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Mikel Gurrea presenta 'Sants': "Una iglesia cerrada es como una caja fuerte llena de tesoros. Alguien podría robarla"

  • El cineasta estrena su segunda película en San Sebastián, alrededor del robo de arte sacro
  • La cinta, participada por RTVE, está protagonizada de nuevo por Victoria Luengo
Victoria Luengo, Eulàlia Ramon, Mikel Gurrea y Ariadna Gil, durante la presentación de la película 'Sants' en el Festival de Cine de San Sebastián.
Victoria Luengo, Eulàlia Ramon, Mikel Gurrea y Ariadna Gil, durante la presentación de la película 'Sants' en el Festival de Cine de San Sebastián. Arnaitz Rubio Arnaitz Rubio
Javier Villuendas
Javier Villuendas Enviado al Festival de Cine de San Sebastián

¿Las expectativas se pesan en kilogramos de neuras? Después del reconocimiento que recibió Suro, su debut en el largometraje, Mikel Gurrea ha afrontado su segunda película con la conciencia de que ya existe una obra anterior muy elogiada con la que compararla. El director ha presentado este miércoles en el Festival de San Sebastián Sants, participada por RTVE, una historia ambientada en el barrio barcelonés donde vive y protagonizada por Victoria Luengo.

"Cuando empecé a pensar esta película, que fue justo cuando estábamos aquí a punto de estrenar Suro, ya estaba como cavilando lo que iba a ser". Pero ha sido durante el montaje cuando esa comparación se ha hecho más presente y lo ha resumido sin demasiados rodeos: "No te voy a decir que no me afecta porque no es verdad".

Si Suro nació de su experiencia como temporero en los bosques de Girona, Sants ha salido directamente de su barrio: "Trabajo un poco desde las sensaciones de estar físicamente en un lugar". El director ha observado la tradición asociativa de su entorno vital y, al mismo tiempo, una curiosa contradicción: un barrio con un nombre religioso y una iglesia que siempre encontraba cerrada. Y a partir de ahí surgió la magia delictiva de la mente.

"Una iglesia cerrada es como una caja fuerte llena de tesoros. Alguien podría robarla", pensó al ver la ermita de su barrio. Y, a partir de ahí, investigó el robo de arte sacro en España y ha construido una historia sobre Lali, interpretada por Victoria Luengo, una mujer a la deriva que vuelve para cuidar de su madre, y Rosario, la líder de un grupo de ladrones de imágenes religiosas.

Erik el Belga

"El tema del robo del arte sacro en España es una tradición larguísima de décadas y está súper documentado. Es fascinante", comenta. Y para construir ese universo tan concreto llegó hasta Erik el Belga, considerado uno de los ladrones de arte sacro más prolíficos de España. "Él decía: 'Yo saco figuras de lugares donde la gente no les hace caso y las llevo a personas que lloran cuando se las llevo. Lo mío sí que es devoción'". Esa ambivalencia ha sido una de las claves para crear a la líder de la banda.

En Sants, como si fuera una película de artes y oficios, se muestra con detalle los preparativos de los robos, el traslado de las tallas y la precisión necesaria para llevarlos a cabo. "Creo que eso es súper cinematográfico. Ver los procesos, cómo se van desarrollando ante tus ojos en el cine". Una película que se mueve entre la delincuencia, la familia y los cuidados pues la delicadeza a la hora de vestir santos o robarlos se mezcla con su mismo aprendizaje para tratar con la enfermedad del ser querido.

"Es difícil enfermar y cuidar en la gran ciudad"

Y, desde la soledad de su dureza, Lali encuentra un grupo de ladrones que es una comunidad, como la que el cineasta, que conoce de primera mano, constata cada día cuando abre la puerta de su casa en el tejido asociativo de su mismo barrio de Sants. "Yo creo que el mundo hacia el que nos están catapultando sin duda va de aislarnos más para que no tomemos conciencia de lo colectivo y hagamos algo".

Pero vuelve a su día a día: "También te diré que yo lo veo en mi barrio y en otros lugares, donde hay mucha gente que forma parte de una comunidad y que tiene la fuerza. Podría ser un barrio de Madrid, podría ser un barrio de Barcelona. También sabemos que Barcelona tiene el turboturismo y muchas otras derivas, y la necesidad de encontrar una comunidad real en las ciudades es difícil. Es difícil enfermar en una ciudad o cuidar con el ritmo que tienen los residentes".

"Quién tiene espacio para imaginar"

Hablando de su época como temporero que inspiró Suro, Gurrea considera un "temón" el de "quién tiene espacio para imaginar". En su opinión "se nos está privando de muchas miradas y muchos relatos. Y sin duda habría que poner medios, desde mi punto de vista públicos, para subvertir eso".

"El privilegio para hacer cine no era solo de clase, sino que era también clase y contactos. Creo que las escuelas de cine o las universidades democratizan eso. ¿Pero quién puede acceder a escuelas de cine y universidades? Y yo fui a escuela de cine gracias a una beca. Pero aun así pertenezco a un estrato de clase media de profesionales liberales que me pudieron lanzar a la universidad pública. Pero hay gente que eso no se lo puede permitir", subraya.

Repite Victoria Luengo

Para esta segunda película, el cineasta ha vuelto a contar con Luengo. La actriz participó incluso en el proceso desde la escritura, con improvisaciones y viajes al desierto de las Bardenas para construir el personaje de Lali, un lujo que parte de la relación de amistad que entablaron: "Todo eso le da una fundación al personaje que cuando escribes el guion vuela mucho más".

Aunque, al principio de los principios, Gurrea luchaba para no pensar en ella mientras escribía. "Yo frené ese pensamiento y creo que me dije a mí mismo que estaba escribiendo para nadie". Para finalmente (y divertidamente), confirmarle a su propia pareja y productoras que quería que fuera Luengo. Y todas ellas le contestaron: "Ya lo sabíamos, claro".