Francia ya tiene presupuestos de 2026 para encarar la recta final del mandato de Macron
- El Gobierno de Sébastien Lecornu ha superado dos nuevas mociones de censura
- Se trata de un balón de oxígeno para el Ejecutivo y para Macron, cuyo mandato expira en 2027
Francia dispone desde este lunes de presupuestos para 2026 con los que encarar la recta final del segundo y último mandato presidencial de Emmanuel Macron, tras superar el Gobierno del primer ministro, Sébastien Lecornu, dos nuevas mociones de censura presentadas por las formaciones de izquierdas, sin los socialistas, y por la extrema derecha de Marine Le Pen.
Una tras otra, como se esperaba, las dos mociones de censura al Gobierno por aprobar el proyecto de ley de presupuestos de 2026 sin voto parlamentario han sido rechazadas por la Asamblea Nacional.
La moción depositada por los grupos de La Francia Insumisa, Los Verdes y GDR (Comunistas y de Ultramar) ha obtenido 260 votos, sin alcanzar los 289 necesarios para tumbar al gobierno, mientras que la auspiciada por la ultraderechista Agrupación Nacional y sus socios solo ha cosechado 130 apoyos.
A unos y a otros, Lecornu les ha reprochado que hayan "saboteado" y "bloqueado todo" en el debate parlamentario de los presupuestos durante los últimos meses en el Parlamento. "Tendrán que responder de esto ante la historia ", ha afirmado el primer ministro, que finalmente ha tenido que recurrir a una disposición constitucional para aprobar las cuentas del Estado sin votación parlamentaria, pese a su promesa inicial de que no lo haría.
Se trata de un balón de oxígeno para el Ejecutivo y para Macron, ya que evita un nuevo adelanto electoral como le reclaman la extrema derecha de Marine Le Pen y la izquierdista La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon.
El tema del presupuesto ha ocupado casi todo el tiempo de Lecornu en Matignon (sede del Gobierno) desde su nombramiento en septiembre pasado; por lo que puede ya centrarse en las inminentes elecciones municipales de marzo y tratar de que el año previo a las presidenciales de 2027 sea productivo, aunque sin mayoría parlamentaria su margen de maniobra parece limitado.
El Gobierno ya ha superado otras mociones de censura en las últimas semanas relacionadas con la aprobación de otras partes del presupuesto. Fueron presentadas después de que Lecornu recurriera a un mecanismo constitucional (el artículo 49.3) para adoptar la parte de los ingresos de los presupuestos de 2026 sin someterlos a voto, tras convencerse de que no lograría reunir una mayoría parlamentaria.
El 23 de enero, una vez fracasadas dos mociones -una planteada por las formaciones a la izquierda del Partido Socialista (PS) y otra por la extrema derecha- Lecornu activó de nuevo el artículo 49.3 para adoptar sin voto el pilar de los gastos de los Presupuestos y eso dio pie de nuevo a la presentación de las mociones debatidas hoy.
El presupuesto prevé un déficit público en torno al 5 % del PIB
El presupuesto del Estado adoptado definitivamente este lunes fija el déficit público en torno al 5 % del PIB en 2026, frente al 5,4 % del año anterior, dentro de la trayectoria descendente para la que se había comprometido Francia con Bruselas y que prevé situarlo por debajo del 3 % en 2029.
Según recoge la agencia EFE, incluye varias concesiones, en particular a los socialistas, como comidas a un euro para estudiantes en los comedores universitarios, un aumento en la prima de empleo para trabajadores con bajos ingresos o un impuesto a las sociedades tenedoras de activos, acusadas de ser utilizadas en ocasiones para evadir impuestos.
Superada la principal tarea que le encargó Macron, adoptar las cuentas para este año, se espera que Lecornu proceda ahora a una remodelación ministerial, aprovechando la salida de la ministra de Cultura, Rachida Dati, para lanzarse a la conquista de la Alcaldía de París en las elecciones municipales del 15 y 22 de marzo, a las que se presentan también el primer ministro y un centenar de diputados.
"El Gobierno solo tiene una cosa por hacer: centrarse en lo esencial", declaró el viernes pasado Lecornu durante una visita a la región del Valle del Loira, dedicada a la agricultura, uno de los temas candentes tras las recientes protestas del sector contra el acuerdo UE-Mercosur y otros asuntos.
Esa movilización del sector agrario llevó a Lecornu a anunciar un proyecto de ley agrícola de urgencia para aprobar antes del verano, con tres ejes principales: la depredación del ganado por fauna salvaje como lobos u osos, la gestión del agua y los costes de producción.
En paralelo, el Gobierno presentará un plan para hacer frente a la crisis inmobiliaria, basado en la simplificación de normas urbanísticas y el impulso a la construcción.
La revisión de la Ley de Programación Militar se retrasará hasta la primavera y deberá reexaminar parte del gasto previsto para el periodo 2026-2030, con nuevas prioridades centradas en munición, drones, defensa aérea y refuerzo de personal.
El Ejecutivo trabaja además, entre otros asuntos, en una reforma de las prestaciones sociales, con el fin de unificar ayudas y garantizar que los ingresos laborales superen siempre a los sociales, aunque su plena aplicación no se espera antes de 2030.