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Diario de Ucrania

Mansiones de lujo a las afueras de Kiev y las mordidas de Energoatom: una trama de corrupción cercana a Zelenski

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  • Tres altos cargos del entorno de Zelenski están siendo investigados por una trama corrupta de blanqueo de capitales
  • El presidente ucraniano se mantiene al margen oficialmente, pero unas grabaciones le apuntan de manera directa
Promoción de "DIARIO DE UCRANIA" de "rne audio" con Zelenskyy y Yermak bajo un cristal roto, simbolizando la guerra.

Cuando Rusia invadió Ucrania en 2022, los ucranianos decidieron cerrar filas en torno a su presidente, Volodímir Zelenski. Necesitaban un país fuerte y unido para defenderse. Los informativos se unieron en un Telemaratón para luchar contra la propaganda rusa y apoyar al gobierno. Un país unido podría vencer al enemigo exterior. Pero Ucrania tiene otro enemigo interno: la corrupción. Y la sombra del último escándalo se está acercando ya, demasiado, al presidente en el que muchos han puesto sus esperanzas.

Primero fue la trama de comisiones en la empresa pública Energoatom, en la que, según la investigación, participaron ministros y socios de Zelenski. Después, tirando del hilo, el caso llega a un complejo de mansiones a las afueras de Kiev, supuestamente construido con parte del dinero robado. 

La Oficina Nacional y la Fiscalía Especializada Anticorrupción

Para entender este complejo entramado de casos de corrupción en el entorno de Zelenski, nos remontamos al verano pasado. En el mes de julio, el presidente ucraniano firma un proyecto de ley que deja a la Oficina Nacional Anticorrupción (NABU) y la Fiscalía Especializada Anticorrupción (SAPO) bajo el control del fiscal general. Son organismos creados a raíz de la Revolución de la Dignidad o Euromaidán, en 2014, como requisito indispensable para allanar el camino hacia la Unión Europea.

El presidente ucraniano alegó que la intención era limpiarlas de la influencia rusa, pero cientos de personas protestaron contra un movimiento que vieron que podía socavar la independencia de estos organismos. 

 EFE/EPA/SERGEY DOLZHENKO

Toma Istomina, editora adjunta del Kiev Independent, un diario online ucraniano que se publica en inglés, cuenta en el pódcast ‘Diario de Ucrania’ que en las manifestaciones había especialmente mucha gente joven. “Una nueva generación de estudiantes, que fueron a protestar contra esa decisión y pidieron que se revirtiera, y así fue”, y asegura que gracias a estas protestas podemos ver los casos que se están destapando estos meses. “Intentaron debilitar su independencia justo antes de que el primer caso se hiciera público, así que probablemente tenga algo que ver”. Esto es importante porque son estos dos organismos los que están investigando a las personas cercanas al presidente imputadas.

Las mordidas en Energoatom

El pasado mes de noviembre los agentes de esos organismos anticorrupción registraron la sede de Energoatom, la empresa nacional de generación de energía atómica de Ucrania, el domicilio del empresario Timur Míndich, socio de Zelenski, que salió del país horas antes, y del exministro de Energía y Justicia German Galushchenko, que fue detenido meses después intentando hacer lo mismo. Además, el exviceprimer ministro Oleksey Chernyshov fue detenido bajo fianza. Según la investigación, llegaron a cobrar hasta 100 millones de dólares en sobornos. Istomina explica cómo funcionaba: “Dentro de la agencia había varios funcionarios que crearon un sistema de comisiones ilegales y solo daban contratos a quienes aceptaban pagar como un 10% o un 15% de los contratos. Ese dinero fue robado según la investigación”. Hay además otras cuatro personas imputadas.

El caso, conocido como la Operación Midas, fue un gran escándalo. “En un momento en el que los ucranianos están donando hasta el último centavo que tienen a distintas causas para apoyar al ejército ucraniano, a la gente que sufre por esta guerra y necesita ayuda, que haya una trama de funcionarios ucranianos enriqueciéndose con 100 millones de dólares, es algo bastante gordo”, explica la editora adjunta.

 EFE/EPA/ALESSANDRO DELLA VALLE / POOL

En el marco de todas estas investigaciones, el 28 de noviembre entran en casa de Andriy Yermak, el número dos del presidente ucraniano. Aunque no fue imputado en aquella ocasión, dimitió esa misma tarde. “Era el director de la oficina presidencial y una persona muy muy cercana al presidente. Yermak tenía un poder sin precedentes en Ucrania, y no es un político elegido. Los ucranianos nunca le votaron para que tuviera tanto poder. Según varias investigaciones e informes, tenía una gran influencia en varias ramas del gobierno, agencias estatales, funcionarios, fuerzas del orden, etc.”, cuenta Istomina. 

Mansiones de lujo, spa, piscina y gimnasio

El siguiente capítulo de esta trama continúa en un complejo de mansiones de lujo a las afueras de Kiev. En abril, el caso recibe un empujón. “Algunos periodistas ucranianos recibieron una filtración de unas grabaciones sobre el caso y empezaron a publicarlas. Según esas grabaciones, si son reales y no han sido manipuladas, una parte del dinero que robaron en este gran caso de corrupción en torno a Energoatom fue blanqueado y utilizado para construir un complejo de lujo a las afueras de Kiev, en una zona privilegiada donde quieren vivir todas las personas influyentes y exitosas”, asegura la periodista.

La propiedad, ahora embargada, se llama 'Dinastía' y tiene cuatro mansiones de más de 1000 metros cada una, más un edificio común con spa, piscina y gimnasio. Según la investigación, habrían utilizado parte del dinero de las comisiones para construirlas, blanqueando 9 millones de dólares. Una de ellas sería para Yermak, otra para Míndich, otra para Chernyshov. ¿Y la cuarta?

El 14 de mayo, Yermak, exjefe de gabinete de Zelenski, fue detenido. El tribunal le pidió 2,7 millones de euros de fianza. Aseguró que no tenía ese dinero, pero que sí tenía “suficientes amigos” que esperaba que pudieran ayudarle. Y así fue. Cuatro días más tarde quedaba en libertad entregando su pasaporte, obligado a llevar una tobillera electrónica que le impide salir de Kiev.

Yermak contaba con toda la confianza de Zelenski. “Son amigos desde hace mucho. Por lo que tengo entendido, sus familias podrían conocerse desde hace mucho tiempo. Y sin duda tenían conexiones profesionales. Yermak es abogado, pero en un momento dado fue productor de cine y Zelenski estaba en ese mundo”, dice Istomina al otro lado del ordenador, desde la capital ucraniana.

 EFE/EPA/MARTIAL TREZZINI

Buscando en los archivos, hemos visto a Yermak con los negociadores estadounidenses en las reuniones para la paz en Ginebra en noviembre, o recibiendo al presidente español Pedro Sánchez en la cumbre de líderes europeos en Kiev en febrero del año pasado. “Tenía toda la confianza para representar a Zelenski y a Ucrania en altas instancias, a distintos niveles, en reuniones con diputados, con las fuerzas de seguridad…”, asegura Istomina. Y recuerda que durante la guerra el presidente ucraniano ha basado sus nombramientos en la lealtad: “las relaciones personales han sido importantes para él, tiende a dar este tipo de autoridad y confianza a gente que le es extremadamente leal, y creo que Yermak era uno de ellos”.

La cuarta mansión

El caso está siendo investigado y hay muchas preguntas en el aire. “La principal es a quién pertenece la cuarta casa”, dice Istomina. Zelenski no está oficialmente implicado en ninguno de los casos. Pero las grabaciones le apuntan directamente. “Según las grabaciones, esta casa podría pertenecer a Zelenski”. Hay dos conversaciones que apuntan a ello. Por una parte, la persona encargada de la construcción y Timur Míndich comentan que pertenece a Vova. “Vova es el diminutivo del nombre ucraniano Volodímir, y Volodímir es el nombre de Zelenski”, comenta. Además, hablan del director de seguridad del presidente ucraniano. “Queda claro que conoce personalmente a la persona encargada de la construcción”. Pero recuerda que la investigación sigue abierta. “Los fiscales todavía tienen que demostrar que son culpables y los tribunales dictar su sentencia”.

El prestigioso analista político ucraniano Volodímir Fesenko ha dicho a Reuters que esto no ha sido ninguna sorpresa para el gabinete de Zelenski. “Este caso es una bomba de relojería para Zelenski y podría explotar más tarde. A día de hoy, es el presidente de Ucrania y no puede ser investigado legalmente. Tiene inmunidad, pero igualmente tiene un riesgo reputacional."

Por el momento, contra Zelenski no hay caso ni pruebas, pero como apunta Fesenko, su reputación está en entredicho. El presidente ucraniano no se ha pronunciado sobre el caso. “No suelen comentar temas incómodos a no ser que se vean obligados en ruedas de prensa cuando le preguntan, y no hemos tenido una rueda de prensa con medios ucranianos con Zelenski en años”, cuenta Istomina. “Cuando las había, siempre reaccionaba muy fuerte, se veía que no le gustaba ninguna crítica a su entorno, incluidos Yermak y otros miembros de su gobierno.”

La justicia y el periodismo, a prueba

Es un caso de corrupción sin precedentes en Ucrania, cuyo sistema anticorrupción ha resistido a base de protestas, pero su sistema judicial no ha pasado por una reforma similar. “Personalmente no tengo muchas esperanzas en que estos casos lleven a grandes castigos, a no ser que la sociedad ucraniana se mantenga al tanto y haga mucha presión a los jueces y a todos los implicados para que hagan bien su trabajo”, dice Istomina.

El mundo del periodismo se divide entre los que se mantienen en destapar este tipo de casos y quienes creen que es mejor no desestabilizar la imagen de Zelenski. Esta división es lo más difícil, dice la editora del Kiev Independent. "Hay grupos dentro y fuera de Ucrania que piensan que no está bien cubrir casos de corrupción en tiempos de guerra porque puede dañar la imagen de Ucrania, la de Zelenski, y debilitar la confianza de la sociedad en él, o la de los socios extranjeros en Ucrania". Pero en el debate hay también muchos otros que toman otro camino: “Muchos periodistas ucranianos tomaron una decisión en 2022: no podemos hacer la vista gorda con la corrupción y cualquier problema que tengamos en el país durante la guerra, esperando a arreglarlo cuando termine. Porque esa corrupción está contribuyendo directamente al debilitamiento de Ucrania en su lucha en esta guerra para defenderse, y podría darse la situación de que Ucrania nunca tenga la oportunidad de arreglarlo porque perdamos esta guerra con condiciones desfavorables”, explica. 

Los ucranianos, entre la corrupción y la guerra

Para los ucranianos este caso está siendo un duro golpe a la confianza en su presidente. Algunos se agarran a una última esperanza: que Zelenski no lo sabía, porque todavía no ha hablado al respecto y no está implicado oficialmente. “Confirmar que la persona en la que tanto han confiado en estos años y que ha sido una gran fuente de apoyo y ánimo en estos años de guerra ha estado implicado en algo así, sería una gran decepción y difícil de entender y lidiar con ello. Técnicamente se mantiene al margen, no forma parte de todo el escándalo. Es un poco inocente, pero entiendo a esas personas.”

 Svet Jacqueline / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto Svet Jacqueline / Zuma Press / Europa Press / ContactoPhoto

En las calles de Kiev, Valentina, pensionista de 70 años, dice a la agencia Reuters que cree que el presidente está claramente implicado “No puede ser que personas tan cercanas a él actuasen sin su conocimiento". “Será una cadena que arrastre a los demás”, opina una empleada de banco, que a la vez se mantiene firme con el presidente. “Para mí Zelenski sigue siendo un ejemplo de un líder fuerte que va a luchar hasta el final". Sergi, ucraniano, profesor de español, cuenta a RTVE Noticias que se indignó tanto que no quiso leer más detalles en la prensa. "La corrupción existe en todos los países, pero Ucrania es muy vulnerable y este tipo de escándalos la hacen más vulnerable. Además, es un gran recurso para Rusia para utilizar en su propaganda. Espero que este escándalo al menos contribuya a depurar a la clase dirigente del país y a construir una sociedad sana", dice.

La corrupción es una de las grandes reformas que se exigen a Ucrania en su camino a la UE. Estos casos son un varapalo y muchos ciudadanos lo saben. Istomina asegura que la pequeña corrupción, la del día a día, de pagar a un médico, funcionario o policía, ya no está tan extendida como antes. “Ucrania ha avanzado mucho deshaciéndose de las viejas costumbres”, cuenta. Es un trabajo en curso y estos casos son un lastre. “Es un círculo vicioso, en el que algunas personas pueden excusar sus pequeños sobornos... si ven que sigue habiendo corrupción al más alto nivel y no se castiga adecuadamente. Para mucha gente es como una excusa para hacer lo suyo.”

Pero hay que mirar atrás, a la historia, y ver en qué punto está el país. “Hace unos años era impensable ver esto. Criticamos a Zelenski por no comentar el caso, pero él tiene un poder sin precedentes en Ucrania, y no está haciendo nada claramente gordo para intentar obstaculizar el proceso”, dice. 

Y me explica que sigue habiendo corrupción, pero también demanda de cambio, de investigación, disposición a protestar y a reclamar que se haga justicia. Sea quien sea su presidente.