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Así captan las mafias a las víctimas de trata en redes y aplicaciones: del enganche digital al aislamiento real

  • Las redes de trata usan ofertas engañosas y manipulaciones psicológicas para atrapar a personas vulnerables
  • España castiga la captación en redes sociales, pero la Policía pide más recursos para rastrear la cibertrata
Así captan las mafias a las víctimas de trata en redes y aplicaciones
Las redes criminales aprovechan la huella digital que los usuarios dejan en sus perfiles públicos para diseñar acercamientos personalizados y entablar falsas relaciones de confianza. GETTY / FIORDALISO

Un perfil de Instagram idílico, un mensaje privado en TikTok ofreciendo un empleo en hostelería o como modelo con ingresos desorbitados, una solicitud de amistad en Facebook que deriva en un noviazgo a distancia cargado de promesas. Son algunos de los trucos utilizados por los delincuentes para captar a sus víctimas.

Detrás de pantallas aparentemente inofensivas, las redes internacionales de trata de seres humanos han transformado las plataformas digitales en sus principales herramientas de rastreo, manipulación y control. La cibertrata no es una amenaza del futuro, sino una realidad presente que ha cambiado de forma radical los métodos tradicionales de captación.

Una nueva realidad para un viejo problema

La irrupción masiva de las redes sociales y las tecnologías de la relación, la información y la comunicación (TRIC) ha cambiado sustancialmente el paradigma de la captación. Tradicionalmente, los tratantes dependían de contactos presenciales, intermediarios locales o conocidos en los países de origen. Sin embargo, la digitalización acelerada —impulsada tras la pandemia de covid y algunos contextos de inestabilidad internacional como la guerra de Ucrania— ha permitido a las mafias trasladar su modelo de negocio al ciberespacio.

Según el informe especializado de Europol sobre trata en la era digital, el delincuente ya no necesita esperar a que una potencial víctima cruce su camino en el mundo físico. A través de la huella digital que las personas hacen pública en internet —nivel de estudios, lazos familiares, lugar de residencia, dificultades económicas o fotografías—, los captores diseñan aproximaciones individualizadas.

Europol distingue entre dos metodologías operativas principales: la captación activa (o "caza"), consistente en publicar falsos anuncios de trabajo en portales de empleo y redes sociales con agencias ficticias; y la captación pasiva (o "pesca"), mediante la cual los tratantes rastrean publicaciones de personas que manifiestan abiertamente que necesitan trabajo o quieren migrar para contactar con ellas directamente.

Las ventajas operativas para el crimen organizado son devastadoras. Consiguen un alcance masivo, tienen la capacidad de comunicarse simultáneamente con numerosas personas en distintos países y disfrutan de un alto grado de anonimato que reduce el riesgo de ser detenidos por la Policía. No obstante, como enfatiza el Grupo de Expertos en la Lucha contra la Trata del Consejo de Europa (GRETA), "la tecnología no necesariamente sustituye las interacciones presenciales, sino que las complementa". El enganche inicial nace en la pantalla, pero la explotación concluye en la realidad física.

Día Mundial contra la Trata de Personas: "Salir es posible"

Las cifras ilustran esta dimensión. En un mundo donde más de 4.760 millones de personas utilizan redes sociales (el 60% de la población mundial), el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), dependiente del Ministerio del Interior de España, señala en su estudio sobre trata en línea que entre el 5% y el 10% de las investigaciones policiales en España ya recogen explícitamente el uso de internet en la fase de captación. Un porcentaje que las fuerzas de seguridad consideran solo una parte del problema real debido a la falta de registros estadísticos históricos específicos.

Por su parte, la investigación realizada por la ONG Diaconía España revela que el 61% de las personas entrevistadas (supervivientes y profesionales) sitúa a las redes sociales como el medio más frecuente de contacto de las mafias. Facebook se mantiene a la cabeza como la plataforma más utilizada para la captación (54%), seguida de Instagram (23%), OnlyFans (12%), TikTok (8%) y las aplicaciones de citas (3%). Asimismo, en el ámbito europeo, los datos oficiales de Italia (sistema SIRIT) reflejan que el porcentaje de personas identificadas captadas en línea pasó del 0,4% en 2018 al 2% en 2022.

'Grooming', la arquitectura psicológica de la trampa

¿Cómo logran los delincuentes que personas instruidas o precarias caigan en sus redes? La respuesta no reside en el uso de la fuerza física inicial, sino en sofisticadas estrategias de ingeniería social, engaño y grooming (embaucamiento digital). Las redes criminales operan con un análisis minucioso de la vulnerabilidad psicológica de cada perfil.

El primer paso es el estudio encubierto. El captador examina las publicaciones de la víctima para identificar carencias afectivas, aislamiento social o desesperación económica. Con esa información, inicia una interacción progresiva orientada a generar una falsa relación de confianza.

En el ámbito de la trata con fines de explotación sexual y laboral, destaca la digitalización del método denominado lover boy. Esta técnica, documentada ampliamente por el CITCO, consiste en que "el captador finge estar enamorado de la posible víctima, prometiendo una vida en común y un proyecto muy tentador en otro país".

La versión digital del lover boy aporta un aislamiento severo. La víctima solo llega a conocer en persona a su supuesto enamorado una vez que ha viajado al país de destino. Al llegar, se encuentra despojada de su red de apoyo familiar o de amistades, sumida en una enorme dependencia emocional que dificulta su autoidentificación como víctima.

Estafadores del amor: así actúan los "boy lovers"

En paralelo, las mafias perfeccionan la trampa de la falsa oportunidad. A través de portales web o mensajería instantánea, ofrecen empleos idílicos en el servicio doméstico, la hostelería, el cuidado de personas, la moda o la creación de contenidos. Los anuncios utilizan un lenguaje cuidado que dulcifica la actividad y promete elevados ingresos inmediatos.

Una vez logrado el traslado o el compromiso, la seducción da paso a la coacción digital. Los tratantes emplean herramientas informáticas para ejercer el control: geolocalización GPS, software espía en los teléfonos móviles de las víctimas y amenazas veladas mediante el envío digital de fotografías de sus familiares en los países de origen para exigir deudas fraudulentas.

Como advierte Europol, las organizaciones criminales han llegado incluso a imitar las estrategias de influencers y "academias de creadores de contenido" para adiestrar a sus integrantes en la manipulación online.

Código Penal, Directiva Europea y la 'huella invisible'

Frente a este escenario, el gran interrogante es si la legislación está adaptada para responder a estas nuevas formas de captación. En el ámbito español, el artículo 177 bis del Código Penal castiga la trata de personas cuando se emplean medios como el engaño, la violencia o el abuso de una situación de necesidad o vulnerabilidad. Legalmente, la captación efectuada a través de Instagram, Telegram o portales de empleo es plenamente perseguible, ya que la tipificación penal no exige un medio físico determinado y abarca las conductas cometidas por internet.

Sin embargo, en la práctica judicial surgen importantes obstáculos. La Fiscalía General del Estado y el CITCO admiten la dificultad de contabilizar la cibertrata porque el entorno digital se contempla habitualmente como un canal de comunicación asociado al engaño y no como un medio típico independiente. De las 69 diligencias de seguimiento incoadas por la Fiscalía en 2023, en ocho constaba la captación por internet y en cinco la captación mixta, prevaleciendo en los registros la captación directa tradicional.

Para reforzar la respuesta penal en todo el continente, la Unión Europea aprobó la Directiva (UE) 2024/1712 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de junio de 2024, por la que se modifica la Directiva 2011/36/UE. Esta norma comunitaria reconoce explícitamente que cada vez más delitos de trata se cometen o facilitan mediante tecnologías de la información y las comunicaciones para captar, publicitar, controlar y explotar a las víctimas.

La Directiva introduce en su artículo 9.3 la obligación de que los Estados miembros garanticen que los agentes policiales y fiscales reciban una formación adecuada y cuenten con los "conocimientos técnicos y las capacidades tecnológicas adecuados" para investigar delitos cometidos a través de las TIC. Los Estados miembros de la Unión Europea, incluida España, tienen como fecha límite para transponer esta Directiva a su legislación nacional el 15 de julio de 2026. El Gobierno español se encuentra en proceso de adaptación y debate parlamentario de la norma, pero aún no ha completado la ley o el real decreto para su trasposición definitiva y su publicación en el BOE.

Asimismo, marcos normativos como la Ley de Servicios Digitales (DSA) de la UE imponen ya mayores obligaciones a las grandes plataformas tecnológicas para verificar usuarios y retirar contenidos ilícitos. Sin embargo, los mandos policiales y las entidades especializadas insisten en que la ley debe ir acompañada de un incremento sustancial en recursos de ciberpatrullaje proactivo e inteligencia artificial para detectar los indicios antes de que las víctimas desaparezcan tras la pantalla.

Señales de alerta: cómo detectar a un captador en redes sociales

Para evitar caer en las trampas de las mafias digitales, las autoridades y entidades especializadas recomiendan mantener la cautela ante ciertos patrones recurrentes en internet.

  1. Ofertas laborales irrealizables: Desconfíe de empleos en el extranjero con sueldos desproporcionados que no exigen experiencia previa ni titulación concreta.
  2. Relaciones 'express' a distancia: Dude de perfiles que declaran amor idílico en poco tiempo y presionan para realizar viajes o encuentros a solas (lover boy).
  3. Solicitud de documentos e imágenes: Nunca envíe fotografías íntimas ni copias de su pasaporte o DNI a desconocidos.
  4. Petición de aislamiento: Rechace propuestas que exijan ocultar la comunicación a familiares. Ante cualquier sospecha, contacte con la Guardia Civil (062) o con la Policía Nacional (091). Su correo es: trata@policia.es