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¿Quiénes son los hutíes y qué implicaciones tiene su control de Bab el Mandeb?

  • Bab el Mandeb es un estrecho marítimo por donde pasa el 12 % del comercio mundial
  • El avance de los hutíes, aliados de Irán, adquiere relevancia en medio del bloqueo de Ormuz
El control de Bab el Mandeb por los hutíes del Yemen pone más presión sobre la energía

El control por parte de los rebeldes hutíes en el Yemen del estrecho de Bab el Mandeb, que separa el mar Rojo del golfo de Adén y por donde pasa el 12 % del comercio mundial, ha puesto en jaque los precios de la energía y sumado un factor más a la inestabilidad en Oriente Medio, en medio de la guerra entre EE.UU. e Irán que mantiene cerrada otra importante vía marítima, el estrecho de Ormuz.

Durante el fin de semana, los hutíes anunciaron que habían tomado la isla de Perim y la ciudad portuaria de Mocha, lo que les permite controlar Bab el Mandeb. Tras este avance, continúan los combates entre los hutíes y las fuerzas gubernamentales en partes de la provincia de Taiz, en el suroeste y en la costa del mar Rojo, donde los efectivos leales al Gobierno reconocido internacionalmente, con sede en la localidad sureña de Adén, tratan de recuperar las posiciones perdidas.

¿Qué es Bab el Mandeb?

Su nombre en árabe significa 'puerta de las lágrimas' o 'puerta de las lamentaciones' y es una de las principales vías marítimas para el comercio mundial, ya que supone la vía de entrada al canal de Suez desde el sur. Situado entre el mar Rojo y el golfo de Adén, Bab al Mandeb separa la península Arábiga del Cuerno de África. Limita por el oeste con Eritrea y Yibuti, y por el este con el Yemen. Tiene una extensión de 32 kilómetros de ancho por más 112,5 kilómetros de largo. La isla de Perim, perteneciente al Yemen, se encuentra en su punto más estrecho.

Sobre el 12 % del comercio global transita por él a diario, lo que incluye combustible como el petróleo. Solo en 2024 transitó por Bab el Mandeb una media de 4 millones de barriles diarios. Es también una ruta esencial para el paso de productos petroleros refinados y gas natural licuado.

Por lo pronto, los hutíes han dicho en un comunicado que la navegación marítima es segura para todas las embarcaciones menos para los buques saudíes y que esta operación, lanzada el 3 de septiembre y bautizada como "Dios es más fuerte en poderío y más severo en el castigo", tiene como objetivo expulsar a las fuerzas saudíes concentradas en varios distritos del litoral oeste del Yemen. En ese sentido, han asegurado que el enemigo ha sido expulsado de las provincias de Taiz y de Al Hudaida y han derribado nueve aviones saudíes.

Este estrecho es fundamental para las exportaciones de crudo de Arabia Saudí ante el cierre de Ormuz, ya que el reino las ha desviado hacia los puertos del mar Rojo.

¿Quiénes son los hutíes?

Los hutíes son un movimiento insurgente chií, de credo zaidí (una de las ramas del chiísmo), que surgió en la década de los 90 del siglo pasado en el norte del Yemen para luchar contra el Gobierno central, de mayoría suní. Son también conocidos como 'Ansar Alá' (Seguidores de Dios en árabe) y toman su nombre, hutíes, de su fundador Husein Badr Edin al Huti, fallecido a manos de las fuerzas gubernamentales en 2004. Su líder actual es Abdul Malek al Huti, hermano del fundador.

Sus adversarios acusan a Irán y el grupo chií libanés Hizbulá de proporcionarles armas, entrenamiento y apoyo financiero, pero ambos lo niegan y rebajan la importancia de su respaldo.

De hecho, en una entrevista con RTVE en la ciudad iraní de Lamerd, el portavoz de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, ha asegurado que Teherán no tiene ninguna relación con la actual escalada de tensión: "En lo que respecta a Yemen, nosotros no tenemos nada que ver con ello", ha remarcado el diplomático, quien ha defendido el diálogo entre Arabia Saudí y Yemen y ha afirmado que su país está dispuesto a utilizar sus canales diplomáticos para reducir la tensión. "Hemos declarado muy claramente que estaríamos dispuestos a ofrecer nuestros buenos oficios para ayudar a aliviar la situación entre Yemen y Arabia Saudí".

En 2014, los hutíes se hicieron con el control de la capital del país, Sana, y tomó gran parte del norte del Yemen. Un año después, comenzó la guerra entre los hutíes y una coalición suní liderada por Arabia Saudí, que apoya al Gobierno yemení reconocido a nivel internacional y que tuvo que trasladar su sede a la ciudad sureña de Adén.

En 2022, se logró una tregua mediada por la ONU que puso fin a la violencia a gran escala, pero en julio pasado se reactivó y los hutíes impusieron un bloqueo naval para los barcos saudíes.

En un nuevo golpe a las exportaciones saudíes, Riad anunció el jueves el cierre temporal del oleoducto East-West (Este-Oeste), al ser atacado por drones disparados desde Irak. La tubería de 1.200 kilómetros transporta entre cuatro y cinco millones de barriles de crudo al día y conecta los grandes yacimientos petroleros de la parte oriental del país con el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Este oleoducto ha permitido al reino esquivar en cierta medida el bloqueo de Ormuz, iniciado tras la ofensiva de EE.UU. e Israel contra Irán a finales de febrero. Sin embargo, las exportaciones desde Yanbu hacia los mercados asiáticos dependen en gran medida de Bab el Mandeb por donde tienen que transitar las embarcaciones saudíes en dirección sur para salir al golfo de Adén y de ahí a mar abierto en el océano Índico.

Decenas de miles de desplazados y cientos de fallecidos

De momento, la escalada tiene implicaciones regionales por la guerra entre EE.UU. e Irán, aunque este último ha asegurado que no está apoyando a los hutíes.

Decenas de miles de personas se han desplazado en los últimos días dentro del Yemen y en algunos casos hacia la vecina Yibuti. Según los últimos datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 93.864 personas han tenido que huir de sus hogares en el Yemen debido al conflicto. Las zonas más afectadas son Taiz y Lahch, aunque también hay desplazamientos de Adén, Al Hudeida y Abian. Entre esos desplazados, hay 2.000 que han cruzado al vecino Yibuti, en el Cuerno de África, donde hay bases militares de EE.UU., China, Francia, Italia y Japón. España y Alemania mantienen allí destacamentos castrenses.

Además, al menos 504 personas han fallecido y casi 2.400 han resultado heridas en el último mes por los combates entre los hutíes y las fuerzas gubernamentales, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De esos fallecidos, al menos 297 se han registrado entre el 6 y el 12 de septiembre.