrá ella, si no cree en nada.

A no ser que esté metida en una secta satánica

y la quieran para una ceremonia de esas.

Ya veo que no ha cambiado.

Hacerme eso a mí, con todo lo que...

Desde que nos conocimos desde hace 20 años,

me he portado con ellas como una hermana.

Nos pusimos las tetas juntas. Tú lo sabes mejor que nadie.

¿No has vuelto a ver la?

No, ni quiero.

¿Qué pasa, la estás buscando?

Sí.

Tenemos algo pendiente.

Manuela, ¿por qué te fuiste de ese modo?

No me vas a contar nada.

No puedo.

Otro día.

Bueno.

Pero no vuelvas a desaparecer así.

A mí me gusta despedirme de la gente que quiero,

aunque sólo sea para hincharme de llorar.

No puede ser.

Si parezco el hombre elefante.

Qué exagerada. Estás un poco hinchadita nada más.

Un poco hinchada, ¿dónde voy con este careto?

Venga, a comer.

Mujer, ¿por qué te has molestado?

Hay ensalada, qué rica.

Cómo me duele al masticar.

No podré ni mamarla.

Hoy no debes ir a trabajar.

¿Y qué hago?

Lola me ha dejado sin un puto duro, tengo que trabajar.

Un vaso de leche, la ensalada, ¡ay! mi provoleta.

Yo también tengo que trabajar, si quieres,

buscamos trabajo juntas. Ay, sí.

Desde que te fuiste, no vuelto a comer como Dios manda.

Bueno, también porque claro, al ser modelo tengo que cuidarme.

Lo malo de esta profesión,

que tienes que estar de mona por cojones

y siempre al loro en los últimos avances tecnológicos

en cirugía y cosmética.

¡Ay!

Estás estupenda.

No hay nada como un Chanel, para resentirse respetable.

Estás respetable.

Y yo, ¿no estoy un poco putón con este traje?

Mejor, porque estamos hartas de lleva a putas y travestis.

El Chanel este, ¿es auténtico?

No mujer, ¿cómo voy a gastar yo medio millón en un Chanel auténtico?

con la de hambre que hay en el mundo.

Yo lo único que tengo de verdad son los sentimientos

y los litros de silicona que me pesan como quintales.

Que mayor estoy, Manolita.

No, es por la paliza.

Por la paliza que me he metido los últimos 40 años.

Adelante. Buenas.

¿Buscáis a alguien o puedo ayudaros yo?

Venimos a ver a esta que va al campo, a esta tan mona.

La hermana Rosa, está en el taller, pasad.

Gracias.

Rosa, mira, visita.

-Sagrado.

¿Qué te han hecho en la cara?

Nada, un palizón, gajes del oficio.

¿Podemos hablar? Claro.

Vamos al vestíbulo que estaremos más tranquilas.

Mi amiga y yo queremos dejar la calle,

pero tenemos que trabajar, ¿verdad Manolita?

De lo que sea, aunque sea limpiando escaleras, da igual.

Es que no hay mucho más, bueno, basureras

o atender aquí en el taller para hacer artesanía.

Manteles de petit fua, centros de flores secas.

Sentaros. Pues yo casi prefiero de basurera.

¿Y tú qué sabes hacer, además de la calle?

Yo he trabajado de cocinera en un restaurante.

Y es medio cirujana, mira qué cara.

Me lo ha hecho ella.

Es paisana de Lola.

Ah, sí, ¿sabes algo de ella?

Hace más de 18 años que no la veo.

A mí me desvalijó la casa.

Pues estuvo aquí.

Hará unos cuatro meses, le ayudamos a desintoxicarse.

La cuidé yo, pero ya sabes cómo es,

desapareció de la noche a la mañana.

Si la veis, decirle que me gustaría despedirme de ella

antes de irme al Salvador. ¿Te vas al Salvador?

Pues no sé si apuntarme, porque yo siempre he pensado

que en el tercer mundo, yo podría dar el pego.

Pues vente mujer, así no voy sola.

Aquí la calle, está cada día peor, hermana.

Y si tenemos poca competencia con las putas,

las Drag nos están barriendo, no puedo con las Drag,

son unas mamarachas, han confundido circo con travestismo.

Que digo circo, mimo.

Una mujer, un pelo, una uña, una buena lengua

para mamarla o criticar.

¿Dónde se ha visto a una mujer calva?

No puedo con ellas, son unas mamarrachas.

En El Salvador no creo que haya muchas Drag,

pero están en plena guerrilla.

¿Ah, sí, no lo sabía?

Voy a sustituir a unas monjas que asesinaron.

Pues no sé, si lo que mejor me viene ahora

en este momento, es una guerrilla.

Qué bruta eres Sagrado.

¿Tú has sido cocinera?

Sí.

Esto, lo mejor.

Qué sorpresa.

-Hola, mamá.

¿Interrumpimos?

No importa, para una vez que vienes a vernos.

Mira mamá, esta es Manuela.

Entrad, no os quedéis en la puerta.

Mamá, Manuela es cocinera y cómo se os ha ido Florinda,

he pensado, que...

-Gracias tesoro, entre Vicenta y yo nos apañamos.

-No sé cómo, solo papá necesita a dos personas.

Por cierto, ¿dónde está?

-En la calle con el perro. -¿Solo?

-Sí, claro.

-¿Y si se pierde?

-Pero sabe volver, no te preocupes.

-Qué pena, tenía muchas ganas de verle.

-Luego salimos a buscarle, pero antes tenemos que hablar,

acompáñame al estudio.

Siento que mi hija le haya hecho venir para nada.

No pasa nada. -Mamá, ponla unos días a prueba.

No tendrías que preocuparte por papá.

Manuela, es enfermera.

-¿Además de cocinera? -Sí.

-No necesito a nadie para cuidar de tu padre, me gusta hacerlo yo.

Me parece muy bien, muchas gracias de todos modos.

Me voy. Adiós.

-Adiós. -Manuela.

Espérame aquí, no tardó nada.

-¿Cómo te atreves a traer una puta a casa?

-No es fácil encontraros servicio, mamá, nadie os aguanta.

-Pero una puta.

-Eso no justifica, que seas una grosera con ella.

-No me gusta, que una extraña me vea falsificando Chagales.

Tan difícil es eso de entender.

-De todas formas, Manuela ya no es puta, lo ha dejado.

-¿Desde cuándo la conoces?

-Desde esta mañana.

-Esta mañana, eres increíble Rosa.

-Mamá, mi trabajo es ayudar a la gente,

aunque acabe de conocerla. -El mío no.

Y no pongas esa cara,

eso no significa que sea intolerante.

Rosa, voy a proponer que un trato.

-¿Un trato?

-Estoy dispuesto a darle una oportunidad a esa mujer,

si tú no te vas al Salvador.

-Mamá, no me crees más dudas, que ya tengo bastante.

-¿Cómo no vas a tener dudas?,

Ese viaje es un suicidio, mejor dicho, un parricidio.

-Bueno, te dejo.

Que Manuela, está esperando.

-Eso es, cualquier puta o salvadoreño

son más importante que tu madre y tu padre.

-No empieces mamá. -En vez de ir al Salvador,

debería ir a un psiquiatra. -Sí.

No nos vendría mal a ninguna de las dos.

-¿No querías ver a tu padre y al perro?

-Otro día.

-¿Estás bien?

-Adiós, mamá.

Hola, Vicenta.

-Rosa, cariño.

Qué delgada estás, ¿es que no comes?

-Sí, sí como, ¿has visto una rubia abajo?

-No.

-Adiós.

-Cuídate y come.

Siento mucho lo de mi madre, Manuela, lo siento.

¿Nos vamos?

No puedo con mi madre, me pone mala, ¿tú tienes padres?

Murieron.

¿Estás sola? Supongo que sí.

Tienes muy mala cara.

No me encuentro muy bien, tengo unas ganas de vomitar.

Yo te ayudo.

A ver, ¿has sido el médico?

No. Pues tendrías que ir,

puede ser una simple gastritis.

¿Te importa que vayamos a tu casa hasta que se me pase?

Pues... ¿Tienes casa?

Sí, acabo de alquilar una, pero está casi sin amueblar.

Está todo un poco manga por hombro.

Me instalé hace cuatro días, ¿quieres echarte en mi cama un rato?

No, me voy a sentar aquí.

Hasta que se me pase. Me voy a quitar esto.

¿Quién es este chico tan guapo?

Esteban, mi hijo.

Esteban.

Creí que estabas sola.

Murió en un accidente.

Lo siento, Manuela.

No cojas el cuaderno, por favor.

Vamos, Stella, ya pasó lo peor.

No vuelvas a tocarme, hijo de puta. Cuidado con lo que dices.

Stella, ven aquí.

No volveré a esta casa nunca más, nunca.

Stella.

¡Stella!

Pasa, Nina.

No soy Nina, soy Manuela.

¿Manuela? Usted no puede estar aquí.

Nina se ha ido.

¿Qué?

¿Dónde está Nina?

No lo sé, solo la vi salir corriendo.

Si me dijo que me esperaba en su camerino.

No puede ser.

Llevamos solo dos semanas, no puede hacerme esto.

¿Tienes coche? No.

¿Dónde quiere ir?

No lo sé, ¿sabes conducir? Sí.

No lo comentes, pero Nina tiene problemas con el caballo.

No conozco Barcelona, ¿sabes dónde ha podido ir

a pillar a estas horas? No, pero es fácil enterarse.

Gracias, quien quiera que seas,

siempre he confiado en la bondad de los desconocidos.

Yo no sé conducir, Nina es quien conduce.

¿Quieres? No, gracias.

Empecé a fumar por culpa de Bette Davis, por imitarla.

A los 18 años fumaba como un carretero, por eso me puse Huma.

Es un nombre muy bonito.

Es lo único que ha habido en mi vida.

También ha tenido éxito.

El éxito no tiene sabor, ni olor.

Cuando te acostumbras es como si no existiera.

Dios mío, ¿dónde habrá ido esta chica?

Me parece que está allí.

Quédate aquí, voy yo.

Es un hijo de puta, le está haciendo la pirula a todo el mundo.

No me toques.

Oye, Nina, Huma te está esperando.

¿Quién coño eres?

Está en el coche.

Tengo de todo.

Joder, el bolso.

Tengo el bolso, éxtasis, farlopa.

(Timbre)

(Timbre)

(Timbre)

¿Quién es? Soy Rosa.

¿Rosa?

¿Estás sola? Sí, acabo de levantarme.

¿Tan tarde? Anoche salí, me acosté a las tantas.

¿Quieres desayunar? No, gracias.

¿Así que has vuelto a la calle?

Te quería proponer una forma de ganarte la vida sin salir de casa.

Propónmela. No soy puta. Me han puteado mucho en la vida.

Pero nunca he sido puta.

¿Y por qué me mentistéis? Cosas de Agrado.

Bueno, cuéntame, ¿cómo puedo conseguir dinero

sin moverme de aquí? Me muero de curiosidad.

¿Cuánto me cobrarías por el alquiler de una habitación?

¿Alquilarte una habitación para qué?

Voy a dejar a mis compañeras unos meses.

¿Y el viaje a El Salvador?

No me encuentro bien, Manuela, no puedo viajar así.

¿Para qué quieres instalarte aquí es si estás enferma?

Estoy embarazada.

Embarazada, ¿y qué piensas hacer?

Pues tenerlo, ¿qué quieres que haga?

Pensé que aquí en tu casa sería menos escandaloso.

El padre puede echarte una mano, ¿no?

¿El padre? Dios sabe dónde estará el padre.

Pero tú sabrás quién es, supongo.

Pues claro, Manuela, ¿por quién me tomas?

Perdón.

Fue tu paisana Lola.

¿Lola? ¿Lola?

Hija de la gran puta, Lola.

¿Por qué te pones así Manuela?

Que porqué me pongo así. ¿De cuánto estás?

De tres meses, creo, estoy muy preocupada.

¿Preocupada? No me extraña.

Hoy he manchado, esta mañana. ¿Has ido el médico?

Voy a ir mañana al hospital del Mar,

quería saber si me podrías acompañar.

Sí, claro.

Gracias.

¿Y lo del alquiler?

Lo siento, no te puedes quedar aquí.

¿Sí?

Buenas tardes, ¿molesto?

Te estaba esperando, no sabía dónde mandarte el bolso.

Aquí lo tienes.

Gracias.

¿Está todo? Sí, está todo.

Gracias por lo de anoche, me encantaría quedarme

hablando contigo pero voy fatal de tiempo.

¿Quieres que te ayude? Por favor, abróchame.

¿Cómo te llamabas? Manuela.

¿Te gustaría trabajar conmigo? ¿Haciendo qué?

De todo.

De todo, menos acostarnos juntas, tengo bastante con Nina.

Estaba buscando trabajo. Necesito un asistente personal.

Alguien en quien pueda confiar. No me conoces.

Me basta con la exhibición de noche.

Pero Nina me odia. Nina odia a todo el mundo.

Bueno, ¿cuándo empiezo?

Ahora mismo, si puedes. De acuerdo.

Pregunta a Nina lo que quiere para cenar.

Para mí solo una esqueisada de carpincho.

¿Algo más? Si pudieras conseguir

un ansiolítico para Nina. Hoy estaba muy nerviosa.

Yo tengo Lexatín. Estupendo.

No digas nada del padre.

¿Por qué te cae tan mal Lola?

Tiene lo peor de un hombre y lo peor de una mujer.

Te contaré una historia,

yo tenía una amiga que se casó muy joven,

al año su marido se fue a trabajar a París,

le dijo que la llamaría cuando estuviera situado,

pasaron dos años, el marido reunió un dinerito

y vino a Barcelona para montar un bar.

Ella se reunió aquí con él.

Dos años no es mucho tiempo, pero el marido había cambiado.

Ya no la quería.

El cambio era más bien físico,

se había puesto un par de tetas más grandes que las de ella.

Ahm, ya.

Mi amiga era muy joven.

Estaba en un país extranjero.

No tenía nadie.

Exceptuando el par de tetas su marido no había cambiado tanto,

así que terminó aceptándole.

Las mujeres hacemos cualquier cosa con tal de no estar solas.

Las mujeres somos más tolerantes, pero eso es bueno.

Somos gilipollas y un poco bolleras.

Escucha el final de la historia.

Mi amiga y su marido con tetas se montaron un chiringuito

aquí mismo, en la Barceloneta.

Se pasaba todo el día embutido en un bikini microscópico tirándose

todo lo que pillaba.

Ella le montaba un numerazo si andaba con bikini.

Como se puede ser machista con semejante par de tetas.

María Rosa Sanz.

Siéntense. ¿Quién es la paciente?

Ella.

¿Y?

Mi hermana está embarazada,

según nuestros cálculos debe estar de tres meses,

esta es la primera revisión que se hace.

Ayer y hoy he manchado un poco.

Échese en la camilla, descúbrase la parte de abajo.

Tranquila.

Póngase esto. -Gracias.

En principio, según la ecografía el feto está bien.

¿Viven juntas? No.

Sí. -¿En qué quedamos?

Ella vive con nuestra madre pero todavía no le ha contado nada.

¿Suele tener tensión alta? -Sí, soy hipertensa.

Tiene una amenaza de aborto.

Debe moverse lo menos posible.

Pero yo no puedo dejar de trabajar.

Su único trabajo es quedarse quieta y no hacer más tonterías.

Dígale a su madre que le vigile la tensión, tiene que hacer dieta

sin sal y reposar.

Se lo diré.

Doctor, yo trabajo con gente de alto riesgo,

me gustaría que en los análisis me hiciera la prueba del sida.

¿En qué trabaja? Es asistente social.

¿Cuándo podemos recoger los análisis?

Dentro de 15 días.

Tienes que decírselo a tu madre, Rosa.

Necesitas que te cuide.

He conseguido trabajo, voy a estar ocupada todo el día.

Oye, Rosa, me estás pidiendo que sea tu madre, no tienes derecho.

Tú tienes una madre aunque no te guste.

A los padres no se les elige.

No me hagas chantaje, por favor.

No sé si he hecho bien llamando a la clínica.

Has hecho lo que tenías que hacer, cariño.

Es que si la creo a ella no podría seguir.

Entonces no la creas. Lo importante eres tú y tu niño.

¿Pero y si mi hermana me ha dicho la verdad?

¿Blanche?

Blanche no está en condiciones de decir la verdad

ni aunque quisiera.

¿Dónde está mi corazón?

Se refiere a su joyero, que tiene forma de corazón.

Creo que está por aquí. Mira, aquí está.

Necesito un collar. Vamos a buscarlo.

¿Cómo se llama el caballero ese con el que has quedado?

¿Me ha llamado mientras estaba en el baño?

No.

¡Qué raro!

¿Por qué me miras así?

¿Estoy horrenda?

No, no. Estás más guapa que nunca.

Con este collar estaré mucho mejor.

¿Te ayudo? Sí.

Así que te vas de vacaciones, qué suerte, chica.

¡Me das una envidia!

Ahí lo tienes.

Debe ser el caballero ese que viene a buscarte.

(Llaman a la puerta) -Segunda, faltan 15 minutos.

Entra.

¿Todavía no han llegado? No sé dónde estarán.

Yo me he pasado todo el día en televisión, no las he visto.

¿Y Nina? ¿No estaba contigo?

Acabo de dejarla en casa acostada.

¿Acostada? ¿Qué le pasa?

Le debe haberle sentado mal la cena. Esta mañana estaba fatal.

¿Por qué no me dijiste nada cuando te llamé desde televisión?

No queríamos que estuvieras nerviosa en la grabación.

¿La ha visto un médico? Claro, tiene gastroenteritis

y le he dado limonada alcalina como dijo el médico,

mañana estará mejor. Entonces suspendemos.

Me gustaría hablar con Huma, por favor.

Sí, espera fuera.

Cinco minutos. ¡Que sí!

Dime la verdad. Se ha puesto hasta las trancas.

No puede ni hablar.

Salió nada más irte tú a televisión,

no sabía que yo iría a vuestra casa esta mañana.

Pensó que me quedaría contigo.

¿Y qué hacemos ahora?

Si no quieres que te de un infarto yo podría sustituirla.

¿Qué? Conozco su papel de memoria

de oírlo por los altavoces.

¿Pero tú sabes actuar?

Sé mentir muy bien y estoy acostumbrada a improvisar.

Esto es inaudito.

Mi hijo decía que era muy buena actriz.

Ni siquiera sabía que tuvieras un hijo.

(Llaman a la puerta) Tercera, cinco minutos.

Huma, ¿qué hacemos? No podemos esperar más.

-Felicidades, Blanche.

Tu regalo de cumpleaños.

Gracias.

¿Por qué te has molestado? Espero que te guste.

Pero si es... Un billete de autobús.

Un billete de vuelta para el martes.

¿Estás insinuando que me marche? ¿Tú qué crees?

Blanche, Blanche, ...

¿Pero por qué le has hecho esto? ¿Por qué?

Estoy harto de que me insulten. Estoy hasta los cojones

de veros a las dos cuchicheando delante de mis narices.

No te vayas, por favor. No te vayas. Suelta, joder,

me has roto la camisa. ¡Ay, que bruto!

¿Bruto? Ya lo era cuando nos conocimos

pero te recuerdo que mi brutalidad nunca fue un problema para ti.

Un día me enseñaste la foto de vuestra casa,

una maravillosa mansión llena de columnas.

Yo te saqué de entre esas columnas, te enseñé a ser feliz y nos reímos.

Y fuimos felices juntos.

Hasta que apareció tu hermana Blanche.

(LLORA)

¿Stella, qué te pasa?

Llévame al hospital, por favor. ¡Stella!

(LLORA Y GRITA)

(Aplausos)

(Timbre)

Rosa... Hola, Manuela.

Enhorabuena por lo de anoche.

Me han dicho que estuviste muy bien. ¡No sabes cómo fue!

Lástima que no vinieras.

Me encontraba fatal.

Me llamó la Agrado para decírmelo.

Debe haber llamado a medio Barcelona.

¿Y tú? ¿Estás haciendo todo lo que te dijo el médico?

Vengo de verlo. ¿Sí?

He ido a por los análisis.

Soy seropositiva.

Repetiremos los análisis.

¿Pero cómo se te ocurrió follar con Lola?

¿No sabes que se pincha desde hace 15 años?

¿En qué mundo crees que vive, Rosa? ¿En qué mundo?

No lo sé.

¿Has hablado con tu madre?

No.

¿Con sus compañeras?

Tampoco.

(LLORA)

Vamos a por tus cosas y te instalas aquí.

(LLORAN)

Hola, Manuela. Hola, ¿qué hay?

Estuviste maravillosa anoche, maravillosa.

Gracias.

Hola, buenas tardes.

Aquí llega la mosquita muerta.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Si lo tenías todo planeado, hija de puta.

Nina, no insultes.

Tú eres igualita que Eva Harrington

y te aprendiste el texto de memoria a propósito.

Coño, que es imposible aprendérselo oyéndolo por los altavoces.

¿Por quién me has tomado? ¿Por gilipollas?

Los altavoces me ayudaron a recordarlo.

El papel de Stella me lo sé desde hace años.

A sí, qué casualidad.

No te lo puedes imaginar.

¿Qué te dije?

¿Qué buscabas la primera noche en este camerino?

¿O vas a decir que llegaste aquí también por casualidad?

No, no fue casualidad.

Bueno, no os molesto más.

Recojo mis cosas y me voy.

Manuela, creo que deberías darnos una explicación.

"Un tranvía llamado deseo" ha marcado mi vida.

Hace 20 años hice de Stella con un grupo de aficionados.

Allí conocí a mi marido.

Él hacía de Kowalski.

Hace dos meses vi vuestra versión en Madrid.

Fui con mi hijo.

Era la noche de su cumpleaños y, a pesar de que llovía a mares,

nos esperamos en la calle porque él quería un autógrafo tuyo,

Huma.

¡Huma, Huma!

Era una locura esperar bajo la lluvia,

pero como era su cumpleaños no me atreví a decirle que no.

Vosotras cogistéis un taxi y él corrió detrás

y un coche que venía por el canal lo atropelló.

Y lo mató.

Esa es la explicación.

Esa es la explicación, Huma.

Muévete, Rosa, que no puedo pasar.

Huma, ¿qué haces aquí?

Hola, he venido a pagarte.

Ayer te viniste sin cobrar.

Ella es mi hermana Rosa.

Hola. ¿Qué tal?

¿Dejas que te ayude?

Vamos, vamos dentro.

¿Y Nina?

La he dejado con Mario, te manda saludos.

Deja las bolsas aquí, Huma.

Tú vete a descansar un rato, Rosa.

No estoy cansada. No me discutas.

Siéntate, Huma.

¿Quieres tomar algo?

No, gracias.

Es como una niña pequeña.

No he podido dormir en toda la noche pensando en tu hijo.

Recuerdo perfectamente su rostro bajo la lluvia,

con el cuaderno la mano.

Me parece estar viéndolo.

No quiero hablar de mi hijo, Huma.

No puedo.

Ya.

Además de pedirte perdón, Nina y yo querríamos que volvieras

con nosotros.

Rosa está enferma.

Necesita alguien que se ocupe de ella todo el día.

No puedo dejarla, ¿sabes?

Lo siento.

No sé por dónde tirar, Manuela.

¿Por qué no ingresas a Nina en una clínica?

Si no terminamos el contrato la compañía me denunciará

en Magistratura.

Búscale una sustituta y termina tus compromisos

con la compañía. Sin Nina no puedo hacer la función.

Ella está enganchada al caballo pero yo estoy enganchada a ella.

(Timbre)

¿Si?

Sí, sí.

¿Quién era?

La Agrado.

¿Y le has abierto?

Sí.

Tenías que haberle dicho que estamos ocupadas.

Lo digo sobre todo por ti. Ven, échate en el sofá

y deja de moverte.

¿Qué le pasa exactamente?

Un accidente.

Ah, ¿de qué tipo?

¡Uy!, ¿cómo no se me había ocurrido antes?

Agrado podría ocupar mi puesto. ¡Claro!

¿Agrado es a la que no queríais abrir la puerta?

(RÍE) Eso son cosas nuestras pero para ti es ideal.

¿Qué edad tiene Agrado?

Mayorcita, entre 30 y 50.

¿Y Agrado es su nombre real?

No, su nombre artístico, como Huma.

¿Sabes por qué me puse Huma?

Sí, me lo ha contado Manuela.

Ajá. ¿Y qué más te ha contado?

Pues todo, me lo ha contado todo.

Lo tuyo con Nina, lo del caballo ...

y que lo vuestro tiene muy mal final.

¿A sí?

¿Y qué más te ha dicho?

Es que soy muy curiosa.

Y que tú como actriz es maravillosa,

pero que como persona estás muy equivocada.

¿Y qué más?

Y que no dijera nada.

¿Qué llevas en esa bolsa? Ven, entra.

Cava y helado. ¿Y eso?

Para celebrar tu éxito anoche en el teatro, cabrona.

Gracias. Venga, entra.

(LADRA) (RÍE)

¡Pero bueno, qué sorpresa!

Tres chicas solas en una casa, con pocos muebles

pero buenas siempre para casarse con un millonario.

¿Qué tal, Rosa? Hola, Agrado.

Huma, ella es Agrado. Encantada, soy fan.

¿Qué tal?

Huma, tú eres una diosa, una leyenda viva.

Yo te digo que soy fans, así, en plural.

¡Cómo actúo mi Manuela la otra noche!

No sé cómo salióa por la tarde pero, por la noche, lo que pude llorar.

¿Y tú no tenías que estar en El Salvador?

Sí, pero ya no voy, me quedo aquí.

Agrado, ya no trabajo con Huma y antes de que llegaras

estábamos comentando que tú podrías ocupar mi puesto.

¿Yo haciendo de Stella?

Pues me veo más haciendo de Blanche, no sé.

Sustituirme a mí, no a Nina y mucho menos a Huma.

Gracias, Manuela, pero no creo que...

Ponla a prueba unos días. No es tan bruta como parece.

Sí que lo soy, Huma, y mucho.

Ahora, por ejemplo no me estoy enterando de nada.

Así que te voy a dar la botella, para agarrárnosla un poco.

Estás helada.

Venga, vamos a beber y así aflojamos un poquito.

Voy a por los vasos.

Solo voy a tomar un poco de helado porque no puedo beber alcohol.

Yo me apunto al trago.

¿Qué le pasa a Manuela que la noto tan rara?

¿No se le habrá subido el éxito a la cabeza tan pronto, verdad?

Es que quiere encasquetarte a Huma.

(Risas)

A mí, Prada me parece ideal para monja.

Mi problema es que como me sienta todo bien

soy muy ecléctica.

¿Quieres que vaya a por más?

Me encantaría pero no.

¿Dónde está el baño? Ahí, recto.

Perdonad.

Me vas a tener que poner al día de lo que está pasando en esta casa.

Mañana te lo cuento.

No le digas nada, esta no es capaz de tener la boca cerrada.

Yo sé muy bien cómo tener la boca cerrada.

¿No os he seguido la corriente para que ella no se coscará de nada?

Pero si soy un modelo de discreción.

Hasta cuando me estoy comiendo una polla se ser discreta,

la cantidad de pollas que me he comido en lugares públicos

sin que nadie, excepto el interesado,

se diera cuenta.

El tiempo que hace que no me como yo una polla.

(RÍEN)

Pues a mí me encanta la palabra polla...

¡y pollón!

Me tengo que ir. ¿Estás bien?

Mejor que nunca.

Anda, Agrado, ¿por qué no la acompañas a coger un taxi?

Ah, me olvidaba.

Esto es para ti.

Gracias.

Bueno, niñas, adiós. Hasta luego.

(LADRA)

Me he pasado un poquito ordinaria con Huma porque le ha dicho de todo.

No pasa nada.

Qué dos hermanas tan distintas, ¿verdad?

¿Ah, pero son hermanas? Eso me ha dicho Manuela.

Si ella lo dice...

Me parece que sois un poquito liantas.

Hay que cogernos el punto.

Oye, Agrado, ¿tú sabes conducir? Sí. De joven fui camionera.

¿Ah sí?

En París, justo antes de ponerme las tetas.

Luego dejé el camión y me hice puta. Qué interesante.

Mucho.

Un cheque.

150.000. Qué generosa.

¿Qué es?

Un autógrafo de Huma para Esteban.

(LEE) "Querido Esteban,

este es el autógrafo que nunca llegué a escribir,

y no porque tú no lo intentaras".

(GRABACIÓN) -He sido una estúpida echándole margaritas a los cerdos.

-¿Lo dices por mí? -Por ti y por tu amigo, el Sr Michel

Vino a verme y me recogió las cartas, así que le eché.

-¿Que tú lo echaste? -Sí.

Y volvió a ... pedirme perdón. ...pedirme perdón.

Con un ramo de rosas. Perdón, decía,

pero hay cosas que son imperdonables,

la crueldad no merece perdón,

es lo único que no se puede perdonar.

Y algo de lo que jamás... ¿Qué?

¿Aprendiéndote el papel tú también? Yo no, mujer.

Pues deberías hacerlo, por si acaso. ¿Tú crees?

¿Te importa dejarme sola?

¿Para qué, para fumarte un chino, ya no te puedes esperar al final?

Si lo sabes, ¿por qué me lo preguntas?

Si no quieres que le diga nada a Huma,

fúmatelo en el cuarto de baño donde yo no te vea.

No tengo por qué ver tus espectáculos.

Bueno, al loro con la puerta.

Ya sé que cuando se es joven, bueno, tampoco eres una niñata,

esas cosas no tienen valor.

Pero eres mona, "proporcionaíta", chiquitina, pero mona.

Has adelgazado, bueno, con todo lo que te metes...

Pero, bueno, lo importante es que has adelgazado.

Tienes talento, "limitaíto", pero tienes tu talento

y, sobre todo, una mujer que te quiere

y tú lo cambias todo por el caballo.

¿Tú crees que te compensa o no te compensa?

No te compensa.

Lo cambio por un poquito de paz.

Anda, ayúdame.

Te estás quedando escurría, ¿eh?

Comparada contigo, desde luego.

¡Qué vicio tan feo tienes!

Agrado, ¿nunca has pensado en operarte del todo?

Las operadas no tienen trabajo.

A los clientes le gustan neumáticas y bien dotadas.

¿Reumáticas? Qué raros sois.

Reumáticas no, neumáticas.

Un par de tetas duras como ruedas recién infladas

y además un buen rabo. Agrado, enséñame la polla.

A ti te ha sentado fatal ese chino. A lo mejor a mí también me molas.

Gustándote lo que te gusta, ya tienes bastantes problemas

y no necesitas más complicaciones, venga, que tienes que salir

y cuidado no le vomites a nadie encima.

Al público le encanta, ¿no ves que hago de preñada?

Se creen que es por el papel y flipan.

Pero en la próxima escena no estás preñada. Ya has parido al muñeco.

Es verdad.

Me voy, pero luego ¿me enseñas la polla?

Después te enseño la polla y comes un pisco.

Esta juventud no le hace ascos a nada.

Le voy a poner Esteban. ¿A tu hijo?

¿Eso por qué? Por el tuyo.

Este niño va a ser de las dos.

Ojalá.

Ojalá estuviéramos solas en el mundo.

Sin ningún compromiso.

Tú y tu hijo para mí sola.

Pero tienes familia, Rosa.

Voy a peinarte y maquillarte un poco.

¿Para qué? Me gusta verte guapa.

Además, he llamado a tu madre. Vendrá a verte esta tarde.

¿Mi madre? Tienes una madre, ¿no te acuerdas?

¿Qué le digo? Pues que la quieres.

(Puerta)

Pasa, Huma.

No, no soy Huma, ¿puedo pasar? Claro, Mario, pasa.

¡Qué pronto llegas hoy! Sí.

¿Qué haces? Nada, planchar un poquito.

¿Te pasa algo? No, nada, anoche no dormí bien.

Llevo todo el día nervioso. ¿Tú no me harías una mamada?

¿Oye, aquí no os entra en la cabeza que yo estoy jubilada?

No quiero que pienses eso,

lo que pasa es que como llevo todo el día nervioso...

Creo que una mamada me relajaría.

Mámamela tú a mí, que yo también estoy nerviosa.

Bueno, pues sería la primera vez que le como la polla a una mujer,

pero si es necesario...

Qué obsesionada toda la compañía con mi polla. Ni que fuera la única.

¿Tú no tienes polla? Sí.

¿Y te va la gente pidiendo por la calle que le comas la polla

porque tú tengas polla? ¿A qué no? No.

¿Entonces?

(Teléfono) Pues mira, te voy a comer la polla,

para que tú veas lo abierta que soy

y lo sensible que soy yo a tantas cosas.

(Teléfono) El puto teléfono dónde está.

¿Sí?

Vale, no te preocupes, ya me ocupo yo de todo.

¿Vamos a mi camerino?

Lo digo por si viene Huma, no vaya a ser que...

Huma no puede venir, está en el hospital con Nina.

¿En el hospital? ¿Qué ha pasado?

Han estado a punto de matarse la una a la otra.

Joder.

Toma.

Entonces hoy sí que habrá que suspender.

No digas nada. Algo habrá que decir.

Sí, pero no hace falta decir la verdad.

Ya me inventaré yo algo.

¿Y...?

Hola, qué tal. Hola.

(Puerta)

Pase.

¿Dónde está? Ahí, en la habitación.

Y yo preocupada creyendo que estabas en El Salvador.

Ya veo que has aprendido a mentir.

-No sabía cómo decírtelo. -¿Y ahora qué vas a hacer?

-¿Vas a dejar la orden, te vas a casar?

-¡Mamá, qué cosas preguntas!

-Contigo nunca se sabe. Por lo menos, yo.

Hasta de esto he tenido que enterarme por tu amiga.

-Manuela. No sé qué hubiera hecho sin ella.

¿Cómo está papá? -Como siempre, no sé. Peor.

Si no te importa, prefiero no decirle nada.

De todos modos, tampoco se enteraría.

-¿Y Sapic? -Bien.

Rosa, no sé qué hacer. ¿Qué esperas tú que haga?

-Nada, mamá.

-¿No esperas nada de mí?

-No es eso.

Lo que quiero decir es que no me lo pongas más difícil.

¿Bien?

(Puerta)

¿Quiere tomar algo? Me estoy preparando un té.

No, gracias. ¿Qué tiene exactamente?

¿Por teléfono no me he enterado muy bien?

Según la ecografía tiene placenta previa.

Cuando llegue el momento habrá que practicarle una cesárea programada.

Mientras tanto, tiene que hacer reposo absoluto.

¿Crees que debería llevarme la casa? Ya sabe cómo está el padre.

Tengo que estar pendiente de él como si fuera un niño.

Ya... Usted es su madre pero creo que Rosa estará mejor aquí.

Esa es la impresión que me ha dado.

Si necesitáis dinero, me lo pides y, por favor,

tenme informada.

Sí, descuide. Muchas gracias.

Le acompaño. No te molestes.

Por favor.

No sé. ¿Qué he hecho mal con Rosa?

Desde que nació fue como una extraterrestre.

¿Tú tienes hijos? Sí, uno.

¿Y te entiendes bien con él?

Murió.

Lo siento.

(LLORA)

Por causas ajenas a su voluntad,

dos de las actrices que diariamente triunfan sobre este escenario

hoy no pueden estar aquí, pobrecillas.

Así que se suspende la función.

A los que quieran, se les devolverá el dinero de la entrada.

A los que no tengan nada mejor que hacer

y para una vez que venís al teatro, es una pena que os vayáis.

Si os quedáis, yo prometo entreteneros

contando la historia de mi vida.

Adiós, lo siento.

Si les aburro, hagan como que roncan. Así... (RONCA)

(Risas) Yo me cosco enseguida,

y para nada herís mi sensibilidad. De verdad.

(Risas)

Me llaman la Agrado

porque toda mi vida

solo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás.

Además de agradable soy muy auténtica.

Miren qué cuerpo.

(Risas) Todo hecho a medida.

Rasgado de ojos, 80.000.

Nariz, 200, tiradas a la basura porque un año después

me la pusieron así de otro palizón.

Ya sé que me da mucha personalidad, pero si llego a saberlo

no me la toco.

Continúo. Tetas. Dos, porque no soy ningún monstruo.

70 cada una.

Pero estas las tengo ya superamortizadas.

Silicona en... ¿Dónde?

Labios, frente, pómulos, caderas y culo.

El litro cuesta unas 100.000, así que echa las cuentas

porque yo, ya las he perdido.

Limadura de mandíbula, 75.000. Depilación definitiva láser,

porque la mujer también viene del mono, tanto o más que el hombre.

60.000 por sesión. Depende de lo "barbúa" que una sea,

lo normal es de dos a cuatro sesiones.

Pero si eres folklórica, necesitas más, claro.

(Risas)

Bueno, lo que les estaba diciendo,

que cuesta mucho ser auténtica, señora.

Y en estas cosas, no hay que ser rácanas

porque una es más auténtica cuanto más se parece

a lo que ha soñado de sí misma.

(Aplausos)

Sí, con cuidado, por favor. No se preocupe.

Vamos a subir un poquito. Muy bien.

¿Estás bien? Sí.

Póngamela ahí, así yo la bajo. Muy bien.

Ya me encargo yo. Gracias.

¿Puedes?

Al Hospital del Mar, por favor.

¿Podemos pasar por la plaza de Medinacelli?

¿Pero no habíamos quedado con tu madre en el hospital?

Sí. Solo quiero ver la plaza de pasada.

Bueno.

Pare, pare aquí.

Aquí solía jugar y yo de niña.

¡Sapic!

(Silbido)

¡Sapic!

Bien aquí. Ven aquí, chiquitín.

Ven aquí.

Hola, Sapic.

Hola. Hola, chiquitín.

-Este perro se va con cualquiera.

¿Tiene usted perro?

-No, pero me gustan mucho.

-¿Qué edad tiene usted? -26 años.

-¿Y cuánto mide? -No mucho, 1,68.

-¡Sapic! Venga.

-Hale, vuelve con papá.

-Venga. -Adiós, papá.

-¿No tienes dolores? -No.

-Qué bien. Parir sin dolor.

¿A qué hora ha dicho el médico que entrará en el quirófano?

Dentro de hora y media.

Pues casi me da tiempo de darle una vuelta a tu padre y volver.

-No hace falta que vengas, mamá. -Estaré aquí contigo.

-Dale un beso a papá. -Este me lo quedo yo.

-Hasta luego, Manuela. Adiós.

Espero que el tercer Esteban sea para ti el definitivo.

¿El tercer Esteban?

Lola fue el primero y tu hijo el segundo.

O sea, que sabías que Lola también fue el padre de mi hijo.

Claro. No hay que ser muy listo.

Lola no sabe que tuvimos un hijo. Nunca se lo dije.

¿Y tu hijo lo sabía? Tampoco.

Pero no hablemos de cosas tristes, que hoy es un gran día.

Han metido en la cárcel a Videla. Y va a nacer tu hijo.

Prométeme una cosa. Dime.

Si pasara algo... ¿Pero qué va a pasar?

Prométeme que no le ocultarás nada al niño.

Es que no tengo que prometerte nada. Le podrás decir todo

lo que tú quieras tú misma.

Prométemelo. Si te quedas más tranquila...

Bueno, te lo prometo.

Estamos hoy aquí para despedir a nuestra hermana Rosa.

Cada uno de los aquí presentes...

Y aun a pesar de todo ello, nunca desfalleció en su empeño...

Manuela, cuánto me alegra verte. Lástima que sea aquí.

No podía ser en otro sitio.

No eres un ser humano, Lola. Eres una epidemia.

(LLORA)

Siempre fui excesiva. Y estoy muy cansada.

Manuela, me estoy muriendo.

Ven.

Estoy despidiéndome de todos.

Le rogué a la Agrado para pagarme el viaje a Argentina.

Quería ver por última vez el pueblo.

El río, nuestra calle.

Y me alegra poder despedirme también de ti.

Solo me queda conocer al hijo de la hermana Rosa.

A mi hijo...

Siempre soñé tener un hijo, tú lo sabes.

Cuando me fui de Barcelona, iba embarazada de ti.

¿Qué?

¿Quieres decir que tú también? Sí.

¿Lo tuviste?

(LLORANDO) Un niño precioso.

Quiero verle. ¿Lo has traído contigo?

Está en Madrid, pero no puedes verle.

Aunque sea de lejos, Manuela,

te prometo que él ni siquiera me verá.

Es lo último que te pido. No puedes verle.

Manuela.

(LLORA) Por favor.

Ha... (LLORA) Hace seis meses lo atropelló un coche.

Y lo mató.

(LLORA)

Vine a Barcelona solo para decírtelo.

Lo siento. Lo siento.

(LLORA)

(Llanto de bebé)

El niño.

¿De dónde vienes a estas horas? -¿No has sacado a Sapic todavía?

-Como no estabas... -Ya estoy aquí.

Tiene hambre. El biberón se está calentando.

¿Me lo traería, por favor?

(Llanto de bebé)

-Vicenta, ocúpate del señor, que no entre aquí, por favor.

-Está imposible, qué perra tiene con que el niño es de usted.

-Ya lo sé. Es muy celoso.

Le he dicho que el niño es tuyo.

No me atrevo a decirle la verdad. Tampoco lo entendería.

Ojalá fuera mío.

-Rosa. -¿Qué quieres?

-¿Quién es esa mujer? -Es Manuela, la nueva cocinera.

Lleva cuatro días con nosotros.

Le hemos preparado esta habitación para que se quede aquí con su hijo.

¿Recuerdas que te lo dije?

-¿Cuántos años tiene? 38.

¿Y cuánto mide? 1,70.

-Bueno. Ahora vas a dar un paseo. Sapic.

Ven, ven.

Ya está.

-El biberón, señora. -Gracias.

No, no... Ahora vamos a comer, ahora.

(Llanto de bebé)

Manuela. Sí.

No le digas a nadie lo de los anticuerpos.

¿Lo saben las monjas? No.

Bueno...

Hola, Lola.

Cógelo.

¿Qué te ha dicho el médico?

Que está muy bien, ya le ves. Normal.

Estás con papá.

¿Puedo darle un beso? Claro, mujer.

Hijo mío. Siento dejarte una herencia tan mala.

No digas eso. El niño está muy bien,

no tiene por qué desarrollar la enfermedad.

Este es nuestro Esteban.

¿Le pusiste también Esteban? Sí.

Gracias.

Quería ser escritor. Este es su cuaderno de notas.

Lo llevaba consigo a todas partes.

Esto lo escribió la mañana en que murió.

Léelo.

(LEE) "Anoche mamá me enseñó una foto. Faltaba la mitad.

No quise decírselo pero a mi vida le falta ese mismo trozo".

Sigue, sigue leyendo.

(LEE) "Esta mañana he revuelto en sus cajones

y he descubierto un fajo de fotos. A todas les faltaba la mitad.

Mi padre, supongo.

Quiero conocerle. Tengo que hacerle comprender a mamá

que no me importa quién sea ni cómo sea.

Ni cómo se portó con ella. No puede quitarme ese derecho".

Quédate con la foto.

Gracias, Manuela.

(Puerta)

Hola, Rosa.

No me gusta que cualquiera bese al niño.

¿Quién es esa mujer con la que estabas en el bar?

Esa mujer es su padre. ¿Qué has dicho?

Que es su padre y está muy enfermo.

Ese hombre es el que ha matado a mi hija.

No piense en eso, Rosa.

(Campanada)

Hay gente que piensa que los hijos son cosa de un día.

(Campanada)

Pero se tarda mucho, mucho.

Por eso es tan terrible ver la sangre de un hijo

derramada por el suelo.

Una fuente que corre durante un minuto

y a nosotras nos ha costado años.

(Campanada)

Cuando yo descubrí a mi hijo, estaba tumbado en mitad de la calle.

Me mojé las manos de sangre y las lamí con la lengua.

Porque era mía.

Los animales la lamen, ¿verdad?

A mí no me da asco de mi hijo.

Tú no sabes lo que es eso.

Una custodia de cristal y topacios.

Pondría yo la tierra empapada por su sangre.

Ahí, mi vida. Ahí.

Amasando, tú sigue amasando.

Que la tristeza se vaya a las manos.

Relájate.

Así hay que trabajar.

Oye, ¿no se me nota mucho el catarro?

No, está muy bien.

Venga, venga, no se puede estar aquí.

Hola. Traigo un ramo para la Agrado. ¿Ah, sí?

Sí, ¿me firma aquí, por favor?

¿Está seguro de que es para la Agrado?

Sí, ahí lo pone.

Tome.

¿Sabe por qué me llaman la Agrado?

Porque toda mi vida solo he pretendido

hacerle la vida agradable a los demás.

Vale.

(LEE) "Queridas Agrado y Huma. Otra vez huyendo y sin despedirme,

con lo que te gustan las despedidas, Agrado.

La situación con los padres de Rosa se ha vuelto insoportable.

La abuela teme que el niño le infecte solo con arañarla.

Me llevo a Esteban a un lugar donde no tenga que soportar

tanta hostilidad. Agrado, tú sabes cómo te quiero.

Cuídate mucho y cuida de Huma. Siento no estar para el estreno,

pero seguro que tendréis mucho éxito con el homenaje a Lorca.

Ya os escribiré, pero de momento, mejor que no sepáis más.

Ah, y rompe la carta. Vuestra Manuela".

"Vuelvo a Barcelona después de dos años.

Pero esta vez no vengo huyendo.

Voy un congreso sobre el sida organizado por Canrruti.

Mi Esteban ha negativizado el virus en un tiempo récord

y quieren investigarlo.

Estoy tan contenta..."

¿Molesto? ¡Manuela! ¡Mi Manolita! Madre mía...

Pero bueno, que es mía también. Hola.

Qué guapa estás. ¡Cómo te ha crecido el pelo!

Y a ti también, muchísimo. No, esto es peluca. Para la obra.

Oye, que tienes abierto el pendiente,

un momento que te lo ponga bien. ¡Aprende, bruta!

Muy bruta, pero a ver quién te cuida mejor que yo.

Qué maravilla lo de tu hijo.

O sea, que han enfatizado el virus. Así, de la noche a la mañana.

Así es, el caso de Esteban demuestra que el virus puede desaparecer.

Todavía no se sabe cómo.

Lo están investigando pero es un milagro.

Yo lo sabía, lo que he podido yo rezar por ese niño...

¿Dónde vais a vivir en Barcelona? ¿Por qué no os venís con nosotras?

Claro, mujer.

Vamos a quedarnos en casa de los abuelos.

No sabes la ilusión que le hace a la madre de Rosa.

Ha cambiado tanto esa mujer, tanto...

¡Tercera, cinco minutos!

Me tengo que ir.

Tienes la foto de Esteban.

Lola me la dio antes de morir.

La tengo en depósito hasta que aparecieras tú.

Quédatela.. Gracias.

¿Nina? Me voy.

Nina se casó y se fue a su pueblo.

También tiene niño, gordo y horroroso. Feísmo.

Te veo luego.

Historia de nuestro cine - Todo sobre mi madre - Ver ahora

¿Quién no recuerda a Penélope Cruz gritando "Pedrooooooooo" en la 72ª ceremonia de los Oscar? Era el año 2000 y Todo sobre mi madre se convertía en la tercera película española en conseguir el máximo galardón de cine. La obra maestra de Pedro Almodóvar, en la que reunió a un elenco único encabezado por Cecilia Roth, Marisa Paredes, Penélope Cruz, Candela Peña, Fernando Fernán Gómez Rosa María Sardá.​

La trama arranca en Madrid. Manuela (Cecilia Roth) pierde a su hijo Esteban (Eloy Azorín) el día en que cumple 17 años, por echarse a correr para conseguir el autógrafo de Huma Rojo (Marisa Paredes), su actriz favorita. Destrozada por tan irreparable pérdida, huye del presente refugiándose en el pasado. Viaja hasta Barcelona, ciudad en la que decidió empezar su vida tras quedarse embarazada hace dieciocho años. Va en busca del padre de su hijo.

Viaje al cuarto de una madre (2018)

Reparto: Anna Castillo, Lola Dueñas

Para todos los públicos Somos Cine - Viaje al cuarto de una madre - Ver ahora
Transcripción completa

(DUERMEN)

(Móvil)

¿Sí? (TELÉFONO) Buenas tardes,

¿puedo hablar con el titular de la línea?

No, no puede.

¿Quién era? Nada, propaganda.

Mamá, habría que arreglar lo del teléfono.

(Ruido de motor)

Mamá.

Mamá, cierra.

(Portazo)

¿Te ha dicho algo Bea?

No, no. Tendrías que insistir.

Sí, me dijo que hablará con Águeda el lunes.

Ay. Hija, ¿te he pinchado?

Qué bruta.

Te han crecido. No, es la regla.

¿Quieres que llame a Águeda?

No, no hace falta.

Sube.

Leonor, ¿te va bien el lunes?

Es Águeda, ¿te va bien el lunes por la mañana?

Vale. Sí, el lunes a esa hora está allí.

Claro.

Ya le enseñas tú las cosas.

Muchas gracias, Águeda.

Mamá,

voy a salir un rato.

¿Con el frío que hace?

Anda, ven, siéntate aquí un poquito conmigo.

Es que he quedado. ¿No quieres que veamos la serie?

¿La vemos mañana?

¿Y después cómo lo apago?

Eh... baja la pantalla y ya está, ya la apago yo luego.

¿Seguro que no quieres verla?

(SERIE EN ORDENADOR) ¿Estás bien? -Sí, pero me trae recuerdos,

ya sabes, y no demasiado buenos.

-Sí.

(Música)

Vamos a fumar, ¿te vienes? No, tía, que hace frío.

¿Qué tal? -Muy bien.

-Hola.

¿Qué tal? Bien.

¿Cuándo has llegado? Ayer, ay, tía,

hacía un siglo que no entraba por aquí.

No te has perdido nada.

¿Qué tal, cómo estás? Como siempre.

¿Y en casa qué tal?

Bien.

¿Tu madre? Pues mi madre

se ha enganchado a ver series. Ah, muy bien.

Así está entretenida. Claro.

Oye, que me dijo mi prima que ya no estás con Santi.

No, ya no.

¿Y qué tal estás? Yo, bien, estoy bien.

Bueno, bien, si es que, tía,

los cambios al final son para mejor.

Ya. Me voy a fumar un piti, ¿quieres?

Ya no fumo.

Joder, qué frío.

¿Esto? Esto no es nada comparado con lo que hace allí.

Oye, qué tal el curro.

Ah, muy bien, tía, la gente es supermaja

y las propinas están de puta madre.

Lo que pasa es que tenía ganas de venir.

¿Ya has descansado? No.

Londres es de puta madre, te encantaría, tienes que ir,

pero es que tenía ganas de ver a la "family".

Mi padre me presentó a su novia. ¿Y qué tal?

Una imbécil. (RÍE)

¿Sí? Sí.

Oye, ¿vas a estar en Nochevieja?

Estoy aquí hasta el día dos.

¿Qué plan hay? ¿Tú, qué crees?

(RÍE) Un remix, ¿no?

¿Qué pasa, que no vas a ir, no?

No creo. Anda, tía, vamos,

que nos echamos unas risas.

(Móvil)

Tía, espera.

(HABLA EN INGLÉS)

Mamá, venga, a dormir.

(Música)

Buenas noches, cielo. Buenas noches.

Bea. ¿Qué?

¿Las cuelgo aquí?

Sí, cuélgalas aquí, "porfa".

Hazte hueco, tía. ¿Cuántas hay?

Pues 200. ¿200 faldas?

Sí, coge más de allí donde Águeda.

¿Puedes? Sí, sí.

Oye, cualquier duda que tengas me dices, ¿vale?

Sí, Bea me explica todo. Bien.

¿Tú sabes que tu madre y yo

empezamos juntas en la plancha? ¿Sí?

Hey.

¿Te vienes luego? Hemos quedado en mi casa.

No sé. Se lo dije a Laura también.

Ay, vente, anqué sea un rato.

Vale. ¿Sí?

Ahora te veo. Hasta ahora.

Hola, ¿tienes fuego?

Sí, un momentito, aquí.

Hasta luego. -No, no, quédatelo.

¿Sí? Gracias. ¿Eres la hija de Estrella, no?

Sí. Es la mejor costurera

que pasó por aquí, siempre con una sonrisa.

Gracias. Hasta luego.

Mamá.

Más plancha no.

Anda, ayúdame con eso.

¿Estos son tuyos o míos?

Tuyos.

Mamá,

me gustaría apuntarme a clases de inglés.

¿Y dónde te vas a apuntar?

Pues hay una chica que da clases.

¿Quién?

No la conoces. ¿Es profesora?

Claro, oye, esto está para tirarlo.

¿Y cuánto cobra?

20 euros la hora, creo.

¿20 euros la hora? Ni que fuera inglesa.

¿Y cuántas clases quieres hacer?

Pues no sé, un par a la semana.

Casi 200 euros al mes.

Hombre, pero ahora cobro.

¿Y cómo es que ahora te da por eso?

Pues no sé...

Me iría bien, igual puedo estudiar turismo el año que viene.

¿Turismo, eso te gusta?

Claro.

Nunca dijiste que te gustase eso del turismo.

Bueno, te lo digo ahora, ¿no?

¿Eso qué salidas tiene? Muchísimas.

Si la gente viaja un montón.

Ya.

¿Pero no querías que volviera a estudiar?

Claro. Sí, ya veo.

Leonor, no digas tonterías,

sabes que siempre te animamos con los estudios.

¿Por qué sigues hablando en plural?

No me di cuenta, cielo.

Dame, lo guardo yo.

¿Tenedor o cuchara? Hija, ¿no ves que es caldo?

Toma, llévate esto.

¿Vemos un capítulo? Vale.

(SERIE) No le des vueltas estas cosas pasan.

-Eso me hace que esté mal.

-Era buen tío, pero iba a convertirse

y tu novio solo vino aquí por ti.

-¿Y tú, por qué has venido?

-Porque es lo único que se me da bien.

-Te haces el duro, pero al final te quedas con nosotros.

-Teníais el mapa, cuando entremos no habrá vuelta atrás.

¡Ah!

(LLORA)

Mamá.

¿Qué haces aquí?

Que he salido antes.

¿Estás bien? Sí.

¿Qué te ha pasado?

Ah, nada, que me he quemado. ¿A ver? Déjame verlo.

Mamá,

¿me echas la crema?

¿Te duele? Ya menos.

(Móvil)

¿Sí?

Sí, hola.

Sí.

Le ha mandado Flamacin.

(Móvil)

Nada, que se lo deje al aire para que se seque solo.

Sí.

Sí, Leonor, cógelo.

(Móvil)

Sí. Hola, buenas, ¿podría hablar

con el titular de la línea? ¿De qué se trata?

¿Si es tan amable me dice su nombre para dirigirme a usted?

Leonor. De acuerdo, Leonor,

¿me podría pasar con el titular de la línea, por favor?

No, no puede ponerse. ¿Y cuándo podría atenderme?

¿Qué día le iría bien? Ninguno, está muerto.

No, de verdad, es que además tengo el estómago revuelto.

Sí, qué oportuno.

Algo a la plancha.

Sí, unas gambitas, a lo mejor, sí.

Bueno, claro, cuando quieras.

Bueno.

Dale recuerdos.

Feliz año, adiós.

¿Quién era? Una oferta de teléfono.

¿Te has puesto la crema? No.

¿Y qué te pasa en el estómago?

Que lo tengo un poquito revuelto.

¿Era Águeda? Sí.

¿Qué quería? Nada, para saber

cómo tenías la quemadura.

Hala, ya está. ¿No te ha dicho nada del cotillón?

Hija, se te va a quedar una marca.

Mamá, yo voy a ir.

¿No quieres ir un rato? No.

¿Por qué? Porque no me apetece.

Pero irá todo el mundo.

¿Sabes que un poco de aloe vera te vendría bien?

Mamá, venga, empieza.

Primera campanada.

(Campanadas)

(Campanadas)

¡Feliz Año Nuevo!

El primer año que me las consigo comer todas.

Seguro que eso te trae más suerte. Me tocará la lotería este año.

Espectacular, espectacular.

Para las clases de inglés.

Cuando cobres me lo devuelves.

Me ha dicho Águeda que está muy contenta contigo.

(Música)

Feliz Año. Igualmente.

Cariño. Águeda.

Feliz Año Nuevo. Igualmente.

Tu madre... En casa.

Feliz Año, Leonor.

-Feliz Año. ¿Qué tal?

Tía, ya pensaba que te habías rajado.

No. Vamos a pedir, quedan 10 minutos.

¿De qué? La barra libre, niña, vamos.

(Música)

¿Ya estás aquí? Sí.

¿Qué estás viendo? Un rollo.

¿Quieres que veamos un capítulo? ¿Ahora?

(TELEVISIÓN) Señoras y señores, esta noche,

con nosotros, un invitado muy especial.

¿Qué pasa, que no lo quieres?

Sí.

Es que he encontrado otra manera mejor de aprender inglés.

Y es gratis.

Bueno, de hecho me pagan.

Cuidando a unos niños

que son ingleses.

¿Qué ingleses? Unos ingleses.

¿Y cuándo vas a hacer eso? Los fines de semana.

No, entre semana.

¿Y vas a poder con todo?

No, dejaré la plancha.

Leonor, por favor, eh, si acabas de empezar las cosas,

no se dejan así. ¿Y cómo se dejan?

Pues no se dejan y menos de un día para otro.

Si es que no se me da bien. Pero, hija mía,

cómo se te va a dar bien

si acabas de empezar, nadie nace sabiendo.

Me pagarán más con lo otro.

¿Cuánto más?

¿Cuánto más? 150 libras a la semana

con comida y alojamiento incluído, solo pago el viaje.

¿Qué viaje, qué dices? A Londres.

Ah, ¿para eso era el dinero?

Para pagar el viaje. No.

Buenas noches.

(Pasos)

(Timbre)

Hola, qué tal. Hola.

Feliz Año Nuevo. Igualmente.

¿Qué le pasa, cómo está? Nada, la tensión un poco alta,

el lunes iremos al médico.

-Tendríamos que llevarle hoy. -Sí, mamá.

-Mira, mamá, qué vestido más bonito.

-Anda. Sí, me lo hizo mi madre.

¿Son de las monjas? No, de Estepa.

Me las trae cada año mi cuñado Luis, son riquísimas.

-Mamá, yo quiero uno igual.

-Luego le pedimos el patrón a Estrella.

Mamá,

que no voy a ir a ningún lado.

Ah, muy bien.

(HACE SONAR EL DEDAL)

(HACE SONAR EL DEDAL MÁS RÁPIDO)

(AUMENTA LA VELOCIDAD DEL GOLPETEO)

(Se abre una puerta)

(ENCIENDE LA ESTUFA)

No va.

(ENCIENDE LA ESTUFA)

Los Reyes se han adelantado.

Allí llueve mucho, ¿no?

Son de Gore-Tex.

¿No te las pruebas? Sí.

Qué calentitas.

Gracias.

También te hará falta un buen abrigo.

Mamá, pues allí hay mercadillo

de muebles antiguos y ropa de segunda mano superchulo.

No te vayas a comprar ropa de segunda mano.

A saber quién se lo habrá puesto.

¿Sabes cómo se llama el mercadillo? Pulgas.

¿Ves tú? Anda... coge esto. (RÍE)

¿Sabes qué me gustaría ver a mí?

¿Qué? El bar ese famoso de Los Beatles.

¿Te gustan Los Beatles? Claro y los Dire Straits.

Ese bar está en Liverpool no en Londres.

Uy...

Mamá, es un poco vieja, ¿no?

Si casi no se ha usado, está nueva.

¿Todavía estás así?

Dóblalo bien, vas a llegar con todo arrugado.

¿No has echado un paraguas? No me cabe, compraré uno allí.

¿Y si llueve cuando llegues? Déjame hacer la maleta.

(TV) Hay que reflejar las subidas salariales en el empleo,

sobre todo, empleos relacionados con el turismo.

(Agua de la ducha)

(Se oye el agua de la ducha)

(Se corta el agua)

(Teléfono)

-Gonzalo. -Hola, madre.

-¿Estás despierto? -Estoy despierto.

-¿Estás con alguien? -No, estoy solo.

-Tienes la voz rara, ¿estás enfermo?

-Sí, es muy temprano.

(Tono de llamada)

Hello. ¿Está Leonor?

No, sorry, she's go now. She'll be back in an hour.

¡Leonor! Are you her mother?

Hello!

(Suena un teléfono)

(Agua de la ducha)

(Suena un teléfono)

(Agua de la ducha)

¿Sí? ¡Hola!

¡Hija! No hay manera de hablar contigo.

Es que salí y me dejé el móvil en casa.

Tendrías que llevarlo siempre encima.

Sí, mamá.

¿Adónde fuiste?

A dar una vuelta por aquí.

¿Llamaste a tu amiga?

No, no, al final no.

¿Y eso?

Nada, que está muy liada y vive en la otra punta de la ciudad.

¿Fuiste sola? No, fui con Vita.

Vita es una chica que trabaja en la casa de al lado, es lituana.

¿Lituana?

Sí, pero sabe un poco de español porque vivió en Barcelona.

¿Qué vas a hacer hoy?

Pues iré al súper, que tengo que hacer la comida hoy.

Pero ¿no cocinaban ellos?

Sí, pero trabajan todo el día y no tienen tiempo ni de fregar.

¿Quién friega? El lavavajillas.

Pero los platos no se meten solos en el lavavajillas.

Vale.

Oye, ¿qué vas a cocinar? ¿Te explico una receta?

No, he buscado en Internet.

¿Cuál? ¡Mamá! Pues una...

Hija, ¿qué te pasa?

Nada.

Oye, lo de la ventana, ¿te lo han arreglado?

Sí, sí...

¿Te han cambiado el cierre?

Me lo cambian el lunes.

No, Leonor, insiste con eso, te pillarás un resfriado.

Que sí, mamá, que vienen el lunes.

Bueno... ¿Y los niños qué tal se portan?

Bien, bien, son muy buenos.

Oye, mamá, no puedo entretenerme mucho.

Bueno, cielo.

Llámame cuando acuestes a los niños.

Vale, esta noche te llamo. Un beso.

Un beso. Adiós.

Adiós.

(ENCIENDE LA ESTUFA)

(SUSPIRA)

(RESPIRA DE FORMA AGITADA)

(Suena un teléfono)

¿Sí? Hola, buenos días.

¿Podría hablar con el titular?

Ahora no puede atenderle.

Llamo de su compañía telefónica para hacerle una promoción

para renovar su móvil, llamadas ilimitadas durante un año

y 4 gigas de conexión a Internet.

¿Gratis? Sí, totalmente, gratuito.

Es una promoción especial que le ofrecemos a los clientes.

¿Me lo mandan a casa?

Por supuesto, ¿me podría decir su nombre?

Estrella.

De acuerdo, para beneficiarse de esta promoción

necesito verificar unos datos con el titular.

¿Qué datos? Ya se los doy yo.

Por seguridad la grabación solo la puede hacer el titular.

¿Y no se puede hacer de otra manera?

No, no es posible.

Puedo llamar más tarde, ¿a qué hora estará?

¿Dentro de una hora le va bien?

(Agua de la ducha)

(CON VOZ GRAVE) Hola.

(CON VOZ MÁS GRAVE) Hola.

(VOZ GRAVE) Hola.

(UN POCO MENOS GRAVE) Hola.

(CON VOZ GRAVE) Hola, buenas tardes.

Cuatro, cinco, tres, ocho,

dos, dos, cinco, cero.

¿Su fecha de nacimiento?

23 de abril de 1959.

La grabación se ha realizado correctamente. Gracias.

No cuelgue, le pasamos una encuesta para valorar nuestro servicio.

Que pase una buena tarde.

Igualmente, buenas tardes.

(VA CAMBIANDO EL TONO DE LLAMADA DEL MÓVIL)

(Mensaje de Whatsapp)

(Mensaje de Whatsapp)

(LA MÁQUINA DE COSER DEJA DE FUNCIONAR)

No...

(LE DA AL PEDAL Y NO HACE NADA)

(SOPLA)

A ver.

Se ha gripado el casquillo del eje del garfio.

¿Qué arreglo tiene?

Habrá que quitarlo y poner uno nuevo.

¿Te corre mucha prisa?

Quería acabar una camisa para mi hija.

La vi solo un día en la fábrica.

Es que se ha ido a Londres.

¿Qué hace allí? Trabaja de Au pair.

¿Cuidando niños? Sí, unos mellizos.

Ya, es que lo de planchar no era lo suyo.

(Vibrador de un móvil)

(Mensaje de Whatsapp)

(Mensaje de Whatsapp)

(SUENA UN MENSAJE GRABADO EN INGLÉS)

(TONO DE LLAMADA)

Hello.

Leonor.

Mamá, ¿qué pasa?

Has despertado a todos.

¿Estás bien?

Sí, claro.

Mamá, es tardísimo.

Hija, no me he dado cuenta de la hora.

¿Ya estabas en la cama?

Pues claro. Mamá, se te va la pinza.

Anda, vete a dormir, mañana te llamo.

Verás tú ahora... ¿Qué pasa?

Nada, pero mejor hablamos mañana, ¿vale?

Hasta mañana. Hasta mañana.

(LA MÁQUINA FUNCIONA BIEN)

Hala, a coser y a cantar.

Bien.

Gracias, Miguel. No hay de qué.

¿Qué te debo? Nada.

¿Cómo que nada? Nada, nada.

Ya me pagarás otro día.

¿Otro día cuándo?

No te preocupes, me haces una camisa y en paz.

¡Miguel, espera!

Me da pena que estén muertas de risa.

Está nueva.

¿Te gustan las rayas? Mucho, me encantan.

Toma, llévatela.

¿Ah, sí?

Estrella, ¿te gustan los boleros?

Es porque estamos preparando un número para el concurso.

¿Qué concurso? El de bailes de salón.

Yo bailo fatal. No, no, no te preocupes,

no es por eso, estamos emparejados,

pero algo de vestuario nos vendría genial.

Una cosa vistosa, algo especial, diferente.

¿Vistoso? Ajá.

No tenemos mucho presupuesto pero te pagaremos más

cuando ganemos el premio.

¿Cuántos sois? 16.

¿16? Miguel, son muchos.

¿Por qué no se lo dices a Águeda?

Tienen maquinaria y están acostumbradas a esas cantidades.

Ya, es que ellas están muy liadas y no es lo mismo, ¿sabes?

Creo que tienes más gusto.

Además, seguro que nos das suerte.

¿Yo? Sí.

(Mensaje de Whatsapp)

Es mi hija.

Bueno, pues yo ya me voy.

Vale. Muchas gracias.

Adiós.

(Voces lejanas)

(Timbre)

Venimos a por lo de las medidas.

¿Qué medidas?

-La de los trajes. -Los demás vienen de camino.

(Murmullo)

¿Tu niña cómo está?

Muy bien, muy contenta.

¿Está en Alemania? En Inglaterra.

Uy, con la que hay allí liada. A ver si la echan.

-¿Qué dices? ¿Por qué la van a echar?

-La hija de Elena estaba en Estados Unidos por una beca.

¿Una beca de qué? No sé.

Algo gordo habrá sido cuando está allí.

Esa chiquilla es un coco. Llegará lejos.

¿Qué quieres que te diga?

No me gustaría que mi niña fuera tan lista.

Todo no se puede. Aquí hay unos vestidos monísimos.

Me encanta el rojo. Esto favorece mucho.

Bueno, pues ya está.

Siguiente.

Yo.

(Suena el teléfono)

(Suena el teléfono)

¿Sí? Mamá.

Leonor, ¿qué pasa? Nada, nada.

¿Te he despertado?

No, no, no.

Es que no me has contestado a los whatsapps.

Hija, es que no los he visto.

¿Qué pasa?

Nada. ¿Seguro?

Sí. Que estaba preocupada, porque como no me decías nada...

¿Mamá? Ahora los leo, hija.

Qué bonita foto. Me encanta.

Sí. Es un poco sosa, ¿no? Es mejor hacerla con gente.

A mí me gusta más así.

Felicidades, mamá.

Muchas gracias, cielo.

Pues yo estaba más cerca de lo que pensaba,

porque en metro no tardas nada.

Hoy tenías libre, ¿no? Sí.

Pero, al final, un rato, porque Benjamin se ha puesto

con 37,5 de fiebre y he tenido que sacarlos de la guardería.

¿Y cómo es que no han ido sus padres?

Porque ella tenía una entrega muy importante

y se tenía que ir al despacho y él estaba siempre fuera.

Yo es que no entiendo para qué tienen hijos.

Tengo yo un trabajo. Sí, pues menudo trabajo tienes,

que no puedes ni descansar tu día libre.

Vale.

Leonor.

Me voy a la casa, mamá. Adiós.

Adiós.

¿Vale? Ah, sí. Perfecto.

Muy bien.

Pues nada, me lo llevo puesto, ¿no?

Que tengo que repasarlo y plancharlo.

¿Con leche o solo? Solo, por favor.

Es mi cumpleaños. Anda, mujer. Eso se avisa, ¿no?

Apóyala aquí.

Faltan las velas. Un momentito.

Aquí.

Pide un deseo.

Bueno, uno breve, que me quemo. (SOPLA)

Ya verás. Se te va a cumplir.

(Suena música latina)

Cinco, seis, siete. Y el básico.

Cinco, seis, siete. Cuarenta y cinco.

Cinco, seis, siete. Vuelta a la chica.

Cinco, seis, siete. New York.

New York con vuelta. ¡Muy bien!

Vuelta. Y recto.

Cinco, seis, siete.

Un, dos, tres. Sombrero.

Cinco, seis, siete. Pivote de ella.

Cinco, seis, siete.

Un, dos, tres. Pásala.

Un, dos, tres. Cinco, seis, siete.

Un, dos, tres. Semana Santa.

Cinco, seis, siete.

¡Felicidades! ¡Oh!

(RÍEN) ¿Qué haces aquí?

¿Cómo has venido? He cogido un taxi.

¿Por qué no me has avisado? Porque era una sorpresa.

Estás guapísima. Y tú. Estás muy guapa.

Me gusta mucho la camisa. ¿Es nueva?

¿Has comido algo? Sí. Me he comido

un bocadillo en el aeropuerto. Estás muy delgada.

No, mamá. Estoy igual. Estás muy delgada.

¿Y estos trajes? Un encargo, hija.

Son para un concurso de baile. ¿Un concurso de baile?

Uno que es mañana. ¿Aquí en el pueblo?

Sí. Viene gente de fuera y todo.

No veas qué marcha.

¿Y te pagan? Claro.

¿Cuánto? 300 euros.

¿300 euros por todo?

Mamá, pide más. Aquí hay un montón de curro.

Hija, son amigos.

En Londres te pagarían 300 por uno solo.

Esto no es Londres.

¡Hum!

¿Te queda mucho, mamá? Ya acabo, hija. Es lo último.

La tela es preciosa. Este color se lleva un montón.

Cuidado, a ver si lo vas a manchar.

(Sonido exprimidor eléctrico)

Va superbién. ¿Cuándo la has comprado?

La compré el otro día. Estaba de oferta.

Te he hecho un zumo.

¿Hay jamón? No, hija. No sabía que venías.

Cuidado.

Así.

¿Cabe ahí? Sí.

Aquí.

Hija, ¿sin pan ni nada?

¿Qué tal?

A mí me gustaba más antes.

A mí me gusta más así. Más espacio.

Ya, pero es más incómodo para comer.

A ver.

Aunque yo allí siempre como en mi cuarto.

¿En tu cuarto? Sí.

El salón solo lo puedo usar cuando no están ellos.

¿Y eso? No me lo habías contado, Leonor.

Bueno.

(ENCIENDE EL TELEVISOR)

Jo, qué alegría entenderlo todo.

Cosquillitas.

¿Vas a salir hoy? ¿A dónde?

Pues a dar una vuelta con tus amigas.

No lo sé. Luego veo.

¿Les has dicho que estás aquí?

Tendrán ganas de verte.

¿Quieres que vayamos luego a ver el concurso?

¿El concurso? Qué pereza, ¿no?

Bueno, ve tú si quieres. No, hija.

Para un