Yemen, un país desangrado por poseer lo que otros codician
DOCUMENTOS TV
- Es uno de los países más pobres del mundo, pero de incuestionable relevancia en el tablero internacional
- Un equipo de investigación logra entrar en Yemen y documentar el permanente conflicto y la crisis humanitaria
- Este miércoles, “Yemen, encrucijada de todas las guerras”, a las 20:00 en RTVE Play y a las 00:35 en La 2 de TVE
La estratégica ubicación de Yemen que le ha permitido durante siglos ser centro del comercio mundial, en vez de traerle riqueza, ha supuesto su maldición. El estrecho de Bab el-Mandeb es, desde hace años, motivo de permanentes enfrentamientos entre actores diferentes. Documentos TV muestra, en “Yemen, encrucijada de todas las guerras”, cómo las fuerzas armadas de potencias regionales, los terroristas de Al-Qaeda y la milicia proiraní de los hutíes llevan una década de guerra desgarrando al país. Quien controle Yemen y este paso clave obtendrá el poder económico y político y jugará un papel fundamental en el orden internacional.
Yemen, una guerra sin fin
Yemen está situado en el extremo suroccidental de la península arábiga. Ubicado entre el mar Rojo y el océano Índico, su puerto de Adén ha constituido desde siempre un centro neurálgico comercial entre Europa, Asia y África.
Mapa de situación de Yemen y del estrecho de Bab El-Mandeb ©ARTE France/Brainworks
El 30% del tráfico mundial de contenedores pasaba por la costa yemení. Es una ruta ineludible para llegar al Canal de Suez. Pero, entre el mar Mediterráneo y el océano Índico, los barcos deben cruzar el estrecho de Bab el-Mandeb. Un enclave crucial geopolítico que, en los últimos tiempos, ha adquirido aún mayor interés en esta inestable zona de influencia internacional. “El conflicto en Yemen siempre ha girado en torno al estrecho de Bab el-Mandeb por el control del tráfico marítimo entre Europa y Asia”, explica Shireen Al-Adeimi, la activista yemení de derechos humanos refugiada en Estados Unidos.
“El conflicto en Yemen siempre ha girado en torno al estrecho de Bab el-Mandeb por el control del tráfico marítimo entre Europa y Asia“
Tras una década de combates, varios grupos armados lo han fragmentado y desangrado. La coalición de monarquías del Golfo, que reúne a Arabia Saudí y los Emiratos Árabes, controla la costa sur de Yemen, mientras que las montañas del norte y la capital, Saná, se encuentran bajo el dominio de las fuerzas hutíes, armadas por Irán y, al este, en las zonas desérticas, operan grupos yihadistas, entre ellos Al-Qaeda.
Ruinas del casco antiguo de la capital de Yemen, Saná ©Brainworks
Todos ellos han contribuido a que Yemen se vea sumido en una fragmentación política y militar que no deja de agravarse. Lo poco que queda del Estado se desmorona, de hecho, el gobierno oficial se encuentra en el exilio desde 2015 y las tropas encargadas de defender al país carecen tanto de armamento como de equipos logísticos.
“Llegaron las milicias y abrieron las puertas a la catástrofe para el pueblo yemení“
Aprovechando esta debilidad, en septiembre de 2014, el mundo descubrió a los hutíes. “Llegaron las milicias y abrieron las puertas a la catástrofe para el pueblo yemení”, asegura el artista y activista político Murad Subay refiriéndose a los hutíes. “Una milicia salida directamente de la Edad Media”, describe. “Este hito ha marcado toda la historia actual de Yemen”, asegura Al-Adeimi.
¿Cuál es el objetivo de los hutíes?
En 2014, en una maniobra represiva, los hutíes, la milicia armada por Irán, tomaron Saná, la capital yemení. “Los hutíes quieren instaurar una teocracia en la que solo los descendientes del profeta Mahoma tengan derecho a gobernar y el resto del país se limite a obedecer”, explica Nadwa Dawsari, analista política afincada en Washington y muy crítica con la milicia proiraní.
“Los hutíes quieren instaurar una teocracia en la que solo los descendientes del profeta Mahoma tengan derecho a gobernar y el resto del país se limite a obedecer“
El objetivo de los hutíes es imponer una república islámica siguiendo el modelo de Irán, país con el que comparten la misma retórica antiimperialista occidental y cuyas acciones graban en vídeos propagandísticos. Teherán vio en este grupo armado el medio para extender su esfera de influencia hasta las fronteras de sus principales rivales en Oriente Medio: Arabia Saudí y Emiratos Árabes. “Cuando Irán comenzó a armarla, entonces sí que adquirieron capacidad balística”, sostiene Frédéric Encel, experto en geopolítica.
En 2015, las monarquías del Golfo se aliaron para expulsar a los hutíes del poder. En lo que ellos consideraron una operación relámpago, siete años después, la coalición quedó estancada en una guerra de posiciones que dejó un terrible rastro de sangre entre la población y trajo aún más división al país. En abril de 2022, las partes se reunieron y cesaron los bombardeos. Aquí terminaban los planes de saudíes y emiratíes de derrocar al grupo yihadista.
El brazo armado de Irán en Yemen
Con el fin de la intervención de las potencias regionales, el pueblo yemení creyó que el conflicto había terminado. Pero “entonces estalló la guerra en Gaza”, dice la activista Shireen Al-Adeimi. El 7 de octubre de 2023, terroristas de Hamás atacaron Israel y asesinaron a 1195 personas y secuestraron a otras 251. La respuesta de Tel Aviv no se hizo esperar y al día siguiente bombardeó la Franja de Gaza. Comenzaba una ofensiva que terminó extendiéndose por toda la región.
“La guerra en Yemen no ha terminado, apenas está comenzando; hemos abierto las puertas del infierno“
Los rebeldes yemeníes hutíes, llevaron la guerra de Gaza hasta Yemen combatiendo a Israel. Y, en paralelo, comenzaron a secuestrar barcos occidentales, en especial israelíes, en el estrecho de Bab el-Mandeb, convirtiendo la puerta de entrada al mar Rojo en una zona de guerra. Hasta el 90% de los buques mercantes que cubrían la zona entre Europa y Asia se vio obligado a rodear África. “La guerra en Yemen no ha terminado, apenas está comenzando; hemos abierto las puertas del infierno”, advierte Subay.
En los últimos diez años, los hutíes han recibido bombardeos de Estados Unidos, Israel, Reino Unido y de saudíes y emiratíes. Pese a todo, la milicia ha salido fortalecida. “Se consideran socios de los iraníes, por eso, gozan de gran independencia y resulta tan difícil combatirlos”, manifiesta Danny Citrinowicz, investigador del Instituto de Seguridad Nacional de Tel Aviv.
Vídeo propagandístico de los hutíes en uno de los barcos que secuestraron ©Ansarallah Communication
Ahora, en solidaridad con Irán en la guerra contra Estados Unidos e Israel, la milicia yihadista amenaza con cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb. Hace apenas quince días, han anunciado la toma de territorios que les permiten controlar este paso clave para la salida del petróleo saudí y de buena parte del comercio mundial.