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Baby, la película

Juanma Bajo Ulloa: "Estamos hartos de mentiras, de que nos traten como estúpidos, y del discurso del odio"

  • El director cree que el cine y la audiovisual se han degradado
  • Recibe las dos nominaciones a los Goya con sorpresa y alegría

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Tarde lo que tarde - Juanma Bajo Ulloa nos presenta a su 'Baby'

Juanma Bajo Ulloa cuenta sobre la ausencia de diálogos en su película Baby que “estamos hartos de palabras” porque “estamos hartos de mentiras, de que nos traten como estúpidos y del discurso del odio”. También de los “cuentos disfrazados de realidad. Yo decía que esta es la hora de la realidad disfrazada de cuento. Es el momento del silencio y de actuar. La película es un viaje, del temor al amor. La gente está en el temor y además nos adoctrinan en el temor”. Esta mochila de miedos y temores ha señalado en Tarde lo que tarde que es la que “nos impide avanzar. Cuando uno se mira al espejo y se acepta como es. Empieza a quitarse todos esos temores, pesos que tiene encima”.

Este recorrido del temor al amor es el que ha querido proponer en este film: “el de una persona que está llena de debilidades, de vicios, de miedos. Incapaz de mirarse al espejo con una falta de autoestima enorme”. Atraviesa por etapas y aventuras a la que “le ocurren cosas terribles y se da cuenta que tiene una segunda oportunidad, el universo te da una segunda oportunidad, a todos nos la da”, le ha explicado a Imanol Durán.

Para poder narrar este film sin diálogos, ha confiado en las herramientas del cine y en sus compañeros como decoradores, diseñadores de vestuario, maquilladores, iluminadores, intérpretes o compositores de música. Ha añadido que también confía en el público, porque “no lo considero estúpido, lo considero tan inteligente como los que hacemos las películas y les creo capaz de interpretarlas”.

El director vasco opina que el cine y el audiovisual se han “degradado”, también “el espectador y la propia sociedad”. Ha destacado una reseña de su película que señalaba como aspecto negativo la exigencia de atención plena. Reflexionaba que “dedicarle toda la atención es algo extraño” y que esta forma de consumir “se parece más a una adicción que a una interacción con esa obra”.

Describe Baby como una película que “hace un alegato hacia la inteligencia del espectador y la capacidad de emocionarse en soledad en la sala de cine”, por lo que presenta un trabajo ante “unos poderes que están interesados en el control de las mentes, de las personas y en esos adictos tienen unos grandes aliados. Para ese aborregamiento de la sociedad que tanto les interesa. Por eso se trata siempre de controlar la cultura, al creador”.

Sobre el trabajo de las actrices, ha destacado que “no ha habido plano sencillo para ellas, todo ha sido exigente, lo han pasado mal, porque los personajes tienen que recorrer ese camino doloroso”. Ha agradecido el esfuerzo de las actrices por “saltar el charco” de Estados Unidos hasta “una mansión en un pueblo de Álava fagocitada por la naturaleza” porque “la exigencia que tiene este propia película ha sido aceptada por las propias intérpretes. La implicación ha sido absoluta, porque no ha sido económica, no les podíamos pagar sus sueldos”.

Baby ha sido nominada a mejor dirección y mejor música original en los Goya. Sobre la banda sonora, ha destacado que todo empezó con sus primeros pasos en el Festival de Sitges y que no puede “escucharla sin que se me pongan los pelos de punta”. Lo recibe con “mucha sorpresa y mucha alegría porque los Goya, digamos, que tienen su cara y su cruz. Durante muchos años han estado bajo esa mirada que de alguna forma lo señalaba como unos premios supeditados a una industria, unos grupos mediáticos, una ideología… Yo creo que es muy malo para el cine español. Yo creo que se debería tratar de explicar que lo importante es premiar el talento de los técnicos y no que alguien caiga mal, sea oportuno o políticamente correcto”.