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Naomi Watts, Premio Donostia: "Antes de 'Mulholland Drive' me rechazaban. David Lynch me dio el papel de mi vida"

  • La actriz australiana recibe este homenaje por una carrera de cuatro décadas
  • La actriz presenta en San Sebastián ‘La esposa perfecta’, basada en un caso real
Naomi Watts, con gafas de sol y pañuelo estampado, saluda en el Festival Internacional de Cine de Donostia.
La actriz británica Naomi Watts, en San Sebastián
Javier Villuendas
Javier Villuendas

Entre los flashes de los fotógrafos y la admiración de una carrera por quien ha encarnado algunas de las películas más recordadas de las últimas décadas, Naomi Watts ha llegado a San Sebastián para recoger el Premio Donostia. La actriz ha recibido el galardón como un reconocimiento a una carrera, que incluye, nada menos, que Promesas del este (David Cronenberg) o Mulholland Drive (David Lynch), entre tantas películas tanto de cine independiente como grandes producciones.

De hecho, rápidamente ha tenido muy buenas palabras sobre David Lynch. "Qué increíble fue trabajar con él. Yo trabajaba donde podía antes de esta película y se me rechazaba muchas veces. 'Eres demasiado esto y no tienes tanto de lo otro', me decían. Estaba apagada y no tenía demasiada energía cuando iba a castings. David Lynch pudo ver más allá de las capas que me había creado yo y me dio el papel de mi vida. Le debo mucho, David Lynch estará en mi corazón para siempre. Todos los buenos realizadores han visto esta película y tuve mucha suerte de hacerlo. Está en las mejores listas de películas y estoy muy agradecida".

Watts también ha presentado en el Festival La esposa perfecta, una película en la que ha vuelto a ponerse frente a la cámara para explorar un personaje basado en hechos reales que juega con la disyuntiva de la banalidad del mal: es decir, somos contexto y dependemos de él. La intérprete ha revelado que se ha enfrentado a uno de los papeles más complejos de su carrera. Ha contado que incluso ha tenido miedo de no ser capaz de interpretarlo y que ha procrastinado antes de decidirse a asumirlo, precisamente por la naturaleza del personaje.

La historia, basada en hechos reales, le ha permitido explorar una dualidad que nunca había abordado: la de una mujer que ha cometido crímenes horribles y, al mismo tiempo, se ha integrado en la sociedad como una buena vecina, una buena esposa, alguien que va a la iglesia y hace galletas en el horno. La actriz ha explicado que también buscaba hacer algo nuevo y que, aunque a su edad quizá ya se le pueda bromear con que está preparada para interpretar a una villana, esta ha resultado ser especialmente extrema. "Me he visto obligada a interpretar este papel y formar parte de esta historia", ha señalado.

Watts ha reivindicado además el cambio que se ha producido en Hollywood respecto a las mujeres mayores de 40 años. Ha recordado que comenzó a rodar Mulholland Drive con 30 años y que entonces le dijeron que debía darse prisa porque "todo acaba a los 40". Sin embargo, ha llegado a los 57 años y ha comprobado cómo las cosas han cambiado, algo que también ha visto reflejado en los Emmy de la semana pasada, con categorías protagonizadas por mujeres de más de 50 años. "Las mujeres consumen televisión y cine y sus historias se tienen que contar", ha defendido, convencida de que esa narrativa ha tenido que cambiar y agradecida por formar parte de esa transformación.

La actriz también ha recordado su relación con San Sebastián, una ciudad a la que ha regresado 17 años después de su primera visita. Ha contado que aquella vez coincidió con su cumpleaños y que guarda un recuerdo especial de la pasión de los donostiarras por el cine. En esta nueva visita, ha explicado que está muy emocionada por la ceremonia del Premio Donostia y que ha aprovechado su jornada de descanso para comer bien cerca del mar y disfrutar de la ciudad.

En su intervención, Watts ha hablado también de Estados Unidos y de su vínculo con el país, al que ha llegado con "esperanzas y sueños" que, según ha dicho, ha conseguido superar. Ha explicado que la mujer a la que interpreta en La esposa perfecta también ha vivido allí y ha querido dejar atrás durante un tiempo un pasado marcado por una época más oscura. Sobre la situación actual del país, ha reconocido que se siente nerviosa, aunque ha asegurado mantener la esperanza de que los problemas inconcretos, pues no lo has especificado, se resuelvan.

Preguntada por Palestina y por el sentido de la película, ha señalado que "el odio está subiendo" y se está viviendo "un momento de mucho temor en el mundo". Ha defendido que hay que mantenerse vigilantes para evitar que algo así vuelva a suceder y ha confiado en que la película haya servido para abrir un diálogo. "No hemos dado respuestas, sino que hemos esperado que surjan preguntas: qué es lo que piensas y cómo podemos evitar esto", ha explicado en relación a su papel sobre una antigua nazi integradísima en la sociedad norteamericana tras cometer atrocidades en dos campos de concentración.