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El veto de California a las funciones adictivas estrecha el cerco a las redes sociales: "Hay que proteger a los menores"

  • Es la primera ley en EE.UU. que busca regular la presencia de los menores de 16 años en las apps
  • Las funciones señaladas van desde el 'scroll' infinito, la reproducción automática de vídeos o la recomendación algorítmica
California veta funciones adictivas en las redes sociales
Una joven usa un teléfono móvil. GETTY IMAGES
RTVE NOTICIAS

California estrecha el cerco sobre las redes sociales. Desde este jueves, este territorio estadounidense ha vetado el uso de funciones que puedan generar adicción en menores de 16 años en webs, servicios y apps en las que sea parte central del servicio, algo habitual en herramientas como X, Instagram, Facebook, Tiktok, Snap o Youtube, entre otras.

Significa, por tanto, el adiós a prácticas como los algoritmos de recomendación —que muestran contenidos en función de información del usuario—, la navegación del 'scroll infinito' —carga automática de nuevos contenidos a medida que el usuario usa la aplicación—, la reproducción automática de vídeos o todas aquellas "características de explotación psicológica destinadas a maximizar la interacción y que, previsiblemente, conducen a un uso compulsivo".

Así lo recoge la ley AB-1709 promulgada por el gobernador de California, Gavin Newsom, en la que también se les exigirá que implementen medidas alternativas. "Hay que proteger a los menores. Todas estas mecánicas les pueden afectar mucho más que a un adulto, ya que, en general, su desarrollo no está terminado y tienen menos capacidad de autocontrol", apunta a RTVE Noticias la profesora de comunicación digital de la Universidad Camilo José Cela, Laura Cuesta. "Las redes sociales, además, pueden ser un foco amplificador de patologías ya preexistentes, especialmente, en salud mental", añade, sobre dichas prácticas, muy extendidas en el mundo digital. En el caso de la norma californiana, se excluye de la norma al comercio electrónico, las webs de reseñas y los 'feeds' destinados al almacenamiento en la nube.

La norma, no obstante, puede ser aún llevada a los tribunales por las tecnológicas, según adelanta The New York Times, y ampararse en la libertad de expresión. La medida californiana, incluida dentro de un paquete de medidas sobre el entorno digital y la Inteligencia Artificial, llega tras una oleada de juicios en los que menores, instituciones educativas y políticos han acusado a Meta, Snap, TikTok y YouTube de confeccionar plataformas adictivas para jóvenes. Hace unas semanas, Meta llegó a un acuerdo de 17.100 millones de dólares con 47 Estados para evitar seguir con el juicio por el diseño adictivo de sus redes sociales, Instagram y Facebook.

Una introducción progresiva a las redes sociales

Algunos países han dado pasos para la prohibición en el acceso de los menores a estas plataformas, pero esta es la primera norma de este tipo en Estados Unidos. Para Cuesta, ambas ideas podrían ser combinables, teniendo en cuenta que muchos menores consiguen saltarse los controles para entrar. "Poner puertas a las redes sociales es importante, pero no sirve de nada si cuando entras, te encuentras el mismo entorno con mecánicas adictivas y contenidos tóxicos e ilícitos", considera.

"Aislar a los jóvenes completamente tampoco podría ser la solución perfecta. Pero sí que se podría desarrollar itinerarios educativos en tecnología en función de cada tramo de edad para que puedan ir viendo cómo es el ecosistema digital", sugiere. Y, añade, penalizar a aquellas plataformas que se lo salten. En este sentido, la nueva ley de California propone diferentes sanciones: podrían ser de hasta 25.000 dólares por infracción negligente e incluso de 50.000 por menor afectado en infracción dolosa.

Estas mecánicas, conocidas como "patrones oscuros", aumentaron exponencialmente a partir de 2016 cuando, indica Cuesta, las redes sociales cambiaron su manera de mostrar el 'feed' de cronológico a personalizado. Este tipo de plataformas, así como las de citas o juegos online se basan en muchos casos "en modelos gratuitos para el usuario, por lo que buscan financiación en publicidad". Los anunciantes, continúa la experta, quieren la mayor exposición posible por lo que se introducen patrones para que el usuario se quede más tiempo en la plataforma y "le llegue una publicidad más susceptible de interesarle en función de su perfil".

En la Unión Europea, ya se recoge esta preocupación en la Ley de Servicios Digitales y ya ha acusado a plataformas como TikTok de vulnerar las normas comunitarias por su diseño tóxico y adictivo.

La IA y la educación, en el punto de mira de Nueva York

La irrupción de las nuevas tecnologías ha generado un debate entorno a los menores y la educación. Hace unos días, era Nueva York el foco de la noticia: la ciudad prohibía el uso de la inteligencia artificial en las aulas desde preescolar hasta octavo grado, entre 13 y 14 años.

Se impone, asimismo, límite al uso de dispositivos digitales y los alumnos no tendrán permitido utilizar pantallas individuales antes del tercer grado, cuando tienen alrededor de ocho o nueve años. También, se recomienda un límite de 30 minutos al día de pantalla para los estudiantes de tercero a quinto grado —entre 10 y 11 año— y de 45 minutos para los de sexto a octavo grado. En cuanto a los profesores, no podrán utilizar la IA para calificar las tareas de los alumnos.

En España, el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, anunció en febrero que quiere prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 16 años, algo que aún está en proceso. En otros temas como el uso de los dispositivos, los expertos también han señalado su presencia cada vez mayor como una de las posibles causas del batacazo en el informe PISA, en el que se han mostrado los peores resultados en comprensión lectora, matemáticas y ciencias.

La Fiscalía, por su parte, también ha alertado del la concentración de ciberviolencia en adolescentes: la ha sufrido el 28% de chicas de 16 y 17; mientras que un informe de la Fundación ANAR y Mutua Madrileña asegura que el acoso escolar y el ciberbullying han experimentado un repunte en los centros educativos españoles, alcanzando a un 14,1% de los estudiantes.