¿El poder es siempre masculino?
El mundo en femenino
- A ellas se les pone el listón muy alto y se les reprocha que, si se dedican a la política, olvidan a su familia e hijos
- En sus 81 años, la ONU nunca ha estado dirigida por una mujer

La candidata a secretaria general de la ONU Rebeca Grynspan en Barcelona el 2 de noviembre de 2026David ZorrakinoDavid Zorrakino/Europa Press
En Alemania todos parecen estar convencidos de que el próximo jefe del Estado tiene que ser una mujer. Y será, con toda probabilidad Ilse Aigner, 61 años y 1,82 metros de altura. Política bávara, exministra de Agricultura con Merkel y actual presidenta del Parlamento de Baviera. En Francia muchos dan por hecho que su próxima presidenta será una mujer, Marine Le Pen. Ambas asumirán el cargo el próximo verano, salvo sorpresa mayúscula.
Pero hay una diferencia fundamental entre los dos países: la República Federal es mucho más conservadora de lo que se cree en nuestro país. Por eso, voces dentro de la CDU, el partido de Merkel, han exclamado : "¡Esa mujer tiene que ser alguien competente!". El cargo debe ser consensuado con los socialdemócratas, socios de gobierno, y se da por seguro que el Parlamento Federal dará su aprobación porque CDU/CSU y SPD tienen mayoría suficiente. Pero lo llamativo es que los machos alfa de la democracia cristiana alemana reclamen a la futura presidenta lo que no exigen a sus candidatos varones. Como si en la historia reciente de los gobiernos germanos no hubiera habido hombres que demostraron su inutilidad y su mediocridad política con creces...
Palos y desprecio a las mujeres ambiciosas
Se diría que una mujer no está autorizada a mostrar que tiene derecho a ser tan "mala" o tan "buena" política como un varón. A ellas se les pone el listón muy muy alto y se les reprocha que, si se dedican a la política, olvidan a su familia e hijos. Y, por supuesto, si tienen ambición, son machacadas. Aquí no se salva casi nadie y el Zeitgeist es el de siempre, o peor. Angela Merkel fue menospreciada en su partido durante muchos años hasta que la crisis económica demostró su capacidad de liderazgo. Y llegaron a reprocharle que cómo se podía ocupar de cosas de infancia y juventud si ella no había tenido hijos.
A la presidenta de la Comisión Europea,Ursula von der Leyen, una íntima de Merkel, madre de siete hijos, le llueven palos por todas partes en su segundo mandato después de una primera etapa bastante correcta. A Christine Lagarde, que ya ha anunciado que deja la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) antes de lo previsto, le han cuestionado siempre frente a su célebre antecesor, Mario Draghi, como si no estuviera a su altura. Además, sus enemigos le reprochan que deje Frankfurt para meterse en el fango de la política francesa, aspirando, supuestamente, a ser una alternativa política desde el centro-derecha a Le Pen para las elecciones presidenciales del año entrante. Ella contará su verdad en las "Memorias" que está a punto de publicar. Antes de llegar al BCE, Lagarde había presidido el Fondo Monetario Internacional (FMI), dirigido ahora por otra mujer, la búlgara Kristalina Giorgieva, muy profesional en lo suyo pero con un perfil político bajo.
LA ONU, cada vez más conservadora
En estos momentos está abierta la campaña para elegir un sucesor de António Guterres como secretario general de la ONU. Entre los candidatos figura una mujer, Rebeca Grynspan, 70 años, exvicepresidenta de Costa Rica. En sus 81 años de existencia, ninguna mujer ha presidido la ONU. Se supone que, ya que el cargo rota por continentes, ahora sería el turno de Latinoamérica. Ese supuesto/a mirlo blanco debe superar, sobre todo, el posible veto de cada uno de los cinco miembros del Consejo de Seguridad. A dos de ellos no les gusta Grynspan y ya lo han dejado claro.
Y ahí vamos al meollo del problema, definido muy bien por la historiadora y profesora de Cambridge Mary Beard: "Deberíamos preguntarnos por qué las voces de las mujeres no inspiran la misma solvencia y autoridad que las de los hombres”. ¿Y por qué para imponerse tienen que actuar como si fueran varones, despiadados y arrogantes? Incluir una vestimenta que sea lo más neutra posible para no subrayar la feminidad. El Poder con mayúsculas sigue siendo algo masculino y la experiencia de los países escandinavos es una excepción que les honra. Grynspan lo recalca: "La ONU se ha hecho muy conservadora. Las burocracias son conservadoras, porque necesitan estabilidad y un fuerte liderazgo".
