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No recomendado para menores de 16 años Somos Cine - Vientos de la Habana - Ver ahora
Transcripción completa

(SUSPIRA)

¿Necesitas ayuda?

Son los vientos de Cuaresma.

(Puerta)

(Puerta)

(Puerta)

¿Y tú piensas ir a Matanza en este cacharro? (RÍE)

Oye, no le digas cacharro a mi Chevy.

¿Y para qué vas a Matanzas?

A una inspección en la fábrica fertilizante.

Es que yo soy ingeniera.

Y menos mal que apareciste,

porque soy un desastre como mecánica.

¿Y cuándo regresas?

Bueno, depende del trabajo.

Ven acá, chico. ¿Tú eres policía?

Debo estar quedándome ciego para no haberte visto hasta ahora.

¿Tú vives aquí?

Sí. Bueno, no. Esta es la casa de mi mamá.

Es que estoy separada y hace poco vine para acá otra vez.

¿Separada?

No me toques.

Suéltame, ¡maricón!

(Golpe)

¡Fuera de aquí!

(Gritos)

(Gritos)

(Gritos)

(Música)

Aquí en la esquina.

Pues yo estoy completamente divorciado.

Y sin compromiso.

No tengo ni carro, ni perro.

Bueno, tengo un pez peleador, que se llama Rufino.

Tengo un montón de libros y otro montón de amigos.

En especial, uno que vive cerca de la casa de tu mamá.

Y sí.

La verdad es que sí.

Soy policía.

(Puerta)

(Sirena)

¿Qué hubo, Fabricio?

Conde. Acaba de llegar.

Coño, este Fabricio está cada vez más comemierda.

Toma. Una profesora del preuniversitario de La Víbora.

La mataron anoche.

¿Del pre de La Vívora? (AFIRMA)

La asfixiaron aquí mismo, en su apartamento.

Primero, la golpearon muchísimo.

Parece que para violarla.

Pero, dale. Arriba. Muévete.

Y óyeme bien lo que te voy a decir, Conde.

No quiero oírte protestar.

Ni que te tomes ni un trago, ni un carajo.

¡Dale!

Esto es una mierda, coño.

No sé por qué coño me asignaron este caso.

No soporto las violaciones.

¿Y a quién carajo le gustan, Manolo?

Por fin apareciste.

¿Ustedes no pueden vivir sin mí?

(Gritos)

¿Qué encontraste?

Este sobre limpio con metanfetaminas,

en un lugar bastante sucio.

Arriba, Manolo. Que quiero terminar esto rápido.

En el baño encontraron un preservativo usado.

Y aquí había restos de marihuana en el cenicero.

Empezamos bien.

Sexo, droga, violencia...

La cama olía a ron.

La muchacha se llamaba Lissette Núñez Delgado.

Parece que no era ninguna muchacha problemática.

Todo lo contrario, pertenecía a las organizaciones estudiantiles,

militantes de la juventud.

Dale, sigue.

En la cocina encontraron dos botellas de ron vacías

y cuatro vasos. Y todo estaba limpio.

Bueno, los vasos los podía haber fregado,

pero ¿las botellas? Claro.

Trataron de borrar las huellas.

Tremenda chapucería.

(DOLORIDA)

(DOLORIDA)

Muy lindos muebles.

Yo mismo los hice, pero estos no son los mejores.

Yo hice algunos encargos

para algunos millonarios.

Sabe Dios dónde han ido a parar,

después de que ellos se fueran.

Si son buenos, alguien los tendrá.

Así que, no se preocupe.

No, no, no. Mi mayor preocupación a mi edad, es mear bien.

Juan, usted le dijo a los compañeros, que ayer noche

escuchó música y bulla en casa de su vecina, ¿no es cierto?

(AFIRMA)

¿Y usted vio subir a alguien? Bueno, sí.

Yo venía de sacar la basura.

Porque yo bajo la basura por la noche.

Delante de mí, venía un muchacho que me parecía conocido.

Pero como hay tanta oscuridad en la escalera,

es imposible haberlo visto.

Lo que sí sé, por el olor, es que traía algunas pizzas.

¿Usted ha visto a algunas de las personas

que visitaban a Lissette? Le voy a decir una cosa.

Hace unos días,

que yo veo a un hombre

algo mayor.

Pero no sé si era familia de ella.

¿Y usted puede identificarlo? ¿O al muchacho de anoche?

Bueno, es que yo no confío en mi vista.

Hace mil años que no entro en este lugar.

Me parece que fue en otra vida.

No me digas que te asusta entrar en la dirección.

Si te soy sincero, no me trae buenos recuerdos.

Cada uno con su trauma.

Por eso, tú vas a ir a ver al Director

y yo voy a dar una vuelta por ahí.

Oye, tú siempre me dejas lo más pesado.

Está bien.

(Timbre)

(Barullo)

La verdad es que, cuando Lissette entró a trabajar en el pre,

yo tuve algunos reparos.

¿Por qué?

Porque parecía muy inmadura,

con su forma de tratar a los alumnos.

-¿Usted sabe lo que es dirigir un preuniversitario?

No es fácil enfrentarse a un aula con muchachos de 15 y 16 años.

No les interesa nada.

A no ser los Adidas, el sexo, la recholata.

¿Ustedes saben si Lissette consumía drogas?

-¿Drogas? -No.

-Mire, compañero.

Estamos hablando de una persona íntegra.

De eso no tenga duda.

¿Y de su vida privada?

Lissette era una muchacha moderna.

Hace como dos meses que se peleó con Pupi, su novio.

Pero él seguía dándole vueltas.

Por eso no me extrañó verlo por aquí, con su moto, hace dos días.

¿Hace dos días? ¿Usted está segura?

Sí, yo los vi cuando se iban juntos en la moto.

Sigan fumando, que yo no soy profesor.

Yo también vine a fumar. ¿Quieren?

No, muchas gracias.

¿Alguno de ustedes es alumno de la profesora Lissette?

Soy policía.

Y como se imaginarán,

estoy investigando la muerte de la profesora.

Parece que la profesora Lissette no tenía alumnos en este pre.

¿Tú tampoco eres alumno de ella?

Sí.

¿Y es verdad que la mataron?

¿Qué tal era ella? Como profesora, digo.

¿Esto es un interrogatorio?

(RÍE) No.

Esto es solo una conversación, en el baño de pre.

Aquí venía yo con mis amigos a fumar, como hacen ustedes ahora.

Hay cosas que no cambian nunca.

Y tú, ¿cómo te llamas?

¿Yo?

José Luis.

José Luis Ferrer.

Compadre, ¿dónde estabas metido?

Tenemos que localizar a un tal Pupi, que es de Santos Suárez.

El tipo era novio de Lissette y los vieron juntos en una moto,

el día antes de que la mataran.

Pupi de Santos Suárez. (AFIRMA)

(Sirena)

¿Ahora qué pasa aquí?

Para aquí un momento, Manolo.

Te voy romper todo, maricón. Oye, ¿qué fue lo que hizo?

Dame lo mío.

¿A usted qué le importa? ¿Es familia suya? Ah, teniente.

¡Cálmate! Este hombre, por poco mata a aquel.

A este nos lo llevamos nosotros, que hace rato que lo buscamos.

Pero, teniente. Tranquilo, compadre. Déjemelo a mí.

Es de un caso que le estamos dando seguimiento.

Ustedes lleven al otro al policlínico.

¡Pingo! ¡Maricón!

Joder, Rojo.

Ahorita tenemos mil años y sigues en las mismas.

Tú quédate ahí.

Nandito.

¿Tú conoces a un tipo que se llama Pupi?

Que anda en una moto de esas

que los cubanos trajeron de Alemania.

Dicen que vive en tu barrio. No, no me suena.

Mataron a una profesora de nuestro pre.

No jodas.

Una muchacha joven.

Parece que el tipo estaba o estuvo con ella.

Bueno, al Pupi ese no lo conozco,

pero sé de un piquete al que le gusta correr motos

por la carretera vieja, donde jugábamos a la pelota.

¿Te acuerdas? Ahí mismo.

¿Y droga?

¿Tú sabes si esos tipos venden cualquier mierda de esa?

No sé, no sé. Pero no lo dudo.

Es que en casa de la profesora encontramos marihuana

y metanfetaminas. Quítame esto, compadre.

Nandito. Hace falta que me tires un cabo.

Sabes lo que me jode

que esos cabrones estén metiendo droga en el pre.

Conde, tú sabes lo que me estás pidiendo.

Yo no soy un chivato. Coño, Rojo.

La violaron, la asfixiaron, la cayeron a golpes.

Lo único que te estoy pidiendo, es que abras las orejas.

Lo voy a hacer.

Quítale las esposas y llévalo para su casa.

Yo te espero en la unidad.

Coño, es que todo me toca a mí.

Porque manda el capitán.

Teniente y va que chuta.

(CHISTA) Hola.

¿Se te ha perdido algo por aquí?

Me hace falta ver al jardinero.

Dile que de parte del Rojo.

Espérate.

Díganle. Díganle a mi mamá, que a ella le gusta.

Oye, qué bueno estaba esto.

Jose, este es el mejor ajiaco que nos hemos comido en la vida.

¿De verdad? ¿Viste, viste?

Y por el fregado no te preocupes, vieja, que ese va por nosotros.

Sí, pero mucho cuidado con los platos,

-que los conozco a todos. -(RÍE)

Yo te ayudo, Jose.

Jose.

¿Tú conoces a una pelirroja que se llama Karina,

que vive por ahí arriba por La Loma?

¿Karina?

No me suena.

Qué raro, porque en este barrio todo el mundo se conoce.

Jardinero, tú sabes que tuve que cambiar de negocio.

Sí.

Ya no me traes carne. Es que eso se puso malísimo.

Y ahora me metí en eso de hacer sandalias de mujer,

pero la cosa está muy jodida.

¿A ti no te interesa comprarme al por mayor?

Yo te hago un precio especial.

¿Y tú vienes a verme para eso?

¿Tú quieres meterte en el negocio? No, qué va.

¿Entonces? Tú sabes que yo no sirvo para eso.

Te lo agradezco, pero yo no sirvo para eso.

Y ya que me tocaste el tema, tengo que hablar contigo.

No, pero en privado.

Desembucha. Mira, compadre.

Yo sé que tú sabes más que yo de todo esto,

pero yo quiero decirte algo: ten cuidado con la competencia.

Me dijeron que están vendiendo una droga por ahí,

y la cosa llega hasta el Pre de la Víbora.

Y si eso es verdad, se te puede poner mala la cosa.

A ver, Rojo. Ese no es mi problema.

Yo no trabajo en las escuelas, porque eso aquí es una candela.

Tú lo sabes. No, no, no. Si a mí me extrañó.

Pero si alguien la mete en el Pre...

Tú sabes.

Te pueden joder de rebote.

Rojo.

Gracias por el pitazo.

-A mí esa rata no me gusta. -Oye, tranquilo.

Lo conozco de toda la vida, es un buen socio.

-Está luchando. -Bueno. Si tú lo dices.

Oye bien lo que te voy a decir, Tony, que tú siempre la cagas:

averíguame si el muchacho nuevo, el del Pre de la Víbora,

está inventando con mi material y lo está vendiendo por allá.

No, no, no. Aguanta, aguanta.

Yo le advertí a ese chama que no se metiera en escuelas,

-y ese chama no es bobo. -Por eso mismo.

A lo mejor se está haciendo el cabrón.

Que no sé por qué coño te extraña tanto lo de la droga.

Este es policía, vive en Cuba. Sí, pero metanfetamina.

Si en nuestra época no había ni marihuana, chico.

¿Qué dijiste? Había, pero no estábamos para eso.

-Ah, bueno. -Compadre, era otra época.

Era a lo mejor que nosotros éramos más románticos, no sé,

pero bastantes recios nos llevaron.

¿Qué me dices de los jipis, eh? Por tener el pelo largo

y hablar del amor libre, los fumigaron.

Para el servicio militar o a sembrar boniatos.

Y ¿cuando nos agarraron a los cuatro oyendo música americana?

-¿Nos acusaron de qué? -Direccionismo...

-Ideológico. -Sí, pero era por nuestro bien,

-para que tuviéramos un futuro mejor. -No, el futuro luminoso.

(RÍE) Bien luminoso.

Ocho horas de futuro luminoso y ocho horas de apagón.

¿Ustedes saben lo que decía uno que fue profesor de filosofía

en la universidad?

(Música rock)

El tipo a cada rato nos soltaba

que nosotros éramos una generación escondida.

(RÍE) Una generación jodida, es lo que somos nosotros, cojones.

Andresito, Andresito, para.

Tampoco era así, entiende. Tú mismo quisiste estudiar Medicina.

-(RESOPLA) -Y te hiciste médico,

-muy buen médico que eres. -(RÍE)

Okey, después no pudiste jugar al béisbol, pero eso fue mala suerte.

Flaco, siempre había algo que era lo correcto, o venía algún cabrón

a decirte qué era lo que había que hacer, no jodas.

Coño. Este está peor que yo.

Caballeros, déjenme oír a estos salvajes.

Me encantan estos cabrones. Oye, no te hagas el loco,

que tú sabes bien que querías ser escritor y terminaste de policía.

-Andrés, para, estás en nota. -Qué nota ni qué cojones.

Qué nota ni qué cojones. Al final tú mismo, flaco, coño.

Fuiste a una guerra que no era tuya. ¿Para qué?

Mira cómo terminaste. ¿Crees que no me duele? Cojones.

¿Para qué? ¿Porque decían que seríamos mejores?

¿Y ahora qué cojones somos, caballeros? ¿Qué cojones somos?

No me acuerdo quién lo dijo, pero lo dijo:

"Algo está podrido".

Salvaje, ¿ya les contaste a estos dos facinerosos

que te has vuelto a enamorar y que estás escribiendo otra vez?

-No. -¡Coño!

Claro que sí. Por eso yo lo veía tan raro.

(RÍE) Ay, mi madre. La que nos espera.

(Música rock)

¿Qué bola?

¿A esta hora es que tú llegas?

¿Ya te compraste un espejo para verte la cara por la mañana?

Mira lo que aparece.

Bueno, dime cómo va el caso.

Va lento. Pero yo te pedí que fuera rápido.

Sí, pero va lento. Pon los dos pies en el acelerador.

Maruchi, tráenos café, anda.

Del bueno.

Oye bien lo que te voy a decir, y que esto quede entre tú y yo:

algo gordo está pasando, y viene de muy arriba.

Es una investigación de la jefatura.

Y parece que de arrancapescuezos. Policía investigando a policía.

¿Qué coño está pasando, viejo? No sé, pero nada bueno debe ser.

Así es que ponte a trabajar. Y pórtate bien, coño.

Dale.

Lissette tenía un alto índice de alcohol en la sangre.

En cuanto a la marihuana, no negó ni confirmó su consumo,

aunque sí había consumido metanfetaminas.

A lo mejor la drogaron para violarla.

Al parecer, no hubo violación. Coño, pero si primero me dijeron...

Es que hubo un poco de confusión porque la golpearon,

y la joven sí mantuvo relaciones sexuales antes de morir.

Pero nada indica penetración forzada.

Y lo más importante: el semen que encontramos en la vagina

no coincide con la muestra de preservativo

que apareció en la escena.

¿Al menos estuvo con dos hombres? Sí. Por lo menos con dos.

El semen del preservativo corresponde a un hombre mayor de sangre tipo A.

El de la vagina, a uno más joven, tipo AB.

El resto está ahí en el informe.

(Puerta)

Mira.

Dime qué tú crees.

Tremenda mierda.

Eso no sirve para nada. ¿Qué coño pasa con Pupy?

Que no aparece.

Pero me van a informar de cuándo son las carreras.

También me dijeron que Pupy vende y compra motos,

y cualquier cosa que le cae. Coño.

Te voy a proponer para la Orden de Rapidez Policial.

No, y de paso le voy a decir al Mayor

que te deje el caso a ti.

A ver si ya me retiro de esta mierda y me voy para mi casa de una vez.

Mira, ocúpate personalmente de lo de Pupy,

y llámame si aparece algo nuevo. ¿Bien?

Está bien.

Hazme el favor de darle esto a Roberto.

Dime algo bueno, Cicerón. ¿Averiguaste lo que te pedí?

Sí. Según los técnicos es posible que la marihuana

que apareció en casa de la muchacha sea mexicana o nicaragüense.

Hace un mes agarraron a dos tipos con unos paquetes

y parece ser que es la misma. ¿Y las metanfetaminas?

Ay, Conde, Conde. Está entrando de todo.

Pero bueno, no te preocupes. Si aparece algo que te interese,

te lo mando al teniente Fabricio.

¿Con Fabricio?

¿Está trabajando con usted? Sí, ¿algún problema?

Yo no.

Pero parece que él sí tiene problema conmigo.

Conde...

No me digas que aún están jodiendo con cuatro mierdas del pasado, ¿eh?

No le hagas caso, chico. Olvídate.

Oye, compadre, no juegues más con el bolígrafo ese. ¿Qué te pasa?

(Música de rap)

¿Tú buscas algo? ¿Candito está por ahí?

¡Candito! ¡Dime!

Te buscan.

Voy para allá.

Conde, carajo.

Cuqui, prepara la cafetera.

Rojo, ¿esa niña no es mucho para ti?

¿Y para qué crees que me gano los pesos?

Déjate de estar inventando y haciendo negocios.

¿Qué negocios? No puedes estar siempre así,

la cosa está que arde.

Pipo. ¿Qué?

Se acabó el café.

¿Se acabó? Vete a casa de Petronila y compra dos paqueticos.

Y tápate las tetas,

que vas a matar al Conde.

Bueno, me dijeron que te enamoraste otra vez.

Ese es el Flaco, que es un hablador de mierda.

Hablador, no. Yo te conozco. ¿Qué bola?

¿Averiguaste algo?

Conde, me estoy metiendo con gente que no cree ni en su madre.

Rojo, quizás tú piensas que te estoy utilizando

y que no me importas un carajo.

Y a lo mejor es verdad que soy un hijo de puta por meterte en esto.

Pero es que mataron a esa muchacha, y eso me tiene...

Olvídate de eso. Aguanta ahí, aguanta ahí.

Tengo una para ti.

El tipo que controla la droga en el barrio

no tiene nada que ver con lo del Pre,

así que busca por otra parte. ¿Me oíste?

Pipo, no hay café ni en los centros espirituales.

Cojones, caballero, que no hay café en este país.

Rojo, de verdad que esa niña es mucho para ti.

(Gritos de ánimo)

¡La próxima carrera!

(Claxon)

¡Policía!

Coño, pero qué clase de mala suerte has tenido, compadre.

Que yo sepa, andar con los amigos no es ningún delito.

No, pero apostar y correr motos por dinero, sí.

Pero tranquilo, que de eso hablamos otro día.

Ahora, necesitamos localizar a Pupy, el de Santo Suárez.

Así que habla.

Yo con Pupy lo que tengo es que le compro piezas de moto a veces.

Qué casualidad, para eso mismo lo andábamos buscando.

¿Tú piensas ir a Matanza en este cacharro?

Oye, no le digas cacharro a mi Chevy.

Y ¿cuándo regresas? Bueno, depende del trabajo.

Dos o tres días.

¿Tú vives aquí? Sí. Bueno, no.

Esta es la casa de mi mamá.

Es que estoy separada, y hace poco vine para acá otra vez.

¿Separada?

Pues yo estoy completamente divorciado.

Y sí. Soy policía.

No. Me estás engañando.

Tú lo que eres es escritor. Ojalá.

Pero si lo fuera, me gustaría ser como ese.

Este cabrón de Salinger. No, nunca lo he leído.

¿A ti te gusta el jazz? ¿El jazz?

Yo no puedo vivir sin el jazz. Me encanta.

Mi papá me llevaba a veces oírlo.

Nunca fue una estrella, pero tocó con mucha gente

de la vieja guardia.

Te propongo un trato.

Yo te presto a Salinger y me lo devuelves,

porque si no te meto presa, y como tú regreses de Matanza,

¿me invitas a escuchar jazz?

¿Karina? Soy yo, Conde.

Por menos que eso tengo que ponerte una multa de 25 pesos.

¿Tú eres policía las 24 horas del día, o a veces descansas?

Descanso, y hasta cojo vacaciones.

Estoy pensando retirarme.

(Música jazz)

Y ¿qué tal tu trabajo de policía?

Complicado. Y ¿tu viaje a Matanza? ¿Pudiste ir?

¿Qué te parece Piquete?

A mí, la verdad, me gustan más los clásicos.

Así que tú eres de los conservadores.

No. (RÍE) Sí. (RÍE)

Yo lo que soy es un nostálgico de mierda.

Por eso me gusta este lugar, porque tiene una atmósfera bohemia

que me hace imaginar esa Habana que no conocí.

Marlon Brando mirando a Chori en los bares de la playa,

Nat King Cole en Tropicana,

los bares de la avenida del puerto, que dicen los viejos

que te podías pasar horas recostado escuchando boleros.

Hemingway, El Floridita, Errol Flynn en el Sloppy Joe's...

Ay, qué decadente. Sí.

Una Habana que, de tanto decaer, se fue a la mierda.

Los documentos suyos y los del vehículo.

Sí, cómo no.

¡Eh!

(Lloros)

(Maullido)

(Golpes)

(Frenos)

Y ganas.

Hola, Tony.

Hola.

¿Trajiste el material?

¡Ay, Yosvani, Yosvani!

¿Qué fue lo que te dije?

¿De qué?

¿Qué fue lo que te dije sobre la marihuana

y los chamacos del Pre?

-¿Qué pasa, Tony? -Hermano, dime qué te dije.

¡Ah!

Ven acá, chico.

¿Sabes que yo soy Tony aquí en La Habana

y te tiro de aquí para abajo?

Me vas a tirar, anda.

¿Te piensas que Jardinero es comemierda?

No sé de qué me estás hablando.

Entonces, ¿piensas que el comemierda soy yo?

¡No!

(Golpe)

(Palomas)

De borrachera en borrachera.

Tú eres un tipo raro.

No sé,

me parece que vas por el mundo pidiendo perdón por estar vivo.

No entiendo cómo puedes ser policía.

No te preocupes, mi jefe tampoco.

Y yo, mucho menos todavía.

¿Sabes cuál es mi problema?

Que casi siempre hago lo que no quiero hacer.

Casi nunca hago lo que quiero hacer.

¿Por ejemplo?

¿Por ejemplo?

Me gusta a mí criticar tanto,

sin que bien importe mi llanto.

(Gritos)

-¿Qué pasó en la esquina? -Ahí pasó algo.

Los susurros no lastiman,

yo me abrazo a mi razón.

Las riendas de mi vida yo no las dejé perdidas,

no saben tanto de mí.

Gozo mi momento a tope sin temor a los derroches.

No tengo miedo a vivir.

Si tú entiendes mi manera y si cruzamos caminos

en una noche habanera.

Es parte de mí y tal vez siga o no siga.

De borrachera en borrachera.

Arriba, Pupy. Empieza a hablar.

Compra y venta ilícita de electrodomésticos,

ropa, piezas de moto.

Te propongo una cosa,

vamos a revisar tu taller, a ver si encontramos algo de droga.

¿Qué? No, nada de eso, yo no estoy metido en drogas.

Pero te encanta abusar de las mujeres, ¿no?

Permiso, Manolo.

Dime una cosa, Pupy.

Si a ti te va tan bien con los negocios,

¿por qué complicarse la vida con Lissette?

¿Por qué la mataste?

¿A Lissette?

¿Por qué iba a matarla?

¿Cuándo la viste por última vez?

El martes.

No, el lunes.

Ella tenía el último turno de clase en el Pre y yo la fui a recoger.

Quería comprarse unos tenis.

¿Y qué pasó después? Nada.

Fuimos a su casa, se probó los tenis y yo me fui.

¿Y se los vendiste?

La muy cabrona sabía que me seguía gustando.

Por eso, de vez en cuando me tumbaba,

pero valía la pena,

porque era una fiera en la cama.

¿Por eso le entraste a golpes?

Oíme bien, Pupy.

Lissette tuvo sexo pocas horas antes de morir.

Y por el semen que encontraron en su vagina,

sabemos que fue con una persona del grupo AB.

Igual que tú, casualmente.

Qué va, jefe.

Conociendo a Lissette,

yo siempre usaba condón.

No voy a pagar por algo que no hice.

¡Teniente Fabricio!

Mire, el palomar estaba premiado.

Tony,

la cagaste bien cagada.

-Jardinero, fue un accidente. -No me interesa lo que fue,

sino cómo fue.

La policía está averiguando.

El negocio se va a poner malo.

No tienen forma de saber que fuimos nosotros.

Nosotros no, Tony.

Tú.

Dime una cosa, Pupy.

¿Tú sabes si Lissette

tenía otras relaciones?

Piensa bien.

Queremos ayudarte, pero tenés que colaborar más.

Sí.

Este.

Pero este sí es un comemierda.

Lissette lo tenía bobo, hacía con él lo que quería.

Aquí no se parece mucho, la verdad,

pero tiene que ser él.

¿Quién, Pupy?

¡Ah!

(SE AHOGA)

¡Ah!

Estoy seguro de que hay un error. Siéntese

y no me vaya a explicar lo jodido que es dirigir un Pre.

(Puerta)

Siéntese.

Sus huellas están por todo el apartamento.

¿Va a negar que mantenían relaciones?

Pero yo no la maté.

¿Por qué la iba a matar?

Estaba enamorado de ella, si no lo dije antes fue por miedo.

¡Tengo miedo de que piensen que he sido yo!

¿Por qué íbamos a pensar eso?

Ay, yo no sé.

Lissette me volvió loco.

Y al enterarse de que se acostaba con otros,

le dio un ataque de celos.

No, compañero. ¡No, por favor!

¡Entiéndame! Yo no le hice nada.

Mire,

ahora mismo nos va a decir cuándo fue la última vez que la vio.

En su propio apartamento el día que la mataron.

Hasta las 19:30 estuve allí.

Llegué a mi casa a las 20:30, que estaba terminando el noticiero.

¿Siempre usaba preservativo?

Siempre.

Yo sabía que era un poco... ¿También sabía que consumía drogas?

No, Lissette no consumía drogas.

Si le drogaron, fue a la fuerza.

Entonces,

¿comprobaron la coartada de ese otro? ¿Cómo se llama?

Pedro Ordóñez Martel, Pupy.

Parece culpable de cualquier cosa menos de haber matado a Lissette.

Estaba en una carrera de motos.

Entonces fue el director.

El preservativo que encontraron en casa de Lissette es de él,

pero su mujer jura que el hombre llegó

mucho antes de la hora de la muerte.

Ahora sí estoy

vendido.

José Luis, necesito saber si en el Pre hay tráfico de drogas.

¿Qué?

Por mi madre que no sé nada.

Pero sí con quién se juntaba Lissette.

No me interesa la vida de nadie.

¡Vamos, José Luis!

Con lo chismosos que somos los cubanos.

Tienes que ayudarme, José Luis.

Se trata del asesinato de una profesora.

¿Reconoces a este muchacho?

No.

¡Qué cosa más rica, José!

Me salvaste la vida.

Yo no sé cómo puedes vivir así.

Vieja,

necesito que me hagas un favor.

Quiero averiguar algo sobre Karina.

¿La novia fantasma? Más o menos.

Necesito saber si fue a Matanzas.

¿Le puedes preguntar a algún vecino del barrio?

¿Pasa algo?

Nada, vieja. Manías de policía.

¿Te la bailás de verdad?

Va bailando, pero ¡no me la bailé!

No me jodas.

Me dijo que necesitaba tiempo, que teníamos que conocernos.

¡A estas alturas! ¿A estas alturas del partido?

(RÍE)

¿Tú sabes qué?

Eres mi hermano, a mí no me gusta hablar de eso, nunca,

pero, de vez en cuando,

pienso en la guerra.

Y...

Me veo otra vez en Angola metido en aquel hueco bajo tierra.

No sé ni qué coño hacía allí.

Era más fácil volverse loco a morirse.

Y, al final,

un tiro de mierda

salió de no se sabe dónde

y me salvó ahí.

Aun así, quiero seguir viviendo, lo sabes.

Así que vete de aquí al carajo, anda.

Tiémplate a la pelirroja.

¡Vive tu vida, cojones! Vívela.

La tuya.

Ya te dije que no te fijaras en el desorden.

Pues no me fijo.

¿Y tu viaje a Matanzas?

Olvídate de Matanzas.

¿Sobre qué te gusta escribir?

Me gustan las historias escuálidas y conmovedoras,

como las de Salinger.

¡Últimamente tengo unos deseos de escribir! Por ti.

Sí, por tu culpa.

Cuando me enamoro, me dan unos deseos de escribir...

¿Te enamoras tan rápido?

A veces no me demoro tanto.

¿Ya investigaste quién soy?

Confío en mi olfato.

La cosa se puso mala.

Al parecer, encontraron material de nosotros ahí arriba,

en el palomar.

No se te ocurrió limpiar aquello.

Te lo advertí, Tony.

Ese muerto es tuyo.

Ya lo sé, compadre,

pero nadie nos vio.

¿Seguro?

¿Tú sabes cuándo entré por última vez a una iglesia?

Cuando hice la Primera Comunión.

Saliendo le dije a la vieja que ese era el último día que iría,

que los domingos se jugaba a la pelota.

¿Qué bolá?

¿Qué buscas aquí, Candito?

Lo que no encuentro en ninguna otra parte.

Un lugar donde nadie esté por joder al otro.

Me gustan tus aspiraciones.

A veces creo que aquí pasamos los mejores años.

Aquí conocí a muchos amigos.

A ti, por ejemplo.

Conde,

tengo miedo, compadre. Y no por mí,

el tipo que se cayó por la azotea, Yosvani,

estaba metido en el negocio.

Y si todo esto se formó por mi culpa, ¿eh?

Por estar averiguando lo del Pre y lo de la droga.

Candito, hermano, ya te dije que te olvidaras de eso.

Ten cuidado con esos tipos, no eres zorro vengador ni un carajo.

Está bien, "brother".

Olvida eso, olvídalo.

Te llamé porque me dijeron algo que te puede servir.

Gracias, Maruchi.

Mayor.

¡Qué lío has formado, Conde!

Llevamos rato esperándote.

No te preocupes, que esto se está poniendo bueno.

Desembucha.

De lo simple a lo profundo, como la canción.

Según el capitán Cicerón,

la marihuana encontrada en casa de Lissette no es común.

Es centroamericana.

Hace tiempo me dijo

que cogió a dos tipos con hierba centroamericana, ¿no?

Sí, sí, pero el proveedor desapareció

o inventaron un fantasma.

Era un extranjero.

Orlando Seroff.

Alias: Lando el Ruso.

El extranjero. Parece que el hombre estaba moviendo hierba

y cualquier pastilla.

Andando se quita el frío.

Y a ver si te compones, Conde.

No me gustan los policías con problemas existenciales.

¿Es verdad que estás enamorado y te ha dado por escribir?

Coño, pero qué lengua más larga tienen aquí.

¿Ya apareció? Nada.

Solo que Lando tiene una casa en la playa.

Mandé a Fabricio, si quieres ir con él.

¿Para que diga que le quiero robar el caso? No, gracias.

¿Yo puedo ir?

Dale, mueve.

¿Por qué me regalas este caso que es un bombón?

Para eso somos amigos.

Si vas regalando los casos, no llegarás a ningún lado.

Si encuentran a Lando, avísame.

Cuenta con ello.

-¿Te vas? -Espérame aquí, que ahora vengo.

Ven aquí, maricón.

¿Por qué no te quedas esta noche?

Mañana tengo mucho trabajo.

Yo también.

Pero contigo.

Te multarán por exceso de velocidad.

No es que vaya rápido.

Es que no puedo parar.

¿Dónde coño estabas tú metida, mujer?

Que yo no te vi antes.

Verdad que parece un cabrón ruso. ¿Ya le sacaron?

No, no mucho. Todavía no encontramos la mina de donde saca la droga.

Eso que tapa aquí.

Sabe que si habla, le costará más caro.

Me parece que detrás de esa droga

hay algo gordo y bien organizado.

Orlando Seroff.

Explícame bien por qué la marihuana que encontramos

en tu casa y donde Lissette son iguales.

¿Quién es Lissette?

No te hagas el gracioso.

Dime cómo está organizada esta mierda.

Adelante.

¿Y Cicerón?

¿Ya viniste a cobrar el favor?

¿De qué favor tú hablas?

Si es por Lando, estoy al frente del caso.

¿Sí?

Qué bien.

Felicidades. Oye, Conde.

Me tienes hasta los cojones con tu prepotencia.

Los cojones te los metes. ¿Qué pasa aquí?

Conde.

Conde. Conde. Ya lo sé, Capitán, ya lo sé.

Pero lo voy a descojonar todo.

Pero ¿estás loco o qué? Está bien.

A lo que vine.

No podemos relacionar a Lando y Lissette, ni con la marihuana.

Las huellas no concuerdan.

¿Qué? ¿Hay algo de la muerte de Yosvani?

¿Tienen algo que ver las dos muertes?

Él es alumno de ella. Y relacionado con la droga.

Mucha casualidad.

Tengo el presentimiento que en alguna parte hay

una conexión con el Pre.

O con el que estaba con Lissette cuando murió.

Lo siento aquí.

Que Rangel no te oiga hablar de tus presentimientos.

Mamá. Dale, nos morimos de hambre.

Este tamal está hecho con maíz rallado,

que es mejor que molido.

Le eché carne puerco, pollo y unas costillitas de res.

José, un día me tienes que decir de dónde sacas toda esta comida.

Igual te meten presa, costillas de res no hay

ni en el noticiero.

-Mamá, hay más, ¿verdad? -Sí.

El que pida más es un goloso.

Esta mujer que no responde.

No está trabajando.

¿Dónde coño está metida?

Se les acabó.

¿El qué? El ron. Se acabó.

Y para colmo se acabó el ron. Con las ganas que tengo yo

de emborracharme como un perro, cojones.

Caerme en cuatro patas.

No pensar más en mi puñetera vida.

Al carajo. Qué fuerte le dio.

No bebas más.

Consígueme una lista de todos los alumnos varones

de Lissette de este año y del pasado.

Coño, pero ¿la lista completa? Haz lo que te digo.

Mira.

¿Ese no es el policía que está investigando la muerte de Lissette?

A ti te quería ver.

Sé que sabes algo que no me quieres decir.

Creo que no tiene nada que ver con lo de la profe.

No importa. Acaba de soltarlo.

Lo que se comentaba en la escuela es que ella hacía repaso.

Ponía ejercicios parecidos a los de la prueba.

¿La profe Lissette? Quería que sus alumnos aprobaran con nota.

No sé ahora, pero en mi época eso era fraude.

¿Y qué alumnos iban a esos repasos? No sé.

Vamos, José Luis. Algo se tenía que comentar.

Le juro por mi madre que no sé nada. De verdad.

No tienes muchas opciones.

O me lo dices ahora

o te llevo a la unidad y me lo dirás delante de todo el mundo.

¿Cómo hacemos?

Ahora sí lo tenemos aquí. A ver, ¿qué pasó?

Si comprobamos lo de la lista, esto es pan comido.

Acaba de hablar. Tranquilo.

Lo más interesante es suspensos.

Apunté los nombres de todos los alumnos.

Cuando llegaba al final,

apareció el nombre que resolverá todo.

Lázaro Seroff Valdés.

Puede que haya más, pero hasta ahora,

estos son los más cercanos a la profesora.

Luis Gustavo Rodríguez, Yury Samper Oliva

y Lázaro Seroff Valdés.

Seroff, como Lando el Ruso.

¿Cuántos Seroff hay aquí?

Qué cabrón tú eres.

Lázaro Seroff Valdés.

18 años.

Estudiante de 12 grado del Pre de La Víbora.

Sí. ¿Cuál era tu relación

con la profesora Lissette? Ninguna, compañero.

Bueno, ella era mi maestra. Atiéndeme.

Que esto es serio.

Trataste de borrar tus huellas.

Pero te quedó alguna.

Las suficientes para probar que estuviste allí.

Sí. Es verdad.

Ella hizo una fiesta. Pero le encantaba hacer fiestas.

¿Sabes quién está ahí?

Lando el Ruso. Tu primo.

Acusado de tráfico y tenencia de drogas.

Droga que escondía en tu casa.

Y de la que tú te metías algún trancazo, ¿no?

Mire, compañero.

Yo no la maté. Te lo juro por mi madre.

Yury y Luis se lo dirán.

¿La fiesta? Sí.

Eso fue un invento de ella.

Porque yo... Hacía unos meses atrás, ella me pintó fiesta.

Y uno es un hombre.

Empezamos a acostarnos.

Pero nadie lo podía saber.

Nada más se lo dije a Yury y Luis.

¿Por qué iba a matarla?

Ven acá, mami.

¿Te volviste loco?

Nosotros estuvimos ahí un rato en el cuarto

y apretando.

¿Quieres que me trague eso?

Diles a esos dos que se vayan de mi casa. Váyanse para el carajo.

Y tú también.

Fuera de mi casa. Fuera.

Para la calle.

Que te vayas.

Déjenme sola.

Pero estaba muy borracha y empastillada.

Nos fuimos como a las 22:00.

Yury y Luis cogieron la 15 y yo cogí la 174, que...

Que me dejaba más cerca.

Y así fue. Más nada.

Pero ustedes se callaron todo eso.

Nos asustamos.

Pensamos que era mejor...

Que era mejor no decir nada, para no meternos en líos.

Pero fue así. Se lo juro.

Me dijeron que no fue a trabajar.

No está enferma, ¿no?

Dígale a Karina que llamé.

Gracias.

¿Y las pruebas del laboratorio? Todavía se demoran.

No tenemos nada.

Dicen los amigos de Lázaro que se divirtieron,

pero que ella bebió y se puso pesada.

Se fueron a eso de las 22:00.

Eso no significa nada.

Pueden estar encubriéndose. O Lázaro regresó solo.

¿Sabes qué contaron?

Que ella le conseguía las respuestas de los exámenes.

Y que él vendía a cinco pesos cada pregunta.

Espabiladito el muchachito, ¿no?

Pero si es así, tiene menos sentido matarla.

Lissette era su gallina de los huevos de oro. Creo...

(Teléfono)

¿Sí?

Candito.

No, no, dime.

Voy para allá.

Regreso enseguida.

¿Qué pasó? Agita a los del laboratorio.

Dale.

Los chamacos muertos me tienen la cabeza llena de humo.

¿También lo mataron?

Mira, Conde. Al tipo que controla la droga

del barrio le dicen Jardinero.

Vive en un edificio que parece una colmena.

En el último piso.

Le hace los mandados a Tony.

Un negrón que es un hijo de puta y me tiene entre ceja y ceja.

No soy "chigarronte", pero yo no me podía quedar así.

Y estoy seguro

de que a Jardinero

lo protege alguien.

¿Quién? No lo sé,

pero alguien lo cuida.

Cojones, Rojo,

eso que me estás diciendo es muy fuerte.

Mira,

piérdete un tiempo

y refresca el ambiente,

si tienes algún problema, llámame, ¿oká?

¿Qué volás, Rojo?

Hablando con la "fiana".

Pine aquí piturón, papá.

guara aquí.

Oye, Ronco, ¿dónde está Candito?

No, se fue después de ti con...

¿Con un negrón que está rapado?

Ese, ese mismo.

Cicerón, ya tenemos al capo,

le dicen "el jaque negro", pero tenemos que cogerlo ya.

Pero tiene que ser ya, coño, vamos.

Arriba, Fabricio, vamos.

Capitán, necesito ir con ustedes,

no te quise decir nada delante de Fabricio,

pero el maricón tiene a mi amigo

que fue quien me pasó el dato de Ruso y de Jardinero.

Entiendo, vamos.

¡Adentro!

Cuidado, cuidado, entre.

(Radio)

(Quejido)

(Quejido)

(Tos)

Tranquilito, compadre,

tranquilito.

No se complique más la vida.

Tranquilo, mira, mira.

(SUSURRA) Jesús.

Saque a ese hombre del tanque,

tranquilo.

¡Coño! ¡Rojo!

¡Rojo!

¡Coño, Rojo! ¡No te me mueras! ¡Coño!

¡No te mueras, Rojo!

¡No me hagas esa mierda!

Qué susto me has dado, cabrón.

Aquí tienes.

Conde.

Bueno, Lázaro,

ahora todo está claro.

El semen que Lissete tenía en la vagina,

es tu hijo.

¿Tú me estás oyendo bien?

Tu hijo.

La regresaste tú solo,

te acostaste con ella y la mataste.

Yo no la maté,

nosotros fuimos a la habitación y lo hicimos,

después yo me fui, pregúntale a Johnny.

Y, ¿cuándo se comieron la pizza?

Cuando regresaste solo,

¿verdad, Lázaro?

Ellos se fueron,

pero tú no,

tú regresaste con la pizza.

Yo no sé de ninguna pizza,

yo me fui con mis amigos y ya más nada.

Mira, Lázaro,

ahí afuera hay un testigo que te vio

cuando tú regresaste a casa de Lissete.

Eso no es verdad,

yo no regresé.

Sí, Lázaro,

regresaste, compraste la pizza y volviste solo.

No regresé solo, fui con mis amigos.

¡Que el viejo te vio, cojones!

El vecino de Lissete

sale todas las noches a las 23:00

a tirar la basura,

y acaba de reconocerte.

Volviste para matarla, ¿verdad, Lázaro?

No.

No, eso no fue así.

Se acabó la fiesta, fuera de mi casa.

Arranca y vete,

no estoy para nadie.

Ven acá, mami.

¿No me vas a complacer con lo que te pedí?

Ya te dije que olvidaras los exámenes,

¿tú me ves cara de comemierda?

Más bien de algún pechino.

Me enteré que haces buenos negocios a mi costa.

Olvídate, Lázaro,

No me voy a embarcar por un "finia" como tú.

Ven acá, no te mandes, Lissete.

-Eh, eh. -No me mandes.

Te estás pasando y a los hombres se les respeta.

¿Hombre?

¿Crees que por tener la pinga grande...?

Ay, mijo, si todavía tú no sabes ni limpiarte el culo.

Todo fue culpa de ella.

Voy a bajar a los exámenes esos porque me da la gana,

¿escuchaste? ¿Oíste? ¡Yo sí soy un hombre!

¡Joder, que no me toques! ¡Auxilio!

¡Que alguien me ayude!

¡Cállate!

¡Que me sueltes!

¡Cállate!

Yo intenté revivirla,

te lo juro.

Yo no quería.

¿Qué otra cosa se podía esperar?

Aunque me cueste decirlo, tengo que reconocer, Conde,

que lo hiciste muy bien.

Pero como siempre,

a tu manera.

Acá Contreras y Cicerón,

me hicieron el informe de las conexiones del caso.

Y, ¿la droga?

Hay que ver hasta dónde llega esa mierda.

Sí, Conde, pero ya ese no es tu caso,

eso es asunto nuestro.

¿Tu amigo qué?

De esta no se muere.

Ahora, lo que no puedo dejar de pensar

es quién coño le metió el chivatazo a Jardinero,

dejó hasta a su hombre atrás.

Claro, ahora no lo podemos interrogar

gracias a Fabricio.

Pero, Conde, Fabricio te salvó la vida.

¿De verdad tú crees eso?

Lo que creo es que Jardinero tiene muy buenos amigos.

Disculpe, mayor, pero yo no puedo permitir

que ponga en duda de la integridad de mis hombres.

Mayor, yo estoy diciendo eso... ¡De mayor nada!

Te estás pasando.

Aquí trabajas como yo te digo

y hablas

cuando yo te diga,

o un día voy a tener que partirte los cojones.

(RESPIRA AGITADO)

¿Qué tú haces aquí?

¿Estás sola?

Pasa, pasa.

¿Qué te paso ayer?

¿Tuviste algún problema?

Si te cortaron el teléfono, si hubo un terremoto,

cualquier excusa que me digas me la creeré.

Yo no tengo que explicarte nada.

¿Por qué mandaste a averiguar en el barrio sobre mí?

De formación profesional, quería saber qué pasó.

Nada, no pasó nada, recibí una llamada.

Pero habíamos quedado.

Una llamada de mi marido.

¿De tu marido?

¿Qué me quieres decir con eso?

Que mañana regresa mi marido, es médico y está en Venezuela,

llamó hace dos días, le relevaron

y le adelantaron el regreso.

El otro día me faltó el valor para decírtelo.

Ustedes no estaban, ¿no estabas separada de él?

Mario, no me hagas las cosas más difíciles.

No sé por qué empecé esta locura contigo,

tenía problemas con él, me caíste bien.

Creo que me hacía falta acostarme con otro,

pero escogí el peor del mundo.

¿Yo soy el peor?

¿Te enamoras, Mario?

¿Y entonces?

Nada.

Yo vuelvo a mi casa, regreso a mi vida.

Pero no me arrepiento de lo que pasó.

Ojalá puedas perdonarme.

¿Te importa?

Sí,

me importa.

Si tienes que cambiar una bomba, por chat avísame.

Arreglar desastres es mi especialidad.

¡Me voy al carajo!

No, no te vas.

Estás loco, así no te puedes ir,

coño, no jodas.

Sí, salvaje. No jodas.

Me voy a morirme,

pero si muero como un perro. No hables.

Voy a decirte algo, ¿sabes?

Yo te quiero a ti con cojones

porque tú eres mi hermano,

y eres el flaco, y eres mi hermano.

(LLORA)

Ay, "brother", nadie se merece que tu empieces a llorar,

si empiezas a llorar, me vas a hacer llorar.

(SOLLOZA) Pues llora, cojones, llora,

que yo no puedo parar.

Estamos aquí que somos

dos viejas borrachas.

(RÍEN)

(Música créditos)

Somos Cine - Vientos de la Habana

12 jun 2020

Mientras los cálidos vientos azotan las noches de La Habana, el inspector de policía Conde conoce a Karina, una enigmática mujer por la cual se siente profundamente atraído. Al mismo tiempo asignan a un policía tan poco ortodoxo como él la investigación del asesinato de Lissette Núñez, profesora del mismo instituto preuniversitario donde el propio Conde estudió. Conforme comienza una intensa relación con Karina, Conde va construyendo un retrato de la vida oculta de Lissette que le permita dar con el asesino y descubrir que el escenario de sus antiguos recuerdos de estudiante ha cambiado demasiado, como ha cambiado la indescifrable y contradictoria ciudad de La Habana.

Contenido disponible en España hasta el 29 de abril del 2030. 

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