La carrera al Elíseo: el nuevo e intenso curso político en Francia
- Los franceses elegirán a su próximo presidente en la primeravera de 2027 con Marine Le Pen como favorita
- Los partidos han empezado el curso con la cita electoral y el fin de la era Macron en mente
Estos días de finales de agosto es imposible pasar ante la puerta principal del Palacio del Elíseo. Las vallas de las obras para ampliar la acera parapetan el tramo de una calle por la que además de los parisinos transitamos periodistas y turistas que siempre quieren tomar la foto del palacio en el que vive el presidente de Francia (nunca ha habido, por el momento, una presidenta).
La vía está en construcción, como lo está la carrera para las elecciones presidenciales de la próxima primavera. Es la metáfora perfecta cuando a siete meses de la primera vuelta queda mucha campaña, definir candidatos en algunas formaciones, como en el Partido Socialista, y ver si cambian los sondeos de intención de voto que, a día de hoy, siguen dando como favorita a la ultraderechista Marine Le Pen. El curso político arranca en Francia pendiente de una campaña muy polarizada y de unas elecciones decisivas no solo para los franceses, sino también para el resto de Europa.
Las piezas políticas sobre el tablero según los sondeos
Cada cinco años, los franceses eligen directamente al presidente de la República, que es el jefe del Estado. Esta vez la cita en las urnas será el 18 de abril, la primera vuelta a la que se presentan los candidatos de todas las formaciones políticas; y el 2 de mayo, la segunda y definitiva, a la que acceden solo los dos aspirantes que han obtenido más votos. No vamos a escribir todavía sobre todas las jugadas políticas, o las piezas que suelen mover las formaciones entre las dos vueltas electorales porque todavía queda mucho, pero sí de las proyecciones que arrojan los sondeos a día de hoy.
Todos los estudios demoscópicos sitúan a Marine Le Pen como la vencedora. La líder y fundadora de Reagrupación Nacional, partido de la extrema derecha, conseguiría la presidencia la cuarta vez que se presenta a unas elecciones.
A Le Pen no parece que le haya perjudicado estar condenada por dos tribunales por malversar fondos públicos europeos. De hecho, podría tener que llevar un brazalete electrónico en el último tramo de la campaña, o ya presidenta si se cumplen estas previsiones, dependiendo de lo que decida (y cuándo lo haga) el Tribunal de Casación ante el que Le Pen recurrió la sentencia de los jueces de Apelación del pasado mes de julio.
Casi todos los institutos que hacen los sondeos también coinciden en que el adversario de Le Pen en la segunda vuelta sería Jean-Luc Mélenchon, el dirigente de La Francia Insumisa (LFI), partido calificado de extrema izquierda por el Consejo de Estado de Francia. Como Le Pen, Mélenchon se presenta por cuarta vez, pero en las otras tres citas electorales no consiguió llegar a la segunda vuelta.
Este es el inicio de la partida en la que los extremos se perfilan como favoritos, y en la que los dos líderes tienen en común un espíritu euroescéptico y el proteccionismo económico.
El resto de las fichas: macronistas y una izquierda fragmentada
Una de estas ultimas encuestas sitúa a un macronista en la segunda vuelta empatado con Jean-Luc Mélenchon. Se trata de Eduard Philippe, de centro-derecha, y presidente de Horizontes, una de las tres formaciones del bloque presidencial. Primer ministro entre mayo de 2017 y julio de 2020, en la primera legislatura de Macron, compite a su vez con el otro candidato macronista, Gabriel Attal, del centrista Renacimiento.
Attal, el aspirante al Elíseo más joven, tuvo también la responsabilidad de ser jefe de Gobierno, aunque solo estuvo nueve meses en 2024 porque Macron disolvió la Asamblea Nacional tras el triunfo en Francia de la ultraderecha en las últimas elecciones europeas.
Aunque de momento Philippe está mejor situado que Attal, y, según algunos medios franceses, las relaciones entre los equipos de los dos aspirantes se están tensando, a ambos les pesa la baja popularidad de Emmanuel Macron, al que la oposición responsabiliza de la debacle económica y de la inestabilidad política al no tener en la Asamblea Nacional una mayoría amplia estos últimos cinco años de la segunda legislatura..
Los que libran otra carrera interna son los socialistas que aspiran a ser candidatos. El último que se ha presentado ha sido Raphaël Glucksmann, eurodiputado por la formación socialdemócrata Plaza Pública, una marca del Partido Socialista. Anunció que se presentaba el domingo 23 de agosto en el informativo vespertino de la cadena de televisión privada TF1. Europeista, defensor intelectual de los derechos de Ucrania, Glucksmann representa una esperanza para una parte de las izquierdas moderadas. De hecho, dos días después de su aparición televisiva, visitó el parque eólico de Aunis junto al senador ecologista, Yannick Jadot, para mostrar su apoyo a las energías renovables, eso sí, sin dar la espalda al desarrollo de nuevos reactores nucleares.
En su objetivo, aunar las izquierdas moderadas. "Debemos dejar de tener miedo a Mélenchon", ha dicho estos días.
Un mensaje que cala en algunos políticos progresistas, pero todavía es pronto para saber si podrá conseguir esta alianza. Por ejemplo, en las filas de Los Verdes, existe el debate de si hacer una candidatura independiente con Marine Tondelier, si apoyar a un candidato socialdemócrata, o si, directamente, aliarse con Mélenchon.
Y a esto se añade que Glucksmann deberá ser ratificado como candidato en las primarias del Partido Socialista, que serán en octubre, y también con dos vueltas. De este congreso saldrá el candidato a las presidenciales y además de él se presentan de momento, dos diputados socialistas y Ségolène Royal, exministra bajo la presidencia de Mitterand y de Chirac. También con François Hollande, con el que estuvo casada, y que no cierra la puerta a presentarse como candidato. El expresidente socialista, que ha escrito un nuevo libro con el título Unir. Nuevo mundo, nueva izquierda, resume lo que son estas elecciones en Le Point. "Nunca desde el comienzo de la V República la apuesta ha sido tan pesada para Francia, Europa, y el mundo".
Un debate en Roland Garros para el inicio de la campaña
Sarah se considera de la clase media francesa. Es funcionaria en los juzgados y vive en el distrito parisino del 17. Divorciada, no tiene hijos a su cargo. Cuenta cómo han cambiado las prestaciones sociales. "Hace 15 años ibas al médico y la Seguridad Social te devolvía casi todo lo que le habías pagado, ahora menos de la mitad", asegura.
Que los datos macroeconómicos del país no son buenos es una realidad. Se espera que este año el déficit sea el 5% del PIB, la deuda es la más alta de la eurozona y la tasa del desempleo es del 5% de la población, cuando una de las metas de Macron era el pleno empleo.
Los franceses ven cómo en los últimos años han perdido poder adquisitivo. La tradicional baguette cuesta una media de un euro más que en 2021.
La economía y el bolsillo son unas de las principales preocupaciones de los franceses de cara a elegir a su nuevo jefe de Estado. Y de ello hablaron siete candidatos en las jornadas organizadas por la patronal francesa en el recinto de Roland Garros. Con forma del primer debate de campaña, los siete contestaron las preguntas de empresarios en la mítica pista Philippe Chatrier sobre salarios, la edad de la jubilaciones y las pensiones, servicios públicos o tendido industrial, entre otras.
Le Pen abogó por menos ayudas a migrantes y partidas para la UE, Mélenchon pidió subir los salarios, el macronista Eduard Philippe apostó por "trabajar más" para mantener el modelo social francés; Glucksmann se mostró partidario de revertir la reforma que ha elevado la edad de la jubilación, y el conservador, Bruno Retailleau, defendió la reducción de la burocracia.
Estas fueron algunas de las ideas de este debate, que coincide temporalmente con el de los presupuestos para 2027 del Gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu que, contra muchos pronósticos, cumple un año en el cargo esta semana.
Emmanuel Macron dejará la presidencia en mayo después de una década y la imposibilidad, por reglamento republicano, de presentarse de nuevo. Hasta entonces, la carrera al Elíseo sigue abierta. En estos meses veremos si se unen nuevos aspirantes, si hay nuevos amigos en la ruta o tensiones en los corredores de un mismo equipo, y, sobre todo, finalmente quién llega primero a la meta…Nadie duda de que van a ser meses muy intensos.