Enlaces accesibilidad

La saga Gears of War desvela por fin el origen de su conflicto planetario

  • A punto de cumplir 20 años, la franquicia estrena E-Day para contar un momento clave de su historia
  • Es la octava entrega de una saga que ha estado vinculada desde sus inicios a la consola Xbox
Imagen del videojuego Gears of War: E-Day (The Coalition)
Imagen del videojuego Gears of War: E-Day (The Coalition)
Manuel González
Manuel González

La belleza de lo decadente. Así se podría resumir el imaginario de la saga de videojuegos Gears of War. Un mundo en ruinas a miles de años en el futuro que ha sabido durante dos décadas recurrir a tópicos del apocalipsis, lo bélico y la ciencia ficción para imprimir un carácter propio. Visualmente brutalista, su arquitectura de aires clásicos, con grandes monumentos, avenidas y edificios institucionales derruidos, es fruto de un conflicto de dimensiones planetarias. Ha dado de sí ocho entregas oficiales. La última viaja al pasado.

Gears of War: E-Day (2026, Xbox Series S/X) transcurre durante el fatídico Día de la Emergencia (14 años antes de la primera parte), momento en el que la raza de los Locust emerge de las profundidades para arrasar con una cuarta parte de la humanidad. Lo acontecido después se ha ido narrando a lo largo de varios videojuegos, pero nunca se había retrocedido tan atrás en el tiempo para contar cómo empezó todo. Lo militar vuelve a entremezclarse con la acción desmedida y los conflictos personales que atormentan a sus aguerridos protagonistas. Una vez más, el planeta Sera, una versión alternativa de la Tierra, vuelve a ser el lugar que padece las consecuencias de un escenario machacado por la guerra.

El día en que la pesadilla comenzó

Solo un verdadero fan de esta saga sabe cómo ha crecido este universo en 20 años, construyendo una trama compleja que ha sabido nutrirse de novelas y cómics paralelos que expanden el pasado de sus personajes centrales y secundarios, y sus vidas entre batalla y batalla. E-Day tira de ese universo extendido para reconstruir unos hechos nunca contados antes. De forma inteligente, los actuales responsables de Gears of War han decidido narrar las peripecias de Marcus Fénix de joven, el auténtico héroe de esta epopeya. Curiosamente, el jugador habitual sabe perfectamente quién es este soldado y qué le depara el futuro, pero Fénix en E-Day es un soldado inexperto que aún no ha madurado y desconoce cómo plantar cara a los Locust. Esa es la excusa para introducir novedades en las mecánicas de juego.

Básicamente, se trata de una aventura de acción de tiros donde hay que abatir hordas de bichos. Como es marca de la casa, también hay mucha sangre. Es muy violento. No apto para todas las edades. Hasta ahora, se desarrollaba a ras del suelo, avanzando de cobertura en cobertura. La cámara sigue por detrás (como si fuese un documental grabado al hombro) y muy de cerca al personaje que controla el jugador. Los enfrentamientos obligan a buscar muros y escombros para evitar los ataques. Hay que calcular cuándo es el momento para responder al enemigo o salir en busca de una ruta alternativa para neutralizarlo, ya sea con disparos o usando la clásica motosierra, de la que conocemos su origen en esta precuela. En esta ocasión, se han ampliado las opciones de movimiento, con una puesta en escena más vertical (por ejemplo, caminos por tejados o balcones), ya que los personajes pueden saltar, llegando a zonas más elevadas. Esta variante aporta más dinamismo y libertad a lo visto en otros capítulos.

Una historia con los días contados

El gran reto narrativo de esta nueva entrega es cómo atrapar al jugador de siempre, que ya sabe la historia que viene después. Los acontecimientos tienen lugar tras las Guerras del Péndulo, que se han prolongado varias décadas. Conflicto provocado por la imulsión, una sustancia ficticia muy valiosa como combustible —algo parecido al petróleo, pero de color amarillo—, y que ha enfrentado a los humanos. La supuesta era de paz apenas dura unas semanas. Un suceso inesperado lo cambia todo. La tierra tiembla y del subsuelo surgen criaturas que atacan las ciudades del planeta.

Momentos antes, conocemos a un joven Marcus Fénix, acompañado de Dominic Santiago, dos personajes recurrentes en futuros episodios. Aquí se cuenta cómo se forja su amistad y lealtad del uno al otro. El origen de ese vínculo puede ser uno de los principales atractivos para quienes hayan jugado a anteriores aventuras. Al mismo tiempo, es el gancho para despertar el interés de los recién llegados. A partir de E-Day, a Marcus y Dominic les esperan muchas aventuras juntos.

Imagen del videojuego Gears of War: E-Day (The Coalition)

Imagen del videojuego Gears of War: E-Day (The Coalition)

Estética sin contemplaciones

De aspecto corpulento y hombros anchos. Con armaduras pesadas, que transmiten resistencia más que agilidad. Los personajes de Gears representan el arquetipo de la guerra más ruda, la del marine del gesto serio, curtido en mil situaciones peligrosas. Cuerpos exagerados enfundando armas de fantasía, como el fusil Lancer con la motosierra acoplada, uno de los símbolos estéticos de la saga. Enfrente, los Locust, una raza subterránea de aspecto humanoide, pero deforme, adaptada a la oscuridad. Las dos facciones dejan claro desde el principio una propuesta de juego sin contemplaciones. Así es la caracterización de los Gears of War, que ha encontrado su lugar en lo desmesurado, hipermasculino y megaindustrial.

Marcus Fénix, protagonista del videojuego Gears of War: E-Day

Marcus Fénix, protagonista del videojuego Gears of War: E-Day

La trilogía original y sus consecuencias

Las tres primeras entregas, estrenadas entre 2006 y 2011, fueron decisivas para definir los juegos de acción de entonces. Proponía un combate más táctico. Y menos de puntería, obligando al jugador a averiguar qué camino seguir para emboscar al enemigo. Aunque no fue el primero, puso de moda la cobertura y el modo "Horda", donde varios jugadores hacían frente a oleadas de criaturas sin fin. Su éxito impulsó las ventas de Xbox 360 (la segunda consola lanzada por Microsoft), y se convirtió en un referente tecnológico por sus gráficos punteros.

Argumentalmente, los pilares de decadencia y tormento interior ya estaban presentes en la trilogía original, la que presenta a Marcus Fénix y Dominic Santiago. Mientras se profundiza en la psicología y los recuerdos de los protagonistas, el jugador asiste a una continua misión suicida; los humanos asumen su sacrificio para detener una amenaza que arrasa con las ciudades, que es descomunalmente más grande que ellos. Es pura supervivencia, capítulo tras otro, que cierra a lo grande la era Fénix.

Imagen del videojuego Gears of War: Reloaded (2025), remasterización de la primera parte

Imagen del videojuego Gears of War: Reloaded (2025), remasterización de la primera parte

A partir de Gears of War: Judgment (2013): la saga ha conservado el poder de convocatoria, pero lejos de sus años dorados. El arraigo con la marca Xbox era tan evidente que Microsoft decidió comprar los derechos de la franquicia, hasta aquel momento en manos de Epic Games (los creadores de Fortnite y el motor gráfico Unreal Engine, uno de los más usados en la industria del videojuego). Los de Windows montaron un estudio exprofeso para la creación de los siguientes episodios de la saga. El cambio de manos trajo consigo una mirada diferente a este mundo apocalíptico, contado desde los ojos de otros personajes, pero manteniendo la esencia bélica e industrial. Entre Gears of War 5 y E-Day han pasado siete años, tiempo necesario para reinventar una fórmula que devuelva la marca a sus días de gloria. De momento, se ha ganado el beneplácito de la crítica.

Un regreso que coincide con dos aniversarios

La franquicia siempre ha sido exclusiva de Xbox. El veinte aniversario del juego coincide con los 25 años del lanzamiento de la primera consola de Microsoft. Ambas marcas viven actualmente momentos delicados. Por un lado, E-Day es un intento de revitalizar una saga que lleva años ausente del imaginario colectivo. Por otro lado, el fabricante de la consola está necesitado de un gran lanzamiento esta temporada que revitalice las ventas y esté a la altura del aniversario, sobre todo en el momento de reajuste que vive.

El pasado mes de julio, Asha Sharma, la nueva consejera delegada de Xbox, anunciaba una de las mayores reestructuraciones: 3.200 despidos hasta junio de 2027 y la salida de varios estudios de desarrollo que operaban bajo el paraguas de Microsoft. Curiosamente, antes del lanzamiento, Juan Vaca, director narrativo de Gears of War: E-Day fue despedido. Sin duda, son momentos peliagudos para la división de videojuegos de los creadores de Windows.

Esta situación, en la que coincide una reformulación del negocio y la búsqueda de vías nuevas para atraer a más jugadores, ha llevado a Xbox a estrenar en años recientes sus videojuegos en su competencia más directa, PlayStation 5. Fue el caso del primer Gears of War, rebautizado como Reloaded (2025). Un camino que ha intentado con varios títulos, pero que no ha llegado a cuajar. Parece que, tras el experimento, corren tiempos de vuelta a la exclusividad para reforzar la imagen de Xbox.

Sin duda, con un universo tan extendido más allá del videojuego, hay razones de sobra para continuar explotando la franquicia. En el aire sigue una posible adaptación cinematográfica y una serie de animación. Mientras todo eso llega, Microsoft necesita como agua de mayo que juegos como este funcionen en ventas directas y atraigan a nuevos usuarios a su plataforma de suscripción, Game Pass. El destino de una consola en las manos de un marine capaz de salvar a la humanidad.