Ucrania se defiende del ataque ruso a su cultura
- El festival Frontera es una iniciativa de una ONG ucraniana que busca reivindicar la lengua y la cultura en pleno conflicto
- Rusia ha destruido más de 1,5 millones de libros solo en julio
Este fin de semana, el ejército ruso giró sus lanzacohetes hacia los almacenes de la editorial Ranok, en la ciudad de Járkov. Una de las editoriales más importantes del país. Según los propietarios, entrevistados por la prensa local, se trató de un ataque dirigido. Dos impactos en un intervalo de tres minutos, a diez metros de distancia, dos granadas propulsadas por cohete con 100 kilos de explosivos. Según la editorial, las pérdidas son masivas.
Más de ocho millones de libros han quedado destruidos a causa del incendio provocado por los ataques. De esos ejemplares, más de 600.000 eran libros de texto para los niños que empezarían pronto las clases.
Los ataques contra las librerías, las imprentas y también contra las editoriales se han sucedido con frecuencia en estos cuatro años de conflicto. Según Kiev, se trata de un ataque deliberado de Rusia contra la cultura, la lengua y la identidad ucraniana. Por eso, un grupo de intelectuales, activistas y amantes de la cultura pelea por mantener en medio del conflicto el festival de literatura Frontera, una herramienta para promover el acervo del país en plena invasión.
Entre el 24 y el 25 de julio, Frontera celebró su tercera edición desde que comenzó la guerra en la ciudad de Lutsk, en la región de Volinia, cerca de la frontera con Polonia por el oeste y Bielorrusia por el norte. Una reunión de los principales novelistas y poetas de Ucrania y también invitados internacionales, como el holandés Joris Luyendijk, el español Juan Antonio Bernier o el fotoperiodista portugués João Pina.
Tetiana Shavlovska
"La primera edición del festival, en 2018, estaba centrada en la literatura, estaba pensada como un encuentro entre escritores; el primer objetivo fue formar una comunidad de lectores y presentar otro tipo de literatura", explica Ella Yatsuta, fundadora de la ONG Frontera, impulsora de este festival. "Luego tuvimos que hacer una pausa de tres años por la invasión y volvimos a celebrar Frontera en 2024.
El objetivo había cambiado, el festival se convirtió en un instrumento para hablar de cosas importantes, empezamos a invitar a voluntarios, a activistas, a militares, a intelectuales. El objetivo es mostrar cómo Ucrania sigue desarrollándose en tiempos de guerra, mostrarnos al extranjero, hablar de literatura ucraniana", cuenta.
El festival está pensado como un encuentro de los principales rostros de la literatura en ucraniano del país. Dos días de conferencias, mesas redondas y también firmas de libros y recogidas de fondos para los voluntarios en el frente. Un festival sobre literatura pero que está completamente atravesado por el conflicto. Valerii Puzik es escritor, guionista, artista... y también soldado. Fue el encargado de abrir el evento: "Cada texto sobre la guerra importa. Cada voz importa y debemos aprender a escuchar todas esas voces". "La literatura, el cine, el teatro, la música... no son soft power, sino un arma completamente equipada. La cultura es sin duda la fundación de nuestro futuro", dijo.
Gran parte de las conversaciones estuvieron centradas en la importancia de la identidad ucraniana en un momento en el que Rusia no solo ocupa el territorio, no solo ataca edificios y asesina civiles, también quema libros y atenta contra la industria cultural del país.
"En julio, Rusia ha quemado más de un millón de libros, ha lanzado misiles contra almacenes, contra imprentas... Muchos militares son ucranianos, muchos han fallecido durante la invasión, en el frente", dice Yatsuta, que reivindica este festival como forma de combatir esta agresión, como forma de apoyar el mercado y dar a conocer que a pesar de las duras condiciones, en Ucrania sigue produciéndose literatura, arte.
Tetiana Shavlovska
"No solo lanzan misiles a las imprentas, es que en los territorios ocupados queman libros de historia, de lengua ucraniana, matan a los escritores y los torturan", lamenta la traductora Victoria Dorofeeva, fundadora de la editorial Espania, especializada en la traducción de libros de literatura en español al ucraniano. "Es otro campo de batalla. Ellos siempre han querido imponernos su cultura y su lengua", dice Dorofeeva, que ve en festivales como este una forma de responder desde la retaguardia.
Además de Puzik, muchos escritores que han estado en el frente participaron en los dos días del festival, como el escritor de fantasía Pavlo Deverianko o el artista plástico Oleksandr Boichenko. También la conocida poeta Lyuba Yakimchuk, autora de Albaricoques en el Donbás. "Este festival es una muestra del deseo propio de los ucranianos hacia su lengua y su cultura, mira cuánta gente hay en este festival, comprando libros, queriendo conocer a los autores y comunicarse con ellos", dice.
Dos días de literatura que son un oasis para estos escritores, para los organizadores y también para todos los casi 3.000 visitantes que pasaron ese fin de semana por la ciudad de Lutsk, como forma de acercarse a la cultura y a la literatura ucraniana, como forma también de responder a la agresión rusa desde la palabra.