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El miedo, una de las palabras más repetidas en Ceuta: "La población está viviendo una situación de vulnerabilidad"

  • Los vecinos de la ciudad están viviendo una situación inédita tras la masiva llegada de migrantes de finales de julio
  • "Psicológicamente estamos mal", dice el líder vecinal del barrio con uno de los mayores centros de acogida temporal
Rafael García, presidente de la Asociación de Vecinos Loma Colmenar, abraza a Abdul, un migrante, en Ceuta. El abrazo se produce en una calle soleada, con edificios y tiendas de campaña al fondo.
Rafael García, presidente de la Asociación de Vecinos Loma Colmenar, en Ceuta, se abraza con Abdul, migrante alojado en el centro de acogida temporal Rodrigo García

La palabra miedo es una de las que más se repiten en Ceuta desde hace más de un mes, cuando se produjo la entrada masiva de migrantes irregulares desde Marruecos. De la noche a la mañana, los vecinos han visto cómo el día a día de sus calles, principalmente en los barrios de la periferia, ha cambiado por completo, con miles de personas deambulando o acampando junto a sus casas.

Y ya se ha notado un incremento en la demanda de atención psicológica: "Las personas está viviendo una situación de vulnerabilidad, la población se ha sentido muy desprotegida", explica a RTVE Noticias Javier García, vocal del Colegio Oficial de la Psicología de la ciudad autónoma.

Por lo general, cuando se le pregunta a un vecino cómo está percibiendo la situación, en algún momento de la respuesta aparece esa palabra.

"Un poquito de miedo no... mucho miedo", dice Rosi, a quien encontramos esperando un taxi en pleno centro. "El otro día estaba yo trabajando y estaban peleándose con cuchillos a mi lado", revela, y enfatiza en el "montón de sensaciones" que asegura nunca habían experimentado en la ciudad. "Aquí hemos vivido cuatro culturas —en referencia a la cristiana, musulmana, hebrea e hindú— perfectamente. Cada uno respetando su religión, su forma de pensar", señala.

"Muchos [migrantes, de los más de 70.000 que llegaron] se han ido... estamos de acuerdo, pero otros no. Y va quedando lo peor", sentencia. Antes de despedirnos, dice que una compañera suya no ha vuelto a ser la misma: "Tiene una depresión de caballo", afirma. Cuando se le pregunta si tiene que ver con los migrantes, responde que trabaja con ella hace 30 años y siempre ha sido "lo más positivo y alegre". Pero a la vuelta de las últimas vacaciones, que ha coincidido con la irrupción de la crisis migratoria, las cosas han cambiado: "Adelgazada y llorando". Y es, asegura, por esa palabra: "Sí. Miedo. Es que nunca nos hemos visto así".

Su amiga aún no ha ido a terapia psicológica, aunque Rosi cree que va tener que ir. Si bien aún no hay datos concretos del aumento en la demanda de ese tipo de ayuda durante este mes, Javier García, especializado en emergencias y catástrofes, señala que ya se está percibiendo que hay mucha más "demanda verbalizada" por la gente, más allá de que hayan dado o no el paso de ir a consulta.

"Ten en cuenta que Ceuta ya de por sí era una ciudad con las consultas saturadas. Entonces, aunque la gente lo demande, no hay mucha posibilidad de asistencia a nivel psicológico; de 'quiero ir a un psicólogo y voy hoy mismo', sino normalmente, si el proceso antes estaba y se ralentizaba porque no hay muchos psicólogos donde poder acudir, ahora se va a ralentizar mucho más como haya un boom de demanda", destaca.

Rafael García Ibáñez, presidente de la Asociación de Vecinos Loma Colmenar, en Ceuta, señala a un grupo de migrantes que aguardan entrar al centro de acogida temporal ubicado enfrente Rodrigo García

"Es muy raro que salga un vecino, no pueden abrir ni las ventanas"

La reyerta de cuchillos de la que hablaba Rosi ocurrió, según dice, en Loma Colmenar, en la periferia sur. En ese barrio humilde, con mucha población musulmana, se ubica uno de los centros de acogida temporal de migrantes. Tiene capacidad para 1.200 personas, principalmente marroquíes. Pero todos los días hay momentos de tensión en las colas que se forman para lograr una plaza. Y mientras, en las inmediaciones, entre los edificios de viviendas, cientos de personas deambulan y acampan, incluso junto a las puertas de las casas.

"Psicológicamente estamos mal. Moralmente mal", confiesa a RTVE Noticias Rafael García, presidente de la Asociación de Vecinos Loma Colmenar. Quedamos con él justo enfrente de la puerta del centro de acogida. A nuestro alrededor, multitud de jóvenes tirados en el suelo, con colchones, bolsas y otros enseres. "Esto es una locura porque el día a día afecta a todo. Afecta a los pequeños, a los mayores, a los que trabajan temprano...", agrega. Dice que los lunes es el peor día. Que se pueden llegar a juntar hasta 3.500 personas para lograr un sitio en el centro, y salir de la zona "cuesta trabajo".

Migrantes a las puertas del centro de acogida temporal de Loma Colmenar, en Ceuta Rodrigo García

"Cuando hay cola, se pelean entre ellos por la cola y se lía a pedradas y las piedras caen a la carretera. Pasa un coche y a ellos les da igual. Ellos la lían", afirma. Y justo nos toca ser testigo de una pelea, que no dura mucho. "Hay cuatro gatos, imagínate cuando hay 3.000 personas aquí", matiza el líder vecinal.

Llama la atención que apenas se ve caminar a gente del barrio: "Es muy raro que salga un vecino, no pueden abrir ni las ventanas. Si tú te pones a mirar, el mal olor que hay..., no pueden abrir, están cada uno metido en su casa: algunos por miedo, otros porque no quieren ver esto que les da lástima, otros que dicen "¿esto qué es, esto que está pasando en mi casa?", argumenta. "El tema psicológico, fíjate la cuestión: sales y te encuentras a muchos menores que todavía no son recogidos, muchas mujeres embarazadas que están ahí durmiendo en la calle...".

Migrantes en el barrio de Loma Colmenar, en Ceuta Rodrigo García

Abdul, migrante: "A la gente que vive en Ceuta, perdón por todo"

Durante la conversación con Rafael aparece de repente Abdul: "¡Esta persona nos ha ayudado a nosotros para entrar ahí [al centro]. Es muy buena persona, la verdad!", afirma, mientras se funden en un abrazo.

Es así que nos enteramos de que el portavoz de los vecinos, junto a voluntarios del barrio, intercede para que el acceso al asentamiento se haga ordenadamente: "Lo que no queremos es que se líe la tangana. Por eso nosotros nos ofrecemos voluntarios, sin cobrar nada, a meterlos. ¿Por qué motivo? Por ayudarlos, que entren rápido, no se cuelen, no vengan los listos, no venga la gente mala y se los quite de en medio", explica.

Ahora están intentando que entren de forma prioritaria los que están acampando en las calles de Loma Colmenar, para restar un poco de presión al barrio, y que no sean otros migrantes que llegan nuevos, de otras zonas de la ciudad, los que acaben entrando.

Abdul, migrante alojado en uno de los centros de acogida temporal de Ceuta Rodrigo García

"Han venido muchas clases de gente. Hay gente muy buena, hay gente buena, hay gente mala y hay gente muy mala (...) Este señor viene a trabajar, viene a buscarse la vida y es entendible. Quiere un futuro mejor, yo lo entiendo. Nosotros lo que pedimos es que los recojan y les den sus derechos, que los metan en un sitio, que los tengan lavados, comidos y vestidos, y que les identifiquen y después sabrá lo que tiene que hacer el Gobierno", indica García. Abdul, que hasta lograr entrar a nado hace un mes ya lo había intentado en otras cuatro ocasiones, entiende el miedo de los vecinos: "Tienen miedo porque hay gente mala en la calle y hay gente buena".

"A la gente que vive en Ceuta, perdón por todo, porque hay gente mala", incide.

Los vecinos, mientras, siguen esperando. Nos encontramos con varios que prefieren no decir nada. Una de ellas, con clara cara de circunstancias. "Los que salen, lo hacen con mucho miedo. Y ahora viene la vuelta al cole. ¿Quién va a llevar [a los niños] al cole?", sentencia el presidente de la asociación de vecinos, que recuerda el caso del centro de acogida que se prevé vayan a abrir a muy pocos metros de una escuela infantil en el barrio de Rosales, que está teniendo un fuerte rechazo entre los padres y trabajadores.

Para todos los públicos Vecinos, profesores y familiares de alumnos tratan de impedir la instalación de un espacio para migrantes junto a una escuela infantil en Ceuta
Transcripción completa

¿Cómo está ahora mismo la situación,

Sandra? Bueno, ahora está más tranquila.

Ya los vecinos que han entrado han salido de aquí.

La Policía Nacional les ha convencido

para que abandonen el recinto porque ya es una parcela que está perimetrada y

ya los operarios, como podéis ver, están trabajando

a contrarreloj para tener la lista cuanto antes.

El objetivo es acoger a 900

inmigrantes... ...a pesar de las protestas

vecinales...

...y no solo vecinales del barrio de Los Rosales...

...sino también..

de docentes y de padres de niños...

...porque aquí tenemos justo al lado una escuela infantil..

en la que el día 28 de septiembre va a comenzar el curso una escuela infantil

que va a acoger a unos

200 niños de 0 a 3 años aún así una vez que termine esta parcela el gobierno

sigue con su proyecto de intentar dar dar alojamiento a todos los inmigrantes

que aún

permanecen en las calles.

El objetivo es llegar a las 6.000 plazas

Se reanudan las obras del nuevo centro de acogida para migrantes previsto en

esta esplanada. Los vecinos habían logrado paralizarla.

Está a tan solo unos metros de la escuela infantil

...Nuestra Señora de África, en Loma Colmenar.

Cuando

estén mil personas viviendo...

...que han venido de Marruecos...

...y van hasta aquí viviendo...

...y aquí va hasta una escuela infantil de 0 a 3 años..

176 niños escolarizados

Ellos también protestan por un asentamiento previsto en el muelle de

Poniente

Porque este Dúcar está ahí al lado, Ascensa también y aparte los barrios de

por aquí, los colegios que hay por aquí.

Hay muchas madres que no lo van a

llevar, ¿eh? Mi sobrina, por ejemplo, no los va a

llevar en el colegio.

No, no, no, no. Aquí hay que hacer las cosas con

coherencia

lo que no podemos es meterlo donde primero nos da la gana.

Hay mucha incertidumbre por las condiciones en las que se va a

desarrollar

la vuelta al cole para los más pequeños

Tenemos que garantizar después de esta crisis es que los niños y niñas de

utías puedan volver a las aulas con normalidad y con tranquilidad.

Y es muy importante que en esta vuelta a la salud..

aulas se priorice dar respuesta precisamente a este estado emocional.

Todavía hay muchos

menores migrantes no acompañados viviendo en las calles.

Solo 1.612 han sido filiados

en la ciudad Ceutí.

Para que este derecho a la educación se vea de manera..

ejercer de manera plena, es esencial que precisamente se hagan las

adaptaciones necesarias a

su situación. Esto pasa en muchos casos por el

idioma, la adaptación del idioma.

Esto pasa también en algunos

casos por la alfabetización.

Un joven de 17 años murió ayer en un centro de menores gestionado por

la ciudad autónoma por complicaciones asociadas a una diabetes

Vecinos de Ceuta tratan de paralizar la instalación de un espacio de acogida a migrantes junto a una escuela infantil

"El miedo no puede ser incapacitante"

A la pregunta de en qué puede derivar esto si la situación no se soluciona, ante el nerviosismo y rabia que ya se intuye en manifestaciones ciudadanas, Javier García expresa: "Esa rabia se va a convertir en frustración cuando la gente vaya viendo que no se cumple lo que la ciudadanía está pidiendo, que es la expulsión de las personas que han entrado de manera ilegal en el país".

"La saturación emocional en el fondo tiene un tope y hace a veces que la gente explote. Y, cuando eso explota, la reacción puede llegar a ser violenta. ¿Qué eso va a ser una reacción violenta en común? No, pero sí puede haber una chispa que haga que haya una reacción en cadena entre cierta parte de la población, sobre todo la que esté más expuesta a la situación de tensión. Hay barrios que están muy tensionados donde es más fácil que surja esa chispa", opina el psicólogo.

Consultado por consejos para sobrellevar el miedo o la ansiedad, aclara que en una situación "tan compleja" los psicólogos no tienen soluciones generales. Y casi nunca una solución general sirve para problemas tan complejos donde hay "tantas variables". "Una de las cosas que digo es que ese miedo hay que aprender a manejarlo. El miedo no puede ser incapacitante. Porque si el miedo me incapacita, me bloqueo".

La crisis migratoria ha ocurrido en época de vacaciones. Pero ahora, en septiembre, llega la vuelta al trabajo y el nuevo curso. "Si no consigo vencer eso (el miedo), pues tendré un problema grave porque las obligaciones me hacen tener que salir a la calle. O rompo con la obligación, que en muchas ocasiones no va a ser viable que yo deje de trabajar, por ejemplo, o deje de llevar a mi hijo al colegio, pero voy a tener que gestionar ese miedo, esa incertidumbre", recalca.

Policías, sanitarios.... también vulnerables

Todos quienes están trabajando en esta crisis de una y otra manera están viendo también afectado su bienestar emocional.

Es el caso, por ejemplo, de los policías. Según denunció JUPOL, un sindicato de la Policía Nacional, al cumplirse un mes de la entrada de los migrantes, los agentes siguen sobre el terreno haciendo jornadas "completamente extenuantes" y trabajando a veces en unas condiciones "muy penosas, muy lamentables", lo que lleva a que el desgaste no sea solo físico, "también es psíquico".

O también de los sanitarios. Este viernes, el Sindicato Técnico de Enfermería informó de que el Hospital Universitario de Ceuta contará con un equipo de apoyo terapéutico para ayudar a gestionar la salud mental de los profesionales sanitarios y contratará traductores, una labor que estaban asumiendo algunos trabajadores del servicio de Urgencias.

"Los colectivos intervinientes siempre sufren una afectación, por eso se suele trabajar con ellos haciendo debriefing -análisis que se hace después de una actividad para repasar lo sucedido y extraer aprendizajes- y exposición y ventilación emocional en este tipo de situaciones, porque para ellos es necesario toda esa carga emocional ir sacándola. Es beneficioso para su trabajo", destaca el psicólogo.

Sobrevivir en Ceuta a la espera de una plaza: migrantes con secuelas ya físicas y psicológicas

¿Y los migrantes?

Al hablar de salud mental en torno a esta coyuntura no se puede dejar fuera a los propios migrantes, cargados cada uno con su propia historia, tragedia y miedos y sin certezas de hasta cuándo se va a alargar esta situación.

"Muy mal", se limita a contestar Abdul cuando se le pregunta por cómo están psicológicamente.

Para cuidar este aspecto, y todos los demás relacionados con la salud, la labor de las oenegés que trabajan tanto en los campamentos improvisados como en el interior de los centros de acogida oficiales se torna crucial.

En la playa del Tarajal, lugar al que miles de hombres, mujeres y niños llegaron nadando desde Marruecos el 30 y 31 de julio hablamos con otro joven al que encontramos llegando, documentos en mano, a las dependencias de la Policía Nacional en la frontera, para avanzar en el trámite de petición de asilo político, en cuyo proceso afirma que le ha ayudado la Cruz Roja. Esa tarde tiene una cita para contar por qué vino de Marruecos a España.

Un joven migrante relata su historia en la playa del Tarajal Rodrigo García

Asegura que está amenazado de muerte por el Daesh de Siria, por publicaciones en sus redes sociales en las que habla de religión y que decidió escapar cuando sufrió en Marruecos una agresión por parte de varias personas.

Relata que desde que llegó a Ceuta nunca ha estado tranquilo, siempre con miedo a que agentes fueran a por él. Se siente solo como en Marruecos. Ha perdido mucho peso rápido, se le cae el pelo y no puede dormir. "Solo quiero vivir en paz, estar tranquilo como cualquier ser humano", concluye.