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Series y películas para aprender Historia, gratis y online en RTVE.es

  • Las mejores series y tv movies históricas para ver durante la cuarentena
  • De Isabel La católica a la II República
  • Películas centradas en personajes de nuestra Historia
  • Repasa Historia conociendo los detalles de todas las épocas del país

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¿Es Historia tu asignatura favorita? En RTVE.es te planteamos una forma amena de repasar la Historia de España a través de un viaje en el tiempo con las series y películas de nuestro catálogo.

Ficciones de todas las épocas históricas con las que podrás conocer de cerca a los personajes y momentos que han marcado la Historia. Desde Isabel La católica a la Transición Española pasando por la II República.

Si tienes más tiempo, te recomendamos series más largas, como Isabel o 14 de abril. La República, pero si solo tienes el fin de semana, también tenemos mini series o tv movies.

Isabel

Isabel cuenta la apasionante lucha de una mujer por llegar a ser reina. Michelle Jenner se mete en la piel de Isabel La Católica, una mujer adelantada a su tiempo, con defectos y virtudes, que rechazó ser figura decorativa y moneda de cambio.

Cada una de las tres temporadas trata tres etapas diferentes de la reina. Una primera en la que conocemos a una Isabel sin infancia con su madre enferma y obligada a vivir en la Corte. Aceptaba cualquier orden, menos la imposición de boda. Terminó defendiendo su postura de elegir esposo haciéndolo con Fernando de Aragón, interpretado por Rodolfo Sancho. Juntos conseguirán que sea Reina de Castilla.

Una vez muerto su hermano Enrique IV en 1474, la serie narra el reinado de Isabel y Fernando, un matrimonio con altos y bajos. La segunda temporada termina en 1492, cuando llegan a unificar los reinos peninsulares tras la guerra con el Reino Nazarí de Granada, y la partida de Colón a las Indias. La última temporada desarrolla el último tramo del reinado hasta a muerte de la reina, años en los que se ve el deterioro de Isabel con una sucesión de desgracias personales. 

Tienes la serie completa con los 33 capítulos en RTVE.es

No recomendado para menores de 12 años Capítulo 1 de Isabel
Transcripción completa

(Agoniza).

Majestad, majestad.

¡El rey ha muerto!

¡El rey ha muerto!

¿Qué ha ocurrido? ¿A qué viene tanta prisa, caballeros?

Lo siento, alcaide,

traemos un mensaje para doña Isabel, infanta de Castilla.

¿Sabéis si antes de morir mi hermano dijo algo

o firmó algún documento sobre quién heredaría su corona?

No, alteza.

¿Daréis fe de vuestras palabras?

No tengáis duda de ello.

No hay tiempo que perder; Chacón, preparadlo todo.

Perdón, alteza, hay algo que debéis saber.

Diego Hurtado de Mendoza ha convocado una junta

para dilucidar quién es heredera de la corona:

vos o doña Juana, la hija del difunto rey Enrique.

No hay nada que dilucidar.

Se acabó tener paciencia; ya he tenido bastante.

Alteza, tal vez deberíais esperar la decisión de esa junta.

Al contario, razón de más para darse prisa.

Muchas cosas hemos pedido los Mendoza

y apenas nos dieron migajas.

Pero... No esperaré, Cabrera.

Os ruego que deis a estos caballeros ropa secay comida caliente.

Luego, convocad al comendador, a jueces y a regidores.

Ese es el protocolo, ¿no es cierto?

Portazo

¿Qué os preocupa?

Vuestro marido,

¿qué opinará de no estar presente en la proclamación?

Fernando lo entenderá,

él también ha luchado para que llegara este momento.

¿Y si no lo entiende? ¿No tiene menos carácter que vos?

Entonces, aprenderá algo importante: él mandará en Aragón,

pero quien manda en Castilla soy yo.

¿Malas noticias? El rey Enrique ha muerto.

¿Y a qué viene tanta seriedad? Todo va con nuestros planes.

Hemos ganado la batalla y vos seréis rey de Castilla,

como lo seréis de Aragón.

¿Qué más os cuenta vuestra esposa?

La carta no me la envía Isabel, sino su cronista,

mi amigo Alonso de Palencia.

Ya, ¿y qué os preocupa?

Que quiera proclamarse reina sin mí a su lado.

Dios quiera que no cometa ese error.

Don Rodrigo de Ulloa, contador mayor del reino.

Don Garci Franco, miembro del Consejo Real.

¿Juráis por Dios que el rey, don Enrique,

ha fallecido, que estuvisteis allí para saberlo.

(Los dos): Juro.

¿Dijo el rey en sus últimas palabras, o dejó escrito alguno

que fijara legítimo heredero que reinase en estos reinos?

Juro que ni habló ni escribió sobre el tema.

Así también lo juro.

Apelo al derecho de la infanta Isabel

a suceder en la Corona al rey Enrique como hermana legítima

y heredera universal que es por los Pactos de Guisando.

Y puesto que aquí se halla su alteza

aquí debe ser proclamada, según las leyes de estos reinos.

¿Alguien se opone a ello?

Que así sea.

Bullicio

¡Viva la reina! -(Todos): ¡Viva!

¿Está todo preparado?

Sí, majestad.

Vos id a mi lado, que bien merecido lo tenéis.

Por fin vais a tener vuestra Corona. Y vos vuestra venganza.

¿En que pensáis?

En una niña con la que jugaba al ajedrez.

Isabel,

Isabel, os toca mover pieza.

Pero hay algo que no entiendo de este juego.

¿El qué?

Ser reina es algo muy importante, ¿verdad?

Lo es.

Entonces, ¿por qué solo se mueve de cuadro en cuadro,

si hasta los alfiles y las torres tienen más lustre y movimiento?

Buena pregunta.

¡Mamá!

Hola preciosa.

¿Mi hija juega bien al ajedrez, don Gonzalo?

Aprende rápido, alteza. Ojalá hiciera lo mismo con el latín.

Es hora de ir a rezar.

¿Qué tal ha pasado la noche?

Bien, aunque con ella nunca se sabe.

Está tan feliz, y de repente...

De repente, llama a don Álvaro.

Sí, es como si le viera, como si pudiera hablar con él.

La gente del pueblo ya lo comenta en la plaza.

¿Puedo preguntaros una cosa?

¿Por qué recuerda a don Álvaro y no a su marido?

En todos estos años no la he oído nombrar al rey Juan,

que en paz descanse. Es una larga historia.

¿Se puede saber qué haces cosiendo?

Porque no hay dinero ni para costureras.

El rey Enrique ni responde a mis cartas,

acabo de mandar mensaje de ello al arzobispo Carrillo,

a ver si consigue algo con su influencia.

Pero si Isabel y Alfonso son sus hermanos.

Será que tiene cosas más importantes que hacer.

¿Estáis seguro que este artilugio puede funcionar?

Tendréis un hijo, ya lo veréis, majestad,

he rezado para que así sea.

Mal asunto que la ciencia necesite de oraciones.

No os desaniméis, majestad.

Vuestro problema es el ayuntamiento, nada más.

Si fuese otro, esta cánula no tendría vuestra semilla.

Ahora solo se trata de simular la... -¡Queréis dejar de hablar

y hacer lo que tengáis que hacer, por Dios!

Sí, majestad.

Tranquila, Juana.

Bien parece que dedicáis más tiempo al combate que a los rezos.

Y vos más tiempo a las intrigas que a la espada.

Bien sé que os basta con la palabra

para manejar las cosas a vuestro antojo.

No creáis, ya no tanto, todo va de mal en peor en palacio.

Enrique solo tiene ojos para el advenedizo de Beltrán,

y aún no ha nacido heredero.

Eso me preocupa más, Pacheco.

Si con la segunda esposa tampoco puede,

ya no podrá decir que es víctima de un embrujo.

Hasta la gente del pueblo hace chanzas con eso.

Dicen que es cien veces más fácil estafar a un judío

que el rey tenga un hijo.

Y si no tiene hijos, ya sabemos quién heredaría la Corona.

El infante don Alfonso.

Por supuesto, no iba a ser su hermana Isabel.

¿Una mujer reina de Castilla?

Ruego a Dios que no permita tal barbaridad.

Las mujeres no están hechas para gobernar reinos,

sino para casarse y tener hijos.

Cuando Isabel crezca la casaremos con un príncipe o rey extranjero,

como es costumbre.

Don Alfonso será el heredero.

¿A cazar a Madrid?

¿No podéis hacerme compañía en momentos tan difíciles?

(Alterada): No, claro, preferís ir a vuestra reserva

a hacer compañía a vuestros animales.

Calma, el médico recomendó reposo.

(Grita): No hago más que reposar, Enrique.

Por favor, no quiero estar sola.

No lo estaréis: están vuestras damas.

Y cualquier cosa que necesitéis, Juana, cualquier cosa,

llamad a don Beltrán,

que como mayordomo de la casa real os la conseguirá.

Hay asuntos en los que solo puede ayudar un esposo.

¡No me sigáis, no quiero más sombra que la mía!

Disfrutad de vuestros animales, parece que os place más que yo.

Lo siento, majestad, no os merecéis esas palabras.

Bueno, no le falta razón.

¿Sabéis por qué me gustan más los animales que las personas?

Porque son leales cuando acompañan y nobles cuando luchan;

ellos jamás te traicionan ni te exigen nada.

(Gemidos).

¡Seguid!

Llaman a la puerta

Podéis pasar.

Buenas noches, majestad.

Estáis sola.

Sois muy perspicaz, Beltrán.

Me habéis hecho llamar, ¿en qué puedo serviros?

Majestad, por favor.

El rey ha ordenado que os llamara si necesitaba algo.

¿Me rechazáis?

Jamás haré nada que el rey no me ordene.

Buenas noches, majestad.

¡Qué flores tan bonitas, cómo huelen!

Pues no se hable más.

Beatriz, ¿qué hacéis arrancándolas?

Para vos, majestad.

No me deis ese trato, ya no soy reina.

Para mi lo seréis siempre, señora. -Y para la gente de Arévalo.

Yo no debí ser reina nunca, ¡entendéis!

¡Nunca!

¿Qué le pasa?

(Alucina): Don Álvaro...,

por favor..., tenéis que perdonarme.

(Susurra): Don Álvaro.

(Las dos): Señora, ¿estáis bien?

¡Señora!

Yo solo he cazado uno.

No te quejes, que de latín sabes más que yo.

Pues en la Corte es más útil el latín que cazar conejos.

Ya me gustaría conocer la Corte.

¿Es verdad que ahí se escucha música a todas horas?

¿Y se representan obras de teatro y los poetas leen sus rimas?

Cierto, vuestro hermano en eso es igual que vuestro padre.

Podría invitarnos a visitarla. Todo a su tiempo, Isabel.

¡Mirad!

Esperad aquí.

¿Qué habrá pasado, hermana? No lo sé.

Tenemos que volver a palacio. ¿Qué ocurre?

Nada, pero quiero que cuando lleguemos

os quedéis en vuestros aposentos.

Habéis hecho lo que teníais que hacer.

Estábamos tan asustadas...

(Llora): Hablaba con don Álvaro, como si lo tuviera delante

y nosotras no veíamos a nadie..., de repente se desmayó.

Tranquila, Beatriz, tranquila.

Isabel, ¿qué haces aquí? Es mi madre.

Señora, ahora está descansando... Quiero estar con ella.

Haced lo que os he dicho. Pero...

¡Ahora mismo!

Las órdenes son para obedecerlas.

Pasad, pasad.

Por favor, don Juan, comed con nosotros.

Gracias, señor.

Sabéis que no soy de costumbres morunas.

¿Qué queréis? Hablar con vos.

A solas.

Quieto.

(Suspira): Pacheco, si tenéis que decir algo,

decidlo delante de don Beltrán de la Cueva.

No hablaré delante de este advenedizo.

¿Os atrevéis a insultarme? -¿Acaso no lo sois?

Ocupáis cargos que por linaje, otros merecerían más que vos.

Retiraos, retiraos, retiraos.

Desnudad el torso.

Majestad.

Obedeced a vuestro rey.

¿Veis...

esta cicatriz?

Sí, la veo.

Pero no visteis el espadazo que la causó,

no estabais allí.

Yo sí,

a punto de morir en la frontera mora

y ningún noble hizo nada por evitar mi muerte segura.

Solo Beltrán lo hizo

y estuvo a punto de perder la suya.

Miradla bien, Pacheco, miradla bien,

miradla bien.

Y cada vez que no entendáis porqué le quiero a mi lado,

recordadla.

La recordaré,

pero vos recordad otras muchas cosas.

Hum.

¿Puedo retirarme, majestad?

Por supuesto.

Y vos podéis vestiros.

Con vuestro permiso, majestad.

Sabéis que Pacheco no es santo de mi devoción,

ni yo de la suya,

pero toda Castilla sabe que os ha acompañado hasta el trono.

Pero no sé si lo ha hecho para quedarse con él.

Es una época nueva, Beltrán,

y Castilla necesita hombres nuevos y leales.

Los necesita tanto como yo un hijo, para que cesen rumores y chanzas.

(Indignado): ¿Cómo se atreve a faltarme así?

Y más delante de ese afeminado,

seguro que le gusta más que su esposa, por eso no la preña.

No os creáis los rumores que vos mismo lanzáis.

Recordad que vuestros enemigos decían lo mismo de vos y el rey.

¡No me cambiéis de tema!

He educado a Enrique y he eliminado a todo aquel

que se interponía entre él y la Corona.

(Grita): ¿Y ahora así me paga?

Calmaos, os lo ruego. -¿Por qué habría de hacerlo?

Maldita la necesidad que tenemos de reyes

si son como este.

No le gusta su cargo, todo lo tengo que hacer yo

porque el señor prefiere tocar el laúd,

hablar con poetas

y poblar sus reservas de animales exóticos.

¿Sabéis que le ha regalado el embajador de la India?

¿Oro, especias? No, para qué.

Un leopardo. -¿Un qué?

(Grita): Un leopardo,

una especie de lince pero con menos bigotes.

¿Esto se hunde y a vos os da por reíros?

Tranquilo, aún nos queda una baza importante.

¿Recordáis cuando hablamos de su posible heredero,

el infante Alfonso? -Perfectamente.

He recibido una carta de su tutor, don Gonzalo Chacón, al que conocéis.

De ella se deduce que el rey Enrique no cumple con la retribución pactada

a la muerte de su padre, Juan II,

y que tiene a su madrastra y a sus hermanos Isabel y Alfonso

a dos velas.

Por si algo le pasara a nuestro rey,

tal vez deberíamos ir pensado en el siguiente.

¿Qué planeáis?

He pensado que si vos colaborarais con algún dinero que añadir al mío,

el infante Alfonso y su preceptor Chacón

nos lo agradecerían cara al futuro.

Me parece buena idea.

Yo mismo se lo llevaré. -Preferiría hacerlo yo,

vuestras relaciones con Chacón no son buenas;

no se habrá olvidado de lo que le hicisteis

a su buen amigo don Álvaro de Luna.

El tiempo lo cura casi todo,

y lo que no, lo cura el dinero.

Sí, pero...

Vos sois experto en rezos y con la espada,

dejadme a mí las negociaciones.

Gracias por vuestras atenciones,

hacéis que nuestro viaje sea doblemente agradable.

Primero, porque es grato encontrar a personas tan queridas.

No tenéis nada que agradecer, excelencia,

en esta casa se atiende bien hasta a los mendigos.

¿Qué no íbamos a hacer con quien viene de la Corte?

Gracias, alteza.

Veo que vuestra hija es digna heredera

de la belleza de su madre.

Y vuestro hijo guarda los modales exigidos

a todo maestre de la Orden de Santiago.

Así lo quiso su padre, el rey, en su lecho de muerte.

Y Alfonso hará honor a tal cargo.

Un cargo de riquezas inigualables.

Lástima que esas riquezas tengan que pasar antes por la Corte,

porque aquí no nos llega ninguna.

Me ha informado el arzobispo Carrillo.

He venido a solucionar el problema.

Muy bien, pues sabiendo ya la buena nueva,

creo que será mejor que negocien los hombres.

Hijos, es hora de ir a dormir.

Don Gonzalo, ya sabéis que gozáis de toda mi confianza.

Creo que yo también os dejaré; soy hombre de acción

y las palabras me marean más que el vino.

La de vueltas que da la vida;

otra vez frente a frente.

Espero llevarme mejor recuerdo de esta ocasión

que de la última vez que nos vimos.

Seré sincero con vos:

sé que hay cosas que jamás me perdonaréis.

Es difícil perdonar

a quien instigó la muerte de don Álvaro de Luna,

mi maestro y amigo.

¿Habéis disfrutado del poder que conseguisteis con ello?

El pasado es como la leche derramada,

ya no se puede recoger.

Hay que pensar en el presente, en el bien de Castilla.

Para mí lo primero es el bien de los infantes

y lucharé por ellos, sin que me duela el pasado.

Me alegra oír esas palabras,

puede que nuestros intereses sean pronto los mismos.

Perdonad que os importune, señora.

¿Qué hacéis vos aquí? -Solo quería hablar con vos.

Sé de vuestros problemas económicos,

sé que yo no soy de sangre regia como vos...

Os ruego me dejéis entrar a mi alcoba.

Escuchadme: yo os podría ofrecer seguridad,

no os faltaría de nada, ni a vos ni a vuestros hijos.

Sois tan hermosa... -¡Os ordeno que os retiréis!

¿Por qué chilláis? No os voy a hacer ningún mal.

(Forcejeos).

Retiraos.

Mi tío, el arzobispo de Toledo, y yo hemos dispuesto adelantaros

todo lo que os debe el rey.

Espero que sea suficiente.

Lo es, y sobra.

¿Queréis decir que este dinero no viene del rey Enrique?

No, el rey tiene otras tribulaciones que espero no perjudiquen al reino.

Supongo que querréis algo a cambio.

Que sigáis cuidando de los infantes

y que les hagáis saber a ellos y a su madre

quién les defiende en la Corte.

(Angustiada): Ayuda, ayuda, por favor.

Ya no sois reina, y si lo fuisteis

fue porque os metieron en la cama de un rey como una furcia.

¡Dejadla en paz!

Vaya, la infanta ha salido mandona.

Hija, vuelve a tus aposentos, por favor.

No hasta que se vaya.

¿Y me vas a obligar tú? No, os voy a obligar yo.

¿Qué hacéis, malnacido?

Nadie que me haya dicho eso ha seguido viviendo.

¡Deteneos!

Guardad la espada, hermano.

Ahora mismo.

Señora, siento esta afrenta.

Será mejor que descanséis, señora.

Y vosotros retiraos, os lo ruego.

Si queréis que colaboremos, atad bien corto a vuestro mastín.

¡Se puede saber qué intentabas!

Nada, lo juro, solo estaba siendo amable.

Pero me despreció, me miraba con asco.

¿Quién se cree esta gente que es, Juan?

No son mejores que tú ni que yo.

Tienes que hacer solo que yo te diga.

¿Entiendes, hermano?

Solo lo que yo te diga.

¿Tres faltas ya? Mi artilugio ha funcionado.

¿Es verdad lo que decís?

Que caiga muerto ahora mismo si no es así, majestad.

La reina está embarazada.

Esto abre un nuevo camino para la medicina

y nadie podrá decir que lo ha conseguido un médico judío.

Podéis marcharos,

os aseguro que seréis pagado con creces.

Gracias, majestad.

(Emocionado): Vamos a tener un hijo.

¿No os alegráis?

Claro, tanto como vos.

Fue la razón por la que me trajisteis a Castilla

y jamás hubiera sido feliz si no os hubiera ayudado él.

Gracias, Juana.

Por eso, me atrevo a pediros un deseo.

¿Cual es?

El futuro de Castilla lo llevo en mi vientre

y nada ha de interponerse entre nuestro hijo y la Corona.

Os he convocado con urgencia, como mis principales que sois,

porque quiero que seáis los primeros en saber la noticia:

la reina está embarazada.

Murmullos

Maravillosa noticia, majestad.

Vuestra felicidad es la nuestra, señor.

Deberíamos festejarlo con el pueblo. No, ya habrá tiempo cuando nazca.

Pero encargaos de difundir la noticia,

estoy harto de rumores e intrigas. Así se hará.

También ordeno otra cosa:

quiero que los infantes Alfonso e Isabel

sean traídos de inmediato; mi esposa así lo desea,

y yo también.

Pero, majestad, la salud de su madre es débil

y apartarles de ella podría traer consecuencias funestas.

Peores consecuencias para ellos y para mi hijo

serían que alguien les quisiera utilizar contra mi persona...

y mi reino.

Me parece una sabia decisión, majestad.

¿Opináis vos lo mismo, Beltrán?

No opino sobre lo que dice mi rey: obedezco.

Curiosa manera de ocultar vuestra falta de ideas.

Rogaría al marqués de Villena que delante de un Mendoza

nadie sea vilipendiado por su fidelidad al rey.

Seguro que no lo ha hecho con esa intención,

¿verdad, Pacheco?

Por supuesto que no, majestad. Menos mal.

Por un momento he llegado a pensar que ni en días tan felices como este

iba a librarme de vuestras disputas.

Os pido la palabra, majestad. Hablad.

Me gustaría ser yo quien traiga a los infantes

doña Isabel y don Alfonso. Concedido.

Señora.

No os llevéis a mis hijos, eminencia, el rey va a tener el hijo que quería,

¿por qué me quita a mí los míos?

Poneos en pie, señora, os lo ruego, poneos en pie.

Ya está todo preparado.

No estés triste, madre.

Solo es un viaje, y por fin vamos a conocer la Corte.

¿Y si no queremos ir?

Si el rey lo manda, tendremos que ir.

Las órdenes hay que obedecerlas, Alfonso.

Estad tranquila, madre.

No sé que va a ser de mí sin vosotros, hija.

Vendremos a veros.

Tenéis que estar contenta; por fin se acuerdan de nosotros.

Si no les importáramos, ¿nos llamarían?

Eso es lo que me preocupa: que les importéis demasiado.

No os preocupéis, seremos cuidadosos y educados

y nunca dejaremos que nadie nos falte a la dignidad y al orgullo

porque somos hijos de reyes

y porque vos nos habéis educado para serlo.

Y dejad de llorar, os lo ruego.

Que no quiero acordarme de mi madre llorando por sus hijos.

Juradme que cuidaréis de ellos.

Con mi vida si fuera necesario, creedme.

Música y bullicio

¡Qué pequeño era Arévalo!

Aquí están.

Isabel, Alfonso, bienvenidos a la Corte.

Gracias, majestad.

Gracias, majestad.

Os presento a don Beltrán de la Cueva,

mayordomo de la casa real, estará atento a vuestras peticiones.

Será un placer serviros, altezas.

¿Dónde está mi hermano, el rey? ¿No viene a recibirnos?

Seguro que su majestad está atendiendo asuntos de gobierno

que no pueden esperar. -Así es, en efecto.

Me han dicho que eres muy piadosa.

Me he permitido colocar

un pequeño altar y un reclinatorio en tu alcoba.

Os lo agradezco de corazón,

así podré rezar por mi madre y me sentiré menos sola.

Estad tranquila,

vuestra alcoba no está lejos de la mía,

por si necesitáis algo a cualquier hora.

Pues, no hay más que decir:

Beltrán, vamos a enseñarles sus aposentos.

Por supuesto, majestad.

Aunque antes pasaremos por la cocina,

seguros que estáis hambrientos del viaje; por aquí.

Golpes

Gemidos

Gemidos

(Reza): "Pater Noster, qui es in caelis,

sanctificétur nomen Tuum,

fiat volúntas tua, sicut in caelo et in terra.

Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie,

et dimitte nobis débita nostra".

Gemidos

Gemidos

¡Eminencia!

Eminencia, por favor, abridme.

¡Eminencia!

¿Qué sucede, alteza?

¡Isabel, esperad!

(Solloza).

Isabel, querida, tienes mala cara, ¿dormiste mal anoche?

Me costó un poco al principio,

pero luego pude dormir sin problema.

Buenos días, majestad, ¿puedo pasar?

¿No tenéis que oficiar misa, eminencia?

Venía precisamente para invitar a los infantes a ella.

Señora.

Perdón.

¡No! Que lo limpie él.

Ni se te ocurra hacerlo, Alfonso.

Recuerda lo que nos han enseñado. ¡Limpia lo que has tirado!

Somos hijos de reyes, y mi hermano no va a limpiar nada.

Gracias, pero no es la limpieza tarea de un arzobispo.

Pido permiso para salir de la sala. Lo que gustes.

Así me evitas tener que aguantarte, niña insolente.

Vamos, Alfonso.

¿Sabéis dónde está el rey?

Llevadme donde esté, os lo ruego. Esperadme fuera.

Comprendo vuestra impaciencia por tener un hijo, majestad,

pero todo esto es innecesario.

¿Quién sois vos para decirme lo que es necesario o no, eminencia?

La historia da muchas vueltas, majestad,

y no conviene sembrar vientos porque se recogen tempestades.

¡Ja! ¡Ja, ja, ja, ja!

¡Vino!

Mirad, el rey está practicando con arco.

Sí, estos deben de ser los asuntos de Estado

que le impedían recibirnos.

Ruego perdón por interrumpir vuestra tarea, majestad.

¡Hermanos, qué alegría me da el veros!

No, perdonadme vosotros a mí

por no haberos recibido personalmente

ayer tuve un día muy atareado y hoy..., hoy iba a saludaros...

después de tirar con arco.

¿Qué tal vuestra estancia en la Corte?

Precisamente de eso quería hablaros.

Pues hacedlo con toda confianza, Isabel.

Ruego nos deis permiso

para volver a Arévalo con nuestra madre.

No..., no es tan fácil, hermana.

Entonces, dejad que ella venga a la Corte.

Ella ya reinó la Corte; no es su sitio, Isabel.

¿Por qué nos habéis hecho venir?

Isabel, un rey no tiene por qué dar razones de sus órdenes.

Tranquilo, es mi hermana quien me lo pregunta.

Estáis aquí por vuestra propia seguridad.

Son tiempos convulsos

y cualquier noble sin escrúpulos puede utilizaros de bandera

para intereses mezquinos en contra de la Corona.

Pero nosotros siempre os seremos leales.

Sois muy joven para explicaros todo con detalle,

con el tiempo entenderéis lo que hago.

Y cuando nazca mi hijo podréis volver tranquilos a Arévalo.

¿De verdad? Por supuesto.

Ejercer el poder es muy complicado, tiene sus responsabilidades

y vosotros, como familia del rey,

tenéis que empezar a aprender las vuestras.

Vos, Isabel, sin ir más lejos,

pronto deberéis casaros con quien se os proponga.

Perdonadme, pero yo me casaré con quien quiera.

Cuando llegue ese día, Isabel,

tendréis que mirar por el bien de Castilla

antes que por el vuestro.

Tranquilo, dejadla soñar ahora que puede.

Os voy a proponer algo que creo os gustará.

¿Queréis ser la madrina de mi hijo?

¿Yo la madrina?

Será un honor, Enrique.

Y vos, por la cara que ponéis mirando las dianas,

seguro que estáis deseoso de probar con el arco.

¿Puedo?

¡Por fin habló! (Ríe).

Empezaba a temer que fuerais mudo; claro que podéis.

Tomad. ¡Arco!

Este Enrique nunca dejará de sorprenderme,

es como si fuera dos personas en una.

No recibe a sus hermanos, permite que la reina les humille

y luego les trata con un cariño que emociona verlo.

El rey es capaz de no saludaros un lunes

y acordarse del cumpleaños de vuestros hijos

el miércoles siguiente.

Es peligroso, a veces pienso que algo le falla en su cabeza.

Es el rey.

Esperemos que ahora, con la descendencia, todo se calme.

Por cierto, vos que tenéis tratos con Dios,

preguntadle si el Espíritu Santo ha obrado el milagro

de que se le pusiera dura.

Porque que lo haya logrado

un viejo médico castellano con su ciencia...,

¿quién va a creerse eso?

Prefiero cree en milagros

que en los rumores que por ahí circulan.

Supongo que los conocéis. -¿Que el padre es Beltrán?

Los conozco bien.

Los he propagado yo, ¿quién si no puede haber sido?

Viaja con la reina, la visita en sus aposentos...

Es su obligación: es mayordomo de palacio.

Y al parecer, también el semental.

Y bien pagado.

El rey le ha duplicado sus bienes desde el embarazo de la reina.

Vos seguid de cerca a Alfonso, protegedle.

A él y a su hermana, que sepan que estamos a su lado.

¿Seguís pensando en Alfonso como futuro heredero?

Nunca se sabe.

Si el rey no cambia; algo tendremos que hacer.

(Suspira): Pobres, solo piensan en volver a Arévalo con su madre.

El rey les ha prometido que les dejará partir

en cuanto nazca su hijo.

Exacto:

su hijo.

Porque como sea niña,

que Alfonso e Isabel salgan de esta Corte

será otro milagro.

Tranquila, un poco más.

Un poco más.

Llanto de niño

¿Qué ha sido?

Niña, majestad.

Dejadme que la vea, dejádmela.

Mi niña.

Hola, mi amor.

¿No os acercáis?

¿Acaso la vais a querer menos por ser una niña?

Ya tenéis lo que tanto queríais,

¿podremos volver ahora con nuestra madre?

No es momento de hablar de eso, Isabel.

Laman a la Puerta

Podéis pasar.

¡Hermana!

Tenemos que hablar con Enrique,

tenemos que recordarle su promesa de que en cuanto fuera padre...

¿Qué ocurre?

Que no volveremos a casa, Alfonso.

Pero..., ¿por qué?

Porque es una niña, don Gonzalo, por eso mis hijos no volverán.

Y vos lo sabéis tan bien como yo: un hijo habría asegurado la sucesión.

Una hija casada con un rey extranjero pondría Castilla en manos extrañas.

La vida de mis hijos ya no será la misma

con el nacimiento de esa niña.

No os preocupéis:

moveré Roma con Santiago para protegerles.

Sé que lo haréis,

y que lucharéis, aún sabiendo que tenéis la batalla perdida.

Tengo tanto que agradeceros, don Gonzalo...

Por favor, señora.

Dejadme hablar, por si mañana no puedo.

Vos en vez de odiarme por promover la muerte de don Álvaro,

vuestro maestro,

habéis educado a mis hijos como si fueran vuestros.

Vos no firmasteis su sentencia.

Pero yo... intrigué para que el rey la firmara.

Lo siento tanto.

Por eso... Dios me castiga, don Gonzalo, lo sé.

Por eso hace que me visite el espíritu de don Álvaro,

para recordarme mi pecado.

¿Puedo pediros un favor?

Visitad a mis hijos.

Hacedles saber que su madre los quiere

y los querrá siempre.

Y volved con noticias suyas.

Os juro que lo haré, alteza,

pero antes haré lo que pueda para que vengan a visitaros.

¿Y cómo lo vais a conseguir? Hablaré con los Mendoza.

Solo ellos pueden convencer al rey de que les deje volver.

¿Os gusta?

Temo hablar de arte con su excelencia;

sabéis mucho más que yo.

Siempre tan prudente, Chacón, y hacéis bien

porque esta pintura es peor que el estiércol en una ensalada.

¿Sabéis quién la ha pintado?

No, excelencia. Yo mismo.

Dios mío, soy un pintor desastroso.

Probablemente por eso pago a los buenos pintores,

para que ellos trabajen a su libre albedrío.

Es una forma de equilibrar la balanza, supongo.

Ya sabéis que los Mendoza siempre buscamos el equilibrio.

Y la justicia:

el honor de vuestra familia no admite duda en el reino.

Por eso he acudido a vos.

Gracias por vuestras palabras, pero vuestro esfuerzo es en vano.

¿No vais a hacer nada por los infantes?

No debo.

Vos sois un buen cristiano

y tenéis que saber que su madre está gravemente enferma.

No insistáis,

el rey ha decidido y nuestra misión es obedecer.

No soy un intrigante como Pacheco, que se mueve como una veleta.

Ni queremos ser más reyes que el propio rey,

como quiso serlo vuestro amigo, don Álvaro de Luna.

Nosotros, los Mendoza, debemos ser estables

y no admitimos otras influencias que las del rey.

Y más ahora, que ha tenido a bien

casar a don Beltrán de la Cueva con mi hija Mencía.

Lo siento, don Gonzalo.

Bien,

solo me queda daros las gracias por vuestro tiempo.

No hay de qué,

siempre es un placer hablar con alguien tan culto como vos.

Por cierto,

en unas horas salgo para la Corte a jurar lealtad a la princesa Juana:

si queréis acompañarme...

Iría, pero solo para ver a Isabel y Alfonso

y sé que eso no es posible.

Ya he escrito al rey varias veces sin respuesta.

Eso le pierde a veces a nuestro querido rey:

su falta de elegancia y de cuidado por el detalle.

No os preocupéis, venid conmigo, yo me encargaré de que les veáis.

Os doy mi palabra.

Eso me es suficiente,

nada vale más que la palabra de un Mendoza.

Reunión de nobles con el rey, empieza el teatro.

No hagáis bromas. -¿No veis que todo es una farsa?

Mirad a Beltrán.

¿Qué hace del lado de los Mendoza?

¿No sabéis las últimas noticias?

La hija de don Diego Hurtado de Mendoza

se casará con nuestro amigo Beltrán.

¿Beltrán va a entroncar con los Mendoza?

Y recibirá el condado de Ledesma;

nunca un puto fue pagado tan generosamente.

¿Necesitáis más pruebas?

Bastón de mando

¡Sus majestades los reyes!

Miradlos detrás, como perrillos falderos.

Por fin os dais cuenta de la situación.

¡Tiene la palabra el rey!

Bienvenidos, damas y caballeros.

Estamos hoy aquí reunidos por una sola razón:

jurar lealtad a mi hija Juana como heredera de la Corona.

Podéis comenzar.

Los presentes, según sean nombrados,

jurarán lealtad a la princesa doña Juana

postrándose ante ella.

Doña Isabel de Castilla, infanta del reino.

Don Alfonso de Castilla, infante del reino

y excelentísmo maestre de la Orden de Santiago.

Don Alonso Enrique... -¿Vos queréis?

¡Jurar! No tengo alma de mártir.

Pero, si lo que decís es cierto, algo habrá que hacer.

Y se hará:

venid a verme esta tarde y lo sabréis.

Su excelencia don Alfonso Carrillo de Acuña,

arzobispo de Toledo.

Os toca, mirad la cara de la niña; es igual que su padre.

(Susurra): La llamaremos la Beltraneja.

Tal vez tengamos suerte y nos dejen volver ahora.

No te hagas ilusiones, Alfonso.

Llaman a la Puerta

¡Pasad!

¡Don Gonzalo! Alfonso.

Isabel.

Muchas gracias, excelencia.

No hay de qué, lo que prometo lo cumplo.

Contadnos, ¿cómo está nuestra madre? Con muchas ganas de veros.

Por eso me ha enviado, para que le de noticias vuestras.

Pero, ¿está bien?

Muy bien, ha vuelto a coger el gusto de los paseos por el campo.

Le faltáis vosotros, es lo único que le apena.

¿Qué tal vuestra vida en la Corte?

Mal. No exageres, Alfonso.

Mal, mal, no, nos cuidan.

Echamos de menos vuestras clases y las de nuestra madre

pero no tenemos queja.

Pero si acabamos de hablar... ¡Tonterías!

Un día malo lo tiene cualquiera, Alfonso.

Decidle a nuestra madre que estamos bien

y que no tenemos queja de nada.

A veces no te entiendo, hermana.

¿Por qué no nos damos un paseo por el jardín?

Hace un día precioso. Por mí, encantado.

Alfonso, ¿me dejas un minuto con don Gonzalo?

Quiero darle un mensaje para Beatriz.

Os espero fuera.

Vos diréis.

¿Me concedéis unos minutos para escribirle una carta a Beatriz?

No tardo nada, y así podréis llevarla a Arévalo.

Por supuesto, os espero fuera.

No os dejéis marear por las quejas de mi hermano.

Gracias por el consejo.

Isabel, ¿habéis sido sincera en vuestras palabras?

¿Es verdad que estáis bien en la Corte?

¿Es verdad que mi madre está bien?

Claro, ¿por qué os habría de mentir?

¿Y por qué habría de mentiros yo a vos?

Soy hija de reyes, no mentiría nunca.

Ya veo que os manejáis con la responsabilidad

que debe tener una reina.

Si Dios quiere que llegue a serlo, no dudéis de que estaré preparada

y será gracias a vos.

Por la presente declaro

que se me ha hecho jurar forzado y contra mi voluntad

lealtad a la princesa Juana,

que es hija de la reina, pero no del rey.

¿Estáis seguro de lo que afirmáis?

¿Estáis seguro que queréis seguir trabajando de notario?

Sí, excelencia. -Pues escribid, necio.

¿Queréis también dar fe de este asunto?

No, con vuestro juramento basta.

(Os escribo esta carta a vos, Beatriz,

pero quiero que la leáis en alto delante de don Gonzalo y doña Clara,

a mi madre no, que no quiero que sufra).

Perdonad, don Gonzalo,

por no haber sido clara con vos delante de Alfonso.

Aún no entiende ciertas responsabilidades

que, como familia de reyes, tenemos que asumir.

A veces con pena.

(Decid a mi madre que cada día sus hijos la quieren más

y siempre tenemos presente el día de nuestra despedida).

A vos, don Gonzalo, agradeceros vuestros cuidados y atenciones

que más que las de un tutor han sido las de un padre,

pues padre os podemos llamar.

Porque de los pechos de vuestra esposa,

mi querida Clara, me amamanté.

A vos, Beatriz,

mi mejor amiga,

mi hermana,

deciros que os echo de menos

porque aquí no puedo hablar con nadie

ni divertirme, como lo hacía con vos.

Juro que si algún día Dios me lo permite...

(Haré pagar a quienes me están haciendo vivir este infierno,

porque no pondré la otra mejilla,

sino que cobraré ojo por ojo, diente por diente.

Porque no puedo entender verme aquí presa,

lejos de mi familia, que lo sois.

Os quiere, Isabel).

Isabel.

Isabel.

Perdona, Alfonso, se me había ido el santo al cielo.

Está refrescando, deberíamos volver a palacio.

¿Para qué? No hay nadie allí a quien quiera ver.

¿Sabes por qué vengo aquí?

Miro al cielo y me imagino que estoy en Arévalo

y recuerdo a la gente que quiero y no me dejan ver

desde hace cuatro largos años.

No te vengas abajo, hermana.

Enrique ha ordenado celebrar fiesta por tu mayoría de edad.

Sí, pero en esa fiesta no estará madre.

(Suspira): Yo también la echo de menos.

Mucho.

Pero hay cosas que mejor no pensar todo el rato en ellas.

Te equivocas, hay que hacerlo.

Yo no olvido, ni olvidaré nunca.

(Suspira): Vamos a palacio.

Si no te importa, preferiría seguir un rato aquí sola.

Me sorprende que pongáis tanta confianza en mí.

Sé que solo vos podéis interceder por nosotros ante el rey, majestad.

Hmm..., me lo pensaré.

Os lo ruego,

es solo una visita a nuestra madre.

Son años los que llevamos años aquí, desde que se nos trajo de Arévalo.

No sabemos nada de ella,

y su salud ya era delicada cuando nos fuimos.

Pensad en ella vos, que sois madre.

¿Qué sentiríais si os apartaran de vuestra hija?

Os lo suplico.

Por mi hermana y por mí.

Dejadnos a solas.

Levantaos, por favor,

sois el maestre de la Orden de Santiago.

Hablaré con mi esposo, el rey.

¡Gracias, majestad!

Pero antes os pediré un favor.

En la celebración del cumpleaños de vuestra hermana

lo sabréis.

Y si queréis volver a vuestra madre, lo aceptaréis sin queja alguna.

¿Os queda claro?

Sí, majestad.

Música cortesana

Perdonadme, tengo asuntos importantes que tratar.

Vuestro hermano tiene claros sus objetivos.

A veces pienso que Dios dispuso

que tuviera el cerebro en la entrepierna.

Mirad a Alfonso, ¿no le veis muy triste?

Muy triste y muy solo, sí.

Parece que en vez del cumpleaños de su hermana

estuviera en un funeral.

¡Atención!

¡Su majestad la reina y la infanta doña Isabel de Castilla!

Hermano, seguid con la dama de antes,

ya tuvimos problemas con la madre, no los tengamos también con la hija.

Estáis bellísima, Isabel.

¿No es cierto, Alfonso?

El vestido es precioso, hermana. Un poco escotado para mi gusto,

pero cuando a la reina se le mete algo entre ceja y ceja...

Todos sabéis

que no me gustan las celebraciones

y que más de dos personas son multitud para mí.

Pero hoy es un gran día:

mi hija, la princesa Juana, crece sana y feliz

y hoy cumple mi querida hermana su mayoría de edad.

Felicidades, Isabel.

Como regalo de cumpleaños

os concedo algo que esperáis hace tiempo

y que os habéis ganado por vuestra perseverancia:

podéis visitar a vuestra madre en Arévalo.

¡Gracias, majestad! ¿Has oído, hermano?

Pero tengo otro motivo más para estar alegre:

os anuncio el próximo nombramiento de mi fiel Beltrán de la Cueva

como maestre de la Orden de Santiago.

Pero si ese es el título que te dejó padre en testamento.

¿Qué has hecho, Alfonso?

¿Has oído eso?

(Iracundo): No estamos sordos,

no aguanto más, es hora de hacer valer mi juramento.

¿Me seguís? -Sin duda.

¡Aaay!

¡Qué alegría poder volver a veros!

Isabel, estáis hecha una mujer.

Sí, pero recordad que sigo siendo vuestra hermana mayor.

¡Beatriz!

¡Alfonso! ¡Qué alegría!

¿Y mi madre?

¿Dónde está nuestra madre?

Os acompañaré a verla.

El almirante don Fadrique, el conde de Benavente,

el conde Manrique; conde de Paredes, Diego Estuña; conde de Miranda,

el arzobispo Carrillo.

¿Estáis seguro, don Diego? Lo estoy, señor.

Todos preparan algo contra vuestra majestad

bajo el mando de Pacheco.

Y aún... hay más.

Ahorradme la lectura, os lo ruego.

Es un acta notarial,

tiene la misma fecha que cuando firmamos lealtad

a vuestra hija doña Juana.

En ella Pacheco da fe de que juró lealtad por la fuerza

y de que...

Es tan grande la infamia, que me cuesta decirla.

¿De qué da fe ese traidor?

De que vuestra hija es hija de la reina,

pero no vuestra, sino de don Beltrán de la Cueva.

(Grita indignado): Hijo de puta.

Ha estado preparando esto durante todo este tiempo.

Alfonso e Isabel serán sus próximas piezas

si no lo evitamos.

Beltrán... ¡Beltrán!

Hay que traerlos a la Corte de inmediato.

(Susurra): Madre,

somos nosotros.

¿Vosotros?

Sí, Isabel y yo, Alfonso.

No..., tu no eres mi hijo.

¿Dónde están mis hijos?

(Llora): ¿Dónde están mis hijos?

Para esto he regalado la Orden de Santiago,

para ver a una madre que ni me reconoce ya.

¿Dónde están mis hijos? Madre.

Portazo

Madre, tranquila.

Tranquila, tranquila.

Vamos, por favor, comed algo,

que sin comer no se llega a ninguna parte.

Gracias, Clara, pero no tenemos mucha hambre.

Yo también voy a tomar el aire. Os ruego que os quedéis, Alfonso.

¿Para qué, Chacón?

¿Vais a decirme la verdad?

¿Vais a decirme que mi madre ya estaba enferma

la última vez que nos visteis en la Corte?

¿Qué hubierais ganado sabiendo la verdad?

¿Tú lo sabías?

Lo supe desde el instante que le vi la cara a don Gonzalo.

¡Me tomáis todos por tonto! ¿Por qué no me lo dijiste?

Porque a veces es más importante la responsabilidad que la verdad.

Siempre tienes palabras para todo, hermana,

pero a veces las palabras no bastan.

¿Qué está pasando, don Gonzalo?

¿Sigue mi madre en sueños llamando a don Álvaro de Luna?

Sí.

Es hora de que me expliquéis todo lo que tenga que saber.

Era mi maestro y mi mejor amigo.

Nunca nadie defendió a vuestro padre como él.

Luchó contra los nobles que hacen de Castilla un avispero

y eso fue su perdición:

Pacheco logró que el rey firmara su sentencia de muerte.

No lo entiendo,

si eran tan amigos...

A veces los reyes son débiles

y aceptan cosas terribles para conservar el poder.

Pero el rey Juan no pudo soportar la pena por lo que había hecho

y murió en un año; vos teníais apenas tres.

Y mi madre empezó con sus delirios.

¿Y por qué quiso mi padre que fuerais vos mi tutor,

el mejor amigo de don Álvaro?

Por mala conciencia y porque sabía que os sería siempre leal,

y quizá porque yo no tengo la ambición de poder de don Álvaro;

no lo sé.

Me limito a cumplir el honor que me concedió.

Y si no tenéis ambición, ¿qué os mueve a seguir luchando?

Quiero que Castilla se quite de encima

los nobles que le chupan la sangre

y que no dudan en asesinar cuando les viene en gana.

Quiero una Castilla con un rey que mande y no se deje mandar.

Sueño con eso todas las noches.

¿Me permitís compartir ese sueño?

Nada me haría más feliz.

Señor, lo siento,

pero traigo órdenes del rey de llevar a los infantes a la Corte.

Alfonso ya está fuera con mis hombres.

¿Qué ocurre?

No es momento para explicaciones, alteza debemos partir de inmediato.

No sin antes despedirnos de nuestra madre.

Algún día haré pagar a Enrique por todo esto.

Cálmate, Alfonso, hay que mantener la calma.

Debemos evitar mostrar dolor o pena porque eso nos hará más débiles.

Ya llegará el día

en el que los que nos alejan de nuestra madre

se arrepientan de haberlo hecho.

¿Y si no llega el día en el que pase eso?

Juro por Dios que llegará;

no haré otra cosa en la vida que luchar por eso.

Niegan que nuestra hija tenga derecho a heredar el trono,

¿qué más tenéis que pensar?

¡Aquí están nuestras exigencias! ¡Habrán de ser aceptadas!

Un Mendoza nunca traiciona a su rey, ni siquiera cuando se equivoca.

El rey negociará, ha convocado una reunión en la Corte.

Para vivir así, no merece la pena ser hijo de rey,

mejor haber nacido campesino.

Castilla está dividida en dos y Alfonso e Isabel están en medio.

No queremos a nadie a nuestro lado. Será el doncel de vuestro hermano.

¿Doncel? Espía, querréis decir.

Aceptaré todas vuestras condiciones, todas excepto una:

no desheredaré a mi hija.

¡Ni se os ocurra!

No os quiero ver cerca de mi hija

o volveré a prohibiros que paseéis libremente por palacio.

Debemos convencer a los nobles que todavía están indecisos:

ofrecerles cargos en el futuro, sobornarles si es preciso.

Si vais a seguirnos, no os acerquéis más de veinte pasos.

Tienen que pensar que negociamos de buena fe,

darles algo importante.

¿El qué? A Beltrán de la Cueva.

¿Cómo es posible que no lo veáis?

Matadme, y la guerra que tanto queréis evitar

empezará mañana mismo.

¿Por qué nos hacen esto?

¡No sabéis lo que se espera de una mujer de la familia real!

Que tenga más dignidad que la vos tenéis.

Todo está preparado,

el arzobispo Carrillo os espera en las caballerizas.

¡Basta! Quieren que el rey firme, ¿verdad?

Si no, nos matarán.

Yo cumplo con mi obligación. -Tenéis un gran futuro, Gonzalo.

Sois el rey, ¿no?, nacisteis para mandar.

Algún día le diré a la reina lo mucho que la odio.

Por Castilla. (Todos): Por Castilla.

Tengo que evitar la guerra.

¿Calculáis las consecuencias de esa decisión?

¡Viva el rey Alfonso! (Todos): ¡Viva!

¿Qué le daremos a cambio? A Isabel.

Hay que evitar esa boda como sea,

si el rey de Portugal pone sus tropas al servicio de Enrique,

todo lo que hemos hecho no servirá para nada.

Los nobles se están dividiendo, sin Pacheco no son nada.

No voy a negociar con el rey, voy a sacarle de palacio y traerle.

¿Pretendéis secuestrarlo?

Si realmente está pasando algo, cuanto menos ruido hagamos, mejor.

¿Qué está pasando aquí?

Subtitulación realizada por Cristina Rivero.

Capítulo 1 de Isabel

Carlos Rey Emperador

Carlos, Rey Emperador, es parte de la continuación de Isabel y está protagonizada por Álvaro Cervantes y Blanca Suárez. Narra la historia de Carlos V de Alemania y I de España, uno de los hombres más poderosos que ha conocido Europa, gobernador de un imperio de proporciones tan extraordinarias como su diversidad.

En los 17 capítulos que conforman la temporada y que puedes ver en RTVE.es, nos sumergimos en la vida de Carlos de Habsburgo desde que llega a España hasta su muerte. En ella se verá en la tesitura de tomar decisiones políticas y religiosas, siempre acompañado de su único amor, Isabel de Portugal.

No recomendado para menores de 12 años Carlos, Rey Emperador - Capítulo 1
Transcripción completa

Los reinos que vuestro abuelo gobernó 44 años,

dándoles paz y sosiego,

han quedado en gran tristeza y sentimiento tras su muerte.

La justa y santa intención de su gobernación aparece en su testamento,

pues dejó a vuestra alteza como sucesor.

Y, aunque yo, el reverendísimo cardenal de España,

gobierno estos reinos al servicio de vuestra alteza,

os suplico vengáis lo más presto que podáis.

Pues son notorios los provechos que, de vuestra presencia, se seguirían,

pero también los grandes daños que, de lo contrario, sucederían.

Vuestra alteza debe venir a tomar aquel yugo que el católico rey,

vuestro abuelo os dejó, con que tantos bravos y soberbios se domaron.

Y en la otra mano, las flechas de aquella reina sin par,

vuestra abuela, doña Isabel, con que puso a los moros tan lejos.

¡Que vienen los turcos!

¡Que vienen los turcos!

¡Venga! ¡Vamos! ¡Vamos, vamos!

¡Venga! ¡Esconded a los niños! ¡Venga! ¡Vamos!

(ALDEANO) ¡Ahora!

Relincho

(ALDEANOS) ¡Vamos! ¡No paréis! ¡Muerte al turco!

(AMBOS SE ESFUERZAN)

(ALDEANOS) ¡No paréis! ¡Muerte al turco! ¡Muerte al infiel!

¡Alto! ¡Deteneos!

¿Acaso queréis matar al rey de Castilla y Aragón?

(CHIÈVRES) ¿Sois traidores al rey?

Rendid a vuestro rey el homenaje que merece.

Música solemne

¿Imaginabais Castilla tan verde como Flandes?

Sólo en eso veo algún parecido. Y aun pequeño.

¿Y vos, señor de Chièvres?

Nunca vi montañas tan asombrosas.

Disfrutad contemplándolas, alteza. Ahora, os pertenecen.

Los aldeanos suplican misericordia. Nos confundieron con piratas turcos.

¡Necios!

Han pedido mil veces perdón.

Alegan que no les había llegado la noticia de la muerte de su señora,

la reina doña Juana.

¿Los habéis sacado de su error?

Es mi voluntad que nadie sea castigado.

Espero que seamos mejor recibidos en la corte.

(MENSAJERO) Entregádsela a su reverendísima el cardenal de Utrecht.

Repique de campanas en el exterior

(CONSAGRA EN LATÍN)

(TODOS) Amén.

Alteza, el cuerpo de Cristo.

Alteza, el cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

¡El rey está en Castilla!

¡Un año aguardando su llegada!

Y, ahora, se burla de quienes envié a su encuentro

desembarcando en otro sitio.

Reverencia, el mar y las tempestades no obedecen a rey alguno.

He comprometido mi palabra por él.

¿Hasta dónde piensa que puedo sujetar el ánimo de sus vasallos?

Primero, se proclama rey... ¡en Bruselas!

Y estando la reina en vida.

¿Y cuántos cargos ha repartido antes de poner un pie en Castilla?

¿Acaso ha tenido la deferencia de consultarme? ¡Yo soy el regente!

- Su alteza cuenta con vos. - ¡No lo hace!

Sabe que jamás habría permitido que se declarara vasallo del francés.

Sólo pretendía asegurar la seguridad de sus dominios en Flandes.

¿Y era preciso humillársele?

No. Ha comprometido el futuro de todo por lo que luchó el difunto Fernando.

Si levantara la cabeza...

Me parece

estar conteniendo yo solo, con mis manos,

una presa de barro que se resquebraja por todas partes.

Calmaos, reverencia.

Habéis cumplido con holgura la misión que se os encomendó.

Vos fuisteis su preceptor. ¿Por qué ha actuado de este modo?

Confiad en su alteza. No os decepcionará.

Ya lo ha hecho.

Si no muestra respeto por las leyes de Castilla y Aragón,

le auguro...

un reinado más breve que el de su padre.

Hace un año, vos ibais a heredar las Coronas de estos reinos.

Pero mi abuelo cambió el testamento.

Vos erais su preferido.

¿Pensáis que refleja su verdadera voluntad?

- No se dejaba coaccionar. - No. Bien sabemos que no.

En vida de Isabel, ambos acordaron que Carlos heredara Castilla.

Si todo estaba decidido de antemano,

¿por qué os educó mi esposo para ser rey?

¿Insinuáis que el testamento fue manipulado?

¡Mi abuelo cambió de opinión! ¡Sus motivos tendría!

¡Quizá! Pero muchos sólo ven en vuestro hermano un extranjero

que ha usurpado vuestros derechos y los de vuestra pobre madre.

La presencia de Cisneros garantiza que todo se haga según lo convenido.

Cisneros, querido mío,

ya ha empezado a darse cuenta de que lo convenido, quizá,

no sea lo que conviene.

No os abruméis, Leonor.

Seguro que, en la corte, encontramos las comodidades que echamos de menos.

No me servirá de consuelo.

Hermana, cualquiera diría que os arrastré hasta aquí a la fuerza.

¿Acaso no fue así?

- No olvidasteis a vuestro conde. - Pienso sólo en regresar junto a él.

Por muy alto que sea su linaje, un conde no es digno de una princesa.

Chièvres habla por vuestra boca.

Teneros junto a mí en estos momentos es un gran alivio.

Y os lo agradezco de corazón.

Todo se hablará a su debido tiempo.

Nada me importa más que la familia. ¿No lo sabéis?

Ahora, me parece estar oyendo a nuestra tía Margarita.

¿Acaso no deseáis conocer a nuestros hermanos que aquí nacieron?

¿Volver a ver a madre?

Os confieso que me da miedo.

¿A vos no?

Es nuestra madre.

¿Y no os parece ya tan extraña como los reinos en que nos hallamos?

Aprovechad. Pronto, serán extranjeros quienes disfruten de nuestros cotos.

- Habrá bastantes piezas para todos. - Quizá ellos decidan lo contrario.

Quienes acompañaron a vuestro padre no tenían ánimo de compartir nada.

¿Y habremos de permitirlo, Padilla? ¿Acaso no aprendimos la lección?

- Aguardemos a los acontecimientos. - En Castilla no se espera, se actúa.

¡Basta!

Todos debemos acatar la voluntad de mi abuelo, el rey Fernando.

- Él sabía lo que hacía. - Tenéis razón, mi señor.

Y hay algo que nadie os podrá arrebatar nunca.

Su deseo de que vos...

portarais esto.

El sello real. No lo envió a Flandes.

Guardadlo; pues nada más os queda.

Y recordad que esto y mucho más quiso para vos.

Permitidme honrarlo una vez más.

(FERNANDO DE ALBA) Vos nacisteis aquí.

Vos deberíais suceder a vuestra madre cuando muera. No un extranjero.

- Habláis de mi hermano. - (GERMANA) No, mi señor.

Habla del sentir de Castilla.

No hagáis como si no existiese.

- No pretendía tal cosa, reverencia. - Todos lo hacen.

Pero eso no evita que esté al tanto de lo que ocurre en la corte.

Vos decidme: ¿de qué ha de cuidarse su alteza?

- De quien tan mal le aconseja. - ¿Habrá quien discuta la sucesión?

En estas tierras, no hay sucesión sin sobresaltos.

¿Acaso no se respeta la ley en Castilla?

El rey fue el primero en incumplirla. Hizo mal proclamándose por su cuenta.

El descontento existe, pero no habrá tiempo para que lo ceben y engorde.

En pocas jornadas, el rey estará en la corte.

¿Compartís la irritación de Cisneros, pero no su preocupación?

(SUSPIRA) Madre... ¿Qué puede ser tan urgente?

Vuestra hija no puede ser bautizada sin vos, alteza.

La princesa Luisa de Francia.

Mi hija.

(EL OBISPO HACE LA SEÑAL DE LA CRUZ EN LATÍN)

- (TODOS) Amén. - (EL OBISPO INICIA LA MISA EN LATÍN)

(TODOS RESPONDEN)

(EL OBISPO CONTINÚA)

- ¿Quién es la dama? - ¿Cuál, señor?

¿Acaso puedo referirme a otra, estando ella presente?

La condesa de Châteaubriant, Francisca de Foix.

Hermana de vuestro amigo Lautrec, mujer casada y muy virtuosa.

Os lo aseguro.

Murmullo de voces animadas

(FRANCISCO RÍE A CARCAJADAS)

Oíd, oíd al condestable de Francia.

(SARCÁSTICO) Ahora, debo temer a Carlos de Habsburgo, mi vasallo.

No, sire. Pero no os confiéis.

El señor de Flandes se ha convertido en el rey de Castilla y de Aragón.

Ha heredado reinos convulsos. Aún habrá de hacerlos suyos.

Lo logrará. Y, cuando ello suceda,

¿no va a reclamar la Borgoña que perdió su abuelo?

O el Ducado de Milán, que yo gobierno para vos.

Procurad hacerlo con tino.

Desde mi conquista, el Milanesado es tan francés como la Villa de París.

Y ambos defenderé con mi vida.

Señor duque...

Vos acudís a la corte luciendo más joyas y sedas que vuestro rey.

¿Acaso debo recelar de tan magnífico vasallo?

Carlos es tan vasallo mío como vos.

Cuanto mayor sea su rango, más grande me hará.

Cuidaos de un vasallo poderoso, alteza.

Pues tiende a pensar que merece lo que su señor posee.

(FRANCISCO SUSPIRA) ¡La envidia! El más miserable de los pecados.

Pero haré caso a mi madre y me cuidaré de Carlos.

Tanto como de vos, señor duque.

No será necesario, alteza. ¿Cómo envidiaros

si vuestros antepasados fueron fieles escuderos de los míos?

No es envidia lo que siento por vos, mi señor.

Sino devoción, lealtad y amor.

¿Qué otra cosa puede sentir el mejor galgo de mi jauría?

Somos familia.

(LUISA DE SABOYA) Sólo puede haber nobles sentimientos entre nosotros.

¿Cómo se encuentra vuestra esposa, mi querida prima?

Es una flor delicada. Sólo hemos de cuidarla bien.

Traedla. Traedla a la corte.

En mi jardín, nunca hay flores suficientes de las que disfrutar.

La reina acaba de acostarse, alteza.

No es a ella a quien busco. Bien lo sabéis.

En todo el día, sólo he tenido ojos para vos, condesa.

Permitid que lo ponga en duda.

Pues no faltaban "flores" que admirar en vuestro salón.

Apenas malas hierbas, comparadas con vos.

- Estoy casada, sire. - ¿Acaso no lo estoy yo también?

Pero yo no soy ni hombre

ni rey.

Mi señor, el cardenal Cisneros desea entrevistarse con vos mañana.

- Antes de celebrar la misa. - Descuidad. Acudiré a su despacho.

No. Os aguardará en el salón del trono.

También os ruega que no abandonéis la corte en los próximos días.

¿Qué puede querer de vos el regente

que con el recado envía al noble más leal a vuestro abuelo?

Cisneros es un hombre recto y os aprecia como a un hijo.

Mostraos respetuoso con la ley, pero haced valer vuestros derechos.

Sed fiel a la memoria de mi esposo. Os lo ruego.

No dejéis pasar la ocasión que se os presenta.

Y recordad que no estáis solo.

Música solemne

¡Dejadme!

- El regente ha recapacitado. - ¿Tan seguro estáis?

¿De qué otra cosa querría despachar con el infante?

No he de recordaros el estrecho vínculo que siempre nos ha unido.

Reverencia,

vos veláis por mí y obedeceros es una bendición.

Así me lo enseñó mi abuelo.

No se equivocó confiando en vos.

Conocéis la amenaza que se cierne sobre nuestro reino.

Más que nunca, debemos actuar con determinación y unir fuerzas.

Cuento con vos para conjurar cualquier oposición

a que vuestro hermano ciña la corona que sólo a él corresponde.

Debéis respetar la voluntad de vuestro abuelo.

Su voluntad fue otra durante años. Sólo la cambió en el último momento.

Pero lo hizo. Carlos es vuestro hermano mayor y el legítimo heredero.

Así lo decidió la reina Isabel. Y vuestro abuelo supo ser leal.

Le costó, pero lo fue.

Igual que yo. Haced vos lo mismo.

- ¡Dijisteis que yo reinaría! - ¡Olvidadlo!

Y alejaos de quien sólo os quiere utilizar en beneficio propio.

¿Preferís que ocupe mi lugar un extraño que ni os respeta a vos

ni a la ley de Castilla?

Me habéis engañado.

Vos y mi abuelo.

Toda mi vida ha sido un engaño.

Alteza...

Decidme que puedo seguir contando con vuestra lealtad.

Alteza, no me obliguéis a encerraros en una torre.

Hacedlo,

y mis partidarios se multiplicarán por miles.

No soy un ingenuo. Vos y mi abuelo fuisteis mis mejores maestros.

¿Y he de veros sometido?

¡Jamás me pidáis que olvide y me eche a un lado!

¡No contéis con ello!

Grave ha de ser el asunto que os trae.

En todos mis años en estos reinos, es la primera vez que me visitáis.

Alejaos del infante.

¿Cómo podéis pedirme algo así?

Desde niño, ha estado conmigo, al lado de mi esposo.

Si no cejáis en vuestras intrigas, habréis de abandonar la corte.

¿Qué otra cosa podría esperar de vos?

Nunca me habéis perdonado que ocupase el lugar de la reina Isabel.

Como tantos otros.

Ni mi salud ni mi edad ni vuestra condición me impedirán deteneros.

Soy la viuda de un rey al que no pude dar hijos.

En un reino siempre hostil a mí. ¿Creéis que no lucharé por mi futuro?

Nadie envidiará vuestro futuro

si ni siquiera respetáis la memoria de vuestro esposo.

Él quería que Fernando reinara. Lo sabéis tan bien como yo.

¡Vos le impusisteis la voluntad de Isabel!

He vivido siempre bajo la sombra de esa mujer, que ningún mal me hizo.

Pero su tiempo, como el vuestro,

ha cumplido.

El mío está aún por empezar.

Y no pienso renunciar a nada.

- ¿Pero qué pretendéis? - He de partir de inmediato.

Si el rey no viene a mí, tendré que ir yo a su encuentro.

Sois la máxima autoridad de Castilla. No podéis abandonar la corte.

- Y, menos, en vuestro estado. - Quizá estalle una guerra civil.

Evitarla es mi obligación. ¿Vais a impedir que lo haga?

- Iré con vos. - ¡No!

Permaneced en la corte. Vigilad a la jauría que nos acecha

y dadme cumplida cuenta de lo que ocurra.

Música solemne

El gobernador de Cuba ha tenido noticia de unas tierras

de riquezas incomparables con lo conocido hasta ahora.

- ¿En la isla? - No. Más al oeste. En tierra firme.

Otros, antes que él, han referido quimeras. ¿Confiáis en su criterio?

Dice tener en su poder algo más que indicios.

Quizá la Corona debiera autorizar una expedición.

Demasiadas preocupaciones acechan ya al regente.

Dejad que lo decida el rey cuando llegue.

¿Y que le conceda la licencia a algún flamenco con quien estéis en deuda?

- Allí hay hombres capaces... - Me tomáis por quien no soy, señor.

Adriano de Utrecht no está en deuda con nadie.

Sencillamente, ahora, hay asuntos más urgentes a este lado del océano.

¿No lo creéis así?

Canto de un gallo

Estos fardos tienen que embarcar antes del anochecer. Avivad el paso.

¡Vamos!

Llevadme dentro.

Mi inexperiencia os habrá decepcionado.

Nunca supe de doncella que se entregara con tal pasión.

Y, menos aún, siendo castellana.

- ¿Osáis compararme con otras? - No.

Es sólo para haceros saber que nunca conocí a mujer tan dulce

y ardiente a la vez.

¿Qué habría de reservarme, si ya es como si fuésemos esposos?

(VELÁZQUEZ) ¡Abrid las puertas!

¡Abrid! ¡Rápido!

¿Vais a impedir la entrada al gobernador?

¡Cortés! ¡Cortés!

¿Está doña Catalina Juárez en esta casa? ¿Sí o no?

Somos caballeros. No hablemos de una dama en su ausencia.

Me vais a obligar a registrar cada estancia.

Gobernador, mi casa es vuestra,

pero, hoy, no habréis de pasar de esta sala.

Deteneos, excelencia.

Su madre me la confió junto a sus hermanas.

- Esto lo vais a pagar muy caro. - De nada ha de responder, don Diego.

Pues, desde hoy, podéis considerarme la esposa de don Hernán Cortés.

Quienes la han traído de tierra firme

hablan de indios que construyen en piedra y se adornan con oro.

Sin duda no son como los que, hasta ahora, hemos conocido.

Enviad una expedición. Hay que evitar que se adelanten.

- Y ponedme al mando. No os fallaré. - Lo sé y me pesa que no sea posible.

- Desposaréis a una dama nuestra. - La boda no será impedimento.

Habréis de permanecer en la isla cuidando de vuestra familia.

Lo arreglaré.

Querido amigo, hay caminos que, emprendidos, no es posible deshacer.

- ¿Qué es el Yucatán? - Tierras sin explorar de las Indias.

¿Y al almirante de Flandes le complacerá este nombramiento?

Él mismo lo solicitó, alteza.

¡Mi buen preceptor! Mucho os he echado de menos en este tiempo.

Y yo a vos, alteza.

Más feliz estaría de veros, si no fuese por lo que hemos de tratar.

- (CHIÈVRES) ¿Qué debemos temer? - Todo. Pues los errores que cometéis

pesan como piedras atadas a los pies de un náufrago.

Urge que acudáis a la corte. ¿Qué os frena para no haberlo hecho ya?

¿A qué tanto apremio?

Un partido en torno a vuestro hermano crece alentado por la reina Germana.

¿Piensan oponerse a una sucesión legítima?

La proclamación en Bruselas ha mermado tal legitimidad.

- Cisneros la aprobó. - ¿Qué otra cosa podía hacer?

¿Alentar a los descontentos? Pero temo que ceda a la presión.

- ¿Ya no cuento con su lealtad? - Demostrad que puede confiar en vos.

- Os apoyará. Id a verlo. - (CHIÈVRES) ¡No!

Cisneros es un obstáculo a menos que uno bese por donde pisa.

Alteza,

obtendré para vos una bendición más valiosa que la de su reverencia.

La de la reina Juana.

Señor de Chièvres.

Los fantasmas no envejecen. Así pues, vos sois real.

¿Venís a darme una mala noticia sobre mis hijos?

Alteza, es vuestro heredero, don Carlos,

quien me ordena postrarme a vuestros pies y solicitaros que lo recibáis.

- ¿Mi hijo está en Castilla? - Así es, mi señora.

Y lo acompaña la infanta doña Leonor.

Tantas veces me han dicho cosas que no son.

¿Cómo podría mentiros, alteza?

¿Por qué habría Carlos de solicitar audiencia para ver a su madre?

Si lo hace, será porque desea ser recibido por la reina.

Sois la propietaria del reino.

En vuestra mano está su salvaguarda y la de vuestros hijos.

Durante años, nadie ha acudido a mí con palabras semejantes.

¿Qué ocurre, señor mío?

Algunos, por interés,

empujan a vuestro hijo Fernando a reclamar derechos

- que asisten a su hermano Carlos. - ¿Algunos?

¿Quiénes?

- La reina Germana. - Ésa...

Sólo vos podéis conjurar estos males

y evitar que vuestros hijos revivan la historia de Caín y Abel.

Alteza, ¿ratificáis a Carlos como vuestro heredero?

Traedlo aquí.

Soberbia joya. Digna de una reina.

Vuestra esposa será la envidia de la corte.

¿De verdad pensáis que Claudia es su destinataria?

Su brillo no es comparable al vuestro.

Pero, juntas, deslumbrareis.

La salamandra es vuestro emblema, majestad.

¿Permitís que os lo prenda?

¿Acaso pensáis que soy una yegua de la caballeriza real?

¿He de aparecer ante todos marcada como tal?

¿Rechazáis mi presente?

No hay oro en el mundo que pueda comprar lo que no está en venta.

Condesa...

Un rey no compra; coge lo que desea.

Si bien sabe atender a ruegos y razones.

Atended, pues, el mío.

Antes moriría que convertirme en otra fugaz conquista vuestra.

Perded cuidado.

Si algo puedo prometeros

es que nada entre nosotros será fugaz.

Aceptadla

como muestra del respeto que siento por vos.

(HOMBRE) ¡Rápido!

¿Que no podemos casarnos? ¿Cómo podéis ultrajarme de este modo?

No os he burlado, Catalina. A mi regreso, cumpliré mi palabra.

¿Y si no regresáis?

¿Cómo me devolveréis entonces la honra que me habéis arrebatado?

Sólo Dios sabe si no llevo ya un hijo vuestro en mis entrañas.

Rezad, entonces, para que mi viaje sea breve y provechoso.

Siempre habéis dicho que mis hermanas y yo somos como unas hijas para vos.

- Yo os he demostrado que así es. - ¿Y vais a permitir esta afrenta?

Ese Cortés no os merece.

Tres fanegas.

¿Traéis algún recado del gobernador? Comportaos y guardad la espada.

Si el gobernador quiere hablar conmigo, no tiene más que pedirlo.

¿Desde cuándo habéis de arrestarme para hablar conmigo?

¿He de trataros como hombre de honor cuando eludís vuestros compromisos?

¿O acaso vais a cumplir la palabra que disteis a Catalina Juárez?

Habéis cometido una infamia y, negándoos al matrimonio, un delito.

De ser así, no habría cárceles en el mundo para tanto malhechor.

Os recuerdo, señor Cortés, que, en la colonia,

todas las damas españolas están al cuidado de la Corona.

¿Y cuántas seguirán a las pocas que aquí vinieron

si se las puede embaucar y abandonar como si de una indígena se tratara?

Y si no sufrís castigo alguno,

- ¿qué impedirá que otro haga igual? - Castigadme, si lo merezco.

No seáis necio. ¡Debéis casaros y debéis hacerlo ya!

¿Y renunciar a la expedición?

Olvidaos de ella.

Porque o estáis cuidando a vuestra nueva esposa

o estaréis purgando vuestra felonía en prisión.

Sabéis que esas mujeres son como mis hijas.

Ningún padre haría con una hija lo que vos con la hermana de Catalina.

Marchad. Lo que no paguéis por el delito de honor

lo pagaréis por vuestra insolencia.

Reverencia...

¿está el rey con vos?

Partía a su encuentro, pero mi salud

me ha dejado varado en este convento.

He de hablar con él. Es crucial.

El rey se dirige a Tordesillas para ver a doña Juana.

Entonces, no pasará por aquí.

- Dios no me da fuerza para seguirlo. - Tranquilizaos.

La paz de Castilla está en juego. ¿Cómo voy a tranquilizarme?

Rogadle que venga a verme.

¿Puede contar su alteza con vuestra lealtad?

Yo soy leal a Castilla.

A la obra de doña Isabel y don Fernando. Y sólo deseo...

transmitirle el poder que me dieron las Cortes y morir...

sabiendo...

que el reino queda en paz.

Le llevaré vuestro mensaje.

Estoy seguro de que os atenderá, pues mucho sabe lo que os debe.

Estos reinos nunca aceptarán a un extranjero como rey.

No debe cometer el error de su padre.

Debe apoyarse en gentes nacidas en ellos.

Y yo...

Yo puedo decirle en quien confiar.

Yo...

No os dije la verdad.

Yo sí recuerdo a madre.

Sus besos,

su dignidad,

sus gritos...

¡Salid!

¿Os atrevéis a esconderos en presencia del rey?

Acercaos.

¿Cómo os llamáis?

- Catalina es mi nombre. - (RÍE)

Nada habéis de temer de vuestros hermanos.

¿Ninguna dama os acompaña?

¿Nadie juega con vos?

La reina es mi compañía.

Y yo soy la suya.

¿Y éstas son las ropas que soléis vestir?

No. Pues son las más nuevas de que dispongo.

Alteza, la reina os espera.

¿Habéis venido a sacarnos de aquí?

Alteza,

recibid a vuestros hijos,

en ellos, tenéis a vuestros más humildes vasallos.

Alzaos... Alzaos.

¡Mis hijos!

Mis hijos queridos.

¡Cuánto habéis crecido!

Ya habrá tiempo de hablar.

Ahora, dejadme.

Ha sido un largo viaje y debéis descansar.

Yo también necesito descansar.

Y díjole también el marido: Disfrutad también vos la fruta madura

porque no se puede guardar su frescura con el tiempo ni pensar

que otros no aprovecharán lo vuestro que, neciamente, os negáis a tomar.

(TODOS RÍEN)

¿Son esos consejos dignos de un soberano?

Temo haber sido demasiado permisiva con vos.

(FRANCISCO) Claudia...

Gracias, esposo, por este obsequio.

Que a todos da noticia de la alegría que vuestra hija representa para vos.

Mi césar...

Ni la modestia ni la virtud hacen rechazar honores a una mujer.

Sino la ambición.

Quizá.

- Pero no es el caso de la condesa. - Es una mujer inteligente.

Sabe que, al rechazar una joya, aumenta su valía

y acabará recibiendo dos.

Nunca os habéis inmiscuido en mis devaneos. ¿Por qué ahora?

Porque tras Francisca hay un linaje presto a medrar a costa de la Corona.

¿Y quién no lo pretende en Francia?

(SUSPIRA) Descuidad, madre.

Tanta autoridad poseo para dar como para quitar.

El duque de Borbón está al corriente de vuestro interés por esa dama.

- (ASIENTE CON DESGANA) - Al parecer, conoce sus apetitos,

pues anda jactándose de haberla saciado antes que vos.

¿Enviaríais fuerzas a tomar una plaza desdeñada por tan digno vasallo?

¿Qué soberano lo haría?

Caballeros...

Os haré partícipes de una decisión que os atañe de particular manera.

Señor duque de Borbón, a partir de hoy,

mi buen amigo Lautrec ocupará vuestro puesto como gobernador de Milán.

Pero, majestad, ¿en qué os he defraudado?

En nada, amigo mío.

He apreciado mucho el tesón con que habéis cumplido mi mandato.

¿Y disponéis mi relevo por un hombre sin experiencia y nuevo en todo?

Sí. Así lo he decidido.

¡Sire, exijo una explicación!

El rey de Francia sólo se explica ante Dios.

¿Alguien ha ofendido al condestable de Francia?

Así es, señora. El único que puede hacerlo.

El humor de mi hijo es mudable. Lo que sea mañana se habrá olvidado.

Hoy, he dejado de ser gobernador de Milán.

Mañana, Lautrec ya habrá partido hacia allí. ¿Cómo olvidarlo?

Un cretino, cuyo único mérito es tener una hermana al gusto del rey.

Su majestad decide. Nosotros obedecemos.

No, señora mía. Un buen rey no se deja gobernar por sus pasiones.

Francia merece el mejor, no un tirano.

(CHIÈVRES) Alteza,

debe ser gran consuelo para vos

que vuestro hijo os libere del peso del gobierno de vuestros reinos.

Entre madre e hijo, sobran los papeles.

No es otro mi deseo que aprender a gobernar siguiendo vuestro consejo.

Me necesitaréis en la corte, pues.

Como gustéis.

No obstante,

he de cumplir el mandato de vuestro padre y velar por vuestro bienestar.

Estoy segura de que os emplearéis con idéntico celo.

He crecido apartado de vos, madre.

Pues así lo dispusieron otros, sin considerar el dolor que causaban.

Ahora, teniéndoos tan cerca,

las obligaciones de nuestro rango volverán a separarnos.

Atended la súplica de vuestro hijo que os ama.

Pues nada hay en ella de rencor o malquerencia.

Si Dios hubiese atendido mi ruego y me hubiese llevado con mi esposo,

os habría allanado el camino. Pero no ha sido ésa su voluntad.

Y aún soy, por su designio, la reina de Castilla.

Arrodillaos ante vuestra reina.

Es mi conformidad, pues yo soy la única que tiene tal potestad,

que gobernéis en mi nombre estos reinos que también os pertenecen.

Nunca olvidéis quien sois

y qué es lo que se espera de vos.

¡Alteza!

Llegáis a tiempo.

Ojalá las gestiones con el regente hayan ido tan bien como las nuestras.

El cardenal Cisneros sigue de vuestro lado, alteza.

Desea traspasaros los poderes que le dieron las Cortes, antes de morir.

- ¿Tan pronta siente su hora? - Y creo que no se equivoca.

Lo siento por su reverencia.

Trataremos de buscarle un digno sucesor.

Nadie, como él, conoce estos reinos.

Está seguro de que sus consejos os ayudarán.

(CHIÈVRES) Partiremos en cuanto ordenéis.

Mi hermana Catalina nos acompañará.

Pensadlo bien, alteza. A la reina...

El cautiverio de mi pobre hermana ha concluido.

Ahí vienen.

- ¿Vamos a dejar aquí a madre? - Es por su bien.

Vos, mejor que nadie, lo sabéis.

La corte de Castilla nos espera.

¿No vamos al encuentro de Cisneros?

¿Y arriesgarnos a que su alteza escuche lo que no le conviene?

Será lo que no os conviene a vos.

¿Lo evitaréis incluso en su instante postrero? El rey le debe mucho.

Nada puede hacer por él que no haya hecho ya.

¡Dejemos que la naturaleza siga su curso!

- ¿Juana se ha doblegado al usurpador? - ¡Castilla no puede tener dos reyes!

Nos ha faltado audacia. ¡Tendríamos que haber ido a verla nosotros!

- ¿Todo está, pues, decidido? - No.

Vuestra madre sólo puede dejar de ser reina cuando muera.

Pero la Corona de Aragón aún puede ser vuestra.

Yo di un varón a mi esposo. Aunque apenas vivió unas horas,

invalidó el juramento de Juana como heredera.

(GERMANA) Sólo las Cortes pueden decidir a quién corresponde el trono.

¿Pretendéis separar ambos reinos?

¿Acaso no lo pretendía vuestro abuelo procurando que yo le diera hijos?

Siendo rey de Aragón, podríais presentaros en Castilla

como valedor de los derechos de la reina

y reclamar una regencia en su nombre.

Con Carlos como usurpador extranjero, el reino estará a vuestro a favor.

- ¿Cómo saber cuántos me apoyarían? - Mendozas y Pachecos son mi familia

- y estarían con vos. - ¿Y los Alba?

Los Alba, siempre con Castilla. Dejadme hablar con mi abuelo.

El regente de Aragón también nos prestará oídos.

Contad con las ciudades importantes. Puedo garantizaros Toledo.

Con su ejemplo, pronto seguirán Burgos y Segovia.

Sumad las "lanzas", alteza. Convenceos de que si dais el paso,

vuestros derechos no serán atropellados.

- ¿Pero os habéis vuelto loco? - Sois el único grande de Castilla

que se mantuvo fiel al rey Fernando cuando todos le dieron la espalda.

Y bien que me enorgullezco. Los Alba somos leales a nuestro señor.

Pero Carlos no es nuestro señor. ¿Qué Cortes le han proclamado?

¿Qué le espera a Castilla si cae en sus manos?

¡Ser violentada por los extranjeros! Mejor que yo lo sabéis.

¡Basta ya! Ahora, sólo cabe ser leal o traidor a la voluntad de los reyes.

¿Por qué respetar un testamento que tanto nos perjudica

cuando todos sabemos que el destino de Fernando era coronarse?

¡Porque ésa es la ley!

¡Ninguna ley está por encima del bien de Castilla!

Habrá guerra.

Y la derrota señalará a los traidores,

pero siempre habrá un Alba entre ellos.

Porque vos y yo

nos encontraremos en bandos enfrentados.

(JUANA) ¡Catalina! ¡Catalina!

(JUANA) ¡Catalina!

(JUANA) ¡Catalina!

(RESPIRA AGITADA) ¿Catalina? ¿Dónde está mi hija?

¿Qué habéis hecho con mi hija? ¡Perros!

¡Devolvédmela!

¡Devolvédmela! Me dejaré morir.

Me dejaré morir.

¿Quién soy? ¿Quién soy?

Hemos de regresar, alteza. La reina está fuera de sí.

La falta de la infanta Catalina la ha postrado.

No come ni bebe ni permite que la aseen.

Dice estar dispuesta a morir si no recupera a su hija.

Os arriesgáis a perder el favor de la reina.

¿Teméis que entregue la corona a mi hermano?

- No lo hará. - ¿Y si muere?

- Sería ése el fin de los problemas. - La reina no puede morir.

Antes, Castilla tiene que olvidarla.

Dios me perdone...

¡Catalina!

Debéis volver a Tordesillas.

¿No tenéis corazón?

Un día, volveré para llevaros conmigo.

Ahora, hablemos de lo que conviene contar a nuestra madre.

(EL SACERDOTE HACE LA SEÑAL DE LA CRUZ EN LATÍN)

- (SACERDOTE) Amén. - (CORTÉS Y CATALINA) Amén.

(EN LATÍN, EL SACERDOTE LOS DECLARA MATRIMONIO)

¿Qué hacéis, mi señor?

¿No podéis dormir?

Estaba pensando en lo generoso que ha sido el gobernador.

Una encomienda más amplia,

- mayor reparto de indios. - Tenemos más de lo que nunca soñé.

Al oeste, a pocas jornadas de navegación,

hay tierras y gentes de las que nada sabemos.

Y siento que la riqueza, la verdadera riqueza, nos espera allí.

¿Arriesgaríais la vida por ello?

- ¿Qué sería de mí si...? - (LA MANDA CALLAR)

Sois mi esposa.

Nada os habría de faltar si algo malo me ocurriera.

(CORTÉS LA BESA)

Merecíais escarmiento, pero no sois hombre del que se pueda prescindir.

- Iréis a la expedición al Yucatán. - No os arrepentiréis.

Vayamos y cojamos lo que podamos. ¿Quién sabe si durará esta aventura?

De nosotros depende que no tenga final.

Por desgracia, en este caso, no lo decidiremos ni vos ni yo.

Ya hay un dueño. Carlos ha regalado el Yucatán a un noble flamenco.

¿Vamos a explorar unas tierras para que otro se quede sus tesoros?

¿Y, encima, un flamenco? El derecho asiste a los castellanos.

- Me gusta tan poco como a vos. - ¡Escribid al rey por tal atropello!

Lo haréis vos también.

Unid vuestro escrito al mío. Que vean que toda la colonia está afrentada,

- no sólo su administrador. - Contad con ello.

Alteza... Os lo ruego...

¿Qué pensáis hacer?

Apartad.

¡Maestro! ¡Leonardo, subid!

(FRANCISCO) Mirad.

Vuestro hijo es rey por haberse casado conmigo. ¡Yo le di el trono!

Querida mía, ¿queréis acabar como Juana de Castilla?

De vos, sólo se espera una cosa.

Que deis herederos al reino. No es desdeñable la misión.

Cumplid con ella y dejad que la vida sea generosa con vos.

¿Cómo?

¿Cerrando los ojos?

Vos le disteis un reino.

Él os dará un imperio.

- Son palabras llenas de coraje. - Y justicia. Igual que las vuestras.

Cuando salgáis, decid al secretario que entre.

Este despacho del señor Cortés debe llegar a manos rey lo antes posible.

No vendrá.

No puedo mentiros en este trance.

Abrid el cajón de arriba, a la izquierda.

Es mi testamento. Llevádselo a su alteza.

Le ayudará a no errar en el gobierno.

Decid a su alteza

que muero rogando por él

y por estos reinos.

Señora, cesad en vuestro duelo.

Pues os he traído a mi hermana Catalina.

Los señores de Flandes, compungidos por la vida que llevaba la infanta,

pensando en su bien y sin reparar en sus deseos ni en los vuestros,

decidieron llevarla con nos y darle la vida de princesa que merece.

¿Cuándo entenderán esos señores de Flandes

que en Castilla no nos gusta que enreden en nuestras cosas?

Tranquilizaos, madre. Os suplican vuestro perdón.

¿Está aquí Catalina? (RESPIRA AGITADA)

(SOLLOZA)

¡Madre! Sólo a la fuerza pudieron separarme de vos.

(SUSPIRA)

Nadie puede soportar perderlo todo.

Ni siquiera una reina.

Yo haré que este gesto vuestro tenga su recompensa.

Alteza...

Siento presentarme ante vos de esta guisa.

El rey siempre tendrá oídos para el duque de Alba y se alegra de veros.

Mi señor, no demoréis más vuestra llegada a la corte.

Castilla es un polvorín y la mecha ya está encendida.

- ¿Tan grave es la situación? - El reino está dividido.

Incluso en las mejores familias, se forman partidos.

¿Por qué la presencia de su alteza habría de calmar los ánimos?

¿Acaso no convendría más atajar el problema de raíz?

Vuestro hermano es un buen castellano. Es difícil no amarlo.

Pero vos no os dejáis conocer.

¿Con quién están los grandes del reino?

Sólo por mí puedo responder.

Tenemos la legitimidad y la fuerza.

Dios está con su alteza. Si quieren guerra,

- la tendrán. - No, no.

No he venido a estos reinos para hacer la guerra.

¿Qué sugerís?

Sólo el cardenal Cisneros puede traspasaros el poder. Id a verlo.

Su reverencia ha muerto.

Por desgracia, ya nada podrá hacer por vos.

Acudid a la corte cuanto antes. Pero con suficientes hombres armados.

Mi señor, si vuestro hermano no es leal, debéis ordenar su arresto.

Y el de doña Germana.

Sólo conozco un modo de comprobar si Fernando está conmigo o contra mí.

Mandadle un mensaje para hablar con él, donde y cuando él diga.

¡Es una locura! ¿Pensáis poneros al alcance de vuestros enemigos?

¡Mi familia es mi fuerza!

Haced lo que os digo.

Alteza...

Éste es el testamento del cardenal Cisneros.

Él mismo me encomendó, en su lecho de muerte, que os lo entregase.

Vos sabréis mejor que yo cómo despachar este asunto.

Malas lenguas me atormentan hablando de malquerencias con Carlos.

Ambos sois sangre de mi sangre y sé que tal infamia es imposible.

Ninguna duda albergo de que seréis fiel al vínculo que nos une.

Pues, aunque joven, vuestro honor y el amor por los vuestros

jamás permitirán querella alguna ni contra él

ni contra vuestra madre.

¿Qué noticias son ésas que tanto os alteran, señor?

¿La reina?

¿Qué interés pueden tener las palabras de quien carece de juicio?

¡Leed!

Y decidme, después, si son de loca.

¿Por esto?

¿Por esto, vais a renunciar a la Corona?

Vuestra madre vive alejada del sentir del reino.

¡Decidid

si queréis ser recordado como buen hijo o como buen rey!

¡Alteza! Vuestro hermano desea entrevistarse con vos.

Todo va a ir bien, María.

Bonjour.

Señora.

Tan buen caballero como fue mi abuelo

no pudo elegir mejor reina.

Buenos días, hermano.

¡Hermano!

Nunca pude usar esa palabra.

Espero tenerla ya siempre en mis labios

y demostraros así el afecto y lealtad que a vos me une.

Aceptad el toisón de oro, muestra de los dones para vos en mi reinado.

Somos una familia.

Así han de verlo todos.

- (CHIÈVRES) ¡Viva el rey! - (TODOS) ¡Viva!

Fernando no nos apoya. Poco podemos hacer contra Carlos sin su rebeldía.

Mi propuesta: rodear el Yucatán. Yo sólo os pido permiso para zarpar.

No sabía que al renunciar a la Corona

también perdería vuestro favor.

¡Pero de nada os sirvo ya!

La esposa del condestable ha fallecido.

Desde ahora, me tendréis al corriente de cada cosa que haga.

O pagaréis por haber arriesgado la vida del rey.

Arrebatádselo todo, mi césar. ¡Todo!

Castilla es una contra él. Ha sido jurado,

pero ningún castellano lo siente rey. Rebelaos y todos os seguirán.

¿Vuestro sobrino, arzobispo de Toledo?

Es un puesto clave en las Españas y hemos de mantenerlo bajo control.

Jamás dispondréis del patrimonio de los Borbones.

Bien sabéis que tengo derecho sobre su herencia.

Pronto, se celebrarán las Cortes. Allí, nos haremos oír.

No tendrán otra opción que arrepentirse de sus desmanes.

- ¡Todos me odian por ser extranjero! - (LUISA) Casémonos, Carlos.

¿Cómo entregar una expedición a quien ha amonestado su majestad?

- ¿Amonestado? - Obedecedme y nada os faltará.

- ¿A cambio? - (SE SANTIGUA EN LATÍN)

Os amparáis en una traición que no ha existido para traicionarme vos.

(PADILLA) Ratificad el compromiso con la infanta Isabel de Portugal.

No hace falta que me améis para quedaros.

Carlos, Rey Emperador - Capítulo 1

Inés del Alma mía

Fue una mujer de armas tomar, y eso ya se puede comprobar en las primeras imágenes de la serieInés del alma mía narra la historia de Inés Suárez, una Juana de Arco española que formó parte de la expedición de Pedro de Valdivia para conquistar Chile y con el que tuvo una relación amorosa. Elena Rivera y Eduardo Noriega protagonizan la serie coproducida por RTVE, Boomerang TV y Chilevisión. Está basada en la novela homónima de Isabel Allende, y cuenta con un maravilloso elenco que da vida a estos personajes históricos. ¿Qué más motivos necesitas para empezar a ver la serie del momento?

Consta de 8 capítulos que podrás ver cada míercoles a las 22:10 horas en La 1. Mira ya su primer capítulo a la carta.

No recomendado para menores de 16 años Inés del alma mía - Capítulo 1: Un nuevo mundo - Ver ahora
Transcripción completa

(Gritos)

(Disparos)

(GRITA)

(Disparo)

(Relincho)

(Grito)

(GRITA)

(Disparo)

(Toses)

(TOSE)

-(TOSE)

(Relincho)

¡Tambor, llama a batalla!

(Suena el tambor)

¡Señores!

¿A qué tenéis miedo?

¿Solo a morir?

¡Vergüenza me dais!

¿Acaso hemos viajado miles de leguas para llegar hasta aquí?

¿Y nuestros hermanos han muerto en vano

solo para rendirnos? ¡No!

¡No nos rendiremos!

¡No claudicaremos ni aunque nos quede el último aliento

en el cuerpo!

¡Que vengan!

¡Que vengan, que aquí les esperamos!

¡Porque no existe mayor gloria en este mundo que vivir

y morir peleando!

(Relincho)

¡Bendita España,

que pare y cría hombres armados!

-¡Por el emperador!

-(TODOS) ¡Por el emperador!

-¡Por Inés Suárez de Plasencia!

-(TODOS) ¡Por Inés! -¡Sargento mayor!

-¡Arcabuceros, a primera!

¡Señores soldados, calar picas!

¡Adelante!

¡En guardia!

(Cacareo)

Cavad aquí. Aquí hay agua.

Dios os guarde.

No, no hace falta. Dejadlo.

Gracias. -¡Inés!

¡Inés!

¿Qué ocurre, hermana? ¿Por qué esas prisas?

El abuelo quiere vernos. Pero ¿le ocurre algo malo?

Dios lo quiera.

(RÍE)

¡Ciudadanos de Plasencia,

la gloria y la aventura os esperan!

¡Alistaos en los Tercios!

¡Viajareis y conoceréis mundo sirviendo al emperador Carlos!

¡Tendréis honores

y riqueza sin fin!

-¿Iremos a Perú?

¿A luchar contra el inca? ¿A sus ciudades de oro?

-¡Cierto, hermano! ¡Al Perú, seguro!

Firma.

Dulce es la guerra para el que no la conoce.

¿Dulce? ¿Quién dijo tal sandez?

Píndaro.

¿Pin qué...?

¿Quién es? ¿Un general?

Sí, el general de los poetas griegos.

No lo conozco.

¡Vamos, señores,

alístense en los tercios!

¡Viajaréis y conoceréis mundos sirviendo al emperador Carlos!

¡Eh!

¿Estáis bien?

El ser soldado no os da derecho a tratar a la gente así.

Antes de juzgar, deberíais mirar en el zurrón, señora.

-Vamos, hermana, el abuelo nos espera.

Cuidado, Pedro.

"Pelo bermejo, mala carne y peor pellejo".

A lo tuyo, Aguirre.

¡Ciudadanos de Plasencia!

¡Alistaos en los tercios!

¡Viajaréis y conoceréis mundos sirviendo al emperador Carlos!

Tendréis honores...

Hace ya diez años que llegasteis a mí siendo apenas unas niñas,

cuando la innombrable se llevó a vuestra madre.

Sabe Dios que me hubiera gustado que hubieseis sido varones

para ayudarme con el negocio,

pero, bueno,... supongo que Dios lo quiso así.

Asunción, he decidido

que te casarás con Luis, el hijo del herrero,

lo tengo todo acordado con su padre.

-Gracias, abuelo.

-En cuanto a ti, Inés, no es suficiente dote para las dos.

Y ahora que soy viejo y necesito cuidados,

he decidido que te quedarás aquí, conmigo.

Podéis iros.

¿Por qué? ¿Por qué me hacéis esto?

Asunción, déjanos solos.

Por favor.

Cuando más lo necesitabais, os acogí,

os cuidé, os alimenté, os eduqué,

y ahora soy yo quien necesita atenciones.

¿Tan terrible te parece cuidar de tu abuelo?

No eres consciente, Inés,...

pero a los hombres no les gustan las mujeres como tú,...

con esa mirada rebelde y desafiante,

como la de tu madre.

Esos cabellos rojos del demonio

y esa forma de moverte...

Además, no sabes hacer nada.

Apenas sabes leer y escribir. Todos te engañarían, acabarías mal.

Créeme, te estoy haciendo un favor.

Sé encontrar agua, madre me enseñó.

Ese es un oficio de brujas y gitanos, indigno de una mujer.

Te quedarás aquí.

Así lo quiero yo y así lo quiere Dios.

Gracias, abuelo.

Os debo la vida.

Puedes irte.

Dios os guarde.

-Dios os guarde.

-¡La dote! Si está podrido de dinero.

Lo mejor sería que ese viejo y avaro abandonara este mundo cuanto antes.

Cuidado no vaya a ser que esté escuchando, Elvira.

¿Esa? Haría mucho mejor si fregara las escudillas como Dios manda,

en vez de olisquear nuestras faldas como una perra.

Aunque lo cierto, hermana, no envidio mucho tu suerte, ¿eh?

Será fácil de engañar.

-Quisiera probar una.

Hmm...

Ni el duque de Venecia habrá probado jamás semejante manjar.

Es tierna y suave por fuera,

y por dentro deliciosa,... como su dueña.

-Chist... En buen pollo te has fijado, Inés.

Anda, dame dos.

Es Juan de Málaga.

Viene a vender las mercancías con las que su familia comercia

por el Mediterráneo.

Cuídate de él, su codicia solo es superada por su lascivia de moro.

-Naranjas, ricas naranjas, señoras.

-Han sobrado muchas.

Ya están secas.

Ya sabes que don Alonso quiere que las sobras vayan al convento.

Llévalas tú.

-Inés,...

obedece.

¿Queda alguna empañadilla?

¿Es que acaso os persigue el diablo?

Soy Juan de Málaga, y desde hoy,

vuestro más humilde servidor.

Así pues, ¿qué mandáis?

Que se vaya vuestra merced por donde ha venido.

Veo que sois hacendosa.

No os basta vender empanadillas en la ciudad,

sino que salís extramuros. No son para la venta.

Las llevo al convento, para los pobres.

Ah. Son las que sobran...

¿Y a vos qué os importan mis asuntos?

Misericordiosa y caritativa, además de bella.

¿Os importa que os acompañe... o acaso os doy miedo?

¿Miedo? Sí.

¿De vos? Haced lo que os plazca.

Está bien. En ese caso,

y como iba diciendo, me llamo Juan.

¿Vos?

¿Vos os llamabais...? No os lo he dicho.

Os ayudo con la cesta. No, no.

Sí, dejadme.

Perdonadme. No, disculpadme vos.

Parece de vuestro gusto.

¿Queréis leerlo?

Gustoso os lo presto.

Ya, entiendo, no sabéis leer.

Os gusta meteros donde no os llaman, ¿eh?

Quedad con Dios.

¿Jamás volveré a veros?

¿No queréis leer conmigo el Amadís?

Os gusta burlaros, ¿verdad?

No, no.

Podría enseñaros.

¿Vos?

Pero ¿no habéis oído hablar de mí?

Juan de Málaga, gran mercader y mejor maestro.

¡Aquí, a la misma hora!

Pero ¿cuándo?

¡Mañana!

¡Inés! ¡Me llamo Inés!

(SONRÍE)

Se llama Inés.

(Balidos)

(Cacareo)

No, las llevo yo al convento.

-"La lectura es un placer que exige

comodidad, tanto para el espíritu como para el cuerpo".

Esta... esta es la a.

Mi hermana me enseñó las letras.

Ah... Sí.

Tanto mejor. Ahora solo tenéis que juntarlas todas.

Comenzad.

(LEE) "Libro...

primero...

del...

caba...".

(RÍE)

¿Os reís? No.

¿No? No.

Proseguid, os lo ruego.

(LEE) "Amadís que...

combatía

por la...

razón...

de la hermosura...

de su...

señora,...

arremetió...

contra el monstruo".

¡Las mujeres, cuando no son capaces de mantener castidad,

merecen tanto mal,

que no es bastante el precio de una vida para pagarlo!

¡No os descuidéis!

El demonio y sus obras acechan tras las sombras.

(LEE) "La crónica del muy...

valiente caballero

Amadís de...

de Grecia,...

emperador de Constantino...".

Constantinopla.

¿No sabéis lo que es?

No.

Esos ojos no pueden apagarse sin conocer la ciudad más bella.

Algún día os llevaré, pero antes...

Permitidme.

Ojalá pudieseis veros.

Cerrad los ojos.

Vamos.

Imaginad que vais...

en uno de mis barcos.

¿Lo sentís?

Es la brisa del mar.

Imaginaos... yendo por las costas de Italia.

Más allá, Grecia,

la de Alejandro Magno y Ulises.

Ahora llegamos a la parte más peligrosa del trayecto,

al estrecho de Dardanelos, que separa Europa de Asia.

Al otro lado,...

nos espera Constantinopla,

y sus tesoros a ti y a mí.

¡Pero ¿qué hacéis?!

Solo me queréis para satisfacer un deseo sucio, fugaz y pecaminoso.

Acabaréis en el infierno.

No me importa ir al infierno si con ello consigo llevaros al cielo.

No me vengáis con versos baratos. Quiero que seáis mi esposa.

Os amo, Inés Suarez.

Es que no lo entendéis.

No me puedo casar ni con vos ni con nadie.

¿Por qué?

¿Por qué? ¡Porque así lo ha querido Dios!

¿Dios?

Sí, Dios.

-(LATÍN) "Sancta Maria

mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et".

Amén. -Amén.

Cuidado.

Perdonadme, busco a Juan de Málaga.

Y nosotros también.

Siempre que hay que recoger desaparece.

¿Recoger? Pero, recoger, ¿por qué?

Nos marchamos mañana de la ciudad, después de Viernes Santo.

¿Por qué? ¿Queríais algo de él?

Sí, sí, decidle...

Da igual. Dadle esto.

(RIENDO) Este Juanillo es que no para, ¿eh?

Pensé que jamás volveríamos a vernos.

Os habéis estado burlando de mí.

Solo soy para vos una aldeana más, ¿no?

Una de esas mujeres con las que habréis estado en vuestros viajes.

Todo eso de Constantinopla, qué necia.

Cómo os habréis reído de mí, ¿eh? No es cierto.

Pensabais marchar y no me dijisteis nada.

¡Venid conmigo! ¡Déjame!

Escuchadme, os amo desde el primer momento que os vi.

No quiero volver a veros.

¿Eso es lo que deseáis? Sí, eso deseo.

Pronto os libraréis de mí. Cuanto antes mejor.

Jamás volveremos a vernos. Jamás.

¡Adiós! ¡Adiós!

(EN LATÍN)

(EN LATÍN)

(EN LATÍN)

(EN LATÍN)

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(EN LATÍN) "Infírma nostri córporis".

(EN LATÍN) "Virtúte firmans pérpeti".

(EN LATÍN)

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córporis".

(EN LATÍN)

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córporis".

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córporis".

(EN LATÍN)

(EN LATÍN) "Infúnde amórem córdibus".

(Gemidos)

(EN LATÍN)

(LLORA)

(GIME)

(GIME)

Ojalá esto no acabara nunca.

No tiene por qué acabar.

Vendréis conmigo a Sevilla.

Y de allí, al Nuevo Mundo.

(Graznido de pájaros)

Dicen que hay inmensas riquezas.

Se habla de una ciudad hecha entera de oro,

El Dorado.

Allí, cualquiera puede ser príncipe

o rey.

Incluso reina.

Mentís. Ah, ¿sí?

Solo me queréis para satisfacer un deseo sucio y fugaz.

Sucio...

Pero, ¿fugaz?

¿Qué ocurre?

Has traído la deshonra a esta familia.

Sé que has estado por ahí fornicando con ese Juan de Málaga.

Pues sí, nos queremos, y quiere casarse conmigo.

Es amor, algo que vos no habréis conocido jamás.

¡Qué sabrás tú del amor!

¿Es que no lo entiendes, desgraciada?

Ahora que te ha hecho tuya, no vales nada para él.

¡Te convertirá en su ramera! Igual que tu madre.

Era mi niña.

Tu padre me la robó, era mi niña ¡y la convirtió en una puta!

-¡Inés!

Por eso me odiáis, ¿no?

Siempre lo habéis hecho, no soportáis que sea como madre.

Ella es lo que más detestáis. El deseo,

la libertad, la belleza, la generosidad.

¡Vos sois incapaz de mostrar ni el más mínimo de esos sentimientos!

Ingresarás en el convento.

Esa es mi voluntad.

-¡Sois un ser despreciable!

(Suenan las campanas)

-¡Entra!

¡Elvira, déjanos!

Pensé que te quedaría peor.

Ven.

El colgante de madre.

Quédatelo. Quiero que lo tengas tú. No.

Sabes que me lo van a quitar cuando vaya al convento.

Ella estaría orgullosa de ti, y yo lo estaré siempre.

Asunción, tengo que contarte algo.

No hace falta.

Hagas lo que hagas,...

yo nunca podré dejar de quererte.

Y tú también a mí.

(Puerta)

Don Alonso ha ordenado que no salgas de esta alcoba

hasta que no vayas al convento.

(Se cierra la puerta)

(Pasos)

(Puerta)

Estás perfecta...

Perfecta.

Conviene que te vayas acostumbrando a estos hábitos.

El convento es el lugar idóneo para ti, Inés.

Allí te enseñaran en profundidad la palabra de Dios.

Y verás...

Mira quién está aquí, tu amor.

Despídete de él porque es la última vez que lo vas a ver.

Todo esto lo hago por tu bien, Inés.

Solo por tu bien.

Te odio.

Te odio. Te odio.

¡Te odio!

¿Inés?

¿Inés?

Ya.

Prométeme que sabré de ti.

Sigue tus sueños, Inés.

Al menos una de las dos vivirá libremente su vida.

No te olvidaré, hermana.

Ve, corre.

-¡Inés!

¡Inés, vuelve! ¡Vuelve!

¡Juan!

¡Juan!

¿Dónde os habíais metido? Vámonos, luego os cuento.

(Relincho)

"Querida hermana...".

"Te echo de menos, pero nada más me une a ese lugar".

"No puedo ser más feliz

ni tener mayor dicha".

"Me casé con Juan en un pueblecito muy cerca de Sevilla".

"Ahora vivimos aquí".

"Desde la ventana de nuestra casa

se ven los barcos que vienen y van al Nuevo Mundo".

"Sevilla es la puerta de América".

"De momento, Juan acaba de ampliar su empresa con nuevos socios".

"Quiere devolverle a su familia el prestigio que tuvieron antaño".

"Ahora tiene un barco con el que está abriendo nuevas rutas

por el Mediterráneo".

¡No! ¡No!

"Lo hemos perdido todo".

"Todo".

¡Empuja! ¡Empuja!

(GRITA)

"Los socios de Juan nos lo han arrebatado".

"No te he dicho nada antes para no preocuparte,

pero ayer, Juan partió hacia América".

¡Juan!

"Separarnos, aunque doloroso, era la única solución".

"Ahora solo espero su vuelta".

"Con oro o sin él,

rezo a todas horas por volverlo a ver".

"Reza tú también, hermana".

"Reza por Juan".

"Querida hermana".

"Hace ya más de un año que no tengo noticias de Juan".

"Parto al Nuevo Mundo".

"Parto tratando de recuperar mi vida".

"Parto en busca de esperanza,

la esperanza de reencontrarme con Juan".

"Pero también tengo miedo".

"Tengo miedo de no volver y, sobre todo, de no volver a verte".

"Te quiero, hermana. Te quiero".

(Balido)

(Balido)

(Balido)

(Cacarea un gallo)

Cartagena es un sitio de paso. Aquí nadie conoce a nadie.

Solo yo me quedo...

para despedir a los que se van

y para recibir a los que vuelven, si es que vuelven.

Aquí dejan testamentos, direcciones...

¿Cómo decís que se llamaba vuestro esposo?

Juan. Juan de Málaga.

Ajá... Y aquí confían también su correspondencia.

Aquí está. Una carta de Juan de Málaga,

para una tal Inés Suárez.

En Sevilla.

Sí, soy yo.

Sí, yo soy su mujer.

Vamos, podéis leerla.

¿Y cuándo llegó?

Hace tan solo unos días, desde Cuzco.

Me temo que vuestro marido fue otro de los que partió al Perú,

atraído por esa leyenda del Dorado.

Un engañabobos

con el que los indios se burlan de nosotros y de nuestra avaricia.

Padre Gregorio, debo ir a Cuzco.

Necesito saber cómo hacerlo.

(JUAN) "Amada esposa".

"El Perú es la nueva Constantinopla".

"En esta tierra no se sabe qué cosa es el hambre porque se coge trigo

y maíz dos veces al año,

y hay más frutas de las que jamás hubierais imaginado".

"También hay minas de oro y plata".

"Gracias a un buen amigo, he hecho amistad con los Pizarro".

"Es nuestra oportunidad para hacer fortuna en esta tierra".

"Sin embargo, daría todas las riquezas de este mundo,

solo por tener un beso vuestro y volver a abrazaros".

"No temáis, muy pronto conseguiré que volváis a reuniros conmigo".

"Hasta la muerte, vuestro Juan de Málaga".

(Graznido)

(Graznido)

¿Sebastián Romero?

Y eso.

Pasa.

Pasa.

Me han dicho que lideráis una expedición hacia el sur.

Quiero ir con vos.

¿Vos?

¿Y qué se os ha perdido allí?

Eso no os importa.

Sí.

Sí que me importa.

Puesto que yo soy el jefe y patrón de esta expedición.

¿Y bien?

Quiero viajar al sur.

Quiero viajar a Cuzco en busca de mi marido.

(RÍE)

(RÍEN)

¡Va en busca de su marido!

¡Qué valiente!

Señora,...

id a fregad vuestras escudillas.

Vuestro marido está muerto,

o peor,

le capturaron los indios y ahora anda por la jungla

con un hueso en la nariz y un harén de indias detrás.

Ya lo he visto otras veces.

Quiero ir de todas formas.

Me temo que esto no es suficiente.

Es todo lo que tengo.

Yo creo que no.

¿Y este collar?

Es una baratija, no tiene valor.

Lo quiero. ¡Ya os he dicho que no tiene valor!

¿Por qué lo queréis?

Porque para mí puede que no tenga valor,

pero para vos,...

para vos sí.

No.

No.

Permitidme,...

os lo suplico.

(SOPLA)

Os advierto que serán marchas agotadoras por la jungla

y que no me haré responsable de vos si os retrasáis o ponéis enferma.

En el caso de que... Dios no lo permita,

fuerais secuestrada por los indios salvajes,

una mujer...

tan bella...

como vos,

no quiero ni imaginarme lo que os harían.

¡Salimos mañana al alba junto al fortín!

Dormid bien.

(RÍE)

¡Vamos, ponme otra jarra!

¡Alegría, que esto no es un funeral!

-Salud.

¡Vamos! ¡¿Qué pasa?!

¡Avancen!

¡¿Qué pasa, escoria?!

¡El que retrase la marcha ya sabe lo que le va a suceder!

¡Vamos!

¡Vamos, bastardo!

¡Más rápido!

¡Más rápido! ¡Vamos!

¡¿Qué pasa?!

¡Apartaos!

¡Moveos! ¡Vamos! -(SE QUEJA)

¡Levántate!

¡Vamos!

¡Esto es inhumano!

¡Le vais a matar! ¡Llevamos días sin parar de andar!

¿Acaso pensabais que el Nuevo Mundo era mejor que el Viejo?

¡Vamos, bastardos! ¡¿Qué pasa?!

(Los monos chillan)

¡Tú!

¡Arriba!

(Suena el agua del río)

En esta jungla,

hasta el ser que parece más inofensivo, puede ser mortal.

No hay que fiarse.

Esa rana era venenosa.

Solo tocarla, os habría matado en dos días.

No lo olvidéis.

¡Vamos! ¡Avancen!

¿Qué es esto, la procesión de Corpus Christi?

¡Vamos!

¡Vamos! ¡Muévanse!

¡Vamos!

-¡Vamos! -¡No os rezaguéis!

¡Venga, más rápido!

¡No os paréis!

(Graznidos de pájaros)

¡Vamos, bastardos!

¡Vamos! ¡Os voy a matar a todos!

Señora, por favor, sentaos.

Hace noches que quería pasar una velada con vos.

¿Tenéis hambre?

Las marchas por la jungla despiertan el apetito.

¿Un poco de vino?

Por vos,...

señora mía.

¿Un poco más?

Quería disculparme con vos.

La forma en la que me comporté el otro día...

No vayáis a creer que soy un salvaje.

Ya sé...

Ya sé lo que pensáis.

¿Si no soy un salvaje, cómo es que trato a los indios así?

Bien.

No son seres humanos,...

puedo hacer con ellos lo que me plazca.

No os da derecho para tratarlos de esa forma.

¿Sabéis?

Cuando llegué a esta tierra,

yo era pobre,

la gente me despreciaba,

pero ahora... ahora me respetan.

Os tienen miedo.

(RÍE)

¿Acaso no es lo mismo?

Si me permitís, me gustaría retirarme a descansar.

Antes de que os vayáis,

quisiera haceros un regalo,...

si me permitís.

Para vos.

El que seáis traficante de esclavos puede haceros pensar

que todo en esta vida tiene un precio, pero no es así.

Buenas noches tengáis, señor Romero.

(ESCUPE)

¡Puta!

¡Vamos, rápido!

¡Vamos, escoria!

¡Vamos!

¿Estáis bien?

¿Qué pasa?

¿Por qué paramos?

Vamos, vamos.

Vamos.

Apartaos.

¡Apartaos!

Apartaos.

-(GRITA) ¡No!

¡Sois una bestia inmunda! ¡Era un hijo de Dios!

¿Dios?

¿Qué Dios?

¡Ya os advertí!

¡El que retrasa la marcha y no es útil, será eliminado!

Aquí,

la única religión que conocen estos salvajes,

es la mía.

¡Aquí, yo soy Dios!

¡Vamos, escoria!

-¡Vamos!

-¡Hijo puta, vamos!

¡Venga, vamos!

¡Caminad!

¡Sube!

-¡Vamos!

¡Vamos! ¡¿Qué pasa?! ¡No os retraséis!

¡Vamos!

¡Moveos!

(Graznidos de pájaros)

¡Juan! Mi amor.

Mi amor.

(GIME)

¡Suéltame!

Suél... Quieta.

¡Puta!

No sois más que una puta.

Vas a ser mía.

Ahora el amo soy yo.

¡Suéltame!

¡Ah!

Puta.

(TOSE Y SE QUEJA)

(SE QUEJA)

¡Ayuda!

Tirad esta basura por ahí.

No merecía vivir.

(LLORA)

(LLORA)

¡Mujer!

El indio os llevará a Cuzco.

Tomad.

Creo que os pertenece.

¡Arriba, vamos! ¡Arriba he dicho!

¿Cuánto falta?

Pronto pronto.

Detrás de las lomas. Pronto.

¡Wañuy! ¡Wañuy!

¡No, no, no, no! ¿Adónde vas?

¡Wañuy!

¡Volver! ¿Qué es eso de "wañuy"?

Wañuy. Grande, wañuy.

¡No, no, no! ¡Debo ir a Cuzco!

¡A Cuzco! No, no.

Perdona. No, regresad.

Dime cómo tengo que ir. Seguir el camino.

Allí. No salga del camino.

Allí.

(Disparos)

¡Juan!

¿Señora?

¿Señora?

¿Estáis bien?

¿Dónde estoy?

¿Quién sois? Me llamo Pedro de Valdivia.

¿Cómo habéis llegado hasta aquí?

¿Qué lugar es este?

¿Es Cuzco?

Muy cerca.

¡Aguirre!

-Una mujer. ¿Cómo demonios ha llegado hasta aquí?

-Trae un caballo.

Vamos a sacarla de aquí. No, no, no.

Debo ir a Cuzco en busca... en busca de mi marido.

Tranquilizaos, señora. Os llevaré al Callao.

No, al Callao, no, tengo que ir a Cuzco.

Tengo que buscar a mi marido, ya os lo he dicho.

Sí. Se llama Juan de Málaga, seguro que lo conocéis.

-Cristóbal, ¿Juan de Málaga?

(NIEGA)

-Vuestro marido cayó en batalla

luchando como un valiente para el marqués de Pizarro

contra Almagro.

Pero...

¿No lo entendéis?

¡Cuzco!

¡Debo ir a Cuzco!

¡Cuzco!

Tranquilizaos. ¡Debo ir a Cuzco, allí está Juan!

¡Señora!

¡Juan!

¡Señora!

Mateo de Jumilla...

Juan...

Fernando Murguía...

Francisco Altamirano... Juan...

Manuel Domínguez...

¡Viva Valdivia! -¡Viva!

Don Pedro de Valdivia.

Siempre invicto.

¡Muerte a Almagro! ¡Muerte al traidor!

Matadlos.

¿Por qué han tenido que acabar así las cosas?

-Podemos ser dioses.

Todo lo arreglamos con lo que sale de la tierra.

Tú eres bruja.

"Tú sabes dónde ruge el agua bajo la tierra".

Bienvenida a la fiesta de carnaval.

¡Que suene la música y empiece el baile!

¿Valdivia está aquí también por el oro?

Las mujeres somos para los hombres

un territorio donde plantar una bandera, ¿no?,

y luego pasar a la siguiente conquista.

Elegisteis mal el bando, Valdivia,

con vos a mi lado, hubiéramos conquistado un reino

y seríamos más poderosos que Pizarro.

¿Qué reino es ese?

Chile, la tierra más hermosa del mundo.

(HABLA EN SU LENGUA)

(HABLA EN SU LENGUA)

Esto es Chile, y más al sur, una nueva Constantinopla,

y tú, su reina.

(HABLA EN SU LENGUA)

(Gritos)

Daría lo que fuera por una noche más a tu lado.

No te vayas. Te amo,

doña Suárez.

Te llevaría al fin del mundo si pudiera.

Nunca te abandonaría.

Todo nuevo reino se consigue mediante las guerras

y se amplía gracias a las victorias.

La única victoria se consigue con la destrucción del enemigo.

Salvasteis la ciudad cuando estaba perdida,

en vuestras manos está salvarla de nuevo.

Escuchadme todos bien,

es ella la que manda en esta expedición, y no Valdivia.

¿Estáis dispuestos a obedecerla?

No vuelvas a decirme qué he de hacer.

No hay nada que le guste más que el oro.

Lo sé.

La leyenda de un Dorado es lo que hizo a mi marido venir aquí.

Llevamos dos semanas aquí y nada.

¿Dónde está el maldito oro?

Si tengo que elegir entre mis hombres o los delirios de un loco,

lo haré.

-¡Nos atacan!

¡Nos atacan!

¡No nos rendiremos!

Cortadles la cabeza.

Atravesadlas con una pica y paseadlas por la ciudad

para que todo el mundo sepa lo que sucede a quien ose

desafiar a Pedro de Valdivia, ¡gobernador de Chile!

Inés del alma mía - Capítulo 1: Un nuevo mundo - Ver ahora

Reinas

Reinas trata la rivalidad de María Estuardo e Isabel I de Inglaterrados mujeres, dos reinas, enfrentadas en lo religioso, lo político y lo personal. Junto a momentos estelares de la Historia de las dos mujeres, pequeños sucesos de la intrahistoria y las luces y sombras de estos dos personajes, muestra además una panorámica del lujo y esplendor del triunfo del Renacimiento. Tienes sus seis capítulos disponibles A la carta. 

No recomendado para menores de 16 años Reinas - Capítulo 1: El regreso - ver ahora
Transcripción completa

Felipe II, el monarca más poderoso del siglo XVI,

luchó denodadamente por mantener el catolicismo en todos sus reinos,

especialmente en Europa,

donde un crecimiento del protestantismo

ponía en peligro su objetivo.

Isabel I de Inglaterra,

la reina virgen con una vida llena de enigmas,

momentos dramáticos y extravagancias,

estuvo muy cerca de casarse con Felipe II,

quien ya había sido Rey de Inglaterra

tras su boda con su hermanastra María Tudor,

apodada "La Sanguinaria".

Su inteligencia y cultura

hicieron que Isabel convirtiera a Inglaterra

en uno de los países más poderosos de Europa.

María Estuardo, reina de Escocia

con derechos sobre el trono de Inglaterra,

católica en un país protestante al que llegó llena de dificultades,

expulsada de Francia cuando enviudó de su primer marido, Francisco II,

y que se convertirá en la reina mártir.

Tres personajes que entrelazaron sus destinos

en la construcción de una nueva Europa.

¿Nerviosa?

Bueno, no sé...

Emocionada tal vez.

Cuando embarqué, me sentía triste

y ahora estoy encantada de regresar a casa.

Ya se ve tierra, majestad.

(Graznido)

(Graznidos)

Cuando me fui de aquí, solo tenía cinco años.

Apenas tengo recuerdos de mi infancia.

Volvéis a Escocia como reina, mi señora.

Y seréis recordada para siempre.

(Murmullos)

¿Es aún bienvenido?

Majestad, la tormenta atrasó nuestra llegada. Sin duda...

Sin duda, esta es una de las muchas dificultades,

pero... gracias de todas formas, mi fiel Melville.

Actúa con completa humanidad.

-Bienvenida, majestad. Levantaos, por favor.

Disculpad... que no hayan venido otros dignatarios a recibiros.

Señor alcalde, no se preocupe.

Nuestra partida desde Francia fue apresurada y la cruzada no ayudó.

Un carruaje os llevará hasta el castillo.

Vuestro hermano y el resto de lores os aguardan.

Prefiero ir a caballo.

Mis doncellas me acompañarán.

Como gustéis.

Gracias, señor alcalde.

No olvidaré su bienvenida.

(Relinchos)

(Relinchos)

(Trinos)

Como podéis ver, no es precisamente la corte de Francia...

No necesito un gran palacio. Prefiero construir un gran reino.

Sed bienvenida, majestad.

Gracias, hermano. Esperaba veros en el puerto.

Caballeros, es un honor estar aquí.

Espero hacerme acreedora de este recibimiento.

Por favor, aceptad

este pequeño obsequio como prueba de nuestro respeto y admiración.

Una Biblia...

Muy oportuno.

Sé que están alarmados porque soy católica,

así que quiero aclarar este asunto cuanto antes.

Majestad, no os preocupéis.

Ya habrá tiempo...

Mi primera resolución como reina de Escocia será no alterar

el estado religioso del país.

-Una resolución muy acertada, majestad.

No he terminado.

Pero demando reciprocidad en dicho acuerdo.

Es decir, tanto yo como mis sirvientes seguiremos

profesando la fe católica sin ningún tipo de inconveniente.

(GRITANDO) ¿Es que acaso pensáis celebrar misa aquí?

Sí, mi vociferante amigo.

En la intimidad de mi palacio.

Si celebráis la misa, seréis culpable de idolatría.

En Escocia, un pecado más grave que el asesinato.

Dejadme adivinar.

No me cabe la menor duda de que estoy hablando con John Knox,

líder de la Reforma protestante. Así es, el mismo.

Conozco vuestros escritos, reverendo.

Me asombró especialmente el que publicasteis

contra las mujeres gobernantes.

Obviamente, no os gustamos.

La monarquía femenina es repugnante.

Una mujer con poder es una aberración de la naturaleza,

y, como tal, debe ser exterminada. El Antiguo Testamento

ofrece el camino a seguir: Jezabel, Athalia...

Decididamente, no os gustan las mujeres.

Solo cuando se salen de su cometido. La Biblia lo dice...

Interpretáis las Sagradas Escrituras a vuestra conveniencia.

Me interrumpís.

Es uno de los privilegios de ser vuestra reina.

Seguro que más de uno de los presentes daría su fortuna

por haceros callar para siempre.

(Risas)

Refrescadme la memoria, hermano.

Si, como dijo San Pablo,

"no hay más poder que el que procede únicamente de Dios

y los poderes vigentes están investidos de Dios",

¿cómo justificáis el asesinato de reyes

que proponéis en vuestros libros?

Cuando el rey no es digno de su pueblo,

el consejo de lores debe tomar el control

en nombre de Nuestro Señor Jesucristo.

Recordadme qué significa "cinismo". Señora, ¿me insultáis?

¡No! Pero no pongáis en duda mi autoridad.

Mi cortesía tiene límites.

Si vuestros súbditos os aceptan como su reina,

tendré entonces que vivir bajo vuestra autoridad.

(SARCÁSTICA) Bien, bien...

Esa actitud os hará gozar de buena salud.

Y ahora, si me disculpáis,

tengo mejores cosas que hacer que discutir con vos.

¡Majestad!

¿Perdón, señora?

Si vivís bajo mi autoridad,

debéis dirigiros a mí como "majestad".

-Estaréis cansada, majestad.

Caballeros,

debemos dejar sola a la reina.

Gracias por su presencia y sus atenciones, caballeros.

Creo que me queda un arduo trabajo por hacer.

¡Amigos,

me alegro mucho de veros!

-¿Su majestad sigue cazando?

-Deben estar a punto de regresar. -Hace tiempo que partieron.

-Seguro que están cobrando buenas piezas.

¡Hermana, qué sorpresa tan agradable!

No os esperaba.

Mateo.

-Majestad,

sabemos que la reina Isabel de Inglaterra

está financiando a Guillermo de Orange.

¿Isabel?

(RÍE)

Está arruinada.

-Precisamente necesita expandirse.

-Eso... se arregla con nuestro ejército.

-Perdonad que discrepe.

Ya ha habido suficiente derramamiento de sangre.

El apoyo de la Santa Sede es básico.

Recordad nuestros tratos con su Santidad.

-Mejor siempre

la diplomacia que las armas.

Tengo que dominar la situación lo antes posible.

Europa está al borde del desastre.

Caballeros, en marcha.

-Majestad, deberíais descansar. Vuestro último ataque de gota...

Lo primero son mis vasallos,

la justicia y mantener el orden en el imperio.

¿Y su salud?

Está en manos de Dios, Él proveerá.

Vamos a palacio, el tiempo apremia.

Querida hermana,

tendrás que cuidar de nuevo al príncipe Carlos.

Él te adora y es pieza fundamental en el futuro de Europa.

-Será un placer, hermano.

¡Su majestad la reina Isabel de Inglaterra!

(Carraspeo)

-Majestad. Estáis más bella que nunca.

Sois muy halagador, "sir" Hawkins. ¿Qué me traéis?

Un grupo de nativos de Sierra Leona.

¿Salvajes?

No exactamente, majestad. Son una raza trabajadora.

Con la disciplina adecuada

pueden ser muy útiles.

(HABLA EN OTRA LENGUA)

Por su tono, no sé si está saludándome o insultándome.

Están felices por encontrarse ante su majestad.

Y desean haceros un regalo.

Es precioso. Gracias.

Si os complace, majestad,

bailarán para mostraros sus capacidades artísticas.

Y mientras tanto, me gustaría hablaros

de mis futuros proyectos.

-Hum...

Que así sea.

(Suena música de percusiones)

(Bailan al compás de la música)

-Majestad, próximamente quiero encabezar

otra expedición a Sierra Leona.

Y deseáis que yo la financie, como si lo viera...

Si me permitís explicaros su objeto...

-¿Importar bailarines?

-Escuchadle, señora.

-Como ya os he dicho,

Sierra Leona es una tierra de hombres fuertes y trabajadores.

Podemos comprar hombres y convertirlos en esclavos.

¿Pretendéis llenar Inglaterra de esclavos desnudos?

Desde luego que no, majestad.

Pero en el Nuevo Mundo los necesitan.

Si compro esclavos en Sierra Leona y los vendo en Santo Domingo,

el beneficio puede ser muy cuantioso.

Esto empieza a interesarme.

Con lo obtenido, traeré productos del Nuevo Mundo

que venderé aquí y multiplicaré los beneficios.

Si todo sale como espero,

podremos crear una ruta comercial que enriquezca tanto

a su majestad como a su siempre colaborador.

¿Qué necesitáis?

Tres barcos y dinero para comprar esclavos.

Os daré tres barcos.

¿Y el dinero?

¿Por qué comprar algo que se puede obtener gratis?

He oído que esos barcos negreros portugueses navegan sin escolta.

Comprendo, majestad.

Lord Cecil, despachad con "sir" Hawkins

los términos del acuerdo.

-Como ordenéis, majestad.

-Brillante y perversa, como siempre.

Todo el mundo cree que nado en la abundancia.

Nada más lejos de la realidad.

Bueno, es mejor así. También creen que eres virgen.

Nada más lejos de la realidad.

(Sigue la música de percusiones)

(GRITAN)

(ENFADADO) ¿Reinar?

¡Por encima de mi cadáver!

-Fue coronada reina de Escocia

cuando apenas tenía unos meses, hace 18 años.

Para ser una potencia europea, alguien debe llevar nuestra corona.

-Pero no una mujer..., y mucho menos católica.

Si le damos el poder, nos arrastrará a la perdición, como hizo Jezabel

en Israel. -Cálmese, reverendo.

Que lleve puesta la corona... no significa que tenga el poder.

Aquí está bien. Sigamos.

A ver...

Me encanta, muy bien.

Esas cortinas quedarán perfecta aquí.

¿Está todo a vuestro gusto, majestad?

Por favor, en la intimidad tratadme como lo que soy.

Vuestra hermana.

Es un honor serviros, querida hermana.

Creo que juntos haremos grandes cosas.

No dudo en que me serviréis bien, hermano.

Quiero presentaros a David Rizzio, mi consejero particular.

¿Consejero? Creí que solo erais un músico.

Tengo la suerte de que mis consejos suenan a música

en los oídos de la Reina.

Él es lord Maitland, mi mano derecha.

-A su servicio, majestad.

Señor Rizzio...

Hermano, es bien sabido por vos

que abandoné este país siendo una niña.

Así que os necesitaré para ayudarme

a gobernarlo. -Será un honor.

En Francia

me asegurasteis que no ambicionáis mi corona. Por eso quiero apoyarme

plenamente en vos.

Los bastardos no tenemos ese tipo de ambiciones.

No nos podemos permitir

tal lujo.

¿Y qué otras ambiciones se pueden permitir los bastardos, señor?

Supongo que las mismas que vos, Rizzio.

Que mi hermana sea feliz

en el país que le ha tocado reinar. No dudo que seré feliz...

Y ahora, si me disculpan, estoy agotada del viaje.

Quiero descansar antes de la cena. Muchas gracias por todo, hermano.

¿Qué opináis?

-Es inteligente, segura de sí misma...

-Muy atractiva, y creo que ambiciosa.

Tiene la fuerza de los Estuardo.

-Son nuestros genes.

-¿Será controlable? -Soy el regente.

Y su hermanastro.

Está estrenando juguete, démosle tiempo.

-El que me preocupa es ese tal Rizzio.

-Demasiada confianza con la reina. -Bueno, es su consejero.

-En la intimidad, puede.

Pero tengo entendido que es un espía de la Santa Sede.

-¿Un tentáculo del papa?

¿Por qué en Escocia?

-Pura ambición.

Así tendría España, Francia y Escocia

bajo su influencia católica.

-Claro. Si María afianza su reinado católico,

Isabel estará rodeada.

-Una alianza y algo de dinero bien invertido,

y los ingleses pueden verse borrados del mapa.

-¿Y eso nos conviene? No me gustaría ver a la Santa Inquisición

asesinando gente por los prados escoceses.

-Bueno...

No adelantemos acontecimientos. Aquí puede pasar de todo.

-Desde luego.

Últimamente, los reyes caen como moscas.

(Caballos al trote)

(AZUZA AL CABALLO)

(AZUZA DE NUEVO)

(RÍE SATISFECHA)

Una vez más, la yegua gana al semental.

Eres imprudente. No es una buena cualidad para una reina.

Y tú, demasiado lento.

Buena cualidad para un amante, pero mala para un jinete.

¿Otra carrera hasta las caballerizas?

Eres incansable.

¿Quieres acabar conmigo?

Todavía no, es que me encanta... cabalgar.

(Golpes y voces de espadachines)

Lord Cecil os está esperando.

-"Eso es imposible".

María no firmará el tratado según está redactado.

-No podemos tener dos reinas en la misma isla.

¿Me habéis llamado para conspirar?

-Vaya, ¿os escandalizáis? Creía natural la traición en vos.

-Solo si el fin lo requiere.

De vos se dice que eliminaríais a vuestro propio padre

si os sintierais amenazado. -¿Lo creéis así?

-Sí, ¿por qué?

-Nunca haría eso.

¿Tanto queréis a vuestro padre?

-Considero que son más peligrosos los hijos.

-¿Entonces qué pretendéis?

-Una de las dos sobra. -No os andáis por las ramas.

-Nuestra verdadera amenaza son España y Francia,

y dos reinas nos debilitan.

-Y por tanto...

-Me parece que enfrentarlas

es la solución. -Y que gane la mejor, ¿verdad?

-No. La peor será la que gane.

Es lo más conveniente.

(Gemidos)

Qué placer.

Qué sensación.

Sí, bastante mejor que cuando nos encerraron en la Torre de Londres.

Si nos hubieran encarcelado juntos, habría sido más morboso.

Para nada, querido.

Sin duda tu morbo se multiplica ahora

por dejarte hacerlo con tu reina.

Que puede perderme en cualquier momento

si no me convierte en su rey.

Los hombres, insaciable Robert, para lo único que valéis

es para copular, y, sinceramente, no todos con el mismo acierto.

Por lo tanto...

Insinúas que no siempre te satisfago...

Digo que los hombres tenéis fácil sustitución.

Cómo te gusta dominar...

Por nosotros.

Por que dure.

Cualquier día

te poseo por donde Dios manda...,

te dejo preñada...

y no tendrás más remedio que hacerme rey.

Te aseguro que Dios no se mete en semejantes intimidades.

Y no necesito un rey, sino un amante.

Y el trono, y un heredero.

¿Mío? Eso ni loca. Terminan convirtiéndose

en la mortaja de sus padres.

A la pareja le dan razón de ser sus hijos.

No insistas más. Nunca me casaré, ni tendré un heredero

que me asesine por la noche mientras duermo.

Yo te protegería. ¿Cómo?

¿Igual que protegiste a tu esposa?

Eres cruel.

Sabes que la quería

y que no estaba a su lado cuando sufrió el accidente.

Ella fue muy oportuna, y tú fuiste muy hábil.

La mejor virtud de las mujeres de mis amantes

es saberse morir a tiempo.

¿Cuántos ha habido

antes que yo? Me ofendéis, "sir" Dudley.

¿Olvidáis acaso que aún soy virgen?

-Majestad, lord Cecil

desea hablar con vos. Decidle que voy enseguida.

Buenos días, majestad.

¿Recordáis que os he hablado

de lord Maitland, del consejo escocés?

Desde luego.

-Majestad.

Acabo de cumplir uno de mis más fervientes deseos.

Gracias. Nunca esperaría tal refinamiento

de un escocés. Debería conocernos mejor.

De quien me gustaría conocer

hasta el último detalle es de mi prima, vuestra reina.

-Dicen que es especialmente hermosa.

¿Y eso a quién le importa? El físico no gobierna.

-En el caso de vuestra prima sí.

No os entiendo.

Con su belleza,

despliega tal encanto natural

que tiene totalmente fascinado a su pueblo.

-No tiene nada que ver, los súbditos ingleses adoran a nuestra reina.

¿Estáis llamándome fea?

-El talento y la personalidad

no necesitan estética.

Cada vez os siento menos escocés.

-Y cuanto más lo conozcáis,

más útil lo veréis para nuestra causa.

Es la mano derecha de Moray,

hermanastro y hombre de confianza de vuestra prima.

Buen aliado, lord Cecil. Siempre adelantándoos al futuro.

¿Puntos débiles? Ninguno.

Excepto... ligeros trastornos de salud...

Ah, bueno, y la persecución implacable de John Knox.

¿Mi prima continúa celebrando misas?

-Todos los domingos.

Podría decirse que está convirtiendo su capilla privada

en un centro de conspiración contra su majestad.

-Peligroso. Hay que atajar eso cuanto antes.

En cuanto firme el tratado de Edimburgo.

-Eso no lo hará jamás.

-¿Por qué estáis tan seguro, lord Maitland?

-¡Dudley, amigo mío!

Qué sorpresa, no esperaba veros aquí.

¿Os conocíais de antes?

-"Sir" Dudley tiene la habilidad de aparecer en cualquier sitio,

incluso donde no se le espera. Cuide sus descortesías.

Nunca estuve de acuerdo con ese tratado,

pero ahora nos puede venir bien.

Prácticamente nos habían invadido los franceses.

-Y Escocia era la entrada del catolicismo.

-Con María al frente, se renueva la situación de emergencia.

-He oído que proliferan las misas por el norte.

Mi prima puede no ser peligrosa por sí misma,

pero me temo que la utilizarla contra mí.

La religión fortalece a los pobres y a los fanáticos.

-Su consejero privado, David Rizzio,

es en realidad un espía del Santo Padre.

-Si ese bastardo del papa interviene, nos estrangulará.

-Obliguemos a María a que se convierta a la fe protestante.

La describís como encantadora y presumida.

Eso coincide con frívola.

No esperará quitarme el trono, ¿verdad, Cecil?

-Casada y con un heredero, eso sería imposible sin una guerra.

-Eso mismo la digo yo constantemente.

-Con alguien que tenga nivel para ser rey de Inglaterra.

Quiero reunirme con mi prima.

Voy a hacerle entender, que, si no firma,

en vez de su prima, me convertiré en su peor pesadilla.

¡Dudley!

Más grande, señor Bautista. Ha de ser más grande.

Este monasterio es un reconocimiento a los beneficios

que nos ha otorgado Dios. Y han sido muchos.

Como deseéis, majestad.

-Majestad, hemos recibido noticias de Escocia.

La reina María envía parabienes y espera reestablecer

el comercio con nuestro país y el intercambio de embajadores.

Nos alegramos de su retorno a Escocia.

Su catolicismo pondrá en su sitio a esa hereje de Isabel.

-Nos convendría firmar una alianza con ella.

-Eso pondría en pie de guerra a Inglaterra. Y tal vez a Francia.

-No tememos a nadie.

Poseemos el mejor ejército. Caballeros,

por favor...

María tiene una cualidad que nos interesa.

-Por supuesto. Que es católica. Y que es viuda...

Y el príncipe está soltero.

-Majestad, el príncipe es demasiado joven.

Tiene 16 años. Los mismos tenía yo

cuando me casé con mi primera esposa.

Visión de futuro, caballeros.

Se lo he dicho muchas veces.

Majestad, permitidme que os presente al hermano Rodrigo López de Segura.

Desea haceros un regalo.

"Libro de la invención liberal y arte del juego del ajedrez".

¿Lo habéis escrito vos?

-Así es, majestad.

No me convence este juego.

El rey no hace apenas nada.

Es la reina quien ostenta todo el poder.

Al contrario, majestad.

Es un juego de estrategia.

El rey tiene la inteligencia. La reina solo es su instrumento.

Son como los leones.

La hembra caza para el macho, que es el dueño de la manada.

Y a veces es... sacrificada para la supervivencia del rey.

Esto es demasiado peligroso, majestad.

Este bosque es conocido sobre todo por sus ladrones.

-Lord Cecil,

dejad de temblar como una novicia.

Quiero que el encuentro sea lo más discreto posible.

-Discreto sí, pero no temerario.

Por nuestro bien habría sido mejor que nos acompañase la guardia.

Habríamos llamado la atención

y todo el mundo sabría que estamos aquí.

No es esa mi intención.

Este lugar es indigno

de una reina.

A mí me encanta. Lo he elegido yo.

¿Vos, hermana?

Le parecía misterioso y romántico.

Ellos nos pidieron el encuentro

y yo he decidido el sitio.

Me muero por ver la cara de mi prima cuando entre aquí.

¿No os preocupa que vuestra prima

no os haya hecho una invitación oficial

y este encuentro sea un tanto irregular?

O bien lo ha querido hacer más íntimo

o se está protegiendo de un posible desencuentro.

Sed prudente.

Isabel puede ser peligrosa.

Tranquilo, hermano.

Somos dos primas que lo único que quieren es conocerse personalmente.

Eso es todo.

Eso y que el hecho de que seáis católica

choca frontalmente con el Tratado de Edimburgo.

Que pretende obligaros a ratificar.

¿Y renunciar al catolicismo? Jamás.

No es solo vuestra fe. Un matrimonio con un francés o español

y peligraría la soberanía de Inglaterra.

Todos países católicos. Es una buena idea.

Solo me casaré por amor.

Y si es un príncipe católico, muchísimo mejor.

Insisto, guardaos bien de Isabel.

Las mujeres son más civilizadas que los hombres,

incluso en Inglaterra.

Conducidme a vuestra mejor habitación.

Mary, ya sabes lo que tienes que hacer.

Ya han llegado.

¿Dónde está mi prima?

Aquí.

Lord Maitland, es mucho más bella

de como me la describisteis.

Querida prima,

ardía en deseos de conocerte.

Después de tanta correspondencia, es como si te conociera

de toda la vida. Eres tan bella,

tan...

Tan angelical.

Y tú prodigas tanta seguridad y personalidad.

Ya me habían ponderado tu inteligencia

y tu capacidad de gobierno.

Espero no defraudarte.

Quiero presentarte a mis consejeros, lord Cecil y "sir" Robert Dudley.

Ah, "sir" Dudley, he oído hablar mucho de vos...

Debéis ser un gran consejero.

Majestad, nada me da más placer que servir bien a mi reina.

Dejadme que os presente a mi trovador particular.

A falta de un mejor consejero,

tengo un magnífico músico a mi lado.

Mi fiel... Rizzio.

-Majestad, como verá,

no le falta sentido del humor.

Espero que me recuerde.

Soy el conde de Moray, regente de Escocia

y hermano de la reina. ¿Cómo poder olvidaros?

Fuisteis pieza fundamental en la firma de nuestro Tratado

de Edimburgo. Prima, te traigo un obsequio.

Mi retrato.

Es precioso.

Me tienes que presentar al pintor.

¿No tienes un buen retratista?

Me gustan más los paisajes.

Se dice que al último pintor que la retrató lo mandó decapitar.

Toma, el mío. A ver qué te parece.

¡Oh!

¡Un anillo!

Es maravilloso.

-Majestades, tal vez podríamos tomar un refrigerio

mientras hablamos del tema que nos ha reunido aquí.

¿A qué os referís?

Yo he venido a conocer a mi prima.

Por supuesto, y yo también. Pero el tiempo es oro y, como sabes,

tu condición de católica, que yo respeto,

hace imprescindible que ratifiques nuestro tratado.

¿Ese es el motivo?

Me parece un tema bastante delicado. Se firmó en mi ausencia

y sin mi consentimiento. Para que, entre otras cosas,

pudieras tener un país en paz donde reinar.

Un país donde reino. ¿Cuál es el problema?

Como católica, podéis concertar alianzas

que perjudiquen a nuestro país. -¿Por qué haría una cosa así?

¿Para apropiarse de mi reino, por ejemplo?

Soy descendiente de Enrique VII

y, por tanto, heredera al trono de Inglaterra. No tengo necesidad

de quedarme con nada que realmente

ya me pertenece. -¿Veis a lo que me refiero?

Puedes estar tranquila.

Nunca haría tal reclamación mientras estés viva.

Hay una obsesión patológica a mi alrededor sobre mi sucesión.

El que no me quiere ver casada y preñada,

me quiere ver muerta.

-¿Muerta?

Eso no ocurrirá mientras yo viva.

Tranquilo, querido amigo. Tengo la intención de sobreviviros

a todos. Ojalá pudiera decir lo mismo.

-¿Os sentís amenazada?

-De ninguna manera, goza del cariño y del respeto de todos sus súbditos.

Pues...

como no queremos perder nuestros reinos,

mejor unidas que enfrentadas por un tratado.

Completamente de acuerdo. Olvidémoslo.

Pero debes renunciar formalmente al trono de Inglaterra.

¿Bromeas?

Ni puedo ni quiero renunciar a un derecho divino.

¿Derecho divino?

¡Qué estupidez!

No tenemos alternativa. O estás conmigo

o estás contra mí.

-Majestades... ¿Me amenazas?

Tu existencia amenaza la paz de Inglaterra.

Y la tuya me priva de la corona.

Pero, tranquila, que no soy tan ambiciosa y sabré esperar.

Testadura e ilusa como tu madre.

Mejor ser testadura

que ejecutada por adulterio y brujería como la tuya.

He venido aquí como prima y amiga

para reforzar nuestros reinos con una alianza.

¿Qué alianza? Es una imposición en la que solo puedo perder.

Te creía más inteligente. Y yo a ti, menos autoritaria.

-Creo que es mejor dar por terminado el encuentro.

-Estoy de acuerdo.

Tendrás noticias mías. Sí, por favor, mándame tu retrato.

Soldados, acompañadles a la frontera.

Sois responsables de su seguridad.

(Campanadas)

Como sabréis, me he propuesto retomar el Concilio de Trento.

Gran idea, santidad. Contáis con todo mi apoyo.

Las ideas reformistas de Lutero y Calvino

nos están haciendo muchísimo daño. No dejan de ser meros teólogos.

Herejes, sí, pero teólogos.

Me preocupan más quienes les sustentan desde el poder.

Isabel.

Santidad, si queremos que el mundo siga siendo católico,

debemos eliminar a Isabel.

Si no, el protestantismo se extenderá por el Nuevo Mundo

y entonces ya no habrá remedio.

Duras palabras las vuestras.

Sobre todo, pronunciadas entre estas cuatro paredes.

Los herejes deben ser eliminados de la faz de la tierra.

Aunque lleven corona.

Estoy de acuerdo con vos.

Vuestra Santa Inquisición ha demostrado ser todo un acierto.

Una de las conclusiones del concilio

ha de ser extenderla a Italia y Francia.

Muy acertado, santidad.

Pero acabar con un pecador de Castilla

no es lo mismo que acabar con la reina de Inglaterra.

Santidad...

¿Puedo ser directo con vos? Desde luego.

Vuestro predecesor me tenía una inquina extrema.

Nunca me perdonó mis posesiones en Nápoles,

de donde era originario. Eso es agua pasada.

Nuestros enemigos aprovecharon esas malas relaciones.

Vos también pactasteis con Isabel cuando os convino.

Era la única forma de que abandonara el continente.

En este juego hay tres participantes,

y la mayoría de las veces

Francia se acuesta como aliada y se levanta como enemiga.

Es lo natural de un francés.

¿Y Flandes? ¿Y Escocia?

No os preocupéis por Flandes.

Y en cuanto a Escocia, vuelve a ser católica, sí.

Que haya una católica en el trono

no significa que todo el país lo sea.

Escuchadme.

Si conseguimos hacernos con Escocia, entraremos en Inglaterra.

Francia ya lo pretendió... y le salió muy mal.

España no es Francia.

¿Qué sugerís?

Sugiero convencer a María

de la conveniencia de contraer matrimonio con mi hijo,

el príncipe Carlos.

Excelente disparo, majestad.

Tenéis una puntería magnífica. ¿Cómo lo hacéis?

Es fácil.

Imagino la cara de mi prima en lugar de la diana.

(Risas)

¿Es tan fea como dicen? Horrorosa.

Pero tiene aún más fea el alma.

Otro estupendo disparo, majestad.

Continuad vosotras.

Demos un paseo, Rizzio.

Aquí no, Rizzio, pueden vernos.

Es que no soporto verte así... Tan... preocupada.

No estoy preocupada, sino decepcionada.

Creí que Isabel sería más razonable. Te envidia.

Por tu inteligencia, pero sobre todo... por tu belleza...

¿Hasta dónde crees que sería capaz de llegar mi prima?

Hasta donde le permitamos. Deberíamos reforzar tu seguridad.

Acabas de preocuparme. No exageres. Nunca llegaría a tanto.

Teme por su trono y económicamente no puede permitirse una guerra.

Podrías ser su principal objetivo.

Dame soluciones.

De sobra sabes que solo tienes una solución.

¿Cuál? Viene tu hermano.

Desde la reunión con Isabel está tenso y agresivo.

No me fío de él. Pero ¿te fías de alguien?

Solo de ti, majestad.

Buenos días, majestad. Buenos días, hermano.

Por muy temprano que venga a ver a mi hermana,

siempre os encuentro a su lado.

Para mí, los asuntos de la reina no descansan.

Y vos tampoco. Le pedía consejo

sobre cómo actuar ante la actitud de mi prima.

Y yo iba a decirle que debe contraer matrimonio.

Me sorprendéis, Rizzio.

Por su egolatría, Isabel ni quiere casarse ni tener descendencia.

¿Adónde queréis llegar?

Si María se casa, los ingleses la verán como una reina responsable

capaz de garantizar el futuro de su país.

Eso no es tan fácil. Escoceses e ingleses tienen

grandes diferencias. Deja que termine.

Si termináis casándoos con un príncipe católico,

español o francés,

tendréis fuerza para optar al trono de Inglaterra

e imponer vuestra religión en ambos países.

Isabel no lo permitirá.

Será la guerra. A eso mismo

me refiero.

Habláis así porque no será la sangre de vuestro pueblo

la que corra en el campo de batalla. No me hagáis reír.

Masacrasteis a vuestros compatriotas aliados

con los franceses sin parpadear. ¡Miserable!

¡Retirad esas palabras ahora mismo! ¡Basta!

¿Desenvaináis ante mí? Discutiendo no arreglaremos nada.

Tenéis razón, majestad.

Creo que aquí estoy de más. Con su permiso.

Adelante.

Cuida tus provocaciones. No siempre podré defenderte.

Es mejor tener un enemigo fuerte que un aliado débil.

Con tu llegada ha perdido todo su poder.

Tendremos que andar con cuidado.

Necesito a Moray para controlar a los lores.

No nos queda más remedio que acudir

a Maitland.

No me gusta Maitland. Siempre es demasiado amable.

Corre el rumor de que nos espía para Isabel.

Puestos a tener un traidor,

mejor que ese traidor sea de los nuestros.

Ese encuentro con María ha sido un completo error.

Está inquieta, furiosa...

-Eres su amiga, le pudiste aconsejar no hacerlo.

-Y tú eres su amante, y a ninguno nos hace maldito caso.

-No olvides que, antes de amiga o mujer, es reina.

-Bueno, es reina por accidente.

Parece que María no tardó en restregárselo

y recordarle que la reina de Inglaterra y de Escocia era ella

por sucesión y por designio... divino.

-Sí, bueno, María es el problema.

¿Dónde estabais?

Cuidando tu baño.

Si para eso hacen falta dos personas, no quiero imaginar

lo que necesitaríais para gobernar.

-Tranquilízate. Si fuera por él, viviría cosido a tu falda.

Sí. Siempre que esa falda condujese a un trono.

-¿Por qué...? ¿Por qué me haces pagar tus tensiones?

¿Qué te pareció mi prima?

¿Puedo ser sincero?

Ya has dicho bastante.

¿Cómo se puede ser tan estúpido?

Mi prima tiene la agresividad de los débiles.

Pero, sin control, puede ser un peligro.

-¿Y cómo viste a su hermanastro, el regente Moray?

Sobornable,

adulador... y nada de fiar.

-Isabel, no tienes nada que temer de María.

Es hermosa...

y, al parecer, hace con los hombres lo que le apetece.

Isabel, realmente no entiendo lo que quieres decir.

Decide de qué lado estás antes de cometer un error irreparable.

(CON RABIA) Si ella pretende inquietarme,

yo haré que no pueda dormir.

No estáis comiendo nada, majestad.

Es desagradable, fría, calculadora y ambiciosa.

Olvidadla.

-Al menos mientras cenáis.

-Ya sabéis que los disgustos os afectan al estómago.

Y mi prima me corta la respiración.

Esta carta es un nuevo insulto.

Insiste en que abrace la Reforma protestante.

-Os lo pido, majestad, comed algo.

Y por si fuera poco, ahora también he de preocuparme por mi hermano.

Majestad, señoras...

Se supone que cenábamos en el gran salón.

No estoy de humor.

¿Es que... pasa algo?

Dejadnos un momento. Os llamaré más tarde.

Estás infinitamente mejor desnuda.

Eres un cínico.

¿A qué viene eso?

Dices que me deseas,

pero me obligas a ofrecerme como esposa a toda Europa.

Me siento como mercancía. ¿Tan pronto te has cansado de mí?

Tu matrimonio no tiene nada que ver con nuestra pasión.

Es una cuestión de estado.

¿Qué? ¿El matrimonio o nuestra pasión?

El matrimonio.

Creía que los romanos erais más románticos.

Y yo, que las escocesas erais más frígidas.

Cualquier príncipe católico nos vale.

Incluso un infante.

Lo dicho, eres el romanticismo personificado.

Siento... ser tan pragmático.

¿Cómo me perdonarás?

Tú sabrás...

Oh, Rizzio.

Esta pasión me está volviendo loca.

¿Quieres que pare?

Si se te ocurre parar, haré que te corten... la cabeza.

Si mi prima es realmente virgen, no sabe lo que se pierde.

¿Por qué paras?

Tienes unas manchas muy extrañas en la espalda.

¿Qué dices?

Y en la cara también.

(Puerta abriéndose)

Varicela.

-¿Es grave?

-Bueno, en los niños, no.

Pero en los adultos puede provocar incluso la muerte.

-¿Quién lo sabe?

-Aparte de nosotros, sus cuidadoras.

-Que no salgan de aquí.

Nadie debe conocer la enfermedad de la reina.

Nuestro futuro puede depender de ello.

-No os preocupéis, lord Cecil.

-Esto confirma mis temores.

Si la reina muere sin descendencia, puede ser nuestro final.

-Me he ofrecido mil veces a ser su esposo.

-No insistáis, Dudley.

Ella no os considera digno de ser su rey.

-No hablamos de dignidad. Estamos hablando de descendencia.

-Ya hemos tenido suficientes bastardos en nuestro trono.

-Pues no nos ha ido nada mal.

¿Deseabais verme, majestad?

Sí, lord Maitland. Iré directamente al grano.

¿Qué os parecería si os hiciera mi hombre de confianza?

Esta proposición me pilla por sorpresa, majestad.

Ya lo veo, os estáis ruborizando.

No sabía que entre vuestras virtudes estuviera la falta

de ambición. ¿Qué decís?

¿Os interesa el cargo, Maitland?

Desde luego, majestad.

Muy honrado.

Con una condición. Decidme.

Debéis dejar inmediatamente de espiarme

para lord Cecil.

Majestad, no tengo palabras...

Me temo

que os hemos pillado in fraganti y ahora tenéis que cambiar de bando.

Otra vez.

Estáis ofendiéndome. Tranquilo.

Olvidaré vuestras indiscreciones si a partir de ahora me sois leal.

Contad con ello, majestad.

Vuestra primera misión consistirá en viajar a España.

Quiero que tratéis la propuesta

de matrimonio con el príncipe Carlos.

¿El hijo del rey?

Apenas es un niño y goza de poca salud.

El clima escocés le sentará bien.

Partid inmediatamente y mantenedme informada de las negociaciones.

¿Qué va a hacer tu hermano cuando vea que ha sido sustituido?

¿Sustituido?

Sigue siendo muy útil. No admitirá su pérdida de poder.

Siempre tan suspicaz...

Iniciará una batalla.

Pues... le combatiremos juntos.

(Pasos a lo lejos)

Majestad...

Hacemos todo lo que está en nuestras manos,

pero la fiebre no remite.

Y las heridas por la caída no terminan de cicatrizar.

En esta inmunda ciudad de agua corrompida

y repleta de enfermedades.

Creí buena idea trasladar la corte a Madrid,

pero empiezo a dudarlo seriamente.

-La ciudad está creciendo.

Muy pronto será el reflejo de nuestro imperio.

Madrid no representa nuestro imperio, que se sustenta en la fe.

Tengo pensado un lugar más digno

y que reflejará la gloria de nuestro Señor.

Así que lo habéis intentado todo...

-Así es, majestad.

Todo no, mi buen amigo.

¿Qué es esto, majestad?

Es la momia de fray Diego de Alcalá.

Fue un santo en vida y también lo es ahora.

Ayudará a sanar a mi hijo.

(Grito de terror)

Ya empieza a surtir efecto.

(GRITA ATERRADO)

Su cara es lo que me preocupa. Tiene muchas pústulas.

-"El ataque fue fuerte. -Mejor el desprecio"

que el aislamiento. ¿O has olvidado los meses encarcelados?

-Ya pagarán por ello.

Lo juro.

-No puedo controlar a todos.

A mí por supuesto.

Lo contrario es sublevación.

-No creo que a vuestra reina le gustase si se enterara.

¿Qué estamos buscando? "Un marido".

Quiero casarme contigo.

"Dinero es poder".

"Y si Felipe acumula más poder, será nuestra perdición".

No podemos permitirlo.

"Las murmuraciones que llegan a mis oídos"

son traición.

¡Puedo ver en vuestro rostro el de Jezabel!

Siempre igual. ¡Fuera! -"La reina María os considerará"

un insulto. -¡Maldito bastardo!

¡Quietos! -"Es una batalla,"

no un juego de damas. Dad la orden.

¡Por María!

-"María ya tiene

un pretendiente. Como vos deseabais, un lord inglés".

¡Jamás!

Reinas - Capítulo 1: El regreso - ver ahora

14 de abril. La República

14 de abril. La República narra cómo el pueblo de Madrid celebra la proclamación de la II República hasta el final de sus días con el Golpe de Estado. Un periodo repleto de historias en la que Fernando y Alejandra lucharán por vivir su amor imposible dentro de unos años claves para la Historia de España. No te pierdas esta bonita historia de amor rodeada de hitos históricos en RTVE.es

No recomendado para menores de 12 años 14 de abril. La República - Capítulo 1 - Ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

Justo Herranz.

-Manuel Suárez Fernández.

Las ciudades son republicanas. -Entonces...

-Lo hemos conseguido. La república es un hecho.

Alcalá Zamora exige al rey que deje el país.

Ya es oficial, señores. Estamos en una república.

El hombre que vive en el palacio de Castro

y que ha usurpado tu título tampoco se llama Gonzalo.

No podía ni imaginar

que detrás de su pasado se escondía un impostor

cuyo verdadero nombre es Ramiro Villaseca.

¡Maldita zorra!

-¡Suéltame, Ramiro!

Ramiro Villaseca.

El conde de Villahermosa tenía razones más que suficientes

para desenmascarar al impostor que le usurpó su apellido y su casa.

¿No crees? -Pero...

De momento tengo que anunciarles que he firmado una orden de arresto.

Una orden contra el marqués de Castro.

Adiós, Gonzalo.

Adiós para siempre.

¿Y si todo sale mal, Vicenta?

-Tranquila.

Todo irá bien.

Ya lo verás.

¿Y tu amigo Fernando?

¿Sabes cuáles son sus planes ahora que será destituido del cargo?

-No.

Y no he vuelto a saber más de él.

-El otro día vino a despedirse, se marcha a Madrid.

Podemos elegir y votar, como vosotros.

-Y el amor libre. -¡Y dale!

No para, ¿eh? -Si es libre,

alguna oportunidad más tendré.

¡Viva la república, compañera!

¡Viva la república!

(TODOS) ¡Viva!

¡Viva la república!

(TODOS) ¡Viva!

¡Viva la república!

(TODOS) ¡Viva!

"Ni siquiera se llama Gonzalo. En él se escondía un impostor".

-"No es ese su nombre".

-"Su verdadero nombre es Ramiro Villaseca".

-"¿Vas a detener a Gonzalo?".

-"Ramiro Villaseca".

"A partir de ese momento pasó a llamarse Gonzalo".

"Gonzalo López".

"Unos años después se casaba con Irene".

"De ella heredó el título de marqués de Castro".

-Ábranlo.

Llama al timbre

Buenas tardes.

-Buenas.

-Soy Ludi, la nueva.

-¡Dios mío! ¿Y entras por la puerta principal?

Ven conmigo.

La señora te esperaba esta mañana. ¿Dónde estabas?

-El tren se averió... -Lo importante es que estás aquí.

-¿Pasa algo?

-Es el cumpleaños de la señorita Beatriz.

Van a llegar los invitados y todo debe estar como a la señora le gusta.

Prefiere que los invitados cojan su copa y nosotros les sirvamos.

Ya te enterarás de sus gustos.

-¿Voy a verla? Tendré que presentarme.

-Ya habrá tiempo de presentaciones.

Tu habitación está junto a la mía.

Nos levantamos a las 6.00.

Tendrás que estar pendiente de la señorita siempre.

¿Tienes el sueño duro?

-No, me despierto con facilidad. -Mejor.

Tu habitación.

Tus uniformes. Eran de la anterior doncella.

Tenía mucho más que tú, pero con unas pinzas lo arreglamos.

Timbre

Los de la pastelería. Ponte el uniforme de gala.

Ahora te veo. -¿Siempre es así?

-Esto es Madrid, el que no corre vuela.

Bienvenida.

Llaman a la puerta

Ya están aquí.

-Francisco, Mercedes,

bienvenidos.

Leocadia, Agustín. -Perdonad el retraso.

Las reuniones en el Banco Central no parecen tener final.

Así es el futuro.

-Todo es complicado ahora. Al menos alguien saca adelante el país.

-No hablaré de política en el cumpleaños de mi hija.

Beatriz, felicidades.

-Gracias.

Ya eres toda una mujer.

Mamá no está tan segura.

-Son solo 17 años. Suficientes para lucir mi regalo.

-¿Qué es, Mercedes?

Algo que te va a gustar.

Mejor vayamos a tu habitación.

-Siendo de Mercedes, será sorprendente y caro.

-De un gusto exquisito, seguro.

Y ahora debo seguir atendiendo a los invitados.

-Por supuesto.

-Los León no podían faltar.

-Agustín tiene buen trato con Francisco.

-¿Quién lo ha puesto en duda, hija mía?

-Voy a ver cómo está la tarta.

¡Mercedes, es una maravilla!

Justo lo que quería.

Muchas gracias. Estás muy guapa.

Pronto tendrás más de un enamorado rondándote.

Mi madre los espantará a todos. Para ella siempre seré una niña.

Tu madre se desvive por ti.

Ella pensaba que jamás cumpliría los 17 y por eso me protege.

A veces es demasiado, me siento como en una cárcel.

Ya no eres una niña. Debes entenderlo mejor que nadie.

Sí, lo entiendo.

Pero Fernando también se preocupa por mí y no es como ella.

Es tu hermano, no tu madre.

¿Sigues sin decirle nada?

No hay nada que decir.

¿Te vas a dar por vencida?

Fernando y yo somos amigos desde siempre.

Pero tú lo quieres y eres perfecta para él.

Eso no importa. ¿Cómo no va a importar?

¡No importa porque él no me quiere a mí!

No lucharé contra lo que no se puede vencer.

¿Cómo puedes decir eso?

A veces los sueños se cumplen.

Pero hay que luchar.

Siempre.

Hasta el final.

¿No es eso lo que me decís todos?

Tienes razón.

Hay que luchar por lo que se quiere.

¡Mamá, no empieces!

-Está guapa la señorita, ¿verdad?

¿Y a ti qué te pasa?

-Me ha recordado a una fiesta de hace varios años.

La señora había vuelto de Madrid y también estaba muy guapa.

-El vestido es precioso, Mercedes.

Un poco atrevido para mi gusto, pero precioso.

Gracias. Lástima que Fernando no haya llegado a tiempo para verlo.

Sí, lástima. Hubiera sido muy de su agrado.

Pero Fernando es así.

A partir de cierta hora es difícil contar con él.

Debería estar en el cumpleaños de su hermana.

Sí, es muy importante para Beatriz.

Bueno, pero tranquila.

Él sabrá cómo resolverlo.

Traerá unas flores, la acariciará y después todo habrá quedado atrás.

Conoces a mi hijo mejor que yo.

Al que tampoco veo es a mi padre.

Creo que está con Agustín en el despacho.

Ya sabes cómo son los hombres, han de hablar de sus cosas.

Y les dije que nada de política.

No puedo ignorar lo que está pasando.

Ni tú ni yo ni nadie de bien.

-Tú debes velar por tus intereses, Agustín.

Esas tierras os han dado rentas durante generaciones.

-¿Crees que no lo sé?

Pero ahora todo ha cambiado.

Estoy comprometido, Paco.

Políticamente comprometido.

-Pero sin poner en peligro vuestro patrimonio.

-Esos partidos de izquierda, esos socialistas,

nos van a quitar lo que es nuestro.

Llevarán al país a la ruina.

Y tenemos que impedirlo.

Si no hubiéramos sido tan confiados...

-En el nuevo gobierno hay ministros conservadores.

Y conoces algunos.

-Maura, la vergüenza de su hermano.

-Sin embargo, algunas medidas,

como devaluar nuestra moneda en el exterior,

no dan los resultados previstos.

-Algo tendremos que hacer.

No podemos quedarnos esperando

a que los anarquistas vengan a nuestras casas a quitarnos

lo que nos ha costado años conseguir.

-Entonces sigues decidido a no sembrar.

-No cabe otra salida.

-Tú sabrás.

Pero un órdago así implica tener una red de seguridad.

O te puedes ver en un serio compromiso económico.

-Por eso necesito tu ayuda.

Si no siembro, no obtendré esos ingresos

y necesitaré que el banco me dé crédito.

Quiero que me garantices que si esa situación llega, tendré el dinero.

-Querido, a diferencia de ti, yo soy un hombre muy práctico.

No quiero decir que apoye la república ni a los socialistas.

Pero digamos que no comparto tu vehemencia.

-No vas a ayudarme.

-Yo no he dicho eso.

Pero la situación actual no es nada fácil, tienes que darme tiempo.

Me pregunto qué opina tu hijo.

¿Por qué nunca está presente cuando hablamos de estos temas?

Pasear por Madrid

derrochando al francés,

merendar en el Ritz

y en el Palace también.

Pretendientes lucir

en revistas de postín.

Viudita con dinero,

la más guapa de Madrid.

Viudita con dinero,

¿qué más se puede pedir?

Señoritas, tienen el privilegio de entrar

en el mayor santuario de Madrid.

Y como pueden ver, no es ninguna iglesia.

Y eso que fue educado en la fe.

No miento, El Alemán es el mejor cabaré de Madrid.

Es cierto, las cosas como son.

Se queja todo el tiempo,

pero no le hagan caso.

Esta pantomima es su estrategia para seducirlas.

Hay que disfrutar de la vida. ¿No es eso la república?

La república o la buena vida.

Hay que joderse, Antonio.

Dejan una cuenta pendiente

y encima piden champán francés.

Dile que por muy escritor que sea,

como no pague, no hay champán francés ni inglés.

¿Ya estamos otra vez?

Pero ¿a ti qué te pasa?

Eres un poquito duro de sesera.

Aquí solo hago negocio yo.

¡Venga, tira!

Mis amigas necesitan champán francés.

-Estupendo, caballero.

Bueno... ¡Fernando, cuidado!

-¡Hijo de puta!

Este hombre está loco.

No, no está loco.

-¿Estás bien?

Estoy bien, Paco, tranquilo. Gracias.

¡Por fin!

Estoy agotada.

¿Cómo ha ido con Francisco?

¡Valiente amigo!

No quiere darnos el crédito.

-No. Ha dicho que tratará de hacer lo que esté en su mano,

pero tenemos que esperar.

-Pero esa finca ha pertenecido a mi familia durante siglos.

Agustín, no puedo perderla.

-¿Crees que no lo sé?

-Escúchame, Agustín.

En su día, fuiste asesor de Antonio Maura.

Tu compromiso político está claro.

Se trata de no sembrar y correr el riesgo de arruinarnos

o de olvidar la política y sembrar, como siempre.

-¿Crees que es tan fácil?

-No permitiré que esto arruine a nuestra familia.

-Está bien.

Sembraremos.

¿Y sabes lo que pasará?

Yo te lo diré.

Que tú, como una Osuna, tendrás que explicarle a los Lara

y a los demás grandes de España por qué no estás con ellos.

Tu apellido y nuestro prestigio

quedarán comprometidos por esta decisión.

¿De verdad crees que no nos veremos afectados?

Cuando esos republicanos del demonio

pongan en marcha sus planes,

vendrán a quitarnos

lo que es nuestro.

Todo por lo que hemos luchado tantos y tantos años.

No importará que esa finca sea de tu familia.

Se la repartirán como una tarta.

Y a nuestros hijos no les quedará nada. ¡Nada!

¿Comprendes ahora, Leocadia?

-¿Qué vamos a hacer?

-Seguir velando por el futuro de esta familia.

Pero para eso te necesito fuerte, como siempre has sido.

Ahora nos toca esperar.

Puede que Francisco nos dé el crédito.

-Estamos en manos de Francisco León y no me fío de él ni de su hija.

No me gustan.

Otra botella, Paco.

Claro.

¿Qué tal ese brazo?

Bien, no duele.

Supongo que me lo tengo merecido.

Un marido despechado es peligroso.

No lo pensaba mientras estaba con su mujer.

Claro, claro.

Nada que no se olvide con una buena compañía.

Son guapas.

Y parecen divertidas.

Sí.

Uno puede estar siempre acompañado y sentirse solo.

Seguir buscando...

Una rueda eterna, un camino que nunca acaba.

Buscar, buscar... ¿Estamos hablando de amor?

"Hablamos de nuestra alma gemela".

"Esa que nos espera en algún lugar".

Llaman a la puerta

Hablan en francés

Niña...

Niña...

Niña, despierta.

¡Despierta!

Menos mal que tenías el sueño ligero.

Ve con la señorita.

-¿Qué pasa? -Está mala y han llamado.

-¿Mala?

-Sí, mala.

Tose

Señora, ¿necesita algo?

-Tiene algo de fiebre, trae más paños húmedos.

Habrá que hacer noche con ella.

-No se preocupe.

-Eres la nueva, ¿no?

-Sí, Ludi. No pude presentarme.

-Traes buenas recomendaciones de mi prima Isabel.

-Doy gracias a la Sra. de Viana.

-Necesito que alguien esté pendiente de Beatriz.

Esto pasa a veces. Hay que vigilar que no se ponga peor.

Que no coja frío, que tome sus medicinas y que beba agua.

Yo no puedo con todo.

-No se preocupe, voy por compresas.

-¡Ludi!

Bienvenida a mi casa.

Ya puedes irte a descansar. Se quedará Ludi.

-Gracias, señora.

Muchas gracias.

Llegas a tiempo, hijo. ¿Te caliento leche?

Ya lo hago yo.

Nosotros no estamos hechos para trajes.

Solo sabemos trabajar con estas.

Todo puede cambiar.

Eso dicen los del nuevo gobierno, ¿no?

Eso dicen.

Nada puede cambiar de un día para otro.

¿Qué ocurre, padre?

¿No te dijo nada el señorito?

¿Decirme qué?

¿Qué pasa?

No se va a sembrar.

¿Qué?

Padre, eso no puede ser.

El señor ya ha dado el aviso.

No quiere que se siembre y la noticia ha empezado a correr.

Gracias. Espero que esté bien cargado.

Encontrarte solo es una sorpresa.

¿Dónde te has dejado a tu gemelo?

Mercedes...

Por Dios, ¿qué te ha pasado? Nada.

Un accidente sin importancia.

¿Estás seguro?

No. Estuve a punto de desangrarme, pero...

¡Eres un tonto!

Un tonto de remate al que ayer echamos de menos.

A ver, ¿qué se supone que he hecho esta vez?

El cumpleaños de Beatriz, tu hermana.

¡Maldita sea!

Estuvo esperándote toda la tarde.

Al final pidió a las criadas que te guardaran

el trozo de tarta con más nata.

No puede ser.

Soy un miserable.

Solo un idiota.

Termínate ese café, adecéntate y ve a casa.

No le importará.

Tú siempre estás ahí, ¿eh?

Siempre que me necesites.

Y ahora me necesitas.

¿Qué pasa?

Le prometí a mi padre que no diría nada, pero...

Pero no puedo.

Fernando, tu familia tiene problemas.

Problemas económicos.

Tu padre le ha pedido un crédito al mío.

No sé de qué me estás hablando.

Precisamente de eso.

De todo lo que no sabes y deberías saber.

Esta vez no puedes quedarte al margen.

Es serio.

Teresa, hija, que parece que estás dormida.

Toma el café.

Que lo necesitas. -¿Esto es así todas las noches?

-No, solo cuando está mala.

Si la cosa empeora, llaman a un médico.

Y a temporadas la llevan a un sanatorio.

-Pobrecita. -Sí.

A la señora se la comen los nervios por este tema.

No te extrañe si está de mal humor.

Ya estoy yo aquí para que no te llegue.

-Gracias.

-De nada, yo sé lo que es llegar a una casa y no tener en quien confiar.

-¿Hace mucho que estás aquí?

-Pues va para cinco años.

Antes estuve sirviendo en casa de unos amigos de la señora.

Soy de un pueblo de Burgos, pero llevo mucho tiempo aquí.

Algún día volveré al pueblo.

Me casaré con un buen hombre y montaré una taberna.

-El señorito no llegó anoche.

La señora estaba preocupada por eso. -Sí.

Con lo que quiere a su hermana, es raro que no estuviera en la fiesta.

-¿Y cómo es?

-Pues...

No hay día que no te sonría si se cruza contigo por un pasillo.

Siempre con una palabra bonita, un buen gesto...

Y es tan guapo que no me extraña que todas estén locas por él.

-¿Y él por ellas?

-No, no. No ha nacido todavía mujer que lo cace.

O al menos él no la ha conocido.

La república cumplirá todas sus promesas.

Prometió la reforma agraria y la hará.

Prometió el sufragio universal y las mujeres votarán.

Es una deuda histórica.

-Darle el voto a la mujer es dárselo a sus confesores.

¿A quién votarán los curas?

-No tiene nada que ver. La república...

-Si la república permite a la mujer votar, ganará la derecha.

-Yo soy mujer y no tengo confesor.

Y votaré a la izquierda porque de ello depende

el futuro de este país y de mi hijo.

La derecha atenderá a los derechos de unos pocos.

Por eso soy miembro del Partido Socialista y apoyo a la república.

-Todos aquí apoyamos a la república.

-No los que queréis que solo la mitad opine.

La república es libertad,

pero para todos, no solo para unos pocos.

¿Qué pasa con las mujeres?

¿Quién va a decirme que soy menos que un hombre para decidir, usted?

La república debe escuchar todas las voces.

La tuya, la tuya,

¡la tuya!

Todas las voces formamos la república y tenemos derecho a ser escuchados.

Todos.

-Poco más se puede decir ante tanto fervor.

-Encarna...

Ya lo has visto.

Todos escuchándote, no se oía ni una mosca.

-¿Quién es esa mujer, Andrés?

-¿No lo sabes? -No.

-Amparo Romero.

Después de la noche que ha pasado, lo mejor es que descanse.

Lo siento, mamá. No tengo disculpa.

Al menos esta vez no hubo que llamar al médico.

No debes preocuparte. Está bien.

Eso dijeron en el último reconocimiento.

No me fío del médico. La infección puede ir a más.

La tuberculosis no se cura. No tiene tuberculosis.

Puede serlo. Y esa condena va a llevarla a la tumba.

Por favor, no digas eso.

Ven.

Fernando, prométeme que pase lo que pase,

siempre cuidarás de tu hermana.

Si yo faltara,

si tu padre o yo no estuviéramos, prométeme que te harás cargo.

Pero ¿qué estás diciendo?

Mamá, ¿qué ocurre?

Ya te lo he dicho, lo de tu hermana.

No me refería a eso.

Hay algo más, ¿verdad?

Nada. ¿Qué va a ocurrir? No hagas caso.

Últimamente todo es demasiado complicado.

Voy a organizar la cocina.

Si no, no tendremos la comida a punto.

El partido me pidió que viniera a Madrid.

Pero no me han dado ninguna dirección.

-No es tan fácil. El partido es cada vez más grande.

-Lo sé, pero yo he dejado a mi hijo y a mi familia lejos.

Y empiezo a pensar que no debería haberlo hecho.

-Ni hablar.

Lo he hablado con Olmedo y está de acuerdo.

Hay que pasar a la acción.

Ha llegado tu momento.

-¿Qué es lo que queréis de mí?

-Que hagas lo que has hecho antes.

Sobre lo del voto femenino no hay consenso en el partido,

ni entre las mujeres.

-Sí, claro que lo sé.

-Si queremos convencer a los demás, tendremos que ponernos de acuerdo.

Ya lo has visto. Tú consigues lo que otros no conseguimos.

Te daremos una tribuna.

Tienes que preparar un buen discurso.

Con tu voz, con tus palabras...

Como tú sabes.

Tienes que convencernos a todos.

¿Quién es?

Él dice que lo envía la CNT. ¡Anarquistas del demonio!

Siempre igual, solo piensan en ellos.

El amo y señor de estas tierras

no va a sembrar.

Perderéis el trabajo y tendréis que ir a casa

y explicar a vuestras mujeres, a vuestros hijos, a los tuyos,

¡a los tuyos!, por qué esta república no defiende vuestros derechos.

Por qué los que os prometieron no se cumple.

Por qué el señor dispone de vuestras vidas

como si fueran suyas

sin que podáis hacer nada para remediarlo.

No está claro que no se siembre. Don Agustín vela por nosotros.

Los señores juegan muy bien sus cartas, ¿sabéis?

Siempre tienen entre nosotros alguien cercano

para que no usemos nuestra fuerza.

Todos saben de qué palo estoy hecho.

Nadie me ha regalado nada, y menos tu sindicato.

Al igual que ellos,

yo solo tengo a estas para ganarme la vida.

Podéis esperar.

Esperar y esperar

hasta que os hartéis.

El resultado seguirá siendo el mismo.

No llegará un jornal a vuestras casas porque no habrá siembra.

Te equivocas de enemigo.

No, vosotros sois los equivocados.

Pregonáis por los campos sin importaros nada.

Estas tierras no pertenecen a ningún cacique.

Claro que pertenecen a un cacique.

Propietarios, terratenientes...

¡Caciques!

¿Y qué vais a hacer?

¿Matarlos a todos?

Los señores siguen siendo los mismos de siempre,

con los mismos privilegios y jodiendo a los de siempre.

Nada ha cambiado.

Quieras o no, te va a tocar decidir

de qué lado estás.

-Volveremos a verle.

Y habrá problemas.

No, ni rastro. En ese ataúd nunca hubo un cuerpo.

Ni de Ramiro Villaseca ni de Gonzalo López ni de nadie.

Por supuesto que la investigación continuará.

Daré con el hombre que está buscando e iniciaremos la causa contra él.

Muy bien.

Llaman a la puerta

Sí, le mantendré informado. Adiós.

¡Adelante!

¡Vaya, hombre!

¡Por fin te has dignado a venir por casa!

Tu hermana está decepcionada.

Lo sé.

Pero no quiero hablar de eso ahora.

Mamá está muy preocupada.

Es normal.

Sabes que lo de Beatriz siempre le altera.

No, no es por eso.

¿Por qué no me habías contado nada?

¿Contarte? Sí.

¿Por qué no me dijiste que teníamos apuros económicos?

¿Tu madre te ha dicho algo?

No, no ha hecho falta.

Es grave, ¿verdad?

A veces hay que tomar decisiones complicadas.

Corren tiempos difíciles.

Y dependemos del crédito que nos conceda Francisco León.

¿Y si no nos conceden el crédito?

Trataremos de buscar otras salidas.

No hay más salidas, ¿verdad?

No, no las hay.

No lo entiendo, papá.

Otros años con la cosecha hemos tenido suficiente.

Y va a ser un buen año...

¡He dicho que no hay más opciones!

¡Nunca has hecho nada!

Nunca te has interesado por nada.

Ni una responsabilidad.

Perdón, me equivoco.

Solo te preocupa salir por las noches, seducir mujeres

y emborracharte.

Envidio como los hijos de mis amigos

se hacen cargo de los negocios familiares

o toman las riendas de su propia vida.

¿Sabes lo que es ver el orgullo en los ojos de sus padres?

Algo que yo nunca he vivido.

Porque tú jamás me lo has dado.

Y no ha pasado ni un solo día

en que no me haya preguntado qué he hecho mal.

Dime cuándo dejé de ocuparme de mis obligaciones como padre

y permití que te convirtieras en esto que te has convertido.

Así que dime por qué.

¿Por qué crees que tienes derecho a pedirme explicaciones?

Demasiado tarde, ¿no crees?

Lo creas o no,

a mí también me preocupa lo que le ocurra a esta familia.

Timbre

¡Ludi!

-Señora...

Nadie cocina como Adelina.

¿Cómo se encuentran?

-Bien.

Pío dejó la Guardia Civil.

Rosalía le convenció para que comprasen una casita en la ciudad.

-Eso lo sé.

Hablo cada semana con Vicente y con mi hijo.

Así que al final Rosalía se ha salido con la suya.

-Bueno.

Si se casó con un vaquero y se dio cuenta de que odiaba las vacas.

Todos están bien, señora.

Su hermana se pasa todos los días por la casa.

Al niño no le falta quien le mire.

Marcelina siempre está muy pendiente de él y de Aurorita.

Pedro le hace muy bien a su prima después de todo lo que pasó.

-No hay día que no piense que...

Debería estar allí, Ludi, con los míos.

No paro de darle vueltas.

El partido me prometió que esto sería algo temporal,

pero este tiempo aquí se me ha hecho eterno.

-Marcelina decía que lo que usted venía a hacer era muy importante.

Y que todos nos acabaríamos beneficiando de ello.

La señora Vicenta dijo

que la señora Victoria la hubiera animado.

Y que el señorito Pablo estaría muy orgulloso de usted.

-¿Y Ángel cómo está?

-El padre...

El señor Ángel no ha levantado cabeza.

-Menos mal que está en la casa. Sé que no se separa de Aurora.

-Se desvive por la niña, como le pidió la señora Victoria.

Igualito que si fuera su padre y no el...

Usted ya me entiende.

-¿Nadie ha vuelto a saber nada de Gonzalo?

-El conde ocupa su palacio.

Va a casarse con la señorita Carlota.

Nadie sabe nada de él.

-Como si se le hubiera tragado la tierra.

Parece que ya no tienes fiebre.

-Entonces ¿puedo ponerme el vestido nuevo y salir de paseo?

-Ni hablar. -¡Mamá!

-Tienes que recuperarte. -Estoy bien.

-Leocadia...

-¡Hugo!

Cuando Agustín me dijo que venías me dio una gran alegría.

-Leocadia, es un placer, como siempre.

-Isabel nos dijo que te trasladaban.

-Estamos ante un teniente coronel.

-Mucho me temo que eso es... cierto.

-Te quedarás a comer, ¿verdad?

-Mis asuntos me reclaman.

Aceptaré gustoso la invitación en otra ocasión.

El rancho del cuartel es una tortura.

-Ya habrá tiempo.

Vamos a poder disfrutar de su compañía.

-Al menos un café sí nos aceptarás.

-¡Ludi! Veo que ya has empezado a trabajar en la casa.

No tendréis queja de ella.

-Trae las mejores recomendaciones. -Gracias, señor.

-Sirvió a una querida amiga a la que perdimos.

Una... gran mujer.

-Prepara café, lo tomaremos en el patio.

-Sí, señora.

-¿Beatriz?

Pero ¡no te hubiese reconocido!

La última vez que te vi eras una niña con coletas.

-El tiempo pasa y tu ahijada es toda una mujer.

-Mira.

Isabel me pidió que diese esta medalla bendecida.

Ten, te protegerá.

-Dele las gracias a mi madrina. -¿Vas a seguir tratándome de usted?

-No. No, claro que no.

-Vamos, hija.

Te acompañaré a vestirte. Si nos disculpáis...

-¿Cómo sigue?

-A ratos.

Los médicos eran mucho más pesimistas.

Ya estás en Madrid.

-Sí, y todo gracias a ti.

Si no hubiese sido por tu mano, me habrían destinado a Marruecos.

Gracias. -¡Marruecos!

Demasiado calor, ¿no crees?

¿Y quién piensa en África cuando aquí hay tanto por hacer?

-Sí, tienes razón.

Tenemos mucho por hacer.

Jesús, deberías hablar con Fernando

y decirle que no sembrar es un error.

Usted piensa que Fernando está al tanto.

Los señores toman sus decisiones por razones que se nos escapan.

Quizá don Agustín, pero Fernando no es así.

Si supiera algo, me lo diría.

Jesús... No, Fernando está fuera de esto.

¿Y si te equivocas? Pondría la mano en el fuego.

En cuanto se entere, nos lo dirá.

Y todo quedará en un malentendido.

Nosotros tenemos que ser precavidos. Ya has escuchado al anarquista ese.

Ellos no van a parar.

Si esto estalla, estamos en medio.

Fernando no dejará que eso ocurra.

Eso espero, por el bien de todos.

Porque dentro de poco vamos a volver a ser tres.

¿Alejandra?

Ha llegado esta mañana, es su letra.

Seguro que es para decirnos que vuelve.

Tu hermana dice que vuelve a casa, ¿verdad?

Dime que sí.

Sí, padre.

La niña vuelve a casa.

¡Lo sabía!

¡Lo sabía!

Anda, no te rías.

Que no me río de usted.

Venga, léelo, que quiero saber lo que dice.

Queridos padre y hermano...

"Os escribo para deciros que dentro de poco

me tendréis con vosotros".

"Hace casi tres años que me fui a París

y no he dejado de pensar ni una vez en vosotros y en el campo,

como ya sabéis por mis cartas".

"Ahora el colegio ha terminado y ha llegado la hora de volver".

"Volver a casa".

Los grandes propietarios hemos decidido no sembrar.

Y eso compromete nuestros intereses.

Estamos arriesgando nuestro futuro por este país y no es fácil.

-Los levantamientos de los jornaleros están a la orden del día.

Esos anarquistas calientan los ánimos y acaban quemando casas.

-¿Qué quieres decir?

-Que deberías vigilar tu casa de la finca.

-¿Estás seguro? -Ten a la Guardia Civil prevenida.

Estamos haciendo lo correcto.

Nadie dijo que iba a ser fácil, pero debemos hacerlo.

O todo por lo que hemos luchado desaparecerá en manos de esos rojos.

-Señores...

¿Tomamos ese café?

Espléndida.

Ponme un coñac.

¿Cómo es que hemos venido a este sitio?

-Un compañero del partido me habló de él y tenía curiosidad.

¿Tú habías venido?

-Pues no, la verdad es que no.

-Entonces no sabes quién es Álvaro Romero.

Es muy conocido en toda la ciudad.

Y nosotros no teníamos ni idea.

Desde que vinimos no hemos salido mucho.

-Supongo que no estamos para espectáculos.

-¿Un día duro?

-No, no demasiado.

Una reunión del sindicato.

Ya sabes, un trámite aburrido.

-Perdón, me piden que les invite y que le dé esta nota.

-¡Ah!

-¿No has dicho que no conocías esto?

-"A la salud de las mujeres con conciencia".

Música de piano

Canta en alemán

¡Bravo!

-¡Guapa!

Sabía que vendrías.

¿Qué excusa le has puesto, que ibas al baño?

-No me dijiste que la conocías.

-No la conocía y no sabía que era tu mujer.

-Te lo advierto: no me gustan los juegos.

-Y yo te advierto que nadie me advierte.

Fuiste tú el que vino a buscarme y no al revés.

Y lo hiciste porque me necesitabas.

No lo olvides, Ventura.

Porque todavía me necesitas.

¿Nos vamos?

-¿Tan pronto?

-Sí, tan pronto.

Sí, sí.

Sí, lo entiendo.

Bien.

Gracias por llamar.

Adiós.

-Ha llegado carta de Alejandra.

Dentro de poco estará de vuelta en Madrid.

¿Qué ocurre?

-Ha llamado Francisco.

Ya tenemos la contestación que esperábamos.

-No habrá crédito.

¿De verdad estás mejor?

Espero que estos caramelos te ayuden a recuperarte.

Tu vestido causó sensación. Todos me decían que estaba muy guapa.

Eso no es por el vestido.

Llaman a la puerta

Señorita, sus aerosoles.

Ya está todo preparado.

-Mi madre ha comprado un nuevo aparato en Alemania.

Tengo que ponerme una mascarilla y respirar durante una hora.

No te quejes. No sabes cómo huele.

¡Anda, ve!

Tú no vienes a mi casa por mi hija.

Le presté un libro a Fernando y pensé que lo tenía aquí.

¿Podemos ser sinceras?

Yo soy muy amiga de la marquesa de Osorio.

Sé que su hijo te pidió matrimonio y tu padre lo veía con buenos ojos.

¿Por qué lo rechazaste?

No estaba enamorada de él.

¿Y lo estás de mi hijo?

El tiempo pasa, Mercedes.

Y las mujeres no podemos correr ciertos riesgos.

¿Qué riesgos?

Quedarnos solas.

Tú ya tienes una edad.

Y mi hijo es un alma caprichosa.

Para bien o para mal, con él nada es seguro.

Para ganar hay que arriesgar.

O procurar ir sobre seguro.

Quizá Fernando no es el hombre llamado a ocupar tu vida.

Y creo que es mejor que seas consciente.

Por eso prefiero advertirte.

Creo que se me ha hecho tarde.

Debo marcharme ya.

¡Pilar!

¡Pilar!

¡Estos no son mis guantes, tonta! ¡Busca los míos, mema!

Los habré dejado en el salón.

Tonta, tonta.

Deberías controlar esa rabia.

¿Qué ha pasado?

Nada.

Se han equivocado con mis guantes.

Mercedes...

Tengo que hacerte una pregunta.

Tú siempre has estado ahí.

A mi lado.

Sin merecérmelo.

Sin que te haya dado nada a cambio.

¿Por qué?

¿Por qué sigues aquí?

Porque llevo años sin poder hacer otra cosa.

Porque toda la humillación del mundo no basta para que deje de hacerlo.

Porque no puedo evitarlo.

Quizá no tengas que evitarlo.

Risas

Vas a ser mi ruina.

Voy a ser lo que tú quieras que sea.

-¡Tina!

¡Tina! -¡Mi padre, escóndete!

¡Ya voy!

¿Tú qué haces aquí?

Leía.

Lo que has visto... No he visto nada.

Nada.

Algún día me casaré contigo.

Gracias.

Gracias por estar aquí y darme la respuesta.

¿Qué respuesta?

Tenías razón.

Ha llegado el momento de estar donde debo estar.

Bésame.

Que los señores sepan que esto no es una broma.

¡No pueden jugar con nosotros!

Basta ya de protestas vacías.

Hay que pasar a la acción.

El fuego está al alcance de todos.

Coged antorchas y metedlas en su casa.

Prendedla fuego.

Si ellos demuestran su fuerza, nosotros también.

Todos sabemos por qué estamos aquí.

En nombre del general Sanjurjo y en el mío propio,

les doy las gracias por haber acudido a la llamada del deber.

No queremos héroes ni locos.

Solo hombres que estén dispuestos a dar su vida por este país

y que lo amen por encima de todo, como cada uno de nosotros.

Allí donde estén los encontraremos.

Aunque sea debajo de las piedras.

Porque esta república tiene sus horas contadas.

Ya es suficiente.

-Fernando...

-¡Cuchicheos ahora no! No lo soporto.

-Le preguntaba si esta noche también iba a salir.

Y yo le decía que eso se ha acabado.

De hecho, tengo algo que deciros.

-¿Y bien?

Me voy a casar con Mercedes. Si ella me acepta.

-¿Cómo no te va a aceptar?

-Es una broma, ¿no? ¿Por qué iba a serlo?

Pero tú nunca

nos has hablado de ella.

¿A qué viene esto?

Mercedes es amiga de la familia desde que tengo uso de razón.

No sé por qué te extraña.

Me tomas el pelo.

No, no lo estoy haciendo.

¡Mamá!

Solo saco este whisky en las grandes ocasiones.

Y creo que esta noche

la ocasión lo exige.

Y ahora vas a explicarme el porqué de ese anuncio de compromiso.

Nos conocemos desde niños. Tarde o temprano tenía que pasar.

Sabes que Francisco no nos ha dado el crédito.

Mercedes no lo dijo abiertamente, pero era fácil deducirlo.

Y eso tiene relación con tu decisión, ¿no?

No tienes que hacer algo así. Sí tengo que hacerlo.

Tú mismo lo dijiste.

Nunca he hecho nada, solo abochornarte.

Fernando, lo que te dije fue en un momento de rabia.

No lo tomes en cuenta.

Pues lo tengo muy en cuenta, papá.

¿Y sabes por qué?

Porque cuando me lo dijiste, no pude negarlo.

Tenías razón.

Y yo no quiero reconocerme en un hijo así.

Estoy harto, papá.

Estoy harto de cerrar los locales nocturnos.

De estar con mujeres con las que no siento nada.

De ser el señorito rico bromista. ¡Hijo!

Papá, por primera vez

tengo la oportunidad de ponerme al frente de un problema.

Sabemos que Francisco adora a su hija.

Si entro en la familia León, tendremos ese crédito.

No consentiré que mis hijos asuman sacrificios que me corresponden a mí.

Ha llegado la hora de que asuma la realidad.

Déjame tomar mis decisiones

y después alégrate por mí y por esta familia.

Sí, necesito hacer una llamada, por favor.

¿Y si me equivoqué, Vicenta?

¿Y si no debí venir?

Yo he dejado allí mi vida y a mi hijo.

¿Qué madre deja lejos a su hijo?

-Porque eres una buena madre no te has llevado a Pedro.

El niño aquí está en su casa.

Con su prima, con tu hermana, conmigo...

En Madrid está todo muy revuelto.

Encarna, ¿has olvidado todo por lo que luchas?

"Te has ido a Madrid porque crees en lo que haces".

Porque es necesario que las cosas cambien para mejor.

Eso es lo único que le puedes dar a tu hijo, y a todos nosotros.

-Estoy tan sola, Vicenta...

-"No, no lo estás".

Nos tienes a todos.

Porque nos llevas en tu corazón y eso es más fuerte que la distancia.

Eso no se rompe.

Busca en ese lugar donde nos llevas y saca de ahí la fuerza que te falta.

"Muchos dicen que no amamos

este país".

"Que no respetamos las tradiciones".

"Que alentamos a los que matan y queman iglesias".

"Que la república será la ruina de la patria".

"Pero no nos van a dar lecciones los que solo quieren a unos pocos".

"Porque este país y la república somos todos".

"Y ya no caben más diferencias".

"Puede que pensemos de formas distintas".

"Pero esta república garantiza que todas las voces sean escuchadas".

"Porque todos tenemos derechos. Los mismos derechos".

"Yo vengo de una familia muy humilde

y sé lo que es la miseria y no tener voz".

"Eso es lo que la república va a cambiar".

Hace tiempo conocí a una mujer

a la que admiré profundamente.

Era una mujer fuerte,

luchadora, valiente, honrada.

Yo la vi colocarse al frente de su casa

y de su negocio.

Enfrentándose a todos con tal de defender lo que ella creía.

Ella no ha podido llegar a ver este momento.

Por eso estoy yo aquí.

Para alzar mi voz en su nombre como ella misma hubiera hecho.

Muchas gracias, de verdad.

Gracias, Andrés.

-Has estado magnífica, ¡magnífica!

-Muchas gracias.

-Felicidades por la actuación.

-Igualmente.

¿Te ayudo?

Hijo,

sabes que no tienes que hacer nada que no quieras, ¿verdad?

Escúchame, mamá.

Sé que Mercedes nunca te ha terminado de gustar.

Pero ella me quiere mucho, te lo aseguro.

¿Y tú a ella?

Sí.

La quiero.

Yo solo quiero que seas feliz.

Lo seré, mamá.

Lo seré.

Ya llega la novia.

Hija mía.

Te presento a Hugo de Viana, es de la familia.

Lo han destinado a Madrid.

-Encantado de recibirte en la familia. Bienvenida.

Encantada.

Beatriz...

-¡Lo sabía!

¡Qué lista eres! Serás la novia más guapa de Madrid.

-Parece que los chicos se han decidido.

Después de todo vamos a ser familia. -Así es.

-¿Y el novio?

-Todavía se está arreglando. Supongo que son los nervios y la emoción.

Mercedes...

Leocadia...

Felicidades. Eres muy afortunada.

-Señor, tiene una llamada.

-Si me disculpáis...

Muy bien, volveré a intentarlo.

¡No consiguen comunicarme con la casa!

Ni rastro del señor.

¡Maldita sea!

¿No han dado orden de sembrar? Seguro.

No puede ser.

Te lo dije.

Fernando no sabrá nada.

Si pudiera avisarle...

El que nos ha avisado ha sido Sátur.

Vienen para acá con antorchas.

Esto no puede ser.

Jesús...

-¡Abajo el clero!

-¡Abajo!

¡Abajo el cacique!

-La Guardia Civil tendrá la excusa que necesita.

Va a ser una sangría.

Cuando llegue la Guardia Civil se habrán ido.

¡No, Jesús, espera!

No te metas, esos no reparan.

Estamos atrapados, padre.

Usted tenía razón.

Estamos en medio.

Y no consentiré que la Guardia Civil cargue contra nuestros amigos.

Hijo... Padre, usted quédese aquí.

¡Quietos!

Si habéis venido a quemar la casa de los señores, marchaos,

que yo no me muevo.

No defiendas lo que no es tuyo. Aparta, no va contigo.

También me afecta no sembrar.

Pero así no se hacen las cosas. Hay otras maneras.

Apártate.

-Mi hijo no se va a apartar de ningún sitio.

Sí.

Sí, sí, sí.

¿Está seguro, sargento?

Según los guardias, los jornaleros están dispuestos a quemar mi casa.

-Hagalo que tenga que hacer para proteger mi propiedad, sargento.

Bien.

Es increíble.

Yo que me he desvivido por esa finca...

¿Cómo hemos llegado a esta situación? -Tranquilo.

La Guardia Civil se encargará de todo.

Ahora lo importante es que el orden se imponga.

Disparos

¡Fuera!

¡Fuera de aquí!

¡Salid de aquí!

¡Vamos!

¡Fuera, venga! ¡Vamos!

¡Vamos, corred!

¡Fuera!

¡Fuera!

Disparo

¡Fuera, fuera!

-¡Alto, alto!

¡No están haciendo nada, alto!

¡Padre, no! ¡No, quítese padre!

¡Padre!

¡Por la familia! (TODOS) Por la familia.

-¡Ejem!

Mercedes,

tengo algo para ti.

¡Fernando!

¡Es precioso!

Yo también tengo algol para ti.

Papá...

-Me temo que mi hija es un poco caprichosa.

Pero ya tendrás tiempo de enterarte de lo caros que son sus antojos.

Es precioso.

¿Has visto?

¿Fernando?

¿No te acuerdas de mí?

Soy Alejandra.

¡Alejandra!

¡Alejandra! Señora...

¡Se trata de personas!

¡Se trata de hacer lo correcto!

No habrá siembra.

Y si eso provoca altercados, volveré a llamar a la Guardia Civil.

Fernando ha ido a la finca. ¡Pero eso puede ser peligroso!

-¡Maldita sea!

¿Me observaba? -En parte, ese es mi trabajo.

Álvaro Iturmendi, inspector de policía.

Quiero saber qué traman esos militares.

-¿Por qué crees que traman algo?

-No han venido por las chicas ni por la bebida.

Traman algo.

Eso no lo digas nunca, ¿me oyes? ¡Nunca!

Eres mi hija y por ti daría mi vida.

-Yo no quiero tu vida.

¡Yo quiero la mía!

¡Madre mía, usted perdone!

¿Qué es lo que buscas?

-Una cartilla militar.

-¿A nombre de quién?

-Gonzalo López. El mismo que tú conociste.

Tienes un problema.

Tenemos un problema.

¡Muchachos!

¡A ver, por favor!

Desalojen el local.

¡Venga!

Así que tú eres el señorito.

Y tú el que les dio la idea de quemar mi casa.

Llaman a la puerta

¿Quién es?

¿Ventura?

14 de abril. La República - Capítulo 1 - Ver ahora

El asesinato de Carrero Blanco

El asesinato de Carrero Blanco reconstruye todos los detalles, así como las horas previas a la muerte del Presidente del Gobierno y hombre fuerte del régimen. El 20 de diciembre de 1973, cuando pasa en su coche junto al 104 de la calle Claudio Coello, el coche en el que va salta por los aires, volando por encima del edificio. 100 kilos de GOMA-2 en un túnel excavado debajo de la calzada acaban con la vida del almirante, de su escolta y del conductor del vehículo.

Además de una serie de dos capítulos, este hecho histórico de España tiene un propio documental en RTVE.es. También aparece en el capítulo 113 de Cuéntame cómo paso"El comienzo del fin".

No recomendado para menores de 12 años El asesinato de Carrero Blanco - Capítulo 1 - ver ahora
Transcripción completa

que ahora los de Egin quieren publicarlo,

como si fuera una entrevista.

Y me lo han pedido para mañana.

¿Demasiado champán?

No teníamos que haber salido.

Y dejar de celebrar los cinco años de un carrerazo.

No tardes.

Ahora voy.

Hmmm.

El gobierno español para su plan de reforma,

se sostiene en la fuerza del ejército

y de las fuerzas de orden público.

Parada video

Trinos de pájaros

Itziar

Itziar eh dormilona.

¿Qué hora es?

Las ocho y pico.

Vas a llegar otra vez tarde al trabajo.

Venga va. Va.

Itziar, ey, ey.

¿Dónde vas?

Voy a hacer un recado, vuelvo en cinco minutos.

Hmmm.

Tose

Portazo

Arranca coche

Radio en francés

Trinos de pájaros

Explosión

Campanas sonando

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo. -Amén.

El cuerpo de Cristo. Amén.

El cuerpo de Cristo. -Amén.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

Oremos.

Que este sacramento de la Eucaristía

encienda en nuestros corazones el fuego del amor,

que nos mueva a unirnos más a Cristo.

Que la bendición de Dios todo poderoso

Padre, Hijo y Espíritu Santo

descienda sobre todos nosotros.

Podéis ir en paz.

Tenga señor. Muchas gracias.

Agustín hoy nos vamos dando un paseo.

Dígale al chofer que lleve a mi hija a casa.

¿Pero ha visto el frio que hace Almirante?

El frio imprime carácter.

¿No vienes a desayunar?

Dile a tu madre que haré lo posible para ir a comer con ella.

Si no puedo que vaya contigo y los niños.

Así no come sola. Se lo diré.

Que pases un buen día, papá. Igualmente.

Campanas

Pisadas

A sus órdenes Almirante.

Descanse Santonja. ¡Acompáñeme!

...llama al Toronto que me suba un café con leche.

¡Por favor! ¿Usted a desayunado?

Si pero con mucho gusto le acompañaré con un café solo.

Siéntese Coronel.

¿Cómo va ese Servicio Central de Documentación?

¿Podemos ponerle fecha a su puesta en marcha?

Cuando usted disponga Almirante.

Sólo falta su firma.

España necesita un servicio de inteligencia.

Policía y Guardia Civil no bastan

para combatir la amenaza comunista en todos sus frentes.

El SECED dispondrá de las herramientas adecuadas.

No podemos consentir que los sindicatos

sigan cometiendo tropelías

como el secuestro de ese industrial en Vascongadas.

Bueno, eso ha sido cosa de la ETA, no de los sindicatos.

Los mismo perros con distintos collares.

A partir de ahora unos y otros

van a tenérselas que ver también con mis hombres.

Tengo muchas esperanzas depositadas en el SECED Coronel.

No le defraudaremos Almirante.

Llaman a la puerta

Siii. Perdón Almirante, el café.

Almirante le recuerdo que ya ha llegado el sastre.

Que espere cinco minutos.

La boda de la nieta del Caudillo.

Graznidos

Frenazo coche

Portazos

Quejidos

Eh, ¡vámonos!

Vas a contar hasta cien ¿eh?

antes de quitarte la capucha.

No te muevas de aquí en una hora.

¿Entendido? ¡No te oigo!Sí.

Empieza.

Uno, dos, tres,

cuatro, cinco, seis,

Cierre puertas y arranca coche

siete, ocho, nueve, diez,

once, doce, trece.

Graznidos

catorce, quince,

dieciséis, diecisiete, dieciocho.

Timbres de teléfono

Ponme con Madrid con el Coronel Eduardo Blasco

de la Dirección General de Seguridad.Sí señor.

Por favor con el Coronel...

Timbres teléfono

soy el Comisario Sánchez.

Han liberado a Lorenzo Zabala.

Gracias a Dios,

por fin se ha acabado este asunto.

Con el debido respeto, Coronel no ha hecho más que empezar.

¿Qué quiere decir Comisario?

No ha leído el informe que le envié a principios de mes?

Hay 40 comandos de ETA operando en Vascongadas.

¿Necesita más recursos?

Tiene una decena de hombres bajo su mando.

Y cuenta también con la colaboración de la Guardia Civil.

que estos comandos están recibiendo entrenamiento

en el manejo de armas y explosivos en el sur de Francia.

Hay que tomar otras medidas desde Madrid.

usted encuéntreme a los secuestradores del Sr. Zabala

y métalos entre rejas.

En Madrid ya tenemos bastantes problemas.Pfff.

Que precisamente en este momento estaba despachando

con el Teniente Coronel Montero,

su colega en la Jefatura de Madrid.

Ahora tengo que dejarle.

Buenos días.

¿Sabes como le llaman a este?

Pepe el Secreta.

Es un buen policía, más pelma que otra cosa.

La situación en las Vascongadas está un poco revuelta últimamente.

A lo mejor no le falta razón

y habría que tomarse más en serio a estos de la ETA.

¿Tu también Montero?

Acuérdese del juicio de Burgos la que montaron.

Y acuérdate de lo que dijo Carrero entonces en las Cortes.

Estos separatistas

son en realidad agentes terroristas

al servicio del comunismo.

Y todos los focos de su versión

serán desarticulados.

Puertas cerrando

Bocina barco

Zorion abioik. Txirulo.

Zorionak a ti por organizarlo tan bien.

Abrazos

Con los cojones de corbata todo el camino.

Si no llega a ser por el cura no pasamos ni un control ¿eh?

Vamos a celebrarlo con un trago, que vendréis secos.

Vamos. -Vamos.

¿Entonces qué?

Nada, esperar aquí a que se calmen las cosas.

Y lo que te conté ¿eh?

En vez de quedarnos aquí tu y yo en Iparralde.

Ir los dos a Madrid. Sí.

Pero ¿que cojones se nos ha perdido en Madrid?

Bueno, ¿tu crees que la policía nos va a buscar allí?

Además podemos ir a por Semprún, el periodista del ABC.

¿Qué?Arriaga no podemos hacer lo que nos de la gana.

Estamos en la dirección cultural. Mira conozco a Berta ¿eh?

Una militante comunista que nos puede ayudar.

Ella nos puede dar cobijo.

Eh, vosotros a brindar.

Bueno ya hablaremos ¿vale?

Quiero que os aprendáis estas caras de memoria.

Y que los busquéis hasta debajo de las piedras

antes de que pasen a Francia.

¿Estamos?

Ah, una cosa más.

Este es nuestro hombre en Bayona.

Infiltrado en ETA.

Su nombre en clave es Puerto,

no vayáis a confundirle si viene a este lado de la frontera.

Aprovecho para recordaros que tenéis que emplearos a fondo

en la captación de colaboradores

dentro de las filas de la organización.

Son nuestra mejor baza.

Bien ¡a trabajar!

Voces mujer

Perdone ¿tiene lumbre? Llegas tarde.

No he conseguido gran cosa.

Uno de los implicados en lo de Zabala es Arriaga.

¿El del atraco en Vergara?

También participó en un incendio de un caserón de Urrieta.

Pfff. Está liberado desde el 70.

¿Dónde está? Seguramente no muy lejos.

Podría estar tomando unos potes por aquí al lado.

Se esconderán en Francia hasta que se calme la cosa.

Allí están como Pedro por su casa. La cosa no se va a calmar.

No si de mi depende. Imagino que aparecerán.

Se está organizando una asamblea. ¿Para cuando?

y no creo que pueda sacar nada importante hasta entonces.

Tenme informado.

Campanas sonando

Sacerdote con rezos

¡Vivan los novios! ¡Viva!

Aplausos

Para decirle por favor que te cortara los...

¡Hola preciosa!

Te hemos visto en la tele abuela. -¿Ah, si?

¿Y hemos salido guapos? -Siii.

Pero ¿tu no tienes que estar en la cama?

Venga, que te acompaño. Un besito Laura.

¿Sabes que te he traído una sorpresa?

¿Es verdad eso que dicen?

Que ahora Franco nombrará sucesor a Alfonso de Borbón.

Mechero abriendo y cerrando

Quien dice eso

no conoce al Caudillo, hija mía.

Hombre sería lógico,

se ha casado con su nieta.

El Caudillo ya nombró un sucesor.

Y nos hombre que cambie de opinión así como así.

Suspira

Claxon coche

El Servicio se divide en dos departamentos:

Información y Operaciones,

dependientes de una Secretaria General.

De momento ya lo ve, estamos en familia.

Pero... -Perdone.

...pero hemos empezado a abrir delegaciones regionales.

Lo principal es que cuentan con todos los medios necesarios.

Todo el mundo sabe que este Servicio de Inteligencia

es la niña de los ojos del Almirante Carrero.

El vicepresidente ha sido uno de nuestros impulsores,

es cierto.

Pero la misión del SECED

es velar por los intereses y seguridad de la Patria.

No servimos a intereses particulares.

¿cómo son sus relaciones con otros servicios de inteligencia?

Con los de nuestros amigos, magníficas,

como esperamos que sean con la Policía Armada.

Nuestra misión también es velar por la seguridad de la Patria.

¡Cueste lo que cueste!

Timbre de teléfono

Aaah.

Buenos días Almirante soy Santonja.

La Brigada Regional de la Policía Social

ha detenido a los máximos dirigentes de Comisiones Obreras.

Llame al Coronel Blasco de mi parte y al Ministro de Gobernación

y díganle que no quiero nada en la prensa hasta pasado mañana.

Los detenidos son los responsables

de la mayoría de las revueltas, hogueras y estudiantiles.

Diez hombres en total.

Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius...

Coronel estaré encantado de conocer el nombre de todos ellos

el lunes cuando nos veamos en Presidencia.

¡Que tenga buen fin de semana!

Entendido Almirante, ¡a sus órdenes!

Para inaugurar esta realización del Ministerio de Obras Públicas

llega su excelencia el Jefe del Estado,

con el titular del departamento

y es recibido por altas jerarquías nacionales y provinciales.

Bendijo la variante el Obispo de San Sebastián

Doctor Argaya Goicoechea.

Seguidamente ante unos planos de la obra

recibió el Generalísimo las explicaciones pertinentes.

Arriaga esa merluza te está esperando.

Que se hace en 15 minutos, se está calentando el horno.

Pero ¿qué estáis viendo?

Nada el Paquito que se ha gastado mil ochocientos millones

en la autopista Herrera - Añorga.

Cada vez lo pone más fácil huir a Francia ¿eh Goyen?

Que es donde deberíamos estar tu y yo.

A continuación su Excelencia recorrió el nuevo tramo

Y si tan mala idea era venir aquí a Madrid,

no se porque han mandado a Zigor ¿eh?

Además para robar unos putos DNI.

El Ministro de Obras Públicas elogió la transcendencia de esta variante...

Ruidos cocina

¿Que le pasa a Goyen?

Pues nada que me echa a mi la culpa

de que nos hayan apartado de la dirección.

A los del Frente Militar no les ha hecho gracia

que nos viniéramos a Madrid por nuestra cuenta.

¿Sabes lo que tenéis que hacer?

Ganaros otra vez el respeto de la cúpula.

Mira, yo sigo con mis objetivos ¿eh?

Estoy preparando algo contra Semprún.

¿Un periodista?Ajá. Tenéis que apuntar más alto.

A ver, esto ya está.

¿Esto que es?

Una cita con alguien que puede ayudaros.

Hmmm, hmmm. ¿Alguien del partido?

Yo estoy más fuera que dentro del PC ya lo sabes.

A mi lo de la reconciliación nacional me suena a religión.

¿Entonces? Un amigo.

¿No te fías de mi?

Ruido de sirena

Buenos días, ¿qué va a tomar? -Un café.

Hmmm.

Buenos días ¿que ponemos?

Una cerveza.

Me cobra por favor.

¡Gracias! -Gracias.

Termina el crucigrama.

¿Perdón?

El crucigrama.

Ruido de papel

¿No te ha dicho nada más?

Te has fijado si le esperaba alguien fuera.

No si ni siquiera le he visto a él.

Saca el sobre.

Ruido papel

El callejero.¿Eh? Saca el callejero.

Perdone ¿tiene la guía de teléfonos? Sí.

Busca la Embajada Americana ¡anda!

Tenga.

¿Para que quieres la guía?

Es para ver donde vive.

Como que la dirección de Carrero va a venir en la guía,

¡no me jodas Arriaga!

Carrero Blanco, Luis calle Hermanos Bécquer.

¿Estas de broma, verdad?

Calle Hermanos Bécquer,

calle Hermanos Bécquer, hermanos Bécquer.

Hermanos Bécquer ¿dónde está la iglesia?

Hermanos Bécquer, hermanos Bécquer, hermanos Bécquer,

joder está al lado. Je. Mira.

Está al lado de la iglesia.

Carrero Blanco.

Me cago en Dios Goyen.

Me cago en Dios, Goyen.

Risas

Benedictus, Benedictus

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

El cuerpo de Cristo.

Canciones religiosas

Mira.

Ese de ahí es un ministro.

Joder hay que avisar a los del Frente Militar.

Como verá el Ministerio de Gobernación

no ha escatimado fuerzas con esas...

¿Cómo se llaman esos chismes, Montero?

Emisoras UHF y VHF.

La diferencia con las anteriores

es que estas emiten en una frecuencia más alta.

no será tan fácil interceptar las comunicaciones.

Los agentes de a pie podrán hablar con la Comisaría

sin necesidad de usar la radio del coche.

Comisario apréndase bien todo esto

van a montar el mismo tinglado en Bilbao.

Mi Coronel con el debido respeto

lo que necesitamos es una mayor coordinación

entre las Fuerzas de Seguridad del Estado

y que todos nos tomemos en serio lo que está pasando.

¿Y quien no se lo toma en serio?

El Director de la Benemérita dijo hace poco

que el problema de ETA es un catarro que se cura con aspirinas.

Y esa misma noche un comando de ETA

voló el monumento al Duque de Ahumada

En la misma puerta del cuartel donde se alojaba.

Por mucho que usted se empeñe la ETA no supone una amenaza tan importante.

Asesinaron al Inspector Manzanas y a un número de la Guardia Civil

en un control de carreteras.

Y han llevado a cabo un par de secuestros.

Quizás sea una gripe y no un simple catarro.

Y requiera de antibiótico en lugar de aspirinas.

Pero usted parece pretender curarlo con cirugía.

Yo solo pretendo prevenir mi Coronel.

Vamos a seguir con la visita.

Montero acompañe al Comisario al garaje

y enséñele los nuevos coches patrulla.

Nos vemos en la comida.

Mal día. ¡Acompáñeme!

Teniente Coronel Montero

se muy bien que aquí me toman por loco.

Créame si le digo que aquí se valora muy positivamente su trabajo.

Yo he venido para advertirles de que según mis informadores

ETA está tendiendo puentes en Madrid.

La capital es la zona más protegida de todo el territorio nacional.

Y la ETA nunca ha actuado fuera de las Vascongadas, Sánchez.

De momento.

Dígale por favor al Coronel que me ha surgido un asunto urgente

y que debo regresar a Bilbao de inmediato.

Gracias por la visita.

Ahí va, la hostia, que huevos tenéis ¿eh?

¿Que tal Txirulo? Tienes que ayudarnos.

Pero ¿dónde os habéis metido?

Bueno no vengas con hostias.

Lo sabes perfectamente en Madrid.

¿Todo este tiempo? No jodáis.

Tienes que hablar con el Frente Militar,

traemos algo muy gordo.

Pues si tantas ganas tenéis de ir a Madrid

la dirección os habría mandado con Zigor.

Oye no estamos hablando de robar unos DNI.

Estáis bien informados.

Muy bien informados.

Consíguenos audiencia con Patxi y Txikia.

Ahora ya. ¡Va! Goazen.

Algunas veces va caminando a su despacho de Presidencia,

que está muy cerca, y va acompañado de un solo escolta.

Todos los días hace lo mismo a la misma hora.

De casa a la iglesia en su coche oficial

y después de misa vuelve a casa a desayunar.

Y de allí se va al trabajo.

A menudo le acompaña una hija.

Y el Ministro de Exteriores va a la misma iglesia.

Todas las mañanas un camarero de un bar cercano

le sube un café a su despacho.

Casi todos los días come en su casa,

después vuelve a Presidencia y se queda hasta las tantas.

se corta el pelo siempre en la misma peluquería.

Bueno el caso es que creemos, creo

que lo mejor sería pegarle un tiro en la misma iglesia.

¿Que coño hablas de pegarle un tiro a nadie?

y cambiarlo por los 150 compañeros presos que tenemos.

A mi me parece bien lo que dice Txikia.

Es el pez más gordo que tiene el Régimen.

Nos darán lo que pidamos por él.

Yo creo que no debemos dejar escapar esta oportunidad.

¿No se que os parece?

No se, habría que planearlo muy bien.

Y necesitaríamos mucho dinero.

Berta, la Rubia, nos está ayudando mucho

y además tiene muy buenos contactos.

Montó el Comité de Solidaridad con Euskadi cuando lo de Burgos.

No hablamos euskera pero lo entendemos.

Se acabó el tiempo libre ¿estamos?

Aquí hay muchos que quieren convertirse en cabecillas

que no terminamos de ponernos de acuerdo en ninguna asamblea.

Si hubiéramos querido colgarnos algún tipo de medallita

el Ogro ya estaría muerto desde septiembre ¿eh?

Septiembre.

Por desgracia ni Txikia ni yo

vamos a poder ir a comprobar con nuestros propios ojos

si todo ese cuento del Ogro es cierto.

Cuando todo esté despejado vais a tirar para Madrid,

pero esta vez no vais a ir solos.

De momento no le vamos a decir a que va a Madrid,

se lo decís vosotros cuando esté allí.

No quiero que corra la voz.

Guerrika.

Satós.

Portazo

Guerrika será nuestros ojos.

Marcador teléfono

pero se confirma que está mandando gente a Madrid.

Arriaga, Goyen y Zigor han estado ya por allí.

He oído algo de una asalto a una oficina del DNI

el octubre pasado ¿sabe algo de eso?

No, no se nada, pero lo voy a comprobar.

la Guardia Civil también tiene gente infiltrada.

Espero que sepan quien soy.

tu vuelve a contactar en cuanto puedas.

Buenos días mi Coronel. -Buenos días.

El Comisario Sánchez ha llamado varias veces,

quiere hablar con usted, dice que es urgente.

Siempre que llama el Secreta es urgente.

Quiere hablar con usted del robo de unos DNI aquí en Madrid

que dice que es cosa de la ETA.

Bermejo traiga al Capitán Loreto.

Olvídelo, ese hombre está obsesionado.

Hace dos meses unos tipos asaltaron la oficina del DNI

en la plaza Virgen del Romero, en el barrio de la Concepción.

He cotejado la huella que dejaron los asaltantes

y una de ellas coincide con

Juan Bautista Izaguirre alias Zigor,

uno de los implicados en la voladura del monumento

al Duque de Ahumada en Pamplona.

Zigor está fichado en la Jefatura de Bilbao.

Me enteraré de porqué no se les comunicó

su participación en un robo aquí en Madrid.

¡Le he dicho que yo me ocupo!

Llaman a la puerta

Campanadas reloj

En la fachada principal ven ustedes

luminoso y alegre el FELIZ 1973

mientras se elevan en la fría noche.

No es nada del otro mundo pero tiene calefacción central.

¡Bien! ¿Y de quien es la casa?

De mi tía Matilde, está de viaje en Roma con unas monjas.

Y aficionada a la historia.

Eran de mi tío, murió hace un par de años.

Si cogéis alguno lo dejáis luego en su sitio

que mi tía es muy quisquillosa.

¿Hasta cuando nos podemos quedar?

Pero no os preocupéis que si la cosa se alarga

ya os buscaré algo.

Ya. ¿Y los vecinos?

La casa es segura. El otro piso del rellano está vacio,

lleva meses en venta y no hay portero.

Si os encontráis con alguien en la escalera le decís que...

que sois unos primos míos, que habéis venido a pasar unos días.

Bueno, tu tranquila.

Yo me encargo de que nadie llame la atención.

¡Muchas gracias prima!

Cuando hagáis los deberes sacáis a vuestro amigo por ahí,

que se vaya haciendo a la ciudad.

Ahí te dejo lo que me pediste.

Muy bien.

Pues nada, Rubia, ¡gracias!

¡Nos vemos!

Y esta ¿es de fiar? Ni siquiera es rubia.

Esta se ha ganado el respeto de la Dirección

Txikia responde por ella.

Bueno, ya estamos en Madrid

¿me vais a contar de una vez cuál es el plan?

Pues mira el plan es que me voy a bajar al mercado

a comprar algo para cenar hmmm ¿que te parece?

Oye, echar la cadena cuando salga.

Puerta cerrando

¿Vas tu o voy yo?

¡Vete tu!

Turrón negro.

¿A quién se le ha ocurrido el nombrecito?

Es cosa de la Guardia Civil.

Es el nombre clave que ha puesto el informe

uno de sus infiltrados en la ETA.

Los informes coinciden con los de Pepe el Secreta.

¿De verdad crees que pueden intentar algo

contra el Príncipe Juan Carlos o contra Carrillo.

Intentarlo quizás, pero les queda muy grande.

Iniesta Cano también está en la lista.

Y al Teniente General le ha faltado tiempo

para reforzar su seguridad personal y la de su familia.

Pues el Director General de la Guardia Civil

se toma en serio estas amenazas...

El Príncipe está muy protegido llegar a él es casi imposible.

El Almirante solo tiene una escolta

pero vive en una zona muy vigilada,

enfrente de la hija del Caudillo

y a dos pasos de la Embajada de Estados Unidos,

y nosotros batimos la zona a menudo.

¿Qué dicen tus amigos los americanos?

Ellos son más de retener información que de soltarla.

Desde la Policía poco podemos hacer

aumentar la seguridad en aeropuertos, estaciones de tren y autobús.

Las jerarquías son responsabilidad de la Benemérita.

Sólo quería que estuvieras al corriente.

Y te lo agradezco.

Si el Secreta me pasa alguna otra información,

serás el primero en saberlo.

En Madrid decían decían

que los vascos un gorro tenían.

¡Ahí va!

Y cuando los vascos llegamos allíii

Vaya desengaño se llevó Madrid. Vaya desengaño se llevó Madrid.

Vaya desengaño se llevó Madriiid. Vaya desengaño se llevó Madriiid.

Risas

Bueno a ver que tal.

Con Arriaga no vas a echar de menos a Tomatxo.

Está hecho ¿eh?

Esto está cojonudo Arriaga como siempre.

Euste kasko Goyen.

Yo también andaría molesto

te manda la dirección para que nos controles

y dependes de nosotros para todos.

Risas

Vaya desengaño se llevó Madriiid.

Ruido cubiertos

Vamos a secuestrar a Carrero Blanco.

Ah, por cierto

Berta ha traído esto para ti.

¡Hala, bendice la mesa!

Risas

Estáis la hostia de graciosos hoy ¿eh?

El Cuerpo de Cristo.

Cánticos eclesiásticos

¡Joder! ¿Pero no habéis visto?

Me da igual nos has puesto en peligro a todos.

Me lo podía haber cargado ahí mismo.

Ri, rau y a tomar por culo.

Vale, me parece muy bien pero hay que planearlo mejor ¿eh?

acordaros de lo que dijo Txikia,

el objetivo es secuestrarlo.

A ver si se nos mete a todos en la cabeza de una puta vez.

Gracias a ese cabrón vamos a liberar a los compañeros presos.

Felipe Huarte Beaumont de 42 años,

ingeniero industrial,

es el cuarto hijo de Félix Huarte,

el que fuera vicepresidente de la Diputación Foral de Navarra...

Han secuestrado a otro empresario.

... hasta su fallecimiento el 30 de junio de 1971.

El Grupo Huarte construyó el Valle de los Caídos

y es uno de los más importantes del país.

Al mismo pertenecen entre otras empresas

Imenasa, Perfil en Frío y Papelera Navarra

El secuestro se produjo...

ya puedes ir preparando la lista de todo lo que vamos a necesitar

para lo del Ogro.

delante de su esposa y sus tres hijos así como de varios nietos.

En la radio han dado la noticia del secuestro

de ese industrial vasco.

Lo soltarán en un par de días como hicieron con el otro,

eso si no los atrapamos antes.

Dicen que esta vez han pedido un rescate.

50 millones nada menos. Un disparate.

Si alguna vez me secuestran no deis ni un duro por mi.

No digas eso ni en broma, Luis.

¡Pobre familia!

Saber que la vida de un ser querido está en manos de unos...

...desconocidos.

La vida de un hombre está siempre en manos de Dios, hija.

Claxon coches

Tecleo máquina escribir

Teniente Torre, pase por favor.

A las órdenes de usía mi Coronel.

Siéntese. -Gracias señor.

Como sabe el SECED lleva poco tiempo funcionando

y necesitamos reclutar agentes

con experiencia en otros Cuerpos y Fuerzas de orden público.

Usted estuvo destinado en la Embajada española en París

y luego en la Oficina Consular de Bayona.

Hasta el año pasado sí.

Habla francés y conoce bien el suroeste del país vecino.

Pasé allí seis años, señor.

¿Le apetecería volver Teniente Torre?

Si con eso sirvo a mi patria por supuesto señor.

Imagino que conservará amigos en Francia.

Usted le conoce como ex agente de la OAS

y del Servicio Secreto francés pero ahora trabaja por libre.

Será su compañero en esta misión.

Será un honor y un privilegio.

mis hombres le facilitarán toda la información que necesita.

¿en qué consiste nuestra misión exactamente?

Mon amie.

Estás igual que la última vez que te vi.

Pues a ti te han salido más canas.

¿Te has enterado de lo de Hernani?

Han asaltado un polvorín.

Estos chicos están muy activos.

¿Has conseguido averiguar algo sobre el industrial?

Vamos donde podemos hablar más tranquilos.

Laddition si vous plais.

Pago yo.

¿Sabemos ya donde están los tres mil kilos

de dinamita del polvorín? Dice que no sabe nada.

¿Y tampoco sabrás nada del industrial secuestrado?

El señor Huarte.

Dinos lo que sepas por las buenas.

¿No?

Golpe en la mesa

Por las malas entonces.

Pisadas

Romero.

Golpe en la cara

Murmullos

Sirena policía

Dos mil quinientos kilos ¡jefe!

El resto estará en Vitoria.

Esto si un hijo puta nos ha dicho la verdad.

Pues claro que ha dicho la verdad.

Da orden de que detengan a todos los amigos de este

que andan por la calle y que los lleven a Jefatura.

¡A todos!

Campanas iglesia

Pisadas

Apertura maletín

Quédese aquí hasta que mi amigo le diga que puede irse.

Pisadas

Jefe. ¿Qué alguno ha cantado?

Han pagado el rescate. Huarte está libre.

Manotazo en mesa

Les hemos dado cincuenta millones a esos mal nacidos.

Y tal como pidieron la Guardia Civil ha levantado todos los controles.

¡Pues claro Juan Antonio, pues claro!

Pfff. Y el Instituto de Moneda Extranjera

ha autorizado el movimiento de divisas.

¡Así es como nos ayudan desde Madrid!

¡Me cago en mi sombra!

¿Qué hacemos con los detenidos? Son más de dos docenas.

¿Los soltamos? Ni hablar.

Una mano de hostias es lo que le vamos a soltar,

hasta que alguno nos diga donde se esconden sus jefes.

¡Eso está hecho!

Romerooo.

El industrial don Felipe Huarte ha sido liberado

a las ocho y media de esta tarde

en una pradera cercana al caserío Ugalde

en el término municipal de Irún. -Confirmado.

Voy a recoger mis cosas.

Los terroristas lo abandonaron en un...

Bocina barco

Esto del separatismo vasco empieza a pasar de castaño oscuro.

Se han efectuado muchas detenciones

pero el pleno hubiera sido que mataran a ese industrial.

Si me hacen llegar la lista

de los activistas de la ETA refugiados en Francia

yo se la puedo dar a Schuman

para que llegue a manos de su colega de interior.

Dudo mucho que el Ministro de Exteriores francés

se preste a hacer de intermediario.

Bueno, me entrevisto con él el mes que viene en París

para firmar el acuerdo de cooperación naval.

Quizás no sea oportuno mezclar las cosas.

Podría entorpecer las negociaciones

para nuestra entrada en el Mercado Común.

¿Hemos avanzado algo en ese terreno?

Nuestros vecinos europeos nos piden algún gesto de apertura.

Ya saben lo que pienso de las asociaciones y partidos.

Pero si no garantizamos un mínimo de libertades políticas

es impensable que España entre en el Mercado Común.

Y necesitamos la ayuda de Europa

para un verdadero despegue económico del país.

Por no hablar de la colaboración de Francia

para luchar contra la ETA.

Si el general De Gaulle, que en paz descanse,

continuara dirigiendo los destinos de Francia,

otro gallo nos cantara.

Hmm, nunca mejor dicho.

Cierre bajando

Bueno qué, ¿que te parece? Una monada.

Vas a tener al Ogro a cuerpo de rey.

Je, je. ¿Cuánto ha costado?

Cien mil pesetas más caro de lo que yo pensaba.

Mañana me vengo pronto con el tupamaro

para que le eche un vistazo

y se ponga cuanto antes manos a la obra.

Agur. Agur.

Esos siguen pensando en un secuestro.

Vamos a tener que hacer un poco de ruido

para ir quitándoles esa idea de la cabeza.

Timbre y nudillos puerta

Pues nada, se ha ido todo a la mierda.

¿Qué ha pasado?

Han entrado a robar en la mercería.

¿En la mercería? ¿A robar qué?

¿A robar qué? Eso nos preguntamos nosotros.

Quien entra de noche en una tienda a robar

con un cartel de traspaso así.

Bueno y encima con pistolas.

El sereno vio que pasaba algo raro,

los ladrones salieron de la mercería pegando tiros al aire.

Bueno, da igual ¿ahora qué hacemos?

Les ponemos una denuncia con los DNI falsos ¿o qué?

Llamáis al dueño y le decís que os habéis echado para atrás.

Lo del robo es una buena excusa.

Le decís que el barrio no es seguro.

Lo peor que puede pasar es que perdamos la señal.

No, lo peor es que nos quedamos sin zulo para el Ogro.

Buscaremos otro. Ya y también necesitamos otro piso

para cuando vuelva Guerrika de Donosti y no

no podemos seguir en Aluche y...

Eso también tiene solución.

¡Ahí va la hostia vaya choza! ¿eh?

Muy buena adquisición, Goyen, muy buena.

¿Cuánto nos cuesta esto?

Cien mil pesetas al mes con opción de compra.

¿Y para que queremos nosotros comprar un piso en Madrid?

Para nada, pero así los caseros se quedan más tranquilos.

Aquí estaremos muy bien.

Y además a mitad de camino de la casa

que ha encontrado Berta en Alcorcón para hacer de zulo.

La putada es que va a necesitar más obra que la mercería.

Lo del atraco lo ha retrasado todo.

Txirulo, Txirulo, esta habitación es mía.

¡Los cojones! Lo echamos a suertes.

Mira ni a suertes ni a hostias.

Esta habitación es mía.

Ayudadme a cerrar persianas.

Está provocándome ¿eh?

Mechero encendiéndose

Va Goyen te toca. Ya va, ya va.

Venga Goyen va.

Oye, a ti no se te habrá escapado el euskera delante de algún vecino.

¿Porqué dices? Por nada.

Porque en el bar de abajo nos llaman los de la ETA.

Será por el acento. -¿Os habéis fijado?

Aquí en Madrid todos ellos dicen la ETA,

y no sabéis lo que me jode.

No se Guerrika creo que tendríamos que tener un poco más de cuidado.

¿Me toca? -Sí.

Ruido ficha en mesa

¿Oye habéis aclarado lo de hacerlo dentro de la iglesia?

Yo creo que sería más fácil abordarlo en la puerta de su casa.

No. Demasiada vigilancia.

Bueno pues cuando vaya caminando hacia la Presidencia.

No, no, porque no todos los días va andando.

No podemos andar montando operativo día si y día también.

Va siempre el último jueves de cada mes.

para poder volver a intentarlo.

Lo haremos dentro de la iglesia ¿vale?

De acuerdo.

¿Cuántos seremos entonces?

Doce. Arriaga y yo ya lo hemos hablado.

Cuatro para reducir al escolta

y bloquear el acceso a la calle Serrano.

Otros cuatro entrarían por el claustro

Y los cuatro restantes para cubrir las entradas

de las calles Maldonado y Claudio Coello.

Tres coches van a esperar fuera con el motor en marcha.

En el del medio metemos al Ogro.

Los otros dos van de escolta.

Vale ¿y quien se queda al cuidado del Ogro?

Eso ya se verá.

Pero los que más cojones tengan para pegarle un tiro

si no liberan a los compañeros presos.

Pues vas a tener que hacer una rifa macho.

Je, je. De aquí lo estamos deseando todos.

Golpe ficha en mesa

Pito policía tráfico

Buenos días señores. Buenas.

Muy buenas don Luis, enseguida estoy con usted.

Bueno caballero pues esto ya casi está.

¿Seguro que no quiere cortarse el pelo?

Eh. No, no, no. Me me gusta largo.

A la moda, claro que si.

Si bueno, también le gusta a mi novia así.

Pues entonces no se hable más.

Que a las novias siempre hay que tenerlas contentas.

Bueno, pues listo.

Aquí tiene. Muchas gracias caballero.

Cuando quiera don Luis.

Perdón.

Chaqueta.

Bueno. Buenos días.

Se da usted cuenta don Luis,

todavía hay jóvenes que saben apreciar un buen rasurado.

Pues no es normal,

porque con las melenas que se llevan.

Lo de siempre. Muy bien.

El mejor portero de la Liga es el Txopo Iribar.

Del Athletic, vasco joder.

De donde vienes tan elegante.

Nada he ido al banco

y he aprovechado para hacer la compra.

Esto es lo que más me gusta de Madrid los pinchos gratis.

Eso no serán pinchos, Txirulo,

es un trozo de pan con salchichón

y se llama tapa. ¡Pincho!

A caballo regalado.

Las veo. -Yo también. -Todas, sin esperar.

En el palacio del Pardo

y en presencia de su Excelencia el Jefe del Estado

tuvo lugar la solemne ceremonia del juramento de su cargo

por el nuevo Presidente del Gobierno,

Almirante don Luis Carrero Blanco.

La toma de juramento se celebró en el despacho del Generalísimo

donde los asistentes al acto

cumplimentaron previamente al Caudillo.

Timbre teléfono

Murmullos

Papá, se lo poco que te gustan estas cosas

pero creo que la ocasión bien merece un brindis.

Aquí por lo único que deberíamos brindar

es porque Ángeles nos va a dar otro nieto a vuestra madre y a mi

en noviembre, si Dios quiere.

que no le hacen a uno Presidente del Gobierno todos los días.

Aaah.

Le he prometido a vuestra madre

que no estaré en el cargo más de cinco años.

Y es por ella por quien deberíamos de brindar.

Esta familia ha tenido que sacrificar muchas cosas

por mi dedicación a España.

Y creo que nunca os he dado las gracias.

Solo espero que estéis la mitad de orgulloso de vuestro padre

de lo que él lo está de vosotros.

Envido.

No. No.

Paso. -Y yo.Va.

Envido. -Ya habéis oído.

No, no, no, no. Bueno te lo he dicho a ti.

A ti.

Envido más. Nooo.

Que sean seis. Que sean cuatro.

Órdago. Jo, joder.

Tres pitos cuatro.

Jugador de chica, perdedor de mus.

¿No has visto las dúplex?

Venga ya estáis sacando una rondita.

El que invita a una ronda es servidor por favor.

Ponle unos vinitos a mis amigos de la ETA.

Vosotros si que tenéis cojones.

Estate tranquilo, que te disparas.

Ah. Eh chavales, estáis invitados.

Os invita Matías el Rojo,

o el de Comisiones como me llaman por el barrio.

Ya está bien Matías en mi bar no se habla de política ¿eh?

¿Y qué hacéis en Madrid? ¿Estudiando?

Eeeh. Trabajamos en el banco de Vizcaya.

Pues prendedle fuego a la sucursal,

había que quemar todos los bancos.

Vale Matías tomate esta tortilla, vamos.

¡Hala! -Eeey.

Aquí tienes Remedios, hasta mañana.

Hasta mañana.

Paso. Se ven.

Buenos días Ramón. -Buenos días Inspector.

¿En el barrio les llaman los de la ETA?

Como lo oye comisario.

Si de verdad tuvieran algo que ver con la ETA

serían un poquito más discretos ¿no crees?

Dicen que trabajan en un banco

pero no se que horario tendrán ¿eh?

Porque se les ve a cualquier hora entrando y saliendo de casa,

yendo a la compra, en el bar jugando al mus.

Llevan un buen ritmo de vida. -Hmmm.

El del puesto de la pescadería del mercado

dice que son sus mejores clientes.

Si llega usted a informar a la DGS nos van a tomar por locos, Recio.

¿Quiere que los siga vigilando?

Échales un ojo.

Sabemos donde viven ¿no? -Si.

Si vemos que esto empieza a oler a chamusquina

en un par de semanas les hacemos una visita

y salimos de dudas.

Ya están todos arriba.

Recibido. Cambio.

Pelotazos en pared

¿Tu crees que la dirección lo pagará todo?

me imagino que ahora que es Presidente

reforzarán su seguridad.

Si pues como le aumenten la escolta que me he acostumbrado,

la cosa se complica ¿eh?

A lo mejor se nos jode todo el plan.

Bueno a ver. A ver que le han dicho a Arriaga.

¿Queee, malas noticias?

Que coño hace eso abierto. ¡Joder!

¿Cuántas veces hay que decirlo?

Oye no jodas, que nos volvemos a casa ¿eh?

No, no es eso.

si el Ogro sigue con sus costumbres.

Bueno, cállate Txirulo, déjale hablar.

¿Qué ha pasado?

Eeeh.

Han matado a Txikia.

Lo han tiroteado en la estación de Algorta.

¡Hijos de puta!

Aporrea pared

Insultos en euskera

¡Preparaos!

Ruido de armas

¿Cómo ha sido?

Los han cazado como a conejos.

¿Con quién iba?

Con Patxi, pero tranquilos él está bien.

Los txakurros han tirado a matar.

Sin contemplaciones.

AC5 para K12 ¿me recibes?

Adelante K12.

Vidrio rompiendo en suelo

Percutor pistola

Txirulo tranquilo, ¡joder!

Aborten la operación. Repito: aborten la operación.

Los compañeros ya están en camino. Cambio.

¿Sabes lo que voy a hacer?

y me voy a cargar al primer guardia que se me cruce.

Eeeh. ¡Quieto!

Txirulo, suelta. Aaah.

El asesinato de Carrero Blanco - Capítulo 1 - ver ahora

Tarancón

Sobre el asesinato de Carrero Blanco también trata la serie Tarancón, el Quinto mandamiento. Hay quien señala como inductor del crimen a Vicente Enrique y Tarancón, cardenal y presidente de la Conferencia Episcopal. Tarancón se ve obligado a abandonar Madrid mientras las paredes de la capital se llenan de una consigna: Tarancón al paredón.

Tarancón, el Quinto Mandamiento - Capítulo 1 - ver ahora

Carta a Eva

Carta a Eva narra la historia de tres mujeres, Juana Doña, Carmen Polo y Eva Perón, que entrecruzan sus vidas durante la visita de la primera dama argentina a una España aislada del mundo en 1947. Después de esta visita, ninguna de ellas vuelve a ser la misma.

No recomendado para menores de 12 años  Carta a Eva - Capítulo 1 - Ver ahora
Transcripción completa

(SUSURRA) Deséame suerte, Eugenio.

Pasos

Ve con cuidado, hija. No te olvides de la cruz.

Música lenta

Música de tensión

Voces de niños

Conversaciones de fondo

-Buenos días, señorita. Buenos días.

¿Otra vez a Valdemanco? Sí, señor.

¿Y esa bolsa? Para la ropa para mi vecina.

La pobre se ha quedado viuda. Ande, suba, que va a llegar tarde.

Gracias. Buenos días.

Música de tensión

Claxon

¿Cómo está el crío? Se me constipa cada dos por tres.

Con tanto racionamiento cuesta mucho conseguirle leche.

(SUSURRAN) Hiérvela bien. No seas pesada.

Que la hiervas bien, te digo, puede ser peligroso para el niño.

Qué obsesión, con la leche. Es por el bien de la criatura.

Los de la galería del llano me han pasado esto.

Lo que necesitan.

Suerte, camarada. Nos vemos pronto.

Juana, dile a tu hermana que se la echa mucho de menos.

-¡Señorita!

Música de tensión

Conversación de fondo

¿Qué hace? -¡Alto, alto!

Disparo y gritos

Música del Nodo

-(LOCUTOR) "La Organización de las Naciones Unidas,

actuando con perfidia y alevosía,

retira cobardemente a todos sus embajadores

y nos impone duras sanciones económicas,

excluyendo a España de la ayuda del Plan Marshall americano.

Pero nuestra potente y moderna industria

no necesita ayudas de ningún tipo frente a ese complot internacional.

Familia, religión y honradez continúan vigentes en nuestro país.

-Invocamos la libertad, nos llaman enemigos de la libertad.

Propugnamos la causa del pueblo

y se nos condena como enemigos de la democracia.

Invocamos la justicia social

y se nos apellida perseguidores del proletariado.

Propugnamos el fuego de la más honrada ciudadanía

y se nos expulsa como totalitarios. Practicamos la neutralidad

y se nos castiga como beligerantes.

Todos los estados y poderes del mundo confabulados

no podrían volcar la sangre que está en su frente fraticida

y toda el agua del océano que nos separa

no podría lavar la mancha de su traición

maldita con los siglos de los siglos en la conciencia de este pueblo

que nos une a todos frente a la cobardía y la traición".

Aplausos

El pueblo te adora, Paco.

Ya se enterarán los de la ONU de que no necesitamos su caridad.

El pueblo está pasando hambre, Carmen.

Si no paramos esta hambruna,

pisotearán lo que hemos levantado con tanto esfuerzo.

¿Tan grave es? Sí, es muy grave.

El único país que no ha retirado su embajada es Argentina.

Aislados no lograremos salir adelante.

¿Y qué piensas hacer?

Negociar con Argentina para que me vendan trigo.

Perón siempre ha sido buen aliado contra el comunismo.

Además, somos la madre patria. Yo rezaré unas novenas.

Esto es política, Carmen, no se arregla con misas.

Cursaré una invitación a Perón para que nos visite oficialmente.

Excelencia. Sigan, sigan.

¿Qué tal, Muguruza? ¿Cómo van esas obras?

Bien, mi general, hemos levantado los cimientos del ala este,

pero siguen en aumento las bajas de los obreros.

Esta semana, siete. Deberíamos incrementarles el rancho.

Están demasiado débiles. Son rojos, menos miramientos.

¿Te gusta cómo lo dejaremos, Carmen?

Mucho.

Estupendo, Muguruza.

¿Qué le parece a Su Excelencia si colocamos

otra cruz más pequeña aquí, fuera del recinto?

Aquí... aquí no estoy seguro.

Quizá... ¿Qué te parece aquí, Carmiña? Delante de la puerta.

Yo creo...

que aquí. Sobre tu mausoleo.

Para que en el futuro se acuerden de ti.

Ya lo ha oído, Muguruza. Las mujeres mandan.

A sus órdenes, Excelencia. Continúen.

(SUSURRA) Paco, no me llames "Carmiña" delante de la gente.

Queda un poco vulgar. Tienes razón, Carmiña.

(RESOPLA)

Campanas

¿Por qué pones flores aquí?

Son para tu padre.

¿Lo mataron aquí?

Sí, aquí lo fusilaron.

Y de milagro que no nos lo echan en la fosa, como un perro.

¿Por qué lo mataron?

Por comunista.

Por querer ser bueno y que a nadie le faltara de nada.

¿Qué te parece? Por eso lo mataron.

Papa debía de ser muy valiente, ¿verdad?

Música tierna

Ven, ven aquí.

Mira, Alexis, cuando tu papá estaba en capilla

con sus compañeros y le llegó la "pepa"...

¿La "pepa"? -Juani, no le hables de eso.

No, madre, no, que se entere. Que lo sepa y lo recuerde.

Un día podemos faltar nosotras y, entonces, ¿qué?

¿Dónde queda todo esto?

Hijo, la "pepa" era un papelito que decía que los iban a matar.

Así y todo, tu padre pidió un ajedrez.

Llegó el piquete de ejecución y él jugaba tranquilamente,

como si le quedara todo el tiempo del mundo para terminar la partida.

Y ahí quedaron el rey y la reina, sin poder dar jaque mate.

Mira si era valiente tu padre. Anda, Juani, déjalo ya.

Vamos para casa. Ven. Sí, adelantaos vosotros.

Yo pasaré por lo de la Emilia, a ver si le queda harina.

¿Pero todavía sigue? Creía que la habían pillado.

¿Qué va? Ya salió.

La dejaron hecha un ovillo pero sigue estraperlando.

Pues a ver si hay suerte. Este crío está en los huesos.

-(AC. ARGENTINO) General, no debería aceptar este convite.

Para la ONU España es profascista como la Alemania nazi o Italia.

Estados Unidos lo verá como una provocación.

Esto nos traerá aún más distanciamiento.

-¿Ud. qué opina, Benítez?

-No creo que ayudar a un pueblo necesitado

sea causa de distanciamiento, sino todo lo contrario.

-Yo opino lo mismo.

¿Cómo andan nuestras reservas de trigo?

-Bien. -¿Solo bien?

Yo diría que tenemos como para regalar.

Póngase en campaña para venderle a España el trigo que haga falta.

-Presidente, no sería conveniente hacerle boicot al plan Marshall.

Pondría en riesgo al país ante las naciones.

-Mire, Gramuglia, tenemos un buen negocio.

No lo pienso desaprovechar.

-Presidente, creo que la única manera de ayudar a los españoles

sin irritar a los norteamericanos es ampliar el recorrido del viaje

a otros países integrantes de las Naciones Unidas.

-Buena estrategia. ¿Y la invitación?

-Lo mejor sería despersonalizarla, enviar a alguien en lugar de usted.

-¿Y a quién? (GRAMUG.) Pensémoslo bien.

-¿Por qué no enviamos a su mujer?

-(SORPRENDIDO) ¿A la señora?

Con todos mis respetos, Sr. Presidente, pero...

a su señora le falta cintura política y roce social

para ser recibida en palacios y embajadas.

Aún no modera su lenguaje ni controla sus exabruptos.

-Lo puede aprender.

-No es mala idea, Gramuglia. El padre conoce bien a mi mujer.

Es su confesor y sabe todas sus virtudes...

(RÍE) y sus pecados.

Vos no me agradezcan. Yo les doy lo que les pertenece.

Ustedes tienen el deber de pedir. Por eso me odian los ricos.

Porque yo les despierto a ustedes las ganas.

"A los pobres, cosas de pobres", me dicen las damas benéficas.

Yo les digo que no: a los pobres se les da lujo para que deseen.

Cuanto menos se come, menos hambre se tiene.

En tres días vienen el intendente de B. Aires y el Ministro de Salud

y ustedes se van a ir de acá. Les prometo unas casas decentes.

(TODOS) ¡Bravo!

Para usted. Que Dios se lo pague, Evita.

Por favor, no me agradezca.

¡Ay, qué linda! Es muy linda. Gracias, gracias.

De nada, muy bien.

Por favor, no... Gracias, Evita. '¡Viva Evita!

Por favor, no me lo agradezcan.

(TODOS) ¡Bravo! Lilian, llama a mi hermano.

No se lleven nada. Algún recuerdo y algo para pasar la noche.

El resto lo dejan acá.

Aplausos

Escuchame bien, Juancito.

Llamá a Perón y que solucione ya lo de los traslados de vivienda.

Cuesta mucho encontrarlo. No me vengas con milongas.

Vos "sos" su secretario. Si tenés tiempo para tus bataclanes,

lo tendrás para lo que te pido. Cuando se vayan, que quemen todo.

¿Por qué? Porque nacieron en el barro.

Extrañarán el olor de la tierra y querrán volver.

Si encuentran un techo en pie, van a querer quedarse.

Van a arrancar el parqué del piso para hacerse un asado.

Entonces, le pondremos un segundo y un tercero.

Toma tiempo saber que se tiene derecho a vivir como la gente.

Vámonos.

Agua corriendo

Caballos

No pretenderás ponerte un vestido así, Nenuca.

No seas así, mamá, mira qué guapa está esta chica.

El modelito es un poco vulgar. Fíjate en este escote.

¿No te parece más apropiado este?

Parece una Mariquita Pérez.

No sé qué pensará tu padre. Mamá, es lo que se lleva ahora.

Lo llevarán las otras, tú no.

Hombre, D. Pedro, ya por aquí. (AC. ARG.) Buenos días, señora.

Me he permitido traer unas flores para usted y su hija.

Es usted muy galante, embajador. No hago más que corresponder.

Vaya con mi marido, tendrán cosas que contarse.

Disculpen.

Pacón, manda traer las dos últimas jacas.

Quiero verlas de cerca. Sí, mi general.

Excelencia, el nuevo embajador argentino está aquí.

Escogía dos de nuestras más hermosas jacas andaluzas

para enviarle a su presidente. ¿Qué le parecen?

Son las dos negras del final.

No, esas no, las del fondo.

Son hermosas.

El presidente Perón es un gran amante de los caballos.

Le va a estar muy agradecido. Solo atiendo a su generosidad.

¿Se sabe ya cuándo viene?

Mire, mi general, de eso quería hablarle.

Perón recién comienza su gobierno y son tantos los compromisos

que no puede atender su invitación.

Sugiere, sin embargo, que haga extensivo

el convite a su señora esposa

como símbolo de fraternidad entre ambos pueblos.

¿Y los barcos de trigo?

Obviamente, el negocio no se toca.

Mejor eso que nada. Echaremos la casa por la ventana.

Hágale saber al general Perón que recibiremos a su mujer

como a una reina y, por supuesto, el Gobierno español

correrá con todos los gastos.

Paco...

¡Paco!

A ver si nos va a salir por un ojo de la cara.

Nos dará de comer y su apoyo. Es lo menos que podemos hacer.

Es verdad.

En ese caso, habría que hacerle un regalo a su señora.

Que a mí bien que me trae flores.

(RADIO) "La Ilustrísima Sra. Eva Perón,

mujer del presidente argentino, viajará a España para tender

un arco iris de paz entre ambos pueblos

y abastecer con alimentos al hidalgo pueblo español".

-Dicen que esa, antes era actriz. ¿De las buenas o como tú?

Envidia cochina. ¿Envidia de qué, guapa?

No empecéis, ¿eh?

Come y deja de chafar el boniato, que no te ha hecho nada.

-Chist. -"El embajador argentino..."

-Escuchad.

Escuchad lo que está diciendo. -"...en esta tierra próspera.

En esta España, oasis de paz y de tranquilidad.

¡Ja! Eso, oasis de paz.

Lo que me faltaba. Esa fascista apoyando a Franco.

Bueno, al menos viene con algo de comer.

A ver para quién. ¿También traerá juguetes?

Alexis, que los argentinos no son los Reyes Magos.

(LA REPRENDE) Juani...

Pero tú tranquilo, yo te consigo el juguete que tú quieras.

Pues quiero un caballo. ¿Uno de verdad?

No, de cartón, como el de Carlitos.

Pues tu madre te regala uno para tu cumpleaños.

Te has vuelto a pasar con la leche. No se puede gervir tanto, coño.

-Valia, esa lengua. El niño.

Puerta, llaman

Música de intriga

¿Quién es? Es Genaro.

(SUSURRAN) ¿Qué ha pasado? La policía, desmantelamos el local.

¿Hay detenidos? Tres o cuatro, no sé.

¿Quién tiene los papeles? Manolo, tranquila.

Espérame.

¿Qué ha pasado, Juana? ¿Dónde vas?

No ha pasado nada. No me tomes por tonta.

¿Me meto yo con que enseñes las piernas?

¿A que no? Pues eso. Ahora vuelvo, madre.

¿Y Raúl, dónde está? Está bien.

-Por cada acción que hacen los del monte cae uno de nosotros.

Y ahora corremos el riesgo de que nos delaten los detenidos.

No, esos no van a cantar. ¿Por qué no?

Con las hostias que les van a meter.

-Estamos jodidos, Juana. Aquí ya no queda ni dios.

Ni se le espera. Ya, pero solo quedamos los tres.

Y tampoco es que seamos la santísima Trinidad.

-¿Cómo que tres? -Genaro, tú eres un crío.

-A mi edad ya perdí una guerra, imagina cuando como tú.

-(CHASQUEA) Eso, si llegas. ¡Ramón!

-Juana, tenemos que parar. Un tiempo.

Al menos, hasta que se tranquilice un poco la cosa.

¿Qué se tranquilice la cosa? Estamos acojonados, Juana.

Lo estarás tú. Yo no pienso hacer como el general Casado.

Entregó Madrid a los nacionales. Ese sí que estaba acojonado.

Cobardes como él nos han llevado a esto.

¡Por culpa de esta gente fusilaron a Eugenio!

¡Juana! Chist. Juana...

No grites.

(BAJO) Ahora, más que nunca, hay que estar unidos.

Y ser fuertes, si no seguimos nuestra lucha no servirá de nada.

La cosa está jodida.

Pero por cada golpe que nos den, tenemos que responder.

Decirles que no estamos con ellos. Ya. ¿Y qué propones?

Un atentado. -(RESOPLA)

-(RESOPLA)

-¿Dónde? ¿Has visto cómo está todo de vigilado?

En la embajada argentina, sin cargarse a nadie.

¿Por qué allí? ¿No habéis oído al nuevo embajador?

Dice que España es un oasis de paz y tranquilidad.

(ENFADADA) Que se entere el mundo de que eso no es así.

¿Cómo andamos de dinamita? -No andamos.

No nos queda casi nada y las canteras está muy trilladas.

-Conozco un lugar. -(DESPRECIATIVO) ¿Cuál?

-El Valle. Ahí hay dinamita para reventar el país.

-¿Y cómo cojones quieres que entremos al Valle?

-Mi tía, la monja, atiende allí. Puedo robarle los pases.

-Tú estás loco.

Quizá no. Pues estás tonto.

Pues no.

Uno, dos, tres...

Señora, no tiene que inclinarse tanto.

Las piernas, más rectas. Afloje las rodillas.

Con seguridad. Se me están yendo las ganas de ir.

Seguro que de niña ya soñaba con viajar a Europa.

De niña, pensar en ir a B. Aires era como pensar en ir a la Luna.

Es la gran oportunidad para darse a conocer en el mundo.

Madrid es la ciudad más hermosa del mundo.

Inténtelo de nuevo. Así.

Señora, ¿por qué se inclina tanto? No separe tanto los pies.

¿Y usted, por qué no se mete esta varita en el culo?

Tanto quilombo por un saludo de mierda.

Me tienen como una pelotuda haciendo reverencias.

¡Perón! Toda esta mierda no es para mí.

La gallega me tiene harta con esta "varecita".

Calmate, chinita.

Che, qué brava estás. No voy a poder con todo esto.

Sí vas a poder, vení acá.

Escúchame, ¿por qué no te llevas una dama de compañía?

¿Una dama de compañía? Sí.

La mujer de Eduardo, por ejemplo.

¿A Lilian? -Es de buena familia.

Habla inglés, francés y yo que sé.

La educaron muy bien, en un colegio religioso y todo eso.

Tiene roce social, tiene distinción. -Tiene todo lo que te falta a vos.

Vos callate, atorrante. (RÍE)

-Hablá con ella, chinita. Dale, haceme caso.

-Buenas noches, D María Eva. Buenas noches, ¿qué tal?

Muy bien, señora. ¿El señor Eduardo llegó?

Todavía no. ¿Y Lilian?

Abajo, con el nene.

Yo voy. No te preocupes, que no voy a hacer ruido.

Muy bien, señora.

(LILIAN CANTURREA)

(BEBÉ GIME)

-(SIGUE CANTURREANDO)

(SUSURRA) Acérquese, señora.

¿No es una preciosura? (BEBÉ) Ajo.

Es hermoso.

El tercero, ¿no?

El cuarto.

Tener hijos es muy sacrificado, pero dan tantas satisfacciones...

Ver crecer algo que lleva la sangre de uno es...

Es incomparable.

Ya lo va a saber cuando los tenga.

Liliancita, vos sabés que me invitaron a Europa, ¿no?

Lo sabe todo el mundo. Tenés que venir conmigo.

¿Yo, por qué? Porque hablás varios idiomas.

Sabés moverte entre la gente rica. Yo meteré la pata sin parar.

Señora, pero Ricardito es un bebé de meses. No lo puedo dejar solo.

Por favor.

No me pida eso.

(DECIDIDA) Lo siento en el alma, pero yo no puedo ir.

Teléfono

Yo voy.

-¿Un coñac, mi general? -Vale, métele.

¿Qué hacés, Ricardo? ¿Todo bien? Bárbaro, señora.

-Hoy se lució con los diputados.

Si seguís así, nadie te sacará de la presidencia del Congreso.

-General... ¿Y Lidia?

Está abajo cuidando a los chicos. -Permiso.

-¿Qué tal te fue con Lilian? La muy boluda no quiere ir.

-Tranquila, chinita.

Déjamela a mí.

(RÍEN TODOS)

-Hemos conseguido extender la gira de Eva.

Ha sido invitada oficialmente a Francia.

Y seguramente pase lo mismo con Inglaterra.

Pero lo más importante, che...

¡Italia!

¿Sabes lo que eso significa?

-¿El Vaticano, no? -La va a recibir el mismísimo Papa.

Seguro que la honra con la rosa de oro.

Quizá hasta consiga un marquesado pontificio.

-En Argentina solo la tiene la marquesa de Olmo.

Hasta ahora. Se querrá morder la lengua de la bronca.

(RÍEN TODOS)

Bueno... -Por el viaje de Eva.

(TODOS) Por el viaje de Eva.

Salud. -Salud.

-Lilian, me ha dicho Eva no la querés acompañar a Europa.

-No es eso, señor presidente. Los nenes son muy chiquitos.

No quiero dejarlos solos.

-Claro, claro. Yo lo entiendo.

-Bueno... y así Eva tampoco va.

-Por supuesto que Lilian irá.

A mi suegra le encanta quedarse con los chicos.

¿Verdad, mi amor?

-Sí.

¿Sí?

-Sí.

¡Sí!

Buenísimo.

Me encargaré que Lilian reciba de la Secretaría de Trabajo

una buena suma de dinero por los servicios prestados.

-No, no, Lilian lo hará por el bien del país.

Jamás aceptaríamos esa suma de dinero.

¿Les quema la plata a ustedes?

¿Vos entendés, Perón, a la gente de buena familia?

-¿Al final tendremos que conformarnos

con la esposa de Perón?

Eso parece. ¿Verdad, Paco? Ajá.

Es una buena ocasión para ponernos guapas.

Pero a guapas nos ganará, Pura. Sí, pero a señorío, no.

Eso no. Aunque esta mujer dicen que es imprevisible.

-No, Carmen. Eso es para mí.

Oye, Carmiña, ¿tú pondrías aquí otro conejo?

No sé, Paco.

Motor de camión.

Creo que aunque nos envíen sólo la primera dama

debería tener un recibimiento especial.

Por supuesto. Decretaré festivo el día de su llegada.

Habría que pensar donde la vamos a alojar.

Aquí, con nosotros. En el Pardo.

¿Aquí? Así la podemos controlar mejor.

Bueno, eso sí...

Estaría bien que yo la acompañara y organizara su agenda.

No, eso ya es cosa de política.

Yo no creo que sea cosa de política.

Arreglar una casa, atenderla... Eso son cosas de mujeres.

¿A que sí, Pura? -Y tanto, Carmen.

Los hombre no saben la cantidad de cosas que podemos solucionar.

Además, no sólo hay que poner bonita la casa,

hay que poner bonito el país, que no vea tanto pobre,

que no parezca que mendigamos el trigo.

Tú déjame organizarlo a mí.

Motor de avión.

-¡Gané!

Vaya con la marquesa. No pierdes prenda, ¿eh, Pura?

-Ay, Paco... (RÍE)

-Fíjate en lo que se gasta el dinero del pueblo este cabrón.

Y dicen que se construye una cruz de 155 metros.

-Seguro que la tiene pequeña. -Sí.

-A mí me han dicho que esmonorquídeo.

-¿Y eso qué es? -Que sólo tiene un huevo.

(RÍEN)

-¿Lo ves?

Están entrando. Te dije que los permisos funcionarían.

-¿Así que Sor Águeda se ha puesto enferma?

Sí, la pobre anda muy decaída.

-Normal con todo lo que veo por aquí,

preocúpense solo de limpiarlos y confortarlos cristianamente.

Sí, muy bien. -Poco más se puede hacer.

Claro. -Está bien que nos envíe repuestos.

Es lo que siempre digo yo. Caras nuevas necesitamos

porque no está nada bien andar siempre entre enfermos.

¿Qué les voy a decir que no sepan?

La verdad es que les admiro, yo nunca podría.

Solo bajo por aquí cuando es absolutamente imprescindible.

Aquí hay muchos porque los obreros se hacen cortes.

Todo el día picando... Usted ya me entiende.

No entiendo como Sor Águeda se organiza con tanto desbarajuste.

Aquí no hay quien se aclare.

Una habitación limpia es sinónimo de una mente ordenada

y más si hay que cuidar enfermos.

Toses.

¿No están acostumbrados, verdad?

Aquí es el pan de cada día. Silicosis.

Déme agua, doctor.

-Oiga, cabo. Le llaman de intendencia.

-Ustedes sigan. Sigan.

Voy a por toallas calientes. Vuelvo enseguida.

-¿Sola, no? ¡Juana!

-Coño, están tardando mucho, eh. -Ten paciencia, hombre,

La cosa no debe ser fácil.

-¡Vámonos de aquí! ¡Va! -¿Qué haces?

Arranca el motor.

-¡Sube!

-¿En serio eres capaz de eso?

Para el motor.

No he encontrado apósitos por ningún lado.

-Los tiene allí al fondo. Gracias.

Doctor.

Música.

-Los científicos americanos

a través de sus satélites colocados en órbita

han descubierto una nueva estrella,

y esa estrella soy yo.

Es él, es él, es él.

Música de cabaret.

(GRITAN DE JÚBILO)

-¿Qué haces aquí?

¿Eh? ¿Qué haces aquí?

He venido a pedirte un favor.

Quiero que me guardes esto.

-¿Esto?

¿Esto quieres que te guarde?

Tú estás loca.

Si quieres meterte en peligro, allá tú,

pero no me metas y menos a la familia.

Lo traigo aquí para proteger a mamá y a Alexis.

-Si quieres cuidar de ellos, ¿sabes qué puedes hacer?

Aparcar de vez en cuando tus ideas, eh.

Que con los ideales no se come.

También eran tus ideales. Por si no lo recuerdas.

-Sí. Y ya pasé por prisión. Y por torturas.

Y me prometí que nunca volvería a entrar en una cárcel.

Ahora prefiero traer comida a casa, no explosivos.

Se lo debo a Eugenio.

Prometí que seguiría adelante.

Aplausos y vítores.

¿Lo recuerdas, Valia? ¿Recuerdas, lo del mundo mejor?

Pasos acercándose.

-¿Qué tal? -No, lo dije bien.

-Era como lo ensayamos el otro día. -Cállate, boludo.

-No interrumpimos nada, ¿no? -Vosotros siempre interrumpís.

-Che, ¿no nos vas a presentar? -Es Juana, mi hermana.

-La tenía guardada. Mira qué bella.

-Sí, sí. De una belleza explosiva.

-Nosotros somos Di y Biondi, dos artistas argentinos.

¡Caramba! -Dos payasos.

Cómicos, querida. Pero sin tanto talento como Valia.

Con esas piernas puede llegar a donde quiera.

Nosotros estamos con lo más granado de Buenos Aires.

Argentina, la farándula. Mirad.

¿Esta no es Eva Perón?

-Ajá. Quítamela.

-Eso son cosas de Di, que está enamorado de ella.

-Y como ahora se cruza el charco... -Callate, boludo.

Y ésta, ¿qué? ¿Es buena actriz?

-Entre nosotros, no era muy buena.

-Está mucho mejor ahora con sus descamisados.

Descamisados? -La gente del pueblo.

-Los pobres, Juana, como nosotros.

-Allá la adoran. Hay que reconocer que está haciendo cosas buenas.

Eso me gustaría verlo. Valia, me voy.

-Espera, Juana.

Te coseré esas medias.

Gracias.

Vendrá Genaro a buscarlo -Más te vale.

Dile a mamá que tardaré un par de días en volver por casa.

-Perón quiere ampliar el cortejo con trece decanes del gobierno

y algunos agentes de prensa afines a nosotros.

Carmen Polo te ofrece el palacio de El Pardo como residencia.

Para el resto de la comitiva propone el Hotel Ritz.

Pide de una manera velada que seas discreta.

Bueno, nuestro embajador argentino, también.

Está bien, Juancito, ya entendí. Gracias.

Liliancita, ¿cómo es esa señora? -¿Quién?

La gorda, la mujer de Franco.

-Dicen que es profundamente católica y muy distinguida.

Eso es lo mismo que no me digas nada.

Yo también soy católica y muy distinguida.

-Señora. Sí.

-Éstas son las telas que propone Don Andreu.

¿Cuál pensás que elegiría la gorda?

-La negra, sin duda. Juancito.

¡Juancito!

-¿Qué? Anota el estampado.

-Sí.

-¿Le gusta como le quedaron las uñas, señora?

Perfectas. Basta de maquillaje. Sólo 'rouge' y uñas.

Consejo de Benítez, mi confesor.

No, hacedme una foto bien.

Gracias, Julio.

¿Te gusta mi peinado, Liliancita? -Te queda muy bien.

Pienso cambiar de peinado al menos tres veces por día.

-No sé si podrá, la agenda que marcó Carmen Polo

está apretadísima.

Esa gorda no me dirá qué tengo o no tengo que hacer.

¿Te tengo que decir donde se puede meter la agenda la gorda?

Risas.

En el mismo lugar donde le meteré

los tacos de los zapatos a mi hermano, el orto.

(VÍDEO) -La ilustrísima señora Eva Perón

en vísperas de su viaje a España

supervisa la generosa carga de alimentos

que con destino hacia nuestros queridos hermanos de España...

-No sé si necesitan tanto nuestro trigo,

la cena que nos han ofrecido es inmejorable.

El salmón lo pesqué yo mismo. -Estaba delicioso.

Es una pena que la señora Perón venga sin su marido.

-Sí, es una lástima. Nuestro presidente es tan simpático...

¿Ella no? -Por supuesto. Pero...

tiene mucho carácter. (RÍE)

Eso sí, su forma de ser es muy cercana al pueblo,

la quieren mucho.

Eso parece.

-"La condecoraron con las más altas distinciones...".

¿Han probado los calloncitos de dulce de leche?

Se han hecho para la ocasión. -Estaban riquísimos.

-¿Cree que a la señora Perón le gustarán?

-Estoy seguro. Ella siempre ofrece dulce de leche

en los desayunos con los pobres.

¿Desayuna con los pobres?

-Cada mañana, como un relojito,

ofrece el desayuno a la gente en los barrios humildes.

-¿La langosta, le gustará? A mi padre le vuelve loco.

Seguro que sabrá apreciarla, nenuca.

-De todas forma, no tienen por qué preocuparse por su paladar.

¿Ah, no? ¿Por qué? -Come como un pajarito. (RÍE)

Y sus gustos son muy sencillos.

-Lo mismo le da un salmón que una sopa de ajo.

(MOLESTA) ¡Ay, Pura!

(NODO) Activa en el trabajo,

atenta a su familia,

y sin olvidar el importante reto de afrontar una ímproba...

Enseguida estoy con ustedes.

(NODO) Nadie tiene tanta influencia sobre Perón

como su mujer, la exactriz Eva Duarte,

convertida en la mujer detrás del trono

más importante... -¿Qué te pasa, Carmen?

Esta mujer me pone nerviosa.

Es una mujer muy guapa.

Además, tiene estilo.

(NODO) -...en todas las manifestaciones del arte.

También en la calle...

-¿Cómo va eso, Genaro?

-Ya casi estoy.

-Pues venga, vamos para allá.

-¿Te has fijado en esa matrícula? -Sí, la tenemos en la lista.

-¡Mierda! -¡Qué pasa!

-Hay una furgoneta ahí parada.

-Esconde todo y estate callado.

-Documentación.

Vamos.

-Ramón Izquierdo, es uno de esos comunistas de mierda

que se nos escapó, coge el arma y vente conmigo.

Baja inmediatamente del vehículo.

¡Vamos!

¡Venga!

-Voy a ver qué lleva atrás.

-¡Alto, alto!

¡Alto!

Disparo.

-Está saliendo el embajador.

Estos se han rajado.

O tienen problemas con la furgoneta.

No sé qué es peor, Ramón o la puta furgoneta. ¡Ostias!

¿Qué ha pasado?

Le han detenido. ¡Coño!

¿Te han seguido? -No.

¿Y los periódicos? En la furgoneta.

Aquí aún queda un poco de dinamita.

-¿Qué queréis que hagamos con él? Terminar lo que hemos empezado.

¿Estamos locos o qué? Han detenido a Ramón,

irán a por nosotros, habrá que hacer un poco de ruido, ¿no?

Niño, vete a vigilar la otra esquina.

Motor de coche.

(SILBA FUERTE)

-Oiga...

Venga un momento.

¿Qué?

¿Qué, esperando a alguien?

A mi marido, que llega tarde, como siempre.

Ande con más cuidado, señora,

no son horas para ir sola por la calle.

Ya, es que acabo de salir de trabajar...

Está sangrando, ¿no deberían llevarle a un hospital?

¿Al hospital?

(RÍEN LOS DOS)

Sí, mujer, sí, ahora le llevamos, puede aguantar un poco más.

Vaya con Dios.

Dios con ustedes

Explosión y destrozos.

(MISA EN LATÍN)

(BAJITO) -Ha llamado el embajador argentino y...

¡Chis!

Si estos rojos atentan contra la única embajada

que nos queda, tendrán guerra. ¿La argentina?

Que detengan a todos los sospechosos, sean 2 o 200

y que les hagan cantar hasta tener a los culpables.

Y me los entregas,

que no me temblará el pulso para firmar sentencias de muerte.

-Sí, mi general.

Muy bien dicho, Paco.

¿Algo grave, doña Carmen?

¿Grave? Grave fue lo del frente del Ebro.

Su sermón fue muy digno, pero usted limítese al latín.

-¿Y hubo víctimas en el atentado?

-No, señor presidente, parece que fue una advertencia.

-¿Una advertencia de qué?

-Pues no le puedo decir,

pero le sugiero reforzar la seguridad de su esposa.

Creo que la señora debería evitar el contacto directo con el pueblo.

(RÍE) -¿Evitar que mi mujer se relacione con el pueblo?

(RÍE)

-La situación en España es inestable y la resistencia aún da coletazos,

a pesar de los esfuerzos el comunismo se mantiene,

aunque sea de una... Señor xx,

soy la señora de Perón

y escúcheme bien,

usted lo que tiene que hacer es representarnos correctamente,

y no darnos indicaciones.

Usted, como cualquiera que nombremos,

será un embajador para los salones,

las decisiones importantes las tomaremos acá en Buenos Aires.

¿Le queda claro?

-Sí, señora.

-Esta mujer me suena su cara.

Es la viuda de Eugenio Mesa, un dirigente comunista.

-Ese fue uno de los que mataron en el 41.

Pues ya está otra vez metida en la mierda.

-Deja eso, niña, que te vas a estropear la vista.

(BAJITO) -¡Paca, Paca!

¡Sube!

-¿Qué pasa? -Sube rápido, la policía.

-¿Pero qué ha ocurrido?

-La policía anda buscando a Juana, están en tu casa.

-Idos con Encarna, que ahora voy yo, ¡meteos en su casa, hazme caso!

-Son unos bestias, han reventado la puerta.

Pasa hijo, pasa.

-¿Quién es usted?

-Francisca Giménez para servirle.

-¿Vive aquí Juana Doña?

-Sí, señor.

-¿Dónde está?

-Hace días que no viene por aquí.

-E imagino que no sabrá dónde está esa roja malnacida.

-Esa roja malnacida es mi hija

y no, no sé dónde está.

-Nos la llevamos, a ver si se le refresca la memoria.

(TIEMBLA ASUSTADA) -¡Ay!

¿Vamos a dejar la casa así abierta? -¡Calla y tira para delante!

Francia y Portugal ya me invitaron oficialmente

y negociamos con Inglaterra.

Salvo España, los otros países no quieren poner un peso,

pero han buscado a alguien que pague los gastos,

no quieren enfrentarse con la bronca de la oposición.

-Puede tener problemas, sí. ¿Problemas?

No digas boludeces, se lo comerían vivo.

Escuchame una cosa,

los dos sabemos que si te acercaste al peronismo

es porque comercialmente te convenía.

Y esa flota que tenés no pasa por su mejor momento, ¿no es así?

¿Qué te parece si el estado te la compra como si fuese nueva?

¿La flota? Ajá.

Patrona, yo le acompaño a Europa como secretario,

y todos los gastos correrán por mi cuenta.

¿Hasta los vestidos?

-Hasta las bombachas, señora.

Perfecto.

Escuchame una cosa, un consejo,

¿cuál es la mejor modista en estos momentos en Buenos Aires?

-¿Por qué, dejará a Samandreu? Sí.

Quiero un vestido tan impresionante

que cuando me vea la mujer de Franco se caiga de culo.

-Hay una española, Ana de Pombo,

acaba de abrir una sucursal en Buenos Aires.

Pruebe con ella, dicen que es la mejor.

-Ahí tenéis la puerta.

¡Chis!

(BAJITO) ¡Mamá!

Hija, cómo estás. (RESPIRA AFECTADA)

Hijos de puta, cómo te han dejado.

¿Te pusieron corrientes?

No te preocupes, ni con todas las corrientes del mundo hablaría.

Ya lo sé, ya, solo vine a ver cómo estabais,

me dijeron que te llevaron a la DGS.

Sí, pero ya estoy fuera.

¡¿Dónde vas?! A ver al crío.

No deberías estar aquí, no es seguro.

¿Y qué hay seguro?

¿Qué tal, Valia?

¿Y tú, Juana?

Bien.

¿Y Alexis? Durmiendo en su habitación.

(PREOCUPADA) Mamá...

¿Ves lo que ha conseguido? -Valia, deja en paz a tu hermana,

que bastante he pasado yo.

Qué grande está.

(SUSURRA) Mañana cumple siete años. (SUSURRA) Jo.

(SUSURRA) He conseguido algo de dinero

para comprar el caballito de cartón,

como el de Carlitos.

(SUSURRA) Sí, hija, sí.

Como el de Carlitos. (RíE)

(SUSURRA) Cómpraselo tú.

(PACA) Pero se lo darás tú. Pues claro. ¿Me voy a perder eso?

Estruendo

Estruendo

Música de intriga

¿Dónde está Juana Doña?

-Aquí no está.

-Tranquila, putita.

¿O quieres venir con nosotros?

(POLICÍA) Nadie. (POLICÍA) ¿Debajo de las camas?

Música de intriga

¿Qué escondes debajo de la falda?

-(LLORA)

(VALIA: LLORA) ¡No me toque! ¡Que no me toque!

No me toque...

Es a mí a quien buscan.

Pues aquí estoy.

Ponle las esposas.

No sea que nos arañe.

-¿A dónde se la llevan? -Lo sabes muy bien.

Música de intriga

No se levanten.

Disculpen la tardanza. Fui al desayuno de los pobres.

Enseguida estoy con ustedes.

¿Qué hacés, Liliancita? Buen día, señora.

¿Novedades? El arzobispo y el ministro de guerra

llevan un buen rato esperando.

Que esperen.

Haced pasar a la modista.

(CARRASPEA)

No, no, no. Ustedes esperen un ratito fuera.

Siéntese.

No pensé que vendría a verme.

Y menos, tan temprano.

Toda la clase alta de Buenos Aires está en contra de mí.

Y venir acá la puede perjudicar.

Lo sabe, ¿no?

Sí.

Agradezco su coraje.

Mire, Ana.

Franco me homenajeará con la cruz de Isabel la Católica.

Mi sueño es que me ponga la insignia

delante de todos en la Plaza de Occidente de Madrid.

No es Occidente, es Oriente.

"Oriente" u "Occidente", me da lo mismo.

Lo que quiero es tener un vestido más lindo que el de las reinas.

Ajá. ¿Y cómo se imagina ese vestido?

Música de intriga

Música de intriga

Así.

(RÍE) Pero ¿si es el hada buena de Pinocho?

¿Vio la película? Sí.

Me encantó. A mí también.

Podríamos hacerlo de una sola pieza.

De encaje azul, bordado. Estrás.

Con una capa de plumas de avestruz.

Y con una cola...

del vestido... Una cola bien grande.

¿Cómo de grande?

No sé, de unos dos metros más o menos.

De la misma tela del vestido. ¿Qué le parece?

Más que una reina, parecerá una emperatriz.

Claro.

Llame a sus asistentas.

¿Ana?

Tiene intimidad con los oligarcas de Buenos Aires, ¿no es cierto?

(ASIENTE)

¿Qué opinan ellas de mi viaje a Europa?

¿Quiere la verdad?

Por supuesto.

Dicen que no se sienten representadas por usted.

Déjeme darle un consejo:

no se incline usted ante nadie, y menos allá, en España.

Y menos ante la mujer de Franco, esa es la peor de todas.

Hará cualquier cosa para hundirla.

Campanilla

-Buenos días.

Don Matías. Cierre rápido, que están aquí.

-¿Quién está aquí? -Las señoras.

¿Qué señoras? -La marquesa y la collares.

-¡Mierda! Esconde todo lo que puedas.

Timbre

Abra usted, por favor.

Campanilla

Buenas tardes, señoras.

Un placer. Nos honran con su visita.

Buenas tardes, señor.

¿Por qué hoy hay tantas joyerías cerradas?

Es el santo patrón de los joyeros.

Pero ¿hoy no es San Cristóbal? Ese mismo.

¿No es el de los conductores?

También, también.

Me han cogido a punto de cerrar.

-Esto es tener suerte.

-Una suerte. Sí, señora.

-Bonita, ¿no, Carmen?

(DUDA) No estoy segura. Me gustaría que la viera mi marido.

Aunque podría sorprenderle.

Me queda estupenda, ¿no?

Te estiliza la figura.

¿No querrá probarse esta?

Le estaría aún mejor.

Guarde sus baratijas, pillastre.

-Si es aún más... -No se hable más.

Quiero este. Haré promoción en las fiestas.

Se le llenará la tienda. (RÍE)

Se tiene que ser más sutil, Pura.

Es mejor interesarse por una pieza y dejar que te la regalen.

No hace falta pedirla.

Luego dirán que les exigimos, y eso, no.

Es el pueblo que nos quiere guapas. Déjalo, Carmen.

El joyero nos lo agradecerá toda su vida.

¿Tienes a punto tus mejores galas?

La verdad, no sé qué ponerme.

La mujer de Perón viste de una forma que...

me desconcierta.

Sí, es un poco peculiar.

"Peculiar" es la palabra, sí.

También le llaman otras cosas.

¿Qué pasa, Pura?

Unas amigas de Buenos Aires me envían esto.

¡Jesús!

Si está desnuda. Y esto no es todo.

Dicen que es hija bastarda.

Y que además de muchos amantes, estuvo más de un año

viviendo en pecado con Perón antes de casarse.

Pero no te he dicho nada.

(SUSURRA) Padre, tengo mis dudas sobre la huésped de Argentina.

Parece un poco...

No sé cómo decirlo. Sus vestidos son poco formales.

No se preocupe por unos vestidos, Doña Carmen.

Importa más el corazón de las personas.

Hay algo más.

¿Vio los noticieros con los pobres?

Los defiende de una manera que...

Me parece un poco comunista.

Quizá solo sea buena cristiana.

No conozco muchas buenas cristianas que enseñen las pantorrillas.

Y que hayan vivido en pecado con su marido.

(SUSPIRA) ¿No será pecado tratarla?

Las dos banderas, la de España y la de Argentina

deben ser del mismo tamaño.

Por mucho que vengan con trigo, la de España debe ser más grande.

Carmen...

las dos banderas serán iguales, y basta.

No saben que no tenemos con qué pagarles el trigo.

O sea, que les pagaremos en elogios.

Lo que digas. Pero esa huésped no se merece tantos honores.

Era actriz.

(LO REMARCA) ¡Actriz!

Es lo mismo que ser una pelandrusca.

Aquí dice que la llaman "la yegua".

Por subir al poder después...

Paco, haremos el ridículo.

No es para tanto.

Si hasta el Papa la recibirá.

Quizás le concedan un marquesado pontificio.

Un marquesado?

¿Sabes cómo la llaman en el Vaticano?

La Magdalena argentina.

Esto es demasiado horrible.

¿Adónde vas? Al baño. Estoy descompuesta.

(RÍE)

Puerta

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

¿Ves qué pasa por ser curiosa?

Va, tira.

Música dramática

Venga, vamos. Si te portas bien, acabamos enseguida.

Música dramática

Música dramática

-¿Qué pasa? ¿No saludas a los viejos amigos?

Pasa, pasa.

Siéntate.

¿Sabes a quién tuvimos aquí?

¿En esta sala?

A tu marido.

¿Te imaginas?

Tendrías que haber visto cómo cantó.

(RÍE) El muy cabrón. Lo soltó todo.

Un miedica traidor.

Como todos los rojos. Traidor fue el general Casado

cuando os entregó Madrid.

Si no, no estaríais aquí.

Tranquila, Juana,

que no estamos para hablar de Casado ni de Eugenio.

¿Un cigarrito? No, gracias. No fumo.

¿Seguro?

¿No fumabas con los milicianos?

No.

No será por puritana, porque las rojas sois unas putas.

(TODOS: RÍEN)

-Sígueme mirando así. Y te saco los ojos del revés, zorra.

-Déjala.

Presiento que se portará bien.

¿verdad, Juana?

¿De qué se trata?

De algo muy sencillo.

¿Qué sabes del petardito que habéis puesto en la embajada?

Quiero nombres de los participantes y el dirigente.

(GRITA) ¡Eso quiero!

No sé de qué me habla.

¡No!

No quiero tonterías. Sé que ha formado parte.

¡No me haga perder el tiempo!

No sé de qué atentado habla.

Juana, tú lo has querido.

Preparad las corrientes.

Esta hablará hasta de su primera papilla.

Música de pasodoble

Música de pasodoble

Música de pasodoble

-(INSPIRA)

-Dos penas de muerte.

La han condenado a dos penas de muerte.

(LAS DOS LLORAN)

-¿Qué vamos a hacer? -No sé.

-Pibita, ¿qué pasó?

-A mi hermana le han dado la pepa. -¿Qué?

-La pena de muerte.

-Lo siento, señora.

¿Qué pasó? ¿qué hizo?

-Puso explosivos en la embajada argentina.

-¿En la embajada argentina? -Sí.

-¿Por qué no piden un indulto? -Con lo piadoso que es Franco.

-Franco no es el único que la puede indultar.

Ella atacó la embajada argentina. ¿No es así?

Es como si fuera tierra argentina y en Argentina manda Perón.

Y su mujer. Y ella viene para acá.

-¿Que se lo pidamos a Eva Perón? -Sí.

-Si es más fascista que Franco. -¿Fascista? ¿No?

-Si fuera española, estaría a los tiros.

En Argentina no aguantaríamos esta injusticia.

¿Por qué se aguantaría acá?

Escríbanle una carta. No pierden nada.

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

Música dramática

¡Baja de ahí!

¿Qué miras?

¿No te gusta el plato?

¿Has olvidado la leche?

Estás en una cárcel.

Tráele una escoba para barrer la celda

así verá dónde cojones está.

-No podemos justificar los gastos

para recibir a la primera dama argentina.

Siempre pensando en dinero.

Si no son los actos oficiales, las cacerías.

Son innecesarias. Pacón.

Déjanos ya.

Debes firmar las sentencias de muerte.

Y dar el enterado.

Están los condenados por el atentado a la embajada argentina.

Enterado.

Quizá tu primo tiene razón con los gastos.

Debido a cómo es la invitada,

podríamos quitar algunos regalos.

Carmina, después de la siesta.

Uy.

Pacón, la información sobre Juana Doña es errónea.

Le piden dos penas de muerte.

No la fusilaremos dos veces. (RÍE)

Le conmutaremos una pena.

Enterado.

Enterado y enterrado, ¿no? (RÍE)

Disculpa.

Ahora vengo, Paco.

Pacón.

Te tengo dicho, que no le contradigas.

No lo hagas delante de mis narices.

Necesita a alguien que no solo lo adule.

¿No crees?

A tu primo trátalo como quieras, a mí, trátame de usted.

La conozco de hace mucho, señora.

A Paco no le conviene escuchar tu pesimismo.

Míralo.

Luego se queda triste y su salud se resiente.

(RONCA)

Ay, Perón.

Gobernar es muy ingrato. Siempre te lo dije.

Ahora ya lo sabes.

A veces pienso que deberíamos ir a vivir a otro lugar.

Y dedicar todo mi tiempo a hacerte feliz.

Iba a ser hasta cuando te pones hinchapelotas.

Che, Juancito.

Ay, tal vez no sepa demostrarlo.

Nadie en el mundo te quiere y te respeta como yo.

Digan lo que digan,

nunca te fui infiel.

(CHISTA)

Perdonadme, sé que no te gustan las confidencias.

Quiero que sepas, ahora que me voy sola,

sin vos,

que quedo en manos de Dios.

Gracias a vos, me he como...

purificado.

Es como si viviera por vos.

O sintiera por vos.

Incluso aprendí a pensar gracias a vos.

¿Sabes qué te pasa, chivita?

Que estás cagada por tener que subir a un avión. (RÍE)

No me jodas, Juancito.

Tú sufrís mucho, mi vida.

Pero vos me hacés...

tan feliz.

Es como si viviera en un sueño.

Cuando te casaste conmigo siendo presidente,

desafiaste al mundo entero.

Y me diste un lugar.

Y yo dejé de ser la puta del general.

Para ser la presidenta.

Pero, para mí, siempre serás mi putita.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Chivita.

¿Qué?

Échame una carrera de baranda.

¡Ya! (RÍE)

(LOS DOS RÍEN)

(RÍE) Chivita, que te agarro.

¡(CHILLA) ¡Perón! Te gano, te gano.

¡A ver!

Ha ganado, he ganado.

(RUGE) (RÍE)

Música clásica

Murmullos

Silbato

(DA PALMAS) ¡En pie! ¡Arreglen las celdas!

¡Inspección rutinaria!

¡Moved el culo!

Puertas: se cierran

-¿Qué? -Esto.

Pasa.

-¿Quién barrerá los pasillos? -Los barre la nueva.

Empezará por la suya, que apesta.

Va, espabila.

Música de intriga

Música de intriga

-(PACA) "Aguanta.

Te juro por lo más sagrado que te sacaremos de esta".

Los dejo por un tiempo.

Pero no olviden que, al irme, les dejo mi corazón.

Me voy a representar, no a los oligarcas,

sino a ustedes, al pueblo trabajador.

Voy a tender un arcoiris de paz

entre los descamisados de uno y otro continente.

Y se lo dice una mujer del pueblo, porque eso es lo que soy.

Una mujer que ama a su pueblo,

y que nada sería sin el general Perón.

¡Viva Argentina! ¡Viva!

¡Viva Perón! ¡Viva!

Murmullos

¡Escúchenme bien!

El mundo está pendiente de este viaje.

Así que, pobre del que dé calce para que nos tomen el pelo.

Eso va sobre todo por vos.

Déjate de discursos, Eva. Guárdalos para el aeropuerto.

Es tarde y nos esperan millones de personas.

Nos esperan, nos esperan.

Ya escucharon, muévanse.

Y no olviden lo que les dije.

Vamos.

Chivita. Ay, Perón.

Cómo te voy a extrañar. Y yo también a vos.

Ya te conozco. (RÍE)

Chiquella y Pili.

Se acaba de casar, lo relevé.

Che, ¿qué hacés vos acá? -Sr. Presidente, ya ve.

Veníamos a despedir a la señora.

-¿Qué despedida? Vos te vas con ella.

-Pero si acabo de casarme.

-¿Quién le hará los discursos? No te preocupes, me las arreglo.

Lo querés llevar, ¿sí o no?

Listo. Viajás con Eva y de paso visitás tu tierra.

Juancito, el señor se va con ustedes.

-Claro.

Te tocó, Azpiri. -Si solo llevo lo puesto.

Pero ¿cómo te vas a negar a nuestro presidente?

Piense que es por el bien de Argentina.

Vamos.

Así, cuando vuelve, lo agarrás con más ganas.

Ves qué fácil se arregla todo.

No sufras por estar a la altura.

Acordate de una cosa:

Los melones se acomodan al andar.

Anda, subí al auto. Nos juntamos en el aeropuerto.

Allá vamos.

A ver cómo me recibe la gorda.

Música melancólica

Música melancólica

Música melancólica

(LOCUTOR) "El mundo detiene su marcha ante la nueva Argentina,

que tiende puentes a los países más necesitados.

Doña María Eva Duarte, invitada por el Gobierno español,

recorre Europa enarbolando la bandera de la paz.

Buen viaje, compañera Eva. Y regresa pronto".

(SUSURRA) Lo intento, lo intento...

(SUSURRA ATROPELLADAMENTE)

Con devoción, hija mía.

(SUSPIRA)

(SUSURRA) Si lo intento, padre.

Contención, Doña Carmen

Excelencia.

Mire, padre. Conozco muy bien a mi esposa.

Sé que confía mucho en usted.

Cálmela.

O el encuentro con la invitada, será peor que las Cruzadas.

(DICTA) A mí...

me han fusilado...

"A mí..." -...a mi padre.

Y ahora... -(REPITE)

-van... -(REPITE)

-a fusilar... -(REPITE)

a mi madre.

-No la fusilarán, ¿verdad?

-No, ya te lo he dicho.

Pero hay que ponerlo así. -¿Van a castigar a mamá?

-¡Que no! Por eso escribimos la carta.

-¿Por qué quieren castigarla? -Escribe.

-A mi madre...

-A mi madre...

-Por eso...

le pedimos... -¿"Pedimos"?

-Pedimos que interceda...

-No es palabra de niño. "que pida".

-Eso. "que pida..."

Al Sr. Franco... -No tan rápido.

-Venga.

¿Por dónde vas? -Por "el Sr. Franco".

-Que tenga la bondad de perdonar...

-"que tenga la bondad de perdonar"...

-A mí mamá, y así no me quedaré solo.

Carta a Eva - Capítulo 1 - Ver ahora

Severo Ochoa. La conquista de un Nobel

Severo Ocho. La conquista de un Nobel recorre parte de la vida y obra del científico asturiano, su niñez en las playas de Luarca, episodios históricos como la Guerra Civil Española, el exilio, la Segunda Guerra Mundial, la caza de brujas norteamericana y la oposición exterior al régimen franquista. Además, cuenta sus viajes por distintos países del mundo, donde el Nobel vivió y trabajó intensamente.

Para todos los públicos Severo Ochoa. La conquista de un Nobel - Capítulo 1 - ver ahora
Transcripción completa

D. Ventura, el profesor de ciencias...

..dice que aquí hay restos de cuando comenzó la vida...

..hace millones de años. Tonterías.

¡Como te oiga el cura! Se llamaban dinosaurios...

..brontosaurios, tiranosaurios... Dicen que el hombre viene del mono

..y viendo a algunos hombres me lo creo.

Tales de Mileto decía: "que el principio de todas las cosas

..está en el agua". ¿Por qué?

Porque donde hay agua hay vida, eso es lo que dice D. Ventura.

Mira, si te la acercas a la oreja y cierras los ojos...

..puedes oír los sonidos de la prehistoria.

Me has besado, qué asco. Carmen, Carmen.

Carmen, lo siento. Carmen, perdón.

¡Carmen, no te vayas!

(Aun hoy me sigo preguntando cómo se despertó en mí...

..la curiosidad por descubrir qué hace que los músculos se muevan...

..que la sangre circule o que los alimentos se conviertan en energía).

(Esa curiosidad insaciable por comprender el fenómeno de la vida...

..nunca me ha dejado a lo largo de mi carrera...

..los perros, las ranas, los pequeños animales marinos...

..que la bajamar dejaba entre las rocas).

(Recuerdo cómo empleaba muchas tardes del verano en Luarca...

..tratando de estudiar la vida animal en el primer laboratorio...

..que fabriqué en el palomar de la casa de mis padres).

(En muchas de aquellas jornadas junto al mar, tuve la compañía...

..de Carmen García Covián, asturiana e hija de indianos como yo...

..y mujer de gran personalidad desde la infancia).

Ya veréis qué gran experimento vamos a hacer.

Ése no era el trato, en la perrera nos pagan 2 reales por perro vivo.

¿Y a quién le importa el dinero? Entonces, ¿para qué lo queréis?

Para practicar una disección. ¿Para qué?

Para rajarlo por la mitad y sacarle las tripas.

Severo, eso es pecado. No empieces.

La ciencia exige sacrificios. Ya lo dijo D. Ventura.

No dijo nada de matar perros.

Y tampoco dijo nada de copiar en los exámenes y tú te inflas.

Además, nosotros somos científicos. Carniceros, eso es lo que sois.

Ladra un perro.

Pobre animal, yo creo que se huele algo.

¡Vamos, sal, te estamos esperando, bestia!

Ahí tienes a tu bestia.

(Nací en Asturias y para mí la realidad...

..comienza naturalmente con Asturias).

(Mi familia había hecho fortuna en Puerto Rico...

..y al nacer yo en 1905, vivía cómodamente asentada en una región

..llena de contrastes sociales pero con una naturaleza lluviosa...

..y maravillosamente verde de la que sigo enamorado como el primer día).

(1° pensé estudiar ingeniería pero descubrí a tiempo...

..que mi verdadera vocación era la biología).

(Los descubrimientos de Santiago Ramón y Cajal...

..me habían impresionado y soñaba con tenerle como profesor...

..pero el primer premio Nobel científico español se jubiló...

..un año antes de que yo llegara a Madrid en 1923).

(En el 2° año de mi estancia en la facultad...

..entré en el entorno de un profesor joven, brillante y capaz de motivar

..que se había formado en Alemania, Juan Negrín).

Sobre la obra de Fasel encontrarán bibliografía en inglés y alemán...

..e insisto en la necesidad de romper con el vicio nacional...

..de no aprender idiomas.

¿Es o no la estrella de la facultad? A falta de Ramón y Cajal.

Negrín es la auténtica bestia negra del alumnado...

..si os interesa la investigación, éste es vuestro hombre.

Me alegra ver que tengo alumnos tan aventajados en el uso de la...lengua

Habla en alemán.

Dice que le gustaría oírnos hablar en alemán.

Por respeto a las víctimas de la gran guerra me niego a hablar el idioma

..de una potencia agresora e imperialista.

No debería revestir de ironía su ignorancia...

..es una actitud muy poco científica.

Habla en alemán.

Vuestro compañero se pregunta cuándo empezarán a hacer prácticas...

..cree que tanta teoría es una actitud pedagógica poco científica.

La prisa no es buena consejera pero les recuerdo...

..a aquellos que quieran aspirar a ayudantías para clases prácticas

..que mañana entreguen un comentario de texto sobre algunos epígrafes

..de los consejos y reglas de la investigación científica...

..de D. Santiago Ramón y Cajal.

Una vez superada esta prueba podrán acceder al examen práctico...

..que tendrá lugar en los días posteriores.

Agradézcanlo a su compañero... Severo Ochoa.

Pueden salir.

Venga, Severo, ¿por qué esa cara? Vamos al homenaje de Ramón y Cajal.

Sería un homenaje si no lo hubiera organizado Primo de Rivera.

Y si no hubiera policías protegiendo a los asistentes...

..de cualquier conato de protesta por los estudiantes.

¿Dónde habéis dejado ese espíritu revolucionario propio de la juventud?

En las prácticas de anatomía de la facultad.

La revolución está bien siempre que no acabe antes de empezar.

Lo último que haría el régimen sería propiciar un escándalo...

..y menos con Primo de Rivera y los estudiantes.

Adelante, Severo, D. Santiago estará orgulloso de nosotros.

(Durante la dictadura de Primo de Rivera...

..la Universidad española vivía ajena a la ciencia moderna...

..y los pocos reductos de investigación eran islas creadas...

..por el esfuerzo de unos hombres que por lo general...

..tenían que formarse en el extranjero).

(Primo de Rivera se empeñaba en aparecer...

..como el benefactor del pueblo y tomaba iniciativas...

..que a veces eran aprovechadas por los opositores...

..para denunciarlo públicamente).

Señores, estamos aquí reunidos para rendir homenaje...

..a uno de los grandes hombres de ciencia que ha dado nuestra patria

..D. Santiago Ramón y Cajal, un hombre que ha consagrado su vida

..en pos de un ideal común, sin tener en cuenta...

..las situaciones políticas que le ha tocado vivir.

No quisiera por tanto imponer mi voz...

..y por ello, invito a cualquiera que tenga algo que decir...

..acerca del maestro, a que suba a este estrado...

..y nos haga partícipe de sus sentimientos.

No se preocupe, lo tengo todo controlado.

Si nadie tiene nada que decir... -Un momento.

Yo sí tengo algo que decir.

Nos enfrentamos al sentido demagógico inquisitorial...

..que pone al descubierto el verdadero cáncer de España...

..que ya no es el caciquismo sino la envidia y el odio...

..a la inteligencia. Por eso en España no hay ciencia...

..podrá haber algún que otro científico...

..pero casos como los de Cajal no pueden ser considerados...

..un orgullo para nuestro país, ¡son más bien una vergüenza...

..porque son una casualidad!

Alguien abre una puerta.

Te pondrás bien.

¿Les pasa algo? Tuvimos un accidente con el coche...

..y hemos tenido que venir andando.

¿Desde la Facultad de Medicina? Sí, el ejercicio enriquece el alma.

Debería usted probarlo, D María. D. Severo, D. Francisco.

Les he oído hablar por las escaleras y yo...

¿Le ocurre algo, Adela? Mi marido no se encuentra bien...

..ya sé que no son médicos pero me gustaría que le echasen un vistazo.

Veamos qué podemos hacer.

Quejidos. Bueno, ya está.

Si ve que esta noche vuelve a sangrar baje otra vez a que le cure.

Usted sí que sería un buen médico. ¿Cómo ha sido esta última crisis?

Parecía que estaba bien pero después de cenar se puso peor.

Tranquila, que a su Luis le quedan muchos años de dar guerra.

¿Qué opinas? Este hombre está muy mal.

Ayer durmiendo se le pasó, pero... Hoy tendrá que dormir en el hospital

¿En el hospital? Sí.

Pero si yo no tengo ni para el pan. Para eso estamos aquí Vega y yo.

¿O no?

Daré los nombres de los preseleccionados para realizar...

..la 2 prueba de la que saldrán elegidos los jefes...

..y ayudantes de prácticas de laboratorio.

Miguel Sanz Bermúdez, Luis Arrosti Ortiz...

..Enrique García Tomás, Salvador Marina Bocanegra...

..Pedro Arrube Madrid y Manuel García Caballero.

La prueba será única y obligatoria para todos...

..aislar colesterol en la máxima concentración posible...

..a partir de cualquier tejido animal. Eso es todo, pueden salir.

Perdone, profesor. Quería saber si cabe la posibilidad...

..de realizar la prueba a pesar de no estar preseleccionado.

¿Su gracia?

Severo Ochoa. Ah, el germanófilo.

Sí, aquí tengo su comentario; inexacto, incompleto y superficial.

Verá,... No se lo tome como algo personal...

..es la investigación científica la que selecciona sus miembros.

Si me da otra oportunidad, no le decepcionaré.

Caballero, ya me ha decepcionado. La dedicación ha de ser exclusiva.

Y ahora si me disculpa...

Siempre es un placer cruzarse con usted, D María.

No me gusta que se anden con tanto ajetreo, es una casa respetable.

Señora, a partir de hoy los únicos paquetes que verá...

..serán los de tabaco y ahora, si nos disculpa...

Aislando la creatinina de la orina, cuando deberíamos estar...

..en la facultad trabajando en la obtención del colesterol.

Ya habrá otras oportunidades.

Sí, ¿cuándo? Llaman a la puerta.

¡Adela!

Les traía un poquito de cocido por si les apetecía algo caliente.

Pase, no se quede en la puerta. Han operado a mi marido.

Si no llega a ser por ustedes no sé qué hubiera pasado.

Se le había inflado el hígado porque tenía piedras.

Pancreatitis por cálculos biliares. ¡Cómo no se nos ocurrió!

Me voy que no quiero molestarles. Una mujer como usted...

..y encima con un cocido entre las manos es una bendición.

Ah, se me olvidaba, ayer el cartero trajo esta carta para usted.

Gracias, Adela.

¡Vaya! Mi madre y Carmen vienen a visitarme.

Quieren que vaya con ellas a la ópera.

¿Carmen no es la media novia que tienes en Luarca?

Amiga nada más.

Silba el himno de boda. Paco.

¿Qué te pasa? Desde que estás en Madrid...

..parece que has perdido el habla. Está en la luna.

Severo.

Severo. ¿Sí?

Lo siento, ¿qué decíais? Que estás en la luna.

Espero que prestes más atención cuando escuches "Las bodas de Fígaro"

..y si no quieres venir, dínoslo. Claro que quiero ir, mamá.

Hijo, que no tengas nada que decirle a tu madre lo entiendo...

..pero que no tengas nada que decirle a Carmen, me preocupa. ¿Te pasa algo?

Hay algo que no consigo quitármelo de la cabeza.

Tiene que ser importante para que tú no hayas probado el paté.

¡Con lo que a ti te gusta! Si supierais lo que contiene.

Está hecho con hígado de oca. Mientras yo como el paté de hígado

..mis compañeros extraen colesterol de un hígado similar a éste.

Y ya que has encontrado tu vocación ¿podrías encontrar también...

..un tema de conversación para distraer a dos damas?

Cuéntanos. ¿Has tenido relación ya con algún paciente?

Atendimos a un vecino aquejado de una pancreatitis.

Así que nuestro futuro médico ya ha salvado una vida.

No exageres, mamá, solamente le enviamos al hospital...

..para que le extirparan los cálculos biliares.

Eso es...nada de hígado, cálculos biliares.

De eso no tendrán en la carta. Risas de Carmen.

¡Severo! ¿Me disculpas, mamá? Carmen.

Debo hacer algo que no puede esperar...

..¿te importaría ayudarme a convencer a mi madre?

Sí, claro. Mamá.

No digas más. Espero que comprendas...

Que tienes que marcharte. Sí, es algo urgente.

Ya que como hijo no puedo disculparme...

..lo hago en nombre de la ciencia. La ciencia exige sacrificios...

..es lo que decía el profesor Ventura, ¿no?

Eso decía. Pero al menos antes cómete el paté.

El paté para vosotras yo prefiero los cálculos biliares.

Lo teníamos delante de nuestras narices, justo en el piso de abajo

..mientras todos estarán exprimiendo hígados grasos...

..nosotros trabajamos con cálculos biliares. Ahí está la clave.

Sí, 1° el cocido y luego los cálculos, nuestra Adela es una mina.

Llaman a la puerta.

Apenas ha empezado el curso y ya estáis faltando a clase.

Me estáis superando. Lo tenemos, tenemos la manera...

..de obtener los mejores resultados en la práctica del colesterol.

De aquí a mañana cómo. Con esto.

Cálculos biliares. Brillante.

Como dicen en el dúo del "Barbero de "Sevilla"

.."qué invencioze pelibata, bella, bella".

"Las bodas de Fígaro". Perdona, es "el barbero de Sevilla".

A ti te gusta la ópera, ¿verdad? Después de las mujeres lo que más.

Te ofrezco la posibilidad de ir a la ópera con dos mujeres.

¿Contento? Pues venga.

¡Espera!

No me lo digas, ¿quizás sea una nota para paliar la tremenda desilusión

..que se va a llevar una jovencita llamada Carmen?

No haré más preguntas. Me voy antes de que recuperes la cordura.

(Por aquel entonces tuve los primeros contactos...

..con el entusiasmo que produce en un científico...

..la vida plena en su laboratorio pero sin darme cuenta...

..de los sentimientos que latían en su corazón).

(Mi entusiasmo investigador hizo que me alejara de Carmen...

..aunque ella me diera las muestras más evidentes de complicidad).

(El placer de investigar, la pasión del investigador...

..la recompensa del laboratorio, he aquí una realidad...

..que ha dominado mi vida. Con mis primeras experiencias...

..intuí que los descubrimientos científicos aparecen muy a menudo...

..cuando se ataca a un problema cambiando el punto de partida).

"Cierra los ojos y escucha...

..oirás sonidos de la época en la que empezó todo".

Carmen.

¡Carmen!

¿Vamos? Sí.

Lo que esta Facultad necesita es formar médicos capaces de curar.

Risas.

No se rían, caballeros, no todo el mundo puede curar...

..pero todos, cualquiera de ustedes puede llegar a ser médico.

Risas.

Ochoa, de nuevo usted por aquí.

¿Viene a ver los resultados de sus compañeros?

No, he venido a entregarle esto.

Veo que por fin ha realizado un buen comentario de texto.

Enhorabuena. Será el 1° en realizar las prácticas el curso que viene.

Mi compañero y yo hemos realizado la prueba por nuestra cuenta.

¿Y quién les dio autorización para usar el laboratorio?

Instalamos uno casero donde realizamos el experimento.

Atención, caballeros, tienen ante ustedes a un alquimista.

Risas.

Profesor Negrín...

..no creo que sean importantes los medios sino los resultados...

..y los nuestros son bastantes satisfactorios.

Conseguimos una concentración de colesterol de un 92%

Estamos en mitad de una prueba, si son tan amables...

..abandonen el laboratorio. ¡92%!

Profesor, ¿tiene la amabilidad de comprobarlo?

Bien, aún no puedo asegurar la cifra pero sin duda supera...

..un 90% de concentración.

Con permiso.

Espere, Ochoa. A todos nos gustaría conocer el método que ha utilizado

..para la obtención de resultados tan asombrosos. Por favor.

Bueno, todos sabemos que la mayor concentración de colesterol...

..se halla en tejidos hepáticos y grasos, y por tanto,...

..es lógico partir de estos tejidos para conseguir...

..una alta concentración en colesterol.

¿Y bien? Yo no partí de ahí.

En ocasiones es el propio organismo que ante la saturación de colesterol

..realiza el proceso de concentración y aislamiento...

..de dicha sustancia. Éstas son las perlas que yo utilicé,

..los cálculos biliares.

Enhorabuena, colega. ¿Me permite?

¡Que vivan los alquimistas! ¡Que vivan!

¿Nos sirves una ronda más? -Ni hablar, yo tengo que cerrar...

..y ya vais calentitos. Habéis acabado con las reservas de Madrid.

Es evidente que el país se nos ha quedado pequeño.

Pero, tranquilas, que sólo ha sido una broma.

Pero si no has hecho nada.

¿Y ahora qué? Bueno, siempre nos queda...

..el refugio de la ciencia. Creo que Severo comienza a desvariar.

No sólo de laboratorio vive el hombre Pero en el laboratorio no sólo...

..se destila colesterol, también se destila alcohol...

..y yo he destilado. ¡Eeeeeeh!

Vayamos a probar el néctar de la ciencia.

Cantan.

Schssss.

¡Todos contra la pared! -No se muevan de donde están.

La identificación. Un momento, un momento.

¿Les importaría explicarnos la causa de su visita, caballeros?

Las explicaciones se las darán en comisaría. Venga, andando.

Esto sí que es una celebración en toda regla...

..alcohol, chicas, enfrentamiento con las fuerzas públicas.

Hubiera preferido que no nos hubieran admitido en el laboratorio.

Tranquilo, a estas alturas ya se habrá resuelto el malentendido

En las dictaduras no se cometen errores, ¿no lo han estudiado?

Nos conocemos, ¿verdad? Severo Ochoa.

Corrimos juntos contra la policía.

Evitaste que me dieran una paliza. ¿De qué te acusan?

Fabricación de bombas, formamos parte de una banda anarquista.

No tiene ninguna gracia.

Lo mío es más leve, me acusan de imprimir propaganda subversiva.

¿Qué te puede pasar? No lo sé, pero cambiar el mundo...

..también tiene un precio. Caballeros, éste es el último lugar

..donde esperaba encontrar a 3 de mis futuros ayudantes.

Tarda un poco más y nos convierten en conejillo de Indias.

Profesor, se ha olvidado de un alumno.

¿No cree que se está excediendo?

Había oído hablar de su talante liberal...

..espero que no sea sólo en el terreno científico.

Agente, falta un alumno.

Eh, tú.

(Después de lo sucedido en la pensión...

..los buenos oficios de Negrín me ayudaron a ingresar...

..en la residencia de estudiantes, uno de los hechos capitales...

..de mi vida).

(Allí vivían un centenar de estudiantes de diversas facultades

..y escuelas universitarias, bajo el liderazgo...

..de Alberto Jiménez Frau, un caballero y un erudito...

..la residencia organizaba frecuentes conferencias...

..y recitales de música, entre otros pasaron por allí..

..Albert Einstein, Marie Curie, Lecort Bousier...

..Ravel y Stravinsky).

(3 estudiantes de la residencia se hicieron famosos años después...

..el poeta y dramaturgo Federico García Lorca...

..el pintor Salvador Dalí y el director de cine Luis Buñuel).

Salvador, cuando cierres tus ojos entrarás en un mundo desconocido...

..del que sólo podrás salir por mi voluntad.

Trucos de feria, Luis. -¿Y me lo dice el médico...

..que ha repetido 3 veces el mismo curso?

Este péndulo emite ondas electromagnéticas...

..emanadas desde mi cerebro. ¿Para esa nueva teoría...

..ha seguido las instrucciones de Sigmund Freud?

He seguido las instrucciones del gran Judini.

Trucos de feria. Blas Rubio, alumno de medicina.

Severo Ochoa, vengo a cubrir la plaza vacante del laboratorio.

Federico García. Encantado.

No sabía que se habían acabado los conejillos de Indias.

No haga caso, Luis es un artista y ya se sabe que el arte y la ciencia

..siempre estarán reñidos. -¿Artista yo?

Yo no me mezclo con la gente de esa ralea.

Ya ve que estamos solos. Siempre nos quedarán las ratas.

Eh, mirad a Dalí. -Salvador.

Trucos de feria, ¿eh?

(Recuerdo que gozaba del magisterio de Juan Negrín...

..que me dispensaba un afecto especial).

(Negrín se había propuesto crear una élite científica de 1 clase...

..que pudiera codearse con el resto...

..de la comunidad científica internacional).

(A través de sus conferencias y enseñanzas...

..abrió grandes y fascinantes posibilidades en mi imaginación).

(Era tal mi obsesión por la ciencia que ni en las vacaciones de verano..

..suspendía mis experimentos en el pequeño laboratorio...

..que había montado en Luarca).

Severo.

Severo.

Un ratito. En Madrid no paras de trabajar...

..pero en Luarca lo que has hecho en todo el verano ha sido dormir.

¿Entonces cambio o no cambio la habitación?

Me parece que eso va a ser muy difícil.

Lo harás después del desayuno.

¿Entonces qué, señorito, cambio o no cambio la habitación?

¿No le han dicho que lo haga después del desayuno?

Después del desayuno lo hará usted.

Hola, Carmen. Buenos días, Severo.

Buenos días. Siéntate.

No sé por qué todo el mundo se empeña en sacarme de la cama.

Porque dentro de una semana vuelves a Madrid.

Pues por eso, necesito descansar. También estar con tu familia...

..y con tus amigos y no con tus cobayas. Y lo más importante...

..¡celebrar tu 25 cumpleaños! Felicidades.

Es verdad, se me había olvidado.

A ver. Ahí.

¿Tú sabías que en química se dice que en todo proceso biológico...

..una secuencia genética necesita de su complementaria para actuar?

Qué romántico. Las películas fotográficas también funcionan...

..gracias a reacciones químicas, ¿no?

Exactamente. Todo existe gracias a las reacciones químicas.

A ver ahí.

No te muevas. Listo.

Eres un insensato, ¿y el amor, también puedes explicar...

..químicamente el amor? Sí, el cerebro es estimulado...

..por anfetaminas naturales que generan fuertes sensaciones...

..de excitación, atracción y euforia que apenas duran un par de años.

He dicho el amor no el sexo. ¿Y si esas sustancias duran más...

..y si duran toda la vida?

En Bioquímica es una anomalía, una excepción que confirma la regla.

No, Severo, eso es lo que se conoce en la vida como amor...

..y sí es algo excepcional.

Toma, escúchala, a ver qué te dice.

(Solicité a la junta de ampliación de estudios de la residencia...

..una beca para poder trabajar en el laboratorio del profesor...

..Otto Meyerhof en Heidelberg donde se llevaban a cabo...

..investigaciones que cambiaron las ideas de la época...

..sobre los problemas de la biología).

(A menudo mis prolíficos compañeros se encargaban de amenizar...

..las veladas con estupendas interpretaciones musicales...

..y desde luego, los sueños del aprendiz de científico...

..no me privaron de las alegrías de la residencia...

..incluido el trato con las jóvenes extranjeras que llegaban allí...

..para estudiar español).

Severo, ¿sabías que según Freud el disfraz que uno elige...

..manifiesta el deseo real del que lo lleva?

El suyo no puede ser más desalentador Quién sabe.

Quisiera hablar un momento contigo. Si nos disculpa...

Mira, Severo, eres mi discípulo más aventajado...

..tienes talento y juventud en un par de años...

..querrás irte a investigar fuera y no te lo reprocho...

..pero quiero proponerte una cosa. ¿Qué?

Que te quedes aquí, que seas... Un símbolo más de una nueva élite...

..intelectual que dé prestigio al país.

Lo que te propongo es el fin de ayudas y becas transitorias...

..para tus investigaciones y todo con sólo presentarte...

..a la cátedra de fisiología de Santiago de Compostela.

Se lo agradezco pero perder un solo segundo preparando la materia...

Pensaba que aún te interesaba la beca para trabajar con Meyerhof.

Desde luego que me interesa. Mañana quiero tu solicitud.

Y ahora, diviértete.

Severo, Severo. ¿Qué pasa?

Estos caballeros quieren secuestrarme Nosotros no.

Qué casualidad, acaban de intentar hacer lo mismo conmigo.

¿Quién? ¿Ése?

¿De qué hablará el ministro con Negrín?

Negrín me ha propuesto que me presente a la cátedra de Santiago.

¿Y las investigaciones? Paco, es la oportunidad de su vida.

O la trampa de mi vida. ¿Qué opinas, Kelly?

Tú eres mi caballero andante, luches donde luches...

..quiero que lleves mi estandarte.

(Negrín insistía en que los investigadores de su departamento

..debían ser catedráticos. Yo no tenía cualidades como opositor

..me interesaba la investigación científico experimental...

..pero insistió de tal manera que decidí prepararme y presentarme).

¿Ése no es Jaime Pi y Sunyer el hijo del ministro?

Sí, es uno de los opositores. ¿Ah, sí?

¿No lo sabías?

Este tribunal conoce sus resultados en la cristalización del colesterol.

En esta parte del ejercicio a cátedra...

..deberá explicar a este tribunal los procesos químicos...

..de la contracción muscular. Tiene usted la palabra, Dr. Ochoa.

Uno de los problemas fundamentales de la fisiología muscular...

..es conocer qué procesos químicos del metabolismo...

..son traducidos a trabajo mecánico.

En 1922, Meyerhof y Hills fueron galardonados con el premio Nobel...

..de Medicina por su teoría del ácido láctico...

..en la contracción muscular. Ahora le toca explicar...

..por qué el músculo de una rana tratado con insulina...

..produce energía de fuentes distintas a las conocidas.

El problema no es la rana, sino el sapo que se tenga que tragar.

¿A qué te refieres? Al hijo del ministro.

Severo sabe más de esto que muchos de los miembros del jurado.

Pero su padre no es ministro del Gobierno.

Paco, que esto es ciencia.

No entiendo cómo el ADP no se ha convertido en ADP.

Los designios del ácido láctico son inescrutables.

Espero que con estas elecciones los designios de nuestro pueblo..

..nos lleven a la República. Mi hermana Concha se casa.

La teníamos por un caso perdido. Le dijo la liebre al galgo.

Severo. Sí.

¿Lo sabes ya? ¿El qué?

Le han dado la cátedra al hijo del ministro.

Mi hermana Concha se casa. ¿Eso es todo?

Por supuesto, estáis invitados. Esa cátedra era tuya.

Él lo hizo tan bien como yo. Vamos, Severo, que nos conocemos.

Te agradecería que pudiésemos seguir con nuestras investigaciones.

¿No vas a plantarles un recurso?

¿Vas a dejar que se salgan con la suya?

No quería esa cátedra así que nada pierdo.

En cuanto lo que vaya a hacer sólo me concierne a mí.

Disculpa. ¡Cabezota!

Quería ver al doctor... Un momento.

¿Quiere editar algo o hacerse unos análisis?

Quería ver al doctor Juan Negrín. Está muy ocupado.

Lorenzo, cierra la oficina, hoy es un gran día y vamos a celebrarlo.

Análisis clínicos, literatura, aquí hay de todo como en botica.

A esto se reduce el plan para crear una élite de investigadores.

Estás molesto por lo de la oposición ya tendrás otra oportunidad.

¿A quién le importa? Me importa un maestro y un amigo que se ha vendido

Las cobayas son vitales para nuestros experimentos...

..pero lo importante es el experimento.

Habla usted como un político. Sal a la calle, están entusiasmados.

Ayer te acostaste viviendo en una monarquía enferma...

..que necesitaba una vacuna y hoy amaneces en una República sana.

A toda vacuna sigue una reacción. La reacción somos nosotros...

..los científicos, los obreros, los artistas.

Enhorabuena. Supongo que le espera un buen futuro en las Cortes.

(En la calle me esperaba un cambio político social...

..de dimensiones históricas...

..pero a pesar de la alegría del momento...

..comencé a darme cuenta que para un científico...

..siempre es difícil convivir con la política).

(Después de aquella decepción con Negrín...

..decidí no volver a concursar nunca más en unas oposiciones).

El Rey ha huido, somos una República. Ya lo sé.

Ya me habían dicho que estás de un alegre que espantas...

..pero conozco el antídoto ideal.

Un amigo y una copa. Una copa y una puta.

Me quedo con la copa. Sube al coche.

¡Viva la República!

¿Listos?

Aplausos. ¡Vivan los novios!

Un, dos, tres y... Música.

Ya pensaba que no venías ni a la boda de tu hermana.

Como buen agnóstico me interesan todos los ritos...

..donde el hombre se compromete de por vida con un ser superior.

¿Un agnóstico no es un señor que vota a la República...

..pide el voto parar la mujer, apoya el matrimonio civil...

..y siempre va a las bodas religiosas porque se come mejor?

Con lo del voto estoy de acuerdo pero me temo que las mujeres...

..votarían lo que el cura les dijese.

No sabía que los agnósticos fueran tan machistas como los creyentes.

Debería volver junto a mis cobayas, me comprenden mucho mejor.

Eso es lo que me gusta de ti un hombre que cuida tanto...

..de sus ratones, lo que será capaz de hacer por las personas.

Ni que estuvieras celosa de ellos. ¿Yo?

Recuérdame que cuando te cases te regale un par...

..en una boda civil incluso pueden ser tus padrinos.

¿Por qué no? ¿En la iglesia no os coméis la carne de Cristo...

..y brindáis con su sangre? Por tu perfecta boda civil.

Por tu eterna boda religiosa.

Qué patosa soy, lo siento. No pasa nada.

Anda, trae. No, está bien.

No sabes ni quitarte una mancha. Alcohol con alcohol se va.

No sabía que te gustara el perfume de mujer.

No, no. Igual es de algún colega científico.

A ver, K.S., debe ser extranjero. Kristo Somersen...

..o una de esas chicas cosmopolitas licenciadas en ingeniería...

..expertas conductoras y ateas confesas que tanto...

..os gustan a los españolitos modernos.

¡Carmen, Carmen! Una buena boda.

Espero que no sea la última. No deberías dejarla sola...

..en esta fiesta hay mucho depredador soltero.

Mamá. No sabía que la mala educación...

..fuera un requisito indispensable para ser científico.

Supongo que te debo una disculpa. En absoluto, al fin y al cabo...

..tú y yo no tenemos nada en común.

Se llama Kelly Suampson y el pañuelo es lo único que queda de ella.

Tan bien que sabes explicar tus historias científicas...

..y qué torpe eres a la hora de explicar otras cosas.

¿Qué he hecho mal?

Estoy muy cansada, Severo, ¿me puedes llevar a casa?

Quiero explicarte qué ha pasado entre esa persona y yo.

Severo, por favor.

Pues parece que no sirvió de nada el ron, al final no encontré novia.

Al paso que vas tendrás que ir a una agencia matrimonial.

Pues sí, joven científico busca mujer atractiva y paciente...

..que no sepa brindar con cuidado.

Más sencillo todavía. Joven idiota tiene miedo...

..de encontrar lo que busca. Carmen.

Yo no tengo miedo de encontrar lo que busco.

En nombre de los poderes populares democráticos de la República...

..pregunto, ¿puedo besar a la novia? Sin excesos.

¡Estás guapísima! Al final hubo boda católica...

..apostólica y romana. Un buen científico debe experimentar

..con todo lo que le rodea, además, el regalo de mi madre...

..ayudó a convencerme.

Mamá.

Padre.

(Después de un corto viaje de novios al País Vasco...

..Carmen y yo nos instalamos en el Madrid republicano...

..empezamos a disfrutar de una vida juntos que en los años siguientes...

..tendríamos que reconstruir una y otra vez

..con continuos cambios de residencia).

(Por consejo de Negrín, pronto viajamos a Londres...

..donde pude investigar el mundo de las enzimas).

(De nuevo en Madrid, nos instalamos en la casa de las flores...

..un hermoso edificio por el que pasarían personajes célebres...

..como Pablo Neruda).

(A finales de 1935, Carmen viajó a Puerto Rico...

..para liquidar unos negocios de la familia...

..y cobrar una deuda pendiente, de allí volvería con un cheque...

..de 7.000$, una auténtica fortuna para la época).

(En vísperas del estallido de la guerra...

..el Dr. Jiménez Díaz me ofreció dirigir la sección de fisiología...

..del recién creado y muy bien equipado...

..Instituto de Investigaciones Médicas de la ciudad universitaria).

(Trabajábamos en ese laboratorio cuando se produjo el golpe militar).

Vamos, necesitas recuperar fuerzas.

Conozco a un niño de tu edad que tampoco come nada...

..y cada día mengua un centímetro y a ti te va a pasar lo mismo.

¿Y tú te quieres quedar chiquitín?

¿A que no? Pues entonces tienes que comer.

Tiene razón, yo el otro día conocí a un chaval que era tan pequeñajo...

..que su madre le regaló una onza de chocolate...

..se comió el borde y se llenó. Pero como tú no tienes hambre...

..tendremos que ver si algún otro niño la quiere.

La quiero yo.

¡Pero bueno!

¿Sabes que esta enfermera tan guapa y yo estamos casados?

¿Qué te parece? Que tú eres más feo.

Es que es científico y todos los científicos...

..están un poco locos y son todos muy feos.

Por eso no deberían casarse nunca con las princesas.

¿Tú eres una princesa? Está mal decirlo pero sí...

..lo que pasa es que he sufrido un encantamiento...

..y me he convertido en enfermera para cuidarte a ti.

Cuando se acabe la guerra se termina el encantamiento...

..y volverás a ser princesa, ¿qué te parece?

¿Tienes más chocolate?

No.

En París tu tío Álvaro os echaría una mano.

Queremos seguir aquí, yo quiero seguir aquí, estoy investigando.

Qué más da que nos empujen los otros o los nuestros.

Esta guerra va para largo. Paco, hay que resistir como sea.

Tú dile a Carmen que tenga las maletas preparadas.

¡Alto!

¿Qué pasa? Aquí nunca se sabe.

Sirena. ¡Al refugio, rápido!

¡Falsa alarma!

¡Falsa alarma!

Tranquilos.

Falsa alarma. Ayer cayó un obús cerca de mi casa.

¿Cómo está tu zona? ¿Es que no sabes que en el barrio...

..de Salamanca no cae ninguna bomba? ¿Ah, no?

Franco sabe muy bien a quién no tiene que joder.

Compañero, tengo órdenes de requisar su automóvil.

Nosotros no, somos científicos de la universidad...

..y tenemos permiso para circular. Los papeles.

Vaya, la última vez que nos vimos estábamos en la cárcel...

..veo que mis amigos han prosperado. Los que antes eran los detenidos...

..ahora son los encargados de detener.

Esto es una guerra. Tenemos órdenes de requisar el coche.

¿Cómo que tenemos? Necesitamos los coches.

No te vas a salir con la tuya. ¿Cómo?

No me gusta que me digan lo que tengo que hacer.

A mí tampoco, ésa es la razón por la que estoy aquí. ¿Y tú?

¿Yo? ¡Compañeros!

Dono voluntariamente mi coche a la República.

Hago entrega al compañero de las llaves y de los papeles.

No te pongas así, hombre. Cuídate.

Salud. Vamos, Paco.

Dicen que hasta las mujeres van a pelear.

Eso va a hacer que se alisten muchos hombres.

¿Algo nuevo? Yo no, ¿y tú?

¿A que no has completado el proceso de paralización muscular...

..de los ratones? Desde hace semanas somos los únicos

..que venimos al laboratorio. Qué importa, que un ratón muera...

..un día antes o uno después. Importa, sí que importa.

¿Te ocurre algo? Sí, que mucho ruido y pocos medios.

Y una guerra, Severo. Paco, siempre has sido mejor que yo.

Ayúdame con este diagnóstico.

Densidad de esperma 3%. Esterilidad absoluta.

El científico que se arrepiente de su descubrimiento, qué paradoja.

¿Se lo has dicho a Carmen? No sé cómo decírselo.

Le gustan mucho los niños. Díselo directamente.

Es que no sé cómo va a reaccionar, no sé cómo decírselo...

..pero no puedo ocultárselo por más tiempo.

Carmen.

¿Qué hacemos? ¿Nos vamos a cenar al Ritz o a la ópera?

¿O tomamos un cóctel en Chicote? No, mejor nos vamos al cine.

Al cine, ¿a ver qué?

Pues no sé porque desde que tu amigo Negrín está de ministro...

..todos los días nos cuelan una de Eisenstein.

Negrín no es amigo mío.

Ya lo sé pero tampoco el comentario es para que te pongas así.

¿Qué te pasa, es el laboratorio? El laboratorio y más cosas.

Severo, ¿qué está pasando? ¿Eh? ¿Qué está pasando?

Que desde que te vi ayer en el hospital con ese niño...

..estaba pensando en nosotros en la posibilidad de que...

Suena una sirena. ¡Venga, vamos!

¿Qué te pasa? Nunca te había visto así.

Por 1 vez siento miedo de que todo lo que imaginé...

..no se haga nunca realidad.

Siento miedo ante la posibilidad de arrastrarte a una vida sin sentido.

Y que en esa vida no nos den ni una sola oportunidad.

Tengo miedo de perderte, Carmen.

Cuando me casé contigo sabía con quién me casaba.

Te casaste con un científico y ahora ni siquiera sé quién soy.

¿Por qué no nos vamos?

A otro país, a Alemania o a Francia donde puedas trabajar...

..donde podamos formar una familia y tener hijos.

Hay algo más, ¿verdad?

No. Sólo que no sé qué clase de vida te puedo ofrecer...

..si una vida como la de los otros o como ésta.

Yo no quiero una vida cualquiera, quiero nuestra vida...

..y que estemos donde estemos decidamos juntos qué queremos hacer.

No es fácil elegir. Ya lo sé...

..pero yo tengo experiencia en superar dificultades.

Me costó lo mío que te enamoraras de mí.

Si me quieres escribir, ya sabes mi paradero...

..si me quieres escribir, ya sabes mi paradero...

Explosiones en la calle.

Están cerca. Espero que no se den prisa...

..me gustaría terminar este experimento.

¡Rápido, a las posiciones! ¡Esas ventanas hay que cubrirlas!

Venga, coño, que ya están ahí.

Perdón, compañero, este laboratorio tiene permiso para funcionar...

..en tiempo de guerra. Lo sé. Acompáñeme, por favor.

Compañero, Ochoa, ¿ve aquel edificio? Sí.

Las tropas franquistas están a menos de un kilómetro y su laboratorio...

..se convierte en una pieza clave para la resistencia.

Así que, o coge un fusil y defiende su laboratorio...

..o deja que la milicia haga su trabajo.

Deje que termine un experimento y el laboratorio será suyo.

Paco, hay que pincharlas a todas.

Explosiones.

Debería alistarse, necesitamos gente que crea en su causa...

..tanto como usted en la suya.

¿Ya se lo dijo? ¿El qué?

Que Severo Ochoa, un ex alumno quiere verlo.

Sí. ¿Y?

El señor ministro ahora está reunido.

Eso ya me lo dijo hace dos horas. Está ocupado y no desea...

..que se le moleste. No desea que se le moleste.

¡Doctor Negrín!

¡Doctor Negrín!

¡La República se creó para escuchar al ciudadano no para callarlo!

¿Qué pasa aquí?

Dejadle.

Te agradecería que fueras directo, hay un país en guerra.

Necesito dos salvoconductos para viajar al extrajero.

Así que tú tampoco crees en la victoria.

¿Y adónde piensas ir? A Alemania.

Vaya, supongo que será una buena propaganda para Franco.

Voy allí por Meyerhof. Estamos en una guerra...

..que hay que ganar para que mañana puedas volver a tu laboratorio...

..el obrero a su fábrica o el profesor a su clase.

No hace falta que me suelte un mitin

Cada día tengo que tomar cientos de decisiones...

..las milicianas que no quieren volver a casa...

..el avituallamiento de la ciudad...

..Azaña que dedica más esfuerzos a salvar los cuadros del Prado...

..que la defensa de Madrid. También estoy librando otra guerra

..y perdone que no tenga más enemigos que la escasez...

..de mi inteligencia y a aquellos que traicionaron a la ciencia...

..por otros intereses. ¿Traidor yo?

Traidor a la ciencia. Dices que la República está...

..para escuchar al ciudadano pero alguien tiene que defenderlo...

..y somos nosotros, de haber un traidor aquí no sería yo.

Nunca he simpatizado con la derecha pero no me pida que lo haga con Vds.

Hay momentos en la vida que no se puede elegir.

¿Para qué le sirvo yo aquí? No soy militar, ni político.

¿No sabes que cuando los moros tomaron tu laboratorio...

..estaban tan hambrientos que se comieron las cobayas inoculadas?

No. Pues sí...

..y horas después estaban todos muertos.

Enhorabuena, camarada Severo. Es para usted.

Ahora no. Se trata del presidente del Congreso.

¿Sí? No, no puede ser, no podemos dar esa imagen...

..aunque sea una orden de Azaña.

Está bien, está bien.

Me temo que tendremos que seguir esta conversación en otro momento.

¿Debo entender eso como un no? Perdona.

No tengo tiempo para disculpas, no lo tome como un asunto personal

..no soy yo sino la propia investigación científica...

..la que selecciona sus miembros. La dedicación ha de ser exclusiva.

¿Recuerda, Dr. Negrín? me lo dijo usted hace años.

Con permiso.

¿Severo?

Necesito saber qué libros te quito de la maleta.

Tíralos todos.

¿Y las fotos y la cámara de fotos también?

Sí, no quiero recuerdos del pasado. No serán de utilidad donde vamos.

¿Qué pasa? Ha habido un problema.

¿No has conseguido los salvoconductos?

No, después de estar varias horas esperando a Negrín...

..para que nos dejase salir, me vengo con las manos vacías.

Bueno, pues no pasa nada, estamos en guerra...

..no hemos conseguido los salvoconductos...

..no tenemos amistades pero buscaremos una solución.

Hay algo más. No me lo digas.

Algo que lo cambia todo. No quiero escucharlo.

Carmen, hace unos días que te vengo ocultando una noticia por egoísmo

..por cobardía, porque tengo miedo a perderte.

No puedo tener hijos, no podré tenerlos nunca.

No podrás tener una familia ni en Alemania, ni aquí.

Tu familia será una probeta...

..y un científico con las maletas siempre preparadas.

Suena el teléfono. Si no lo soportas, lo entenderé.

¿Sí?

Sí, un momento. Severo.

Dígame.

Sí, salgo ahora mismo.

Voy para allá inmediatamente. Gracias.

¿Aquí vive Severo Ochoa? Sí, soy yo.

Acompáñenos. ¿Qué pasa, compañeros?

¡Está detenido! ¡Yo!

¡Ya está bien!

¡Severo Ochoa!

Perdón.

Yo soy.

Acompáñeme.

¿Fuma? Gracias.

Así que usted es el camarada Ochoa. Sí.

Camarada, nadie me ha explicado por qué estoy detenido.

Intento de fuga, deserción, parasitismo social...

Eso no es del todo cierto.

No se preocupe, no está usted detenido...

..tiene suerte o amigos bien relacionados.

Son dos salvoconductos firmados por el camarada Negrín.

Nuestros hombres han cometido un error al detenerle...

..pero la República también es humana ¿o no?

Por el bien de todos espero que así sea, camarada.

Tenga cuidado, camarada Severo, la noche está revuelta.

El Gobierno se traslada a Valencia. Salud.

Salud.

Carmen.

Truenos.

Truenos.

(Deambulando por una ciudad en guerra, tuve la certidumbre...

..de que también Carmen podía ser una víctima...

..de aquella sinrazón).

(La imagen de su cuerpo alto y esbelto, la dulzura de su rostro

..la calidez de su sonrisa me vino a la memoria...

..y tuve la impresión de que lo había perdido todo).

(Fue entonces cuando comprendí...

..que desde que nos conocimos siendo niños...

..habíamos estado construyendo una historia de amor...

..solidaridad y camaradería sin la cual...

..mi vida se desmoronaba como los edificios...

..que destruían las bombas).

¡Carmen!

Perdona, entiendo que te asustases. Cállate.

Míralos.

Míralos bien. Puede que no estén conformes con la vida...

..que les ha tocado vivir pero por eso no han dejado de luchar.

Ya sé que la vida es difícil en muchas ocasiones...

..no tiene por qué enseñármelo un científico.

No he confiado en ti.

Quizá porque no me conoces lo suficiente.

Pues pienso dedicar toda mi vida a intentarlo...

..si no te importa, claro.

Habla en francés.

¿Y eso qué significa, Carmen?

Vivo en la calle del bosque de Bolonia.

¿No me vas a enseñar algo más romántico?

En París sólo tienes que ser romántico conmigo...

..y eso puedes hacerlo en español.

Hola, pequeño.

¿Qué tienes ahí? Pepín, ven aquí.

Mira, un caramelo. No molestes.

No es molestia. Gracias.

¿Son ustedes de aquí? No, ninguno somos de aquí.

Al menos lo tenemos todos en común. Y la necesidad de salir de aquí.

¿Lleva mucho tiempo esperando los visados?

Algunos llevamos 3 semanas. -Luego hay que pasar la frontera...

..y los barcos y trenes están atestados.

¿Ustedes ya los tienen? No, acabamos de llegar...

..pero no creo que tengamos muchos problemas, hemos tenido suerte.

Nos han concedido unos... ¿Los tienes tú, cariño?

Unos salvoconductos de misión especial.

Nosotros también. Ah, también de misión especial.

¡Joder, con Negrín!

Gracias.

Pues nada, habrá que esperar. Buenas noches.

Buenas noches. -Buenas noches.

(A diferencia de los que nos acompañaban a las puertas del exilio

..Carmen y yo viajábamos con una fortuna...

..nunca un pedazo de papel encerraría tantas esperanzas...

..para nosotros).

(El cheque traído por Carmen de Puerto Rico era el mejor pasaporte

..para hacer frente al futuro con la mínima garantía...

..de que podría seguir investigando fuera cual fuese nuestro destino...

..pero llevarlo encima entrañaba un riesgo difícil de calcular).

Es increíble que en este trozo de papel se resuman...

..todos los bienes que teníamos en Madrid.

Dámelo, este cheque tengo que llevarlo yo...

..no me fío dejarlo en la maleta. Es mejor que lo lleve yo.

No creo que registren a las mujeres. ¿Sabes qué te podrían hacer...

..si te encuentran un cheque encima?

Sí. ¿Qué?

Lo mismo que a ti.

Cómo se me ocurriría casarme con una contestataria.

No se te ocurrió a ti se me ocurrió a mí.

Trae. ¡Ay!

(Las colas eran interminables y nadie sabía qué era...

..lo que buscaban los milicianos para dejar de salir...

..o condenarte a una espera insufrible).

Señora, ¿es aquí la cola para pedir los visados?

No, ésta no es, es aquélla. Gracias.

(La fortuna y el encanto de Carmen se aliaron a nuestro favor).

Llevamos aquí casi tres días y no hemos avanzado ni 20 metros.

Vamos a necesitar más de un mes para llegar a la puñetera puerta.

Pons, ¿te queda tabaco?

Eres un amigo. -Y tú un listo.

Pons.

Camarada Pons, ¿no te acuerdas de mí?

Soy Carmen, Carmencita, nos conocimos hace años.

¿Carmen, la del baile? Pensaba que te habías olvidado de mí

Lo siento, pero con tanto lío. Ya lo veo.

El uniforme te sienta de maravilla. ¿Sigues bailando igual de bien?

No seas boba, sabes que bailo fatal. Era una broma.

Pues nada, ya veo que estás muy ocupado, me vuelvo a la fila.

Carmen, espera.

Gracias, no sé lo que hubiera hecho sin ti.

¿Y qué vas a hacer ahora? Buscar un barco para Francia.

Te va a ser difícil pero espera.

Éste es un barco que zarpa esta noche he escrito también el n° del muelle.

Si te das prisa, quizá puedas embarcar.

No sé cómo darte las gracias. Ha sido un placer volverte a ver.

Dirás más bien que ha sido un placer conocerme.

Me hubiera encantado haber bailado alguna vez contigo.

Gracias.

Tú estás loca. Tengo los visados.

¿Cómo te has podido exponer así? Era necesario.

No vuelvas a separarte de mí, no vuelvas a hacerlo nunca más.

Nunca más.

Venga, vamos, tenemos que darnos prisa.

Vienen de Madrid, pobrecillos, los mandan a Méjico.

No quiero saber cómo estarán sus madres. Vaya una vida.

¿Qué es esto? Llévenselo.

Dame la cartera. ¿Qué dices?

El cheque va conmigo. Pero no en la cartera.

Dame la cartera. ¡Carmen!

Ponte delante. Ponte delante y no me mires.

Ponga las maletas en la mesa.

Ésa también, súbala.

Mira esto.

¿Qué es esto? Son notas de investigación...

..soy científico. Esto podría ser un libro de claves.

No lo es. ¡Salgan de la fila!

Son notas de investigación. ¡Salgan de la fila!

Vengo con un salvoconducto especial. ¿Lo tienes tú, cariño?

Firmado por el ministro Negrín. Fue profesor mío en la facultad.

¡Cállese, por favor!

El fantoche de Negrín, menuda garantía...

..un hombre que sale huyendo de Madrid.

¡Así que el señorito es amigo de Negrín!

Sí, señor. Llévatelos.

Soy científico, ¿cómo voy a ser espía?

¡Fuera!

Señora, perdón, permítame la cámara.

Basta, manosean la ropa de mi mujer, nos retienen como delincuentes...

..y se quiere quedar la cámara. ¡Basta ya! Démela.

Perdone, pero son las órdenes ni cámaras, ni fotografías.

Son fotografías de mis amigos, quédese el carrete y deme la cámara.

La cámara se queda aquí. Luis.

Esa cámara ha estado conmigo toda mi vida, quiero llevármela.

¡No insistas, Severo!

¡Sólo tiene fotos familiares! ¿Qué pasa aquí?

¿Qué pasa aquí?

A éste que le pillamos intentando salir con documentos en clave.

Pero qué documentos en clave ni qué leches...

..este hombre es un científico. -¿Le conoces?

Compartimos celda en la dictadura de Primo.

Celda y tabaco.

¿Cómo estás?

Carmen, mi mujer. Miguel. Encantado.

¿Qué haces aquí? Nos han trasladado de frente...

..tan listos para defender tus ideales y acabas abriendo maletas...

..de ropa sucia, parece que los anarquistas ya no gustamos demasiado.

¿Qué pasa, que los vais a tener aquí toda la noche?

Cierra esa maleta y devuélveles esa cartera.

Perdone, pero la cámara se queda aquí Es una cámara mía.

Profesor, lo siento, la cámara se tiene que quedar aquí.

Bueno.

Severo.

Severo. Calla.

Profesor.

Profesor. ¡Aquí!

No vamos a perder la guerra por una cámara.

Gracias, Miguel. ¡Salud! Buen viaje, compañeros.

(Nunca antes en mi vida había disfrutado de la sensación...

..de libertad que tuve desde el momento en que pisé...

..la cubierta de aquel barco, entonces me di cuenta...

..de lo que realmente es y significa la palabra libertad).

(De Marsella nos dirigimos a París...

..en París compartimos exilio con los Zubiri, con Baroja...

..con Azorín y con mi tío Álvaro de Albornoz).

(Desde allí me puse en contacto con mi antiguo maestro...

..el profesor Meyerhof, preguntándole si me recibiría...

..de nuevo en su laboratorio. Carmen y yo sabíamos que era...

..allí donde podíamos seguir investigando...

..los misterios de la vida precisamente cuando la nuestra...

..se hacía casi imposible de vivir).

¿Estás triste, mi amor? No.

Sí. Bueno, sí.

Resulta paradójico...

..que la ciudad de la luz se haya convertido...

..en la ciudad de los refugiados. La guerra convierte...

..a los intelectuales en perseguidos y a los científicos en desplazados.

Quiero conservar la imagen de esta ciudad en mi retina.

Eso no será una forma poética de decirme que tenemos que volver

..a hacer las maletas, ¿verdad? Qué lista eres.

¿Dónde? En medio de esta pesadilla...

..un sueño se convierte en realidad.

¡Te han concedido la plaza en el laboratorio de Meyerhof!

Nos vamos a Alemania, Carmen. ¿De verdad?

¿Eres feliz? Sí, ¡Sí!

También era un viejo sueño mío ir contigo en Alemania.

De verdad.

Subtitulación realizada por Paloma Masa Barroso.

Severo Ochoa. La conquista de un Nobel - Capítulo 1 - ver ahora

Concepción Arenal, la visitadora de cárceles

Concepción Arenal, la visitadora de cárceles narra la lucha de esta escritora y humanista gallega que luchó en el siglo XIX por mejorar las condiciones de vida de los presos y reformar las instituciones penitenciarias. Blanca Portillo se mete en el papel protagonista.

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - Concepción Arenal, la visitadora de cárceles - ver ahora
Transcripción completa

(Truenos)

Profesor.

(ACE. FRANCÉS) Disculpe el retraso, pero no ha sido fácil llegar aquí.

-Lo imagino.

Alphonse Dumond, "Le Figaro".

Le agradezco que me haya concedido unos minutos.

Sé que no es muy dado a las entrevistas.

-Pero no hablaremos de mí, ¿no? -Eso lo dejamos para otra ocasión.

Hoy se ha aprobado el nuevo código penal.

Usted dijo que eso sería la culminación del trabajo

que ella comenzó. -Así es.

Por primera vez un código penal humanitario,

como ella quiso.

-La conoció personalmente, ¿verdad? ¿Cómo era?

Quiero decir como persona.

-Muy persistente, como usted. -Si uno no persiste,

no consigue nada en la vida. (RÍEN)

-Eso es cierto. Doña Concha consiguió muchas cosas.

Y cambió muchas vidas.

Aquellos fueron años inestables.

"El país se había desangrado con las guerras carlistas

e iba dando bandazos con breves gobiernos

de conservadores y liberales.

Pero no conseguía romper cadenas con el antiguo régimen.

Y otro tipo de espectáculo público

congregaba a los dignatarios y a la ciudadanía".

(Griterío)

(Griterío)

-¡Asesina!

(Timbre)

-Señora condesa. -Muchas gracias.

Oh, gracias a Dios.

Hay que darse prisa.

(Música trepidante)

(Griterío)

-Asesina.

(Tambores)

(GIME)

(GIME ASUSTADA)

(LLORA) -Hija.

(CONDESA) Dejen pasar. Paso.

Apártense, dejen paso.

Rápido, déjenos pasar.

Déjennos pasar, por favor.

Aparte el arma.

Detengan la ejecución.

-¿Quién lo ordena?

-La reina manda aplazarla hasta que se resuelva el caso.

-Señoras, me sorprenden.

¿También para semejante asesina han pedido indulto a la reina?

Nadie merece un espectáculo tan repugnante.

Su pueblo tampoco, señor gobernador.

(GIME)

(JADEA)

¿Todas las reclusas duermen en estancias como esta?

(JADEA EXCITADO)

(JADEA CON MÁS INTENSIDAD)

(JADEA)

Hasta la tercia. Y no te retrases.

(Se cierra la puerta)

(SUSPIRAN)

-¿Estás bien, Flor?

Antes de nada... De tus padres.

Les he contado nuestros planes. -¿Y qué dijeron?

-Tu madre, que ya se pone a coser el vestido de novia.

Y tu padre, ni mu. Pero parecía agradecido.

Toma, aquí van unas cuantas monedas de más.

Quizá la próxima vez el cabo de vara te deja más minutos.

-Ya sabes que la tercia me quiere de vuelta.

-Pues para un poco más de rancho. Estás en los huesos.

Supongo que la prisión obtiene buenos beneficios de este trabajo.

Esas cuentas las lleva el comandante.

Mi labor aquí es otra.

-Tú, holgazana. No te duermas.

(GIME)

¿Cuántas horas al día trabajan estas mujeres?

De sol a sol, como todos.

¿Y también reciben un salario como todos?

Reciben alimentos, sustento y apoyo espiritual.

Hay ropa de hombre, ¿de dónde sale?

De los presos de la prisión contigua.

Buenos días.

(Campanadas)

A la capilla.

(Campanadas)

Diariamente acuden a oraciones de prima, sexta y vísperas.

Cuánta devoción. No se haga ilusiones.

Son obligatorias, como todo lo demás.

Es la señora Arenal, visitadora de prisiones.

Él es Goyo, el cabo de vara.

Encantada.

Señor.

Blanco.

¿Le importaría seguir enseñándole el presidio?

Llévatela.

Sígame.

Estas son celdas de aislamiento.

¿Debe estar aquí la viuda de Taro? Por su propia protección.

Pero no será la única homicida del presidio.

Es la única que mató a sus propios hijos.

¿Y eso la condena al aislamiento?

Cuando llegó, las otras casi la matan a palos.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

La señora visitadora.

Señora Arenal.

Por favor. Señor Garrido.

Ya ha visto usted toda la prisión. Eso creo.

Y aún le quedan ganas de seguir con su trabajo de visitadora.

Más que nunca.

Me nombraron visitadora para cuidar de las presas,

no para abandonarlas.

Debería poner su empeño en tareas menos inútiles.

(Música de órgano lejana)

¿Y esa música quién la toca?

Sor Eloísa, una gran amante de la música.

Aunque me temo que la música no la corresponde.

(RÍE)

Debo admitir que es admirable

que con un número tan elevado de reclusas

reine el orden y no el caos.

Oración, trabajo y disciplina.

Esa es la receta.

Aunque no necesariamente en ese orden.

¿Es por disciplina o por voluntad propia

que muchas reclusas van descalzas?

Descalzas y sin sombrero.

Y no se han quejado, de momento.

Muchas de ellas no han tenido zapatos en su vida.

Ya, ya lo sé.

Con lo que la prisión gana con la limpieza de las pieles,

no tendrían por qué ir descalzas.

Es poco dinero, señora.

Cuando hablamos de curtidos, nunca es poco dinero.

Son muchos los gastos. Y hay prioridades.

Mire,

una cosa es hacer beneficencia a los pobres y a los huérfanos,

y otra muy distinta,

perder el tiempo con esas zarrapastrosas.

Con zapatos o sin ellos,

delincuentes son y delincuentes morirán.

Créame.

La mayoría son analfabetas.

Mujeres descarriadas, más que auténticas criminales.

Les prohíben todo contacto con el mundo exterior para evitar

malas influencias. ¿Ni siquiera con la familia?

No.

Esos hombres solo conciben el presidio

como un escarmiento diario.

A esas mujeres el mundo las ha dado por perdidas para siempre.

¿Qué podemos hacer nosotras, las Magdalenas?

Darles apoyo físico y moral.

Hablar con ellas, instruirlas.

Y guiarlas cuando salgan del presidio.

Yo encontraré más voluntarias.

A la fuerza, si hace falta. (TODAS RÍEN)

-¿Y la viuda de Taro?

¿Es cierto que la han aislado por su protección?

Dicen que las otras la atacarían si estuviera entre ellas.

Si se vuelven contra ella es porque tienen conciencia moral.

O falta de compasión

por quien ha caído más bajo que ellas.

¿Son empleados de la condesa? No.

Vienen a las clases gratuitas para adultos de doña Juana.

¿En su propia casa?

-Ella misma da algunas de las clases.

-Señora Arenal, preguntan por usted.

Perdonen.

Jesús, qué agradable sorpresa.

Tus hijos me dijeron que estarías aquí.

¿Cómo tú por Coruña?

Tengo un concierto pasado mañana en Santiago.

Te avisé por carta, ¿no te acuerdas?

No podía estar tan cerca y no venir a verte.

Londres, París, Bruselas...

Pero la verdad es que echo mucho de menos esta tierra.

El calor de la gente.

Y a ti.

En París vi tu "Manual del visitador del pobre"

traducido al francés. Me hizo mucha ilusión verlo allí,

entre Victor Hugo y Balzac.

No sería en compañía tan ilustre. Sí, ya lo creo que sí.

Allí estaba abriéndole los ojos a la intelectualidad francesa.

(RÍE)

Me alegra mucho verte tan animada.

Lo estoy.

Y asustada también.

¿Asustada, tú?

En presidio no saben con quién se las van a ver.

Esas mujeres llevan mucho tiempo aisladas.

No conocen sus derechos, no tienen esperanza.

La recuperarán.

Recuérdame el motivo de que no me visites a menudo.

¡Eh! ¿Por qué unas tanto y otras tan poco?

-Venga, pasa.

(Música inquietante)

-Eh, tú. ¿Qué haces?

¿Qué te has creído?

(FORCEJEAN)

-Al sitio.

(GIME)

Los carceleros les enseñan que las presas no son nada.

Y que el único método posible es la violencia.

En el colegio también nos pegamos para arreglar las cosas.

Alguien habrá que os diga que eso no se hace.

Ya sé que estáis hartos de que os lo diga,

pero si os dan y os insultan,

no tenéis por qué dar e insultar también.

Para eso os ha de servir la educación.

Tiene razón. Estamos hartos de que nos lo diga.

(RÍE)

(Campanadas)

Señora Arenal.

Sí.

Quería darle las gracias a usted y a la condesa.

Sé que pidieron indultos por muchos condenados.

Pero es que mi hija es inocente.

¿Es usted la madre de Petra? Sí.

Siento el calvario por el que están pasando.

(SOLLOZA) Es inocente. Debe creerme.

¿La ha visto usted? ¿Cómo está?

De momento está aislada, por su bien.

¿Quiere que le diga algo de su parte?

Dígale que la sigo esperando.

Buenos días.

Silencio.

Hoy no se come.

Buenos días.

Me gustaría presentaros a mi buena amiga Juana de Vega,

que me acompañará en estas visitas.

La asistencia es voluntaria.

Palabra que, imagino, habéis olvidado lo que significa.

Que si queremos, nos quedamos. Y si no, nos vamos.

(TODAS RÍEN) Eso es.

Pero creo que pueden ser interesantes para vosotras.

Os he escrito unas cartas que leeremos en voz alta.

También me gustaría mantener entrevistas con vosotras,

para ver de qué manera os puedo ayudar a cada una.

Cuando quieras, Juana.

(LEE) "Vuestra pobre alma está débil.

No se le exige cargar grandes pesos de arrepentimiento y virtud.

Hacedlos proporcionales a sus fuerzas.

Probad a hacer una cosa buena, aunque sea muy pequeña

y probad, sobre todo, a dejar de hacer

una cosa mala.

Si blasfemáis, por ejemplo,

no os digo que dejéis de blasfemar, pero si antes lo hacíais 20 veces,

que ahora sean 19.

Y luego 18, después 17..."

¿Cómo te llamas? María.

¿Qué te ha pasado?

¿Y si una presa le ha dado una azotaina de bienvenida?

La propia reclusa.

Según ella fue el cabo de vara,

por quejarse del trato de favor a otra presa.

Para gobernar a las presas, no queda otra que la disciplina.

Una cosa es la disciplina, señor Garrido,

y otra, la violencia.

Esas mujeres solo entienden a golpes.

Son como animales.

Han nacido con ese quebranto moral que las empuja

a la violencia y al crimen.

Nada evitará que caigan una y otra vez.

¿Qué me dice de los sobornos?

El presidio imita al mundo exterior.

Tanto tienes, tanto vales.

La escasez de alimentos es lo que provoca los sobornos.

Las reclusas pasan hambre.

El presupuesto del comedor es muy ajustado.

El contratista casi pierde dinero.

Muy bien.

Ni zapatos, ni comida.

Pero al menos, a los empleados habrá que instruirlos.

¿Instruirlos? Sí. Yo me encargaré de eso.

Respecto a las goteras,

ya sé que no hay dinero, pero esas mujeres lavan la ropa

de los presos de la prisión contigua.

Ellos podrían hacer algo a cambio, ¿no?

(LLORA) -¿Por qué lloras, Flor?

¿No has visto hoy a tu Pauliño?

Qué te pasa.

Si ya te queda poco para cumplir la pena.

-Gusté mucho tu carta. (ESCRIBE) -"Tu carta...

me llenó de alegría". -Sí, sí.

Pedí que me la lean mucho y ya me la sé.

-"Y tus palabras son como poesía".

(LEE) -"Yo no exijo que reprendáis a la compañera de prisión

que obra o habla mal.

Basta que calléis.

Que la ignoréis cuando se jacte de sus hazañas".

(GIME) -Déjame.

(SOLLOZA)

(GRITA)

-Chivata.

-¿Qué me vas a hacer? Déjame. (GIME)

Suéltame. No me pongas las manos encima.

¿Qué haces? (GRITA)

Ábreme.

Ábreme, cabrón.

(GRITA) ¡Ábreme!

El problema es que la enseñanza de la mujer

viene a ser hoy en día la enseñanza de la señorita.

Todas las clases sociales deberían disfrutar del saber.

Algo he oído sobre las prácticas que está poniendo en marcha.

Don Álvaro es el contratista de la prisión.

¿Realmente cree que la mujer no debe ser excluida

de ninguna profesión?

Sí. De las armas.

Ese se lo dejo al sexo masculino.

¿No le parece, don Álvaro, que el mundo seria más agradable

con mujeres en todos los oficios?

A mí me lo parecería si hubiese mujeres en las orquestas.

-Vaya, don Jesús.

Tenía entendido que las mujeres nunca faltan en su entorno.

-Lo que prueba que las mujeres tienen una sensibilidad especial

para apreciar la música y para interpretarla.

-Mujeres en las orquestas.

¿Y por qué no en la universidad? (RÍE)

¿O en los seminarios?

La mujer puede ser santa y mártir, pero es indigna para el sacerdocio.

No tiene lógica.

Siento mucho que no puedas quedarte más tiempo en Coruña.

Pídeme que no me vaya.

Sabes que no lo haré.

Lo sé, por eso te lo he dicho.

Prométeme que no tardarás en escribirme.

Lo prometo.

(Música inquietante)

-Visitadora.

Eh, visitadora.

Señor Blanco.

Hoy empezaré a entrevistarme con las reclusas.

Vaya trayéndolas para hablar conmigo.

¿No me ha oído?

Puede usted esperar sentada. Ninguna quiere ir.

Ya. Temen represalias, ¿no?

¿Quiere que se las traiga no voluntariamente?

(Grito)

(Sollozos)

(Gritos)

(GRITA)

¿Qué están haciendo? Dele sus zapatos y callará.

Suéltenla.

¡Suéltenla! ¡Basta ya!

Por el amor de Dios. ¡Suéltenla!

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

Ya está, ya está. (SOLLOZA)

Ya está, ya está. (SOLLOZA)

Llévensela de aquí.

A ser posible, a una celda donde pueda respirar.

Ya está.

Esta mañana estuve con tu madre.

No sé si te lo han dicho, pero viene a verte todos los días.

Me ha pedido que cuide de ti.

Lo de hoy no volverá a repetirse. Te doy mi palabra.

¿Me oyes?

(Portazo)

Me llamo Concha.

(Oleaje)

"Los críos tenían dos y tres años.

Estaban envueltos en sangre y sábanas".

Cosidos a cuchilladas.

Me encontré crímenes horrendos en mi vida,

pero nada parecido a esto.

Conozco los datos de la investigación.

Pero intento saber cómo era ella antes de pasar por el presidio.

¿A usted le pareció una persona en su sano juicio?

Por lo que leí en las actas,

cuando ella declaró se expresó con coherencia.

Ella siempre mantuvo la misma versión.

Que salió de la casa para ir al mercado de Oleiros

y cuando volvió les atacó un mozo salvaje,

una especie de cazador furtivo,

que según ella venía de los bosques a veces,

para espiarla a ella y a los críos.

Lo describió al detalle, pero hicieron una batida

y nunca lo encontraron.

Y cuando la sorprendieron

lavando su propia ropa ensangrentada en el río

¿no se vino abajo? ¿No dio muestras de dolor?

Estaba como ausente, ida.

Y desnuda, con medio cuerpo metido en el agua.

He hablado con gente, pero nadie cree que estuviera loca.

Dicen que era una chica triste,

dada al desánimo, pero no se le conocían rarezas.

¿Cuál pudo ser el motivo para semejante crimen?

Si no la locura, o la desesperación.

Cabo, ayúdeme, por favor.

¿Qué lleva ahí?

Cortesía de las Magdalenas.

Si alguna no encuentra de su talla, que lo diga.

Y no olvidéis que estoy aquí para escucharos.

Para ayudaros, para que me contéis

vuestras necesidades.

Pero, hija, así te despellejarás el pie.

Espera.

Toma, pruébate estos.

(UNA MUJER RÍE) Parece un pato.

(LAS PRESAS RÍEN)

-¿Te has puesto zapatos en tu vida?

-Para la primera comunión. (RÍEN)

-Anda ya, si tienes el estómago sin usar del hambre que has pasado.

(MOLESTA) -Dejádla en paz.

-Cuando salga de aquí me compraré unos zapatos rojos.

-¿Con qué dinero, con el que robes? -No robaría si pudiera trabajar.

Verdad, ¿María? -Esta, ni para criada.

-Si quiero, trabajo. -Eh.

No, no.

Pues claro que sí. ¿Por qué no?

Confiad.

No perdáis la esperanza.

Preparaos para cuando salgáis de aquí.

No tengáis miedo.

Usted no sabe lo que es vivir con miedo.

Claro que lo sé.

Si te libras de él,

serás dueña de tu vida.

(JADEA EXCITADO)

"A veces damos nombre de favor a la justicia

y creemos de muy buena fe que fuimos buenos y generosos

cuando no hemos sido más que justos".

Sé lo duro y desagradecido que es vuestro trabajo.

Que vuestra labor está muy poco reconocida

y encima lo único que recibís de las presas es rencor

y resentimiento.

Pero hay una manera de convertir ese rencor en respeto.

Cada vez que os dejáis sobornar,

que sois injustos,

y castigáis en exceso,

perdéis el respeto de las presas.

¿De qué nos sirve el respeto?

¿Preferís que os odien?

Que nos tengan miedo.

El respeto nos hace más obedientes que el miedo.

Si sois justos, os respetarán.

Y saldrán de aquí con fe en el ser humano,

que es el primer paso para no delinquir.

Vamos a leer y comentar en voz alta

algunos artículos de la "Ordenanza de los Presidios del Reino",

que son especialmente importantes para vosotros.

¿Ocurre algo? Señor Blanco.

¡Cabo!

Ya tiene la instrucción de sus reclusas.

Y hemos mejorado la comida. ¿Qué más quiere?

Esas mujeres trabajan muchas horas sin salario alguno.

Señora, si pagamos a las presas,

todos los pobres del reino querrán estar en prisión.

Pero con una pequeña cantidad... Quiere usted hundirme el barco.

El trabajo de esas mujeres no da mucho beneficio.

¿No ha pensado en otras fuentes de ingresos?

Yo, no. Pero veo que usted sí.

La mitad de la jornada laboral

podrían dedicarla a aprender a bordar.

Yo aportaría las maestras.

La mitad de los beneficios de los bordados

serán para la prisión y la otra mitad, para ellas.

Y mientras cosen, les leemos textos sagrados.

Por mí no hay inconveniente. Si a usted le cuadran las cuentas...

Así aprenden un trabajo para ganarse la vida.

Los dos sabemos que cuando salgan, no les darán trabajo

en una curtiduría.

¿Y un día más de patio a la semana?

Señora, no tiente su suerte.

Los jueves, a la hora de vísperas.

"Mi querido Jesús,

Han sucedido tantas cosas desde la última vez que nos vimos.

Me gustaría que estuvieras aquí.

Tenías razón.

Creo que las reclusas recuperan la esperanza.

Las Magdalenas las visitan a diario

y aprecian las mejoras que vamos consiguiendo".

Qué enredo.

(Música emocionante)

Que suba a las celdas.

Los sacos, a la entrada.

(RÍEN)

(Música emocionante)

Está usted empapada, señora Graña. He venido a verla a usted.

Venga conmigo.

A mi hija la volvieron loca en prisión.

O enloqueció cuando mataron a los pequeños.

¿Alguna vez Petra

había pegado a sus hijos?

¿O se había comportado violentamente con ellos?

Ella quería a sus hijos. Nunca les hubiese hecho daño.

¿Cree que les atacó aquel joven salvaje?

Lo que pasa es que no lo buscaron lo suficiente.

(Truenos)

Petra siempre dijo que aquella mañana

había estado en el mercado.

Pero nadie la vio allí.

(SUSPIRA)

Nadie la vio, porque no estaba.

Había ido a ver a un hombre.

Germán.

¿Germán?

Germán Bustos.

Un asturiano que vino a trabajar a Oleiros.

A mí nunca me gustó.

Pero ella perdió la cabeza por él.

¿Por qué nunca lo mencionó? Imagínese.

Una viuda que deja solos a sus hijos

para estar con su querido.

¿Qué pasó con ese hombre?

Marchó.

Llegó con el viento y se fue con él.

-¿Usted cree que lo hizo? ¿Que ella mató a sus hijos?

No lo sé.

Pero en cualquier caso debemos sentir compasión por ella.

¿Aunque sea una asesina? Entonces más todavía.

Eso es imposible.

Todas las cosas son imposibles mientras lo parecen.

Pero hay que luchar y ser valientes.

(SUSURRA) Buenas noches.

(Campanadas)

Ayer vi a tu madre.

Te echa mucho de menos.

Se siente mal por no haber podido pasar más tiempo contigo,

cuando te quedaste sola con tus hijos.

Yo también enviudé.

Me quedé sola con dos niños pequeños.

Quise mucho a mi marido.

Pensé que yo también me moriría de la pena,

pero, ya ves... Saqué fuerzas de ese cariño

para seguir adelante.

Tu madre me habló de Germán.

Tú le querías, ¿verdad?

Y pensabas que él también te quería a ti.

Pero un día se marchó.

Y te diste cuenta de que ese cariño no era más que humo.

(SOLLOZA) Y aunque te quisiera,

¿habría cargado con tus hijos?

Ellos te separaban de él, ¿verdad?

Ellos eran los culpables. (GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

Fuera.

¡Basta! ¡Basta ya, por Dios!

Le agradezco su intervención, pero la paliza sobraba.

No es culpa suya.

Encierros, palizas, cubos de agua helada...

Cualquiera se volvería loco en su lugar.

Esa mujer no debería estar aquí, sino en un sanatorio.

Tal vez pronto lo tengamos.

Hay un convento abandonado en Santiago,

que podría habilitarse como centro para dementes.

El arzobispo ya ha cedido los terrenos.

(SUSPIRA) Dios te oiga.

Juana, tengo que pedirte algo.

Tú tienes muchos contactos.

Ayúdame a encontrar a ese hombre.

Germán Bustos.

Por favor.

Necesito entender a esa mujer.

Veré lo que puedo hacer.

(Campanadas)

(Música de órgano)

(UNA MUJER SOLLOZA)

Acompáñeme, vamos.

Tranquila, yo me encargo.

Ven, hija. (SOLLOZA)

Esta paga por vuestros bordados

no es para malgastarla en sobornos.

Sino para que tengáis ahorros cuando salgáis.

¿Qué pasa, mujer? Ya tienes los bolsillos llenos.

(FLOR GIME)

-¿Qué pasa, Flor? Ya, ya, tranquila.

Cabo, ayúdeme.

Tranquila, tranquila.

Cabo, ¡muévase!

(GIME)

(GIME)

(Gritos)

(Gritos)

(Gritos)

(Llanto de bebé)

-Otro desgraciado para este mundo.

(Llanto de bebé)

(Llanto de bebé)

(JADEA)

(Llanto de bebé)

(EL BEBÉ LLORA)

(Música de piano)

(RESOPLA)

(Truenos)

No me lo pone fácil.

Si pagara un poco más por las pieles,

paga muy poco por un trabajo muy valioso.

(Llaman a la puerta)

Perdón por la interrupción. No se preocupe.

Ya habíamos acabado la charla.

Creo que se conocen, ¿verdad? Así es.

Confío en que esté satisfecha con la alimentación de las presas.

Ha habido una mejoría y se lo agradezco.

Pero la economía del presidio se va a pique.

Pero las reclusas ya no se mueren de hambre.

Usted que es cristiano de misa diaria,

estará de acuerdo conmigo.

Señora, esas presas no tendrían con usted

la contemplaciones que usted tiene con ellas.

Hablaremos en otro momento. Señora Arenal.

¿Ha venido a propósito a provocara a don Álvaro,

o ha sido pura casualidad?

Casualidad.

Necesitamos aumentar la ración de Florentina.

Y ropa y cuidados para su criatura.

¿Y qué más?

Florentina no puede criar a su hijo en estas condiciones.

En eso estoy de acuerdo.

Llevaremos al niño a un hospicio.

El niño se tiene que quedar con su madre.

Florentina saldrá pronto en libertad.

¿Y eso cambia algo?

Ese niño estará mejor en un hospicio,

que con una madre prostituta que no tardará en volver a prisión.

Florentina no es prostituta.

La condenaron por hurto doméstico.

¿No es prostituta?

¿Y el niño, de dónde ha salido? ¿Del aire?

No creo que ese niño haya venido al mundo

por gusto de su madre.

La familia de Florentina querrá conocer al niño.

Si se permitieran las visitas... Si se va a poner así...

que se quede el niño.

Pero las visitas aquí solo las hace usted.

"Es preciso buscar un punto medio en el que dentro del cautiverio,

se le dejen algunos movimientos libres al cautivo.

A la reclusa,

se le dice todos los días y a todas horas que debe,

y nunca se le pregunta si quiere.

La reclusa no podrá cambiar la pobre percepción

que tiene de ella misma

ni se considerará como verdadera personalidad,

si no hace alguna vez lo que quiere".

(Gritos)

(Gritos)

(SE SOBRESALTA)

(LLORA)

(EL BEBÉ LLORA)

(Golpes)

(LLORA)

(SOLLOZA)

(Campanada)

(EL SACERDOTE DA MISA)

(HABLA EN LATÍN)

(Murmullos)

(HABLA EN LATÍN)

(SUSPIRA)

Señor Blanco.

¿Me permite ver su mano?

"Los cabos de vara procurarán ser moderados e imparciales

en el uso que se les permite de la vara".

(LEE) "Distinguirán los casos de descuido o negligencia

de los de insurrección o resistencia a mano armada.

En cuyo caso actuarán con decisión y todo rigor".

Nada de vara cuando la presa flojea en el trabajo.

Cabo, ¿podría leernos en voz alta el artículo 116 de la ordenanza?

Aquí. Artículo 116.

Bueno, mejor lo leo yo.

Este artículo es un poco difícil.

Señor Blanco.

Señor Blanco.

Doña Juana de Vega tiene una escuela de adultos en su casa.

Yo podría hablar con ella.

Las clases son por la noche.

"Garrido ha intentado llevarse al niño a un hospicio,

pero no lo ha conseguido.

Las presas se han volcado mucho con el bebé

como si con él recuperasen una dignidad perdida

hace mucho tiempo".

"Me encantará visitar el presidio la próxima vez que vaya a Coruña.

De tanto leer sobre las presas en tus cartas,

ya tengo ganas de conocerlas.

Y ese niño, a falta de una madre, ahora tiene un puñado de ellas".

"Hay una reclusa que era muy amiga de Florentina.

Tiene ya dos hijos y cumple condena por robar para alimentarlos.

Ejerce de escribienta en el presidio

y apenas le quedan meses para salir.

Sé que sería una buena madre para el niño.

Pero a ver cómo convenzo a Garrido.

Ya me puedo imaginar lo que me dirá:

'Si robó para alimentar a dos...'"

Qué no hará para alimentar a tres.

Catalina está decidida a llevar una vida virtuosa

cuando salga de aquí. Y tiene una familia que la espera.

A ver si nos entendemos.

¿Dice que una ladrona está más preparada para adoptar un niño

que un matrimonio cristiano y pudiente?

Está arrepentida de sus faltas.

Y el cariño que siente por el niño es el de una madre.

Señora, no se me ponga sentimental.

Ese niño se quedará aquí

hasta que se encuentre una familia que quiera adoptarlo.

Ni un día más.

Hola, Petra.

¿Cómo te encuentras?

Hoy hace un día bonito, ¿no te gustaría salir al patio?

¿O a comer con las demás?

Sé que las otras te pegaron cuando llegaste.

Pero las cosas han cambiado mucho.

¿Y el niño?

¿Se lo llevaron?

No.

Se quedará un tiempo más con nosotras.

Hasta que encontremos una familia para él.

¿Te gustaría verlo?

(SUSURRA) Va, tira.

(SUSURRA) Tus muertos.

(Música tranquila)

-De parte de la condesa.

(Música de intriga)

-Vamos. (ARREA)

¡So!

¿Germán Bustos?

La conocí en el mercado de Oleiros

Ella venía una vez a la semana a comprar

en un puesto en el que yo trabajaba.

Me dijo que era viuda.

Y que su madre era su única familia.

¿No le habló de sus hijos?

No.

Me enteré de que tenía hijos por casualidad.

Alguien la reconoció en el mercado y le preguntó por ellos.

¿Y usted cómo reaccionó al saberlo?

Ella sabía que yo no me quedaría en Galicia, tenía otros planes.

Luego me despedí del trabajo

y fui a verla para decirle que me iba a Asturias.

Después vino a buscarme a la pensión, estaba nerviosa.

Fuera de sí.

Me dijo que se venía conmigo.

Y que los críos ya no eran un problema.

Que se quedaban con la madre.

¿Ese encuentro fue el día de la muerte de los niños?

Sí.

¿Por qué no contó esto a la Guardia Civil?

¿Para qué?

Nadie se creyó la historia del chico medio animal

que decía que la atacó.

-La visitadora se está pasando de lista.

Con sus exigencias, el beneficio del comedor

se ha ido al traste.

Y con la tontería de los bordados, hay pérdidas en la curtiduría.

Sí, pero ha demostrado que los bordados son rentables.

Pagan los gastos y aún queda algo para las presas.

¿Desde cuándo se ha vuelto usted tan liberal?

Ya sabe usted que la señora Arenal informa al gobernador,

y que doña Juana lo ampara. Tiene muchas influencias.

Y usted se deja mandar como un cordero.

Tengo otras aspiraciones que dirigir el presidio

el resto de mi vida.

Yo podría utilizar mis influencias de Madrid para pararle los pies.

Pero si usted me ayuda, no hará falta.

Ya sabe que pago mis deudas generosamente.

-Cuídate mucho. -Lo haré.

La visitadora me encontró trabajo en casa de la condesa.

-Qué bien. -Me alegro por ti, Aurora.

-¿Y el chico de la cartas, qué?

-Pronto lo sabré. Solo le quedan unos meses para salir.

(LAS DOS RÍEN)

-Cuídate.

-Verás lo que tarda esa en caer otra vez en el vicio.

En un par de días la tenemos por aquí.

Señor Blanco.

Un matrimonio recomendado por Magdalena

tenía que visitar ayer al bebé.

¿Sabe usted qué pasó?

No se presentaron.

Que yo sepa.

Debemos abrigar bien a esa criatura ahora en invierno.

Como se nos enferme, más motivos daremos a Garrido

para que lo lleve a un hospicio o se lo dé a una familia.

Yo también perdí a una niña.

Era tan pequeñita como el bebé de Florentina,

pero enfermó

y Dios quiso llevársela muy pronto con él.

Ya no recuerdo su llanto.

Aunque es casi lo único que escuché de ella.

Pero hay algo dentro de mí que lo busca

cada vez que oigo a una criatura llorar.

Tendría ahora 15 años.

Me encerré en casa, como cuando murió mi marido.

La gente del pueblo me llamaba loca.

Pero hay un tiempo para cada cosa.

Hay un tiempo para llorar a los que se nos han ido,

y un tiempo para levantarse y seguir.

Y ahora que llega el invierno, debemos conseguir

que esa criatura lo pase sana y salva

y se quede con nosotras.

(LEE) "Oh, santísima Madre, hazme esta gracia

fija mi corazón...

(Llaman a la puerta)

Señora visitadora.

(TODAS SE SORPRENDEN)

-Anda, que vaya tela.

(SILBAN) Disculpe la interrupción, Eloísa.

Hoy tenemos el raro privilegio de recibir una visita muy especial.

Él es mi buen amigo

Jesús de Monasterio. (LE LANZAN BESOS)

Ha venido a visitarnos desde Santander.

El famoso violinista.

Qué sorpresa y qué alegría.

Jesús, quiero presentarte a sor Eloísa.

Concepción me ha dicho que es usted una amante de la música.

Y que deleita a las presas con el piano.

-Hago lo que puedo, no soy tan buena como usted.

Pero dejo que Dios guíe mi corazón y mis manos.

(PRESAS) ¡Guapo!

-Bach y Haendel son mis compositores favoritos.

-Yo soy más joven que la visitadora.

-Yo sé más trucos de alcoba. (RÍEN)

-Cuidado con esa, que siempre cobra.

-Las canónicas se me resisten un poco.

-Si sois tan buenas en el resto, como con el bordado,

seguro que podríais enseñarme muchas cosas.

(LAS PRESAS RÍEN PROVOCATIVAS)

-Y usted solo toca para los que pagan.

-Yo le doy una moneda si toca. -Y yo.

-Tócame a mí, tócame.

(RÍEN)

-Tóqueme.

(Música de violín)

-¿Qué va a hacer, señora?

Confía.

No lo haga.

(Música inquietante)

Su hija.

¿Cómo se llamaba?

Concepción.

(Música de violín)

(Música trepidante)

(UNA MUJER GRITA) ¡Fuga!

¡Fuga!

¡Fuga!

¿Cuántas?

Parece ser que son tres, Jacinta entre ellas.

Maldito concierto.

Nunca debí haberlo autorizado. Tranquilícese, volverán.

No tienen dinero ni a nadie. Dinero sí tienen

gracias a la señora visitadora.

La que se fugó es una asesina. No me diga que me tranquilice.

Cógete a cinco hombres y rastrea el monte con los perros.

No diga que no se lo advertí.

Les das la mano

y te arrancan el brazo.

Tengo entendido que una de ellas es una peligrosa asesina.

Fue condenada por homicidio, sí.

Compadezco a su próxima víctima.

Estas mujeres son incorregibles.

¿Qué regla hay para considerar incorregible a un penado?

La reincidencia, supongo.

¿Y en cuánto fijaría el número de reincidencias?

Dos, tres, ¿cinco?

Solo nos preguntamos, doña Juana,

si la labor benefactora de nuestras esposas

no estaría mejor orientada hacia otro destino que no fuera

el de la prisión de mujeres.

-¿Quién puede necesitarlo más? -Necesitarlo no es merecerlo.

La degeneración moral de la mujer delincuente

es mayor que la del hombre.

Puesto que ella no solo ha violado las reglas legales,

sino también las propias de su condición de mujer.

Pensar en la rehabilitación es una ilusión.

-Y un desperdicio del esfuerzo caritativo

de nuestras señoras.

-¿Acaso los presos varones no se fugan?

-Ve por la otra bandeja. (MOLESTA) "La condición de mujer".

Gracias.

Sé que a pesar de lo ocurrido,

ninguna de las presas lo olvidará.

Yo tampoco.

Señora condesa. "Esto puede tener consecuencias".

Ya has visto cómo se ha puesto el comandante.

Lo que ha pasado no es culpa tuya.

-Dísculpame, Concha.

Las malas noticias nunca vienen solas.

(Música inquietante)

La ejecución tendrá lugar dentro de una semana.

No sabes cuánto lo siento.

Petra, por Dios.

Todavía estás a tiempo de salvar tu alma.

He pedido que venga un sacerdote

para ofrecerte confesión. No tienes que rendirle cuentas

a nadie salvo a Dios.

Entrégate a él.

Y pide perdón por tus pecados.

"Mi vida, a quién le importa.

¿Quién soy yo?

Una hoja caída que un día barrerá el huracán".</