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El mejor thriller español

Las mejores películas españolas de suspense de Somos Cine

Por
Somos cine - El pacto

Desde su estreno el pasado mes abril, el nuevo portal de cine de RTVE Digital no ha dejado añadir nuevas películas a su catálogo. Las mejores cintas del cine español se encuentran en Somos cine, triunfadoras en los Goya, de todos los géneros, comedias, dramas o thrillers. Todas las disponibles gratis y en streaming para poder disfrutar de ellas en estos días de vacaciones. 

En esta ocasión, te contamos todos thrillers y películas de terror o suspense que hay en el catálogo de Somos cine para pasar el fin de semana desde el sofá. ¡Apúntalas todas! 

El pacto

Belén Rueda vuelve meterse en un papel de miedo en esta película de terror. El pacto cuenta la historia de Mónica que ve cómo, de repente, Clara, su hija, entra en un coma profundo e inexplicable. Cuando los médicos la dan por muerta, un desconocido le propone un pacto: él salvará a Clara pero, a cambio, Mónica deberá entregarle una vida. Mónica acepta y, contra todo pronóstico, su hija se salva. Ahora ella deberá entregarle otra vida a cambio.

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - El pacto - Ver ahora
Transcripción completa

(SONIDO DISTORSIONADO) Mamá, me encuentro mal.

(Estruendo)

¡Clara!

¡Clara, mi vida, ven aquí!

¿Qué te pasa?

Clara, por favor.

Álex.

Mi vida, mi vida.

Por favor, abre los ojitos, mi amor.

Mi amor.

Clara, por favor, te lo pido,

abre los ojos.

Garrido. Clara.

Una ambulancia, a casa.

No, no.

No, no, la niña. No sé qué tiene.

¡Clara!

¿Por qué no dice nada?

¡Por favor!

¡Despierta, mi amor!

¡Ah!

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Puerta abriéndose)

(Música instrumental suave)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

¿Sí?

(Música instrumental de misterio)

Toma.

¿Qué es esta mierda, Garrido?

Tres meses sin oler a ginebra.

Te lo has ganado.

¿Intentas aprender a cocinar?

No, son de mi mujer.

No se las come ni el perro.

(Trueno)

¿Salto o caída?

Han visto cómo se tiraba.

Todo apunta a que no es la primera vez

que intentaba suicidarse.

Pobre mujer.

¿Marido?

Viuda.

¿Algún otro testigo?

El hijo, ha visto cómo caía.

Avísame cuando llegue el juez.

Cuando el chaval ha llegado abajo, la madre aún respiraba.

Inspector Santos.

¿Cómo te llamas, hijo?

Así desde que hemos llegado.

Chico, ¿me oyes?

(AFLIGIDO) No puedo...

No puedo hacerlo.

(LLORA)

¿Hacer qué?

No puedo...

¿Qué es lo que no puedes hacer?

Cuidado con los lunares, ¿vale?

Perpendicular, cariño. ¡Vale, mamá!

Mañana es el último día

para entregar la autorización firmada.

Olvídalo, que está más que hablado.

Mamá, es el viaje de fin de curso, va a ir todo el mundo.

Ya, cariño, pero tú no eres como todo el mundo.

Bueno, es que si me dejaras,

quizá lo sería.

No.

Demasiado tiempo fuera, no estás preparada.

¿Que no...?

Mira,

quizá no soy yo la que no está preparada.

Buenos días. Buenos días.

Qué bien te quedan. Me encantan.

No tenías por qué. ¿Y tu padre?

¿Qué tal lleva lo de estar solo?

Haciéndose a la idea aún.

¿Tu niña qué tal?

¿Mi niña?

Qué más quisiera mi niña...

Aquí.

¿Qué tienes hoy para mí?

(Teléfono)

Buenos días, señor Navarro.

¿Cómo está?

Mi nombre es Mónica Molero

y he sido designada como su abogada de oficio.

Voy a hacer todo lo que esté en mi mano

para ofrecerle una defensa justa.

He pedido a un hombre.

¿Perdón?

No me defenderá una mujer.

No tengo ninguna duda

de que preferiría que le defendiera un hombre;

menor, a ser posible.

¿Empezamos?

(Apertura eléctrica de puerta)

Llévatelo.

Trae, ya me encargo yo del papeleo.

-Buenos días.

No se merece una abogada como tú.

¿Qué quieres, Álex?

Que nos conocemos.

Tenemos que hablar de la niña.

¿De la niña o del dinero que nos debes?

Por el dinero no te preocupes, esta semana cobro las horas extras.

Clara me llamó anoche.

¿Y?

Quiere vivir conmigo.

¿Qué?

¿Le has dicho que podía vivir contigo?

¿Quieres que madure?

Pues déjala que cometa sus propios errores.

¡Ni hablar!

No piensas hablarme nunca más, ¿no?

Clara, el barco de tu abuelo no es un sitio donde vivir,

pero si apenas flota, hija.

Lo que tendría que hacer tu padre es comprarse una casa normal,

con cimientos.

Lo arreglará.

Ya.

¿Sabes desde cuándo llevo yo oyendo eso?

Desde que naciste.

¿Qué te crees, que me gusta hacer de poli malo?

Pues no me gusta.

Venga, por favor.

No soporto cuando nos enfadamos así.

Dime algo, por favor.

Esta noche la madre de Fran Ortiz se ha tirado por un noveno.

¿Qué?

(Música instrumental suave)

Cariño,

tienes que comer.

No te lo olvides, que mañana es el último día para entregarlo.

(Puerta cerrándose)

Muy bien. Eso es.

Con cuidado.

¡Me voy!

Cariño, que no me importa nada llevarte.

De verdad, que me pilla de camino.

A mí sí.

(Puerta cerrándose)

¡Clara!

Tío, ¿qué haces?

Es el coche de mi madre.

Sube.

¿Clara?

¿Clara?

¡Clara!

(Oleaje tranquilo)

El teléfono está... apagado, no puedo localizarla.

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

¿Diga?

¿Qué?

¡No!

No sabemos cuántas horas ha pasado en coma diabético.

El tiempo de reacción es primordial.

Lo siento.

¿Se pondrá bien?

No quiero darles falsas esperanzas.

La posibilidad de que llegue a despertar algún día es improbable.

Improbable, pero no imposible.

En mis 30 años de profesión,

he visto a otros pacientes en el estado de Clara

y nunca he visto despertar a ninguno.

Otra vez.

¿Por qué? No lo entiendo.

(SUSPIRA)

Garrido ha tomado declaración

a los niños que la encontraron en la cementera abandonada.

Estaba tirada en el suelo, sin móvil, sin mochila...

Un atraco seguramente.

¿Qué hacía en ese sitio?

No debí dejarla sola.

Mónica...

No,

debí acompañarla.

Lo sabía.

Mi niña.

Mi... pequeña.

Si no despierta, no me lo voy a perdonar jamás.

(Música instrumental suave)

(Pitido de frecuencia cardiaca)

Perdón.

No quería asustarla.

Voy a la misma clase que ella.

Mi madre también está ingresada.

¿Fran Ortiz?

Clara me habló de ti.

¿Cómo está tu madre?

¿Se recuperará?

Ahora vengo.

¿Puedes cuidarla?

(Truenos)

(Música instrumental de intriga)

(Mensaje de móvil)

(Música instrumental de tensión)

¿Fran?

¿Qué haces con su móvil?

¿Por qué lo tienes tú?

Suelta eso.

Suelta eso, Fran.

No hagas ninguna tontería.

Sálvala.

¿Qué?

Si quieres que Clara viva,

no puedes contarle a nadie lo que verás ahí.

Ve a ese sitio y sálvala.

Yo no he podido...

No puedo...

¿Te ha hecho algo?

Mónica, ¿estás bien?

(Radio de Policía)

La cabeza.

Puedo hacer que te lleven a casa.

Deberías descansar.

No,

me quedaré aquí hasta que me echen.

Te veo mañana.

Señora, lo siento, pero ahora sí que debería salir.

(GARRIDO) "Callar no te servirá"

de nada.

Hemos encontrado tus huellas

en sus cosas y en el coche de tu madre.

Fran, sabemos que intentaste matarla.

"Dinos por qué y el juez tendrá en cuenta tu colaboración".

"Muy bien,

como quieras".

Tengo tanta prisa como tú.

Sabía que lo volvería

"a intentar".

¿El qué?

Mi madre.

"Hace un mes, se cortó las venas".

"En el hospital, el hombre alto me dijo que volvería a intentarlo,

pero que no tenía por qué morir, por eso fui,"

por si volvía a hacerlo.

¿"Ahí" dónde?

¿Dónde fuiste, Fran?

Ese hombre tenía razón, está viva.

Saltó de un noveno y está viva.

Ahora... alguien tiene que morir.

Se me acaba el tiempo.

No.

"¡No, por favor!".

¡No! ¡No!

¡No!

¡No, por favor, no! -Tranquilo, Fran.

¡No, no quiero morir!

¡No quiero morir! -Fran, ¿dónde fuiste?

"Fran, ¿dónde fuiste?".

Fran, ¿dónde?

(SONIDO DISTORSIONADO) ¿Qué le pasa? Fran.

¡Trae un médico, rápido!

"Fran, ¿qué te pasa?".

Fran, ¿qué? ¡Fran!

¡Fran!

(Música instrumental de misterio)

(Traqueteo de tren)

(Música instrumental de intriga)

¿Hay alguien?

(HOMBRE) ¿Puedo ayudarla?

¿Cómo me has encontrado?

¿Quién te ha hablado de mí?

Lo siento.

Todo esto es un error, no tenía que haber venido.

Puedo salvarla.

No tiene por qué morir.

¿Qué sabe de mí?

Si estás aquí es porque nadie puede ayudarte, solo yo.

¿Cómo?

Esa no es la pregunta.

Lo que importa es qué estás dispuesta a hacer para no perderla.

Cualquier cosa.

Entonces puede salvarse,

aunque el precio es alto.

¿Cuánto?

No quiero tu dinero.

Pagarás, pero a su debido tiempo.

Por ahora, tan solo quiero una cosa.

Tu peor pesadilla.

"¿Clara?".

¡Despierta!

"¡Despierta!".

¡Por favor, no!

Perfecto.

Podemos empezar.

(Música instrumental de tensión)

No tienes nada que perder.

¡Ah!

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

¿Sí?

"Mónica, ¿dónde estás?".

En casa. "Me han llamado del hospital".

¿Qué ha pasado? "Quieren vernos".

"Date prisa".

(Música instrumental suave)

(MUJER) "Jamás había visto nada igual".

"El caso de Clara es como un milagro".

¿Un milagro?

Uno entre un millón.

Lo he consultado con otros colegas, nadie ha visto nada parecido.

¿Cuándo podrá volver a casa?

La tendremos 24 horas en observación.

Si todo sigue igual, pronto podrá volver a casa.

Tan solo una cosa:

Clara no recuerda nada de lo que le pasó.

Será mejor así por el momento.

Me voy a trabajar, cariño.

Cuida de mamá.

(RÍE)

Ay...

Hablaré con el inspector.

Pediré unos días, al menos, hasta que todo vuelva a la normalidad.

¿Estás bien?

Un poco cansada, nada más.

Mañana os recojo.

(Trueno)

Cualquier cosa, me llamas.

Vale.

Señora, si su bolso no está en Objetos Perdidos,

no creo que vaya a encontrarlo.

Quería asegurarme de que no estaba allí.

Ya no sé dónde buscar.

¿Le importa si seguimos?

Sí, sí

Ahí.

Ahí está, el bolso.

¿Avanzo más rápido?

No, por favor.

¿Seguro que esta grabación es de esta noche?

Sí.

(Música instrumental de misterio)

¿Qué pasa?

Un corte de luz.

Señora, el bolso aquí no se lo dejó.

Lo siento.

(Trueno)

(Pitidos frecuencia cardiaca)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(SUSURRA) Clara...

¿Estás bien, hija?

Vamos a la cama.

¿Qué tal ha ido la noche?

Bien.

(Música instrumental de suspense)

(SUSPIRA)

¿Ángel?

(Trueno)

¿Ángel Martos?

Perdone que le moleste.

Quería hablar con usted solo un momento.

Unas preguntas nada más.

(HOMBRE) ¿Preguntas sobre qué?

¿Puedo?

Esa es la última foto que le saqué.

Los médicos ya no podían hacer nada por ella, pero yo sí,

así que lo hice.

¿Qué es lo que hizo?

Solo él podía salvarla, eso me dijo.

Yo no creía en esas cosas.

Nadie cree en ello, ¿verdad?

Hasta que no te queda otra cosa en la que creer.

¿Se lo has contado a alguien?

Ni siquiera yo sé lo que hice, no me acuerdo de nada.

Es mejor así.

Es una trampa.

Por eso yo, al salir de la cárcel, me encerré aquí,

para alejarme de las personas a las que quería.

Saber que tienes este poder de por vida es una maldición.

La tentación de volver a hacerlo es demasiado grande

y el precio, demasiado caro.

¿Ella se recuperó?

Los médicos nunca habían visto nada igual:

una entre un millón.

¿Dónde está ella ahora?

Tuvo una recaída.

El tiempo para pagar se terminó y...

Ella se murió porque no pagué,

no fui capaz.

¿Capaz de qué?

Capaz de matar.

Así funciona el pacto, salvas una vida a cambio de otra.

Debes arrebatar una vida ajena

o tu peor pesadilla se hará realidad.

¿Qué dice?

Yo jamás mataría a nadie.

Eso crees ahora, pero te tentará.

Te pondrá a prueba una y otra vez, como hizo conmigo.

Como hizo con él.

Fran nunca llegó a matar a nadie.

¿Y qué fue de él?

Murió, ¿verdad?

Su peor pesadilla.

¿A qué adolescente no le aterra su propia muerte?

Pronto sabrás cuánto tiempo tienes.

La araña señalará cuál es tu víctima.

¡Suélteme o gritaré! Hazle caso.

¡Suélteme!

Una cosa más,

tu propia vida no vale.

Suicidarse sería demasiado fácil.

Déjame en paz.

No pierdas más el tiempo o tu hija morirá.

(LADRA)

(LADRA)

(Ladridos)

Venga, cariño, échame una mano.

Te sentará bien hacer algo.

(Música instrumental de tensión)

Pero ¿qué haces?

Me dijo que conocía un lugar.

"Que nadie nos vería".

"Me cogió las cosas y me encerró en el coche".

(Golpes)

(Golpes)

(GOLPEANDO EL COCHE) ¡Por favor! ¡Por favor, déjame salir!

¡Por favor!

(LLORANDO) "¡Por favor!".

Me dijo que no quería hacerlo,

pero que no tenía otra opción.

¡Por favor!

¡Me puedo morir!

¡Por favor, por favor!

¡Por favor!

Por favor...

No lo entiendo, papá.

¡No lo entiendo!

Chist...

Tranquila.

Tranquila, cariño.

(SONIDO LEJANO) ¿Cuánto?

¡Eh!

Le digo que cuánto.

La acusación pide 20 años,

pero teniendo en cuenta que la víctima tiene 15

y que reconoció que no le había forzado,

10 o 12 años.

¿Y si alego trastorno mental?

Es que usted no está loco,

discierne perfectamente entre el bien y el mal.

Pero la locura sería un atenuante, no me caerían ni dos años.

Si hiciera su trabajo, yo no tendría que entrar en prisión,

¿verdad?

Cualquier otro abogado lucharía para que me declararan enfermo.

¿Sí o no?

¿Sí o no?

Sí.

¡Zorra hija de puta!

La denunciaré, haré que la recusen.

Adelante, hágame ese favor.

¿Qué hace?

¿Adónde cree que va?

¡Ni se le ocurra abrir esa puerta!

¡Que se siente le digo!

(TOSE)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(AGONIZANDO) ¡Pida ayuda!

¡Pida ayuda, por favor!

¡Ah!

¡Ah!

(TOSE)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Música instrumental de tensión)

(Puerta abriéndose)

Aquí te dejo unas toallas.

Papá,

¿por qué llevas la pistola descargada?

Ojalá siempre la hubiera llevado así.

Pero hacías tu trabajo, ¿no?

Salvaste a tu compañero.

Ya, pero nadie debería poder decidir

sobre la vida de otra persona.

¿Por eso empezaste a beber?

Ajá.

¿Por eso os separasteis?

Llevo tres meses sin beber.

(Puerta abriéndose)

Al agua.

Voy a por la chaqueta. Vale.

Clara está un poco mejor.

Se está preparando un baño.

Álex, escucha.

Gracias.

(Música instrumental de misterio)

(Pasos acercándose)

(Puerta)

(TARAREA)

(TARAREA)

(TARAREA)

(Golpe)

(Cerrojo abriéndose)

(TARAREA)

(Música instrumental de tensión)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

¿Clara?

¡Clara!

¡Clara!

Clara, ¿me oyes?

¡Clara!

¡Clara, abre!

¡Ah!

¡Ah!

¡Clara!

¡Clara!

¡Ah!

(TOSE)

¡Mírame! ¡Mírame!

¿Estás bien?

¿Estás bien?

Mírame. Mírame.

Voy a morir.

No.

Estamos bien, vida mía.

Confía en mí.

(Señal de llamada)

(Señal de llamada)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Puerta abriéndose)

Siéntate.

"Soy Álex, no puedo atenderte". ¡Mierda!

"Deja un mensaje después de la señal".

(Pitido)

Álex, necesito verte.

Estoy yendo con Clara.

Tengo que contarte algo.

(Claxon)

(Claxon)

¡Ah!

(Estruendo)

¿Estás bien?

¿Estás bien?

No te muevas.

¡Ah!

¡Ah!

"Emergencias, 112, ¿dígame?".

¿Hola?

"Sí".

Hemos tenido un accidente.

"De acuerdo".

Tienen que mandar a alguien rápido.

"¿Sabría decirme la dirección exacta?".

No, exactamente no lo sé.

"Mire si ve una señal". Vale, un momento.

Sí, es la... C-42, kilómetro 94. "Muy bien".

"Muy bien, los servicios de emergencia están en camino".

"¿Sabría decirme si hay heridos?". ¿Clara?

"¿Señora?". ¿Clara?

Clara... ¡Clara!

¡Ah!

¡Clara, sube!

¡Es peligroso, sal de ahí!

Ah...

Vamos, cariño, sube. ¡Sube, sube, sube!

Ah...

Ah...

Ah...

Ayúdame... No puedo.

¡Ah! Así.

¡Ah!

¡Ah! ¡Vamos!

(LLORA) Dame la mano.

Vamos. Vamos.

Ya.

¡Ah! ¡Ah!

Ah...

(LLORA)

(AGONIZANDO) ¡Ayúdame!

No... puedo.

No puedo. ¡Ayúdame!

¡Ah!

¡No!

¡Ah!

¡Ah!

¡No! ¡Clara, sube!

Ah...

¡Ah!

¡Sube!

¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah!

¡Sube, corre!

(Radio de Policía)

(Coche acercándose)

¡Mónica! ¡Hija!

¿Cómo estáis?

Ellas han salido ilesas del accidente.

¿Y el otro coche?

Vamos a casa.

Vamos.

Me voy a dormir.

(Música instrumental suave)

Acompáñame.

¿Qué pasa?

Lo que ha pasado esta noche.

Le he dejado morir al conductor.

Podría haberlo salvado, pero no lo he hecho.

No. No, nadie podía hacer nada.

Clara y tú estabais en peligro, salvaste la vida de tu hija.

No lo entiendes.

Fui a un sitio la noche que murió Fran.

Me envió una dirección y me dijo...

Lo sé.

Hoy Garrido detuvo a ese farsante, he hablado con él.

Sé que fuiste a verle y sé lo que te contó.

Si lo sabes todo, entonces sabes...

lo que he tenido que hacer para no perder a Clara.

Ese hombre...

Lo he matado, Álex, lo he matado yo.

Mónica, ha sido un accidente.

No, no, es que no lo entiendes.

Clara no tenía ninguna posibilidad de recuperarse.

Sí la tenía. No.

Una entre un millón, por favor.

Mónica, estos días hemos estado bajo mucha presión.

Necesitas descansar.

No, están ocurriendo cosas que no sé cómo explicar.

No, no.

Mírame bien, mírame, mírame.

Mírame, Mónica.

Fuiste a ese sitio y nadie puede culparte por ello,

estabas desesperada,

pero ese hombre no te ayudó, se aprovechó de ti.

Y no eres la única,

se ha aprovechado de mucha gente durante estos años.

¿Y sabes por qué?

Porque nadie quiere aceptar

que algún día todos perderemos a la gente que amamos.

Nadie,

pero es inevitable.

Y tú y yo también algún día tendremos que aceptarlo.

(LLORA)

(Música instrumental suave)

¡Ah!

¡Ah!

Eso es trampa.

(Ladridos)

(Ladridos)

(Ladrido)

¡Mamá!

Llegabas de sobra.

(Ladridos)

¿Qué?

Mamá, va.

Mamá, va.

La brújula del abuelo.

He arreglado el barco.

¿De verdad?

Cuando vuelvas de tu viaje, te enseñaré a usarla.

Ya es hora de que aprendas a navegar.

¿Un café? ¿Te apetece?

¿Y tú no deberías ir a dormir, cariño?

Mañana viajas.

¿Mmm?

(Puerta)

(Puerta)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Ladridos)

Gracias.

Bueno, yo me voy a dormir.

Te acompaño.

No, no, no hace falta.

Vosotros acá, a disfrutar de la noche.

Vamos dentro mejor, ¿no?

¿Tan pronto?

¿No estás bien aquí?

¿Qué pasa, Mónica?

Da igual.

(GRITANDO) ¡Mamá!

¡Clara! ¡Mamá!

¡Hay alguien en casa!

¿Qué? ¿Quién? No lo sé.

¡No lo sé! He visto a alguien. ¿Seguro?

Sí. Quedaos aquí.

(Ruido)

(Ruido)

Te estoy viendo.

Sal.

Contaré hasta cinco.

Uno,

dos,

tres,

¡cuatro!

¡Que salgas, hijo de puta! ¡Ah!

(Estruendo)

¿Álex?

¿Papá?

(Puerta)

(Música instrumental de tensión)

(Motor en marcha)

Llama a la Policía y quédate aquí.

¿Álex?

¿Álex?

Álex...

Álex, Álex.

Mmm...

¡Oh!

¡Oh!

(EMITE QUEJIDOS)

Cariño, abre los ojos.

(EMOCIONADA) Hemos llamado a alguien para que nos ayude.

Aguanta, ¿vale?

Aguanta, que saldremos de esta.

Te lo prometo.

Cariño.

Álex...

¡Álex!

Álex, no, por favor. Por favor, te lo pido.

(LLORANDO) No te vayas, por favor. No me dejes sola, por favor.

Por favor, por favor.

Álex.

(LLORA)

¡Mamá, mamá, la Policía está viniendo!

Mamá, ¿y papá?

(GRITANDO) ¡Mamá, mamá!

(GOLPEANDO LA PUERTA) ¡Mamá, abre!

¡Mamá, por favor, abre la puerta!

¡Mamá, que no quiero estar sola!

(LLORANDO) ¡Por favor, abre la puerta!

(RESPIRA NERVIOSA)

(RESPIRA NERVIOSA)

(Música instrumental suave)

¿Mamá?

¿Papá?

(Música instrumental de tensión)

(Cristales rotos)

(SUSURRANDO) Álex.

Cariño.

(LLORA)

Ah...

¡Ah!

(Cremallera cerrándose)

Ah...

¿Cómo se encuentra?

¿Qué me ha pasado?

Se ha desmayado al golpear la cabeza contra el suelo.

¿Recuerda algo de lo que le ha sucedido esta noche?

No.

Cuando has bajado, ¿Álex ya estaba inconsciente?

Sí.

¿Dónde lo has encontrado?

Donde lo habéis recogido vosotros.

No podía moverlo.

No fue ahí.

¡Papá!

Se escondió allí.

Fui a por él y, al salir, me embistió.

Yo caí por ahí.

¿Y recuerdas algo más?

Él empujándome es lo último que recuerdo.

¿Estás segura de que es ahí donde lo encontraste?

Debió levantarte antes de desmayarse,

porque yo lo encontré aquí.

¿Estás mejor?

¿Y tú, Clara?

Yo no vi nada.

Mamá cerró la puerta.

No quería que lo vieras así, cariño.

¿Algo más que puedas añadir?

¿Viste la matrícula?

¿El modelo del coche? ¿El color?

¿Os habéis cruzado cuando ha salido del sótano?

Si te enseñara fotos, ¿sabrías reconocerlo?

Estaba muy oscuro, lo siento.

Tranquila, siempre dejan alguna huella.

(Ruido)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(HABLANDO BAJO) ¿Diga?

"Mi hermano,

podrías haberle salvado la vida,

pero le dejaste morir".

¿Qué quiere?

"Que lo pierdas todo".

¿Qué dice?

"¿Sabías que tiene tus ojos?".

"Tu hija,

cuando se asusta,

tiene tu misma mirada".

¡Basta!

Ni se le ocurra acercarse a mi hija, ¿me oye?

Ni se le ocurra.

(Comunicación cortada)

(Radio de Policía)

Si encontráis alguna huella... Serás el primero en saberlo.

Tú descansa, yo me encargo.

(Llaman a la puerta)

(Puerta abriéndose)

Buenas noches, hija.

¿Hasta cuándo se va a quedar papá?

Hasta que se recupere.

Es que no sé si ir a Ámsterdam, ya no me apetece.

¿Cómo no vas a ir a este viaje que te apetecía tanto?

¿Mmm?

Mi amor...

No te preocupes por nosotros.

Y papá va a estar bien,

yo le cuido.

¿Sabes? Hay algo...

que debes prometerme

que no vas a olvidar jamás...

y es que todo lo que hago, todo lo que he hecho...

y todo lo que haré lo hago por ti.

Lo recordarás, ¿verdad?

Prométemelo.

Te lo prometo.

Ahora a descansar, ¿vale?

(GOLPEA LA PUERTA)

Tu calmante.

Gracias.

¿Necesitas algo más?

La cama es más que suficiente.

Mañana te la devuelvo.

Puedes quedarte hasta que lo necesites.

Tómatelo, descansarás.

Buenas noches.

Oye,

¿dónde está mi camisa?

La que llevaba durante la cena.

Estaba sucia.

Buenas noches.

(Arena cayendo)

(Ladrido)

¿Seguro que estás bien?

Sí, estoy bien. Tranquila.

No tengas prisa en recuperarte, ¿vale?

Ve, ve.

(Música instrumental de misterio)

Mamá, por favor...

Que solo me voy una semana.

Es verdad, tienes razón. Venga, vete.

La bolsa. La bolsa.

Adiós.

¡Clara!

Te quiero.

(Taladro)

(Música instrumental de suspense)

(Teléfono)

Laura.

Eh, me acabo de enterar de lo de noche.

¿Cómo está Álex?

Mucho mejor, gracias.

Oye, me tienes que hacer un favor. Claro.

Llevo un caso de atropello

y el conductor se dio a la fuga.

¿Tienes la matrícula?

Sí.

Vamos a ver quién es este hijo de puta.

(Música instrumental de tensión)

Vamos.

Vamos, vamos.

"Hola, soy Mónica".

"Deja tu mensaje después de la señal".

Mónica, soy Álex,

No hagas ninguna tontería, ¿me oyes?

Lo que sea que estés pensando hacer,

no lo hagas.

Llámame.

Localízalo, rápido.

(Taladro)

Hijo de puta...

(Vibración de móvil)

¡Cierra la puerta o te pego un tiro!

Cierra... la puerta.

¡Que cierres la puerta, joder!

Cierra la puta puerta.

¿Quién eres?

¿Quién eres?

Raúl Osorio, el tipo que entró en vuestra casa.

Las huellas coinciden, es el hermano.

¿Qué hermano?

El del conductor que murió en el accidente de Mónica.

Salió despedido del coche, se salvó del incendio.

¿Por qué está fichado?

Por agresión,

dejó a su vecino tetrapléjico porque le molestaba su música.

Ingresó en un psiquiátrico.

"Yo estaba allí".

"Lo vi todo".

(Claxon)

(Claxon)

¡Clara, aléjate!

"Tú mataste a mi hermano".

Venga, fuera. (AGONIZANDO) Ayúdame.

¡Él era todo cuanto tenía! ¡No aceleres!

Cálmate o disparo. Cálmate, joder.

Por eso la persigues, por venganza.

No.

¿Qué le ibas a hacer? Nada.

Yo no le iba a hacer nada, solo quería asustarla.

¿Qué?

Disparaste... a mi marido. ¿Qué?

¡Hijo de puta!

Arranca. No.

¡Arranca o disparo! No.

Arranca, hijo de puta, arranca.

Lo tengo.

(Pitido de localización)

¿Adónde vas?

¿Adónde vas?

(Música instrumental de acción)

Vamos.

La primera a la derecha.

(Claxon)

(Claxon)

Frena aquí.

La llave, dame la llave.

Sal.

¡Sal de ahí!

¡Gírate, no me mires!

Camina.

No me mates, por favor.

Tengo familia.

Mi mujer, mis hijos, ¿qué va a ser de ellos?

No tienes familia.

¿Qué? ¡Que no tienes familia!

Antes, en el coche,

me dijiste que lo único que tenías era a tu hermano,

así que mientes.

¿Qué le ibas hacer a mi hija?

¿Qué haces?

Gírate.

Gírate.

¿Me vas a matar?

Para.

¿Qué es lo que he hecho?

Para.

Yo no merezco esto. ¡Para!

(Disparo)

Sé que en realidad no quieres hacerlo.

No tienes por qué hacerlo.

No lo hagas.

Por favor.

No me hagas daño.

¡Ah!

Ah...

¡Ah!

Me gustan tus ojos.

Tienes la misma mirada que tu hija.

Lástima que no vayas a verla nunca más.

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

Mónica, abre los ojos.

Mírame.

Eso es.

Ya estoy aquí, tranquila.

¡Ah!

No. ¡No!

¡Ah!

No.

Ah.

Ah.

¡Ah!

Presiona ahí.... y no te muevas.

Vendrán a por ti.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

No, no, no...

Álex, no...

Ah...

(CHICA) Clara.

Clara, di algo.

Joder, Clara.

Oye, Clara...

Se ha tomado la insulina antes de subir al autocar.

¿Y a cuánto debería haber bajado ya?

A 150.

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

Buenas.

Aquí seguimos, esperando. "Está en la cementera abandonada".

¿Quién? "Osorio".

"Lo encontrarás en la cementera esposado".

"Envía una ambulancia". ¿Una ambulancia?

¿De qué coño hablas?

"Iba a hacerle daño a Clara".

Álex, dime dónde estás.

Seguro que todo esto tiene una explicación.

"Calla y atiende".

"Tiene dos heridas de bala, le he disparado yo".

(Comunicación cortada)

Ah...

¿Cómo te encuentras?

¿Qué hago aquí?

¿Dónde está ese hombre?

Va una ambulancia a por él.

¿Qué?

No tienes ni idea de lo que acabas de hacer.

Sé que no lo puedes entender,

pero ese hombre tendría que estar muerto.

Tienes que creerme, se acaba el tiempo.

Te creo.

Clara está en el hospital,

la insulina no le hace ningún efecto.

Los médicos no saben qué pasa, pero tú y yo sí.

¿Qué?

Sé lo que hiciste con Clara...

y sé lo que hiciste conmigo.

Mi reloj.

Hace diez años,

cuando Clara estaba ingresada

y nos dijeron que no se recuperaría,

apareció él.

Lo detuvimos intentando salir del país.

En ese momento, estaba involucrado en varios asesinatos.

Me miró a los ojos

y sin que yo le contara nada, me dijo que Clara iba a morir,

pero que yo podía evitarlo,

así que...

hice un pacto:

si yo le ayudaba, él me ayudaría.

Soborné al juez.

Solo pensaba en Clara...

y en ti.

Sucedió exactamente como él lo dijo.

En contra de lo que nos decía todo el mundo, Clara se recuperó.

Cuando disparé a aquel hombre para salvar a Garrido,

no fue en defensa propia,

fue una ejecución,

el precio que pagué por haber salvado a Clara,

y llevo diez años pagándolo.

¿Qué haces?

No voy a dejar que cometas el mismo error que cometí yo.

Abre la puerta.

Lo siento.

Las llaves, Álex.

¿Para qué?

¿Qué vas hacer?

Salvar a Clara.

¿Vas a matar al primero que se te cruce?

Clara no merece morir. Ni la persona que escojas tampoco.

¡Dame las putas llaves!

¡No, no quiero oírte!

Dame las llaves. ¡No quiero escucharte!

¡Dame las llaves! ¡No quiero!

Estos años he visto morir a un hermano.

Pude haberlo salvado, pero no lo hice.

El precio es demasiado alto y tú lo sabes.

Ojalá alguien hubiera hecho esto por mí hace diez años.

¿Qué estás diciendo?

Es tu hija, Álex.

Es nuestra hija.

¿No lo ves?

El miedo te ha llevado hasta aquí.

Salvarte me ha traído hasta aquí.

Exacto y no debiste hacerlo.

Pudiste pedir ayuda, pero no, tuviste miedo

y si vuelves a usar esa pistola,

vivirás con miedo el resto de tu vida.

Cariño, créeme.

De verdad, tenemos que terminar con esto.

Juntos, debemos hacerlo juntos.

Prefiero vivir con miedo que vivir sin Clara.

Aparta.

Abre la puerta.

Abre... la puerta.

(LLORANDO) ¡Por favor, abre la puerta!

Te juro que soy capaz de hacer cualquier cosa por ella.

Yo también.

Adelante,

paga el precio.

Vamos.

¡Vamos!

(Pitidos de frecuencia cardiaca)

Hazlo.

¡Hazlo!

Se acaba el tiempo.

¡Vamos, hazlo!

¡No puedo!

(AFLIGIDA) No puedo.

No... puedo.

No puedo...

(LLORA)

(LLORA DESCONSOLADAMENTE)

(Música instrumental melancólica)

Somos cine - El pacto - Ver ahora

Vientos de la Habana

Vientos de la Habana es película de Félix Viscarret, primer capítulo de la miniserie de televisión Cuatro estacioens en la Habana. Está basada en las novelas policiacas de Leonardo Padura, y protagonizada por Jorge Perugorría y Juana Acosta. 

Mientras los cálidos vientos azotan las noches de La Habana, el inspector de policía Conde conoce a Karina, una enigmática mujer por la cual se siente profundamente atraído. Al mismo tiempo asignan a un policía tan poco ortodoxo como él la investigación del asesinato de Lissette Núñez, profesora del mismo instituto preuniversitario donde el propio Conde estudió. Conforme comienza una intensa relación con Karina, Conde va construyendo un retrato de la vida oculta de Lissette que le permita dar con el asesino y descubrir que el escenario de sus antiguos recuerdos de estudiante ha cambiado demasiado, como ha cambiado la indescifrable y contradictoria ciudad de La Habana.

No recomendado para menores de 16 años Somos Cine - Vientos de la Habana - Ver ahora
Transcripción completa

(SUSPIRA)

¿Necesitas ayuda?

Son los vientos de Cuaresma.

(Puerta)

(Puerta)

(Puerta)

¿Y tú piensas ir a Matanza en este cacharro? (RÍE)

Oye, no le digas cacharro a mi Chevy.

¿Y para qué vas a Matanzas?

A una inspección en la fábrica fertilizante.

Es que yo soy ingeniera.

Y menos mal que apareciste,

porque soy un desastre como mecánica.

¿Y cuándo regresas?

Bueno, depende del trabajo.

Ven acá, chico. ¿Tú eres policía?

Debo estar quedándome ciego para no haberte visto hasta ahora.

¿Tú vives aquí?

Sí. Bueno, no. Esta es la casa de mi mamá.

Es que estoy separada y hace poco vine para acá otra vez.

¿Separada?

No me toques.

Suéltame, ¡maricón!

(Golpe)

¡Fuera de aquí!

(Gritos)

(Gritos)

(Gritos)

(Música)

Aquí en la esquina.

Pues yo estoy completamente divorciado.

Y sin compromiso.

No tengo ni carro, ni perro.

Bueno, tengo un pez peleador, que se llama Rufino.

Tengo un montón de libros y otro montón de amigos.

En especial, uno que vive cerca de la casa de tu mamá.

Y sí.

La verdad es que sí.

Soy policía.

(Puerta)

(Sirena)

¿Qué hubo, Fabricio?

Conde. Acaba de llegar.

Coño, este Fabricio está cada vez más comemierda.

Toma. Una profesora del preuniversitario de La Víbora.

La mataron anoche.

¿Del pre de La Vívora? (AFIRMA)

La asfixiaron aquí mismo, en su apartamento.

Primero, la golpearon muchísimo.

Parece que para violarla.

Pero, dale. Arriba. Muévete.

Y óyeme bien lo que te voy a decir, Conde.

No quiero oírte protestar.

Ni que te tomes ni un trago, ni un carajo.

¡Dale!

Esto es una mierda, coño.

No sé por qué coño me asignaron este caso.

No soporto las violaciones.

¿Y a quién carajo le gustan, Manolo?

Por fin apareciste.

¿Ustedes no pueden vivir sin mí?

(Gritos)

¿Qué encontraste?

Este sobre limpio con metanfetaminas,

en un lugar bastante sucio.

Arriba, Manolo. Que quiero terminar esto rápido.

En el baño encontraron un preservativo usado.

Y aquí había restos de marihuana en el cenicero.

Empezamos bien.

Sexo, droga, violencia...

La cama olía a ron.

La muchacha se llamaba Lissette Núñez Delgado.

Parece que no era ninguna muchacha problemática.

Todo lo contrario, pertenecía a las organizaciones estudiantiles,

militantes de la juventud.

Dale, sigue.

En la cocina encontraron dos botellas de ron vacías

y cuatro vasos. Y todo estaba limpio.

Bueno, los vasos los podía haber fregado,

pero ¿las botellas? Claro.

Trataron de borrar las huellas.

Tremenda chapucería.

(DOLORIDA)

(DOLORIDA)

Muy lindos muebles.

Yo mismo los hice, pero estos no son los mejores.

Yo hice algunos encargos

para algunos millonarios.

Sabe Dios dónde han ido a parar,

después de que ellos se fueran.

Si son buenos, alguien los tendrá.

Así que, no se preocupe.

No, no, no. Mi mayor preocupación a mi edad, es mear bien.

Juan, usted le dijo a los compañeros, que ayer noche

escuchó música y bulla en casa de su vecina, ¿no es cierto?

(AFIRMA)

¿Y usted vio subir a alguien? Bueno, sí.

Yo venía de sacar la basura.

Porque yo bajo la basura por la noche.

Delante de mí, venía un muchacho que me parecía conocido.

Pero como hay tanta oscuridad en la escalera,

es imposible haberlo visto.

Lo que sí sé, por el olor, es que traía algunas pizzas.

¿Usted ha visto a algunas de las personas

que visitaban a Lissette? Le voy a decir una cosa.

Hace unos días,

que yo veo a un hombre

algo mayor.

Pero no sé si era familia de ella.

¿Y usted puede identificarlo? ¿O al muchacho de anoche?

Bueno, es que yo no confío en mi vista.

Hace mil años que no entro en este lugar.

Me parece que fue en otra vida.

No me digas que te asusta entrar en la dirección.

Si te soy sincero, no me trae buenos recuerdos.

Cada uno con su trauma.

Por eso, tú vas a ir a ver al Director

y yo voy a dar una vuelta por ahí.

Oye, tú siempre me dejas lo más pesado.

Está bien.

(Timbre)

(Barullo)

La verdad es que, cuando Lissette entró a trabajar en el pre,

yo tuve algunos reparos.

¿Por qué?

Porque parecía muy inmadura,

con su forma de tratar a los alumnos.

-¿Usted sabe lo que es dirigir un preuniversitario?

No es fácil enfrentarse a un aula con muchachos de 15 y 16 años.

No les interesa nada.

A no ser los Adidas, el sexo, la recholata.

¿Ustedes saben si Lissette consumía drogas?

-¿Drogas? -No.

-Mire, compañero.

Estamos hablando de una persona íntegra.

De eso no tenga duda.

¿Y de su vida privada?

Lissette era una muchacha moderna.

Hace como dos meses que se peleó con Pupi, su novio.

Pero él seguía dándole vueltas.

Por eso no me extrañó verlo por aquí, con su moto, hace dos días.

¿Hace dos días? ¿Usted está segura?

Sí, yo los vi cuando se iban juntos en la moto.

Sigan fumando, que yo no soy profesor.

Yo también vine a fumar. ¿Quieren?

No, muchas gracias.

¿Alguno de ustedes es alumno de la profesora Lissette?

Soy policía.

Y como se imaginarán,

estoy investigando la muerte de la profesora.

Parece que la profesora Lissette no tenía alumnos en este pre.

¿Tú tampoco eres alumno de ella?

Sí.

¿Y es verdad que la mataron?

¿Qué tal era ella? Como profesora, digo.

¿Esto es un interrogatorio?

(RÍE) No.

Esto es solo una conversación, en el baño de pre.

Aquí venía yo con mis amigos a fumar, como hacen ustedes ahora.

Hay cosas que no cambian nunca.

Y tú, ¿cómo te llamas?

¿Yo?

José Luis.

José Luis Ferrer.

Compadre, ¿dónde estabas metido?

Tenemos que localizar a un tal Pupi, que es de Santos Suárez.

El tipo era novio de Lissette y los vieron juntos en una moto,

el día antes de que la mataran.

Pupi de Santos Suárez. (AFIRMA)

(Sirena)

¿Ahora qué pasa aquí?

Para aquí un momento, Manolo.

Te voy romper todo, maricón. Oye, ¿qué fue lo que hizo?

Dame lo mío.

¿A usted qué le importa? ¿Es familia suya? Ah, teniente.

¡Cálmate! Este hombre, por poco mata a aquel.

A este nos lo llevamos nosotros, que hace rato que lo buscamos.

Pero, teniente. Tranquilo, compadre. Déjemelo a mí.

Es de un caso que le estamos dando seguimiento.

Ustedes lleven al otro al policlínico.

¡Pingo! ¡Maricón!

Joder, Rojo.

Ahorita tenemos mil años y sigues en las mismas.

Tú quédate ahí.

Nandito.

¿Tú conoces a un tipo que se llama Pupi?

Que anda en una moto de esas

que los cubanos trajeron de Alemania.

Dicen que vive en tu barrio. No, no me suena.

Mataron a una profesora de nuestro pre.

No jodas.

Una muchacha joven.

Parece que el tipo estaba o estuvo con ella.

Bueno, al Pupi ese no lo conozco,

pero sé de un piquete al que le gusta correr motos

por la carretera vieja, donde jugábamos a la pelota.

¿Te acuerdas? Ahí mismo.

¿Y droga?

¿Tú sabes si esos tipos venden cualquier mierda de esa?

No sé, no sé. Pero no lo dudo.

Es que en casa de la profesora encontramos marihuana

y metanfetaminas. Quítame esto, compadre.

Nandito. Hace falta que me tires un cabo.

Sabes lo que me jode

que esos cabrones estén metiendo droga en el pre.

Conde, tú sabes lo que me estás pidiendo.

Yo no soy un chivato. Coño, Rojo.

La violaron, la asfixiaron, la cayeron a golpes.

Lo único que te estoy pidiendo, es que abras las orejas.

Lo voy a hacer.

Quítale las esposas y llévalo para su casa.

Yo te espero en la unidad.

Coño, es que todo me toca a mí.

Porque manda el capitán.

Teniente y va que chuta.

(CHISTA) Hola.

¿Se te ha perdido algo por aquí?

Me hace falta ver al jardinero.

Dile que de parte del Rojo.

Espérate.

Díganle. Díganle a mi mamá, que a ella le gusta.

Oye, qué bueno estaba esto.

Jose, este es el mejor ajiaco que nos hemos comido en la vida.

¿De verdad? ¿Viste, viste?

Y por el fregado no te preocupes, vieja, que ese va por nosotros.

Sí, pero mucho cuidado con los platos,

-que los conozco a todos. -(RÍE)

Yo te ayudo, Jose.

Jose.

¿Tú conoces a una pelirroja que se llama Karina,

que vive por ahí arriba por La Loma?

¿Karina?

No me suena.

Qué raro, porque en este barrio todo el mundo se conoce.

Jardinero, tú sabes que tuve que cambiar de negocio.

Sí.

Ya no me traes carne. Es que eso se puso malísimo.

Y ahora me metí en eso de hacer sandalias de mujer,

pero la cosa está muy jodida.

¿A ti no te interesa comprarme al por mayor?

Yo te hago un precio especial.

¿Y tú vienes a verme para eso?

¿Tú quieres meterte en el negocio? No, qué va.

¿Entonces? Tú sabes que yo no sirvo para eso.

Te lo agradezco, pero yo no sirvo para eso.

Y ya que me tocaste el tema, tengo que hablar contigo.

No, pero en privado.

Desembucha. Mira, compadre.

Yo sé que tú sabes más que yo de todo esto,

pero yo quiero decirte algo: ten cuidado con la competencia.

Me dijeron que están vendiendo una droga por ahí,

y la cosa llega hasta el Pre de la Víbora.

Y si eso es verdad, se te puede poner mala la cosa.

A ver, Rojo. Ese no es mi problema.

Yo no trabajo en las escuelas, porque eso aquí es una candela.

Tú lo sabes. No, no, no. Si a mí me extrañó.

Pero si alguien la mete en el Pre...

Tú sabes.

Te pueden joder de rebote.

Rojo.

Gracias por el pitazo.

-A mí esa rata no me gusta. -Oye, tranquilo.

Lo conozco de toda la vida, es un buen socio.

-Está luchando. -Bueno. Si tú lo dices.

Oye bien lo que te voy a decir, Tony, que tú siempre la cagas:

averíguame si el muchacho nuevo, el del Pre de la Víbora,

está inventando con mi material y lo está vendiendo por allá.

No, no, no. Aguanta, aguanta.

Yo le advertí a ese chama que no se metiera en escuelas,

-y ese chama no es bobo. -Por eso mismo.

A lo mejor se está haciendo el cabrón.

Que no sé por qué coño te extraña tanto lo de la droga.

Este es policía, vive en Cuba. Sí, pero metanfetamina.

Si en nuestra época no había ni marihuana, chico.

¿Qué dijiste? Había, pero no estábamos para eso.

-Ah, bueno. -Compadre, era otra época.

Era a lo mejor que nosotros éramos más románticos, no sé,

pero bastantes recios nos llevaron.

¿Qué me dices de los jipis, eh? Por tener el pelo largo

y hablar del amor libre, los fumigaron.

Para el servicio militar o a sembrar boniatos.

Y ¿cuando nos agarraron a los cuatro oyendo música americana?

-¿Nos acusaron de qué? -Direccionismo...

-Ideológico. -Sí, pero era por nuestro bien,

-para que tuviéramos un futuro mejor. -No, el futuro luminoso.

(RÍE) Bien luminoso.

Ocho horas de futuro luminoso y ocho horas de apagón.

¿Ustedes saben lo que decía uno que fue profesor de filosofía

en la universidad?

(Música rock)

El tipo a cada rato nos soltaba

que nosotros éramos una generación escondida.

(RÍE) Una generación jodida, es lo que somos nosotros, cojones.

Andresito, Andresito, para.

Tampoco era así, entiende. Tú mismo quisiste estudiar Medicina.

-(RESOPLA) -Y te hiciste médico,

-muy buen médico que eres. -(RÍE)

Okey, después no pudiste jugar al béisbol, pero eso fue mala suerte.

Flaco, siempre había algo que era lo correcto, o venía algún cabrón

a decirte qué era lo que había que hacer, no jodas.

Coño. Este está peor que yo.

Caballeros, déjenme oír a estos salvajes.

Me encantan estos cabrones. Oye, no te hagas el loco,

que tú sabes bien que querías ser escritor y terminaste de policía.

-Andrés, para, estás en nota. -Qué nota ni qué cojones.

Qué nota ni qué cojones. Al final tú mismo, flaco, coño.

Fuiste a una guerra que no era tuya. ¿Para qué?

Mira cómo terminaste. ¿Crees que no me duele? Cojones.

¿Para qué? ¿Porque decían que seríamos mejores?

¿Y ahora qué cojones somos, caballeros? ¿Qué cojones somos?

No me acuerdo quién lo dijo, pero lo dijo:

"Algo está podrido".

Salvaje, ¿ya les contaste a estos dos facinerosos

que te has vuelto a enamorar y que estás escribiendo otra vez?

-No. -¡Coño!

Claro que sí. Por eso yo lo veía tan raro.

(RÍE) Ay, mi madre. La que nos espera.

(Música rock)

¿Qué bola?

¿A esta hora es que tú llegas?

¿Ya te compraste un espejo para verte la cara por la mañana?

Mira lo que aparece.

Bueno, dime cómo va el caso.

Va lento. Pero yo te pedí que fuera rápido.

Sí, pero va lento. Pon los dos pies en el acelerador.

Maruchi, tráenos café, anda.

Del bueno.

Oye bien lo que te voy a decir, y que esto quede entre tú y yo:

algo gordo está pasando, y viene de muy arriba.

Es una investigación de la jefatura.

Y parece que de arrancapescuezos. Policía investigando a policía.

¿Qué coño está pasando, viejo? No sé, pero nada bueno debe ser.

Así es que ponte a trabajar. Y pórtate bien, coño.

Dale.

Lissette tenía un alto índice de alcohol en la sangre.

En cuanto a la marihuana, no negó ni confirmó su consumo,

aunque sí había consumido metanfetaminas.

A lo mejor la drogaron para violarla.

Al parecer, no hubo violación. Coño, pero si primero me dijeron...

Es que hubo un poco de confusión porque la golpearon,

y la joven sí mantuvo relaciones sexuales antes de morir.

Pero nada indica penetración forzada.

Y lo más importante: el semen que encontramos en la vagina

no coincide con la muestra de preservativo

que apareció en la escena.

¿Al menos estuvo con dos hombres? Sí. Por lo menos con dos.

El semen del preservativo corresponde a un hombre mayor de sangre tipo A.

El de la vagina, a uno más joven, tipo AB.

El resto está ahí en el informe.

(Puerta)

Mira.

Dime qué tú crees.

Tremenda mierda.

Eso no sirve para nada. ¿Qué coño pasa con Pupy?

Que no aparece.

Pero me van a informar de cuándo son las carreras.

También me dijeron que Pupy vende y compra motos,

y cualquier cosa que le cae. Coño.

Te voy a proponer para la Orden de Rapidez Policial.

No, y de paso le voy a decir al Mayor

que te deje el caso a ti.

A ver si ya me retiro de esta mierda y me voy para mi casa de una vez.

Mira, ocúpate personalmente de lo de Pupy,

y llámame si aparece algo nuevo. ¿Bien?

Está bien.

Hazme el favor de darle esto a Roberto.

Dime algo bueno, Cicerón. ¿Averiguaste lo que te pedí?

Sí. Según los técnicos es posible que la marihuana

que apareció en casa de la muchacha sea mexicana o nicaragüense.

Hace un mes agarraron a dos tipos con unos paquetes

y parece ser que es la misma. ¿Y las metanfetaminas?

Ay, Conde, Conde. Está entrando de todo.

Pero bueno, no te preocupes. Si aparece algo que te interese,

te lo mando al teniente Fabricio.

¿Con Fabricio?

¿Está trabajando con usted? Sí, ¿algún problema?

Yo no.

Pero parece que él sí tiene problema conmigo.

Conde...

No me digas que aún están jodiendo con cuatro mierdas del pasado, ¿eh?

No le hagas caso, chico. Olvídate.

Oye, compadre, no juegues más con el bolígrafo ese. ¿Qué te pasa?

(Música de rap)

¿Tú buscas algo? ¿Candito está por ahí?

¡Candito! ¡Dime!

Te buscan.

Voy para allá.

Conde, carajo.

Cuqui, prepara la cafetera.

Rojo, ¿esa niña no es mucho para ti?

¿Y para qué crees que me gano los pesos?

Déjate de estar inventando y haciendo negocios.

¿Qué negocios? No puedes estar siempre así,

la cosa está que arde.

Pipo. ¿Qué?

Se acabó el café.

¿Se acabó? Vete a casa de Petronila y compra dos paqueticos.

Y tápate las tetas,

que vas a matar al Conde.

Bueno, me dijeron que te enamoraste otra vez.

Ese es el Flaco, que es un hablador de mierda.

Hablador, no. Yo te conozco. ¿Qué bola?

¿Averiguaste algo?

Conde, me estoy metiendo con gente que no cree ni en su madre.

Rojo, quizás tú piensas que te estoy utilizando

y que no me importas un carajo.

Y a lo mejor es verdad que soy un hijo de puta por meterte en esto.

Pero es que mataron a esa muchacha, y eso me tiene...

Olvídate de eso. Aguanta ahí, aguanta ahí.

Tengo una para ti.

El tipo que controla la droga en el barrio

no tiene nada que ver con lo del Pre,

así que busca por otra parte. ¿Me oíste?

Pipo, no hay café ni en los centros espirituales.

Cojones, caballero, que no hay café en este país.

Rojo, de verdad que esa niña es mucho para ti.

(Gritos de ánimo)

¡La próxima carrera!

(Claxon)

¡Policía!

Coño, pero qué clase de mala suerte has tenido, compadre.

Que yo sepa, andar con los amigos no es ningún delito.

No, pero apostar y correr motos por dinero, sí.

Pero tranquilo, que de eso hablamos otro día.

Ahora, necesitamos localizar a Pupy, el de Santo Suárez.

Así que habla.

Yo con Pupy lo que tengo es que le compro piezas de moto a veces.

Qué casualidad, para eso mismo lo andábamos buscando.

¿Tú piensas ir a Matanza en este cacharro?

Oye, no le digas cacharro a mi Chevy.

Y ¿cuándo regresas? Bueno, depende del trabajo.

Dos o tres días.

¿Tú vives aquí? Sí. Bueno, no.

Esta es la casa de mi mamá.

Es que estoy separada, y hace poco vine para acá otra vez.

¿Separada?

Pues yo estoy completamente divorciado.

Y sí. Soy policía.

No. Me estás engañando.

Tú lo que eres es escritor. Ojalá.

Pero si lo fuera, me gustaría ser como ese.

Este cabrón de Salinger. No, nunca lo he leído.

¿A ti te gusta el jazz? ¿El jazz?

Yo no puedo vivir sin el jazz. Me encanta.

Mi papá me llevaba a veces oírlo.

Nunca fue una estrella, pero tocó con mucha gente

de la vieja guardia.

Te propongo un trato.

Yo te presto a Salinger y me lo devuelves,

porque si no te meto presa, y como tú regreses de Matanza,

¿me invitas a escuchar jazz?

¿Karina? Soy yo, Conde.

Por menos que eso tengo que ponerte una multa de 25 pesos.

¿Tú eres policía las 24 horas del día, o a veces descansas?

Descanso, y hasta cojo vacaciones.

Estoy pensando retirarme.

(Música jazz)

Y ¿qué tal tu trabajo de policía?

Complicado. Y ¿tu viaje a Matanza? ¿Pudiste ir?

¿Qué te parece Piquete?

A mí, la verdad, me gustan más los clásicos.

Así que tú eres de los conservadores.

No. (RÍE) Sí. (RÍE)

Yo lo que soy es un nostálgico de mierda.

Por eso me gusta este lugar, porque tiene una atmósfera bohemia

que me hace imaginar esa Habana que no conocí.

Marlon Brando mirando a Chori en los bares de la playa,

Nat King Cole en Tropicana,

los bares de la avenida del puerto, que dicen los viejos

que te podías pasar horas recostado escuchando boleros.

Hemingway, El Floridita, Errol Flynn en el Sloppy Joe's...

Ay, qué decadente. Sí.

Una Habana que, de tanto decaer, se fue a la mierda.

Los documentos suyos y los del vehículo.

Sí, cómo no.

¡Eh!

(Lloros)

(Maullido)

(Golpes)

(Frenos)

Y ganas.

Hola, Tony.

Hola.

¿Trajiste el material?

¡Ay, Yosvani, Yosvani!

¿Qué fue lo que te dije?

¿De qué?

¿Qué fue lo que te dije sobre la marihuana

y los chamacos del Pre?

-¿Qué pasa, Tony? -Hermano, dime qué te dije.

¡Ah!

Ven acá, chico.

¿Sabes que yo soy Tony aquí en La Habana

y te tiro de aquí para abajo?

Me vas a tirar, anda.

¿Te piensas que Jardinero es comemierda?

No sé de qué me estás hablando.

Entonces, ¿piensas que el comemierda soy yo?

¡No!

(Golpe)

(Palomas)

De borrachera en borrachera.

Tú eres un tipo raro.

No sé,

me parece que vas por el mundo pidiendo perdón por estar vivo.

No entiendo cómo puedes ser policía.

No te preocupes, mi jefe tampoco.

Y yo, mucho menos todavía.

¿Sabes cuál es mi problema?

Que casi siempre hago lo que no quiero hacer.

Casi nunca hago lo que quiero hacer.

¿Por ejemplo?

¿Por ejemplo?

Me gusta a mí criticar tanto,

sin que bien importe mi llanto.

(Gritos)

-¿Qué pasó en la esquina? -Ahí pasó algo.

Los susurros no lastiman,

yo me abrazo a mi razón.

Las riendas de mi vida yo no las dejé perdidas,

no saben tanto de mí.

Gozo mi momento a tope sin temor a los derroches.

No tengo miedo a vivir.

Si tú entiendes mi manera y si cruzamos caminos

en una noche habanera.

Es parte de mí y tal vez siga o no siga.

De borrachera en borrachera.

Arriba, Pupy. Empieza a hablar.

Compra y venta ilícita de electrodomésticos,

ropa, piezas de moto.

Te propongo una cosa,

vamos a revisar tu taller, a ver si encontramos algo de droga.

¿Qué? No, nada de eso, yo no estoy metido en drogas.

Pero te encanta abusar de las mujeres, ¿no?

Permiso, Manolo.

Dime una cosa, Pupy.

Si a ti te va tan bien con los negocios,

¿por qué complicarse la vida con Lissette?

¿Por qué la mataste?

¿A Lissette?

¿Por qué iba a matarla?

¿Cuándo la viste por última vez?

El martes.

No, el lunes.

Ella tenía el último turno de clase en el Pre y yo la fui a recoger.

Quería comprarse unos tenis.

¿Y qué pasó después? Nada.

Fuimos a su casa, se probó los tenis y yo me fui.

¿Y se los vendiste?

La muy cabrona sabía que me seguía gustando.

Por eso, de vez en cuando me tumbaba,

pero valía la pena,

porque era una fiera en la cama.

¿Por eso le entraste a golpes?

Oíme bien, Pupy.

Lissette tuvo sexo pocas horas antes de morir.

Y por el semen que encontraron en su vagina,

sabemos que fue con una persona del grupo AB.

Igual que tú, casualmente.

Qué va, jefe.

Conociendo a Lissette,

yo siempre usaba condón.

No voy a pagar por algo que no hice.

¡Teniente Fabricio!

Mire, el palomar estaba premiado.

Tony,

la cagaste bien cagada.

-Jardinero, fue un accidente. -No me interesa lo que fue,

sino cómo fue.

La policía está averiguando.

El negocio se va a poner malo.

No tienen forma de saber que fuimos nosotros.

Nosotros no, Tony.

Tú.

Dime una cosa, Pupy.

¿Tú sabes si Lissette

tenía otras relaciones?

Piensa bien.

Queremos ayudarte, pero tenés que colaborar más.

Sí.

Este.

Pero este sí es un comemierda.

Lissette lo tenía bobo, hacía con él lo que quería.

Aquí no se parece mucho, la verdad,

pero tiene que ser él.

¿Quién, Pupy?

¡Ah!

(SE AHOGA)

¡Ah!

Estoy seguro de que hay un error. Siéntese

y no me vaya a explicar lo jodido que es dirigir un Pre.

(Puerta)

Siéntese.

Sus huellas están por todo el apartamento.

¿Va a negar que mantenían relaciones?

Pero yo no la maté.

¿Por qué la iba a matar?

Estaba enamorado de ella, si no lo dije antes fue por miedo.

¡Tengo miedo de que piensen que he sido yo!

¿Por qué íbamos a pensar eso?

Ay, yo no sé.

Lissette me volvió loco.

Y al enterarse de que se acostaba con otros,

le dio un ataque de celos.

No, compañero. ¡No, por favor!

¡Entiéndame! Yo no le hice nada.

Mire,

ahora mismo nos va a decir cuándo fue la última vez que la vio.

En su propio apartamento el día que la mataron.

Hasta las 19:30 estuve allí.

Llegué a mi casa a las 20:30, que estaba terminando el noticiero.

¿Siempre usaba preservativo?

Siempre.

Yo sabía que era un poco... ¿También sabía que consumía drogas?

No, Lissette no consumía drogas.

Si le drogaron, fue a la fuerza.

Entonces,

¿comprobaron la coartada de ese otro? ¿Cómo se llama?

Pedro Ordóñez Martel, Pupy.

Parece culpable de cualquier cosa menos de haber matado a Lissette.

Estaba en una carrera de motos.

Entonces fue el director.

El preservativo que encontraron en casa de Lissette es de él,

pero su mujer jura que el hombre llegó

mucho antes de la hora de la muerte.

Ahora sí estoy

vendido.

José Luis, necesito saber si en el Pre hay tráfico de drogas.

¿Qué?

Por mi madre que no sé nada.

Pero sí con quién se juntaba Lissette.

No me interesa la vida de nadie.

¡Vamos, José Luis!

Con lo chismosos que somos los cubanos.

Tienes que ayudarme, José Luis.

Se trata del asesinato de una profesora.

¿Reconoces a este muchacho?

No.

¡Qué cosa más rica, José!

Me salvaste la vida.

Yo no sé cómo puedes vivir así.

Vieja,

necesito que me hagas un favor.

Quiero averiguar algo sobre Karina.

¿La novia fantasma? Más o menos.

Necesito saber si fue a Matanzas.

¿Le puedes preguntar a algún vecino del barrio?

¿Pasa algo?

Nada, vieja. Manías de policía.

¿Te la bailás de verdad?

Va bailando, pero ¡no me la bailé!

No me jodas.

Me dijo que necesitaba tiempo, que teníamos que conocernos.

¡A estas alturas! ¿A estas alturas del partido?

(RÍE)

¿Tú sabes qué?

Eres mi hermano, a mí no me gusta hablar de eso, nunca,

pero, de vez en cuando,

pienso en la guerra.

Y...

Me veo otra vez en Angola metido en aquel hueco bajo tierra.

No sé ni qué coño hacía allí.

Era más fácil volverse loco a morirse.

Y, al final,

un tiro de mierda

salió de no se sabe dónde

y me salvó ahí.

Aun así, quiero seguir viviendo, lo sabes.

Así que vete de aquí al carajo, anda.

Tiémplate a la pelirroja.

¡Vive tu vida, cojones! Vívela.

La tuya.

Ya te dije que no te fijaras en el desorden.

Pues no me fijo.

¿Y tu viaje a Matanzas?

Olvídate de Matanzas.

¿Sobre qué te gusta escribir?

Me gustan las historias escuálidas y conmovedoras,

como las de Salinger.

¡Últimamente tengo unos deseos de escribir! Por ti.

Sí, por tu culpa.

Cuando me enamoro, me dan unos deseos de escribir...

¿Te enamoras tan rápido?

A veces no me demoro tanto.

¿Ya investigaste quién soy?

Confío en mi olfato.

La cosa se puso mala.

Al parecer, encontraron material de nosotros ahí arriba,

en el palomar.

No se te ocurrió limpiar aquello.

Te lo advertí, Tony.

Ese muerto es tuyo.

Ya lo sé, compadre,

pero nadie nos vio.

¿Seguro?

¿Tú sabes cuándo entré por última vez a una iglesia?

Cuando hice la Primera Comunión.

Saliendo le dije a la vieja que ese era el último día que iría,

que los domingos se jugaba a la pelota.

¿Qué bolá?

¿Qué buscas aquí, Candito?

Lo que no encuentro en ninguna otra parte.

Un lugar donde nadie esté por joder al otro.

Me gustan tus aspiraciones.

A veces creo que aquí pasamos los mejores años.

Aquí conocí a muchos amigos.

A ti, por ejemplo.

Conde,

tengo miedo, compadre. Y no por mí,

el tipo que se cayó por la azotea, Yosvani,

estaba metido en el negocio.

Y si todo esto se formó por mi culpa, ¿eh?

Por estar averiguando lo del Pre y lo de la droga.

Candito, hermano, ya te dije que te olvidaras de eso.

Ten cuidado con esos tipos, no eres zorro vengador ni un carajo.

Está bien, "brother".

Olvida eso, olvídalo.

Te llamé porque me dijeron algo que te puede servir.

Gracias, Maruchi.

Mayor.

¡Qué lío has formado, Conde!

Llevamos rato esperándote.

No te preocupes, que esto se está poniendo bueno.

Desembucha.

De lo simple a lo profundo, como la canción.

Según el capitán Cicerón,

la marihuana encontrada en casa de Lissette no es común.

Es centroamericana.

Hace tiempo me dijo

que cogió a dos tipos con hierba centroamericana, ¿no?

Sí, sí, pero el proveedor desapareció

o inventaron un fantasma.

Era un extranjero.

Orlando Seroff.

Alias: Lando el Ruso.

El extranjero. Parece que el hombre estaba moviendo hierba

y cualquier pastilla.

Andando se quita el frío.

Y a ver si te compones, Conde.

No me gustan los policías con problemas existenciales.

¿Es verdad que estás enamorado y te ha dado por escribir?

Coño, pero qué lengua más larga tienen aquí.

¿Ya apareció? Nada.

Solo que Lando tiene una casa en la playa.

Mandé a Fabricio, si quieres ir con él.

¿Para que diga que le quiero robar el caso? No, gracias.

¿Yo puedo ir?

Dale, mueve.

¿Por qué me regalas este caso que es un bombón?

Para eso somos amigos.

Si vas regalando los casos, no llegarás a ningún lado.

Si encuentran a Lando, avísame.

Cuenta con ello.

-¿Te vas? -Espérame aquí, que ahora vengo.

Ven aquí, maricón.

¿Por qué no te quedas esta noche?

Mañana tengo mucho trabajo.

Yo también.

Pero contigo.

Te multarán por exceso de velocidad.

No es que vaya rápido.

Es que no puedo parar.

¿Dónde coño estabas tú metida, mujer?

Que yo no te vi antes.

Verdad que parece un cabrón ruso. ¿Ya le sacaron?

No, no mucho. Todavía no encontramos la mina de donde saca la droga.

Eso que tapa aquí.

Sabe que si habla, le costará más caro.

Me parece que detrás de esa droga

hay algo gordo y bien organizado.

Orlando Seroff.

Explícame bien por qué la marihuana que encontramos

en tu casa y donde Lissette son iguales.

¿Quién es Lissette?

No te hagas el gracioso.

Dime cómo está organizada esta mierda.

Adelante.

¿Y Cicerón?

¿Ya viniste a cobrar el favor?

¿De qué favor tú hablas?

Si es por Lando, estoy al frente del caso.

¿Sí?

Qué bien.

Felicidades. Oye, Conde.

Me tienes hasta los cojones con tu prepotencia.

Los cojones te los metes. ¿Qué pasa aquí?

Conde.

Conde. Conde. Ya lo sé, Capitán, ya lo sé.

Pero lo voy a descojonar todo.

Pero ¿estás loco o qué? Está bien.

A lo que vine.

No podemos relacionar a Lando y Lissette, ni con la marihuana.

Las huellas no concuerdan.

¿Qué? ¿Hay algo de la muerte de Yosvani?

¿Tienen algo que ver las dos muertes?

Él es alumno de ella. Y relacionado con la droga.

Mucha casualidad.

Tengo el presentimiento que en alguna parte hay

una conexión con el Pre.

O con el que estaba con Lissette cuando murió.

Lo siento aquí.

Que Rangel no te oiga hablar de tus presentimientos.

Mamá. Dale, nos morimos de hambre.

Este tamal está hecho con maíz rallado,

que es mejor que molido.

Le eché carne puerco, pollo y unas costillitas de res.

José, un día me tienes que decir de dónde sacas toda esta comida.

Igual te meten presa, costillas de res no hay

ni en el noticiero.

-Mamá, hay más, ¿verdad? -Sí.

El que pida más es un goloso.

Esta mujer que no responde.

No está trabajando.

¿Dónde coño está metida?

Se les acabó.

¿El qué? El ron. Se acabó.

Y para colmo se acabó el ron. Con las ganas que tengo yo

de emborracharme como un perro, cojones.

Caerme en cuatro patas.

No pensar más en mi puñetera vida.

Al carajo. Qué fuerte le dio.

No bebas más.

Consígueme una lista de todos los alumnos varones

de Lissette de este año y del pasado.

Coño, pero ¿la lista completa? Haz lo que te digo.

Mira.

¿Ese no es el policía que está investigando la muerte de Lissette?

A ti te quería ver.

Sé que sabes algo que no me quieres decir.

Creo que no tiene nada que ver con lo de la profe.

No importa. Acaba de soltarlo.

Lo que se comentaba en la escuela es que ella hacía repaso.

Ponía ejercicios parecidos a los de la prueba.

¿La profe Lissette? Quería que sus alumnos aprobaran con nota.

No sé ahora, pero en mi época eso era fraude.

¿Y qué alumnos iban a esos repasos? No sé.

Vamos, José Luis. Algo se tenía que comentar.

Le juro por mi madre que no sé nada. De verdad.

No tienes muchas opciones.

O me lo dices ahora

o te llevo a la unidad y me lo dirás delante de todo el mundo.

¿Cómo hacemos?

Ahora sí lo tenemos aquí. A ver, ¿qué pasó?

Si comprobamos lo de la lista, esto es pan comido.

Acaba de hablar. Tranquilo.

Lo más interesante es suspensos.

Apunté los nombres de todos los alumnos.

Cuando llegaba al final,

apareció el nombre que resolverá todo.

Lázaro Seroff Valdés.

Puede que haya más, pero hasta ahora,

estos son los más cercanos a la profesora.

Luis Gustavo Rodríguez, Yury Samper Oliva

y Lázaro Seroff Valdés.

Seroff, como Lando el Ruso.

¿Cuántos Seroff hay aquí?

Qué cabrón tú eres.

Lázaro Seroff Valdés.

18 años.

Estudiante de 12 grado del Pre de La Víbora.

Sí. ¿Cuál era tu relación

con la profesora Lissette? Ninguna, compañero.

Bueno, ella era mi maestra. Atiéndeme.

Que esto es serio.

Trataste de borrar tus huellas.

Pero te quedó alguna.

Las suficientes para probar que estuviste allí.

Sí. Es verdad.

Ella hizo una fiesta. Pero le encantaba hacer fiestas.

¿Sabes quién está ahí?

Lando el Ruso. Tu primo.

Acusado de tráfico y tenencia de drogas.

Droga que escondía en tu casa.

Y de la que tú te metías algún trancazo, ¿no?

Mire, compañero.

Yo no la maté. Te lo juro por mi madre.

Yury y Luis se lo dirán.

¿La fiesta? Sí.

Eso fue un invento de ella.

Porque yo... Hacía unos meses atrás, ella me pintó fiesta.

Y uno es un hombre.

Empezamos a acostarnos.

Pero nadie lo podía saber.

Nada más se lo dije a Yury y Luis.

¿Por qué iba a matarla?

Ven acá, mami.

¿Te volviste loco?

Nosotros estuvimos ahí un rato en el cuarto

y apretando.

¿Quieres que me trague eso?

Diles a esos dos que se vayan de mi casa. Váyanse para el carajo.

Y tú también.

Fuera de mi casa. Fuera.

Para la calle.

Que te vayas.

Déjenme sola.

Pero estaba muy borracha y empastillada.

Nos fuimos como a las 22:00.

Yury y Luis cogieron la 15 y yo cogí la 174, que...

Que me dejaba más cerca.

Y así fue. Más nada.

Pero ustedes se callaron todo eso.

Nos asustamos.

Pensamos que era mejor...

Que era mejor no decir nada, para no meternos en líos.

Pero fue así. Se lo juro.

Me dijeron que no fue a trabajar.

No está enferma, ¿no?

Dígale a Karina que llamé.

Gracias.

¿Y las pruebas del laboratorio? Todavía se demoran.

No tenemos nada.

Dicen los amigos de Lázaro que se divirtieron,

pero que ella bebió y se puso pesada.

Se fueron a eso de las 22:00.

Eso no significa nada.

Pueden estar encubriéndose. O Lázaro regresó solo.

¿Sabes qué contaron?

Que ella le conseguía las respuestas de los exámenes.

Y que él vendía a cinco pesos cada pregunta.

Espabiladito el muchachito, ¿no?

Pero si es así, tiene menos sentido matarla.

Lissette era su gallina de los huevos de oro. Creo...

(Teléfono)

¿Sí?

Candito.

No, no, dime.

Voy para allá.

Regreso enseguida.

¿Qué pasó? Agita a los del laboratorio.

Dale.

Los chamacos muertos me tienen la cabeza llena de humo.

¿También lo mataron?

Mira, Conde. Al tipo que controla la droga

del barrio le dicen Jardinero.

Vive en un edificio que parece una colmena.

En el último piso.

Le hace los mandados a Tony.

Un negrón que es un hijo de puta y me tiene entre ceja y ceja.

No soy "chigarronte", pero yo no me podía quedar así.

Y estoy seguro

de que a Jardinero

lo protege alguien.

¿Quién? No lo sé,

pero alguien lo cuida.

Cojones, Rojo,

eso que me estás diciendo es muy fuerte.

Mira,

piérdete un tiempo

y refresca el ambiente,

si tienes algún problema, llámame, ¿oká?

¿Qué volás, Rojo?

Hablando con la "fiana".

Pine aquí piturón, papá.

guara aquí.

Oye, Ronco, ¿dónde está Candito?

No, se fue después de ti con...

¿Con un negrón que está rapado?

Ese, ese mismo.

Cicerón, ya tenemos al capo,

le dicen "el jaque negro", pero tenemos que cogerlo ya.

Pero tiene que ser ya, coño, vamos.

Arriba, Fabricio, vamos.

Capitán, necesito ir con ustedes,

no te quise decir nada delante de Fabricio,

pero el maricón tiene a mi amigo

que fue quien me pasó el dato de Ruso y de Jardinero.

Entiendo, vamos.

¡Adentro!

Cuidado, cuidado, entre.

(Radio)

(Quejido)

(Quejido)

(Tos)

Tranquilito, compadre,

tranquilito.

No se complique más la vida.

Tranquilo, mira, mira.

(SUSURRA) Jesús.

Saque a ese hombre del tanque,

tranquilo.

¡Coño! ¡Rojo!

¡Rojo!

¡Coño, Rojo! ¡No te me mueras! ¡Coño!

¡No te mueras, Rojo!

¡No me hagas esa mierda!

Qué susto me has dado, cabrón.

Aquí tienes.

Conde.

Bueno, Lázaro,

ahora todo está claro.

El semen que Lissete tenía en la vagina,

es tu hijo.

¿Tú me estás oyendo bien?

Tu hijo.

La regresaste tú solo,

te acostaste con ella y la mataste.

Yo no la maté,

nosotros fuimos a la habitación y lo hicimos,

después yo me fui, pregúntale a Johnny.

Y, ¿cuándo se comieron la pizza?

Cuando regresaste solo,

¿verdad, Lázaro?

Ellos se fueron,

pero tú no,

tú regresaste con la pizza.

Yo no sé de ninguna pizza,

yo me fui con mis amigos y ya más nada.

Mira, Lázaro,

ahí afuera hay un testigo que te vio

cuando tú regresaste a casa de Lissete.

Eso no es verdad,

yo no regresé.

Sí, Lázaro,

regresaste, compraste la pizza y volviste solo.

No regresé solo, fui con mis amigos.

¡Que el viejo te vio, cojones!

El vecino de Lissete

sale todas las noches a las 23:00

a tirar la basura,

y acaba de reconocerte.

Volviste para matarla, ¿verdad, Lázaro?

No.

No, eso no fue así.

Se acabó la fiesta, fuera de mi casa.

Arranca y vete,

no estoy para nadie.

Ven acá, mami.

¿No me vas a complacer con lo que te pedí?

Ya te dije que olvidaras los exámenes,

¿tú me ves cara de comemierda?

Más bien de algún pechino.

Me enteré que haces buenos negocios a mi costa.

Olvídate, Lázaro,

No me voy a embarcar por un "finia" como tú.

Ven acá, no te mandes, Lissete.

-Eh, eh. -No me mandes.

Te estás pasando y a los hombres se les respeta.

¿Hombre?

¿Crees que por tener la pinga grande...?

Ay, mijo, si todavía tú no sabes ni limpiarte el culo.

Todo fue culpa de ella.

Voy a bajar a los exámenes esos porque me da la gana,

¿escuchaste? ¿Oíste? ¡Yo sí soy un hombre!

¡Joder, que no me toques! ¡Auxilio!

¡Que alguien me ayude!

¡Cállate!

¡Que me sueltes!

¡Cállate!

Yo intenté revivirla,

te lo juro.

Yo no quería.

¿Qué otra cosa se podía esperar?

Aunque me cueste decirlo, tengo que reconocer, Conde,

que lo hiciste muy bien.

Pero como siempre,

a tu manera.

Acá Contreras y Cicerón,

me hicieron el informe de las conexiones del caso.

Y, ¿la droga?

Hay que ver hasta dónde llega esa mierda.

Sí, Conde, pero ya ese no es tu caso,

eso es asunto nuestro.

¿Tu amigo qué?

De esta no se muere.

Ahora, lo que no puedo dejar de pensar

es quién coño le metió el chivatazo a Jardinero,

dejó hasta a su hombre atrás.

Claro, ahora no lo podemos interrogar

gracias a Fabricio.

Pero, Conde, Fabricio te salvó la vida.

¿De verdad tú crees eso?

Lo que creo es que Jardinero tiene muy buenos amigos.

Disculpe, mayor, pero yo no puedo permitir

que ponga en duda de la integridad de mis hombres.

Mayor, yo estoy diciendo eso... ¡De mayor nada!

Te estás pasando.

Aquí trabajas como yo te digo

y hablas

cuando yo te diga,

o un día voy a tener que partirte los cojones.

(RESPIRA AGITADO)

¿Qué tú haces aquí?

¿Estás sola?

Pasa, pasa.

¿Qué te paso ayer?

¿Tuviste algún problema?

Si te cortaron el teléfono, si hubo un terremoto,

cualquier excusa que me digas me la creeré.

Yo no tengo que explicarte nada.

¿Por qué mandaste a averiguar en el barrio sobre mí?

De formación profesional, quería saber qué pasó.

Nada, no pasó nada, recibí una llamada.

Pero habíamos quedado.

Una llamada de mi marido.

¿De tu marido?

¿Qué me quieres decir con eso?

Que mañana regresa mi marido, es médico y está en Venezuela,

llamó hace dos días, le relevaron

y le adelantaron el regreso.

El otro día me faltó el valor para decírtelo.

Ustedes no estaban, ¿no estabas separada de él?

Mario, no me hagas las cosas más difíciles.

No sé por qué empecé esta locura contigo,

tenía problemas con él, me caíste bien.

Creo que me hacía falta acostarme con otro,

pero escogí el peor del mundo.

¿Yo soy el peor?

¿Te enamoras, Mario?

¿Y entonces?

Nada.

Yo vuelvo a mi casa, regreso a mi vida.

Pero no me arrepiento de lo que pasó.

Ojalá puedas perdonarme.

¿Te importa?

Sí,

me importa.

Si tienes que cambiar una bomba, por chat avísame.

Arreglar desastres es mi especialidad.

¡Me voy al carajo!

No, no te vas.

Estás loco, así no te puedes ir,

coño, no jodas.

Sí, salvaje. No jodas.

Me voy a morirme,

pero si muero como un perro. No hables.

Voy a decirte algo, ¿sabes?

Yo te quiero a ti con cojones

porque tú eres mi hermano,

y eres el flaco, y eres mi hermano.

(LLORA)

Ay, "brother", nadie se merece que tu empieces a llorar,

si empiezas a llorar, me vas a hacer llorar.

(SOLLOZA) Pues llora, cojones, llora,

que yo no puedo parar.

Estamos aquí que somos

dos viejas borrachas.

(RÍEN)

(Música créditos)

Somos Cine - Vientos de la Habana - Ver ahora

La punta del iceberg

Suspense dirigido por David Cánovas. La punta del iceberg llama la atención por su conocido reparto, en el que se encuentran Maribel Verdú, Fernando Cayo, Álex García o Jesús Castejón entre otros. 

Una gran empresa multinacional se ve sacudida por el suicidio de tres de sus empleados. Sofía Cuevas (Maribel Verdú), alto cargo de la compañía, es la encargada de llevar a cabo un informe interno que trate de aclarar lo sucedido. En sus encuentros con los trabajadores irá descubriendo abusos de poder, mentiras encubiertas y un ambiente laboral enfermizo...

No recomendado para menores de 16 años Somos Cine - La punta del iceberg - Ver ahora
Transcripción completa

Marcelo,

¿qué vamos a hacer?

-Cumplir los plazos.

-Eso es imposible.

Ya nos llamará.

"¿Sí?"

Ana, no me esperes para comer.

"Buenos días, ¿no?

¿Cuento contigo para desayunar mañana?

Era broma.

Bueno, nos vemos esta noche.

Si estoy durmiendo cuando llegues, no hagas ruido, por favor.

Te dejo, que estoy muy liada.

Que tengas un buen día, cariño. Un beso."

Te quiero.

(Grito)

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

¿Cómo es posible que me llamen de París

para echarme la bronca porque no han recibido los diseños?

¿Me lo puedes explicar, Arturo?

¿Quién coño se ha olvidado de enviarle el anexo a este tío?

¿Quién envió el email?

Normalmente se ocupa Raquel...

Pobre, igual se olvidó

porque estaba pensando en cosas más importantes

como, no sé, cortarse o no el flequillo,

cambiarse el color de uñas...

No sé si en esta empresa son más inútiles los empleados

o el que los entrevista para el puesto.

Pero tú, que supuestamente no eres tan inútil,

eres el responsable de lo que haga Raquel.

de que ese anexo esté en París cuando habíamos dicho.

Quiero los puñeteros diseños en media hora

en el correo de Mortignon, ¿entendido?

Pero va a tardar un poco.

Que no me cuentes historias. Vale.

Como si tienes que irte a París a entregarlos en persona, hostia.

Es que hoy he ido bastante liado... Que no me cuentes tu vida, joder.

Que lo hagas de una puñetera vez.

Dios...

(Teléfono)

Sí. "Sofía, Enzo quiere verte.

¿Qué quiere?

"No me lo ha dicho".

Voy para allá.

Ya puedes pasar, Sofía.

(SUSURRAN) "¿Qué hace Susana aquí?

llegar a un acuerdo con ella y con su abogado

para no tener que ir a juicio".

Hola, Enzo.

¿Cómo estás? Bien.

Siéntate.

¿Cómo vas con Mortignon?

Lo tenemos casi en el bote.

Muy bien.

Mañana te vas a pasar el día fuera a tu antigua sede,

Fresno nos tiene muy preocupados.

Los suicidios.

Ya, ¿y cuál es el problema?

El comité de empresa, los medios de comunicación...

Creía que los medios no pueden hablar de suicidios.

Dicen que son contagiosos, ¿no?

Pero son tres en la misma empresa.

Están empezando a sacar cosas a la luz,

van a empezar a husmear...

Y como comprenderás, eso no nos interesa en absoluto.

Queremos que hagas un informe sobre lo que está ocurriendo ahí.

Y que le aprietes un poquito las clavijas a Fresno.

¿Por qué no se contrata a una consultoría externa?

¿Para qué darle tanta importancia?

Tú vas ahí, haces el informe, nos lo entregas,

y resolvemos las cosas de la empresa dentro de la empresa.

Ahí tienes toda la documentación necesaria.

Incluso las preguntas y los cuestionarios.

¿Lo sabe Fresno?

¿Y él se siente responsable de algún modo?

Eso tendrás que averiguarlo tú.

Pero no creemos que sienta el menor remordimiento.

Y la verdad es que estamos preocupados con este tema.

Y nuestros socios en el extranjero, también.

Enzo, yo no soy de recursos humanos.

¿Sofía? ¿Señor Torres?

Enzo, ven a mi despacho cuando puedas.

-Por supuesto.

El señor Torres quiere que lo hagas tú

y no alguien de recursos humanos.

Sofía, eres la mejor analista que hemos tenido.

¿Puedo hablar con él?

Sabes que hay un protocolo, Sofía.

Yo me encargo de este asunto.

Verás, Enzo, soy experta en balances.

No se me dan bien las relaciones personales.

Precisamente.

Por eso eres la más indicada.

"Hola, soy yo.

no sé qué coño haces llamando a mi teléfono.

Pero si me conoces, deja tu mensaje.

Ya te llamaré, ¿vale?"

Hola.

Nada, que...

siento lo del otro día.

Estaba muy estresada.

Ya sé que pensarás que siempre es la misma historia,

pero lo siento de verdad.

Bueno, te echo de menos.

Me voy mañana de viaje y regreso por la noche.

si quieres podemos ir a cenar al "japo".

Un beso.

Hola, buenas, tengo una cita con Carlos Fresno.

¿Me permite el carné, por favor?

Ángela.

Está aquí Sofía Cuevas.

De acuerdo.

Enseguida vienen a buscarla. Gracias.

Hola, soy Ángela, la secretaria de Carlos Fresno.

Venga conmigo si es tan amable.

Espere aquí, por favor.

El señor Fresno está en la sala de reuniones.

Ahora mismo está ocupado, pero enseguida la atenderá.

No, por supuesto que no.

¿Yo te lo he pedido así?

Contéstame, por favor: ¿te lo he pedido así?

No sé ni cómo tienes los cojones de traerme esto.

Haz el favor de rectificarlo, y cuando lo tengas, me lo traes.

Y luego ya vemos qué hacemos contigo.

Señorita Cuevas.

Siéntese, por favor.

Bien, muy bien.

¿Quiere tomar algo: un café, un té...?

No, muchas gracias.

Bueno...

Pues dispare.

En la central se habla mucho de usted.

con el rendimiento de los dos últimos años.

¿Pero?

Pero...

de pronto, surge todo esto, y estamos desconcentrados.

Quizá si viviéramos en Japón, estaríamos más habituados, ¿no?

Pero aquí, sinceramente, no estamos acostumbrados a esto.

No, ninguno lo está.

He concertado unas cuantas entrevistas

con los jefes de sección y los colaboradores más directos.

Me gustaría llevar este tema con una cierta discreción.

¿Discreción? Bueno, no sé si va a poder ser.

Es usted el primer tema de conversación desde ayer.

que es usted una especie de detective

Me hubiera gustado pasar desapercibida.

Ya, es algo complicado con todo este revuelo,

haga su trabajo, que no la molestaré.

¿Cómo se explica lo sucedido?

Un cúmulo de fatalidades.

La crisis, problemas personales, depresión, miedo, qué sé yo.

Las mentes humanas no son engranajes perfectos.

Pero es que no se trata de un solo caso.

(Mensaje)

Marcelo Miralles.

45 años, ingeniero, casado, su mujer espera un hijo.

Desde hace ocho meses trabajaba en el proyecto Iceberg.

Ese cabroncete sigue dándonos problemas.

¿Perdón? El Iceberg.

Hay un fallo de fiabilidad con el prototipo

y los ingenieros no terminan de encontrar la causa.

Llevamos varias semanas de retraso, pero...

cumpliremos con los plazos.

El 27 de octubre de arrojó al vacío desde este mismo edificio

después de llamar a su mujer para decirle que no iría a casa.

Ni a comer ni a cenar.

Varios trabajadores que lo vieron necesitaron ayuda psicológica.

Como sabrá, la compañía asumió esos gastos

Uno de los que precisaron de esa ayuda fue Andrés Miró.

Técnico informático, 44 años, casado, tres hijos,

asociado desde septiembre al nuevo proyecto Nexus.

El mejor de la gama, sin duda.

Y se incorporó poco antes de morir al proyecto Iceberg.

Andrés Miró se pegó un tiro con la pistola de su cuñado,

guardia civil, que ha negado habérsela prestado.

Francamente, Andrés Miró era un...

un tipo raro.

Meses antes...

Eduardo Rus, técnico coordinador del nuevo Siris,

ejerciendo labores para el proyecto Iceberg,

se quitó la vida en los lavabos cortándose la yugular con un cúter.

Tenía 37 años, estaba casado, y según consta aquí,

iba a ser ascendido en un par de meses.

¿Qué está pasando?

¿Por qué se suicida la gente en este edificio?

La gente no se suicida en este edificio.

La gente se suicida y punto.

En este edificio y en cualquier otra parte del mundo.

Pero es que aquí ha habido tres casos en cinco meses.

¿Sabe cuál es la tasa de suicidios en este país?

25,9 cada 100 000 habitantes.

Solo nos superan los finlandeses.

El suicidio es la primera causa de mortalidad

entre los 30 y los 60 años.

Por encima de los accidentes de tráfico.

Estamos a un 0,9 puntos por debajo de la media.

Veo que se ha documentado.

La última semana he tenido que responder

a mucha pregunta estúpida.

Como las mías.

No, obviamente, no me refería a las suyas.

Puede atenderlo.

Gracias.

En la central no les gusta

que la compañía aparezca en los medios

si no es porque se ha disparado el índice de cotización en bolsa.

Tenemos un ritmo de producción

muy superior al resto de las factorías nacionales.

Hay una cosa que no entiendo:

¿por qué en lugar de cuestionarnos a nosotros

no van a investigar a ver qué cojones pasa

en la zona norte, por ejemplo?

Porque allí no ha habido ningún suicidio.

Hasta en eso carecen de iniciativa.

Mire... Yo sé por dónde va.

que porque tenemos un ritmo de trabajo duro,

se ha desatado una especie de...

yo qué sé, de epidemia entre nuestra gente.

Ninguna de estas tres personas que me ha mencionado

se suicidó por problemas laborales.

¿De acuerdo?

¿Cómo puede estar tan seguro?

Lo sé.

Se lo voy a decir con claridad.

Aquí hay un problema.

Y la empresa no quiere que haya más suicidios

ni en esta planta ni en ninguna otra.

Pero, vamos a ver, ¿qué se cree que es esto?

Hemos tenido tres desgraciados accidentes,

porque esas muertes no tienen nada que ver con el trabajo.

Averígüelo, hable con el personal,

haga todas las entrevistas que le salgan de las narices,

pero, por favor, no me joda.

No pretenda cargarme con esas muertes.

(Mensaje)

Y ahora, si no le importa,

tengo una reunión importante que atender.

Si necesita cualquier cosa, hable con Ángela.

Gracias.

Pues si me acompaña,

que le hemos reservado para sus entrevistas.

Perdón.

Ah, la cámara.

Están instaladas en todas las zonas comunes

y en las salas de reuniones.

Al señor Fresno le gusta registrar sus encuentros

con los jefes de departamento.

Ya sabe, para que luego no haya malentendidos.

Bueno, pues si necesita cualquier cosa,

díganoslo o marque el 02.

Que tenga un buen día. Escuche.

Esto no se considerará una sala de reuniones, ¿verdad?

No, no se preocupe.

Aquí no hay cámaras.

(Teléfono)

un tal Álvaro Granados quiere hablar con usted."

Pásemelo.

redactor del periódico local 'El mañana'.

Tengo entendido que está usted aquí

para llevar a cabo una investigación interna

sobre los suicidios que se han producido en su empresa."

Mire, no sé quién le ha dicho eso,

pero no voy a iniciar ninguna investigación.

Siento que haya perdido su tiempo.

¿me puede confirmar que no va a elaborar ningún informe...?"

Y mi trabajo no es contestar a los periodistas.

"De acuerdo, señorita Cuevas. No le molesto más.

"Una cosa más: si cambia de opinión,

he dejado mi número de teléfono a la recepcionista."

Muy bien.

Gabriela, usted trabajaba en el equipo de Marcelo Miralles,

Sí.

¿Diría usted que estaba deprimido?

Se mató porque era muy feliz.

¿Diría que estaba estresado?

Pues no lo sé, tanto como cualquiera, supongo.

Dependía directamente de Fresno, si no me equivoco.

¿Cómo era la relación entre ellos?

¿Diría usted que era una relación cordial?

Es todo muy cordial, sí.

Fresno ordena cordialmente, y nosotros obedecemos cordialmente.

¿Cree que el ritmo de trabajo de esta planta

Aquí el ritmo es...

es muy intenso.

Por decirlo de un modo elegante.

Ya.

Y el proyecto Iceberg llevaba más de dos meses de retraso.

Al parecer, había fallos estructurales.

siempre ha sido un hombre muy tranquilo,

pero entonces...

bueno, empezó a perder los nervios con mucha facilidad...

y nos echaba unas broncas terribles por...

por cosas sin importancia.

A veces nos...

nos insultaba.

Por eso pidió el traslado.

No, era porque no quería acabar como Mariela.

Una compañera que se quedó embarazada.

Cuando se reincorporó, le hicieron la vida imposible.

No tenía ni despacho.

Bueno, por no tener, no tenía ni ordenador la pobre.

Y le asignaron funciones que no hacía ni una becaria.

Y no hicimos nada.

Nadie hizo nada.

Gracias.

¿Diría que a Marcelo Miralles

también le hicieron la vida imposible?

No lo sé.

Se quedó usted embarazada, ¿verdad?

Sofía.

Hola. Hola.

Jaime Salas.

Sí, me habían dicho que estaba fuera, y he aprovechado para fumar.

Si quieres, aprovechamos y hablamos aquí.

Si no hay más remedio...

Bueno, ¿qué quieres que te cuente?

Háblame de Marcelo Miralles.

¿El saltador?

Miralles era un buen ingeniero, tenía buenas ideas.

Pertenecía al proyecto Iceberg.

¿Sabes si estaba presionado?

En esta empresa todos estamos presionados.

Aquí, o trabajas al máximo o te llevan por delante,

lo cual me parece correcto, eh.

Mira, este año hemos sacado al mercado siete modelos.

Siete modelos es la hostia.

Aquí hasta hace poco sacaban cuatro modelos

exprimiendo la máquina al máximo.

Tenemos mitad de personal y el doble de trabajo.

Pero, bueno, es el capitalismo, ¿no?

¿A ti te pone el capitalismo? ¿Cómo?

Que a mí me pone el capitalismo.

A mí me pone a cien, vamos.

Mira, tal cual están las cosas ahora,

o seguimos el plan de Fresno o esto se va al carajo, así de claro.

Aquí...

Aquí hay gente que dice que Fresno es un hijo de puta.

¿Quieres saber mi opinión?

Yo creo que los tiene bien puestos.

¿Y crees que Miralles opinaba igual?

Bueno, Miralles saltó de un quinto piso.

Supongo que pensaba diferente.

Rus era un gilipollas, esa es la verdad.

Era un tío raro, un tío con manías...

Carne de psiquiatra, vamos.

No estaba a la altura de su puesto.

Sabes que iba a ser ascendido, ¿verdad?

Uno de los tíos que menos idea tienen de su área

y le van a ascender a director.

No, hombre, no, esto no es así.

Esto es una empresa seria, cariño.

Esto no es la tienda de electrodomésticos de tu barrio,

Mira, yo creo que a Fresno se le ocurrió lo del ascenso...

para ponerlo más nervioso.

Quería meterle más presión encima para ver cómo reaccionaba.

Esto es una buena idea. Así de dirige una empresa.

Oye, me tengo que marchar.

¿Sabes si Miralles o Rus veían a un psicólogo?

¿Cuándo? ¿A las once de la noche?

Pilar.

Sí, estoy abajo, sí.

¿Ahora?

Muy bien, subo.

Me gustaría hablar también del caso Andrés Miró.

Tengo dos reuniones y me tengo que ir.

Serán solo dos minutos. No, esto no han sido dos minutos.

Tendrás que parar para comer algo, ¿no?

Cogeré algo de la máquina y ya está.

Vale, nos vemos en la máquina, entonces.

Eres insistente, ¿eh?

¿Nos vemos a las tres abajo, en la máquina de comida?

Muy bien. En Cancún.

Cancún.

¿Tú no estabas en Alemania?

(SILBA) Sofía...

Pedí el traslado hace un año.

No lo sabía. ¿Y eso?

Me cansé de las salchichas de Frankfurt.

Pero no de las cervezas.

No, de las cervezas no.

De las alemanas tampoco.

Bueno, solo de una.

Más bien se cansaría ella de ti.

¿Y qué tal te va todo por aquí,

Alejandro García, líder del comité de empresa?

Echándola de menos, señora alta ejecutiva de la central.

¿También me echaste de menos en Alemania?

Sí. Es que las alemanas son muy rubias.

Por cierto, ¿sigues con aquel jardinero?

Botánico.

Es botánico.

Y sí, sigo con él.

No pareces muy convencida.

Alejandro, ¿por qué se suicida la gente aquí?

Bueno, está en el convenio colectivo.

Todo el mundo tiene derecho a un sueldo y a un suicidio.

No, cínico Fresno por meterte en este despacho.

¿Qué tiene de malo este despacho?

¿No lo sabes? No lo sabes...

perdón, era el despacho de Miralles.

Qué cabrón Fresno.

¿Tú con quién has hablado?

De momento con una compañera de Miralles y con...

Ah, sí, compañera de Miralles...

¿Gabriela...? Benassar.

Exacto, Gabriela Benassar.

Miralles la dejó preñada y ella pidió el traslado,

aunque luego lo anuló.

Nosotros le ofrecimos asesoramiento, pero no lo quiso.

¿Me estás diciendo que Gabriela estaba embarazada

Se la follaba casi todos los días sobre esta mesa.

Es una mesa muy amplia.

¿Cómo podéis saber todo eso?

Sofía, aquí somos una gran familia.

En Navidad ponemos un arbolito y todo.

Cuéntame, ¿cómo es el día a día aquí?

(RESOPLA)

Día a día aquí, ¿cómo te lo contaría yo?

Charlot en "Tiempos modernos".

¿Te acuerdas de la película?

La vimos en mi casa juntos.

Pues eso, Charlo atrapado en la cadena de montaje.

Lo que pasa que lo de Charlot es una comedia.

Esta película se llama "Plan Fresno".

Y la trama va de un centro que produce 24 horas diarias.

(OFF) "¿Qué no puedes con el volumen de trabajo?

Te quedas más horas por tu cuenta y ya está.

¿Que la cagas? Tampoco pasa nada.

En internet hay un montón de tutoriales

de cómo hacer un curriculum.

Lo que pasa que a la gente no le gusta hacer curriculums

porque salimos mal en la foto,

así que todo el mundo prefiere hacer 12...

Resultado: cansancio y estrés a niveles insoportables.

los ratios de producción han aumentado exponencialmente,

con lo cual tus jefes en la central tienen que estar muy contentos.

Si están tan mal, ¿por qué no lo dejan?

¿Oíste lo que te dije sobre los curriculums?

Sí, pero estamos hablando de tres coordinadores

con puestos de responsabilidad.

Podían haberse ido a la competencia perfectamente.

Ya sabes cómo está el sector, ¿no?

Nadie quiere arriesgarse.

La mayoría están desangrados por las hipotecas.

Perdona, pero yo también tengo hipoteca,

y estoy de trabajo hasta el culo.

Pero tú no tienes hijos.

Perdona.

Sofía...

Aquí la gente ha tocado fondo.

Algunos lo único que les mantiene en pie

es ir al baño de vez en cuando.

Te dejo un resumen de quejas por discriminación,

mobbings, horarios de coña...

todo lo que nos ha traído el Plan Fresno.

Tienes que echarle. Sí, claro.

Los objetivos de Fresno son imposibles.

con ese proyecto Iceberg de los cojones.

¿Cuántos suicidios más necesitan en la central?

Allí le pondrían al frente de cada fábrica.

Sí, puede ser.

Pero ha reflotado a la compañía

cuando todo el sector está en números rojos.

¿Y qué cojones piensan hacer?

Porque te digo una cosa:

como el proyecto Iceberg continúe,

el día menos pensado...

otro que se nos va a ir por el balcón.

A lo mejor vamos a tener que dejar las ventanas abiertas,

Y dime, ¿vosotros qué estáis haciendo?

vamos a tratar de denunciar a Fresno.

Ahora mismo estamos en fase de recogida de firmas.

Sí, ya sé que es una mierda, pero, cuidado,

porque después de estos tres suicidios,

a lo mejor alguien de arriba va a tener que venir

Vamos, Sofía, por favor...

Haz un esfuerzo por recordar lo que era estar aquí.

Córtate el pelo, anda. ¿Qué?

Joder, eras de otra manera.

Vale, trabajabas en esto, pero tenías una vida.

Diseñabas, ¿te acuerdas?

¿Te acuerdas de aquella flor rarísima

Le pusiste un broche y la llevabas aquí.

Y con todo eso, le plantabas cara a los directivos.

Sí, señora, con un par, porque tú siempre has tenido un par.

Y seguro que todavía puedes con ellos.

¿Qué pasó de todo aquello?

¿Podemos regresar al presente, por favor?

Yo te puedo ayudar con el informe.

Imposible, vuelvo esta noche.

Mañana antes de las diez

tengo que presentar mis conclusiones.

En nuestros tiempos nos funcionaba bien trabajar juntos.

Por desgracia, no todo funcionaba tan bien.

¿Qué vas a escribir en ese informe tuyo?

Seguramente voy a proponer

que se refuerce la atención psicológica

Reajustar los horarios de la plantilla

y redistribuir los grupos de trabajo.

Bla, bla, bla, bla...

Alejandro, no puedo hacer otra cosa.

Pero si el problema es el plan de ese cretino.

El plan de Fresno es irrenunciable.

A ver si te enteras de una puta vez.

Y no voy a ser yo la que se enfrente a él.

Tú eres la única que se puede enfrentar a él,

Porque otra cosa que se podría hacer...

He pensado que a lo mejor tú podrías recomendar

que se hiciese una reducción de prototipos por año.

Primero tendría que leerme esto, ¿no crees?

Muy bien.

Te debo una.

Quédate esta noche. No.

Te invito a una copa, te sueltas el pelo,

te pones el broche y nos echamos unas risas.

Yo voy a estar en mi oficina.

Si acaso cambias de opinión y quieres venir a verme...

te prometo que no hablamos de trabajo.

Lo pensaré.

"Y si estoy durmiendo cuando llegues, no hagas ruido, por favor.

Te dejo, que estoy muy liada.

Que tengas un buen día, cariño. Un beso."

Te quiero.

(Teléfono)

Ya veo que aquí el servicio sigue siendo tan lamentable

Pero, bueno, qué guapa que vas.

Dame dos besos, mujer.

Bueno, ¿y qué haces tú por aquí?

Pues ya ves.

¿Tú eres la investigadora que han mandado de la central?

Bueno, investigadora... Anda, anda.

Tómate una cervecita... Gracias.

No todo va a ser investigar.

Colombo, colombina...

Bueno, ¿y cómo te va la vida?

¿Sigues con el jardinero?

¿Sigues con él?

Creo que no.

¿Y sigues diseñando aquellas cositas?

Ah, claro, que ahora eres la alta ejecutiva de la central.

Y los de los ordenadores negros.

¿Y qué, Carmelo?

Cuéntame, ¿cómo ves las cosas por aquí tú últimamente?

Pues no sé cómo estarán las cosas por la central.

Lo que te puedo decir es que por aquí

la gente cada vez come más deprisa y peor.

Eso igual indica algo, ¿no?

¿Los tres suicidios?

lo que te puedo decir es que esos tres...

no eran la alegría de la huerta precisamente.

Con todo el equipaje que llevaban a la espalda.

Por ejemplo, el que se pegó un tiro.

Andrés Miró.

Croissant a la plancha y café con leche.

Todas las mañanas desayunaba lo mismo.

La madre de Miró se suicidó cuando él tenía 16 años.

Con una escopeta de caza.

Imagínate el desastre.

¿Y sabes si los otros también tenían antecedentes familiares?

Ese solo tomaba café americano con sacarina.

Así tenía el pobre el carácter que tenía.

¿Y Marcelo Miralles?

Zumo multifrutas, pincho de tortilla y café con un chorrito de coñac.

Pues no sé si tenía antecedentes.

Lo que te puedo decir es lo de su historia.

Te habrás enterado, ¿no?

¿No me vas a decir qué desayuna?

Por lo visto, se trae la comida de casa.

Y sube sola a la azotea.

¿Cómo puedes saberlo todo, Carmelo?

Soy camarero, Sofía.

¿Pinchito de tortilla?

Venga...

Está prohibido subir aquí, ¿lo sabías?

Me gusta subir aquí en los cambios de turno.

A Marcelo también le gustaba mucho este sitio.

Al menos, al principio, porque luego ya no tenía ni tiempo.

Apenas dormía los últimos meses.

No sé, como con la mirada perdida,

como si ya tuviera la muerte por dentro o algo así.

Hasta que decidió tirarse.

¿El hijo que esperabas era de Marcelo?

Sí.

Sí, sí que lo sabía.

Sabía que iba a tener dos hijos casi al mismo tiempo.

Pero decidiste no seguir adelante.

Por eso anulé el traslado, sí.

Hay algo que nos atrae hacia el vacío, ¿verdad?

Algo así debió sentir Marcelo.

(Disparo)

Mierda.

Hola.

¿Quieres algo?

No, gracias, no tengo estómago para nada.

Coño.

¿Qué tal fue la reunión?

Ahora quieren que me haga cargo yo solo del proyecto Iceberg.

Y entre que no tenemos personal

y que el poco que tenemos se está matando,

pues digamos que lo tengo complicado.

¿Cuánto llevas trabajando aquí?

Cuatro años.

Y yo solo he sacado muchos proyectos adelante,

pero lo que quieren ahora es que me haga cargo también

de la parte del proyecto de Miró.

Y eso Andrés y yo lo hubiésemos hecho muy bien solos,

pero, claro, Andrés ya no está.

¡Me cago en todo!

¿Conocías mucho a Andrés?

¿Cómo?

Que si conocías mucho a Andrés.

Sí.

Sí, hemos trabajado muchos años juntos, sí.

¿Es verdad que tenía problemas personales?

No, y nunca ha puesto ni una pega en esta empresa.

Y su vida personal la tenía muy bien, no como el desgraciado de Rus.

¿Eso no te lo ha contado el patio de porteras?

Pues mira, estás igual que Rus,

que era el único que no sabía que su mujer,

la jefa de diseño de esta empresa, se estaba follando a otro

mientras él estaba arriba cortándose la yugular.

Y ahora está de baja por depresión.

Pobrecita.

¿Se puede saber con quién estaba...?

¿Con quién qué? ¿Con quién follaba? Bueno.

Sí, hombre sí.

Un tal Alejandro no sé qué.

Un capullo que quiere convertir esto en un spa.

En lugar de un centro de producción, que es lo que es.

Bueno, yo, si no me necesitas más, tengo que trabajar.

Que vaya bien el informe.

¿Por qué no me dijiste

que te acostabas con la mujer de Rus?

No sabía que estabas tan interesada en mi vida.

En la tuya no, gilipollas. Pero en la de Eduardo Rus, sí.

Que para el caso, es lo mismo, ¿verdad?

Eres un cabrón. ¿Qué pasa?

Tengo un lío con una mujer casa, ni que fuese la primera vez.

¿Tú no te has parado a pensar

que a lo mejor a Rus no le hizo ni puta gracia

descubrir que mientras él se tiraba 18 horas pringando,

tú te dedicabas a follarte a su mujer?

¿No está claro lo que insinúo o quieres que te haga un dibujo?

Rus se suicidó porque no soportaba la presión,

¿vale?

El puesto le quedaba muy grande.

Pregunta a quien quieras de su planta.

Estaba completamente desesperado con el trabajo.

Otra cosa es que a lo mejor tuviese algún problema para...

¿Cómo que algún problema?

Que te estabas follando a su mujer, joder.

Cálmate, por favor... Un problema dice.

Cálmate, Sofía. Cálmate...

Joder...

Mira, estuve buscando una cosa, la encontré.

Te lo dejaste en mi casa la última vez que estuviste.

Estábamos hablando de ti y de la mujer de Rus.

Yo no tenía ni idea de que estaba casada, ¿me oyes?

La conocí en un curso de formación y empezamos a vernos.

Que su marido trabajaba en diseño y programación de prototipos

es algo que no supe hasta muchísimo tiempo después.

Y te dio igual, claro. ¡No!

¡No me dio igual!

Pero ¿qué querías que hiciera?

Dejar de joder a los demás por una vez.

Habló la madre Teresa.

Perdona, pero yo no me follo a los maridos de mis compañeras.

No, no, solo echaste a tu cuñada de la empresa.

Eres un cabrón.

¿Quieres decir que tú no firmaste la carta de despido?

Vale, pero yo leí el informe, Sofía.

"Susana Vergés no controla suficientemente bien los idiomas,

no redacta bien los informes".

porque fuera de carta también llegó a oídos de los jefes

que hablaba mucho por teléfono con su marido

y que ponía a parir a su jefe.

Cosa que aquí no hace nadie.

Sorprendida, ¿verdad?

Ya te dije que éramos una estupenda familia.

Algunas veces nos decimos hola y todo.

Yo no quería que la despidieran.

Solo pretendía que rindiese al mismo nivel que yo.

Y a cambio obtenías un aumento, ¿de cuánto?, ¿2000?, ¿3000?

Anda ya, Sofía, que nos conocemos todos.

Alejandro, esto no está siendo nada fácil para mí.

Para mí tampoco.

Entonces...

¿no crees que lo de Rus tuvo que ver contigo?

Contéstame una cosa.

¿Miralles y Miró también tenían problemas de cuernos?

Miralles tenía un lío de faldas de cojones.

Y Miró estaba en tratamiento psiquiátrico.

Su madre se suicidó cuando él tenía 16 años, ¿lo sabías?

O sea que ahora va a resultar

que los problemas laborales de la empresa

Todo esto es armonía. Estamos en un centro zen.

Se nos ha olvidado colocar los muebles en plan...

rollo feng shui.

Pero estamos trabajando en ello.

Puede que el centro no haya sido tan determinante como tú piensas.

Esta mañana no decías lo mismo, bonita.

Porque esta mañana, bonito,

no sabía todo lo que sé esta tarde.

Rus era un idiota.

Si yo no me llego a haber tirado a su mujer,

se la hubiese tirado cualquier otro.

Vaya con el sindicalista.

Pensar que esta mañana estuve a punto de quedarme.

Debo tener la palabra "gilipollas" escrita en la frente.

Yo no maté a Rus.

¿Va a subir?

¿Usted es?

Víctor Santamaría.

De recursos humanos.

Ah, sí, sí, perdone.

Pase y siéntese, por favor.

Perdone.

Ya termino.

Es que alguien se la ha dejado en la máquina olvidada

O puede que a nadie se le olvidara.

Puede que la máquina tenga problemas de autoestima.

Bueno...

Imagino que querrá que le hable de Andrés Miró, ¿no?

¿Por?

Bueno, porque usted está investigando.

Y yo era al que mejor conocía de los tres.

Le escucho.

Pues mire.

Andrés era un tío muy currante.

Trabajaba todo lo que podía y más.

Ya, eso ya lo sé.

Claro.

¿Y algo más personal?

Pues... no sé.

Mire.

Andrés era un gran tipo, ¿sabe?

Con sus problemas, como todos.

Pero un tipo especial.

¿Por qué cree que acabó así?

Pegándose un tiro.

Él...

tenía algo en su cabeza que no iba bien.

Aunque eso nos pasa a todos.

Aun así, tenía un gran corazón.

Era muy generoso.

La gente que no habla bien de él es porque no le conocía.

Estaba muy estresado.

Primero fue el responsable de toda la informática del Nexus.

Y eso fue un cambio muy duro.

Pero luego ya con el Iceberg, creo que llegó al límite.

¿Diría usted que fue el estrés

lo que le condujo a quitarse la vida?

Yo no puedo contestar a eso, entiéndame.

Soy de recursos humanos.

¿Me podría dar entonces su opinión personal?

Mi opinión personal...

es que el trabajo no le ayudó a superar sus problemas personales.

¿Le gustaría añadir algo más?

No puedo.

Le entiendo.

Muchísimas gracias, Víctor, ha sido muy amable.

¿Sabe?

Usted tampoco es tan dura como dicen.

Casi todos hacemos unas diez horas extra a la semana.

Y hay que estar al cien por cien.

Desde las ocho de la mañana hasta que te marchas.

Esto es como...

una carrera de 400 metros vallas.

Aquí hay obstáculos a cada momento.

Y el que se tropiece y caiga...

la cagó.

Está fuera.

Al menos tengo un trabajo.

Tengo mujer, tres hijos y una hipoteca.

Y no pienso poner en riesgo todo eso

porque tres pirados hayan decidido quitarse la vida.

Supongo que todas las empresas son similares, ¿no?

Esto...

está lleno de trepas.

Yo hago mi curro, no me meto con nadie

y nunca he tenido ningún problema.

A ver si se ponen las pilas los del comité.

Que aprovechen la muerte de esos tres desgraciados.

Y conseguimos mejores condiciones.

¿Puede decirme qué cojones hago yo con 52 años?

Mire, señorita, ya sabemos cómo funciona esto.

A los de arriba solo les interesa

los índices de venta y la cotización en bolsa.

Eso es lo único que pienso.

Si uno de nosotros se pega un tiro, pues vale, qué putada.

¿A dónde voy a ir si deciden prescindir de mí aquí?

¿Que hago más horas? Pues sí.

¿Hemos protestado el resto? ¿Hemos hecho huelga?

Dígame una sola empresa en este país

donde los trabajadores no hagan más horas

de las que marca su contrato.

Será que al fin y al cabo

solo nos importamos a nosotros mismos.

Yo creo que como no haga usted algo...

va a ocurrir otra tragedia.

Muy amable.

Siéntese, por favor.

¿Nombre?

Marcelo Miralles.

Ningún trabajo merece la pena que te dejes la piel en él.

Ninguno.

Primero, porque te vendes demasiado barato.

Y luego, porque terminas vendiendo a los demás.

Como hiciste tú con Susana Vergés.

Ahora Susana se toma un cóctel de pastillas diario.

Tiene depresión.

Tiene 52 años.

Y en este país no hay futuro laboral

para la gente que se queda en la calle con 52 años.

Pero sus hijos...

porque tiene dos hijos,

están a punto de ir a la universidad.

Y su marido, que es tu hermano,

ya estaba en el paro.

Y ahora ella también.

Y no tiene futuro.

Tú estás cubierta.

Pero ella no, Sofía.

Ella no.

¿Está usted bien?

Sí.

Sí, perdón, puede irse.

Gracias por su colaboración.

(VOMITA)

(GRITA)

Sofía.

Hola. Hola, Jaime.

¿Qué tal?

¿Has terminado el informe?

Tengo que redactarlo.

¿Y sabes lo que vas a poner?

Bien.

¿Tú qué haces?

Nada, revisando... el trabajo de Andrés.

Sí...

Sí, no, solo...

su trabajo.

Bueno, pues...

en fin, que vaya bien el informe.

reducir los suicidios en la empresa, ¿no?

Pero aquí, o ponemos cerradura en las ventanas o...

Sofía.

No sé, que...

a lo mejor nos podríamos ver un día.

Fuera de aquí.

¿Te doy mi teléfono?

Adiós, Jaime.

Suerte.

Perdone que la moleste.

Supongo que estará ocupada.

Ya he terminado las entrevistas.

En realidad, solo quería entregarle esto.

Creo que le puede ayudar para la investigación.

¿Quieres pasar? No, no puedo.

Y, por favor, destrúyalo en cuanto lo copie.

Adiós.

o tienes el proyecto definitivo cerrado para el lunes por la mañana

o estás fuera, ¿me entiendes?

Así voy a tener la excusa perfecta

para que la central te dé la patada en el culo

Carlos, sabes que es imposible. ¿Cómo que es imposible?

No puedes amenazarme así.

Estamos al cien por cien con el proyecto.

Que no, que me tienes hasta los cojones.

Que no, que no, me la suda, Marcelo, ¿me entiendes?

como se te ocurra utilizar todo ese material

que te ha facilitado nuestro Bill Gates de los cojones,

ya puedes ir pensando en pedir el divorcio

porque el mismo lunes le envío a tu esposa embarazada

una bonita película que se titula 'Sexo en el despacho'.

Le va a encantar."

Pásame con Gabriela Benassar, por favor.

"Sí, un momento."

"¿Diga?"

¿quién es el Bill Gates de los cojones?

Andrés Miró.

Él le entregó el pendrive a Marcelo.

¿Le ha chantajeado Fresno con esto a usted también?

"¿Gabriela?

Dime, ¿lo utilizó para amenazarte a ti también?"

Ya me lo has entregado, lo difícil lo has hecho.

"Dilo, por favor."

Me dijo que...

que no me convenía que me quedase embarazada.

"¿Por qué le hiciste caso?

¿Por qué no le denunciaste?"

Mira el contenido de las otras carpetas.

Perdona, tengo que colgarte.

"Gabriela, espera...".

Carla, pásame con Ángel, por favor.

"Sí, el señor Torres está reunido en este momento."

"Te lo paso."

Sofía, "ciao, bella", ¿cómo estás?

"Bien.

A punto de redactar el informe.

Mañana antes de las diez estaré por ahí."

Perfecto.

Entonces, ¿algo más, Sofía?

Sí, una pregunta.

"¿Permitió Ángel a Fresno

colocar cámaras por todo el edificio?"

Eh, Sofía, céntrate en lo que te hemos pedido,

Lo de las cámaras de seguridad en las zonas comunes

es política de empresa y deberías saberlo.

"Y ya que preguntas, a mí no me parece tan grave.

En Italia estamos muy acostumbrados a este tipo de cosas."

¿ha habido algún problema con esto de las cámaras?

"¿Sofía?" No.

No, ningún problema,

era simple curiosidad.

Gracias.

A ti.

"Ciao".

(Teléfono)

Hay un hombre aquí abajo que quiere verla."

"Dice que es Álvaro Granados.

Es el periodista que le llamó esta mañana.

Si quiere, le digo que está reunida." Por favor.

"Muy bien, no se preocupe." Gracias.

Hola, Sofía.

¿Qué tal?

Bien, gracias.

¿Y qué?

solo he venido a despedirme

y a agradecerle su predisposición y amabilidad.

Las conclusiones se las entregaré mañana

al director general.

Soy el responsable de este centro, creo que...

merezco un adelanto, ¿no?

Dígame, por favor,

algo de borrador o hágame un resumen.

Está bien.

(Cesa la música)

Técnicamente no es posible establecer una relación causa-efecto

entre los suicidios ocurridos aquí y el nuevo plan de producción.

Resultaría...

precipitado e inconsistente.

Muy bien...

Pero no se equivoque, Fresno.

Igual piensa que estoy a favor

de los métodos que ha implantado usted aquí.

Y no está de acuerdo, ¿no?

Ya sabe que no.

Mira, la gente trabaja mejor bajo presión.

Eso es así.

Yo también tengo problemas personales, ¿sabes?

Problemas algo más serios que un lío de faldas.

Pero yo mis problemas los dejo en mi casa por la mañana

todos los días antes venir aquí.

Porque a mí lo que me pregunta la central

al final de cada trimestre no es por mi hija.

Me pregunta por la cuenta de resultados.

Hay una segunda parte de mi informe.

En esta empresa ha habido y hay demasiada presión psicológica,

por no hablar de las prácticas abusivas.

¿Prácticas abusivas?

Eso es.

si tú me quieres dar lecciones de ética,

yo te voy a dar lecciones de empresa.

Hay una cosa que se llama ERE: Expediente de Regulación de Empleo.

Es una cosa que está ahí y pende sobre nuestras cabezas.

Sobre todas nuestras cabezas, la mía incluida,

de modo que si hay que joderse y trabajar más horas,

pues nos jodemos todos y trabajamos más horas todos.

Porque al fin y al cabo todos estamos en el mismo barco.

Gracias por la lección.

Pero ya lo pongo en práctica cada día en la central.

Te felicito.

¿Y cuáles son sus sugerencias?

Lo primero sería hacer una redistribución

de tareas y grupos de trabajo.

"Redistribución de tareas"...

Reforzar la atención psicológica.

"Reforzar la atención psicológica".

Y hacer un reajuste de horarios.

"Horarios".

¿Algo más?

Marcelo Miralles.

Se ejerció sobre él una presión inaceptable.

Como habrás podido enterarte,

Marcelo Miralles se tiraba a su secretaria en su despacho

y la dejó embarazada.

Marcelo Miralles no cumplía con los plazos de entrega.

Marcelo Miralles me ponía a parir todos los putos días.

Y no está bien poner a parir a tu jefe

todos los putos días.

¿No te parece, Sofía?

¿Y Rus y Miró? ¿Qué pasa con ellos?

¿Cómo que qué pasa con ellos?

Si los tres suicidios no tienen nada que ver

con lo que está pasando aquí,

¿por qué se quitaron la vida en este edificio?

¿Por qué no lo hicieron en sus casas o se tiraron desde un puente?

Pues no tengo ni puta idea de por qué se mataron aquí.

Pero ni yo les maté ni les mató la empresa.

Ni nadie les obligaba a trabajar aquí.

Se podían haber marchado en cualquier momento.

¿Ha hablado alguna vez cara a cara con uno solo de sus empleados?

¿Ha atendido sus peticiones, ha escuchado sus problemas?

Porque yo sí lo he hecho hoy.

Madre mía...

Si me lo permites...

eso que tienes en tu preciosa cabecita...

es un mundo que no existe.

Pues debería existir.

Elimina la segunda parte de tu informe.

He hablado con la central.

¿Y?

Te han subido el sueldo.

Van a darte una buena bonificación por este trabajo extra.

Y en breve tendrás un nuevo despacho.

Todo esto si haces lo que debes.

Señorita Cuevas.

Jaime Salas ha dejado esto para usted.

Gracias. De nada.

Adiós. Adiós.

(Teléfono)

Sí.

Vale.

Gracias.

(Teléfono)

"Sofía, me ha dicho el señor Torres que me deje los informes a mí."

"Está reunido con el consejo de administración."

Sofía.

Sofía, te he dicho que estaba reunido.

¿Qué haces?

-Sofía.

-Buenos días, Sofía.

Hola.

Gracias, Carla, puedes cerrar la puerta.

Sentimos mucho lo de esta mañana.

No nos lo esperábamos.

¿Ese es el informe?

Sí, acabo de redactarlo.

Es el definitivo.

Está bien, Sofía, puedes irte.

Has hecho un buen trabajo.

¿Ya está?

¿Qué esperabas?

-Todo lo que has escrito aquí es confidencial.

Lo sabes, ¿no?

Muy bien.

Muchas gracias.

¿Qué vais a hacer al respecto?

Bueno, quizá haya que tomar alguna decisión.

Pero no es nada sencillo.

Es usted quien toma las decisiones.

No, siempre hay alguien más arriba.

No vais a hacer nada.

Verás, tal como van las cuentas anuales,

no creo que estemos en condiciones de poder hacer gran cosa.

¡Esta mañana se ha suicidado otra persona de la empresa

que llevaba más de diez años trabajando para nosotros!

-La pelota ahora está en nuestro campo, Sofía.

Tú ya has hecho tu parte

y me consta que has hecho un buen trabajo.

La empresa te lo agradece. Eres un hijo de puta.

(HABLA EN ITALIANO) Le has dado carta blanca a Fresno.

Y ese cabrón lleva la factoría como si fuera una prisión.

Extorsiona a los trabajadores

y hace solo lo que le conviene a la empresa.

En mi portátil tengo unas cuantas cosas.

Como una llamada que hizo tu querido Fresno a Marcelo Miralles

antes de que este se quitase la vida y donde le amenaza con despedirle

y con enviarle a su mujer una cinta grabada

de forma clandestina en su despacho

donde se está follando a Gabriela Benassar.

Y esto es solo un ejemplo.

Luego, unos pequeños detalles...

como unos cuantos archivos de vídeos

que muestran todas las actividades de vuestros trabajadores.

Y todo gracias a no sé ni cuántas cámaras de vídeo

que hay desperdigadas por ese edificio

que parece la puta casa del Gran Hermano.

Así que no me digas que no eres tú el que tomas las decisiones,

Sofía. Es normal que estés un poco alterada.

que no estás hablando con una becaria.

Enzo, siéntate.

¿Tienes copias de todos esos archivos

en algún otro lugar que no sea el portátil?

No.

¿Por qué tengo que creerte?

Lleváis haciéndolo desde que me contratasteis.

¿Qué es lo que quieres, Sofía?

Quiero que readmitáis a una antigua empleada.

-Pero si la echaste tú.

Quiero que la contratéis por mí.

¿Cómo pretendes que contratemos a alguien

que acabamos de despedir?

Muy sencillo.

Haciéndolo.

Tú...

¿Tú quién coño te crees que eres?

-Solo te voy a decir una cosa, Sofía.

Te vas a arrepentir.

Y mucho.

¿Qué haces con mi portátil, Arturo?

Querrás decir el portátil de la empresa.

Me lo ha pedido Enzo.

Ah, y llama a recursos humanos.

"Sofía, siento tener que decirte esto,

pero el señor Torres ha dado la orden de que estés fuera del edificio

en menos de 15 minutos.

Te enviaremos a casa los papeles del finiquito

y el documento donde te explicamos las condiciones de la indemnización."

Muy bien.

"¿Sí?"

Susana, soy Sofía.

¿Puedes salir un momento, por favor?

"Ahora salgo."

He venido a pedirte perdón.

Ya...

Me han ofrecido tu puesto.

Pero ya veré lo que hago.

Te deseo lo mejor, Susana.

De verdad.

"Sí, dígame."

¿Jaime?

"No, soy Álvaro Granados,

redactor del periódico local de 'El mañana'.

¿Quién es?"

Soy Sofía Cuevas.

"Ah, señorita Cuevas.

Jaime Salas me dijo que me llamaría."

Ya.

Jaime es una cajita de sorpresas.

"Desde luego.

¿Y a qué debo el honor de esta llamada?"

Un momento.

Creo que tengo algo para ti.

Y puede que sea algo más que la punta del iceberg.

Somos Cine - La punta del iceberg - Ver ahora

La playa de los ahogados

Se trata de la adaptación al cine de la novela de Domingo Villar con el mismo nombre. La playa de los ahogados está protagonizada por Carmelo Gómez, Pedro Alonso y Luis Zahera. 

Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba. Pero el océano nunca ha necesitado amarras para matar. Sin testigos ni rastro de la embarcación del fallecido, el inspector Leo Caldas se sumergirá en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que,cuando se decidan a hablar, apuntarán en una dirección inesperada.

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - La playa de los ahogados - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

¿No entras? Está dormido.

Está Leo aquí.

Hola, tío, ¿cómo estás?

(Llaman a la puerta)

Buenos días, doctor.

Doctor.

¿Alguna novedad? No, no, no.

(SUSURRA)

No entiendo. ¿Qué dice, tío?

(SUSURRA) Que apuntes al doctor en el libro de los idiotas.

¿Que apuntes al doctor en el libro de los idiotas?

¿Es verdad que tenéis un libro de idiotas?

¿No lo sabías? No.

¿Quieres que te lleve a algún lado? Depende, ¿dónde vas?

A mi casa. No querrás que me quede aquí con este ambiente.

¿Si te acompaño me puedes traer mañana?

Pues claro.

(Música)

Es de la última cosecha, Leo, a ver qué te parece.

Está bueno.

Y eso que aún le falta un poquito.

Está muy bueno.

¿Los apuntas ahí a todos?

A todos no. Hace años que dejé de actualizarlo.

Me daba demasiado trabajo. (RÍE)

(Móvil)

Espera, espera. Sí, dime, Rafa. "¿Dónde anda, jefe?"

¿Qué pasa? ¿Ocurre algo?

Han encontrado el cadáver de un hombre en una playa de Panchón.

¿Un marinero? "¿Cómo quiere que lo sepa"?

¿Va a tardar mucho?

La forense ha preguntado si podemos pasar a recogerlo.

Bueno, pues ve tú a recogerlo. ¿Yo solo? ¿Y usted?

¿Yo?

Aquí tengo, por lo menos, hasta mediodía.

Muy bien, pues nada, ya voy yo. Bueno, venga, hasta luego.

Hola.

Rafa.

De buena se ha librado. ¿Dónde estaba?

¿Has comido? ¿Comer? No, no voy a comer.

Pues yo me muero de hambre. ¿Me acompañas y me cuentas?

Cuando llegué ya estaba el cuerpo fuera,

estaba echando espuma por la nariz y por la boca.

¿Un marinero? (ASIENTE)

Se llamaba...

Justo Castelo.

En el pueblo le conocen como El Rubio.

El domingo salió en su barca a navegar

y ha aparecido flotando en la orilla.

¿Iba solo?

Llevaba las manos atadas con una brida de plástico.

Un suicida.

El forense dice que no. ¿Por qué?

¿Seguro que no quieres?

Está buenísimo. No, no, de verdad.

No me digas que es la primera vez que ves un ahogado en tu vida.

No, no.

En mi tierra alguna vez aparece uno en el río, pero...

A mí es que los muertos...

Y ese Castelo, ¿no? Justo.

¿Eh? Justo Castelo.

¿Tenía familia?

Ni mujer ni hijos, pero la madre y la hermana viven en el pueblo.

Esta tarde viene la hermana para identificar el cadáver.

¿Hablaste con ella?

¿No te dijo nada?

¿No hablaste con algún vecino? ¿Con nadie?

¿Usted qué cree?

Pero esto es lo de siempre.

La gente abre la boca para no decir nada.

Perdón, que a veces se me olvida que es usted uno de ellos.

(Música)

Rafa, entra si quieres.

Os puedo adelantar que murió ahogado.

(SUSURRA) Para saber eso no hace falta una autopsia.

Tenía los pulmones encharcados,

así que estaba vivo cuando cayó al agua.

¿Te ha contado Rafael que tenía las manos atadas con una brida?

Sí. Y que no crees que se las atara él mismo.

No.

Pues no sería el primero. No, no, a este se las ataron.

¿Por qué?

¿Cómo te ceñirías una brida?

No sé...

Con los dientes. Efectivamente.

Y el cierre quedaría aquí en la zona de los pulgares.

Pero en este caso estaba en la zona de los meñiques.

Pudo moverse después. No, no, mira la herida.

Demasiado apretada como para moverse. Y hay otra cosa.

La mayoría de los golpes que ves son traumatismos post mortem,

pero hay uno provocado en vida.

Se lo tapa el pelo, pero tiene más o menos...

Esta forma.

Le golpearon con algo alargado y con una bola en la punta.

O sea, que según tú, primero lo golpearon,

luego le ataron las manos y le tiraron al agua.

Por ese orden.

¿Y la hora de la muerte? Pues... 2-3 días.

La última vez que le vieron con vida fue domingo por la mañana, ¿no?

Sí. Pues eso, tres días.

Muy bien.

Sus cosas las tiene Clara García. Muy bien.

Esa es la ropa que llevaba puesta y estas sus pertenencias.

Las llaves, la medalla de la Virgen del Carmen y una figa.

¿Una qué?

Es un amuleto. Una figa.

¿Nada más?

También una bolsita con polvo blanco en un bolsillo.

¿Droga?

Supongo. Estaba mojada, la mandé al laboratorio.

¿Esa es la brida? Sí.

Nunca había visto una así.

Yo tampoco, pero no he encontrado nada que identifique al fabricante.

Eso es chino.

Últimamente todo es chino.

¿Qué pasó con el barco? No sé.

-Perdón, inspector, está aquí la hermana, Alicia Castelo.

¡Clara!

Hola, soy el inspector Caldas.

Siento mucho lo de su hermano. Muchas gracias.

El sábado estuvo en mi casa.

Venía casi todas las tardes a ver a mi madre.

Está impedida y vive conmigo.

Mi marido pasa muchos meses embarcado y nos hacemos compañía las dos.

¿Su hermano estaba bien?

Estaba como siempre.

¿Sabéis si había discutido con alguien o le preocupaba algo?

¿No?

¿Alguna amistad nueva o extraña?

¿Drogas?

No sé qué le habrán contado, pero Justo dejó eso hace mucho.

Mucho es... Años.

Gracias. Bueno...

Acompáñala dentro, anda.

(Móvil)

Caldas, la sustancia de la bolsita es sal.

¿Sal? Eso han dicho.

Yo me piro, chao. Bueno.

Chao.

(Música)

Buenas noches.

Oye, Carlos.

¿Tú por qué crees que alguien llevaría en el bolsillo del pantalón

una bolsa con sal?

No lo sé, Leo. Me rindo.

¿Por qué?

No es una adivinanza, es por si lo sabías.

Vete al carallo. Te pongo una de pulpo.

¿Sí? "Soy yo, lo viniste?"

No pude acercarme al hospital. ¿Cómo sigue el tío?

"Bueno, más o menos". Bueno...

Mañana tengo que acercarme a Panxón a primera hora.

A ver si me puedo pasar a la vuelta.

(Música)

(HABLA EN GALLEGO)

Dos kilos y medio. Y medio...

(HABLA EN GALLEGO)

El de la boina y las barbas canosas es uno de los compañeros del muerto.

El otro es aquel de naranja, se llama José Arias.

Empezamos por el marisco. Bien.

(HABLA EN GALLEGO)

¿Esos son hembras preñadas?

Son, pero no es por compasión.

Sin pesca no hay pan, amigo.

¿Cuándo vio a Castelo por última vez?

Estuvimos juntos en la subasta del sábado.

¿Estaba bien? Estaba como siempre.

¿Y el domingo?

El domingo no pescamos. Ya...

Pero el domingo por la mañana vieron a Castelo salir al mar.

Lo verían. Cuidado con los pies.

¡Coño! Gracias.

¿Quiere que le eche una mano? No, no hace falta.

Y...

¿Sabe si Castelo tenía algún problema con alguien por el puerto?

La verdad es que no teníamos mucho trato. Fuera de esto, no...

Ya, se llevaban mal.

Ni mal ni bien. ¿Entonces?

La vida, amigo. (RÍE)

Ya está todo vendido, ¿eh? No, no. No venimos a comprar nada.

Soy el inspector Caldas de Vigo.

Estamos aquí por lo de Justo Castelo. Ya sabe, ¿no?

Los domingos no hay lonja, ¿verdad?

Los domingos descansamos todos.

Ya, pero es que le vieron salir a pescar el domingo por la mañana.

No.

A pescar seguro que no iba, dejó las nasas en el espigón.

Que ojalá fuese a pescar.

Porque una cosa es morir faenando, pero echarse uno mismo al mar.

Cuánto miedo debía tener.

¿Miedo de qué?

¿Nadie le ha hablado del capitán Sousa?

No.

Inspector.

¿Quién es el capitán Sousa? ¿Va a hablar con Hermida?

¿Tendría que hablar con Hermida?

Él es el que mejor conoce toda esa historia.

-No, ahora no, gracias.

El capitán Sousa era el patrón del Xurelo.

Un pesquero de unas 20 t, más o menos.

Como aquel, ¿ve?

(HABLAN EN GALLEGO)

Tenga cuidado no resbale aquí.

Solían ir unas millas al norte a faenar.

Una noche que había tormenta, hará 10-12 años,

el Xurelo se fue contra una piedra.

Y los marineros que iban a bordo se salvaron tirándose al mar,

pero el capitán Sousa se hundió con el barco.

¿Se ahogó? Sí.

¿Y eso qué tiene que ver con Castelo?

¿Cómo que tiene que ver?

El Rubio era uno de los tres marineros que iban a bordo.

Sigo sin comprender.

Mire, inspector,

aquí últimamente están pasando cosas muy extrañas.

El barco del capitán Sousa navega por las noches por la bahía.

¿Qué?

Que navega por la bahía por la noche.

¿Pero no se había hundido? Hablamos de uno parecido, hombre.

Es eso, ¿verdad? Sí...

Toca madera.

Yo lo vi.

Una vez, pero lo vi.

Cerca del faro, una noche.

Estaba lejos, pero estoy seguro de que era él.

Y dicen que El Rubio también lo vio.

Para mí que se tiró al mar

porque no debía tener la conciencia muy tranquila, ¿sabe?

Y ahora, si me permiten, tengo que trabajar.

Sí, sí, claro, claro. Gracinhas.

Date una vuelta

a ver si encuentras al que vio a Castelo salir al mar.

Yo voy hasta su casa a ver si hablo con la hermana.

¡Me cago en los muertos del marinero,

sus supersticiones y su puta madre! ¿Qué te pasa?

Que me ha escupido en la bota, coño. (RÍE)

(Música)

Es para el entierro.

¿Cómo está su madre?

Mal.

¿Y usted pudo dormir?

Eso fue el año pasado.

Pescó un pez luna.

Fueron sus 15 minutos de fama.

Hasta vinieron de la televisión a hacerle una entrevista.

¿Le apetece un café? Sí.

Iba a prepararme uno.

Gracias.

¿Azúcar? No, no, no.

Yo lo tomo así, lo tomo solo.

Ayer me preguntó si había notado algo diferente en mi hermano.

Justo venía casi todas las tardes a casa a ver a mi madre.

No hablaba mucho, pero estaba un ratito con nosotras.

Se sentaba junto a la ventana

y empezaba a silbar.

Hace un par de semanas, un día se sentó, como siempre,

pero no silbó.

Y ya no lo oímos silbar nunca más.

Podría estar preocupado por algo.

Lo que sé es que mi hermano no se mató, inspector.

Nunca le causaría tanto dolor a mi madre.

Algunos de sus vecinos me hablan del capitán Sousa.

No sé si le conoce.

Sí.

Mi hermano navegó tres años con él.

El capitán le ayudó a apartarse de la heroína.

Nunca podremos pagarle lo que hizo.

Naufragaron el 4 de octubre del 2001.

Justo y los otros dos marineros eran jóvenes y se salvaron,

pero el capitán... Pobre.

¿Qué fue de los otros dos?

Marcos Valverde se casó con una veraneante,

se quedó aquí en el pueblo.

Y José Arias se marchó a trabajar el mar del Norte.

¿Arias?

Conocí un Arias en la subasta.

Volvió al pueblo hace un par de años.

Pero me dijo que no se trataba con su hermano.

Aquella noche les cambió la vida.

¿Le ayudo? No.

Una mujer vio salir a Castelo a las 6:30 de la mañana.

Iba solo.

Al parecer, su barco fue el único que salió el domingo

porque hizo malo. ¿Qué hay de Sousa?

Dicen que lleva tiempo amenazando a Castelo, dicen.

¿Le ayudo o no? ¿Amenazando cómo?

Que le hizo una pintada en el barco

que Castelo se puso pálido al ver lo que ponía.

¿Me deja? ¿Qué ponía?

No sabemos, llevó la barca a un carpintero y lo borró.

¡Rafa! ¿Qué quiere?

¿Y ese carpintero dónde vive? Tiene un taller en el puerto.

El Rubio me trajo hace dos o tres semanas el bote auxiliar.

Traía algo escrito en letras rojas.

Me pidió una lija y pintura y lo cubrió el mismo.

¿Pudo leerlo?

Había una fecha.

4 de octubre...

No recuerdo el año. 2001.

Puede ser.

Debajo me pareció que ponía asesinos.

¿Asesinos?

(Música)

"¿Sí?" Hola, soy el inspector Caldas.

Quisiera hablar con Marcos Valverde. "No, no está".

¿Con usted podría hablar?

"Sí, les abro". Gracias.

(Música)

¡Joder! Vaya casita, ¿no? ¿Te gusta?

La compramos hace dos años. Era de un arquitecto de Madrid.

Nos costó mucho que nos la vendiera, ¿eh?

Pero Marcos sabía que a mí me gustaba y no paró hasta convencerle.

Tiene un don para eso.

Por favor.

Es muy bonita. Gracias.

Pero los inviernos aquí son muy duros.

Me paso el año deseando que llegue el calor y la gente.

¿A qué se dedica su marido?

A demasiadas cosas.

Construcción, gasolineras... Ahora le ha dado por hacer vino.

Se pasa la vida metido en esa bodega.

Nos han contado que también trabajó en la mar.

Sí, pero a Marcos no le gusta hablar de eso.

Sobrevivió a un naufragio donde murió un hombre.

Ya, precisamente, el marinero que apareció ayer ahogado

formaba parte de esa tripulación.

¿Sabes si su marido y él se seguían viendo?

No. Marcos no trata con ninguno.

Yo creo que los evita propósito, como defensa para no...

Para no recordar.

Usted sí conocía a Castelo, ¿verdad?

Sí, alguna vez le he comprado marisco, sí.

Con quien yo me llevo muy bien es con su hermana Alicia, la maestra.

Gracias.

Es de lo mejorcito que hay en el pueblo.

¿Ha anotado si su marido estaba más preocupado últimamente por algo?

Marcos siempre está preocupado por algo.

¿Usted conocía al capitán Sousa? Y lo que dicen de él.

En un pueblo pequeño no se pueden tener secretos, ¿verdad?

Pero él le habrá contado que...

Mi marido no tiene tiempo para supersticiones.

¿Seguro que no quiere que le espere?

No, prefiero que vayas a ver dónde se pueden comprar esas bridas.

Mira quién está aquí.

-Hombre, Carlitos.

Qué sorpresa.

-Te quedas a comer, ¿verdad? -Naturalmente que sí.

Sabes que no eres el primer Caldas con el que hablo hoy.

¿Ah, no?

Tu padre me llamó hace un momento

para preguntarme el nombre de un imbécil.

Sí, los apunta en un cuaderno. Dice que es el libro de los idiotas.

¿Pero todavía sigue con eso?

Yo creo que empezó cuando tu madre aún vivía.

Te está sentando bien la jubilación, ¿eh?

Lo cierto es que un médico nunca se jubila del todo.

Pero no me puedo quejar.

Además, ahora tengo tiempo para salir de pesca todos los días.

Estás en Panchón por lo del ahogado.

Sí.

¿Tú llegaste a ver el cadáver? No, ya no me llaman para eso.

¿Qué pasa? ¿Había algo raro? No lo sé.

Parece un suicidio de manual.

El Justo Castelo era un tipo raro, solitario.

Y tirarse al mar atado es típico del que no quiere fallar.

Además, las adicciones suelen presentar cuadros depresivos

con el paso del tiempo.

Sí, llevaba una bolsita con una sustancia extraña.

Pero resultó ser sal.

Eso es un amuleto. ¿La sal?

Sí.

Unos prefieren la figa y otros la bolsa de sal.

Pues llevaba las dos.

¿Crees que puede ser por el capitán Sousa?

Siempre hubo algo extraño en aquel naufragio.

Lo primero, que la noche no estaba para navegar

y Sousa no era ningún imprudente.

No se entiende que no pidiera abrigo en algún puerto.

¿Dónde se hundió el barco?

Aquí, cerca de la isla de Sálvora. Sálvora.

Otro misterio.

Se fueron contra unas rocas que conoce cualquiera

que haya navegado por allí dos veces.

Sousa tenía que conocerlas.

Encontraron su cadáver semanas más tarde

en las redes de un pesquero. ¿Estuviste en el levantamiento?

No, lo mandaron a Vigo. Se ocuparía algún forense allí.

Pero alguien lo reconocería, ¿no? Sí, su mujer.

Era su única familia.

Y murió poco después.

Odiaba a esos tres chicos.

Decía que ninguno de ellos había movido un dedo

para sacar a su marido del agua. Tú también lo crees, ¿verdad?

Lo que sé es que antes del naufragio eran una piña, y luego se separaron.

Tuvo que pasarles algo. Un naufragio es algo.

Algo más, Leo.

Los náufragos que sobreviven crean lazos perpetuos,

como los soldados que comparten trinchera.

Y ellos tres dejaron de hablarse.

El Rubio se encerró en su caparazón, Arias emigró a Escocia...

Y Valverde no volvió a pisar un puerto.

Tú estuviste con ellos, ¿no?

Con Arias. Valverde no estaba en casa.

Estuve hablando con su mujer. No parece irle mal.

Dejó la mar y se dedicó a hacer casas.

Ya ves cómo tienen el pueblo.

Con la excusa de la arquitectura racionalista, lo escarallan todo.

Otro que se dedica al vino.

¿Alguien habló de vino? -Sí, pero no es como tu padre.

Valverde busca en el vino el prestigio que no da el ladrillo.

A tu padre el prestigio le importa un carallo.

Joder, vaya navajas, ¿eh? -Te quejarás tú.

¿Puedes beber o estás de servicio?

Es el de tu padre. Entonces, con más motivo.

Nunca te hablé de aquella marea en Terranova.

-Ay, lo pasaste tú mal en Terranova.

-Mira esta foto.

¿Este eres tú? Sí, y el otro es Sousa.

¿Qué llevaba ahí? Él lo llamaba la macana.

Era una especie de barra con una bola en la punta.

Supongo que se iría al fondo con ella.

¿Tienes más fotos suyas? Otra cosa no habrá, pero fotos...

-Mira, esta es de la tripulación al completo.

A ver.

Valverde, Arias, El Rubio, el capitán Sousa...

Llévate la carpeta, hombre.

Esa se la hice unas semanas antes del naufragio.

-¿Y qué tal tu tío?

Ahí va, ahí va. Que sí, hombre, ya verá.

Bah, es usted...

Nada, ni rastro de las bridas por ninguna parte.

¿Ve cómo ya decía yo que eran raras? En cambio, hay muchos marineros

que juran haber visto al Xurelo navegando.

En medio de la noche, entre la niebla.

Espera. Espera aquí.

¿Sale a pescar? Voy a reponer unas nasas.

¿Por qué no me dijo que Castelo y usted

navegaron con el capitán Sousa? No lo preguntó.

¿Sabe que alguien pintó la fecha del naufragio

en el bote de Castelo?

Sí.

Y escribieron la palabra "asesino".

No sé qué escribieron en el bote del Rubio, inspector,

en el mío nadie escribió nada.

(Móvil)

¿Sí?

Vamos.

Sí, dime.

Vamos para allá.

Apenas traté con Arias y con El Rubio durante todos estos años.

¿Por qué dejaron de verse?

Imagino que sabe que sufrimos un naufragio.

Más o menos. ¿Cómo fue?

Había muy mala mar aquella noche y ya volvíamos a casa.

El capitán Sousa iba al timón tratando de no perder el rumbo.

Nosotros tres estábamos a su lado sujetándonos como podíamos.

Hasta que llegó aquella ola.

Nos levantó,

y cuando caímos, oí crujir el casco.

El barco se escoró,

y antes de darnos cuenta estábamos en el agua.

¿El capitán? Ya no volvimos a verlo.

No sé cómo fuimos capaces de llegar nadando hasta la orilla.

Pero lo hicimos.

¿Llevaban puestos los chalecos?

Sí, sin ellos no habríamos salido. ¿El capitán también?

El Rubio le ofreció uno cuando la cosa comenzó a ponerse fea,

pero el capitán Sousa era...

Era un tipo duro.

Él solo pensaba en salvar el barco.

Ya.

Y si la mar estaba tan mal,

¿por qué no buscaron un refugio en algún puerto de aquella zona?

Imagino que porque llevábamos la bodega llena,

pero eso habría que preguntárselo al capitán.

Sí, claro.

Y después, ¿qué más pasó?

Cada uno siguió con su vida.

El Rubio siguió pescando,

Arias se marchó del pueblo poco después,

y yo salí adelante como pude. No le ha ido mal.

Que no le engañe lo que ve.

No siempre he vivido en una casa como esta,

y nadie me regaló lo que tengo. Claro, claro. Por supuesto.

¿Sabe que hay quien dice que vio al capitán Sousa navegando por aquí?

Ojalá.

Castelo debía tener más dudas que usted.

Iba cargado de amuletos.

No sé lo que quería El Rubio, inspector. El miedo es libre.

Pero usted no tiene miedo. No, de esas historias no.

Pero ¿sabe?

A día de hoy, aún...

Aún me cuesta meter los pies en la orilla del mar.

Estaba convencido de que le golpearon con una llave de tubo,

de las que utilizan para las tuercas de las ruedas de los coches.

Pero también pudo ser con esto. ¿Hay más fotos?

Sí, pero esta es la mejor.

Antonio...

Antonio Sousa.

Antonio Sousa, patrón de barco.

Ahogado en 2001. Eso es.

Apareció en la red de un arrastrero. Se lo estaban comiendo los cangrejos.

Qué bien. Está completamente desfigurado.

Podría ser cualquiera. ¿Se analizó el ADN?

Llevaba la misma ropa, la misma medalla. No hizo falta.

Hay cientos de marineros con esta ropa y esta misma medalla.

Lo identificó la viuda. ¿La viuda?

La vida no querría ni mirar.

Habría identificado a cualquiera para enterrarlo cuanto antes.

¿Qué es lo que quieres oír, Leo?

Lo que quiere saber es si puede ser otra persona.

¿Otro abogado con la misma ropa, la misma complexión?

Solo dime si es posible.

Vámonos, ¿no?

No te gusta el sitio.

(Murmullo)

¿Le pongo otra? Una.

Por cierto, la bolsa con sal es un amuleto.

Me acordé ayer al poco de marcharte. Ya lo sé.

No veo una desde que navegaba.

(Música melancólica)

(LLAMA A LA PUERTA)

Buenos días. Buenos días.

Acaba de llegar el registro de llamadas de Castelo.

Recibía todos los días llamadas desde una cabina del puerto.

No duraban más de cuatro o cinco segundos.

Hay más. ¿A que no sabe a quién hizo la última llamada?

A José Arias.

(Portero)

(Portero)

Estará dormido.

Se ha estado toda la noche navegando...

Pues que se levante. ¡Arias!

Déjalo. ¡Arias!

Déjalo. ¡Abre, coño!

Volvemos más tarde. ¡Arias!

¡Abre, que echo la puerta abajo!

¡Eh! ¿Qué pasa?

¿Aquí no hay nadie?

José Arias vive aquí, ¿verdad? ¿Sabes si está en casa?

Sordo no es.

Vino de la mar a primera hora, pero volvió a salir.

No creo que tarde.

Gracias. (CHISTA)

¡Ah!

Nos dijo que no se trataba con Castelo fuera de la lonja.

El sábado estuvieron hablando por teléfono durante ocho minutos.

¿Y eso quién lo dice? La compañía telefónica.

¿Qué pasa, este no es su número?

Perdió una defensa y quería saber si yo la encontré.

¿Una qué?

Una defensa, una boya. A veces se sueltan del barco.

¿Y le llevó ocho minutos preguntar por eso?

Vamos.

Rafa.

Me lo creo. Coño que si me lo creo.

Uno pregunta por la boya, el otro que qué boya,

y que pum, que pam, que pim, que pum,

ocho minutos hablando de la boya y no llegan a ninguna conclusión.

(Móvil)

¿Ese culo es el de la mujer de Valverde?

Dime, Clara. "Hola, Leo".

Ha aparecido el barco de Castelo. ¿Dónde?

Lo encontró un chico mientras hacía pesca submarina

junto al faro de Monteferro.

"¿Aún estáis en Panxón?". Sí.

"Vamos para allá".

Los marineros de aquí llaman a este lugar "la piscina",

porque las rocas sumergidas forman una pared natural alrededor.

¿Y el barco dónde está?

Ahí, sumergido. Con un agujero en el casco.

El que lo hundió no quería que apareciera.

¿No hubiera sido mejor hundirlo lejos?

No. En alta mar, las corrientes arrastrarían los restos a la costa.

En cambio, ahí abajo el mar está quieto.

El único riesgo es que lo encuentre un submarinista.

Pero no hay mucha gente buceando en esta época del año.

Lo normal es que quedara cubierto de algas ahí abajo para siempre.

¿Es posible que el cuerpo de alguien que se ahoga aquí

pueda aparecer en una playa al otro lado del monte?

Creo que no.

Habría que preguntárselo a alguien que conozca bien estas corrientes.

El faro está aquí arriba.

El cuerpo de El Rubio apareció en esta playa.

La corriente va en esta dirección.

Por lo cual, si se hubiese ahogado en el faro,

el mar lo arrastraría hacia allá, nunca lo traería a la playa.

¿Comprendes? Sí, más o menos.

Mira, yo pensaba salir a pescar. ¿Por qué no me acompañas?

Lo entenderás mejor en el mar. Venga.

¿Qué pasa, artista?

-Buenos días, doctor. -Está quedando preciosa.

Este chaval es un fenómeno.

La prueba evidente de que Dios hizo al hombre con dedos de más.

Ayer estuve rebuscando entre mis fotos viejas

y encontré esto.

Ahí está tu madre.

Supuse que te gustaría tenerla.

(Música melancólica)

Mira, el sitio aquí es perfecto para esconder algo

porque abajo el mar está en calma.

Pero hay que ser de aquí para conocerlo.

Allí se puede desembarcar, ¿no? Sí. Además, eso.

Es el único lugar en este lado el monte donde se puede desembarcar.

Pero ¿hemos venido aquí a pescar o qué? Vamos.

¿No se puede pescar en marcha?

La robaliza no. Pues pesca otra cosa.

Mira el faro.

Hermida dice que vio a Sousa navegando por el faro.

¿Tú crees que nos lo podemos encontrar?

Pues no lo sé.

Pero hay cosas de las que en un barco no se habla.

¿Por qué no volvemos? ¿De vacío?

Mira, deja de molestar y cébame este anzuelo.

¿Esto qué es?

¡Están vivas! Coño, claro que están vivas.

(VOMITA) (RÍE)

(SUSPIRA)

¿Qué?

¿Te parece bonito escarallarle así a un viejo en su día de pesca?

¿Qué, cómo estás?

Más o menos.

¿Vamos?

Espera.

¿Qué posibilidades hay de que vuelva a marearme?

¿Todavía te queda algo por echar?

¿Pescaste o qué?

Sí, porquería.

Botellas viejas, bolsas...

Mira, hasta una llave de tuercas para un coche.

Cualquier día tiran un volante.

¿Qué? Espera, espera.

Mira, ahí arriba hay un camino.

Puedes llamar y que te recoja alguien en coche.

Ya bastante me jodiste hoy.

Así que también nos mareamos en los barquitos, ¿no?

Toma, para el forense.

¿Se encuentra mejor?

¿Llevaste la llave al forense? De allí vengo.

Dice que la forma coincide, que el lunes lo confirma.

Pero yo no creo que le dieran con ella.

Hombre, si la forma coincide... Ya.

Pero es como lo de esconder el barco ahí, pegado al monte.

Ya oíste que era para que los restos no salieran a la superficie.

Además, desde allí se puede desembarcar sin testigos.

Si alguien se toma tantas molestias en hundir el barco,

¿por qué no con el arma del crimen? Porque no hay arma de ningún crimen.

Para todo el mundo, Castelo se suicidó. Punto.

Murió ahogado.

De no haber sido porque las bridas no estaban atadas a la altura

de los pulgares, nosotros habríamos pensado lo mismo.

Pues seguimos sin tener nada.

Sabemos que le tenía pánico al capitán Sousa.

Pero si le dieron con esa llave, la barra no tiene nada que ver.

La barra no, pero están las pintadas,

los amuletos, las llamadas entre marineros...

Además, tuvo que ser alguien que conocía esta costa.

¿Hemos comprobado si hay alguna cámara en las casas

que hay en el camino que va hacia el faro?

No.

Clara.

(Música suave)

Carallo, sí que tenías hambre.

Es lo primero que como desde el almuerzo.

Yo solo me mareé una vez, pero fue en el Índico.

¿Índico?

¿Cuántos años navegaste?

15. De los 24 a los 39.

¿Y sabes dónde vi las mujeres más guapas? En Mombasa.

Mombasa.

Kenia.

Oye, si tú estuvieses navegando por la isla de Sálvora

y se desatase un temporal, ¿dónde te refugiarías?

Vete al carallo, te estoy hablando de Mombasa,

me vienes con Sálvora.

Sálvora está aquí.

Pues supongo que iría a Ribeira, que tiene calado para un mercante.

Pero un pesquero pequeño,

de esos que pasan como mucho dos noches en alta mar.

Entonces, en Aguiño.

¡Aguiño! Yo diría que sí.

(Música suspense)

Aguiño, Aguiño, Aguiño.

Pesquero naufraga en Sálvora.

Aquí está.

Mujer desaparecida en Aguiño.

Rebeca Neira, de 32 años, falta de su domicilio.

Rebeca Neira.

Dos mil...

uno.

Rebeca Neira.

Fue vista por última vez con dos desconocidos.

(Móvil)

¿Sí? "Rafa".

Creo que estuvieron en Aguiño. ¿Eh?

"La noche en que se ahogó el capitán Sousa"

se denunció la desaparición de una mujer en Aguiño.

Fue vista por última vez con dos marineros.

¿Qué hora es, inspector?

"Escucha la descripción de uno de ellos".

Joven, delgado, con el cabello rubio.

Llevaba un traje de aguas azul oscuro.

Tiene que ser Castelo. ¿Me recoges mañana?

¿Mañana? Mañana es sábado.

A las ocho.

¿Quién era?

Quién va a ser, hija.

Quién va a ser.

Ven aquí, anda.

(HABLA EN GALLEGO)

¿Y Arias?

(HABLA EN GALLEGO)

¡Arias!

¡Llamó por unas putas defensas, por unas putas defensas!

Que no vengo por eso, no vengo por eso.

Es que nadie se explica cómo es posible que Sousa

no buscara un refugio en algún puerto de aquella zona

tal y como estaba la noche. De tormenta.

¿Seguro que no estuvieron en Aguiño?

Yo no le puedo responder a eso.

Puede ser. ¿Por qué se echaron a la mar

sin esperar a que amainase la tormenta?

No le puedo responder a eso porque yo no gobernaba ese barco.

Yo era un simple marinero en ese barco.

Tranquilo.

¿Le suena el nombre de Rebeca Neira?

¿Quién es Rebeca Neira? Una vecina de Aguiño.

Pasó parte de aquella noche con un marinero.

¿La recuerda? No.

No, no, deja. Pago yo. Gracias.

Una cosa, inspector.

Dime. ¿Hoy es sábado, verdad?

Sí.

Yo no tendría que estar aquí.

Yo tampoco. No me joda, ¿eh?

Estamos aquí por usted.

¿No podíamos esperar al lunes?

El lunes no hay lonja, Rafa. ¿Y qué, coño?

Esta gente no se desintegra porque no haya lonja.

A usted le da igual que sea domingo, lunes, por la mañana, por la noche.

Llama por teléfono, suelta su rollo y no se para a preguntar

si los demás tenemos cosas que hacer o no.

Si lo dices por lo de ayer...

Por ayer, por mañana, por pasado, por el otro, por el tío de la moto.

No sabía la hora que era. ¿Y qué?

No tenemos culpa de que usted no tenga más vida que el trabajo.

Vamos.

(SUSPIRA)

Les expliqué que llevábamos la bodega llena,

y para el capitán era lo primero. Pero recalaron en un puerto.

No.

¿Seguro? ¿Seguro que no estuvieron en Aguiño?

A ver, deje que haga memoria.

Si no recuerdo mal, yo diría que...

Sí, paramos a repostar aquella noche,

pero no sabría decirle si fue en Aguiño.

¿Pudo ser allí?

Sí, pudo ser. Nunca lo mencionaron.

Estuvieron con una mujer, ¿verdad?

¿Una mujer? ¿Dónde? ¿Dónde va a ser? En Aguiño.

No, claro que no.

Una mujer fue vista en Aguiño con un marinero rubio.

Sí. ¿Podría ser Castelo?

Mire, con toda franqueza, creo que es imposible que fuera él.

Si paramos, fue para repostar, tuvo que ser muy poco rato.

¿Vamos hasta Aguiño?

No, déjalo. Ya vamos el lunes.

¿Seguro? Sí.

¡Coño! Mira quién ha venido.

Qué buena cara tienes.

¿Qué, le invitamos a un vinito?

¿Qué se celebra?

Que por fin su sobrino ha venido a verle.

¡Vale!

Se va a casa mañana.

Con oxígeno, pero va a instalarse conmigo en la finca.

¿Lo vas a aguantar?

Te avisaré para que me eches una mano cuando le den el alta.

Oye, Leo, ¿cómo se llamaba el novio aquel de Aurora?

¿Cuál?

Aquel que era tonto del culo.

Jaime.

¡Jaime!

(Música suave)

La denuncia la puso Diego Neira, el hijo de la mujer desaparecida.

Era menor, fue acompañado por una mujer del pueblo.

Y él es el único que la vio con El Rubio y con el otro.

¿Y qué pasó con ella?

No lo sé, porque en el expediente solo consta la denuncia.

Esa era la casa de Rebeca Neira y de su hijo.

¿Y qué? No le han dicho ni pío, ¿verdad?

Se fueron del pueblo hace unos años. Afortunadamente, el compañero

que recogió la denuncia todavía sigue viviendo aquí.

Yo ya no soy compañero de nadie. Me retiré.

Bueno, estamos investigando el asesinato de un marinero.

¿Aquí, en Aguiño? Podría tener que ver con esto, sí.

Verá. En la denuncia,

Diego Neira hace alusión a un marinero rubio.

Creemos que podría ser este.

Naufragaron a pocas millas de aquí, en Sálvora.

El patrón se ahogó.

No sé cómo puedo ayudar.

Nos gustaría poder hablar con Rebeca Neira o con su hijo.

Sabemos que ya no viven aquí.

No.

Rebeca se marchó aquella noche y no volvió por el pueblo.

¿No volvió? Se largó con uno.

¿Con uno? ¿Con quién? Con uno cualquiera.

Ella era así. Pero ¿la buscaron?

Un tiempo.

Hasta que alguien contó que la habían visto en algún sitio.

¿Eso se comprobó?

¿Y el muchacho?

También se esfumó al cabo de unos días.

Creo que la madre vino a buscarlo.

Pero el chico no retiró la denuncia.

Le daría vergüenza admitir que todo era otra aventura de su madre.

¿La mujer que acompañó al chico a poner la denuncia

sigue viviendo en Aguiño?

Aquí tes. Verás como en dous, tres días, mellora.

-Ben. Moitas grazas, Irene. -Nada. Ata logo.

¿Sí? Buenos días.

Buenos días.

Soy el inspector Caldas. Él es el agente Estévez.

Venimos desde Vigo. ¿Por el robo otra vez?

No, no, no. Tratamos de localizar a una vecina de Aguiño.

Se llama Rebeca Neira. No sé si usted la conoce.

Sabemos que ya no vive aquí.

No, Rebeca no vive en ningún lado.

¿Murió?

No murió, la mataron.

¿Cuándo?

En el 2001.

Aquella noche, Rebeca salió a comprar cigarrillos al bar del puerto.

Como siempre que se quedaba sin tabaco por la noche.

"Diego se quedó adormilado en el sofá viendo una película".

(Música suspense)

-No vais a venir a mi casa.

Está el niño. Otro día.

(IRENE) "Diego entendió que estorbaba y se marchó".

-¡Diego! ¡Diego!

-"El pobre no sabía dónde ir. Era tarde.

Se paró y vio a uno de los hombres entrar en la casa".

"El otro se marchó hacia el puerto.

Tenía el pelo rubio".

A Diego le pareció extranjero.

En la denuncia no se describe al que entró en la casa.

Porque no pudo verlo. Nunca supimos quiénes eran.

A Diego le parecieron marineros, pero no podían serlo.

La flota estaba amarrada por el temporal.

Un barco que llegase esa noche debía estar por la mañana en el puerto,

y aquí no había más barcos que los del pueblo.

Ya. Pegamos carteles por todas partes.

Organizamos batidas durante días buscándola, pero nada.

¿Y por qué cree que está muerta?

Porque no se habría ido dejando a su hijo.

Además, Diego vio una mancha. Le pareció de sangre.

Eso tampoco figura aquí.

No le dio importancia hasta después de poner la denuncia.

¿No se lo contaron a este señor, al policía...?

Somoza. ¿A Somoza?

No.

Somoza había tenido un problema con Rebeca años antes.

Siempre fue un cerdo.

Rebeca le denunció por intentar pasarse de la raya.

La cosa quedó en nada, pero Somoza no se lo perdonó.

En la comisaría puso en duda cada cosa que Diego le contaba.

Lo humilló. No hizo nada por buscar a su madre.

Y el muchacho, Diego Neira, ¿dónde podemos encontrarlo?

Se marchó al poco tiempo a casa de su abuela, vivía al norte, en Ferrol.

Me llamaba de vez en cuando, y no sé...

Seguía teniendo pesadillas con el hombre rubio.

¿Siguen en contacto? No. Hace siete u ocho años

me llamó para decirme que su abuela había muerto.

Que se iba, pero no me dijo dónde. ¿No tendrá una fotografía suya?

No.

¿Puedo preguntar a qué viene este interés después de tanto tiempo?

Sí, claro, por supuesto.

Esta es la tripulación de un barco que se hundió

a pocas millas de aquí aquella noche, en Sálvora.

Es posible que pasasen unas horas en Aguiño.

El Rubio fue asesinado hace unos días.

Bueno, estamos investigando su muerte.

¿Creen que Rebeca iba en este barco?

Muchas gracias. Gracias.

Bueno, pues tenían un buen motivo para echarse al mar

en mitad de atormenta, ¿no? Sí.

Lo que no sé es cómo encontró a Castelo.

Panxón está al sur. Y él se fue a vivir muchos kilómetros al norte.

No lo sé, Rafa, yo tampoco lo sé. No lo sé.

Lo que sí sé es que Diego Neira

tenía un buen motivo para matar al Rubio.

¡Arias!

¡Venga, coño, abre ya!

Nadie les va a abrir. Se marchó.

Hace un par de días. Llevaba una maleta.

¿De verdad son policías?

Sí.

¿Están aquí por lo del Rubio? Exactamente.

¡Pobre rapaz! El otro día estaba ahí, donde está usted,

y al día siguiente ya está muerto. ¿Cómo?

¿Castelo estuvo aquí, vino a ver a Arias?

No le dijo que estuvo aquí la tarde antes de morir.

¿Les oyó hablar? Estaba desesperado, el pobriño.

Que si les oyó hablar. No.

Pero se le veía en los ojos.

Yo creo que ya había decidido quitarse de en medio.

-Se fue después de hablar con ustedes.

Sí, eso ya lo sabemos.

Pero se equivocan buscándolo a él.

No tiene nada que ver con la muerte de Justo, no tenían relación.

¿Sabe que estuvieron hablando el día anterior a la muerte de su hermano?

No fue mi hermano quien llamó a José Arias ese día.

Fui yo.

Le llamé yo desde casa de mi hermano.

Si les contó otra cosa fue para protegerme.

Estoy casada y este es un pueblo pequeño.

Bueno, no es solo la llamada.

Su hermano vino a ver a Arias la tarde antes de morir.

Eso no puede ser. ¿Arias no se lo dijo?

No. ¿Dónde ha ido?

No lo sé.

Solo espero que no tarde otros 11 años en volver.

Déjala.

Es que no sé qué más puedo decirles, ya les he contado lo que recordaba.

Usted sabía que las pintadas del bote de Castelo no tenían

nada que ver con la muerte del capitán Sousa, ¿verdad?

Mire, no le entiendo, no sé a dónde quiere ir a parar.

Venimos de Aguiño.

Esa mujer, Rebeca Neira, desapareció la misma noche

en que ustedes naufragaron.

Dos marineros estuvieron con ella en su casa, uno era justo Castelo.

¿Quién era el otro? Yo no.

No le ha preguntado eso. Mi respuesta está clara,

le digo que no lo sé, no sé quién fue, ¿qué más quieren?

¿Arias?

¿Fue Arias?

Puede hablar tranquilo, se marchó del pueblo.

Encubrir un crimen es un delito.

Escuchen, yo no encubro nada.

Pero no puedo declarar lo que no sé.

(Música)

Ya sé cómo lo localizó. ¿Cómo?

El Rubio pescó un pez raro,

vi el recorte de periódico enmarcado en su casa.

Además, creo que salió en televisión, me dijo la hermana.

¿Cuándo? No sé, el año pasado.

Era hoy, ¿verdad?

Lo siento, papá.

Lo siento.

¿Entonces no vienes?

No, hoy no voy a poder.

A lo mejor mañana.

Mañana, claro.

Arias figura como pasajero en un vuelo Madrid-Glasgow

el domingo por la mañana, tiene una hija allí.

Eilín. Sí, algo así.

¿Qué más? Sus antecedentes: violación,

lesiones. La última vez destrozó un bar en Baiona

hizo falta una patrulla para reducirlo.

No me extraña. ¿Qué hay del chico? Ese es otro fantasma.

¿Cree que puede haber ido tras José Arias?

No hay como salir corriendo para que te persigan.

Pues ojalá lleve razón y esté en Escocia, prefiero que sea

otro el que lo detenga. Yo también. ¿Qué más?

Clara Barcia, lo está buscando.

Dice que tiene imágenes de una cámara cerca del faro.

La cámara esta en una casa antes del desvío que lleva al faro.

Tiene un sensor de movimiento, por suerte hay poca cosa.

Esto es a las 6:05.

Un Land Rover va hacia el faro. Nos interesan los que vengan.

Bueno, yo os enseño lo que hay. Bueno.

La siguiente es a las 6:30.

Ese hombre con capucha que viene caminando del faro.

Demasiado pronto, a esa hora Castelo ya estaba en el mar.

Pues la última es de las 7:30.

El todoterreno regresando del faro.

Y no hay nada más. No.

Espera un momento. ¿Puedes poner otra vez al que va andando?

¿Se puede ver más grande eso?

¿Qué pasa? Que es el mismo, ¿no?

Yo creo que es el mismo, el que va andando y el que va en coche.

¿Puedes poner las dos imágenes juntas?

Podría ser. Vamos a ver si yo me aclaro.

Un coche va hacia el faro a las 6:05.

Y su conductor baja andando a las... 6:30.

Y una hora después el mismo conductor vuelve a bajar

montado en su coche. Sí, pero no lo vemos

ir a recoger el coche.

O volvió monte a través o tenía que haberlo pillado la cámara.

Rafa, ¿quién vio a Castelo el domingo por la mañana salir al mar?

Una señora mayor de allí. Pregúntale cómo iba vestido.

¿Qué llevaba puesto cuando lo sacasteis del agua?

Un impermeable azul finito.

Seguro que es el mismo coche, ¿verdad?

Seguro, eso ya lo comprobé antes.

Es un Land Rover, tiene un rayazo y le falta un retrovisor.

Llevaba puesto el traje de aguas de siempre.

¿Llevaba la capucha puesta? Perdone, ¿llevaba la capucha puesta?

Sí, gracias.

El hombre de la barca

no era Justo Castelo. ¿Me explicáis qué pasa?

Seguro que lo atrapó el sábado por la noche, le sacó

toda la información que pudo, le golpeó, le ató las manos,

y lo tiró al agua, como dijo el forense.

Necesitaba una coartada: la de hacernos creer a todos

que el domingo por la mañana Castelo estaba vivo.

El cabrón coge el coche, lo lleva al faro, lo deja allí, se viste

como Castelo y se va al puerto. Se deja ver por allí,

agarra la barca de Castelo, se va hasta el faro, y puede hundirla

sin testigos. Se monta en su coche y se va.

¿Pero sabéis quién es? (AMBOS) Diego Nei...

Diego Neira. Barcia.

La mujer de Valverde quiere hablar contigo.

Pásamela aquí. No, no es una llamada; gracias.

Pásamelo otra vez, por favor.

¿Qué pasa, ha ocurrido algo? Nos han destrozado

la puerta del jardín. ¿Cuándo?

Hace un par de horas. ¿Entraron en de la casa?

No, creemos que no, pero yo no pienso pasar otra noche allí.

Supongo que ha venido a poner una denuncia, ¿no?

Sí. Mi marido no quería, pero yo sí.

Ni siquiera sabe que estoy aquí, hablando con usted. Inspector,

yo estoy preocupada por mi marido.

¿Su marido está en la casa? Buscando un carpintero.

Tranquila. Tengo miedo de que pueda

pasarle algo. No se preocupe.

Nosotros nos encargamos. Tómele declaración, por favor.

Tranquila. Gracias.

Han intentado entrar en casa de Valverde.

¿El chico? Eso parece, nos vamos.

Quiero que Ferro y tú os acerquéis a Panxón, alguien tiene

que haber visto ese Land Rover, date una vuelta por allí.

Pues no entiendo por qué ha roto la puerta, era más fácil saltarla.

Rafa.

¿Qué están haciendo ustedes aquí?

Veníamos a hablar con usted, ¿han entrado en la casa?

No. Son solo un par de maderas rotas.

¿Quiere que le ponga un agente de guardia?

No, van a venir a arreglar la puerta,

y voy a instalar una alarma. Será suficiente.

Castelo ha muerto, Arias se ha marchado,

si ajustan cuentas el siguiente será usted.

Caldas.

Agradezco su ayuda, mándemelos mañana.

¿Llamaron a un carpintero? Sí, es ahí.

Y hay que ponerse el casco, ¿eh?

Clara y Ferro ya están por aquí, dicen que han estado hablando

con un comisario de Ferrol que conoció a Diego Neira.

¿Y? Al parecer Diego Neira

tuvo un accidente hace unos años. ¿Y?

El agujero sí era para entrar en la casa.

¿Cómo? ¿Recuerdas el muchacho que bailaba

la cometa el otro día en la playa?

¿Recuerdas que llevaba una pierna ortopédica?

Claro, coño, no puede saltar la puerta, por eso la ha roto.

Exacto. Exactamente, vamos.

(Música)

Jefe, están aquí. Llámame en cuanto tengas algo.

Llevo 10 minutos hablando con Tráfico.

No hay ningún Land Rover como el que buscamos matriculado aquí.

¿Te contó Rafa que nos llamaron de Ferrol?

Sí, lo del accidente de Diego Neira.

Tuvo que romper la puerta de la casa de Valverde para poder entrar

con la pierna ortopédica, creo que lo tenemos localizado.

¿Pierna ortopédica? ¿No es cojo?

¿No tuvo un accidente? Pero en una mano.

Se cortó varios dedos con una sierra, era carpintero. Construía barcos

de madera y cosas así. Barcos.

Preparad una unidad, nos vamos a casa de Valverde.

(Sirena)

Rafa.

(Claxon)

Diego Neira.

Hemos estado en Aguiño, venimos a buscarte.

Deja eso en el suelo, Diego.

¿Tú eres tonto o qué? ¿No has oído al inspector? Venga, deja eso.

Me cago en... Ven aquí. Rafa.

¡Rafa! Ven aquí, coño.

¡Ven aquí! Para qué corres, ¿eh?

¿Para qué corres? ¿Eh?

¿Es el hijo de aquella chica? Sí.

¿Pero por qué ha venido a por mí? Yo no hice nada.

No hacer nada no basta. ¿Y qué quería?

¿Que acabase en el fondo del mar como el capitán Sousa?

¿Quiere acompañarnos a comisaría y nos cuenta lo que sabe?

Cuando quiera.

Llegamos a puerto y nos pusimos a cenar en el puente,

como otras veces.

Arias estaba borracho cuando apareció aquella mujer.

Mira, mira. Mira que peixe, mira que peixe. Terra á vista!

Guapa! Estou buscando unha coma ti!

Saca de ahí, ti.

Los dos se marcharon con ella

y el capitán Sousa y yo nos echamos a dormir.

No sabría decir cuánto tiempo pasó hasta que regresaron, solo...

Recuerdo que me desperté con los golpes de las olas.

Luego accedí al puente y...

Y ya está. Arias.

Iba al timón, a sus pies estaba el capitán Sousa.

Malherido.

Tenía sangre en la cabeza.

Unos minutos después puso rumbo a las rocas. Nos pusimos el chaleco.

Y muy poco antes de estrellarnos nos lanzamos al agua.

¿Qué pasó con la chica?

Había un bulto en cubierta envuelto en una manta.

A una voz de Arias, El Rubio lo enrolló en una cadena.

Y lo tiró por la borda.

Muchas gracias. Eso es todo.

¿Crees que mantendrá su declaración cuando Arias esté delante?

No sé, le tiene pánico.

¿Qué opinas del chico?

Se niega a hablar, parece en shock.

Solo ha dicho que él no mató al Rubio.

¿Y tú le crees?

No.

Ay, si a mí me dejaran, si ibas a hablar tú o no...

Sabemos lo de tu madre.

Sabemos que no te abandonó.

Acabamos de tomar declaración a Marcos Valverde.

Nos ha contado todo lo que pasó en Aguiño aquella noche.

¿Fue él?

Arias.

¿Dónde está?

¿Lo van a atrapar? Eso espero.

¿Y qué hicieron con mi madre?

Tu madre está en el mar.

Cerca de Aguiño.

¿La van a buscar?

Solo puedo prometerte que haré lo que pueda.

¿Va a sacarme de aquí?

¿Vas a contarme lo que le pasó a Castelo?

No sé qué le pasó.

Yo no tengo nada que ver en la muerte de El Rubio.

¿Y con las pintadas tampoco? Sí, las pintadas sí que las hice.

Ah. Para que confesase.

Quería encontrar al hombre que mató a mi madre.

¿Y qué ibas a hacer con él?

Quería preguntarle por qué.

Bien. Me pongo en tu lugar.

Y entiendo que quieras matarlos. ¿En mi lugar?

La juez te creerá si declaras que le presionaste un poco

para que te diera el par de nombres, pero que resbaló tratando de huir.

Tú ya no pudiste hacer nada, en poco tiempo estarás en la calle.

Diego, estoy intentando ofrecerte una salida.

Usted no me ofrece una salida.

Usted quiere que me declare culpable de una muerte.

Yo no he matado a nadie.

Gracias.

(Música)

(RADIO) "En Vigo, no xulgado de instrución número oito, decretouse

este venres prisión incondicional e sen fianza para Diego Neira, de 26

anos, acusado da morte de Justo Castelo, o mariñeiro cuxo cadáver

foi atopado nunha praia de Panxón hai dúas semanas.

A noticia da detención de Neira, que traballa como carpinteiro naval

nesa localidade pontevedresa, produciu consternación e sorpresa

entre os veciños que sempre entenderon a morte do mariñeiro

como un suicidio".

(TV) "Segundo puido saber a Televisión de Galicia, a vinganza

sería o móbil do crime que estaría relacionado coa desaparición da nai

do acusado, ocorrida hai 14 anos en Aguiño.

Novas probas apuntarían a que a muller, en localización descoñecida

dende outubro de 2001, puido ser asasinada na mesma noite

da desaparición dos membros do Xurelo, o pesqueiro no que traballaba

o agora...

En Escocia prosegue a busca de José Arias. Os feitos polos que se busca,

remóntanse a outubro de 2001, cando coa colaboración doutro mariñeiro,

matou a Rebeca Neira, desaparecida dende entón e cuxo cadáver puideron

botar ó mar".

Han detenido a Arias en Escocia. ¿Le han tomado declaración?

Admite que estaba muy borracho, pero lo único que recuerda

es lo fría estaba el agua. ¿Cuándo lo trasladan?

No lo sé. Pronto, supongo.

Quería decirle que me voy a coger un par de días de descanso.

Me parece bien. Y usted también debería descansar.

Y abrir la ventana.

(Música)

Para arriba. Eso es, muy bien.

(Música)

¿De dónde sacaste esa brida?

Me mandaron unas muestras de la asociación de... De bodegueros.

¿A todos los bodegueros os mandaron bridas como esta?

Sí, ¿por qué?

Llévame a Vigo. ¿Ahora?

¡Sí, ahora!

Les agradezco mucho lo que han hecho por mi marido. Si no llega a ser

por ustedes, a saber lo que habría pasado, ¿verdad? Ahí está.

-Ya sé que atraparon a Arias. Sí, en Escocia.

Enhorabuena, inspector, hoy no se van a marchar ustedes de aquí

sin una caja de mi mejor vino.

Su mujer dice que tiene usted el don de conseguir lo que se propone.

Y es verdad. Pero seguro que no sabe

que una joven llamada Rebeca Neira se le resistió a usted.

¿Cómo dice? Y supongo que tampoco sabe

que el capitán Sousa también se enfrentó a usted porque no quería

zarpar en una noche de tormenta. Los dos lo pagaron con la vida.

Eso seguro que no se lo ha contado a su mujer, ¿verdad?

Imagino que tendrá alguna explicación para mantener lo que está insinuando.

Sí, tengo el testimonio de Arias. De Arias...

Así que ahora Arias ha decidido acusarme, precisamente él

que se esfumó después del naufragio y al que ahora le ha faltado tiempo

para salir huyendo de ese chico. Arias estaba huyendo de usted.

¿De mí? Un hombre como Arias huyendo de alguien como yo.

Arias solo es fuerte por fuera. No movería un dedo contra usted

sabiendo como sabe que es capaz de cualquier cosa

cuando algo se interpone en su camino. Otra cosa distinta

es Castelo. Castelo sí le había perdido el miedo.

Pero quería dormir tranquilo. Pero vamos a ver, cómo se atreve

usted a venir... Cómo se atreven ustedes a venir a mi casa

y acusarme de algo así ¡sin una sola prueba!

Tranquilo, ¿eh? Tranquilo. No me toques.

Tenemos la llave de tubo con la que golpeó a Castelo,

que ni siquiera se preocupó de tirarla al mar.

Claro, ¿quién iba a investigar el suicidio de un pobre desgraciado?

Mi coche está aquí, ¿por qué no lo comprueba ahora mismo

y nos dejamos de una vez de perder el tiempo?

Sí, sí, lo vamos a comprobar todo. Pero dígame una cosa.

¿Estuvo aquí el sábado por la tarde Justo Castelo? ¿Aquí en su casa?

Puede que pasara a ofrecerle a mi mujer algo de marisco.

A veces le compraba directamente a él. Lo único que sé es

que el domingo lo vieron en su barco,

y yo ese domingo estuve en mi bodega desde primera hora.

Puede usted hablar con quien quiera.

Si es de su bodega debería contestar.

Probablemente quieran avisarle de que unos compañeros nuestros

están allí con una orden de registro.

Ya le dije que lo íbamos a comprobar todo.

Todo.

¿Cómo no nos dimos cuenta de que un constructor no necesitaba

un carpintero de barcos para arreglar la puerta de su casa?

Tiene gracia, ¿eh? Nosotros vinimos a protegerle a usted

y salvamos a ese desgraciado de acabar como su madre, en el mar.

(Teléfono)

¿Sí?

De su bodega.

Tenemos el coche, inspector. Y falta la llave de tubo.

En el maletero están el traje de aguas y las bridas.

Muy bien.

Está todo.

(Música)

Hoy no sale a pescar, ¿eh? No, hasta que suba la marea no.

Ya me dijeron que estuvo esta mañana en el juzgado.

Casi dos horas.

Me dieron su recado y se lo agradezco, pero no...

No hacía falta que se disculpara. Yo creo que sí.

Como el pobre del Rubio, a eso vino él a mi casa la noche antes

de que ese cabrón lo liquidara. A disculparse, a desahogarse.

Además de las pintadas en el barco recibía llamadas casi todos los días

a cualquier hora y... No podía más. Me dijo que iba a hablar aunque...

Aunque al hacerlo pudiera acabar preso, iba a hablar.

¿La mataron entre los dos?

No, Valverde solo.

Esperta! Ven comigo, ven comigo. Sae! Veña, vamos, á présa.

El Rubio ya llevaba un buen rato durmiendo en el barco cuando vino

ese cabrón a despertarlo.

Y lo convenció para que le ayudara a limpiar la casa.

(Música)

Rubio.

Pero al barco sí la llevaron juntos.

Valverde golpeó a Sousa para poder zarpar, puso rumbo a las rocas

y el resto ya lo sabe usted.

¿Y usted por qué se marchó?

Valverde me amenazó desde el principio con cargarme

lo de esa chica si alguna vez hablaba. Yo ya había tenido

mis problemas con la justicia.

¿A quién de los dos iban a creer?

¿Va a marchar otra vez? No, me quedaré por aquí.

Hasta que suba la marea.

Hasta que suba la marea. Sí, señor.

Hasta que suba la marea.

(Música créditos)

Somos cine - La playa de los ahogados - Ver ahora

Caníbal

Una de las múltiples nominaciones de Antonio de la Torres a la mejor interpretación masculina en los Goya ha sido por su personaje en Caníbal, una película que también estuvo nominada a mejor película y se llevó el premio a mejor fotografía. 

Carlos es el sastre más prestigioso de Granada, pero también un asesino en la sombra. No tiene remordimiento, ni culpa; hasta que Nina aparece en su vida. Por ella, conoce la verdadera naturaleza de sus actos y surge, por primera vez, el amor.Carlos es el mal, inconsciente de sí mismo. Nina la inocencia.Y Caníbal la historia de amor de un demonio.

No recomendado para menores de 16 años Somos Cine - Caníbal - Ver ahora
Transcripción completa

(La puerta del coche se cierra)

(La puerta del coche se cierra)

(La puerta del coche se cierra)

(ARRANCAN EL COCHE)

(Un vehículo se acerca)

(RESPIRA ALIVIADO)

(Un coche se aproxima raudo)

(GRITA Y BLASFEMA EN FRANCÉS)

(Impacto del vehículo)

(La puerta del coche se cierra)

(Alguien tose)

¡Ah!

-¡Ah!

(Sollozos de la chica)

(Lamentos de la chica)

(Golpe seco)

(Golpe seco)

¡Ah!

(GEMIDOS DE ESFUERZO)

(Se abre una puerta del vehículo)

(Se cierra una puerta del coche)

(Se abre una puerta del vehículo)

(Tormenta)

(Golpe seco)

(Golpe seco)

(Golpe seco)

(Viento)

(Fuerte ventisca)

(Campanadas de la Catedral)

Buenos días.

-Buenos días. Buenos días.

(RADIO) "Antes Juan Carlos Montes López Mañas y Manuel de las Casas.

Enrique Torres lidera un prestigioso bufete de abogados en Granada,

es un hombre polifacético.

Está plenamente integrado en la ciudad, ha sido presidente

de la federación de caseteros del Corpus.

Así mismo está muy introducido en el mundo del caballo".

(Música de cámara por la radio)

Ay, espere, por favor.

Gracias.

(SUSPIRA ALIVIADA)

Hola. Buenas noches.

¿Necesita ayuda?

Gracias.

Me llamo Alexandra.

Carlos, soy el vecino de abajo.

Gracias. No hay de qué.

(Melodía de teléfono móvil)

(HABLA EN SU IDIOMA)

(Se cierra la puerta de Alexandra)

(Se oye hablar a Alexandra)

(Se oye a Alexandra discutir)

(HABLA EN SU IDIOMA)

(Se oye saltar el aceite)

(RADIO) "Seguiremos hoy con cielos despejados

y vientos flojos y variables, las temperaturas en ligero ascenso

hasta alcanzar una máxima de 10 grados.

Ahora mismo tenemos dos grados en Granada capital.

En cuanto al tráfico; en este momento se transita sin incidencias

por toda la provincia, según informa la DGT.

En la capital, solo en Severo Ochoa y en Recogida

la circulación es más irregular".

¡Qué pasa contigo! (DISCUTEN EN SU IDIOMA)

(RADIO) "...por eso me gustó y mucho, estar hace unos días

en el Parque de las Ciencias de Granada, donde experimentamos,

nos sorprendimos, disfrutamos y aprendimos.

Conocimos un dinosaurio llamado Tiranosaurios Rex,

que protagoniza una sorprendente exposición.

También hemos aprendido con la lectura de un libro titulado..."

(Campanadas de la iglesia)

(Se abre una puerta) Son cincuenta.

Gracias. Hasta luego. -Encantado, hasta luego.

(Pasos que bajan)

-Buenas noches. Buenas noches.

(Música de violines)

(Folklore eslavo)

(RADIO) "...de Johann Christian Bach. Escuchamos el primer movimiento:

'Allegro moderato' Con ella les dejo y luego hablamos".

(Música de cuerda)

(Llaman a la campana de la puerta)

Hola. Buenos días.

Qué lugar tan bonito tienes aquí.

Gracias.

(APAGA LA RADIO)

En mi país casi no quedan sastrerías.

¿Qué es?

Lana.

Ah.

No lo parece.

Es pura lana.

Pero si estás acostumbrada al Prêt-à-porter no la reconoces.

¿Qué es el Prêt-à-porter?

Los trajes de fábrica.

Lo dices como si eso fuera malo.

¿Y no lo es?

Son más baratos, ¿no?

Y duran menos.

Un traje hecho a mano es para toda la vida.

¿Cómo se llama esto?

Acerico.

Escucha.

He traído unos anuncios por si se los quieres pasar a tus clientes.

Son ofertas para masajes.

Si me puedes ayudar.

¿Shiatsu? (ASIENTE)

¿Thai?

Cuestan 60 euros.

Pero, por supuesto, como la mejor publicidad es el boca a boca

estás invitado a probarlo cuando tú quieras.

No soy muy de masajes.

Mucha gente dice eso.

Pero después le encanta.

(Vibración del teléfono móvil)

(Melodía de teléfono móvil)

Perdón.

Hola.

(HABLA EN SU IDIOMA)

Y...

¿Me vas a ayudar?

Deja un par de ellos a ver qué puedo hacer.

La verdad es que no conozco a nadie aquí y...

Necesito sacar un poco de dinero.

Claro.

Lo de la invitación... va en serio.

Como somos vecinos cuando tú quieras.

Lo pensaré.

Buenos días. Adiós.

-Buenos días. Hombre, buenos días, don Gabriel.

-¿Se marchaba?

Iba a hacer un recado, pero pase, pase.

¿Qué tal?

Pase por favor.

¿Qué tal la familia?

-Bien, gracias.

¿Me permite el abrigo?

-¿Y esto?

Una vecina...

Me la acaba de dejar.

-¿Y piensa usted probarlo?

Esas cosas no se prueban con las vecinas.

-Tiene usted razón.

Que quería darle las gracias por la confianza

que me ha dado con la cofradía. -No tiene por qué hacerlo.

Es usted el mejor.

Puede usted pasar.

(Se oye hablar a Alexandra)

(Se oye hablar a Alexandra)

(Música de cámara)

(Suena el teléfono)

Sí.

¿Cómo estás?

-Como siempre.

-¿Lo traes todo?

Creo que sí.

(Se oye discutir a Alexandra)

(Se oye discutir a Alexandra)

(Se oye discutir a Alexandra)

(Un golpe)

(Un golpe fuerte)

(Se oye discutir a Alexandra)

(DISCUTEN)

(Se oyen golpes)

(Portazo)

(Alguien baja las escaleras)

(Llaman al timbre de la puerta)

(Llaman al timbre de la puerta)

(Golpean la puerta)

¿Quién es?

Soy yo.

Necesito tu ayuda.

Por favor.

Acabo de tener una bronca en mi casa y quiero llamar a la policía.

Necesito un testigo.

Sólo tienes que decir lo que has visto.

Yo no he visto nada. ¿Tampoco lo has oído?

¿Por qué tengo que ir?

Por favor, ayúdame.

Lo siento, no quiero problemas.

Será sólo un minuto.

Llamamos a la policía y...

¿Dónde tienes el teléfono?

¿No me estás escuchando?

Lo siento.

Necesito beber algo.

¿Puedes darme un vaso de agua?

Un vaso de agua y te vas. Sí.

Que sea fría, por favor.

Si tuvieras una cerveza... ¿Qué haces?

Cierra la nevera.

Sólo tienes carne.

¿Por qué sólo tienes carne?

Cierra la nevera.

Gracias.

Ya te lo has bebido, ahora vete, por favor.

¿Crees que no me he dado cuenta?

Eres uno de esos tíos que sólo le gusta mirar.

Vete, no quiero problemas.

Todo el mundo quiere problemas.

Pero muy bien, si no me puedes ayudar...

Me voy.

¡Espera!

(CIERRA LA PUERTA)

Si quieres te acompaño a comisaría.

Es mejor ir en persona que llamar por teléfono.

Ay, ¿por qué has tardado tanto?

Me quedé helada.

(Bullicio y gentío)

(Se oyen varios instrumentos)

(TOCAN LOS TAMBORES)

(TOCAN UNA MARCHA PROCESIONAL)

-Es este.

¿Puede hacerlo?

Creo que sí.

-Puede venir a verlo las veces que quiera, tomar medidas,

hacer fotos, pero eso sí, no puede salir de aquí.

Me lo dijo don Gabriel.

-Es una pieza muy valiosa

y como comprenderá si la sacamos se puede estropear.

-74.

80.

¿Y por qué quieren que lo hagas tú?

Porque sé hacerlo.

-Eso no puede ser.

¿Por qué? -Porque es una cosa sagrada.

Sólo es un manto, Aurora.

-Tu padre no lo hubiera hecho.

Hazme caso.

Dile que se busquen otro sastre.

Mi padre se hubiera sentido orgulloso.

-Te equivocas.

22.

Mira, al final vas a tener razón.

Me voy a tener que buscar otro trabajo.

Y una buena mujer.

Así no tengo que venir ajugar al bingo contigo.

Tú nunca vas a encontrar a una mujer.

-78.

Tú qué sabes.

40.

(RADIO) "...los vecinos están indignados y el ayuntamiento

ha contactado con el Instituto de Patrimonio para intentar

una reconstrucción que parece difícil.

La pequeña imagen de la Virgen de los Remedios visitaba diariamente

las casas de Hiznayor,

especialmente en las que había enfermos o convalecientes.

Fue robada de un domicilio por un grupo de personas

con el engaño de pedir un vaso de agua.

Sus restos se encuentran ahora en el cuartel de la Guardia Civil,

donde la Policía Científica intenta localizar huellas.

La imagen, de unos 30 centímetros, y, según la hermandad,

con unos 100 años de antigüedad va en una urna de madera y cristal

y contenía más de 2000 euros en donaciones de oro.

Es costumbre que de las custodia de 'la Virgen Chica'..."

(Llaman al timbre de la puerta)

Hola, buenos días.

Buenos días.

Siento molestarle con esto...

Es que no sé nada de mi hermana desde ayer.

Es su vecina del tercero, se llama Alexandra.

Y quería preguntarle si usted la ha visto o hablado con ella.

¿Yo? Sí.

¿Y por qué yo?

Hace dos noches discutimos.

Tuvimos una bronca en su casa, quizás nos oyó.

Y Alexandra se marchó.

Y no he vuelto a saber nada de ella.

Sí, ¿pero eso qué tiene que ver conmigo?

Nada, es que...

Le estoy preguntando a todos los vecinos

por si alguien la ha visto.

Yo no sé nada, lo siento

Seguro que aparece.

Estará con algún amigo.

No, es que Alexandra no conoce a nadie aquí.

Siento no poder ayudarla.

Gracias.

Perdón que le haya molestado.

Perdone un momento.

¿Puede venir?

Sí. Pase.

Tengo un amigo que trabaja en comisaría.

¿Un amigo?

Si su hermana no aparece puedo hablar con él.

¿Podría llamarlo?

Claro. ¿Ahora?

Hola, Antonio, soy Carlos, de la Sastrería.

Te llamo porque estoy con una amiga que le ha desaparecido la hermana.

Por favor, si eres tan amable, cuando escuches este mensaje,

llámanos y nos comentas cómo nos puedes ayudar

o qué podemos hacer. Gracias.

Debe estar de servicio.

Gracias, no quiero molestarle más. No es ninguna molestia.

¿Quieres tomar una taza de té? No, mejor me voy.

Te sentará bien, lo tenía ya listo.

Cuando has llamado estaba preparando el desayuno.

¿Cómo lo quieres, con azúcar, con sacarina...?

Oh... con nada.

Gracias.

¿De dónde sois?

(CARRASPEA) Rumanía.

Es un idioma bonito.

Yo a veces escucho hablar a tu hermana.

Pero muchas veces parecía enfadada cuando hablaba por teléfono.

Creo que estaría hablando conmigo.

Alexandra es... un poco especial.

Va por la vida de otra forma.

¿Dónde aprendiste español?

En Zaragoza.

Nos contrataron allí en un balneario.

¿Vives allí? (ASIENTE)

¿Cuánto tiempo lleváis en España?

Eh... Un año y medio, por ahí.

¿Y estás segura de que no tienen ningún amigo en Granada?

No sé.

En cuanto me llame te aviso.

Gracias. No hay de qué.

(Se cierra la puerta)

(Llaman a un portero automático)

(LLAMA POR EL PORTERO AUTOMÁTICO)

-Buenas noches. Buenas noches.

(GOLPEA LA PUERTA)

(GOLPEA Y PULSA EL TIMBRE)

(PULSA EL TIMBRE)

(RADIO) "...y seguramente esta sea la ciudad más pintarrajeada de España.

Es un récord deprimente. La costra grafitera se extiende

como una plaga por el corazón histórico y turístico de la villa.

A excepción de La Alhambra, cuyas medidas de seguridad

impiden los ataques de estos gamberros, que se creen artistas,

no hay ningún terreno sagrado para los delincuentes del aerosol.

Al Albaicín de nada le sirve ser Patrimonio de la Humanidad,

que es el máximo nivel de protección posible.

El caso de la Puerta Monaita...".

(Se oye un taladro)

(Se oye un taladro)

(Se oye el taladro)

Buenas tardes, Dori. -Hola, Carlos.

Hola.

(Se oye el taladro) Hola.

-Ya está. ¿Cuánto es?

-80 euros.

Aquí tiene. -Gracias.

Buenas tardes. Hola. Adiós.

Pensé que quizás le haya pasado algo.

¿Quieres que te acompañe?

Por favor.

Si necesitas algo más. Gracias.

(Música tradicional rumana)

(Música tradicional rumana)

(Llaman al timbre de la puerta)

Buenos días. Hola.

¿Has podido hablar con tu amigo?

Está de viaje, he hablado con su mujer.

No volverá hasta dentro de tres semanas.

Vaya... En cuanto vuelva seguro que llama.

Es que no puedo esperar tanto.

Lo siento.

¿Quieres pasar?

No, no quiero seguir molestando. No, no es ninguna molestia.

Estaba preparando el desayuno, ¿has desayunado?

No tienes hambre.

¿Puedo preguntarte una cosa?

Me contaste... que estuviste discutiendo con tu hermana.

¿Por qué?

Cuando...

Alexandra se marchó de Zaragoza...

Se llevó un dinero que no era suyo.

Lo habíamos ahorrado para que nuestros padres

pudieran comprar un piso.

Y nosotras teníamos que enviarle tres mil euros.

Pero...

Àlex discutió con ellos.

Decía que era su dinero, que lo había ganado ella...

Cogió el dinero y se marchó.

Hace un par de días había un hombre tocando en su puerta.

¿Cómo era?

Fuerte,

un poco más alto que yo

y joven, pero con el pelo canoso.

Es Bogdan. ¿Cómo?

Se llama así.

Se llama Bogdan.

¿Qué es, su amigo?

Novio.

Pues igual está con él, si no quiere verte.

¿Cómo sabes que no quiere verme?

Por lo del dinero.

Quizá está huyendo de ti, espero a que te vayas.

Sí.

Sí, puede ser. ¿Por qué no te vuelves a Zaragoza?

Yo tengo tu teléfono, en cuanto aparezca te llamo.

Es que no puedo.

Necesito encontrarla y...

Necesito el dinero.

Tendré que ir a la policía.

¿Qué le vas a decir?

La verdad, que salió de la casa y desapareció.

¿Quieres que te acompañe?

Esta mañana no tengo mucho trabajo en la sastrería.

¿Harías eso por mí?

Claro.

(Se oye un pitido de "Su turno")

No tenía que haber venido.

¿Qué te han dicho? Que...

Como una discusión y ella se marchó por su voluntad

van a esperar unos días.

¿Qué pasa si tus padres no reciben el dinero?

Perderán el piso.

Yo te lo doy.

¿Qué?

Los 3000 euros que necesitas, puedo dártelos. Te lo digo en serio.

No tengo ni idea cuándo podría devolvértelos.

No tienes que devolverlos.

¿Me vas a regalar 3000 euros?

Para que ayudes a tus padres y puedas volver a Zaragoza.

¿De verdadme dejarías ese dinero?

Mañana mismo.

Dime la verdad, ¿qué quieres?

Nada. Todo el mundo quiere algo.

Ayudar.

¿Y qué ganas tú con ayudarme?

¿Por qué tengo que ganar algo?

Porque sino no lo harías.

¿Crees que la gente funciona así?

El mundo funciona así.

Yo no.

-Que no puede ser, señorita, lo que usted tiene aquí no puede ser.

Si lo hace fura no pasa nada, nadie se molesta.

Aquí no tenemos que aguantar

este tránsito de... desconocidos...

¿Por qué se pone así? -¿Me deja hablar, por favor?

Al próximo cliente que vea entrar llamo a la policía y punto.

¿Qué pasa? -Hola, Carlos.

Nada, le estaba explicando a la señorita que si quiere hacer

sus cositas que las haga en otra parte, que aquí no.

Te estás equivocando.

-Perdona.

Te estás equivocando de persona, ella es su hermana y está de visita.

-Le estoy diciendo que no estamos... Ya lo has dicho.

(Portazo) Lo siento.

Tú no tienes culpa de nada.

¿Quieres entrar? No, gracias, tengo prisa.

Te he traído el dinero.

Carlos...

No quiero que te sientas obligado. No me siento obligado.

Adiós. Gracias.

(Pasos de Carlos bajando)

(Se oyen rezos)

-Este hilo ya no existe.

Podemos doblarlo.

-Ya veremos si encontramos agujas.

(Campanadas de la iglesia)

(Música clásica)

(Llaman a la puerta)

Hola. Hola.

Mis padres han recibido el dinero.

Y... quiero invitarte a cenar para agradecértelo.

Es de mi hermana.

Muchas gracias, pero no creo que haga falta.

¿Por qué?

Porque no me debes nada.

Y... ¿si yo quiero agradecértelo?

Prefiero que no, gracias.

¿Por qué dices eso?

Me haces un favor enorme y ni siquiera quieres

que te invite a cenar.

No me apetece ir a ningún restaurante, eso es todo.

Pues podemos hacer otra cosa.

No insistas, por favor.

¿Por qué me has dado el dinero, Carlos?

Ya te lo dije, para ayudarte.

Para que te puedas volver a Zaragoza.

Alexandra está detrás de todo esto, ¿no?

Quiere quitarme del medio y te está utilizando.

¿Sabes dónde está?

¿Has hablado con ella?

Nina, eso es una tontería.

Hay algo que

no entiendo.

¿El qué?

Mi hermana es capaz de hacer cualquier locura, pero...

No sé, ahora es distinto.

Lo siento aquí.

Seguro que está con su novio esperando que te marches

..y riéndose de todos esto. (SONRÍE)

Quizás tengas razón.

Pero no quiero seguir hablando de ella.

¿Tú tienes hermanos?

No.

¿Y tus padres...?

Murieron.

¿Y no tienes más familia?

No.

¿Y novia?

¿Novia?

Sí. No he tenido.

Nunca.

He tenido mis cosas, pero novia, novia, no.

¿Por qué?

Me gusta vivir solo.

Te gusta estar solo.

Estoy acostumbrado.

¿Y cómo se acostumbra uno a estar solo?

Leo mucho,

escucho la radio.

Me gusta micho mi trabajo.

Pero, por la noche,

en el momento de meterte en la cama...

¿No piensas cómo sería si hubiera alguien contigo?

Nina...

No querer aprender a estar solo es puro miedo.

(SONRÍE)

Eso no es verdad.

Carlos.

¿A ti te gustan las chicas?

Me gustan las chicas.

Nina, yo no busco acostarme contigo, si piensas que...

No, no, no pienso esto.

Todo lo que estás haciendo por mí

es muy importante.

Y... no quiero que me entiendas mal.

No es sólo por el dinero.

Yo también quiero hacer algo por ti.

¿Me dejarías?

Claro.

Tienes una toalla aquí si tienes frío, para taparte.

Y..

Quítate la ropa y túmbate.

Vuelvo en un minuto.

¿Qué pasa?

Carlos.

(HABLAN EN INGLÉS)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(RÍEN)

(GRITA)

(Risas)

(GRITA EN SU IDIOMA)

(GRITA EN INGLÉS)

(LLORA)

(LLORA)

(LLORA)

(GRITA)

(LLORA)

(LLORA)

(GRITA)

(GRITA)

(LLORA)

(GRITA)

(LLORA)

(GRITA)

(Llaman a la puerta)

(ABRE LA PUERTA)

Hola.

Quería verte. Pasa.

(Se cierra la puerta)

¿Qué ocurre?

Fui a la comisaría...

Y... han encontrado una chica muerta

que tiene la misma edad que mi hermana.

Y...

Quieren que la identifique.

¿Te importaría venir conmigo?

(Se abre una puerta)

-Sólo va a ver el rostro, si quiere ver otra zona,

un tatuaje o un lunar dígamelo.

Tómese su tiempo, el cuerpo ha estado más de 48 horas en el agua.

Dígame cuando esté lista.

Cuando usted quiera.

(ACCIONA UN TIMBRE)

(Se abre una puerta)

No es mi hermana.

No es Alexandra.

-Bien, gracias.

Gracias.

Hasta mañana.

Carlos.

La otra noche cuando

estábamos en la casa. Siento haberme marchado así.

¿Qué pasó?

No lo sé.

¿Te ocurre algo conmigo?

No.

Tú dices que...

Que nunca has tenido una novia seria.

Pero yo creo que no es verdad.

¿Eso crees?

Estoy segura.

Y quien quiera que haya sido te hizo mucho daño.

Hasta mañana.

-Tomad y comed todos de él

porque esto es mi cuerpo

que será entregado por vosotros.

Del mismo modo

acabada la cena tomó el cáliz

y dándote gracias de nuevo lo pasó a sus discípulos diciendo:

Tomad y bebed todos de él

porque este es el cáliz de mi sangre,

sangre de la alianza nueva y eterna,

que será derramada por vosotros y por todos los hombres

para el perdón de los pecados.

Haced esto en conmemoración mía.

Me voy a ir unos días fuera.

-¿Por qué me lo cuentas?

¿Para qué va a ser? Para que lo sepas.

-Otras veces desapareces y no me lo dices.

Ahora te lo digo.

-¿Te pasa algo?

No.

-¿Seguro?

¿Por qué dijiste el otro día que nunca podría estar con una mujer?

-Porque es verdad.

La gente cambia.

-La gente es lo que es.

Menos mal que no eres mi madre.

(Alguien discute en otro idioma)

(Gritos en rumano)

(Una puerta se cierra)

(Alguien baja las escaleras)

¡Nina!

¡Nina!

(LLORA)

¿Qué ha pasado?

(LLORA)

¿Estás bien?

(LLORA)

Ha sido Bogdan.

Se enteró de que envié los 3000 euros a mis padres.

Dice que yo maté a mi hermana para quedarme con el dinero.

Y quería obligarme a confesarlo.

Se puso como una fiera

al ver que vivo aquí ahora.

Quiere hablar con la policía también.

Pero yo no he hecho nada.

Te juro que yo no he hecho nada.

(RAPEA)

(Campanada de la iglesia)

(Campanada de la iglesia)

(Campanada de la iglesia)

(Llaman al timbre de la puerta)

(Llaman al timbre de la puerta)

(Llaman a la puerta)

(Llaman al timbre de la puerta)

(Unos pasos se alejan)

¿Cómo estás?

¿Has dormido aquí?

En el sofá.

Gracias por quedarte.

Nina, he estado pensando...

Quizás Bogdan vuelva a aparecer.

Sería mejor que te quedaras en mi casa hasta que todo se calme.

Estarás más segura.

Toma.

El número de la sastrería por si me quieres llamar.

Tú puedes dormir en la habitación, yo lo haré en el sofá.

Te he dejado unas toallas sobre la cama por si te quieres duchar.

El agua caliente está conectada.

No le abras a nadie.

¿Me lo prometes?

Sí.

(CIERRA LA PUERTA)

(RADIO) "...preparar tapas específicas para esta edición.

En la que los ciudadanos con una especie de pasaporte..."

(Un coche se acerca y se detiene)

"...premiar al mejor de los platos ofrecidos.

El comercio granadino cerró el pasado año con un descenso

en ventas cercano al 40%, son los datos...".

(Llaman a un timbre)

(Llaman a un timbre)

(Golpean la puerta)

(Agua de la ducha)

(NINA TARAREA)

(Agua de la ducha)

Hola. Hola.

He hecho la cena.

Me apetecía cocinarte.

He bajado para comprar algo, no tenías de nada.

He hecho pasta.

¿No te gusta?

Está muy bien.

No, no te gusta, se te nota.

No, de verdad, no es eso.

¿Y qué es?

Estoy cansado.

Carlos, ¿a ti te gusta Alexandra?

¿De qué estás hablando?

Tenías un papel de ella en tu estudio...

Un anuncio de masajes.

Luego vi que

desapareció.

Supongo que lo has quitado tú.

Tu hermana empapeló todo el barrio con los anuncios.

¿Y por qué te lo has guardado?

Se me olvidó tirarlo, ¿qué importancia tiene eso ahora?

Si no tiene importancia, ¿por qué lo has quitado?

¿Porque querías que yo no lo viera?

Pensé que no te haría ningún bien verlo.

No soportaría que volviera a ocurrir.

Mi hermana siempre me ha quitado todo.

Tu hermana no va a quitarte nada.

Prefiero que tú me digas la verdad.

Te estoy diciendo la verdad.

Tu hermana no va a quitarte nada.

Nina...

Tengo una cabaña en la sierra.

Es un sitio al que voy de vez en cuando.

No hay mucho que hacer allí.

Pasear.

Dormir.

Pero allí desconecto y me olvido de los problemas.

¿Te gustaría ir?

Si tú quieres.

Podemos salir mañana temprano.

Es muy bonito ver el amanecer allí.

(Se cierra la cancela de entrada)

(Sopla el viento)

(El viento sopla con fuerza)

¡Eco! ¡Eco!

(GRITA)

(RÍE)

Gracias.

Es como un sueño.

(Se oye el viento soplar fuerte)

(Viento sopla con fuerza)

Carlos.

¿Qué haces ahí?

Nada.

Ven a aquí conmigo.

(RESPIRA EXCITADA)

(El viento sopla con fuerza)

(El viento sopla con fuerza)

(El viento sopla con fuerza)

Gracias.

Yo maté a Alexandra.

Maté a tu hermana.

La maté.

Anoche intenté matarte a ti.

(LLORA)

Tú no eres capaz de hacer eso.

Tu hermana no es la primera mujer.

Ya lo he hecho antes.

¿Has hecho qué?

Matar.

Las mato.

Y me las como.

¿Por qué me lo cuentas ahora?

Porque es la verdad.

Nina, tenemos que irnos.

Lo mejor es que cojamos el coche y nos volvamos a Granada.

La policía te está buscando.

Si no apareces van a creer que tú eres la culpable.

Si todo esto es verdad...

¿Por qué no me mataste anoche?

No pude.

No pudiste.

¿Por qué no me matas ahora?

Es muy fácil.

Estamos aquí en medio de la montaña.

No puedo huir.

Nadie se va a enterar.

Y todo se acabará.

Déjalo, por favor. No quiero dejarlo.

Todo lo que me estás diciendo.

¡Esas tonterías sobre las mujeres y la muerte de mi hermana...!

¡Son mentiras!

¿Por qué no me dices la verdad?

Yo deseaba a tu hermana.

Desde que la vi.

Con toda mi alma.

Y por eso la maté.

Como a las otras mujeres.

Contigo no pude.

No puedo.

(Las ruedas derrapan)

(Alguien respira con dificultad)

(Alguien respira con dificultad)

¡Nina!

¡Nina!

¡Nina!

(LLORA)

(LLORA) Nina, mi amor.

(Tambores)

(Tambores)

(Golpe del llamador)

(Golpe del llamador)

(Golpe del llamador)

(CAPATAZ) Ya de frente.

(Música sacra)

Somos Cine - Caníbal - Ver ahora

Mi otro yo

Mi otro yo es una producción hispano-británica dirigida por Isabel Coixet. Como otras películas del catálogo, también está basada en la novela de Cathy MacPhail. 

Fay se extraña mucho cuando la gente empieza a mencionar conversaciones que sabe que no ha mantenido, o juran que le han visto cuando ella sabe que estaba en otro lugar. Y comienzan a pasar cosas más raras. Oye pasos apagados detrás de ella que van al mismo ritmo que los suyos y ve un atisbo de pelo rojo igual que el suyo que desaparece por una esquina. ¿Se lo está imaginando todo?

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - Mi otro yo - Ver ahora
Transcripción completa

(Música dramática)

(Música de tensión)

(Grito)

(OFF) "Siempre has tenido pesadillas,

desde muy pequeña".

"Te despertabas gritando en tu cuna,

como si el mundo se hubiera acabado".

"Pero tu mundo apenas había empezado a acabarse

hasta el verano pasado".

"Hasta entonces habías tenido una infancia perfecta,

ni una sola preocupación".

"Ni una inquietud, nada que pudiera empañarla".

"¿Lo recuerdas?".

"¿Recuerdas cómo te sentías?".

"Mamá y papá tan enamorados,

tú, su adorada hija".

(Risas)

"Hasta aquel momento, en la terraza, cuando todo cambió,

cuando las manos de papá se pusieron a temblar

y dijo a plena luz del día: 'Qué extraño, está oscuro'".

"Aquel fue el final de tu infancia perfecta".

(Música dramática)

(Sirena)

Es esclerosis múltiple.

(OFF) "Es curioso,

el dolor me está haciendo fuerte,

pero a ti te está haciendo débil".

"He esperado tanto tiempo...".

"Pero el momento se acerca,

el momento de mi llegada".

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Gritos)

(Gritos)

"Ya no hay nadie que pueda impedírmelo,

y tú desaparecerás,

y nadie lo sabrá".

(Timbre)

Hola, Fay. Gracias.

Perdón.

Buenas tardes. Buenas tardes.

Vamos, otra vez. Buenas tardes, John.

Buenas tardes, John.

Buenas tardes. Me alegro de veros.

Me encanta que os presentéis tantos

después de las pésimas audiciones, pero claro,

os saltaríais la clase de mates como fuera.

¿Qué? ¿Me equivoco?

Bien, sin más preámbulos.

"Macbeth"...

Drew Fraser.

(Aplausos)

Nuevo vecino.

Gracias.

Dan Jones.

Su sustituto.

Enhorabuena, Dan.

Gus Phillips.

Tú serás Duncan.

Peter Lane, serás Banquo.

Gracias.

Y ahora,

el personaje más importante de la tragedia escocesa.

¿Quién va a ser esa cruel, insidiosa,

y bella reina?

Fay Delussey, únete a nosotros.

Vamos, Fay, ven.

Su sustituta será Monica Meldrum.

Vale, Monica, se te permite sonreír.

Sara Simpson, Lady Macduff.

(Aplausos)

Vas a tener que ensayar con Drew todos los días.

Sabéis que paso. No te hagas la chula, Delussey.

Sabes por qué te han dado el papel, ¿verdad?

Ah... ¿Puro talento?

Y una mierda talento. Le das lástima, nada más.

Te han dado el papel de la pena.

A todo el mundo le das pena porque tu padre se está muriendo.

No le hagas caso a esa fracasada. Sí...

(Música de tensión)

¿Seguro que estás bien? Sí, sí, estoy bien.

¿Lo juras? De verdad.

Bueno, hasta mañana, chicas.

Adiós. Adiós.

Adiós, artista.

(Risas)

Tía buena.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Continúa la música)

(Grito)

Drew, qué susto.

Que cara de horror. No hagas eso.

Perdona.

Bonitas fotos.

Gracias.

Tengo que irme. Llego tarde. Vale.

Adiós.

(Música de tensión)

(Música dramática)

"Un hombre ha sido detenido en relación con el secuestro

y asesinato de una adolescente...". -Ey.

No te he oído entrar.

Hola.

Hay una niebla horrible.

Sí, ¿verdad?

Por eso se retrasará mamá.

Sí, seguro.

¿Qué tal el día?

Me han dado el papel principal en la obra.

Oh, qué bien.

Es estupendo.

Tu madre se alegrará.

"...la causa de la muerte

fue un fuerte golpe en la cabeza

hecho con un objeto contundente". -Oh.

"La víctima...". -Es terrible, ¿verdad?

No era mayor que tú.

Prométeme que tendrás cuidado, cariño.

Papá, no seas paranoico. Solo quiero que estés a salvo.

Bueno...

"...se trataba del hombre que vivía con su tía".

Eh.

Eh.

¿Qué te pasa?

No, no es nada, de verdad.

(Puerta)

Siempre puedes hablar conmigo.

¡No venía el autobús!

De momento no me voy a ir.

He tenido que venir a pie.

Y casi me pierdo.

¿Cómo estáis, cielos?

Pues bien, sí, estoy bien.

¿Fay? Estoy bien.

¿Y qué tal el colegio?

Cuéntaselo a mamá.

Cuéntaselo tú.

(Richard Hawley "You Haunt Me")

# Faces

# in the fog.

# Howl at the moon

# like a dog.

# And you...

# you haunt me.

# Oh, you...

# haunt me. #

(OFF) "No puedes esconderte de tus miedos,

por mucho que lo intentes".

"He esperado tanto tiempo...".

# And you...

# haunt me. #

"Tanto tiempo".

# You haunt me. #

(Móvil)

Buenos días, señora Brennan.

Buenos días, señora Delussey.

Fay. Hola.

¿Va todo bien?

Oh, sí, sí.

Qué maravillosa melena tiene. Oh.

Y pensar que yo tuve un pelo así.

(Ruido)

Oh, no, otra vez.

Siempre se estropea este.

No es de los pares. ¿Puede explicármelo?

Y los instalaron al mismo tiempo. Qué extraño.

Algún día alguien morirá.

Es un peligro.

Hablaré con el vago del propietario.

(Pitido)

No llegues tarde al colegio.

Oh, seguro que llega bien.

Sí, pero ayer hizo bien usando las escaleras.

Sus piernas son jóvenes.

Debe usarlas.

Ayer cogí el ascensor, señora Brennan.

No seas boba, ayer te vi bajando las escaleras.

Estoy segura.

No he usado las escaleras desde que nos mudamos aquí.

Adiós, señora Brennan.

Hasta luego.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

Adiós, cielo.

(Continúa la música)

"Siempre es más seguro ser lo que se mata

que tras esa muerte vivir...".

"Vivir dicha falsa".

Vale. Vale, para.

(CARRASPEA) No pasa nada.

Fay, necesito que te rejales, ¿vale?

Tú, respira hondo.

"Siempre es más seguro se lo que se mata,

que tras esa muerte... vivir dicha falsa".

¿Vale? Prueba otra vez.

"Siempre es más seguro ser lo que se mata,

que tras esa muerte vivir...".

"Dicha falsa".

"Vivir dicha falsa".

Lo siento, no puedo concentrarme.

Me lo sé, pero... (CARRASPEO)

Monica.

Oye, es el primer día de ensayo.

Quiero que seáis conscientes, es el primer día de ensayo.

Nadie va a criticaros, yo no voy a juzgaros

y nadie va a pagar.

Bien.

En la sala de profesores

hay un DVD del "Macbeth" de Roman Polanski.

Francesca Annis hace una gran interpretación.

Échale un vistazo, ¿vale?

¿Puedo ir a buscarlo? Sí.

Y relájate.

Mientras...

ah... sigamos.

Andrew, al escenario, por favor.

(Chirrido de columpio)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Música de tensión)

(Ruido)

(Continúa la música)

(Ruido)

¿Hola?

(Chirrido)

¿Hay alguien aquí?

(Chirrido)

(Chirrido)

(Música de tensión)

¡Que alguien me ayude!

¡Que alguien me ayude!

¿Qué pasa? ¿Por qué gritabas?

Alguien me estaba persiguiendo. ¿Y quién era?

No lo sé. ¿Qué pasa aquí?

¿Quién jugaba con mis luces?

No he tocado sus luces. Alguien me perseguía.

¿Por qué? No lo sé, venía a por mí.

¿Seguro que no ha sido tu imaginación?

No ha sido mi imaginación. Alguien venía detrás de mí.

Vaya numerito, Fay.

¿Qué, el papel principal no es bastante protagonista?

Bueno, venga, ya os habéis divertido bastante.

A casa. Marchaos a casa.

Chicos, vámonos de aquí.

¿Cuándo ha dejado Monica en ensayo?

Salió después de ti. ¿Crees que ha sido ella?

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

Vaya, Lady Macbeth,

sí que te has tomado el método en serio.

Déjame, Drew, no tiene gracia.

Monica Meldrum está totalmente decidida a volverme loca.

Sí, y por lo que parece lo está logrando.

Relájate. Perdona.

¿Te acompaño a casa?

Mi madre viene a recogerme.

(Claxon)

Pues entonces, nos vemos mañana.

Adiós. Adiós.

(Música dramática)

(Ópera)

¿Qué tal el colegio?

¿Cómo ha ido el ensayo?

Oh, genial.

Fue genial. He bordado el papel.

De hecho todo me va bien.

Demasiado bien para ser verdad.

Es como vivir en el paraíso.

(Continúa la música de ópera)

(Música dramática)

(Música suave de piano)

"Estoy aquí".

(Música de tensión)

(Ruido)

¿Quién tiene un cigarrillo para mí?

Permíteme un cigarrillo. -Anda ya.

(Música de tensión)

Supongamos que cinco y menos cuatro...

es igual a cuarenta y uno.

¿Quién sabe decirme el valor de esto?

¿Fay?

Fay Delussey.

Sí. ¿Qué?

Perdón.

Al mismo tiempo Lady Macbeth...

Cuando oyes que se acerca

tu plan empieza a fraguarse.

La mecánica empieza funcionar. Sí.

¿Lo probamos?

Bien.

"Mi querido amor, Duncan viene esta noche".

"¿Y cuándo se va?".

"Mañana, según su intención".

"Nunca verá el sol ese mañana".

Bien. No puedes olvidar...

Un kilo y medio.

No es posible.

Seguro que han manipulado la balanza para que vuelva.

Y no tendría que haberme pintado los labios.

Eso son al menos 30 gramos.

Vamos, he pasado un hambre de muerte toda la semana.

-Ya.

Gracias. Gracias, Mira.

Adiós, Fay. Adiós.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

¿Qué tal, Fay?

¿Lo han arreglado ya?

Creo que sí, acaba de subir.

Yo no me fiaría. Dijeron que tardaría unos días.

Coge este.

Oh, lo siento, muy tarde.

(Llanto de bebé)

Eh, no llores.

Eh, eh, eh. Vamos.

(Llanto)

(Pitido)

(Pitido)

(Ruido)

(Golpe)

(Música de tensión)

(Golpe)

(Golpe)

(Golpe)

Fay. Fay, eres tú.

Sí, señora Brennan, soy yo.

¿Qué eran esos ruidos?

Solo el ascensor.

No habrás subido por el malo, ¿verdad?

No, señora Brennan, he cogido el otro.

Buenas noches, señora Brennan.

Buenas noches.

Fay.

¿Ann? ¿Qué, cariño?

¿Era Fay la que acaba de entrar?

Me preocupa Fay.

Es una adolescente.

Necesita su espacio.

No le des tanta importancia.

¿No habías quedado para verte...

con tus amigas esta noche? Sí.

Pues vete.

Por favor, vete.

No tengo por qué ir.

Puedo quedarme aquí tan a gusto. Por favor, vete.

(Música dramática)

Perdona, no sabía que estabas.

Ya he terminado.

Ya estaba.

¿Vas a salir? Sí.

Sí, con las chicas.

Hay un poco... de lasaña en el horno.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Ladridos)

(Música dramática)

(Continúa la música)

¡Fay!

¡Fay!

¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Sí, sí, estoy bien. ¿Qué hacías? ¿Estás bien?

Sí. Estaba... haciendo deberes.

Vale.

Vale.

Ven a sentarte conmigo.

¡Tienes que poner fin a esto de una vez!

¡Estabas a la vista de todo el mundo!

Adiós, papá. Adiós, cielo.

¿Dónde está mamá?

Se fue a trabajar hace mucho.

Pero si te he oído hablar con ella.

Estaba llorando. Era la radio.

Estaba puesta.

Ah.

Vale. Adiós.

Adiós.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

Hola. Hola.

¿Has estudiado tu texto? Casi todo. ¿Y tú?

Lo mismo. El final del segundo acto es imposible.

Dímelo a mí.

"No hay más que la imagen...".

"Y la daga...".

Espera, para.

Chicos, pero ¿qué es esto?

Fay, tienes que convencer a Macbeth.

Tienes que ser la mano que guíe la espada.

¿Entendéis lo que os digo?

Quiero que lo hagáis una vez más.

Monica, estate atenta.

Fay, desde arriba otra vez.

Buenos días, señora Brennan.

¿Qué?

¿Estás jugando conmigo?

¿Cómo?

Hace un minuto te he visto bajando por las escaleras.

No juegues conmigo.

Esto no es "Luz de gas".

¿Qué es...? Señora Brennan, acabo de salir de mi casa.

Ja.

Puede que sea vieja pero de aquí estoy muy bien.

Así que deja tus jueguecitos tontos para otro.

No sigas.

Espera. ¿Quién eres?

¿Por qué me haces esto?

¿Quién eres? ¿Por qué me haces esto?

(Risas)

¡Basta!

¿La has visto?

¿A quién?

A una chica como yo que salió. No ha salido nadie.

Tienes que haberla visto. Ha tenido que pasar por tu lado.

No ha salido nadie.

Señora, no era a mí a quien ha visto arriba.

Era otra. Claro que eras tú.

Jamás confundiría esa preciosa melena.

(Música de tensión)

¿De qué tienes clase ahora? De ciencias.

¿Qué diablos te has hecho en el pelo?

Oh, Dios mío, Fay. ¿Te has mirado al espejo?

La vi. Bueno, casi la pillo y la veo.

La señora Brennan habló con ella. Pensó que era yo.

¿Has visto a quién? Rebobina y empieza otra vez.

¿Quieres contarnos qué te pasa?

A mí. Alguien que se parece a mí.

Alguien... ¿Qué está pasando, Fay?

Alguien se pasa por mí

y me está volviendo completamente loca.

¿Y por qué iban a hacerlo? Y yo qué sé.

Es una especie de acoso... ¿No pensarás que es Monica?

...por todas partes. Me extraña que Monica pueda...

Fay, al despacho de la directora, por favor.

Fay. Fay, tu pelo. ¿Qué ha pasado?

Fay.

No te parece esto ya bastante difícil,

sin que te comportes como una lunática.

¿De verdad...

crees que es esto lo que necesita tu padre ahora mismo?

Oh, Fay, cuéntame lo que te ocurre.

Tal vez pueda ayudarte.

Hay alguien...

que está haciéndose pasar por mí.

Lo de la señora Brennan y el ascensor,

en el colegio la otra noche,

junto al coche en la calle.

Es como si tuviera a una gemela o algo así.

Sea quien sea es idéntica a mí.

Dios mío...

Mamá, me estás asustando.

Tuviste una gemela.

Una gemela idéntica.

Durante el embarazo surgieron complicaciones y yo...

la perdí.

Pero te tuvimos a ti.

¿Fue enterrada?

Sí.

En la iglesia de Saint Stephen.

Laila.

La llamamos Laila Delussey.

(Música dramática)

# The First Noel,

# the Angels did say.

# Was to certain poor shepherds

# in fields as they lay.

# In fields where they lay

# keeping their sheep.

# On a cold winter's night

# that was so deep.

# Noel, Noel,

# Noel, Noel. #

¡Tachán! Guau.

¿Te gusta?

Estás preciosa.

Te queda muy bien.

Qué mayor te has hecho.

Ven aquí, abrázame.

Solo es un corte de pelo, papá. Ven aquí.

Ven aquí. Ven aquí.

Oh, mi pequeña.

Quiero que... mi niña esté a salvo

y sea fuerte.

Todo irá bien si eres fuerte.

¿Sí?

Y no estés triste por mí.

Te hará débil.

No podré protegerte mucho más tiempo.

Papá, por favor.

Lo siento.

Me habría gustado

que no me hubierais ocultado lo de Laila.

Lo sé. Tu madre me ha contado lo disgustada que estás.

Lo siento.

Ojalá no hubiera muerto, papá.

Ojalá.

Ojalá.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Música de tensión)

Aquí está. Qué guay, Fay.

Cómo mola.

Qué glamuroso. Cambio de look.

Fay... Apenas te reconozco.

Está supercolgado contigo.

No sé yo.

"No es más que la imagen de tu espanto".

"No...".

"No es más que la imagen de tu espanto".

"La imagen de tu espanto...".

(Música dramática)

"La daga aérea que decías que te llevó a Duncan".

"Oh, estos ataques y rachas, impostores de terror,

convendrían a un cuento de viejas contado al amor de la lumbre".

"Oh, deshonra,

¿a qué vienen esas muecas?".

"Al final no ves más que un asiento".

(Música dramática)

¡Que os divirtáis!

Toma, este es el tuyo.

Gracias.

Cuidado, está caliente. Sí, ya.

¿Y qué?

¿Has sabido algo de tu gemela mala?

O sea, tu doble de la que hablabas.

Mierda. ¿Qué?

Mi madre me contó ayer

que tuve una gemela idéntica

que murió antes de que naciera yo.

Lo siento, yo no... No, tranquilo.

Pero se me hace raro y triste.

Ya, supongo.

Mi madre cree que la enfermedad

de mi padre me ha hecho recordar a mi gemela inconscientemente.

Ella cree que un dolor puede desatar otro.

Signifique lo que signifique.

Qué profundo.

Creo que ha leído demasiados libros de autoayuda.

No sé, ahora que lo he sabido...

siento que la echo de menos.

En realidad siempre la he echado de menos.

Solo que nunca he sabido

que era ella a quien echaba de menos.

No me gusta verte triste.

Lo sé.

(Música de tensión)

Odio la niebla. Es tan siniestra.

¿Tienes miedo?

Tranquilo, yo te protegeré.

Gracias, pero no necesito protección.

Vale.

Te has cambiado el pelo.

¿Y qué te parece?

No lo sé, pareces otra persona.

¿Y no te... gusta que parezca otra persona?

No, está bien.

Bueno, tengo que... Sí.

irme ya, así que...

¿Nos vemos mañana?

Ah... Sí, claro.

Genial.

Buenas noches.

(Música de tensión)

Ya he llegado.

¡No! ¡Por favor, no!

¿Papá? Fay...

¿Estás bien? Sí, estoy bien.

¿Qué ha pasado?

Debí quedarme dormido leyendo el libro o algo. No sé".

¿Te encuentras bien? Estoy bien, no te preocupes por mí.

Eso es, levántame.

Casi me provocas un infarto.

Eres muy joven para un infarto.

Toma. Gracias.

Fay...

No deberías mirar eso.

Dios mío. Déjala, Fay.

Fay...

Mi amor...

Fay.

(Música dramática)

Fay...

(Continúa la música)

(Ruido de motor)

Buenos días, Mike. Buenos días, Vincent.

¿Os estáis portando bien? Sí, señor.

Lo dudo.

Hola. Justo la chica que quería... Llego tarde.

Escucha, solo quería decirte

que he robado algunas horas de tus clases de lengua

para los ensayos.

¡Eh!

Ven aquí.

Esta mañana te saludé con la mano en el patio y me ignoraste.

¿Por qué no me saludaste?

¿Qué te pasa?

Esta mañana entré por la puerta de la calle.

No he estado en el patio.

Puede que fuera Monica.

No sé, es que anoche salí y tengo un poco de resaca.

Fallo mío.

Cuídate, Fay.

Miradme, soy Fay,

y voy a hacer lo que sea para llamar la atención.

¡Tú!

Has sido tú desde el principio.

¡Zorra!

¿Crees que puedes causarme esto?

¿Qué haces?

(Grito)

¡Dale fuerte, Fay!

¡Psicópata!

¡Quieta, Fay!

¡Vuelve a meterte conmigo y te juro que te mataré!

¡Por favor!

¡Fay, vamos, cálmate!

Coge la mochila.

Es una psicópata.

Monica Meldrum me está suplantando.

Está haciéndose pasar por mí.

¿Y por qué iba a querer hacer eso?

Porque me han dado el papel principal en la obra y lo quería.

Llegó a decirme que me lo habían dado

porque mi padre se moría.

¿Por qué iba Monica a decir algo...? Porque está loca.

No soy yo.

¿No lo ve? Es lo que ella quiere.

Pues si de verdad trata de suplantarte,

tú ignórala y ya se cansará.

¿Cómo puedo ignorarla?

Esta mañana entró por el patio

y un profesor la confundió conmigo.

A ver, Fay, lo otro no lo sé,

pero Monica no estuvo en el patio haciéndose pasar por ti.

Entró temprano por la puerta de la calle

para el consejo escolar. Yo puedo confirmarlo.

No me queda más remedio que llamar a tus padres.

Al menos de ahora en adelante podrá distinguirnos.

Hago lo que puedo, pero es una zona delicada.

Te va a quedar una buena cicatriz.

Eso espero.

¿Recuerdas cuando veníamos aquí?

Siempre me pedías un globo del Rey León.

Luego lo sujetabas dos minutos y... lo soltabas.

Me gustaba verlo alejarse volando.

Desearía que todo fuera como entonces.

Tú, yo...

tu padre.

Haría lo que fuera por ti, Fay. Lo que fuera.

Lo haría.

De verdad, lo haría. Entonces deja de verte con él.

¿Qué? No lo niegues, por favor.

Por eso tengo el papel principal.

No...

No, pues claro que no.

¿Cómo has podido, mamá?

Yo... Lo siento, de verdad.

No quería que pasara.

¿No me digas que no podrías haberlo evitado?

Estaba pasando una época difícil. ¿No podrías haber esperado?

(Música dramática)

Lo siento.

La vida no es siempre tan sencilla como se desea.

Tan sencilla como uno la haga.

Bien, le pondré fin.

Lo prometo.

(Llaman a la puerta)

Fay. ¿Sí?

Drew está aquí. Ha venido a saludarte.

Oh... ah... Dile que pase.

Hola.

Hola.

Quería... saber si estabas bien.

Oh, sí, bien.

¿Las has hecho tú?

Sí.

Son muy molonas.

¿Esas sois tu gemela y tú?

Qué cosa tan bonita.

¿Te duele?

Ah, no mucho.

Todos creen que estoy loca, ¿verdad?

No. No, qué va.

De hecho se piensan darte el premio a la adolescente menos loca del año.

Ah...

No sé, puede que lo esté.

Ya no sé qué creer.

Resulta que al final no era cosa de Monica.

Me han dicho que estuviste impresionante.

La próxima vez venderemos entradas y nos forraremos.

(Música suave de piano)

(Llanto)

(Continúa la música)

Cuando lleguemos ahí te echo una carrera.

Vale.

¡Corro fatal!

Ella dijo sí y él sí quiero.

Qué mal rollo.

Supongo que era una petición de matrimonio.

¿De verdad? Sí.

Creo que sí. Muy bien. Muy bien, Drew.

"Marjorie y Joe Lodge quemaban el muelle y el mar".

(Música de tensión)

(Cristales)

(Música dramática de piano)

Tranquila.

Tranquila, amor mío.

Mi niña.

Mi amor.

Oh...

Tranquila.

Baskin-Robbins fabricó una vez un helado con sabor a kétchup.

Es repugnante.

Y en Japón hay helados con sabor a gamba.

Y a algas. Horrible.

Horrible.

(Móvil)

Tenemos que estar preparados en cinco minutos.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Continúa la música)

Tranquila.

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Cristales)

(Música de tensión)

Ven.

(Música de tensión)

Pillad una habitación.

La cosa no tiene buena pinta.

Espera, creo que...

(Sirena)

Disculpen.

Creo conocer este coche.

¿Qué pasa, Fay?

¿Puedo ayudarles?

Es el coche de Moffat. ¿Qué?

¿Conocen a John Moffat?

Es nuestro profesor de arte dramático.

Ha sido muy grave.

Está en el quirófano de la UCI del Saint Bernard.

¿Qué ha pasado? Apareció una chica,

lanzó una piedra contra el parabrisas,

se le fue el coche y se estrelló.

Pero no hemos encontrado rastro de nadie.

La chica que lo hizo ha desaparecido.

Mierda.

En el coche había otro ocupante, una mujer.

Los sanitarios la han enviado a casa

porque apenas tenía un rasguño.

(Música dramática)

Fay, ¿qué te pasa?

Ha sido mi gemela.

Ella tuvo que saber antes que yo

que mamá no le había puesto fin.

Fay, ¿de qué estás hablando?

¿Y si esa otra persona es como una prolongación de mí?

Tengo que irme.

(Música de tensión)

Mamá.

Me duele la cabeza, cielo.

Voy a dormir un poco.

Vale.

(Música dramática de piano)

Adiós, cielo. Me voy a trabajar.

Mamá.

¿Sí?

Mamá.

¿Sí?

¿Estás bien?

¿No vas al colegio?

No me encuentro muy bien. ¿Avisas de que estoy enferma?

Claro. Hasta la noche.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Continúa la música)

(Pitidos)

(Música de tensión)

(Continúa la música)

(Chirrido de columpio)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Graznido)

Lo retomaremos donde lo dejamos ayer, ¿de acuerdo?

Primer acto, escena seis.

Si os acordáis... -Gracias por la foto.

No sé cómo lo hiciste, pero estás muy sexi.

La que metiste en mi taquilla.

-...Lady Macbeth y Duncan.

Macbeth y Lady Macbeth, es para hoy. Gracias.

Bien. Al principio de la página 36.

Y, Fay, si pudieras hacer

los pareados con el ritmo de ayer, sería fantástico.

Debe de referirse a Monica, yo no vine ayer.

Yo estaba enferma.

Mi madre llamó para avisar.

Sí, recibimos la llamada, pero estuviste aquí.

Hicimos el primer acto entero.

Estaba en casa enferma.

Fay, estoy teniendo mucha paciencia contigo.

Pero ya estoy harta de tus numeritos.

Yo no estuve ayer aquí.

Déjalo ya, Fay. Todos estuvimos ayer aquí.

Todos te vimos.

Sí, es verdad, todos te vimos.

Bien, gracias, señoritas.

Y ahora, por favor, al escenario.

Fay. Fay.

Psicótica...

-¡Fay!

(Música dramática)

(Graznidos)

Ahí está.

Hola, nena. ¿Continuamos donde lo dejamos ayer?

Déjame en paz.

Ayer no decías eso. ¡Apártate!

¡Aleja esas manos de mí! ¡Vaya!

Parece que la nenita hoy no va en serio.

-Madre mía, cómo se ha puesto.

(Claxon)

(Puerta)

Eh.

Eh, eh, eh, eh, eh...

¿Qué te pasa, cariño? ¿Qué te pasa?

Estoy perdiendo el juicio. Me estoy volviendo loca.

Cariño, no estás perdiendo el juicio.

Sí, tú no lo entiendes. Me estoy volviendo loca.

Para ya.

Para y escúchame.

No estás perdiendo el juicio.

¿Vale?

Tienes razón.

Lo que crees que ves, lo ves.

Es Laila.

Yo también la veo. Siempre la he visto.

¿Cómo puede ser?

Oh, mi amor...

(OFF) "Encontraron inconsciente a tu madre

en el paso subterráneo de White Cross".

"Sangrando...".

"Desprendimiento prematuro de placenta".

"Al parece algo bastante común

y que debió detectarse en las ecografías".

Fui...

rápidamente del trabajo al hospital y ella ya estaba en el quirófano.

"Me dijeron que solo una de vosotras podía sobrevivir".

"Tuvieron que intervenirla de urgencia y entonces...

tuve que firmar

"unos papeles permitiendo que dejaran morir a una de las dos".

"Me dijeron que si no los firmaba podía perderos a las tres".

"Y por supuesto firmé".

Parecía un trueque viable,

una vida para salvar a la otra

y la de Ann.

(Música dramática)

"Era preciosa".

Como tú.

Era igual que tú.

"La criatura más perfecta que había visto en mi vida".

"Solo que estaba muerta".

Jamás le conté a tu madre

"que había firmado los papeles de su ejecución".

"No podía decírselo".

"Era una culpa con la que debía cargar yo solo".

Papá...

Y...

ella sigue aquí,

"mi hija fantasma,"

conmigo,

"reclamándome la deuda que tengo con ella".

Al principio pensé que solo era una visión,

pero me equivocaba.

Siempre ha estado aquí,

"en las sombras".

Es tan real como pueda serlo un espectro.

¿Y dónde está ahora?

No... ¿Dónde? Necesito verla.

No debes verla. Es peligroso.

Tú no lo entiendes. ¡Fay! Yo soy...

Yo quiero verla. No debes verla.

Yo ya no soy suficiente para ella.

Quiere tu vida.

¿Es que no lo entiendes?

No debes mirarla, Fay.

Si no la miras no podrá hacerte daño.

Solo así podría apoderarse de ti.

"Prométemelo, Fay".

Lo sé.

Puedo impedírselo, papá.

Sé dónde va a estar.

¡Fay!

¡Fay!

¡Fay, espera!

(Música de tensión)

Estoy aquí.

Estoy aquí.

Sé que tú también estás.

Siento que tú murieras y yo viviera.

Ojalá también vivieras.

Pero tienes que dejar de castigarnos.

Papá no tuvo la culpa.

¿Dónde estás?

Mírame, Fay.

Vamos, mírame.

Sé que no puedes resistirte.

Tienes que dejarnos en paz, Laila.

Jamás.

(Música de tensión)

Mírame, Fay.

Mírame, Fay.

Mírame.

(Sirenas)

(Música dramática)

Decía que tenía mucha prisa

y él, claro, no quería bajar por las escaleras.

Le dije que el ascensor estaba estropeado.

Pero él no me escuchó. Le dije que cogiera el de los pares.

Ese sí que ha funcionado siempre.

Se lo he dicho mil veces al vago del propietario.

Sabía...

(OFF) "¡Fay!".

"¡Fay, espera!".

"¡Espérame!".

"¡Fay!".

Hola. Hola.

¿Estás bien?

Sí, estoy bien.

Lo siento,

no haber estado a tu lado. Oye, olvídalo.

Tenía la cabeza echa un lío con todo lo de mi padre.

Claro.

Aun así lo siento.

(Murmullos)

(Risas)

(Música dramática)

Nos vemos entre bastidores.

(Continúa la música)

Tu padre estaría orgulloso de ti.

¿Preparada?

Estoy preparada.

(OFF) "Desaparecerás y nadie lo sabrá".

(Richard Hawley "You Haunt Me")

# Faces

# in the fog.

# Howl at the moon

# like a dog.

# And you...

# you haunt me.

# Oh, you...

# haunt me.

# Cracks in the mirror

# on the wall.

# Dust clings to light

Somos cine - Mi otro yo - Ver ahora

Al final del túnel

Al final del tunel es una producción argentina que cuenta con las interpetaciones de Leonardo Sbaraglia, Clara Lago y Federico Luppi. 

La vida de Joaquín, un hombre en silla de ruedas, parece estar mejorando desde el día que alquiló una de las habitaciones de su casa a Berta y a su hija Betty. Hasta que una noche trabajando en su sótano, Joaquín se da cuenta que un grupo de ladrones liderado por Galereto está construyendo un túnel que pasa por debajo de su casa para robar un banco cercano. Joaquín comienza a ejecutar un plan contrarreloj con el fin de intentar frustrar los propósitos de Galereto y sus secuaces.

No recomendado para menores de 16 años Somos Cine - Al final del túnel - Ver ahora
Transcripción completa

(Fuertes truenos)

(VOZ DE NIÑA) ¡Mamá!

(Ladridos)

¡Mamá! -¿Qué?

-(ININTELIGIBLE)

(MADRE) ¡Venga, la comida!

-¡No quiero...!

(Conversación ininteligible)

(NIÑO) Mal, vas a sacar un cero.

(MADRE RÍE) No, sacaré un cero.

-Amorcito, a dormir. -Esperá, que coloco a Casimiro.

-Dale, hija, a dormir, vamos, escuchame.

(Fuertes truenos)

(Chasquidos de disco duro)

(Truenos)

¡La puta que te parió!

Hola, sí, llamo por Casimiro, por el resultado de unos análisis.

Joaquín.

No, no, no, Joaquín es mi nombre.

Casimiro se llama mi perro, Casimiro.

Sí, es muy mayor, ya no quiere caminar.

Ajá.

Bueno, ¿y hay algún tipo de... de tratamiento

o de operación que se pueda hacer?

Pero no solucionaría nada.

Bueno, bueno, gracias, lo voy a pensar, gracias.

(Fuertes truenos)

Latido acelerado)

(Timbre de la puerta)

Hola. Hola.

¿Vos pusiste un aviso de que alquilabas

una habitación con terraza? ¿La podemos ver?

Sí, pero tendría que haber llamado antes de venir.

Dale, Betty.

Es acá, en la escalera de acá. Es esa escalera de ahí.

Qué lindo, ¿cómo se llama? Casimiro. ¡No lo toques!

No se lleva bien con la gente que no conoce.

Vení, Betty. ¿Y vivís solo?

Sí, eh...

¿Sabés? Que no creo que sea lo que estás buscando.

No es el lugar ideal. ¿Y cómo sabes que busco nada?

Bueno. Subí y mirad. O.K.

La salida a la terraza está justo al lado

de la puerta del baño. O.K.

¿Nos podemos mudar hoy?

¿Cómo? Tengo las cosas acá cerca.

Las puedo traer enseguida.

No, no. Me estarías salvando si dices sí.

No, mirá. Hacemos una cosa, no digas nada.

Ya venimos, en media hora estamos de vuelta.

Llamame antes de venir. No se la des a nadie.

Llamame antes de venir, por favor.

Media hora, no más. Gracias.

¡Gracias!

Pasá, pasá. Gracias.

¿Este?

Ahí.

¿No debería ir mejor acá?

Pregunto, ¿eh?

Es que no... no necesito compañía.

No alquilé por eso la habitación,

ni para que me ordenando y limpiando la casa.

Andá a cagar.

(SUSPIRA)

Che, ¿qué son estas marcas de la puerta?

Eh, las marcas, eh... cuando vas creciendo.

¿Y cuántos encendedores fumas por día?

Lo digo por Betty, no por mí.

Betty, la nena chiquita que siempre anda conmigo.

Ya que me preguntás, te cuento: bailarina soy, a eso me dedico.

Bailaba en un boliche en El Caño. Striptease.

No, pero no de esas que estás pensando, ¿eh?

No sería mi problema igual.

Sí, estoy porque quedamos allí y...

Mirá, ya, como a las 18:00,

todo oscuro y, como de golpe...

(HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE)

(Música jazz a gran volumen)

¡Escuchame! ¿Podés bajar un poquito la música, por favor?

(CONTINÚA HABLANDO)

Disculpame, ¿no viste a mi hija?

No. ¿Pudo haber pasado por allá atrás?

No, no, no pudo haber pasado para ahí.

No te metas ahí, la hubiese visto. Capaz que pasó y no la viste.

¡Puta madre! ¿Betty?

(Graznidos distantes)

Hija, ¿estás acá? ¿Betty?

¿Betty?

¿Estás acá?

¿Betty?

¿Betty?

Le gusta esconderse, no sé por qué.

De repente, desaparece.

Está con llave eso, no pudo haber entrado ahí.

¿Miraste en la habitación? Sí, no, ya miré.

¿Betty?

¿Betty?

¡Mi amor! Vení acá.

Escondete en lugares más fáciles aunque sea.

A ver, mostrame los bolsillos. Es que sos...

Yo te vuelvo a poner todo donde va.

(Conversación animada)

(Risas)

Che, ¿hace mucho que no subís a la terraza?

¿Vos sabés lo que tenés ahí?

Evidentemente no.

Yo no te lo puedo describir, tenés que subir y verlo.

Sí, también quiero hacer patinaje artístico.

¡Ay! Vamos. ¡Ah!

(Respiración acelerada)

En el contrato que me hiciste firmar

vi que hoy, precisamente hoy,

es tu cumpleaños.

¿No te gustan los chicos?

¿Eh? No le hablás, casi no la mirás.

Ella tampoco me habla a mí. No le habla a nadie, no habla.

Pero no es muda. Dejó de hablar, nada más.

La psicóloga dijo que era mejor no presionarla.

Che, ¿con quién pasas las Navidades y el fin de año?

Con Casimiro.

¡Buenísimo!

Ahora vamos a ser cuatro entonces. Ajá.

¿Siempre fuiste así?

Así ¿cómo?

Espera, ¿la llevo a la cama y abrimos otra botella?

Vamos, mi amor. Vamos.

Ay

(Truenos distantes)

Igual me gusta bailar, pero bailar, ¿sabés?

Yo estudié Danza.

Después, vine a Buenos Aires y, bueno...

¿Sabéis que la casa de mi viejo estaba llena de libros también?

Por todos lados había libros.

No te importa nada lo que te estoy diciendo, ¿no?

Te estoy escuchando. Y si solamente necesitás plata,

¿por qué no vendés esta casa enorme?

Pero esta es mi casa.

Sí, pero debe valer 600 000 dólares esta casa, por lo menos.

(Truenos distantes)

Este cumpleaños es una mierda.

Yo quisiera bailar, pero la verdad, que...

Dale.

¿Qué estás haciendo? Es lo que mejor sé hacer.

¿Acá? Mañana, de últimas,

decimos que fue el alcohol.

Pero no vale reírse ni hacer comentarios pelotudos.

(Música animada)

(Música animada)

Música animada.

(Música animada)

¡No! ¡Vení!

Joaquín dijo que no. (GRITA)

¡Bájate, no, última vez que te lo digo!

(Gañidos)

(GRITA)

(Música animada)

(SUSPIRA)

(LLORA)

Uf...

(Golpes leves distantes)

(Golpes leves distantes)

(Voces ininteligibles)

(Voces ininteligibles)

(Golpes fuertes)

Che, que paren allá dentro.

¿No escucharon algo en lo del paralítico?

-Yo no escuché un carajo. -Te dije, boludo, que algo escuché.

En el montacargas.

Zurdo, ¿llevo esto ahora o no?

(CHISTA FUERTE) ¡Déjame escuchar! ¡Cállate!

Le tendríamos que haber puesto un poco de revoque a esta pared.

No se escucha nada.

Decidle a aquellos dos que salgan. Vos quédate aquí escuchando.

(Música jazz a gran volumen)

Vamos todos para arriba un rato, vamos.

¿Qué hacés ahí abajo? Vení.

No te pierdas esto. (CHISTA)

Se desmomificó tu perro momia. No podés ser tan insensible, dale.

Vení. (SUSURRA) Ahora voy.

Acá, subí.

(Música jazz a gran volumen)

Se paró y se quedó así un rato.

¿No te pone contento?

Sí, ¿no se me nota?

¿Te pasa algo? Tenés cara de culo.

No, nada, no me pasa nada. ¿Qué es esto?

Esto es que no vas a seguir trabajando, no te voy a dejar.

Cocinamos y comemos juntos para festejar lo de Casimiro.

Igual, hoy no te voy a dejar.

(Música jazz)

(Música jazz)

"Hace 10 minutos se escuchó el montacargas del paralítico.

Después nada, ¿qué hacemos? Ya chequé, está todo bien.

Andá a buscarlos y seguimos".

(Golpes leves continuos)

"Vamos, que hay que meterle, che.

¿Cómo están las cosas abajo, Muñeco?

Va bien". Muñeco.

"¿Que queda más agua? -Ahí, en esa botella.

¿Que soy yo, tu sirvienta?

-Pichi, Pichi, poné eso más allá, que aquí lo van a tirar.

-Sí, señor, perdón. Hay que tener más cuidado, papito.

No pelotudeen. Un segundo, que...

que enchufo la luz. Como mínimo, para 10 días.

Creo que sí.

Oye, estas maderas no sirven, Muñeco.

Llévate estas dos para arriba, que aquí molestan.

-Señor Galereto, ¿esas para subir también?

No, por ahora, déjalo. Yo subo a dormir un rato.

Le digo que baje a René. -Canario, me llevo esto de la mesa.

¿Este vaso de quién es, Che?

Pasámelo, pásame.

-¿Cortamos a las seis? Sí, y volvemos como estamos".

(Puerta cerrándose)

¿Ahora nos salís con algo así? Disculpame,

firmamos un contrato, me hiciste 20 000 preguntas.

Sé que lo firmamos. ¿Desconfías de mí por algo?

Absolutamente nada que ver con eso,

solo necesito un par de semanas, nada más.

¿Qué querés, que nos busquemos un lugar cuanto antes?

Son cosas inexplicables, ¿entendés? Me das unos días.

No, yo te explico si querés.

Tienes miedo porque nos acercamos,

porque la otra noche bailé para vos.

No tiene nada que ver con eso. Yo te vi cómo me mirás.

¿Te crees que por esa silla de mierda vales menos?

Estabas cómodo solo, terriblemente solo como estabas

y tenés miedo de romper eso.

Sos un tipo inteligente, Joaquín, atractivo, buena gente,

pero tenés una vida horrible y preferís quedarte con eso.

Yo sé que te gusto.

Y vos no tenés la más puta idea de qué me pasa y eso te da miedo.

Bueno, pensalo, pensalo y mañana decime si querés que nos vayamos.

Pero, pensalo un día más, por favor.

Hola. Buen día.

¿Quieres café? Sí.

Gracias.

Me voy abajo a trabajar.

Ya lo pensé y no quiero que se vayan.

Eso.

Cuando puedas, bajá.

Que te quería mostrar una cosa que no lo vas a poder creer.

"Schwarzenegger, Schwarzenegger, ¿cuánto falta para comer algo?

¿Ya querés parar a comer vos?

¿Sos vago o estás jugando a ser millonario?

Es insoportable el calor acá, no se puede hacer nada.

Sí, dale, después, yo le gestiono que nos pongan un bar

con aire acondicionado acá abajo.

No es una estupidez, según la carta es mejor

hacerlo el 25 que el 24, un día te pido.

¿Sabés qué decía el horóscopo de la doceava parte

de los pasajeros del Titanic?

'Fecha ideal para hacer un viaje', eso decía.

El 25 se hace, no el 24, dame bola, hacedme caso.

Tenés, anda.

Venís zurdo, mostrámelo.

Todavía, que lo quiero cuidar.

Mira, ¿crees que quedará bien apuntalado?

Supuestamente, sí. No sé cómo es en España,

pero no digas supuestamente. Tranquilo, va a estar bien.

¿Ubicaste el detonador? Ya casi, ya casi,

pero es más difícil

que bautizar un gato. Ya casi, ya casi.

Galereto, te buscan.

¿Qué hace acá?

¿Te dejamos solo?

¿Qué pasó?

Empecé por la terraza.

Sí, pero ¿qué pasó?

Que se arrepintió, me pidió que buscara otro lugar para parar.

¿Bajó una vez más después de las 20:00?

No". Seguro que no se escucha nada, ¿no?

No se escucha nada, Javier, en ningún lado.

Demoralo, decís que vas a ir a buscar y no encontraste nada.

Entretener, ¿eh?

Mira, ves qué conseguí.

Y vos, además de regalarme estas pelotudeces...

¿Cómo pelotudeces? Pará, no te preocupa

un carajo lo que me pase a mí, ¿no?

Me dejás sola en la casa de otro tipo

y te da lo mismo, le chupo un huevo, ¿no?

Es paralítico,

"si no, no te metería en esto, estoy loco por vos.

Querría estar segura de eso". Claro, nena, qué te pasa.

¿Cómo que no?

Anda, que me están dando ganas de coger y tenemos que trabajar.

Escuchame, pase lo que pase, no vuelves a este lugar,

fue peligroso lo que hiciste, mensaje, nada más.

En serio te digo, bebé, ¿eh?

¿Che, bajo?

¿Eh? ¿Bajo?

Ahora subo, ahora subo yo.

¿No me querías mostrar algo?

¿Te pasa algo?

Sí, te quería mostrar una cosa de YouTube,

pero ¿está la nena ahí?

Sí. Dale, ahora subo.

Dale.

(Puerta abriéndose)

(Bisagra chirriando)

Mi amor, son las que más controlas,

mirá cómo tenés las manos.

No sé, es lo mejor, dale.

Bueno, a ver, queso cremoso, dulce de batata, mermelada,

dentífrico, vino, jabón,

arroz, galletas, mayonesa, ¿algo más?

Nada más.

Tranquilo, que no se mueve de ahí, creo.

Chao, chao, mi amor.

Qué lindo eso que estás haciendo.

Es precioso, ¿qué es?

Qué lindo.

Está bueno ese color, ¿eh?

¿No me quieres decir qué es?

Con razón me mostrás.

Chao, Casimiro.

"Los tubos se mueven mucho.

-Porque hay que ponerlos aquí y aquí.

Mejor usar algo más grande así aprovechamos más cada pasada.

¿Sí?

Mirá lo que encontré revisando las cosas del muñeco.

¿Dónde lo tenía? En el bolsillo de la mochila.

Fíjate que mandó el último mensaje a las 23:00.

Ahora está durmiendo. Andá y tráelo, canario.

Tráelo ya.

Es absurdo, ¿dónde lo había sacado este tipo?

Tú sabes de dónde, ¿por qué? La dirección del banco mandó.

¿Por qué?

Qué puta lo que me pegá.

¿Qué es esto?

Háblame tranquilo que yo te escucho.

Explícame qué hace esto acá.

Ni me di cuenta. No te diste cuenta de qué.

El celular, ni cuenta me di, me olvidé que tenía.

Andá y acuéstate en la mesa.

No, ¿para qué?

Zurdo, amigo, explicale pues.

Hablá bajito y acuéstate en la mesa.

Pero, señor, yo no quería.

Es mejor si vos solo te acostás ahí.

Pero es que metí en el bolso...

Ni digas nada hasta que te acuestes.

Yo te escucharé, pero acostado ahí.

No, no, no me ate, no hace falta.

Tranquilo, tranquilo, ya hablarás, tranquilo.

Te vamos a dar igual, no depende de vos.

Lo metí en el bolso

y me olvidé, me olvidé, es eso nada más.

No me ate, muchacho, no hace falta.

¿Sabes qué, sabes qué? Dejame hablar, después

hablá vos, yo te pregunté

a vos como a los otros, si podía desaparecer.

Sí, yo puedo. No solo busqué a gente

que me lo dijera, me aseguré que eso fuera así.

Además, quedamos que cualquiera que quisiera hacer un llamado

o mandar un mensaje, lo haría delante de mí, ¿no?

Sí, sí, señor, tenés razón,

todo lo que dice tiene razón, pero yo no quería.

Bajá la voz, porque si no, te pegaré un tiro en la cabeza.

"Le juro que no sabía nada".

Abrí la boca. No.

No. Hazlo, tengo que meter este trapo.

No. Te haré algo que te dolerá,

te clavaré un destornillador en la pierna.

Yo digo lo que vos quiera. Decime a quién le mandaste

el mensaje con la dirección de la esquina del banco.

A una mina, Jessica, me gusta y la conocí acá.

¿Y por qué le mandaste eso? Porque estaba en un japo

y no le escribí ahí, pensé que salió a comprar

lo que vos pediste y la podía ver, eso nada más.

¿De verdad?

Los mensajes que mandaba a la chica decían eso.

¿Ves? Ahí está, es verdad.

Qué pelotudo, morir por una cosa así.

No me mate. ¿Sabes por qué

no te puedo mantener más acá? Porque la mina sabe

que no te fuiste de viaje.

Le dijo que trabajaba cerca de la esquina.

¿Ves lo que digo? Cuando se entere de lo del robo,

si es tan pelotuda como para darte bola, lo asociará con esto.

Y capaz que sabe que hiciste un trabajo en otro lado

o en Corriente, donde naciste. Ella no sabe nada, lo juro.

¿Cómo sé si sabe o no sabe?

¿Y si conoce a alguien que te conoce del barrio

o de la bailata donde la conociste?

¿Sabés por qué estamos así?

Por no decirle que te ibas de viaje.

No. ¿Qué te pasa, pelotudo?

¿Crees que soy un sádico?

"¡Ah!".

(Gritos)

Cállate la boca, cállate, que te mato en serio, ¿estamos?

Si sos policía y esto es alguna especie de código

o lo que sea, decímelo ya

porque nosotros estamos con Guttman, ¿sabes quién es, eh?

No, ni puta idea quién es.

Si sos policía, es el único que te puede salvar.

No soy, carajo, soltame, loco, soltame, quiero trabajar no más.

Quiero trabajar.

Dejame pensar.

Callate la boca, quedate quietito, es lo mejor que harás.

No me mate.

No me mate.

¡Ah!

Guardá el celular, seguiremos mandando mensajes a la mina.

¿Qué hacemos con este?

Guttman nos puede ayudar con este.

"Bajá plaste y visita".

¿Miedo?

Qué sé yo, no sé, lo normal, ¿no?

A los taxistas, a la policía,

los panelistas de televisión.

No sé, cómo todo el mundo, ¿no?

(Vibración de móvil)

Este...

¿Vas a poder volver a caminar?

Me gustaría, puede ser que haya una operación.

¿En serio? ¿Por qué no te la hacés?

No, no, no me preguntes por eso, por favor, otra cosa.

Bueno, vale.

Otra, entonces. Sí.

A ver.

¿Estuviste enamorado?

Sí, una vez.

Ahora me toca a mí, ¿vos?

Ah, muchas veces.

Sí, es tan fácil encontrar a un tipo que no quiera

solamente cogerte y teniendo una hija, mucho más.

Salís a la calle y encontrás 20 tipos tiernos, dulces, sinceros.

¿Qué quiere decir eso?

Eso quiere decir exactamente lo que dije.

No, cuando te lo pregunto de otra manera.

¿Estás saliendo con alguien?

¿Por qué?

¿Me vas a hacer una propuesta indecente?

No, no, solo quiero saber hasta qué punto me dices la verdad.

Decime una cosa,

¿hace cuánto que alguien no se enamora de vos?

Esa idea yo ya me la quité de la cabeza.

Pará de decir pelotudeces,

vos podrías enamorar

a cualquier mina con sillita y sin sillita.

Sí, reíte, pero te pensás

que las minas somos como los tipos,

nos importa...

¿Qué te pasa?

¿Qué sentís?

¿Eh? No sé, de golpe es como...

si me hubiera fumado ocho porros.

Ay, no sé.

No sé qué pasó.

Acóstate acá en la habitación.

Creo que puedo llegar arriba.

No, no vas a poder llegar arriba, dale, acuéstate acá, no pasa nada.

Ay, no.

No sé qué me pasó, me da vueltas todo.

No, pará, pará, ¿qué es eso?

Te hará sentir mejor, se te irá el mareo, que duermas bien.

Bueno, pero...

Me puedes coger sin hacer esto.

No te voy a coger.

¿Por qué no? ¿Por qué? No entiendo. ¿Por qué?

¿Por qué hice todo? Por verte hermosa,

sé todo lo que estás haciendo.

Déjame levantarme.

Levantar...

Ahora vas a dormir un rato. Llama a Betty, llama a Betty.

No tiene nada que ver con esto.

No tiene... Betty va a estar bien.

No te preocupes por Betty.

Con cuidado, estamos, ¿eh?

Tenés que clavar y tirar, tomá, pelotudo, probad vos.

¿Qué decís, vamos bien? Parece que sí.

Anotá, la caja 747 y 748 están conectadas a alarma,

pero no las podemos tocar.

¿Por qué? Me avisó Guttman,

estará llena de guita, pero de los narcos,

si tocamos esa plata, en una semana estamos muertos.

¿Y cómo sabemos que ellos no tengan más cajas en el banco?

Guttman no es uno, son dos, será un hijo de las mil putas,

pero boludo no es, anotá, 747 y 748 no se tocan.

Ya, Galereto, esto es lo que va a explotar.

¿Estás segura? Tendré que fijar

el techo del tubo, lo mejor es que quede

el que esté, una hora antes de detonado.

Está bien, la noche antes de entrar lo preparamos, entonces.

Escúchame, lo detonamos

y un cacho del piso de la bóveda se viene abajo.

Cuidado quien se meta. -Permiso, princesa.

Princesa me dice el pelotudo.

Escuchame, tú también tendrás que entrar.

¿Yo, por? Reemplazas al muñeco.

La concha de tu hermana,

¿no puede ir otro? No.

No me vengas con pelotudeces de la Vía Láctea, ¿eh?

No sé qué estás tratando de hacer, pero no te va a salir bien.

¿Qué le ves a un tipo así, me puedes explicar?

No le haría mal a nadie, no es un mal tipo,

siempre nos trató muy bien a mí y a Betty.

Ah, es eso, que te trata bien,

te cuida, y un papa para Betty, ¿eso querés?

¿Eh?

"Donde naciste... Yo no sé, te juro.

¿Yo cómo sé si sabe o no sabe? ¿Y si conoce a alguien

que te conoce del barrio o de la bailata donde la conociste?

¿Sabés por qué estamos así? No le dijiste que te ibas de viaje.

¿Qué te pasa, pelotudo, crees que soy un sádico?

¡Ah!".

¿Está bueno?

Tu mamá no se siente bien, ahora cuando despierte, la verás.

¿Sabes qué estuve pensando, Betty? Me gustaría que trajeras

todas tus cosas de arriba, toda tu ropa.

Y te vengas a una habitación que hay acá.

Esa de acá que está con llave, ¿viste?

Es una habitación preciosa.

(Sollozos en vídeo)

(Golpe de pico en vídeo)

Así que tenés que traer la ropa, ¿qué te parece?

Puedes llevar a Casimiro también, ¿eh?

¿Qué te parece?

Eh.

No tenés que asustarte, Betty.

No te asustes de mí.

Te juro que nunca te voy a hacer mal.

Nunca.

¿Sabés? Nunca voy a hacerte nada malo.

Tengo que buscarle a Casimiro una mantita, una cucha.

Venga, vení.

Puedes jugar con todo lo que hay acá.

Con todo lo que quieras.

¿Cuánto tiempo hace exactamente que Betty no habla?

Hasta los cuatro años habló.

Y de repente un día no habló más.

Nada de lo que te dije es mentira. Nada.

Te podés creer que te creí todo lo que me dijiste.

¿Qué vas a hacer?

A lo mejor te puedo ayudar para que no te maten.

No me van a matar.

Los mensajes de texto de mi teléfono.

Tenés que tener cuidado con eso.

Tenés que poner un espacio antes de la primera palabra.

Ya sé, ya me di cuenta. Y terminar con un punto.

¿Qué te pensás, que no puedo ganarle?

Ya me di cuenta.

Se va a dar cuenta igual.

Le voy a robar una parte de lo que saquen.

¿Estás loco?

Unos tiene que estar en el banco

y otros agarrando la plata. No podés hacer eso.

No viste lo que son capaces de hacer. Escuchame.

No, no hay manera de que se den cuenta.

Podés vender esta casa si necesitás plata.

¿Para qué vas a hacer eso?

-"¡La puta que lo parió!".

¿Qué pasó? Encontramos un caño

que no tiene que estar ahí. ¿Qué?

Sí, un caño de agua grande.

-No puede haber un caño ahí.

-Justo en el medio apareció el caño.

¿Qué pasó? ¿Doblamos antes?

La tubería tiene que ser esta de aquí, no hay otra.

-Entonces hicimos esto.

-¿Dos metros antes doblaron? ¿Cómo mierda se equivocaron?

¿Qué medidas métricas tienen en España?

¡Basta, Canario! Sí, tiene que ser.

Apenas lo tocamos por suerte.

"¿Cuánto tiempo perdimos?

Un día.

¡Nos llegamos a pasado mañana!".

Hay que corregir varios metros.

Y dejar diez centímetros al techo para poner la carga.

Nos olvidamos de entrar el sábado.

Lo pasamos para el domingo y entramos más temprano.

Eso. ¿Qué te pasa a vos?

Ahora todo va a salir bien, todo pasa por algo.

Sí, por Marte y Saturno nos equivocamos.

Si trabajamos cuatro horas más por día lo recuperamos.

¿En serio? No queda otra, Zurdo.

Empiecen a corregir, vamos.

Mira esto. ¿No soy un genio?

¿Qué mierda me querés decir?

En vez de usar esos carritos de mierda usamos estos.

Entra más. Menos idas y vueltas, menos tiempo.

Si se vuelca no se cae nada dentro.

Le ponemos una ruedas y lo probamos.

(JADEA)

(JADEA)

(JADEA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

Es en serio, andá con cuidado.

-Lo sé, boludo. ¿Te parece que no tenga cuidado?

-Pasame la cinta.

(Voces)

-Ah, lo tengo.

(Voces)

(JADEA)

(JADEA)

(JADEA)

Dejaron las luces prendidas. -¿Cómo pueden ser tan pelotudos?

-Mira, acá se quemaron. Con el calor que hace acá

y la dejan prendidas todo el día.

(JADEA)

Metele, dale. Va, va.

Está bien, es como dijeron.

¿Mediste bien?

Sí.

El Zurdo ya llevó todo a la casa de Loma de Zamora.

Es perfecto ese lugar, ¿eh?

¿El Zurdo también sabe lo de la casa de Loma?

Él, vos y yo nada más.

Falta que lo publiquen en el diario

dónde nos vamos a esconder.

¿Te pasó algo con el Zurdo? Lo miras torcido.

No, nada. Acá el jefe sos vos. Pero ¿pasó algo?

Vos sos demasiado confiado

con gente que no tenés que ser tanto, que no conocés.

No me rompas las bolas, Pedro.

Es un tipo derecho el Zurdo.

Si sabes algo que yo no sé decímelo.

¿El Zurdo es un tipo derecho? No te da problemas.

El tipo es un capo en lo que hace.

Sí, es el mismo que trajo a Muñeco, ¿no?

No me rompás las pelotas.

Siempre que viene alguien nuevo te ponés así.

Además, yo confío en vos.

¿Qué quieres decir, pelotudo?

¿Qué estoy celoso? ¿Para qué mierda me preguntás

si vas a decir esas boludeces? ¿Para qué mierda me preguntás?

Esto es genial. Tenemos un gacero,

un tartamudo, una tortillera y un pelotudo.

Somos un crisol de razas.

Betty.

Betty.

Betty.

¡Betty!

(Ladridos)

(Ladridos)

¡No!

¡Ah!

¡Betty!

¡Betty, Betty!

Que han creado para dominar, para que la gente no moleste.

Sí, ya sé, es cierto. Tenés razón.

Y a lo mismo lo llaman ética.

Es como leí una vez. Qué es robar un banco

comparado con fundarlo, ¿no?

¿Dónde se metió Guttman?

(Toses)

(TOSE)

No es bueno que se hayan retrasado un día, ¿eh?

No es bueno eso.

Por supuesto que no es bueno, Guttman.

Pero a veces aparecen imprevistos.

Hicimos la curva. Hoy en la noche

vamos a estar abajo de la caja de seguridad.

O sea que pasado mañana entramos.

Ajá.

Vamos a dejar el túnel sin terminar

para entrar con explosivos.

Detonamos y entramos.

Es más rápido y así no entramos con tantas herramientas.

A las ocho entramos. Pero no tendrán cubierto

los ruidos de los festejos. El 25 también hay pelotudos

que durante todo el día tiran cohetes y bombas.

¿Qué pasa, Zurdo? ¿Qué?

¿Qué pasa? No, nada.

Que no encuentro el reloj.

Lo había dejado aquí y no sé dónde está.

Si tenés que interrumpir por alguna otra cosa importante, interrumpid.

Igual la explosión no va a ser tan grande, ¿no?

Ya lo hicimos en otro trabajo. No se va a oír afuera del banco.

Ah.

El domingo anuncian lluvia.

Eso nos favorece me parece.

El lunes en la mañana se van a dar cuenta de todo.

Después de eso el problema es suyo, Guttman.

Espero que sea así, sí, y que ustedes estén bien lejos.

¿Y a vos qué te pasa, Canario?

Me pareció raro como estaba puesta la lona.

Tengo que hablar con vos.

Mirá,

aquí tengo anotados los números de las cajas de seguridad.

Que no hay que tocar, ¿eh? Están conectadas a la alarma.

¿Estamos? Estamos.

¿Es verdad que después de este laburo te retirás?

Así es.

Todos dicen lo mismo.

Hay una chica. Me voy a ir con ella.

Voy a tener plata y a la chica que quiero, todo a la vez.

Anotá este número: 155.

155. ¿Esa es? Sí.

Allá van a encontrar un sobre, un montón de papeles sueltos...

No importa, lo que sea que haya ahí...

es lo que yo ando buscando.

¿Y no me va a decir qué es eso? Créeme que no querés saber.

Y si sos inteligente tampoco vas a mirar.

Guttman, me importa tres carajos

con lo que sea que lo están extorsionando.

Si son fotos pegándole a su madre, cogiéndose a una de tres meses...

o fotos tirándole a un ministro. Me da exactamente lo mismo.

El domingo va a estar todo desconectado.

Así que enviaré la patrullera para otra parte.

Pero solamente hasta las 11:00, más no puedo.

Salgan tranquilos y en silencio. No hagan el quilombo.

¡Vení, vení! ¡Dale, dame la mano!

¡Dame la manita! ¡Ahí!

Ya pasó, ya. Ya pasó.

Ya pasó.

¿Estás bien?

No pasó nada, no pasó nada.

¿Y esto? ¿Qué es esto?

¿Qué hiciste?

(Móvil)

Pará, pará, pará.

Pará, por favor. Pará.

Soltáme, por favor. Pará.

Te está llamando. Necesito que lo atiendas.

Tomá. Por favor te lo pido, ayudame.

Ayudame, por favor. ¿Por qué te voy a ayudar?

(Móvil)

¡Porque te lo estoy pidiendo, carajo!

Soltáme. ¿Vos sabés que Betty habla?

Habla con Casimiro.

Le puse un micrófono en el collar.

Escuchá.

(GRABACIÓN) "Vení, Casimiro, que no te voy a hacer mal.

¿Tenés hambre?

Vení, que te doy un beso".

¡No! ¡No, no, no!

Por favor, dejame seguir escuchándola, por favor.

¡Por favor!

Me dijiste que tenía cuatro años cuando dejó de hablar?

Sí. Por favor... ¿Ahora cuántos años tiene, seis?

Hace dos años. ¿Cuánto tiempo hace que ese tipo se metió en tu vida?

Más o menos eso, un poco más de dos años.

Un poco más de dos años.

(GRABACIÓN) "El novio de mamá dice que haga estas cosas.

Vamos a jugar a un juego.

Pero no le tenemos que contar a mamá.

Mamá se va a poner celosa si no.

Las nenas y los nenes juegan así siempre.

Vení, que sos chiquitito.

No te tenés que asustar, Casimiro".

¡No, no, no! "¿Sabes?".

¡No, no, no! ¡No, no, no!

¡No, no, no!

¡Ay, no, por favor! Ya, ella está bien ahora.

Está bien.

Está jugando con unos juguetes que yo le di.

¡Hijo de puta, hijo de puta!

Ahora que lo sabés la vas a poder ayudar.

La vas a poder ayudar.

Te juro que le voy a arruinar la vida.

¡Me da igual, me da igual! ¡Eso no me importa!

Yo lo voy a cagar. Voy a llenar el túnel de agua.

Le voy a arruinar todo el plan.

Vas a ver, le voy a cagar la vida. ¡Yo lo voy a matar!

¡Lo voy a matar, lo voy a matar!

Ahora tranquilízate. Te pido... Te pido que te tranquilices.

Y que pienses lo que está pasando.

Y que me ayudes. ¿Pero qué querés que haga?

Que lo llames, que hables con él.

Que le digas que está todo bien.

Que está todo bien, que se quede tranquilo.

Por favor, tranquilízate.

(Móvil)

Ahí está llamando ya. Atendelo.

"Hola, mi amor". Hola.

¿Cómo estás? "Bien. ¿Te pasa algo?".

Sí, que hablo bajo porque está cerca.

"Pero va todo bien, ¿sí?". No puedo hablar mucho.

"¿Ya llegó?".

Sí, quédate tranquilo que casi no baja estos días.

"Vale, hablamos después. Te extraño".

Sí, yo también te extraño.

(LLORA)

¡A mi bebé no! ¡No, hijo de puta!

¡Hijo de puta!

¡No, no, no! La última vez, es la última.

¡No, Joaquín, por favor, déjame verla! ¡Déjame!

¡Necesito verla un momento! Tú confía en mí, por favor.

Por favor, por favor. Confía en mí.

Va a estar todo bien.

(Ladridos)

(Fuegos artificiales)

(Ladridos)

(Fuegos artificiales, ladridos)

(Ladridos)

(Fuegos artificiales)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Fuegos artificiales)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Fuegos artificiales)

¿Todavía seguís pensando que va a aparecer el reloj?

Lo dejé aquí.

Mira que acá somos todos gente decente, ¿eh? (RÍE)

A lo mejor se quedó ahí, en las bolsas de tierra.

Sí, no estaría mal que después de 500 años

de vendernos espejitos de colores hagan un aporte real a esta tierra.

¿Qué coño te pasa conmigo, Canario?

Hace días que todo lo que hago te sienta mal.

¿Y? ¿Todo bien?

Sí. ¿Está bien fijado?

Sí, no se movió. ¿Chequeaste la carga?

Sí.

Quedate tranquilo.

Se va a caer un cacho de piso, no el banco entero.

Bueno, lo hicimos bien.

Lo hicimos bien.

No piensen en nada, no digan nada.

¿Podemos descansar un rato? Sí, vamos.

A las ocho entramos.

(Trueno)

Te voy a cerrar con llave, ¿sabés? En un rato vengo.

(Trueno)

(HABLA, FUERA)

(RENÉ) No hace falta.

¿Y, René?

¿Qué hacemos? Si querés, está todo listo.

Veamos ahora entonces. Es al pedo esperar más.

Vamos, che. -¿No es mejor que esperemos?

No, no, no. Ahora. Detonamos y ya. ¿Para qué vamos a esperar?

(RENÉ) Dale, pasame el detonador, culo roto.

Enchufad el ventilador.

(RENÉ) Mirá el cable, pelotudo. -Dale, che, dale.

Dale, dale. Haselo explotar. Ahora le doy.

(RENÉ) ¡Dale! -¡Vamos! Dale, pelotudo.

(RENÉ) Ahora le doy. -¡Dale!

(RENÉ) ¡Le doy!

(Explosión)

(ZURDO) Espera. ¡Ten cuidado!

(CANARIO) Vamos, che. (ZURDO) Dale.

Ya. Pasame la soga esa. (RENÉ) Tomá.

(RENÉ) Dale.

René, vení. Sentí, parece agua.

(Chorro de agua)

¿Hay agua ahí también?

¿Escuchaste, René? ¿Hay agua ahí?

(Chorro de agua)

(Chorro de agua)

¡Hay que salir cagando! Venga, todos, hay que salir.

¡Ah!

¿Qué haces? -No vamos a llegar.

No vamos a llegar.

¡Canario! ¡No llego, Canario!

Yo no alcanzo a ver, ¿eh?

Ni se te ocurra meterte que se va a venir todo abajo.

Hay que rajarse ya, Canario. Vamos.

(RENÉ) ¡Auxilio, Canario! ¡Canario, la concha de tu madre!

¡Ah!

¡Canario! ¡Canario, la concha de tu madre!

¡Ah!

¡Ah!

Ayudame.

Ayudame.

Ayúdame, hijo de puta.

¡Ah!

¡Ah! ¡Hay un tipo!

¡Vení, hijo de puta!

¡Hijo de puta! ¡Ayúdame, hijo de puta!

¡Está acá el tipo! ¡Está acá!

(Agua corriendo)

¡Abrí!

¡Abrí!

¡Abrí!

¡Ayuda!

¡Ah! ¡Abrí!

¡Ayuda!

¡Ayuda!

¡Ah...!

(Gritos cesan)

(Trueno)

Hay que hacer sonar la alarma.

Berta.

Berta.

Berta.

Berta.

Berta, hermosa.

No salió bien.

Maté a una persona, Berta. ¡Ah!

¡Ah! Uf.

¿Dónde está mi hija?

La acabo de ver. Está bien.

La plata está ahí en el ropero, en la mochila.

Dentro... Que te dé en el orto la plata.

Decime qué pasó. Se fueron.

Van a volver, imbécil.

Van a volver ¿y qué te crees que va a pasar conmigo?

No podía confiar. Sí que podías.

Sabés que podías.

Ahora quedate solo y arréglatelas.

Yo me las arreglé.

Me las arreglé.

Vos no sabés lo que significa. La tengo que cuidar, Joaquín.

Me tengo que ir. Por favor, dejame ir.

Tengo que cuidar a mi hija.

Ahora no la puedes cuidar.

Nos podemos ir los tres.

Juntos.

Perdoname.

Me gustás mucho.

Pero no puedo.

¿Por qué?

¡Estamos...! ¡Estamos helados! ¡Ah!

(Sirena de emergencias)

(Sirenas de emergencias)

Disculpe, disculpe. (HOMBRE) Dale, dale, dale.

(Claxon)

Cuidado, por favor, cuidado.

(Sirena de emergencias)

Abrime, abrime.

(HOMBRE) Traigo la escalera.

(HOMBRE) Por acá, por acá.

Disculpe, señor, pero usted no puede estar acá, ¿eh?

¿Sabes qué pasa? Se me está inundando el sótano.

No sé qué está pasando. Sí, pero el agua ya la cortaron.

Así que le pido, por favor, que regrese a su casa.

No puede estar acá, ¿eh?

Está bien. Está bien.

(Radio de Policía)

"¿Hola?". ¿Qué pasó?

No tengo puta idea de lo que pasó.

Empezó a salir agua por todos lados.

(TOSE) "Calmate un poco". Pero ¿qué "calmate"?

Hay tres míos en la bóveda del banco.

¿Dónde estás?

"¿Tenés mis cosas?". No, no llegamos a sacarlas.

"Empezó a salir el agua en caños...".

¿Hola? ¿Hola?

(Sirenas, murmullos)

(Llaman a la puerta)

¿Quién es? (HOMBRE, FUERA) "Policía".

Buenas noches. Buenas noches.

Comisario Cristiani, ¿está solo en la casa?

No, están mi mujer y mi hija.

¿Nos permitiría ingresar al domicilio, por favor?

Sí, estaba esperando que alguien venga.

Porque tengo todo el sótano inundado con todas mis cosas.

Del trabajo. Antes salí a ver si alguien me podía explicar algo

pero me dijeron que esperara. Parece un reventón abajo del banco.

Ah.

¿Y quién va a pagar todas las cosas que se me rompieron?

¿Quién arregla eso? ¿El banco?

¿Dónde están su mujer y su hija?

Están durmiendo. Con este lío no las quería despertar.

Vaya a avisarles. Que no se asusten.

Vamos a tener que revisar toda la casa.

¿Por qué tienen que revisar la casa por un caño del sótano?

Es probable que hayan intentado robar el banco.

¿El de al lado? No nos haga perder el tiempo.

Por favor. Bueno.

Disculpe. Acompáñelo, Cervantes.

Vinieron a ver por qué salía agua de abajo. No pasa nada.

¿Eh?

Te dejo la linterna ahí.

(Murmullos)

(HOMBRE) ¿Apartamos el escritorio?

(Trueno)

(Móvil)

(Móvil)

Si fuera un robo, ¿quién paga los gastos?

¿El banco los pagaría? Esto recién empieza.

Va a tener que armarse de paciencia.

(HOMBRE) Acá cedió el piso. -¿En serio?

No, no.

No, no. Gracias. No, de verdad. Estoy bien.

(Móvil)

(Móvil)

Tengo que salir. Vení y así cerrás bien la puerta.

(Móvil)

Dame el celular.

(Sirena de emergencias)

Ese que tenés ahí.

(Móvil)

Tomá, ahí te dejo guardado mi número.

Si encontrás algo raro o te acordás de algo,

lo que sea, me llamás a mí.

Muy bien.

Mañana va a venir otro equipo

a hacer un trabajo mucho más detallado.

Deje todo como está. Que nadie baje ni toque nada.

La verdad que no. No dan ganas de bajar ahí.

Es probable que le conecten la luz

en pocas horas. Gracias, señor.

(GUARDIA) Comisario...

(Llaman a la puerta)

(Trueno)

¿Quién es? Policía, señor.

¿Permitiría ingresar a su domicilio?

Eh... Se acaba de ir. la Policía se acaba de ir recién.

Son de otra brigada.

Lo vamos a molestar un minuto nada más.

(Sirena de emergencias)

Está bien. Sí, sí, está bien, pasen.

(Puerta cerrándose)

Y acá... Ese es el sótano.

(Teléfono)

¿Hola? "Robaron las cajas de un narco,

pelotudo. La 748.

Estás muerto si no devolvés esa guita".

Conozco a estos tipos. Si vos querés se la hago llegar.

Eso que estás diciendo es imposible.

Y no lo puedo atender ahora. Quédese tranquilo.

Deme tiempo.

"Yo sé que vos pensás que te quiero hacer cagar

para tener yo la...". Ahora no lo puedo atender.

En un rato lo llamo. "La concha de tu madre".

¡Decime dónde estás!

(MUJER) ¿Qué pasa?

Nada, nada. Andá a dormir. No comiste nada.

Comé algo dulce, que te va a bajar el azúcar.

Contame, ¿qué pasó allí abajo?

Empezó a salir el agua por todas partes.

Parece que el piso cedió,

porque abajo hicieron un túnel

para robar el banco de acá al lado.

Al menos, eso me dijeron los otros policías.

¿Y vive alguien más en la casa?

No. (CARRASPEA)

No, no. Ahora no. Ahora no.

Hasta ayer, había una chica con su hija.

Me estaban alquilando la habitación

que tengo acá en la terraza.

Pero ya se fueron.

Se fueron. Eh... Sí, sí, sí.

Estaban...

parando...

mientras buscaban un departamento.

Pero me dijo que habían encontrado, así que...

(Trueno)

Y contame, ¿te dejaron alguna dirección?

No. No, no. No dejaron nada.

Eh... De todas maneras,

me dijeron que iban a volver a buscar sus cosas.

O sea, que si diera el caso de que ustedes necesiten algo...

Ah. Bien.

Decime una cosa,

si te pido permiso para revisar la casa, ¿es posible?

Si ya están mirando el sótano. No...

Sí, pero lo quiero hacer para quedar tranquilo,

que está todo bien, ¿viste? Ya revisaron la casa.

Los otros policías revisaron todas las habitaciones.

Mira. Me parece que tenés razón. No va a hacer falta.

Así que la chica y la nena no están.

No, no.

Andá para allá, por favor.

Berta.

Berta. Berta, ¿me oís?

Berta.

¿Qué le hiciste? Nada. Yo no hice nada.

¿Por qué? ¿Qué le pasa? ¿Qué tiene?

Vos y yo tenemos que hablar, me parece.

(Trueno)

¿Y? El agua...

.parece que hizo que se hundiera el suelo.

(Trueno)

No entiendo lo que está pasando, oficial.

¿Le puedo decir oficial?

¿Por qué me dijiste que se habían ido?

Porque ella me dijo.

Me dijo que tenía que decir que se habían ido.

¿Y por qué está drogada?

¿Y con marcas de haber estado atada?

¿Con marcas de haber estado atada?

¿Pero quién le va a haber atado? No sé.

¿Qué sé yo? Es lo que quiero saber.

Por eso te pregunto. No sé.

¿Y por qué está en tu cama?

Porque se sentía mal, se tomó unas pastillas.

Estaba mareada y yo le dije: "Acostate en mi cama".

No se iba a subir a la terraza.

Vos sabés que esto no cierra por ningún lado, ¿no?

Es la verdad.

¿Lo de las piernas es verdad o también es mentira?

No es mentira. Nada es mentira.

Cuando uno dice una mentira...

por lo menos, después tiene que decir dos más para cubrirla.

Después, por lo menos cuatro, para cubrir esas dos.

Llega un momento en que uno se encierra

y no sabe cómo carajo empezó.

(Truenos)

Escúchame. Oíme. Óigame.

Os pido por favor... ¡Ay! ¡Ah!

Escuchá.

Es mejor que me digas todo lo que pasó acá.

Pero que yo no sé lo que pasó.

Le juro que no sé qué pasó. ¿La viste hablando con alguien?

No.

¡Ah! ¡Ah!

¡Ay! ¡Ah!

(Trueno)

Ay...

Es importante que te enteres de algo.

Ya nos viste la cara. No te podemos dejar vivo.

Yo no tengo idea... No sé quién sos vos.

Somos la personificación de la muerte

para vos en este momento. Pero no entiendo.

Le juro que no entiendo

lo que está pasando. (CHISTA)

Tenés solo dos opciones.

Imaginate un pasillo angosto con dos puertas.

La primera es la elección que hiciste hasta ahora.

Hacerte el boludo ganando tiempo, esperando que algo te salve.

Ahora, esa puerta tiene la peor muerte

que te puedas imaginar.

Llena de dolor. Vas a ir viendo cómo te hacemos mierda el cuerpo.

Cómo te cortamos, cómo te rompemos algunos huesos,

te lascamos los dientes. Todo muy despacio.

Muy lento, lleno de sangre.

Te sorprendería saber

cuánto puede aguantar el cuerpo de una persona hasta que se muere.

(RÍE)

La segunda puerta es la de la inteligencia.

Hablás, decís todo lo que sabés y te morís rápido.

Casi sin enterarte.

Podés cambiar de opción.

¿Qué puerta vas a elegir?

Muy bien. Poned el trapo. ¡No, no, no, no!

¡No, no! ¡Para, para, para! No grites.

Te vamos a hacer algo que te va a hacer gritar.

¡Ah! ¡Ah!

¿Seguro que no querés hablar?

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Hola. "Oíme, flaco.

Estoy en la puerta de tu casa".

Pasa. La concha de tu madre. Así me ayudás a entender algo.

¿Pero qué pasa? ¡Pelotudo! ¿Qué carajo hacés acá?

¿Te has vuelto loco? Loco te volviste vos.

¡Calma! Me vas a explicar esto. Camina.

¡Dame el arma! Camina, camina.

¡El arma, pelotudo! Camina, camina. Párate ahí.

Explícame. ¿Qué hacés vos llamando a ese celular?

Mejor, explícame vos a mí. Hay gente mía que viene para acá.

Explicame. Explicame todo, viejo hijo de puta.

Escuchame. Escuchame bien.

¿De dónde carajo sacaste ese número de teléfono?

¿Qué se yo? El flaco me mandó un mensaje desde ahí,

pidiéndome que venga. Eso fue.

Atalo. ¡No, no, no!

Me quedo quieto. No hace falta que me atés.

Haceme caso, Galereto. En cinco minutos, esto será un quilombo.

Claro, en cinco minutos será un quilombo

y vos justo venís a tocar la puerta.

¿Qué clase de zorro creés que soy? ¡No! Escuchá lo que te digo.

Tampoco entiendo lo que pasa acá.

No tengas problemas, que ya lo vamos a entender.

Escuchame un poco... Escuchame.

La concha de tu madre. Escuchame.

No estoy entendiendo lo que pasa acá.

Explicame bien, la concha de tu madre.

¿Qué hace este llamándote?

No sé. Te juro que no sé.

Ve a buscar a Berta. Está en la habitación.

Si ninguno habla, en un minuto estamos fuera.

Agarrá la silla de ruedas.

¡Guttman! Mirá. Esto te pasará a vos en un minuto.

¡No, no, no, no! ¡No lo matés!

¡No lo matés, huevón! ¡Va a salpicar todo!

¡Para, para! ¡Zurdo, por favor, ayudame!

¡Ayudame, Zurdo! ¡Contale!

¿De dónde te conoce este a vos? ¿Yo qué coño sé?

¡Hablá!

Zurdo, cóntale vos o le cuento yo. ¿Qué querés, eh?

Por favor. ¿Qué...?

Habla, la concha de tu madre, te vuelo la cabeza.

¿De dónde mierda lo conocés?

No me quiero morir, Zurdo, por favor. Por favor.

No tengo ni puta idea de qué dice.

No le conozco de nada. Lo he conocido hoy.

Tenés tres segundos hasta que te vuele la cabeza.

A la tarde...

se paseaba a escondidas por la terraza, a ver a Berta.

¿Qué? Él me contó todo lo del robo.

No. Que se está inventando todo. ¡Cabrón de mierda!

¡Dejalo hablar!

Él y Berta me contaron todo lo del robo.

Lo del túnel. Cómo iba a ser el túnel, ¿entendés?

Y él me explicó cómo tenía que hacer un hueco en mi sótano

para poder agarrar la plata de los carritos.

Nos íbamos a repartir la plata. Entre los tres.

Yo me quedaba un porcentaje.

Cambiaron los carritos por la jaula de gatos.

¡Hijo de mil putas! ¡Te dije que era un hijo de mil putas!

¡Se lo inventa todo! ¡Te lo juro que se lo inventa!

No me lo invento. ¡Hijo de puta!

Él ató a Berta. Y le pegaba. No sé por qué.

La quería tener dormida.

Me obligaba a mí a darle unas inyecciones para doparla.

No sé por qué. Seguramente, porque desconfiaba de ella.

Tiene miedo... Este tiene algo con Berta.

Tú tienes algo con Berta, ¿verdad, hijo de puta? ¿No?

¿Galereto?

¿Vos sos Galereto? ¿No?

Y vos sos Canario, ¿no?

Ustedes tres iban a esconderlo en una casa de Zamora.

Nosotros tres sabíamos eso nada más, Zurdo.

No tengo ni puta idea de cómo sabe esto.

¡Calla la boca, la concha de tu madre! ¡Dejalo hablar!

Mira. Ahí, en ese cajón, hay una llave. Abrí la puerta.

Vas a ver que no miento.

(TOSE)

¿Eh? Se olvidó de él, acá.

¡Ah!

(Disparos con silenciador)

(CANARIO) Oh...

¡No, Pedro! ¡No, no, no, no!

¡No, Pedro! ¡No, no, no! ¡Tranquilo, Pedro! ¡No!

No pasa nada, Pedrito. ¡No, no, no! No pasa nada.

No pasa nada, Pedrito.

No te vayas Pedrito... (LLORA)

No te vayas...

(APRIETA EL GATILLO VARIAS VECES)

(LLORA)

Hijo de puta.

Hijo de puta. Hija de puta.

¡Hija de puta! Hijo de puta.

(Disparo con silenciador)

Mi amor. Perdóname. Perdóname, perdóname, perdóname.

Perdóname, perdóname, perdóname.

Ya está. Ya estoy acá. Ya estoy acá.

Tenés que irse de acá. Por favor.

Llévatela. Vete de aquí, Berta.

Quédese quieto. ¡Quieto! ¡Quieto ahí!

Al final, por más pensado que esté un plan,

siempre termina dependiendo de una mina o de la suerte.

Dejá de apuntarme con eso. ¿Qué pensás hacer?

¿Enterrar cuatro cadáveres en el fondo?

Así que te levantaste la mina de este.

(RÍE) Esa mina es bulo, ¿sabés?

Saber todo.

A las manchas dale con agua oxigenada, ¿sabés?

Es lo único que saca la sangre.

(TOSE)

¿Dónde está la guita que le sacaron?

Yo me llevo la mitad de la guita...

y vos te quedás pensando

en todo lo que puedo dejar de hacer para no cagarte la vida.

¿Eh?

Creo que le puedo cagar la vida también.

(GRABACIÓN) "Mirá. Aquí tengo todo.

Números de las cajas de seguridad que no hay que tocar.

porque están conectados a la alarma.

¿Estamos? Estamos.

Es cierto que después...".

(TOSE)

Eso que tenéis ahí, solamente te salva a vos por un momento.

Pero por un momento nada más.

Elegí cuál querés primero.

(Arma amartillada)

Ahí está la mochila con la plata.

Borra eso que tenés ahí, flaco. Haceme caso. ¿Eh?

No tenés pasta para esto. Créeme.

(RÍE)

Al final, es como yo te dije.

Todo depende de una mina o de la suerte.

(Latidos)

(Latidos)

(Latidos)

Somos Cine - Al final del túnel - Ver ahora

Tesis sobre un homicidio

Tesis sobre un homicidio es un thriller argentino-español protagonizado por Ricardo Darín. 

Roberto Bermúdez, especialista en derecho penal, ve alterada su vida cuando se convence de que Gonzalo, uno de sus mejores alumnos, ha sido el autor de un brutal asesinato justo frente a la Facultad de Derecho. Decidido a revelar la verdad sobre el crimen emprende una investigación personal que pronto se transformará en obsesión y lo arrastrará inevitablemente hacia sus zonas más oscuras. La verdad está cada vez más cerca, pero… ¿a qué precio?

No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - Tesis sobre un homicidio - Ver ahora
Transcripción completa

Izquierda. Dale, vamos, vamos.

Izquierda, izquierda.

Derecha ahí. Fuerte.

-No se calmen. Vamos. -1, 2.

Muy bien, muy bien.

Me hinchó las pelotas con que le compre la guitarra eléctrica.

¿Puedes creer que la dejó tirada?

Tres clases tomó, ahora me pide la batería.

Abuso de derecho se llama eso.

No, eso se llama ser un boludo, que le compre todo lo que me pide.

¿Venís mañana?

¿A qué hora? Temprano, a las 8.

¿Me vas a regalar uno o te lo tengo que comprar?

¿Para qué si vos no lo vas a leer?

Mira, por hoy lo puedo necesitar. No sé cuántas páginas tiene

porque tengo la mesita de luz medio desnivelada.

Sí, me pareció el otro día cuando tu mujer se ponía la ropa,

pero se me pasó, no te dije nada. Por favor.

Lo de los años es igual. Acá vos sos el único que le importa

que se cumpla con el programa. Los pibes bajan todo por internet.

Les preguntas por un hecho jurídico y no tienen ni puta idea. ¿Qué tal?

¿Sabes por qué sigo acá yo? Por las pendejas.

Además, además.

No, soy un pelotudo que sigue pensando que hay que dejarle

a nuestros hijos un mundo mejor.

Déjame que te aclare algo, porque parece que vos tenés

el eje un poquito corrido.

A los 30, la bola es por un puesto, a los 40, por la guita,

y a los 50, por el prestigio.

Vos hiciste todo al revés entonces.

Tengo un metabolismo complicado.

Uriarte. Acá.

Villazán. Presente.

Weistein. Yo.

Yolis. Acá.

Bien.

Quiero darles la bienvenida

y aclararles algunas cosas.

Hay muchas razones para estar acá,

pero solamente una es la correcta.

El que vino a hacer contactos

está en el lugar equivocado.

El estudiante crónico

necesita terapia, no un postgrado.

El que cuestiona todo me resulta insoportable,

pero el que no cuestiona nada, no tiene futuro como abogado.

Son ocho clases, ocho semanas,

2500 páginas de lectura obligatoria

y más de 3000 de lectura complementaria.

Para la octava clase,

cada uno de ustedes va a tener que escribir una tesis sobre un tema

que van a ir definiendo

en el transcurso del seminario.

(Puerta)

Perdón, permiso.

(Puerta)

Ruiz.

Sí. ¿Todo bien?

Tuve algunos imprevistos. Lo siento.

Lo paradójico de los imprevistos, Ruiz, es que pueden evitarse.

Solo hay que otorgarles un espacio en la planificación.

Bueno, he previsto que usted iba a enfadarse

y aún así, no lo pude evitar.

(Risas)

La próxima vez, salga un poco más pronto de su casa y listo.

Ahora elija lugar y siéntese.

¿Estábamos?

Nos decía que había una sola razón correcta

para estar acá, pero no nos dijo cuál es.

Aprovecharme.

(Música tensión)

Si ustedes creen que por estar sentados ahí

se van a llevar algún diploma...

(Sigue la música)

Ciao. Ciao.

Hasta luego.

Profesor, ¿tiene un minuto? Sí.

Espero que no se haya llevado una mala impresión de mí, es que...

Acabo de llegar a Buenos Aires y todavía me estoy instalando.

No, gracias. ¿Cómo está tu papá?

Muy bien, gracias.

Me pidió que lo saludara y además...

le envía esto.

¿No lo abre?

No sé disimular, si no me gusta, se me va a notar.

Prefiero abrirlo en casa.

Quería agradecerle por haberme hecho lugar en el postgrado.

Es muy importante para mí. No es nada.

Y me gustaría invitarlo a cenar un día de estos.

Bueno, vemos.

Estoy en coche, ¿lo llevo? No, estoy bien, no hace falta.

No te molestes. No es ninguna molestia.

Cuidado.

Y de paso me guía, que no conozco bien la ciudad.

Bueno, dale.

¿Tu madre?

Casi no la veo, viaja mucho.

También le manda saludos.

¿Sigue con la fundación?

Sí.

Eso y cualquier cosa que la mantenga alejada de mi padre.

Aunque no lo creas

a veces, esa es la única manera de mantener viva una relación.

(RÍE)

¿Qué dice, Cecilia?

Bien, ¿y usted? Igual que ayer.

Llegaron los libros. Sí.

¿Y esto?

Ah, un regalo.

Me lo mando Ruiz Cordera, Felipe. ¿Se acuerda?

Sí, claro. ¿Está acá?

No, su hijo, vino para mi seminario.

Me preguntó si conocía a alguien que pudiera ir su casa

una o dos veces por semana. Le di su teléfono.

Ah, bueno. Gracias.

Qué lindo el regalo. Si, divino.

Una espadita de la justicia para un abogado

como si a un funebrero le regalaran un ataúd en miniatura.

Si usted lo dice...

¿Mi camisa blanca?

Está colgada. ¿Quiere que se la repase un poco?

Sí, por favor.

(Música tranquila)

Profesor.

¿Sol? Sí.

No lo puedo creer, ¿cuánto tiempo? ¿Cómo estás?

Muy bien. Me enteré de la presentación y vine.

Qué bueno. Pero llegué un poco tarde, ¿no?

No, para nada, no te perdiste nada. Recién sirvieron el vino.

(RÍE)

¿Me lo dedicas?

¿Estás segura de que no lo quieres cambiar por uno de Harry Potter?

Los tengo todos. Sí, ¿eh?

¿Cuánto tiempo? ¿Qué fue de tu vida? Eh, bueno...

Trabajo en el estudio de Carballo. ¿Ah, sí?

Hace dos años. Qué bien, mira.

¿Y qué más? ¿Te casaste? ¿Tenés hijos?

No, no, estoy muy lejos de eso.

De hecho, me separé hace poco de mi novio.

Que bueno, te felicito. (RÍE)

-¿Lo molesto yo también?

La verdad que sí, un poco.

¿Voy a saludar a unos amigos y después nos vemos?

Dale, dale.

Muy buena la introducción.

Muy buena.

Gracias.

Tiene que ver con lo que usted decía hace un rato.

Un juez no hace justicia, sino que se encarga de hacer cumplir la ley.

El mayor engaño de las sociedades modernas

es hacernos creer que lo legal es justo.

El problema es que las leyes y la noción de justicia

están establecidas por un grupo de personas

que lo único que buscan es sostener su poder.

Lo que digo es:

yo puedo aplastar una mariposa

y retorcerla hasta que muera. Y eso no es ilegal.

Ahora, si esa mariposa pertenece a una colección invaluable

de algún multimillonario, puedo ir preso.

No es el acto en sí lo que se juzga.

La ley no nos protege de un hecho aberrante.

La ley solo interviene si ese hecho aberrante

amenaza la voluntad de poder.

No, gracias.

Vivimos en una anarquía

y nadie parece darse cuenta.

Todos los días alguien aplasta y retuerce una mariposa

y ninguna ley puede hacer nada para impedirlo.

Interesante teoría. Es más que una teoría.

Mira, yo tengo por lo menos

20 argumentos para refutarte eso,

pero me gustaría darte un consejo, ¿puedo?

Claro. Vos ahora tenéis veinti...

ocho, 28 años.

"Garchá" todo lo que puedas.

Lo demás viene solo.

(Grifo)

(Tonos teléfono)

(TELÉFONO) -"¿Sabés la hora que es?"

Algo así como las 3. "3:30 pasadas."

"Hablamos en otro momento."

Un juez nunca tiene acceso directo a las circunstancias de un delito.

Antes que él llegan los testigos oculares, los curiosos,

el vigilante de la esquina, los paramédicos.

Hasta la mecanógrafa. (RÍEN)

No estoy exagerando.

Hoja 574 del caso López Paunero.

Lo tienen en el cuadernillo de apuntes, fíjense.

(LEE) -"Del primer examen se desprende que el número

encontrado a escasos metros del cadáver,

no se corresponde con el de la víctima.

Tardaron más de 4 años

en darse cuenta que en lugar de "número",

debía decir "húmero", por el hueso. (RÍEN)

El juez que tiene que decidir

sobre la inocencia o la culpabilidad de un imputado

lo hace tanteando a ciegas.

Dadas estas circunstancias,

¿cuál es la única herramienta válida para un juez?

Los hechos.

No.

No, comprobar la certeza de los hechos

es el objetivo del juez, no su herramienta.

La reiteración en los testimonios.

Tampoco.

Si fuera así, un abogado

solo necesita conseguir o comprar

20 testigos que digan lo mismo

y el caso estaría resuelto.

Detalles.

Todo está en los detalles.

Lo que hace un juez

es un lento proceso de discriminación

entre lo contingente y lo esencial.

Y los detalles

son los que terminan por inclinar la balanza.

Hoja 761, el imputado

declara haber concurrido el edificio de la calle Charcas, altura...

(Sirenas)

... 3956, sin poder precisar la hora exacta.

Que en ese momento toma efectivo conocimiento de las circunstancias

por las cuales presta declaración ante la instrucción policial.

Hay alguien tirado ahí en el estacionamiento.

¿Qué?

Hay una chica tirada.

(Música suspense)

¿Qué pasó?

-¿Qué habrá pasado?

-Mirá como está...

¿Está muerta?

-Parece que sí.

(Sigue la música)

¿Habló con el sereno? -No, señor.

-¿Cómo va eso? -Bien.

-¿Eh? -Bien, bien.

-¡Comisario!

Déjenlo entrar.

Subcomisario todavía. Ya sabemos, la justicia es lenta.

¿Cómo es que un abogado llega antes que el médico?

Tengo platea preferencial. Ah, claro.

¿Qué pasó? ¿Qué no pasó?

La golpearon, la violaron, la cortaron,

y después la asesinaron. Todo completito.

¿La conocía?

No.

¡Comisario!

Encontramos esta nota.

"Muerte a las mujeres como ella".

Se deja constancia que la señorita... Nombre completo.

-María Laura di Natale.

-Domicilio.

-Avenida Independencia 611.

8 , 30.

-Un teléfono.

154-197-4986.

-¿Espera, por favor?

¿Un poco de agua?

Gracias.

No tenés que hacer esto ahora, ¿sabés?

Si querés, te podés ir a tu casa.

Prefiero sacármelo de encima y listo.

¿Vos sos de acá?

No. No, soy abogado,

pero no ejerzo, no te preocupes.

El subcomisario dice que pase. Gracias.

Vas a estar bien.

No creo. Igual, gracias.

(Llaman a la puerta)

Comisario.

Bermúdez.

O no nos vemos nunca o nos vemos todos los días, ¿eh?

Al final voy a pensar que usted me extraña, doctor.

Algo de eso hay.

Veo que redecoraron. Una pérdida.

¿Un café? Paso. Permiso.

Ya adivino para qué vino.

A comprar entrada para el baile de fin de año.

(RÍE) No lo hacemos más.

Los muchachos prefieren irse de putas.

Hombre, claro.

Di Natale.

Hace rato que no tenemos algo así.

¿Está el preliminar? Sí.

Muerte por asfixia.

Encontraron golpes y cortes por todo el cuerpo.

El asesino la penetró con un cuchillo Tramontina

y le inyectó formol.

Así no se sabe la hora del asesinato.

Un cuerpo queda como conservado.

¿Quién tiene el caso? Su amigo.

¿Hernández? Sí.

Mira, Alfredito.

Nadie vio nada, nadie escuchó nada.

Fue a la nochecita,

esa hora en la que todo el mundo está en clase.

O a la hora del recambio. Sí, puede ser.

Huellas no hay.

El tipo uso guantes de látex.

Encontramos uno.

(Música suspense)

¿La ahorcaron? Sí.

¿Con las manos?

No, con un pañuelo o algo parecido.

¿Quién hizo la autopsia? Robles.

Surco blando, asimétrico,

típico de la presión del roce con un material liso,

equimosis leve.

¿Nada más? ¿Qué más querés?

¿La puedo ver? No.

Tampoco te debo tantos favores. Te debo yo uno ahora.

Di Natale.

La chica tenía una cadenita en el cuello.

¿No debería tener marcas?

Sí, podría.

Pero depende de la presión, el ángulo,

el material de la cadenita, ¿qué sé yo?

Robles,

yo no soy médico,

pero por una cuestión de sentido común,

si alguien le apretó el cuello sobre una cadenita,

alguna marca tendría que tener.

Pudo haber desaparecido antes de la autopsia.

O puede ser que el asesino

le haya puesto la cadenita después de matarla.

Por eso no tiene marcas.

Es una posibilidad, ¿o no?

Es.

Lindo gesto.

La mata y después le regala una cadenita.

¿Qué te pasa? ¿La conocías?

No.

Creo que no.

Yo puedo aplastar una mariposa y retorcerla hasta que muera

y eso no es ilegal.

Ahora, si esa mariposa pertenece a una colección invaluable

de algún multimillonario, puedo ir preso.

No es el acto en sí lo que se juzga.

Un hecho, cualquiera sea,

forma parte de una cadena de causas y consecuencias.

No es significativo en sí mismo,

sino que forma parte de una trama que debe ser revelada.

Ya que,

y subrayen esto,

nunca

hay azar en un hecho penal.

Permítame estar en desacuerdo con eso, profesor.

¿Por qué no, Villazán, si ya es su costumbre?

Es que esa es una visión teleológica del hecho penal.

Si uno concibe los hechos aislados, sin vínculos causales,

puede inferir que un hecho puede desencadenar infinitas consecuencias

y que solo el azar diga cuál de ellas sucede y cuál no...

(Música suspense)

(INTERFONO) -"¿Hola?"

¿Laura di Natale?

Eso es en Purmamarca. En Jujuy, el verano pasado.

¿Tenía novio?

No.

Iba y venía con Claudio, un pibe del laburo.

¿Qué onda ese Claudio?

Un tarado.

No sé, él tenía novia,

no daba.

Vale podía estar con quien quisiera.

Tu hermana tenía un colgante

con forma de mariposa.

No me suena.

¿Por?

No.

¿Me puedo quedar con esta?

Sí.

La escaneo y después te la devuelvo.

Sí. No hay apuro.

Todo bien.

¿Qué hacía tu hermana?

¿Vale? Sí.

Trabajaba en el bar que está enfrente de la facultad.

Además de eso.

Había empezado danza aérea.

Iba dos veces por semana y estaba muy contenta con eso.

Se quería ir a México.

Estaba ahorrando y yo le había averiguado un par de "hostels".

¿Se llevaban bien?

Sí.

Si, Vale era una genia.

No me entra en la cabeza como alguien

pudo hacer una cosa así, no sé.

Mirá,

yo necesito que te tomes un tiempo

para intentar recordar todo lo que te parezca que puede ser importante.

Un amigo nuevo, un número de teléfono.

Lo que sea.

Si recordás algo que te parece que puede ser importante,

me llamás.

¿Sí?

Hipótesis hay muchas. Concretamente, no hay nada.

Tomamos indagatorias, investigamos el entorno cercano,

ahí no hay mucho.

Era de Junín. Los padres viven ahí todavía.

Ella vivía aquí con una hermana menor.

Chequeamos mails, mensajes de texto, llamadas...

Nada relevante.

Hay un noviecito, lo estamos investigando.

Un pibe del bar donde ella trabajaba.

Pero si me preguntás, para mí la eligió el azar.

Algo planeó.

Uno no lleva una jeringa con formol

y un cuchillo Tramontina encima por las dudas.

El crimen pudo haber sido planeado, pero la víctima es circunstancial.

Una secta, un ritual, un asesino serial...

No sé.

Tampoco te importa mucho.

Me importa tanto como las 186 causas que tengo a mi cargo.

¿Y vos?

¿La conocías? No sé.

Trabajaba en el bar, enfrente de la facultad.

Debo haber ido miles de veces.

A lo mejor alguna vez me atendió, pero no lo sé.

Ahora sí tiene sentido.

¿Cómo anda?

¿Mónica? Bien.

Con un poco de sueño.

Perdona, el otro día...

No me di cuenta de la hora que era.

¿Me puedo llevar una copia del expediente?

Sabés que no puedo presentar un amparo.

No sos parte. En nombre de la hermana menor.

¿Tanto lío por una chica que ni siquiera sabés si conocías?

Alfredo, la mataron prácticamente frente a mí.

Lo único que quiero saber es quién fue.

Te conozco.

Si sabes algo no te lo guardes.

Si no, deja que la justicia haga su trabajo.

La justicia, cierto. Me había olvidado de su parte.

Bueno, gracias.

(Puerta)

¿Te enteraste del rumor? ¿Cuál de todos?

Tenías razón, lo rajan a Cardozo. El puesto es tuyo.

No sabía nada.

Espero que te acuerdes de la cantidad de veces

que me dejé cagar a trompadas para hacerte feliz.

(Música suspense)

¡Profesor!

Gonzalo.

¿Cómo estás?

Bien, acá, viendo la muestra.

¿Le gusta Picasso? No mucho, francamente.

Estoy haciendo tiempo, tenía que encontrarme con alguien en el bar.

Yo soy un admirador incondicional.

Es mi artista favorito.

¿Tiene un minuto? Me gustaría mostrarle algo.

Sí, claro.

Este es el cuadro más importante de Picasso.

Lo del "Guernica" es marketing.

Es para los imbéciles que no saben mirar un cuadro

y repiten lo que dicen otros imbéciles.

Me queda claro.

No hay que dejarse engañar por el tamaño, es un cuadro pequeño,

pero está todo ahí.

En el centro, Cristo crucificado, casi irreconocible.

A la derecha está Mitra, un dios persa

adoptado por el Imperio Romano los primeros años del cristianismo.

Y a su lado, lo que parece ser una máscara ritual africana.

De este lado del cuadro están los elementos de tortura:

el clavo en la mano, la lanza del centurión,

la esponja empapada en vinagre que aplicaban sobre las heridas

para multiplicar el dolor.

Y abajo los soldados se juegan la ropa de Cristo a los dados.

¿Se da cuenta? ¿De qué?

Cristo, Mitra, el toro. Todo sacrificios.

Víctimas inocentes que deben ser inmoladas

para el beneficio de la humanidad.

La víctima puede ser cualquiera.

El hombre es un lobo para el hombre

y no hay ley que pueda cambiar eso.

Está todo en los detalles, solo hay que saber mirar.

Es como usted dijo cuando hablaba de un crimen.

Interesante, ¿no le parece? Muy interesante.

Y mucho más barato que el guía del museo.

(Claxon)

¡Mónica! ¡Doctora!

¡Eh! Hola.

¿Qué hacés? ¿Cómo estás?

Pensé que habías dejado de fumar. ¡Ah!

Uno de vez en cuando. ¿Me estabas esperando?

No, sincronicidad.

Ah, mirá vos. ¿Tenés un minuto?

Necesito hacerte una consulta.

¿Te acordás de Ruiz? ¿Felipe? Sí, claro.

El hijo está haciendo un seminario conmigo.

¿Gonzalito? Mirá vos.

¿Y qué tal es? Raro.

Muy raro, leído.

Tímido. No, no, conozco la diferencia.

Al contrario, es soberbio, arrogante,

como que está más allá de todo. Salió al tío Roberto entonces.

De chico te tenía como un ídolo, ¿te acordás?

¿O esa era la madre?

Pensé que esa causa había prescrito ya.

Está archivada, nada más.

¿Estos? Pensá para un hombre de mi edad.

Para tu edad mental perfecto, canchero, juvenil...

¿Qué te pasa, Roberto?

Me llamás a las 3 de la mañana,

me esperás a la salida del consultorio...

¿Si te dijera que Gonzalo es un psicópata?

¿Por qué, qué hizo?

¿Viste el crimen de la facultad? Sí.

Yo creo que él tuvo que ver.

¿Gonzalo? No me preguntes por qué.

No lo sé, son... Indicios, detalles,

la actitud que tiene.

Yo creo que él la mató.

Bueno, es grave lo que estás diciendo, ¿no?

Ya lo sé.

¿Hablaste con Alfredo? No.

No, no tengo nada concreto, pero sé que fue él.

Es más, sé que él quiere que yo lo descubra.

Es como un juego.

Ya sé lo que estás pensando. No dije nada.

El caso Latorre fue completamente distinto.

No tiene nada que ver. Sé cómo piensa.

Sé lo que tiene en la cabeza, no lo puedo explicar,

pero lo conozco.

Yo sé que fue él.

Podés equivocarte, ¿no?

(Música suspense)

Hola. ¡Laura!

¿Qué hacés acá?

Alguien tenía que pagar el alquiler.

¿Cómo estás?

Ahí.

¿Querés que hablemos? Dale.

En realidad, hay que saber qué pedir, cómo y a quién.

Yo estoy detrás del caso.

En cuando yo sepa algo, te llamo y te lo cuento.

Le hablé a mi viejo de vos.

Me dijo que seguro eras uno de esos buitres que quieren

sacar una tajada. Mi viejo habla así.

¿Y vos qué le dijiste?

Que tenías cara de bueno.

¿Eso es bueno o malo?

No sé, estaba muy hinchapelotas.

No quería que me fuera, mi vieja lloraba...

Es lógico.

Igual me parece que a vos Junín te da para un par de días,

después te empieza a pesar.

¿Se me nota? Un poco.

¿Vos estás casado?

Trato de no cometer el mismo error dos veces seguidas.

¿Hijos? No.

¿Por eso se divorciaron?

Qué rápido me sacaste la foto. Perdón, a veces hablo de más.

No, está bien.

Algo de eso hubo, no fui un marido ejemplar.

Cuando ella quería tener,

yo estaba muy metido con mi trabajo, cuando quise yo,

ella estaba muy metida con otro. ¡Uh! Qué cagada.

Qué va a ser.

Lau, dale, tenés que entrar. Sí, voy, voy.

¿Te gusta la comida peruana?

Si no tengo opción...

Llamame si querés algún día, vamos a comer.

Dale. Gracias.

Por todo.

(Teléfono)

(CONTESTADOR) -"Hola, te comunicaste con la casa de Mónica y Roberto.

Ahora no estamos, dejá tu mensaje."

¿Qué tal, Cecilia? Bien, ¿y usted?

Da para largo.

¿Te pido un favor? Sí.

Con esa carne que hay en la heladera,

¿me hacés unas milanesas? Así me quedan.

Lo que pasa es que quedé con este muchacho, Ruiz, que iba hoy.

¿A qué hora?

Le dije después del mediodía, cuando salgo de acá.

Así aprovecho que no está.

Bueno, pero si no está, no se va dar cuenta,

un par de horas nada más.

Bueno, ¿le hago unas milanesas

con unos bocadillos de acelga? Perfecto.

(Música suspense)

(Puerta)

(CONTESTADOR) -"Hola, te comunicaste con la casa de Mónica y Roberto.

Ahora no estamos, dejá tu mensaje."

(Música suspense)

Buenas tardes. Buenas.

64,50.

¿Algo más?

Este también.

67 pesos.

Me ha costado encontrar el lugar.

¿Te tomás un whisky?

No estoy acostumbrado. Servile un etiqueta azul.

La verdad, me hubiera gustado ser músico, pero no tengo oído.

Supongo que el derecho me permite cierto control.

Es una manera de ordenar el mundo, aunque sea una ilusión.

Las cosas son como son,

pero perfectamente podrían ser de otro modo.

Hay cierta lógica.

La lógica es una invención humana.

Ni hablemos de la moral.

Pero necesitamos algo, algo establecido, una ley.

Ahí está la clave.

Necesitamos, pero no lo tenemos.

Por eso terminamos inventándonos valores, normas, creencias...

Todos tenemos una tesis de lo que el mundo es o debería ser.

¿Cuál es la tuya?

Mi tesis es que ninguna tesis es correcta.

No.

Mi tesis...

es que no hay manera de saber cuál tesis es la verdadera.

Bueno, no sé.

Tengo que formularla mejor.

¿Por qué yo? ¿Por qué viniste?

¿Perdón? Eso.

¿Por qué te vienes hasta el culo del mundo

a hacer un curso con un abogado retirado?

Bueno, yo no lo veo así.

Este es mi país y usted ha sido una gran influencia en mi vida.

¿Hace cuánto?

¿10? ¿15 años que no te veo? Más.

¿Cómo pude haber sido para vos si eras un nene?

La última vez que nos vimos tenía 9 años. Mi cumpleaños.

Todavía tengo las fotos.

A veces no hace falta estar presente para influir.

Más de una vez mi padre me ha dicho que usted es un hombre brillante.

Creo que durante años usted ha sido su némesis.

Esa especie de enemigo imaginario que uno se pone para medirse,

para superarse, ¿no?

No tengo ni para empezar a competir con tu viejo.

No sea modesto.

Crecí escuchando historias sobre usted.

No sé si debería contarle esto, pero...

cuando tenía 15 años,

mi padre me llevó a hacer un análisis del ADN.

Tenía dudas.

Nunca fuimos a buscar el resultado.

Mi padre es mi padre, ¿qué más necesito?

Hablando de tesis, empecé el trabajo de fin de curso

y pensaba remitirme a un caso en Portugal de hace algunos años,

pero ahora se me ocurrió utilizar el caso de Natalia como ejemplo,

¿qué le parece?

No lo sé.

Es un caso abierto todavía. Sí.

Pero es un caso especial, no me diga que no.

Yo nunca estuve tan cerca de la escena del crimen

y es una sensación extraña, no lo puedo dejar pasar.

Creo que hay cientos de casos que te pueden servir

muchos más que ese.

(Música)

(RECUERDA) "Empecé el trabajo de fin de curso

y pensaba remitirme a un caso en Portugal de hace algunos años,

pero ahora se me ocurrió utilizar el caso de Natalia como ejemplo".

(Continúa la música)

(Impresora)

(Continúa la música)

Los casos son distantes entre sí, es cierto,

pero hay un modus operandi,

un patrón en la elección de las víctimas que se repite.

Que son iguales a las mamás.

Me refiero al parecido físico, sí.

No me estás hablando en serio.

Muy en serio.

¿Vos estás escuchando todo lo que yo te estoy diciendo?

Los indicios, la provocación... ¿Qué pensás?

¿Que yo inventé todo esto? No, no dijo eso.

Hay gente que es capaz de hacer esto y cosas mucho peores.

Mónica, despertate. ¿A qué viniste, Roberto?

A buscar tu opinión. ¿Médica o personal?

¡La que sea, Mónica! ¡La que sea!

Me saca cuando veo que...

Que te colocas como en un plano más elevado, distante

para analizar, juzgar...

Metete un poco adentro, anda hasta el fondo,

tomalo en serio una vez. ¿Qué quieres de mí?

Te traje un caso. Quiero saber qué pensás.

Que me preocupa verte así. ¡No me jodas! ¡No soy yo del caso!

El caso es él.

OK.

(SUSPIRA) A ver...

Los dos crímenes tienen un fuerte componente sexual.

Las víctimas son mujeres jóvenes, atractivas.

Hay cierto grado de ensañamiento con sus cuerpos.

Si tuviera que arriesgar un perfil basado en estas características,

diría que el criminal es del tipo psicopática

con ciertos rasgos perversos.

¿Los dos crímenes pueden haber sido cometidos por la misma persona?

Sí. O dos personas con un perfil psicológico similar.

Es una casualidad que el chico haya estado en los dos lugares.

Vivió tres años en Portugal.

¿Cuántos crímenes hubo en ese tiempo? Cientos.

¿Cuántos crímenes hay en el mundo? ¿Qué te pasa?

Encontraste lo que querías.

Querés que el mundo se acomode a vos,

que las cosas sean como pensás que tienen que ser.

Quién sabe por qué se te metió en la cabeza

que ese chico es culpable y vas a ver las cosas que te lo confirmen.

Conocemos a Gonzalo desde que nació. No, no, no.

Lo conocimos cuando nació, no es lo mismo.

OK.

Sos un tío muy inteligente, puede que tengas razón.

No tengo elementos para refutarte nada.

Pero si todo esto es cierto,

tenés que dejar que investigue la justicia.

Habla con Alfredo. Alfredo no puede hacer nada.

Esto es entre el chico y yo. Es un desafío.

¿Qué es lo que realmente te interesa?

¿Hacer justicia o probar que tenés razón?

(Música)

Solo una cosa más.

¿Puede volver a matar?

Cualquiera que disfrute haciendo algo, por más perverso que sea,

lo va a volver a repetir tarde o temprano.

Gracias.

(Truenos)

(Timbre)

(Pasos)

Toma. Gracias.

¿Los leíste todos? Más o menos.

¿Qué tal el laburo? Bien.

Empecé danza aérea.

Ah... Sí.

Hay un show de fuerza bruta en unas semanas en la fábrica,

no sé si te gustaría ir.

¿Es uno de esos lugares donde te tienen todo el tiempo de pie,

te llenan de papel picado, engrudo...

y después te chupan para arriba con un arnés?

(RÍE) Algo así.

Me parece que va a ser demasiado para mi ciático. Paso.

Bueno, como quieras.

¿Sos vos?

Sí.

Mira.

Puedo preparar algo para comer.

Puedo hacer unos fideos con crema, unos fideos sin crema...

(RÍE) No, gracias, ya comí.

(Truenos)

¿Se supo algo más? No mucho.

Están haciendo... pruebas de ADN, cruzando llamadas del último mes,

esas cosas.

No lo van a agarrar, ¿no?

Hay que esperar.

(SUSPIRA)

(Música suave)

La extraño mucho. Sí, lo sé.

Me gustaría haber compartido... más tiempo con ella.

No pienses en eso ahora.

Es que todavía no lo puedo creer. No sé, siento que...

Que se fue de viaje,

que en cualquier momento va a volver.

(Continúa la música)

Te traigo un vaso de agua. No, no, yo... ya me tengo que ir.

¿Qué era lo que me tenías que dar? Sí. Esperame un segundo.

(Música)

(Pasos)

Esto era de tu hermana. Estaba entre sus cosas.

Se ve que se traspapeló.

¿Esto era de Vale? Ahora es tuyo.

A ver...

(Continúa la música)

Pensé que tenías que tenerlo vos.

Gracias.

(Golpes)

Para. ¿Estás bien?

Para. ¿Qué haces?

Bueno...

No sabía que practicaba boxeo.

Viste cómo es la cosa.

Hay que saber pelear.

¿Quieres entrenar? No...

No soy muy bueno para los deportes.

Me dijo Villazán que me estaba buscando.

Sí. Espera que me cambio.

Año 86, caso Piñeiro. Homicidio agravado.

No fue muy conocido.

La víctima era un fanático de las armas.

Tenía una colección de más de 200.

La mujer lo encontró en su despacho con un tiro en la cabeza.

La cerradura no estaba forzada, no había signos de pelea,

no faltaba nada, el arma homicida estaba en el piso.

Era una de su colección, tenía sus huellas.

Por el ángulo del disparo y la cercanía del arma,

se pensó en un suicidio.

Ha dicho homicidio agravado, eso le ha quitado suspenso.

Surgió un detalle muy importante durante la investigación.

El tipo era zurdo

y el disparo se había efectuado con la mano derecha.

Error de novato. Eso pensaron.

Profesor. Hola.

¿Te avisaron de mañana? ¿De qué?

Después de clase iremos a tomar algo por el cumpleaños de Carla.

-La primera ronda corre por mi cuenta.

Demasiados abogados juntos.

No creo que sea un lugar bueno para mí.

Vos venís gallego, ¿no? Obviamente.

Chao. -Nos vemos.

¿Dónde estaba?

El falso suicidio. Sí.

Se empezó a pensar en un sicario, en un asesino a sueldo,

alguien que no era conocido de la víctima.

Y eso desvió la atención para cualquier lado

durante muchísimo tiempo.

Hasta que el fiscal pensó: "¿Y si no fue un error?

¿Si el que lo mató sabía que el tipo era zurdo

y lo único que quiso fue confundir la investigación?".

Ahora sí que se pone interesante. ¿Tenés tiempo?

Sí, claro.

De golpe cambió completamente el eje de la investigación.

El asesino tenía que conocer perfectamente a la víctima.

Tanto como para que le abra la puerta, lo deje pasar,

llegar hasta su despacho, elegir un arma de su colección,

acercársele lo suficiente y dispararle.

Resumiendo,

lo mató el hijo.

Le dieron 20 años.

Si hubiera usado la mano izquierda, hubiera sido el crimen perfecto.

No era mala idea dispararle con la derecha.

No. Era buenísima. Demasiado buena. Pero se pasó de rosca.

Quiso que se note el crimen, dejar su huella.

Ese es el peor pecado que puede cometer un criminal.

La soberbia. No coincido.

Creo que es la falta de inteligencia.

Pero es que casi siempre es lo mismo.

Si vas a mantener un duelo silencioso con un investigador,

no puede subestimar su capacidad. Nunca.

Hola. ¡Laura!

¿Cómo estás? ¿Cómo estás?

Bien. Perdón. Gonzalo...

Hola.

Laura. Hola.

¿Qué tal? Muy bien, ¿y tú?

Bien. ¿Español? Argentino. Con acento.

¿Sos alumno de Roberto?

De hecho, creo que soy su preferido. (RÍE)

Les dejo la carta.

(Música)

"Hola...".

¿Estabas durmiendo? "Roberto".

Sí. ¿Te desperté? "No. Más o menos. ¿Pasó algo?".

No.

No... Quería saber cómo estabas. "Bien".

¿Estás sola? "Sí, ¿por?".

Es un poco tarde. Discúlpame. No me di cuenta.

Hablamos mañana, ¿te parece?

"¿Todo bien?".

Sí.

Mañana te llamo.

"Vale".

(Tonos teléfono)

(Música)

No se puede fumar acá. Perdón, no me di cuenta. Perdón.

(Continúa la música)

(Gemidos)

(Música)

(Claxon)

(Continúa la música)

(Aplausos)

Profesor.

Muchísimas gracias por todo, ¿eh?

Ha sido un placer asistir a sus clases.

No hace falta tanta formalidad.

Gracias. Felicitaciones.

Muchas gracias.

-Maestro... Gracias realmente. Gracias.

De nada. Suerte.

Gracias.

-Última oportunidad, profe.

¿Va a venir a la fiesta del viernes? No creo.

Vaya... (RÍE)

La verdad es que no sabía cuánto extenderme en el trabajo.

El tema da para mucho, decidí acotarlo a lo esencial.

Espero no aburrirlo. No creo. Tengo mucha curiosidad.

¿Sabe cuándo lo tendrá corregido? Porque me vuelvo en estos días.

¿Ah, sí?

¿Tan pronto?

Echo de menos mi casa.

Y, además, aquí mi trabajo ya está hecho.

De paso, quería decirle que estoy siguiendo su consejo.

¿Cuál?

Ese de "garchar" todo lo que pueda.

(Música)

(Timbre)

¿Hola?

Sí, subí.

(Continúa la música)

Hola.

¿Paso? Sí, claro.

Estás distinta. Te cortaste el pelo. Sí, sí, cambié.

No me gustaba cómo lo tenía.

¿Fue idea de él? ¿De quién?

¿Quién te dijo que te cortases el pelo así?

Nadie.

A lo mejor, no te lo dijo directamente,

pero te manipuló para que lo hicieras.

No entiendo lo que estás hablando. Laura, yo sé que se están viendo.

¿Qué? ¿Me estás siguiendo? No, no.

No, no, no es eso.

Sé lo que pasó con tu hermana.

No fue una casualidad que la mataran frente a la facultad.

Tampoco es una casualidad

que hayan elegido, precisamente, ese día.

Todo, absolutamente todo formó parte de un plan.

Todo. Los detalles.

El formol, la nota, el colgante que tenía puesto...

Todo. No... No entiendo.

Valeria formó parte de un experimento,

una especie de tesis.

El asesino quería que yo lo descubriera.

¿Quién? ¡Gonzalo!

No, no puede ser.

Gonzalo vio que su hermana dejaba su coche frente a la facultad.

La eligió. Ahí decidió que iba a ser su víctima.

No es la primera vez que lo hace.

Sé que parece una locura, pero no lo es. Créeme.

Esperó el día de la clase para que la coartada fuera perfecta

y para que yo estuviera presente. Ese era el desafío.

Me fue dejando pistas, sutiles, pero muy claras para mí.

Por eso me diste el colgante de Vale.

Laura, necesito que me ayudes. ¿Qué estás haciendo?

¿Me estás usando? No, no soy yo. No soy yo.

Gonzalo es un asesino.

Él está jugando con vos y conmigo. Está jugando con los dos.

Yo tengo un plan y veo que está funcionando,

pero necesito que vos hagas tu parte ahora.

¿Por qué me haces esto?

¿Por qué Gonzalo iba a querer matar así, como un animal, a mi hermana?

No lo sé, tampoco me importa. ¡A mí sí me importa!

Me estás diciendo que el tipo con el que me acosté

mató a mi hermana. No tiene sentido. ¡Es una locura! ¡No puede ser!

Escuchame. Si te lo digo es porque estoy seguro. Créeme.

Es un psicópata hijo de puta.

Es un asesino que disfruta con este juego perverso

de provocarme a mí y acostarse con vos. Pensalo.

Pensalo un minuto, por favor. No me toques.

¿Dónde está el baño?

En... En... En mi habitación, al fondo del pasillo. Tranquila.

(Música)

¿Estás mejor? Sí, pero me tengo que ir.

Laura... (LLORA)

Es importante que entiendas esto, Gonzalo es un tipo muy peligroso.

No tenés que verlo nunca más. Me quiero ir.

Confía en lo que te digo. No me toques.

¡No me toques! No me toques y déjame ir.

¿Qué hacés? ¡Déjame ir!

¿Qué te pasa? Déjame salir.

¿Por qué me tenés miedo a mí? Lo único que quiero es ayudarte.

Baja eso. Haceme caso. Bájalo. Dámelo. ¡Ay! Lau... ¡Laura!

¡Laura!

(Música)

Ay...

(Continúa la música)

Hablé con el padre. Mónica me contó tu teoría.

¿No me nombraste? Sino, no tenía excusa.

Dice que su hijo es un genio, un chico brillante, me dijo.

Todos los padres dicen lo mismo, Alfredo.

¿Hace cuánto que no dormís? Duermo. Poco, pero duermo.

Estuve haciendo averiguaciones. Nada oficial.

El chico no tiene antecedentes,

ni siquiera a una mala nota del colegio.

Sí, ya sé, es un alumno ejemplar. ¿Qué te pasa con el pibe?

Es algo personal, ¿no? ¿Para qué me preguntas?

Ya debes tener el diagnóstico de la doctora, ¿o no?

Mira, no me importan los quilombos

que tuviste con él, con su madre o con quien sea.

Sabés lo que es la presunción de inocencia, ¿no?

Creo que sí.

No, te lo digo porque otra vez tuviste un problema que fue...

El caso Latorre no tiene nada que ver con esto.

Esa vez yo me equivoqué.

Ahora no.

Conforme con lo establecido en el artículo 256 del reglamento...

Lo citamos para ampliación de la testimonial, nada más.

Tranquilo, no te voy a pedir que hagas algo

que ponga en riesgo tu puesto.

No me preocupa el mío, me preocupa el tuyo.

La chica ya te hizo una denuncia.

Penas establecidas para falsos testimonios

en el artículo 275 del Código Penal argentino

y el artículo 190, inciso 8, del reglamento de la ley 4794.

¿Comprende esto? Perfectamente.

¿Sabe que puede estar acompañado por un abogado?

Yo soy abogado.

Bien. ¿Nombre completo? Gonzalo María Ruíz Cordera.

¿Nacionalidad? Argentino.

Señor Cordera, usted fue citado para prestar declaración testimonial

en lo referido al caso de violación seguida de muerte

de la señorita Valeria di Natale.

¿Es amigo íntimo o mantenía frecuencia en el trato?

¿Mantuvo enemistad, odio y resentimiento

que se manifiesten por hechos conocidos con las partes

o tiene otro género de relación con la víctima?

No, no la conocía.

¿Está libre para dar testimonio? Sí.

Muy bien.

¿Usted está al tanto de los hechos ocurridos

el 23 del mes del corriente

que costaron la vida a Valeria di Natale?

Sí. Sí, claro.

Sigo el caso en los periódicos.

Además, estuve esa noche en la facultad.

No recuerdo exactamente la hora,

pero estuve un largo rato en la sala de lectura.

¿Vio o escuchó algo que pudiera estar relacionado con el homicidio?

He dado muchas vueltas al asunto

y me encantaría poder ayudar en la investigación.

Entiendo que cualquier detalle es importante,

pero es que no recuerdo nada significativo. Lo siento.

¿Algún movimiento fuera de lo habitual?

¿Algo que pareciera fuera de lugar? No.

No creo que haya sido alguien de fuera.

Creo que ha sido alguien que ha querido lucirse.

No entiendo.

Tiene que haber sido alguien

que conociera el movimiento de la facultad.

Que había caminado antes por ese lugar.

Incluso, quizá tuvo contacto con la víctima

y por eso no llamó la atención.

Además, es casi seguro que tiene conocimientos en medicina forense.

Todo ese rollo del formol, ¿no?

Imagino a alguien sádico.

Posiblemente, guarde un trofeo del crimen en su casa.

No sé.

Estuvo en mi casa.

El hijo de puta estuvo en mi casa.

(Música)

(Tonos teléfono)

"Hola, soy Laura. Déjame tu mensaje".

(Pitido)

(Música disco, alboroto)