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Los ataques masivos con drones y misiles disparan el número de víctimas civiles en la guerra de Ucrania

  • Ucrania golpea infraestructuras civiles y Rusia se venga con ataques masivos contra las ciudades
  • El derecho internacional protege tanto a los no combatientes como los bienes civiles, aunque con excepciones
Un hombre reacciona tras el ataque ruso que ha destruido un mercado en Kiev.
Alexander Bahlai, librero, reacciona tras el ataque ruso que ha distruido un mercado en Kiev, el 16 de agosto. Francisco Seco AP Photo/Francisco Seco

El número de muertos civiles en la guerra de Ucrania se ha disparado en los últimos meses. El último ataque masivo ruso, este pasado jueves, dejó al menos 16 muertos. Según la ONU, julio fue el mes con más bajas civiles ucranianas desde mayo de 2022, mientras otras fuentes apuntan a que 2026 podría convertirse en el peor año de la guerra si se suman los muertos y heridos civiles tanto en Rusia como en Ucrania.

Pese a que los contendientes niegan que las zonas residenciales sean su objetivo, lo cierto es que el estancamiento del frente y el bloqueo de las negociaciones, además del avance tecnológico, han llevado Ucrania y Rusia ha intensificar los ataques masivos con drones y misiles de largo alcance contra objetivos no estrictamente militares, que además a menudo están dentro o cerca de grandes núcleos urbanos.

Julio, el mes con más muertos civiles desde 2022

Según datos de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH), 16.874 civiles han muerto en Ucrania desde el 24 de febrero de 2022, cuando comenzó la invasión rusa. En todo 2025 murieron en el país 2.549 civiles, y en lo que va de 2026 han muerto ya al menos 1.839.

El pasado julio fue el mes con más bajas civiles desde mayo de 2022. La Oficina ha verificado la muerte de al menos 437 no combatientes, aunque considera que el número real es superior, y 2.610 heridos, cifras que suponen un 30 % más que en junio de 2026 y un 70 % más que en julio de 2025. Además, el número de menores muertos es el más alto desde abril de 2022.

"Cada mes este año el número de civiles muertos y heridos se ha incrementado", ha afirmado Danielle Bell, jefe de la Misión de Observación de la ACNUDH en Ucrania. "He estado trabajando en Ucrania desde hace un año, y la reciente ola de ataque es la peor que he visto", ha declarado por su parte, Juan Pedro Schaerer, jefe de la delegación de Cruz Roja Internacional en el país.

La capital, Kiev, ha sido una de las ciudades más golpeadas. Aparte del ataque del jueves con 16 muertos, el 2 de julio un bombardeo dejó al menos 30 muertos, y el día 6 murieron otras 19 personas.

La ONU también recoge un aumento de víctimas civiles en Rusia, aunque las cifras no pueden ser contrastadas por fuentes independientes. Las autoridades informaron de 79 muertos y 601 heridos en julio. Efe cita datos del Conflict Intelligence Team (CIT), un grupo de analistas rusos independientes, que asegura que en los primeros siete meses de este año han muerto en Rusia 327 civiles, más del doble que en 2025, y otros 2.366 han resultado heridos, sin contar las víctimas en las regiones ucranianas ocupadas por las tropas rusas.

El lunes murieron 13 personas en distintas regiones rusas, y días antes un ataque contra contra una refinería en la región de Tatarstán dejó un número similar de víctimas. Los bombardeos de los almacenes del gigante comercial Wildberries, el 'Amazon ruso', han costado también la vida a decenas de sus empleados.

Aun así, las cifras de víctimas civiles en la guerra de Ucrania son muy inferiores a las de otros conflictos actuales como los de Gaza o Sudán.

¿Por qué? Nueva estrategia ucraniana y respuesta de Rusia

La mayoría de víctimas los provocan aparatos aéreos y proyectiles de largo alcance (drones y misiles balísticos y de crucero) que caen en centros de población, lejos de las líneas del frente.

Poco después de comenzar la guerra, Rusia comenzó con este tipo ataques contra la infraestructura energética e industrial ucraniana, con el objetivo estratégico de destruir la economía ucraniana y doblegar a su población y a su Gobierno. Lo que ha cambiado ahora es la estrategia ucraniana.

"Ucrania ha pasado de una fase defensiva a llevar a cabo ataques estratégicos en profundidad, es un cambio importante", explica a RTVE Noticias el vicealmirante retirado José Manuel Sanjurjo, oficial ingeniero de la Armada. "En los últimos meses vemos que Ucrania ha desarrollado drones que son capaces de atacar blancos dentro de Rusia en profundidad", insiste.

Los drones ucranianos han golpeado refinerías y fábricas, líneas de abastecimiento, carreteras, vías férreas y centros logísticos. Ucrania ha intensificado asimismo los bombardeos contra Crimea. La península ucraniana, anexionada unilateralmente por Rusia en 2014, soporta reiterados ataques contra infraestructuras (puertos, puentes, plantas energéticas) y sufre carencia de agua y combustible.

Y Kiev también ha puesto en su punto de mira los puertos rusos del mar Negro y los barcos, tanto buques militares como mercantes a los que Ucrania acusa de ayudar al esfuerzo de guerra ruso por transportar armas o combustible. "Los rusos han perdido el control del mar Negro", opina Sanjurjo.

El último giro de tuerca de esta estrategia son los ataques contra los centros comerciales de Wildberries. Ucrania lo justifica alegando que en estos grandes almacenes se vende material de doble uso (civil y militar), como piezas para la fabricación de drones, chalecos antibalas, o botiquines, y que de esta forma parte de la red logística del Ejército ruso. Moscú califica estos ataques de "terrorismo".

Rusia ha respondido a este cambio en la postura ucraniana intensificando a su vez sus ataques y ampliando sus objetivos. El lunes fue alcanzado un mercado en Kiev, y los habitantes del este de Ucrania informan de que los drones rusos persiguen a camiones de reparto. Un bombardeo ruso contra un barco cargado con maíz en el mar Negro dejó 10 tripulantes muertos.

"Putin tiene que hacer algo porque le están bombardeando las refinerías y le están dejando sin sistema logístico, creo que psicológicamente piensa que tiene que responder", opina Sanjurjo.

Esta respuesta rusa encuentra a Ucrania con una defensa antiaérea debilitada: faltan interceptores para sus sistemas, en especial los Patriot. Sin ellos está indefensa ante los misiles balísticos. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha pedido reiteradamente a EE.UU. que le envíe más interceptores, pero Washington tiene sus propios problemas de abastecimiento y producción de municiones por la guerra de Irán.

La falta de misiles: el motivo oculto por el que EE.UU. podría haber frenado los ataques en Irán

Los civiles y el derecho internacional, en peligro

La muerte de civiles pone el foco en las violaciones del derecho internacional humanitario, que protege a los no combatientes y los bienes civiles, aunque reconoce también excepciones.

José Enrique Conde, especialista en Derecho Internacional y profesor en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) explica que las infraestructuras pueden llegar a considerarse "objetivos legítimos" en una guerra bajo ciertas circunstancias. "Una central eléctrica, puentes, vías férreas... en principio son bienes civiles, pero si contribuyen de manera eficaz a la acción militar, o se obtiene una ventaja militar al atacarlas, se convierten en objetivos legítimos. El derecho internacional humanitario incluye una categorización para estos llamados 'bienes de doble uso'".

El atacante tendrá que identificar el objetivo concreto y justificar su acción, porque en cualquier caso siempre rigen los principios del derecho internacional. "Hay que respetar otras normas de derecho internacional humanitario, como que exista una ventaja militar justificada, el principio de distinción entre civiles y militares, y el principio de proporcionalidad", abunda el profesor de la UCM. Además, en ningún caso los ataques contra 'bienes de doble uso' pueden convertirse en un castigo colectivo contra la población.

Respecto a los ataques contra barcos, pueden estar justificados si transportan armamento, van escoltados por buques de guerra, o navegan por aguas internacionales y se niegan a ser registrados. "Pero la mayor parte de la doctrina rechaza, y yo también, —puntualiza Conde— que se ataque un barco simple y llanamente porque puede apoyar la economía de guerra, como los petroleros. Financiar una guerra no significa combatir en ella".

El especialista en Derecho Internacional advierte de que esta escalada puede llevar "al límite" el derecho de Ucrania a la legítima defensa ante la invasión rusa. "El derecho internacional humanitario no puede aceptar que todo lo que flota, rueda o factura pueda ser un objetivo militar, porque en ese caso la excepción se convertiría en la regla".

Por su parte, el vicealmirante Sanjurjo recuerda que, pese a que las bajas civiles son siempre lamentables, su número en Ucrania es aún reducido comparado con otros conflictos históricos, pero advierte de que la guerra todavía va a ser "larga y peligrosa, y puede arrastrar a un conflicto peor".