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Entrevista en RNE

Lyuba Yakimchuk, poeta ucraniana: "La lengua rusa forma parte de la agresión"

  • La autora de Albaricoques del Donbás reivindica la importancia de la cultura en mitad de la guerra
  • "La cultura nos une. Y juntos podemos vencer a un enemigo tan fuerte como Rusia", dice
Lyuba Yakimchuk, poeta ucraniana: "La lengua rusa forma parte de la agresión"

El universo literario de Lyuba Yakimchuk está rodeado de minas de carbón y fábricas industriales. Es el mundo en el que creció. Su padre era minero y su madre trabajaba en una fábrica en la que se procesaba el carbón que su marido extraía de las minas. Una familia típica del Donbás, la región del oeste de Ucrania que hoy está atravesada por la guerra desatada tras la invasión rusa. Yakimchuk se encontraba en Pervomaisk, en su ciudad natal, cuando los rusos entraron en 2014 y ocuparon sus tierras. Ella vivía en Kiev pero había viajado hasta allí para visitar a su familia. De aquella experiencia nació Albaricoques de Donbás, el libro de poemas que disparó su carrera literaria.

La artista fue una de las principales caras del festival literario Frontera, que se celebró el pasado fin de semana en la ciudad de Lutsk, en el oeste de Ucrania. Una experiencia literaria que ha sobrevivido en pleno conflicto y por el que pasaron entre el viernes y el domingo casi 3.000 personas. En una entrevista con Radio Nacional de España, medio invitado al festival, la poeta ucraniana reflexiona sobre la influencia de sus orígenes en su escritura y reivindica la lengua y la cultura ucranianas como herramienta para responder a la invasión rusa. "La lengua rusa forma parte de la agresión", reflexiona.

en el frente oriental no cambia nada pues, he logrado entender que a la hora de morir, el metal se calienta y la gente se enfría

Yakimchuk subió al escenario del festival para leer poemas como este Descomposición, traducido del ucraniano por Alain Pallais para Círculo de Poesía. Desde la ocupación de 2014 y especialmente desde la invasión rusa a Ucrania, su poesía está atravesada por el conflicto. "Los primeros días de la invasión a gran escala, yo estaba en Kiev porque vivo ahí. Recuerdo los bombardeos. Yo estaba en la ciudad , trataba de localizar voluntarios, organizar la logística para buscar coches con los que sacar a la gente a regiones más seguras", explica.

Unos días después del estallido del conflicto, entró a un supermercado para comprar algunas cosas. Agarró un paquete de arroz y al mirarlo de cerca vio que la etiqueta estaba en ruso. "Era un producto fabricado en Rusia", dice. "Automáticamente, me empecé a marear, me entraron náuseas", cuenta. La artista utiliza esta imagen para representar la sensación que, dice, se empezó a extender entre los ucranianos a partir de a la agresión. "Leer o escuchar ruso era un factor de estrés independiente de los bombardeos, el idioma ruso era parte de la agresión. Era parte de los misiles que caían. Por eso muchas personas dejaron de hablar ruso y comenzaron a hablar en ucraniano", dice.

La lengua, una frontera en las trincheras

La poeta cuenta cómo la lengua se convirtió en una "frontera" al inicio del conflicto, especialmente en las zonas del frente, en las barricadas. "La lengua se convirtió en una frontera, en una forma de descubrir quién era ucraniano y quién no. Porque aunque hay ucranianos que hablan ruso, ese ruso es diferente al de Rusia", cuenta. "Al principio de la agresión, en las barricadas, los soldados ucranianos hacían una prueba a la gente para saber si era rusa. En Ucrania hay un pan típico, una hogaza redonda que se llama palianytsia. Y a los rusos les cuesta pronunciar esa palabra. Si la pronunciaban mal, sabían que esas personas eran rusas", dice.

Yakimchuk cuenta estas anécdotas para explicar cómo se ha reforzado la identidad ucraniana desde la invasión rusa, incluso en las zonas del Donbás, en Donetsk o en Luganks, pegadas a la frontera con Rusia, hoy en gran medida bajo control de las fuerzas de Vladímir Putin. Cuenta que en esas zonas, como en su Pervomaisk local, durante la época en que Ucrania formaba parte de la URSS, las familias debían hablar ruso en el trabajo. "Mi padre nació en una familia de habla ucraniana, pero para trabajar en la mina en aquel tiempo, él era jefe de brigada en la mina, no tenía más remedio que hablar en ruso", dice. Y sin embargo, la lengua ucraniana resistía: "Mi abuela también trabajaba en ruso, pero cuando se jubiló volvió a sus raíces, volvió a hablar ucraniano". Y también pervivió esa memoria, esa identidad ucraniana, en sus primeros pasos en la escritura. "Empecé a escribir de niña, pero empecé a escribir en ucraniano. Intenté escribir en ruso, pero me resultaba algo ajeno. Escribir en ucraniano era mucho más orgánico para mí", afirma.

Ha pasado mucho tiempo desde aquellos primeros versos en ucraniano y la escritora se ha convertido en toda una referencia para la poesía en Ucrania y también fuera del país. Sus poemas han sido traducidos a numerosos idiomas. En 2022, en la gala de los Grammy, puso la voz a uno de sus poemas sobre la guerra mientras John Legend cantaba al piano un homenaje al pueblo ucraniano en aquellos primeros meses de la guerra.

"Durante la guerra, la gente necesita la cultura"

Cuatro años después, Ucrania todavía resiste en el frente, en una guerra enquistada y que no tiene visos de acabar en el corto plazo. Yakimchuk reinvidica la importancia de la cultura en un contexto de guerra, el valor de que festivales como Frontera sigan celebrándose a pesar de las bombas. "Este festival es una muestra del deseo propio de los ucranianos hacia su lengua y su cultura. Mira cuánta gente hay en este festival, comprando libros, queriendo conocer a los autores. Yo vivo en Kiev y las entradas para el teatro se agotan al momento", dice.

"Durante la guerra, la gente necesita la cultura. La cultura nos ayuda a desarrollar nuestra identidad", reflexiona la artista. "La cultura es una fuerza sutil, una fuerza tierna que nos ayuda a sentirnos unidos y juntos. Si estás solo te sientes débil; pero juntos podemos hacer muchas cosas. Incluso podemos vencer a un enemigo tan fuerte como Rusia", concluye.