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Rusia reanuda los bombardeos sobre Kiev tras la visita de los enviados de Trump y deja al menos cinco muertos

  • El bombardeo se produjo horas después de la salida de Kiev de los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner,
  • El ataque con misiles y drones ha dañado al menos 14 edificios de gran altura, una residencia, una escuela y almacenes
Rusia bombardea Kiev horas después de la marcha de los emisarios estadounidenses
RTVE.es

La breve pausa acordada para proteger Kiev y Moscú durante la visita de los enviados estadounidenses terminó esta madrugada con una nueva oleada de misiles y drones rusos sobre la capital ucraniana. Al menos cinco personas han muerto y otras 19 han resultado heridas en un ataque que ha dejado viviendas dañadas, incendios y destrucción en siete distritos de la ciudad.

Las alarmas comenzaron a sonar poco después de las dos de la madrugada. Durante las horas siguientes, la Fuerza Aérea ucraniana alertó de la llegada de misiles balísticos, drones a reacción y proyectiles de crucero lanzados desde bombarderos estratégicos y desde el mar Negro. Las defensas antiaéreas actuaron sobre la ciudad mientras se sucedían las explosiones y las autoridades pedían a los habitantes que permanecieran en los refugios.

El balance fue aumentando a medida que los equipos de emergencia accedían a los edificios dañados y continuaban los ataques durante la mañana. Según los últimos datos del alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, tres personas han muerto y otras 19 han resultado heridas. La mayor parte de las víctimas se ha registrado en el distrito de Solomianski, una de las zonas más castigadas por el bombardeo.

El ataque confirma el recrudecimiento de la ofensiva aérea rusa sobre Ucrania en un momento de escasos avances en el frente y de renovados intentos diplomáticos para poner fin a una guerra que dura ya más de cuatro años y medio.

Moscú ha intensificado desde finales de agosto los bombardeos contra Kiev y otras ciudades, combinando misiles con drones cada vez más rápidos para saturar las defensas antiaéreas y elevar la presión sobre la población y las infraestructuras antes del invierno.

La escalada contrasta con las expectativas abiertas por la nueva mediación estadounidense, todavía incapaz de acercar las posiciones sobre el territorio ocupado y las garantías de seguridad que reclama Ucrania.

Viviendas, una escuela y almacenes alcanzados

La extensión de los daños refleja la amplitud del ataque. El último recuento de las autoridades eleva a 14 el número de edificios de gran altura dañados. También han resultado afectados una residencia, una escuela, una clínica, almacenes, comercios, vehículos y uno de los accesos a la estación de metro Tarasa Shevchenko.

En el distrito de Holosiivski, un impacto destruyó parte de una torre no residencial de 26 plantas a la altura del piso 23. En otra zona, el fuego declarado en un garaje se propagó a un edificio comercial, mientras que la onda expansiva bloqueó a dos personas dentro de un bloque de viviendas de 16 plantas. También se produjo un incendio en las instalaciones de una escuela privada.

Los ataques continuaron una vez había amanecido. Un dron ruso destruyó parcialmente las instalaciones de los canales 'Nosotros somos Ucrania y Nosotros somos Ucrania +' cuando su redacción participaba en la emisión en directo del informativo nacional. El impacto se concentró en la sala de noticias y en varios despachos y causó heridas a cinco personas. Los bomberos lograron extinguir el incendio, aunque Zelenski advirtió de que el balance todavía podía aumentar.

Asimismo, los bomberos han trabajado durante toda la mañana para sofocar incendios en otros distritos de Podil, Dárnitsa y Dnipró. En total, han resultado afectados edificios residenciales, comercios, una escuela, una instalación administrativa y numerosos automóviles, de acuerdo con el balance de la Administración Militar de Kiev.

La ofensiva alcanzó también la región que rodea la capital y otras regiones del país. En los distritos de Boríspil y Fastiv se declararon incendios en instalaciones industriales y en el resto de Ucrania otras ocho regiones han resultado afectadas, afectando a un trenes de pasajeros.

En Sumy, cerca de un centenar de personas fueron evacuadas después de que drones rusos atacaran un convoy. Otro tren de cercanías fue alcanzado en la misma región: sus ocupantes habían abandonado los vagones, aunque algunos no consiguieron alejarse lo suficiente y sufrieron heridas de metralla.

En Zaporiyia, una trabajadora ferroviaria murió en un ataque de doble impacto contra otro tren de pasajeros. Los viajeros pudieron ser evacuados. En los alrededores de Odesa, otras tres personas resultaron heridas en un bombardeo contra un mercado.

Se eleva humo tras los masivos ataques con misiles rusos contra Kiev.

Se eleva humo tras los masivos ataques con misiles rusos contra Kiev DPA via Europa Press Europa Press

Moscú asegura que atacó objetivos militares

Los ataques procedentes de Rusia han sido "masivos", tal y como los ha definido el Ministerio de Defensa ruso, "con armamento terrestre, aéreo y naval, además de drones". Moscú sostiene que sus objetivos eran instalaciones relacionadas con la fabricación y almacenamiento de aeronaves no tripuladas y misiles de crucero, así como centros logísticos utilizados para transportar material militar en Kiev y su región.

Rusia también ha afirmado haber alcanzado instalaciones portuarias en Chornomorsk y un petrolero que transportaba combustible para las Fuerzas Armadas ucranianas. Estas afirmaciones no han podido ser verificadas de manera independiente.

Zelenski ha descrito la ofensiva como un ataque complejo concebido para causar “el mayor daño posible” y ha reconocido que los misiles balísticos siguen siendo especialmente difíciles de interceptar. El ministro de Exteriores, Andrii Sybiha, ha reclamado a los aliados más interceptores y mayor presión sobre Moscú ante el nivel crítico de las reservas ucranianas.

La magnitud exacta de la operación y el número de proyectiles interceptados todavía no han sido publicados por la Fuerza Aérea ucraniana. Polonia, miembro de la OTAN, movilizó durante la madrugada aviones militares y sistemas terrestres de defensa ante el riesgo de que alguno de los proyectiles penetrara en su espacio aéreo, como ha ocurrido en anteriores ataques contra el oeste de Ucrania.

Una pausa tan breve como la visita estadounidense

El bombardeo se produjo pocas horas después de la salida de Kiev de Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados del presidente estadounidense, Donald Trump. Ambos habían mantenido el sábado más de tres horas de conversaciones con Vladímir Putin en Moscú y se trasladaron después a la capital ucraniana, donde celebraron el domingo varias rondas de reuniones con Volodímir Zelenski.

Putin y Zelenski habían aceptado suspender temporalmente los ataques contra las respectivas capitales mientras se desarrollaba la misión estadounidense. La reducción de las alarmas fue tan perceptible durante la visita que el presidente ucraniano llegó a bromear con que la presencia de los enviados de Trump había resultado “más eficaz” que los sistemas antiaéreos Patriot reclamados por Kiev.

Horas después, Rusia la lanzado contra Ucrania 166 drones de ataque y señuelos, 32 misiles de crucero y un número no precisado de proyectiles balísticos y antibuque. La Fuerza Aérea ucraniana asegura haber derribado o neutralizado 142 aeronaves no tripuladas, 31 misiles de crucero y dos balísticos. Kiev y Odesa fueron los principales objetivos de una ofensiva que dejó impactos en 29 puntos del país.

Witkoff aseguró después de las reuniones que se habían producido avances y expresó su confianza en que pudiera convocarse pronto una nueva negociación entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos. Sin embargo, la visita concluyó sin acuerdos concretos. Las posiciones continúan alejadas, especialmente sobre el futuro del Donbás, las concesiones territoriales exigidas por Moscú y las garantías de seguridad que reclama Kiev. El Kremlin se limitó el lunes a señalar que no descartaba retomar las conversaciones trilaterales.

El regreso de los misiles a Kiev evidencia la fragilidad de ese incipiente movimiento diplomático. La capital encadena desde finales de agosto una de las campañas aéreas más intensas de la guerra. El 1 de septiembre, un ataque de más de doce horas causó doce muertos en Kiev y su periferia. Tres días después, un dron alcanzó la sede del Servicio de Seguridad de Ucrania y dejó al menos doce heridos.

A los misiles balísticos y de crucero se ha sumado el uso cada vez más frecuente de drones propulsados a reacción, más veloces que los Shahed convencionales y capaces de reducir el tiempo de respuesta de las defensas.

La combinación busca saturar los sistemas antiaéreos y mantener a la población bajo una presión casi permanente, justo cuando Kiev reclama más interceptores y un paquete de protección energética antes del invierno. La diplomacia había proporcionado a la capital un breve respiro. La madrugada de este martes ha mostrado cuánto ha durado.