Ehud Olmert: "Las medidas contra los asentamientos son una reacción inevitable ante el terrorismo judío"
- El político retirado acusa al Gobierno de Netanyahu de cometer "crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad"
- Afirma que la postura del Gobierno español sobre el Gobierno israelí es "muy radical" pero "no puede culparle"
A sus 80 años, Ehud Olmert conserva la lengua afilada y las mismas pocas ganas de contenerla. Quien fuera primer ministro de Israel entre 2006 y 2009 se ha convertido en una de las voces israelíes más críticas con Benjamín Netanyahu y con los socios ultranacionalistas que sostienen su Gobierno.
En esta entrevista en exclusiva con RTVE Noticias habla de "terrorismo judío" en Cisjordania, responsabiliza al propio Netanyahu de no frenarlo y acusa a responsables israelíes de cometer “crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”.
Olmert conoce como pocos los entresijos del poder israelí. Durante años militó en el Likud, fue alcalde de Jerusalén y siguió a Ariel Sharon en la creación de Kadima, la formación con la que llegó a la jefatura del Gobierno.
Su mandato estuvo marcado por la guerra del Líbano de 2006 y la operación Plomo Fundido en Gaza, pero también por uno de los últimos grandes intentos de alcanzar un acuerdo con los palestinos. Participó en la Conferencia de Annapolis de 2007 y las conversaciones posteriores con Mahmud Abás, en las que defendió abiertamente la solución de dos Estados y planteó una amplia retirada israelí de Cisjordania.
En 2009 dejó el poder tras varias investigaciones judiciales que precipitaron su salida de la primera línea política. Años después, fue condenado en casos de corrupción durante su etapa como alcalde de Jerusalén. Cumplió pena de cárcel.
Desde entonces ha regresado al debate público como una voz especialmente crítica con Netanyahu, quien le sucedió en el cargo. Olmert le responsabiliza tanto de la deriva de Israel en Cisjordania, del descrédito del país, así como de negarse a asumir responsabilidades por el fracaso que precedió a los ataques del 7 de octubre.
Pregunta: Esta semana 'Haaretz' ha revelado el supuesto aviso que habría recibido el primer ministro horas antes de los ataques de aquel día. Además, Reino Unido, Francia y Canadá han anunciado medidas contra las importaciones procedentes de los asentamientos israelíes. ¿Cómo interpreta estas noticias?
Respuesta: Respecto a esto último, entiendo que son medidas dirigidas contra los terroristas, no contra el Estado de Israel. Por lo tanto, nadie puede argumentar que reflejen una actitud antisemita, como algunos han sugerido. Es una reacción normal, natural e inevitable ante el terrorismo judío. De hecho, son las mismas medidas que el propio gobierno israelí debería haber tomado contra los terroristas en los territorios para limpiar la vergüenza que mancha el rostro de nuestro país por lo que están haciendo allí.
La duda es su grado de eficacia práctica. No creo que los productos fabricados en Cisjordania tengan un volumen tan significativo como para generar un impacto dramático en la economía de los asentamientos o en la de esos empresarios. Sin embargo, aunque desconozco cuán eficaces serán en lo económico, tienen una enorme carga simbólica. Además, ignoramos si este es su acto final de protesta o si darán más pasos en el futuro cercano, lo cual podría ser sumamente significativo.
Un vehículo del Ejército israelí está apostado junto a colonos israelíes cerca del lugar donde excavadoras israelíes están demoliendo edificios de propiedad palestina al norte de Ramala, en Cisjordania AFP
P.: Usted ha acusado a la policía y al Ejército de asistir a los colonos violentos en Cisjordania. ¿Hasta dónde llega esa responsabilidad?
R: Llega hasta el primer ministro, el ministro de Defensa, el ministro de Seguridad Nacional y el de Finanzas, quien también tiene cierta autoridad sobre Cisjordania. Todos ellos son responsables en distintos grados. Allí, ni la policía ni el Ejército están tomando las medidas necesarias para detener la violencia, ni se esfuerzan por prevenirla. El ministro de Defensa se abstiene de aplicar la detención administrativa contra ciudadanos judíos, reservándola únicamente para los palestinos. Esto inspira y envalentona a los terroristas judíos, ya que no temen represalias severas. Y el primer ministro es testigo de todo esto: ve, escucha y huele todo lo que ocurre en Cisjordania, pero no hace nada.
P: ¿Y hasta dónde llega la de Netanyahu en los ataques del 7 de octubre?
Respecto al 7 de octubre, nadie puede alegar ignorancia diciendo: "No lo sabía", "no me informaron" o incluso "estaba dormido", como ha dicho Bibi. Todo sucede ante los ojos de Netanyahu y su gabinete.
Una comisión para esclarecer el 7 de octubre
P.: ¿Cree que algún día habrá una comisión independiente, no controlada por el gobierno, que esclarezca lo que sucedió aquel día, que terminó cambiando todo Oriente Próximo?
R.: Si se nombra una comisión de investigación de Estado, liderada, según la ley israelí, por el Presidente del Tribunal Supremo, estoy seguro de que expondrá todas las negligencias y responsabilidades que condujeron a ese desastre.
Cuando hablamos del fracaso del gobierno israelí, ni por un segundo eximimos a Hamás de su absoluta responsabilidad por los asesinatos, violaciones y decapitaciones de personas inocentes. Ellos perpetraron esas atrocidades. Sin embargo, quienes estaban en posición de prevenirlo en Israel fracasaron por arrogancia, por un exceso de confianza en sí mismos y por negligencia. Una comisión oficial identificará, de manera explícita e individual, a los responsables de ese fallo de seguridad.
P.: En el caso de la Unión Europea, España intentó liderar la adopción de medidas que presionaran el Gobierno de Israel, pero la UE apenas ha avanzado debido al veto de Alemania y otros países. Parece imposible lograr un consenso...
R.: Según los protocolos de la Unión Europea, las decisiones de esta naturaleza deben tomarse por unanimidad. Si un solo país se opone, ejerce un poder de veto real sobre toda la Unión. Desconozco si a nivel individual, si un país como Francia quiere boicotear productos de Cisjordania, puede hacerlo al margen del marco de la UE. Esa es la cuestión principal. Sin embargo, Gran Bretaña y Canadá no forman parte de la UE, por lo que su decisión mantiene una gran relevancia política, incluso si Europa no avanza en la misma dirección.
El ministro de Asuntos Exteriores británico, Ed Miliband, pronuncia un discurso sobre la prohibición de importar productos procedentes de asentamientos ilegales en los territorios palestinos ocupados AFP
Elecciones en Israel
P.: El próximo mes vuelve a haber elecciones en el país. ¿Cuál es su lectura del panorama político israelí?
R.: Ojalá pudiera afirmar que el primer ministro va camino de su caída y que será destituido en las elecciones. Es lo que deseo y lo que creo que quiere la mayoría de los israelíes. Espero que ocurra pronto y de forma contundente.
P.: Usted expresa lo que desea, pero en la práctica hemos visto otras repeticiones electorales en Israel sin grandes cambios en el poder. Netanyahu se fue durante un tiempo, pero volvió. Otra vez...
R.: Por ley en Israel tenemos elecciones cada cuatro años, como en muchos otros países. Sin embargo, debido a los fracasos del sistema político, a principios de esta década tuvimos cinco campañas electorales consecutivas sin un resultado concluyente. Confío en que estos próximos comicios sí arrojen un mandato decisivo y que, como consecuencia, el primer ministro se vaya a su casa.
Gaza y el Plan de Paz de Donald Trump
P.: Vayamos a Gaza y al Plan de Paz de Donald Trump. Recientemente, uno de sus enviados, Jared Kushner, ha presionado para reactivarlo, pero la situación sigue estancada. Desde el Ejecutivo israelí incluso se habla abiertamente de expulsar a los palestinos. ¿Estamos a tiempo de evitarlo?
R.: Es evidente que no se ha logrado nada efectivo para implementar los puntos de paz que en su día propuso Donald Trump. Resultó que la aprobación del actual gobierno israelí fue una mera formalidad, palabras vacías, de boquilla, que no se tradujeron en ningún esfuerzo serio para cumplirlo.
El primer paso imprescindible es establecer una fuerza de seguridad estabilizadora. Creo que Egipto debe liderar esta fuerza, en coordinación con los palestinos y otros contingentes de países árabes moderados. Pero todo depende de la disposición del gobierno israelí a cooperar, y su actitud actual no invita al optimismo. Esta fuerza internacional es un requisito previo para todo: solo un contingente robusto podrá desbancar y desarmar a Hamás de manera efectiva. Solo entonces una administración civil podrá comenzar a gobernar y reconstruir Gaza, que está sumida en una destrucción masiva.
Respecto a los planes ocultos sobre la expulsión o no, desconozco la agenda real del Gobierno de Israel. Solo puedo decir que no parece tener intención de facilitar las condiciones para la retirada de las tropas hacia las líneas fronterizas acordadas más al norte. Creo que será un nuevo gobierno, surgido de unas futuras elecciones, el que deberá acelerar este proceso.
Varios palestinos pasan junto a uno de los bloques de hormigón con los que el Ejército israelí señaliza en Gaza la denominada "Línea Amarilla", que delimita las zonas bajo su control militar Ahmad Hasaballah Ahmad Hasaballah/Getty Images
Expulsar a los extremistas del Gobierno
P.: ¿Y a quién ve con más posibilidades para liderar ese nuevo gobierno?
R.: Espero que las encuestas, que sitúan al general Gadi Eisenkot muy por delante del Likud, sean precisas. En el fondo, creo que la disputa real es entre 'Bibi' (Netanyahu) y 'Gadi'. Cada vez más israelíes valoran a Gadi Eisenkot. Es un hombre modesto; quizá no sea tan elocuente como Netanyahu, pero tiene una profunda firmeza moral, un carácter reflexivo y modales responsables. Fui su jefe, así que tal vez no sea la fuente más objetiva, pero todos los que han trabajado de cerca con él elogian su integridad y estabilidad.
P.: Eisenkot perdió a su hijo y a dos sobrinos en Gaza. ¿Cree que alguien que ha sufrido semejantes pérdidas puede ser lo suficientemente flexible como para implementar la paz?
R.: Gadi fue Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, un cargo ejecutivo enormemente complejo y de altísima presión, y lo desempeñó de forma brillante. Posee la experiencia ejecutiva necesaria.
No obstante, no debemos generar expectativas exageradas demasiado pronto, ya que todo dependerá de la coalición que logre formar. Pero si Eisenkot llega al poder, cambiará la atmósfera. Protegerá al Tribunal Supremo y a la Fiscalía General, y proyectará moderación y humildad hacia Israel y hacia el mundo. Ahora bien, para llegar a eso, primero debemos expulsar del centro de la escena pública a extremistas como Ben-Gvir o Smotrich, y a su principal inspiración: Netanyahu.
P.: Usted menciona a Bezalel Smotrich, actual ministro de Hacienda, y a Itamar Ben-Gvir, titular de Seguridad Nacional. Periodistas israelíes como Gideon Levy han dicho recientemente que su discurso se asemeja peligrosamente al nazismo, señalando paralelismos inquietantes con el Holocausto. ¿Qué opina de esta comparación?
R.: Al hacer esa comparación con los nazis, se está destruyendo nuestra capacidad para juzgar con rigor la naturaleza verdaderamente maligna de lo que está ocurriendo. No hay base para esa comparación, es un disparate colosal. Los responsables actuales están cometiendo crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Eso ya es lo suficientemente grave y toda la comunidad internacional debería alzar la voz en su contra. Por eso apoyo que países como Francia, Canadá o el Reino Unido sancionen a los terroristas judíos. Son criminales contra la humanidad, y eso basta para exigir que paguen por sus actos.
Los ministros israelíes Itamar ben Gvir y Bezalel Smotrich EFE/EPA/ABIR SULTAN
La posición de España
P.: El presidente español, Pedro Sánchez, ha sido muy crítico con los asentamientos, lo que ha generado fuertes tensiones diplomáticas. ¿Cómo se percibe a España en Israel en este momento?
R.: Quiero creer que España está en contra del gobierno israelí, no del Estado de Israel ni de su gente. Personalmente, amo España. Disfruto mucho visitando su país. Hace unos meses llevé a toda mi familia, incluidos mis nietos, al sur, y pasamos un tiempo maravilloso conectando con la gente.
Considero que el Gobierno de España ha adoptado una postura muy radical hacia el actual gobierno de Israel y, sinceramente, no puedo culparles por ello. Mientras sepan distinguir entre el pueblo de Israel y su gobierno, nuestra relación estará en buena forma.