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EE.UU. y el mundo se transformaron con los cuatro atentados del 11 de septiembre de 2001. El terrorismo de Al Qaeda desencadenó nuevas guerras y numerosos miedos. Y más vigilancia ciudadana. En la Zona Cero de Nueva York, dos enormes vacíos ocupan el lugar en el que se erigían las Torres Gemelas. Pero, a día de hoy, hay incluso un mayor vacío entre los supervivientes del 11S. "Hemos perdido a más gente desde entonces que el mismo día de los ataques", lamenta Joseph Pfeifer, entonces uno de los responsables del Departamento de Policía de Nueva York y que, también, perdió a su hermano. Karla Pericón consiguió salir de la Torre Norte, la primera en ser impactada por un avión. Ha sobrevivido a tres cánceres y a un derrame cerebral. Aún acaba de recibir una indemnización por algunas de las secuelas: "25 años después, hace unas semanas, he recibido el cheque de compensación, pero tuve que recurrir a un abogado". La frustración alimenta la pesadilla que todos vimos en directo por televisión. William Rodríguez muestra la llave maestra con la que salvó a muchas personas de la Torre Norte: "Con esta llave, fui piso por piso abriendo puertas. Subí 39 pisos sacando gente, imagínate...".

Los efectos en la salud mental, igual que en la física, son evidentes. Puede que, ahora, contribuya a aliviar la desesperación recurrente la decisión del alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, de publicar los archivos por los que, según él, "sabemos que la realidad fue muy distinta. La gente enfermó porque los líderes en quienes confiaban les mintieron, asegurándoles que estaban a salvo respirando aire tóxico". La repercusión puede ser enorme. Es la conclusión que saca Alfonso Martínez, exagente del Departamento de Policía de Nueva York, porque "me doy cuenta de que necesitaba ayuda psicológica y emocional porque me estaba deprimiendo mucho y que me negaron la ayuda". A día de hoy, también hay más de un millar de víctimas que siguen sin ser identificadas. Los forenses siguen esperando a que la ciencia les dé respuestas. Tanto a ellos como a las familias que siguen a la espera. Y no se puede obviar que hace falta, también, un ejercicio de memoria colectiva. Cerca de 100 millones de estadounidenses no habían nacido en 2001 o eran demasiado pequeños para recordarlo. Solo han conocido el mundo posterior al 11S y, en las lecciones de la escuela, apenas tienen cabida. "Los jóvenes tienen que ver algo más que polvo y escombros", reclama Pfeifer, "deben aprender a trasladar al futuro un mensaje de empatía: la de cuidar a otra persona en medio de una situación extrema."

En el 25 aniversario de los atentados del 11S en Nueva York, en 24 horas RNE hablamos con Reed Brody, abogado especializado en crímenes de lesa humanidad y exfiscal adjunto del Estado de Nueva York. Su último libro es se titula Atrapar a un dictador (Debate, 2025). Brody señala que, tras los atentados, "nos dijeron que los derechos humanos eran un impedimento a la seguridad nacional e internacional. Estamos todavía viviendo con ese paradigma, que nos derechos humanos están en contra de la seguridad. Las políticas que fueron aplicadas para hacer los Estados Unidos más seguros, en realidad eran todo lo contrario".

Casi 3.000 personas murieron en esos ataques que supusieron un cambio en la geopolítica mundial, en la política de seguridad y marcaron un antes y un después para los derechos humanos. Brody señala que poco después de los atentados el Gobierno estadounidense lanzó una guerra "sin límite geográfico" contra un enemigo "mal definido" como la llamada "guerra contra el terror": "Destruyó cientos de miles de vidas, pisoteó leyes nacionales e internacionales, arruinó la reputación de EE.UU. en buena parte del mundo y terminó favoreciendo el terrorismo". El abogado analiza algunas de las torturas que la administración Bush cometió, unas prácticas que el mismo Brody pudo documentar y plasmar en un informe de Human Rights Watch: "Fueron políticas aprobadas hasta el más alto nivel", denuncia.

Escucha la entrevista completa con Lara Hermoso en RNE Audio.

El silencio del 25º aniversario del 11-S contrasta con el pánico de aquel día. Aquí en España eran casi las tres de la tarde. En Nueva York, las 8:46 de la mañana cuando el primer avión impactaba contra la torre norte. 17 minutos después, un segundo avión se desintegra contra la torre sur. TVE ha vuelto a hablar con Pedro Escudero, un español que aquel día trabajaba en el World Trade Center para la compañía Lehman Brothers. "Convertirte en una víctima es lo más fácil, lo difícil es convertirte en superviviente", asegura.

FOTOGRAFÍA: EFE/EPA/ADAM GRAY / POOL

Con motivo del 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Javier Rupérez, embajador de España en Washington entre 2000 y 2004, y Luis de la Corte, profesor de la UAM y profesor asociado del Instituto Español de Estudios Estratégicos, despejan las dudas de lo qué pasó aquel día. Además, la corresponsal en Washington de RNE, María Carou, narra cómo ha sido el homenaje a las víctimas y traslada el testimonio de los ciudadanos que vivieron los ataques terroristas.

Javier Rupérez entiende que el atentado de Al Qaeda supuso un "cambio de época", pero también un "cambio de percepción por parte de los americanos", ya que "se dieron cuenta de que su país no estaba libre de ataques". Por su parte Luis de la Corte, también ha señalado las consecuencias de los atentados y la "respuesta antiterrorista inédita" que llevó a cabo Estados Unidos con el posterior ataque bélico en Afganistán.

Emilio Cassinello, cónsul general de España en Nueva York durante el 11-S explica cómo se vivió el atentado en Las Mañanas de RNE. "Realmente se había atacado al mundo, no solo a Nueva York", decía. "Todo empezó con unas noticias que rebajaban mucho la gravedad. Cuando me fui al coche oficial el chófer me dijo que una avioneta se había estrellado en una de las Torres Gemelas", relata.

"Decían que Nueva York era la ciudad de las segundas oportunidades, los nuevos comienzos y la redención y la verdad que la ciudad fue recuperando el pulso con cierta rapidez", cuenta el excónsul. "Mi pregunta al comienzo era si estaba abierto el observatorio que había en la Torre Norte porque si lo estaba, habrían españoles allí. Por fortuna estaba cerrado". Cassinello expresa la urgencia de comunicación que existía con España y cómo sucedieron los siguientes días. "A la 1 de la tarde había 300 personas en el consulado. Hicimos guardias todos porque había mucha exigencia de información inmediata".

Nadie habría apostado a que 25 años después de la islamofobia que desataron los atentados del 11-S, Nueva York tendría un alcalde musulmán. A un neoyorkino como Kiev Shakil, en el colegio pasaron a llamarme "sobrino de Bin Laden". Ahora prepara un documental sobre cómo cambió el 11-S a los musulmanoamericanos.

El escenario hoy es distinto. No solo han sobrevivido mezquitas en pleno distrito financiero, sino que desde 2001 se han construido y ampliado más en Nueva York, se organizan rezos en Times Square durante el Ramadán y, en general, la comunidad musulmana ha ganado relevancia social y política, con Zohran Mamdani y Mamdanistán (así han bautizado algunos a su mandato) como el mayor exponente de todo ello.

FOTOGRAFÍA: AP Photo/Yuki Iwamura.