Al menos 13 muertos y 39 heridos tras un ataque ucraniano contra una refinería en la república rusa de Tartaristán
- El ataque se ha producido con drones en Nizhnekamsk, a unos 1.600 kilómetros de Ucrania
- Las autoridades ucranianas informan de otros cinco fallecidos en un ataque ruso en la región de Járkov
Al menos 13 personas han muerto y otras 39 han resultado heridas este lunes tras un ataque de drones ucranianos contra la localidad de Nizhnekamsk de la república de Tartaristán, perteneciente a la Federación Rusa, que tendría como objetivo la refinería local, según han informado las autoridades y medios ucranianos.
"A consecuencia del ataque de drones enemigos contra Nizhnekamsk murieron 12 personas, 39 resultaron heridas. Todos los heridos reciben atención médica", informaba horas antes el servicio de prensa del gobernador de Tartaristán, Rustam Minnijánov, citado por la agencia TASS antes de conocerse el último balance de víctimas.
Entre las víctimas mortales hay siete ciudadanos de Uzbekistán, según ha informado el consulado uzbeko en Kazán. Entre dos y tres millones de ciudadanos de Uzbekistán trabaja en Rusia, un país con el que mantiene estrechos vínculos pese a que también haya defendido la integridad territorial de Ucrania.
Por su parte, las autoridades ucranianas han informado de cinco muertos en un ataque ruso en la región nororiental de Járkov. Los balances han sido difundidos por las autoridades de ambos países y no han podido ser verificados de manera independiente.
Ataque contra un importante polo petroquímico ruso
El ataque contra Nizhnekamsk se ha producido a unos 1.600 kilómetros de la frontera ucraniana, una distancia que muestra el creciente alcance de los drones utilizados por Kiev contra objetivos situados en el interior de Rusia. Las autoridades de Tartaristán han señalado que los drones han alcanzado tanto instalaciones industriales como objetivos civiles, aunque por el momento no han precisado cuáles fueron los puntos concretos golpeados ni dónde se encontraban las víctimas.
El alcalde de la ciudad, Radmir Belyaev, había advertido previamente de que la ciudad estaba sufriendo un ataque “masivo” que todavía continuaba. Otro dirigente, Rustam Minnijánov, ha ordenado acelerar las labores de emergencia y la región ha declarado una jornada de luto por los fallecidos.
Las autoridades sanitarias han reforzado los servicios de emergencia y han enviado a la ciudad equipos médicos adicionales procedentes de la cercana Naberezhnye Chelny. También se han impuesto temporalmente restricciones a los despegues y aterrizajes en los aeropuertos de Nizhnekamsk y Bugulmá.
El Ministerio de Defensa ruso sostiene que sus sistemas antiaéreos han interceptado durante la noche 456 drones ucranianos sobre distintas regiones del país, entre ellas Tartaristán. Moscú no ha detallado cuántos aparatos se dirigían hacia Nizhnekamsk y esa cifra tampoco ha podido ser comprobada de forma independiente. Ucrania no ha reivindicado por ahora el ataque, ni se ha pronunciado sobre las víctimas.
Nizhnekamsk es uno de los principales centros de la industria petrolera y petroquímica rusa. En la ciudad se encuentran las grandes refinerías de TANECO y TAIF-NK, además del complejo petroquímico Nizhnekamskneftekhim. Las autoridades no han confirmado si alguna de estas instalaciones ha sido alcanzada este lunes.
La ciudad ya había sido atacada anteriormente. El pasado 12 de junio, un dron impactó contra un edificio residencial y dejó cuatro heridos, mientras que las autoridades locales informaron también de daños en instalaciones industriales. Otros ataques posteriores habían provocado desperfectos en varias empresas de la zona.
Cinco muertos en la región de Járkov
Casi simultáneamente, las autoridades ucranianas han informado de la muerte de cinco personas en un ataque ruso en la región de Járkov, en el noreste de Ucrania. Por el momento no han precisado la localidad alcanzada, el tipo de armamento empleado ni si hay más personas heridas.
Este nuevo balance llega un día después de que otro ataque ruso alcanzara un bloque de viviendas en la ciudad de Járkov. Al menos tres personas murieron y 37 resultaron heridas en ese bombardeo, que destruyó parcialmente las plantas superiores del edificio.
También el domingo, las autoridades rusas elevaron a seis el número de muertos en un ataque con drones contra la ciudad fronteriza de Bélgorod. Dos edificios residenciales se incendiaron y otras construcciones sufrieron daños.
Los últimos ataques reflejan una nueva intensificación de los bombardeos de largo alcance entre los dos países. Ucrania ha incrementado sus operaciones con drones contra refinerías, depósitos de combustible y otras infraestructuras rusas, mientras Moscú mantiene sus ataques diarios contra ciudades e instalaciones energéticas ucranianas. La guerra comenzó con la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
Una pareja reacciona en el lugar de un ataque ruso contra un edificio residencial de gran altura en Járkov, Ucrania, el 9 de agosto de 2026 EFE
Una guerra de desgaste sin salida política a la vista
En la actualidad, el conflicto atraviesa una nueva fase de intensificación cuando están a punto de cumplirse cuatro años y medio de la invasión rusa a gran escala. Rusia mantiene ocupada cerca de una quinta parte del territorio ucraniano, incluida la península de Crimea, anexionada ilegalmente en 2014, y amplias zonas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón.
En el campo de batalla, Moscú conserva la iniciativa y concentra buena parte de su presión sobre el este de Ucrania. Su principal objetivo es avanzar hacia el denominado “cinturón de fortalezas” de Donetsk, formado por ciudades como Kostiantínivka, Kramatorsk y Sloviansk.
El edificio en el que se autoproclamó la República Popular de Donetsk en 2014 Lara Prieto
Sin embargo, sus progresos continúan siendo lentos y costosos y, por el momento, no se ha producido una ruptura decisiva del frente. Ucrania, con dificultades para reclutar soldados y una creciente escasez de munición y sistemas de defensa aérea, trata de contener esos avances mediante drones y operaciones de alcance medio.
Al mismo tiempo, la guerra se ha extendido cada vez más lejos de la línea del frente. Rusia ha intensificado sus ataques con misiles y drones contra ciudades, puertos e infraestructuras energéticas ucranianas, mientras Kiev golpea refinerías, depósitos de combustible, instalaciones militares y redes logísticas situadas a cientos e incluso miles de kilómetros dentro de territorio ruso. Según Naciones Unidas, las víctimas civiles en Ucrania aumentaron un 37% durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior.
Igualmente, la vía diplomática continúa estancada. Las últimas conversaciones auspiciadas por Estados Unidos no lograron acordar un alto el fuego y Moscú y Kiev mantienen posiciones irreconciliables sobre el territorio. Rusia exige que Ucrania renuncie a las zonas de Donetsk que todavía controla, algo que Kiev rechaza. El Kremlin ha asegurado que esperará nuevas propuestas de Washington, pero también que seguirá combatiendo para alcanzar sus objetivos por la fuerza, por lo que no hay por ahora perspectivas inmediatas de una tregua.