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"Sugar baby": una puerta a la prostitución a golpe de clic

  • España es el quinto país con más usuarios en páginas de sugar dating con Onlyfans
  • Se trata de acuerdos transaccionales entre hombres mayores y chicas jóvenes, donde hay "asimetrías de poder muy claras"
"Sugar baby": la prostitución en internet a golpe de click click
Onlyfans, principal plataforma de contenido de pago para adultos, en un móvil Jonathan Raa Jonathan Raa/NurPhoto via Getty Images
REMEDIOS CANO (RNE)

España es el quinto país con más usuarios en páginas de sugar dating -relaciones transaccionales a través de internet entre hombres mayores y mujeres jóvenes-, con más de 400.000 personas registradas, de las cuales el 63% son chicas universitarias, según datos de la entidad social Diaconía España. Las redes sociales actúan como catalizador: el 49% de las chicas jóvenes españolas ha visto publicaciones que presentan el sugar dating como positivo, frente al 32% de los chicos, según Save the Children.

Irina, de 27 años, con una discapacidad física, prefiere definirse como "creadora de contenido" en plataformas como OnlyFans, la más popular del sugar dating, aunque mantiene contacto con algún sugar daddy -los hombres de más edad que pagan a las chicas-. Confiesa que algunas videollamadas le han reportado hasta 800 euros y regalos como televisores o electrodomésticos. "Esto me ayudó a pagarme el máster y todos los gastos de seguir estudiando", explica.

No se etiqueta como sugar baby porque en las ocasiones que ha tenido un acuerdo de este estilo, ha sido totalmente virtual: "Yo lo entiendo también a lo mejor como una persona que se acuesta contigo o como que es tu novio más físico. A lo mejor lo puedes categorizar como sugar baby pero virtual".

¿Es Onlyfans un espacio de blanqueo de explotación sexual?

Romantización y mercantilización del cuerpo

Carmen Ruiz Repullo, profesora de sociología en la Universidad de Granada y especialista en violencia de género, explica que detrás del fenómeno hay "asimetrías de poder muy claras": relaciones entre hombres adultos adinerados y mujeres jóvenes con nivel socioeducativo medio que, aunque se presenten como acuerdos entre iguales, no lo son.

"Quien manda, cuándo, dónde y cómo siempre es él. Es una forma de violencia y control que se disfraza de relación afectiva o de acuerdo económico", señala. Laura Barrios, presidenta de Federación Mujeres Jóvenes, añade que estas relaciones siguen cánones de belleza muy concretos y que, a menudo, "las jóvenes están vendiendo su cuerpo a cambio de dinero", aunque ahora se venda como creación de contenido, sugar dating o relaciones virtuales.

La ilusión de libertad y la presión patriarcal

Las plataformas digitales hacen que la experiencia parezca cómoda y autónoma: se promociona la posibilidad de ser "tu propia jefa", crear contenido desde casa y ganar dinero sin horarios rígidos. Sin embargo, Ruiz advierte: "Nos están vendiendo como fácil algo que en realidad se basa en desigualdad, poder y violencia estructural".

La presión patriarcal y la socialización desde la infancia educan al hombre a ejercer control y a percibir a la mujer como un objeto de deseo y estatus económico. "El hombre es quien tiene poder sobre el cuerpo del otro", señala esta socióloga. En contraste, las mujeres reciben mensajes desde pequeñas sobre estética y cuidado corporal, condicionándolas a exponerse para obtener reconocimiento y recursos.

Precariedad, desigualdad y clase social

Carmen y Laura coinciden en que no se puede culpar a las mujeres que participan: la oferta responde a un sistema que reproduce violencia estructural. La precariedad laboral, las dificultades para acceder a la vivienda y la educación, y la ausencia de apoyo social convierten el sugar dating y la creación de contenido en una opción atractiva para algunas jóvenes.

Para abordar el problema, ambas expertas coinciden: se necesitan medidas económicas estructurales, educación afectivo-sexual desde la infancia y regulación de las plataformas, para reducir la vulnerabilidad y la dependencia del capital sexual como vía de movilidad social.

Irina admite que su experiencia le ha dado autonomía económica y calidad de vida, pero reconoce la presión social y los límites del estigma: "Si quisiera trabajar para una empresa, nadie me contrataría por tener OnlyFans. No lo recomendaría por cómo se ve a nivel social". Reconoce que su discapacidad física ha sido un freno para otras alternativas laborales. "Tendría que verme en ese contexto, pero no sé, yo creo que a lo mejor si no tuviera discapacidad, a lo mejor hubiese hecho otro tipo de contenido más rollo de moda o así".

El sugar dating muestra un panorama complejo: la tecnología ha transformado la explotación del cuerpo en un formato atractivo y aparentemente seguro, pero las relaciones de poder, la mercantilización del cuerpo y la exposición permanente en línea no desaparecen. Cada clic tiene consecuencias que van mucho más allá del dinero.