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Brad Pitt: "Pasar un día con un perro hace que la vida sea mejor"

  • El actor ha presentado En el corazón de la bestia en el Festival de Cine de San Sebastián
  • Se trata de una película de supervivencia junto a un can en Alaska, dirigida por David Ayer
Primer plano de Brad Pitt saludando con la mano, sonriendo y luciendo gafas de sol aviador y chaqueta vaquera. Fondo blanco desenfocado.
El actor estadounidense Brad Pitt este miércoles en el Festival de Cine de San Sebastián EFE/ Javier Etxezarreta
Javier Villuendas
Javier Villuendas Enviado al Festival de Cine de San Sebastián

El 'Hombre' ha vuelto. Y a sus 62 años sigue teniendo un inmenso tirón, a tenor del gentío arremolinado en el Kursaal. Brad Pitt ha regresado este miércoles al Festival de San Sebastián, 17 años después de su visita para presentar Malditos bastardos. El actor y productor es la gran superestrella de esta edición y ha venido para presentar En el corazón de la bestia, de David Ayer, un thriller de supervivencia ambientado en la naturaleza salvaje de Alaska que aterriza fuera de concurso.

En la película, que ha sido recibida de manera muy dispar por la crítica, Pitt interpreta a un antiguo oficial de las Fuerzas Especiales que queda atrapado en un aterrador bosque junto a su perro de combate tras un accidente aéreo. La rueda de prensa, una de las citas más esperadas de esta 74ª edición, la ha realizado junto al propio director de la cinta y se ha centrado en preguntas sobre cómo afrontar los malos momentos, la paz tras la guerra y, sobre todo, su relación con el can.

El ganador de un Oscar de Hollywood ha explicado que la historia aborda la dificultad de los soldados para readaptarse a un entorno pacífico tras años inmersos en la violencia: "En la paz tienes que aprender quién eres en esa experiencia tranquila. Estaba en la guerra, su zona de confort, pero tenía que buscarse a sí mismo". Para Pitt "los militares no solo sufren dolores físicos sino también morales y psicológicos. La transición a la paz es harto difícil".

Y en esa transición, la relación con el animal se convierte en el auténtico motor de la trama: "Es un hombre y un perro que han estado en la guerra y han visto cosas inimaginables. Y se han salvado el uno al otro". Trabajar con Uber, llamado Odín en la cinta, ha resultado ser una experiencia especial: "Pasar un día con un perro hace que la vida sea mejor". Aunque también fue tan exigente como entrañable, hasta el punto de que "tenía que ser entrenador y actor en medio de una escena. Gracias por la comida que le daba. Pollo. Hoy en día no puedo aguantar el olor a pollo", ha bromeado sobre las sorpresas del rodaje.

Siguiendo con preguntas sobre el perro, se ha explicado que era un actor más, con su vestuario, maquillaje, su tienda de campaña particular... Pero el actor de El club de la lucha ha querido confirmar el compromiso con la dramaturgia del animal: "Era el primero que aparecía, no era una prima donna y fue muy cool trabajar con él. Contábamos en que habría escenas en las que podría brillar más que yo".

Tras confesar su devoción por la ciudad, su belleza "maravillosa", el actor ha podido disfrutar de la playa y del arte: "Eduardo Chillida es un favorito, un gran escultor". Y ha compartido después una reflexión optimista sobre la superación personal y la necesidad de tender puentes frente al odio y la división social: "¿Por qué no cuidamos a las personas que tenemos alrededor? Si todo el mundo hiciera eso sería un buen punto de partida".

"Lo más importante es el vínculo entre los dos y la manera en la que lucharíamos por otra persona más que nosotros mismos", ha reflexionado Pitt, algo en lo que ha reconocido también pensar durante sus "días más oscuros". Para el intérprete, esa misma fuerza afectiva sostiene el núcleo temático de su película, donde se demuestra que "cuando tienes algo fuera de ti mismo" y logras "una conexión verdadera, eres capaz de hacer cualquier cosa".

Ovación final. Y puerta grande. También para el perro, que hubiera salido a hombros de estar entre nosotros.