Rusia reanuda los bombardeos sobre Kiev tras la visita de los enviados de Trump y deja al menos dos muertos
- El bombardeo se produjo horas después de la salida de Kiev de Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados Donald Trump
- El ataque ha combinado misiles balísticos, proyectiles de crucero y drones a reacción, causando daños en 16 puntos de Kiev
La breve pausa acordada para proteger Kiev y Moscú durante la visita de los enviados estadounidenses terminó esta madrugada con una nueva oleada de misiles y drones rusos sobre la capital ucraniana. Al menos dos personas han muerto y otras diez han resultado heridas en un ataque que ha dejado viviendas dañadas, incendios y destrucción en 16 puntos repartidos por siete distritos de la ciudad.
Las alarmas comenzaron a sonar poco después de las dos de la madrugada. Durante las horas siguientes, la Fuerza Aérea ucraniana alertó de la llegada de misiles balísticos, drones a reacción y proyectiles de crucero lanzados desde bombarderos estratégicos y desde el mar Negro. Las defensas antiaéreas actuaron sobre la ciudad mientras se sucedían las explosiones y las autoridades pedían a los habitantes que permanecieran en los refugios.
El balance fue aumentando a medida que los equipos de emergencia accedían a los edificios dañados. Según los últimos datos del alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, cinco de los heridos han sido hospitalizados y dos se encuentran graves. La Policía ha precisado que las víctimas tienen entre 22 y 65 años y que entre ellas hay un ciudadano extranjero. Los dos fallecidos y la mayoría de los heridos se encontraban en el distrito de Solomianski, uno de los más castigados por el bombardeo.
El ataque confirma el recrudecimiento de la ofensiva aérea rusa sobre Ucrania en un momento de escasos avances en el frente y de renovados intentos diplomáticos para poner fin a una guerra que dura ya más de cuatro años y medio.
Moscú ha intensificado desde finales de agosto los bombardeos contra Kiev y otras ciudades, combinando misiles con drones cada vez más rápidos para saturar las defensas antiaéreas y elevar la presión sobre la población y las infraestructuras antes del invierno.
La escalada contrasta con las expectativas abiertas por la nueva mediación estadounidense, todavía incapaz de acercar las posiciones sobre el territorio ocupado y las garantías de seguridad que reclama Ucrania.
Viviendas, una escuela y almacenes alcanzados
La extensión de los daños refleja la amplitud del ataque. En Solomianski, los fragmentos de los proyectiles alcanzaron edificios residenciales de tres y cinco plantas. Diez personas quedaron atrapadas en uno de ellos y tuvieron que ser rescatadas por los servicios de emergencia.
En el distrito de Holosiivski, un impacto destruyó parte de una torre no residencial de 26 plantas a la altura del piso 23. En otra zona, el fuego declarado en un garaje se propagó a un edificio comercial, mientras que la onda expansiva bloqueó a dos personas dentro de un bloque de viviendas de 16 plantas. También se produjo un incendio en las instalaciones de una escuela privada.
Los bomberos han trabajado durante toda la mañana para sofocar incendios en almacenes, garajes y vehículos en los distritos de Podil, Dárnitsa y Dnipró. En total, han resultado afectados edificios residenciales, comercios, una escuela, una instalación administrativa y numerosos automóviles, de acuerdo con el balance de la Administración Militar de Kiev.
La ofensiva alcanzó también la región que rodea la capital. En los distritos de Boríspil y Fastiv se declararon incendios en instalaciones industriales. En uno de los recintos ardieron siete camiones y un complejo logístico fue atacado dos veces durante la misma noche, según el Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania.
Se eleva humo tras los masivos ataques con misiles rusos contra Kiev DPA via Europa Press Europa Press
Moscú asegura que atacó objetivos militares
El Ministerio de Defensa ruso ha confirmado que llevó a cabo un ataque “masivo” con armamento terrestre, aéreo y naval, además de drones. Moscú sostiene que sus objetivos eran instalaciones relacionadas con la fabricación y almacenamiento de aeronaves no tripuladas y misiles de crucero, así como centros logísticos utilizados para transportar material militar en Kiev y su región.
Rusia también ha afirmado haber alcanzado instalaciones portuarias en Chornomorsk y un petrolero que transportaba combustible para las Fuerzas Armadas ucranianas. Estas afirmaciones no han podido ser verificadas de manera independiente. Las autoridades ucranianas, por su parte, han documentado daños en numerosos edificios civiles de la capital.
La magnitud exacta de la operación y el número de proyectiles interceptados todavía no han sido publicados por la Fuerza Aérea ucraniana. Polonia, miembro de la OTAN, movilizó durante la madrugada aviones militares y sistemas terrestres de defensa ante el riesgo de que alguno de los proyectiles penetrara en su espacio aéreo, como ha ocurrido en anteriores ataques contra el oeste de Ucrania.
Una pausa tan breve como la visita estadounidense
El bombardeo se produjo pocas horas después de la salida de Kiev de Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados del presidente estadounidense, Donald Trump. Ambos habían mantenido el sábado más de tres horas de conversaciones con Vladímir Putin en Moscú y se trasladaron después a la capital ucraniana, donde celebraron el domingo varias rondas de reuniones con Volodímir Zelenski.
Putin y Zelenski habían aceptado suspender temporalmente los ataques contra las respectivas capitales mientras se desarrollaba la misión estadounidense. La reducción de las alarmas fue tan perceptible durante la visita que el presidente ucraniano llegó a bromear con que la presencia de los enviados de Trump había resultado “más eficaz” que los sistemas antiaéreos Patriot reclamados por Kiev.
Witkoff aseguró después de las reuniones que se habían producido avances y expresó su confianza en que pudiera convocarse pronto una nueva negociación entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos. Sin embargo, la visita concluyó sin acuerdos concretos. Las posiciones continúan alejadas, especialmente sobre el futuro del Donbás, las concesiones territoriales exigidas por Moscú y las garantías de seguridad que reclama Kiev. El Kremlin se limitó el lunes a señalar que no descartaba retomar las conversaciones trilaterales.
El regreso de los misiles a Kiev evidencia la fragilidad de ese incipiente movimiento diplomático. La capital encadena desde finales de agosto una de las campañas aéreas más intensas de la guerra. El 1 de septiembre, un ataque de más de doce horas causó doce muertos en Kiev y su periferia. Tres días después, un dron alcanzó la sede del Servicio de Seguridad de Ucrania y dejó al menos doce heridos.
A los misiles balísticos y de crucero se ha sumado el uso cada vez más frecuente de drones propulsados a reacción, más veloces que los Shahed convencionales y capaces de reducir el tiempo de respuesta de las defensas.
La combinación busca saturar los sistemas antiaéreos y mantener a la población bajo una presión casi permanente, justo cuando Kiev reclama más interceptores y un paquete de protección energética antes del invierno. La diplomacia había proporcionado a la capital un breve respiro. La madrugada de este martes ha mostrado cuánto ha durado.