El incendio de Riglos entra en la fase final y se espera su control tras el regreso de los últimos desalojados
- Los 74 vecinos de Santa Cruz de la Serós completan el realojo de los 1.046 evacuados por el fuego
- Las llamas han afectado a 18.000 hectáreas, calcinando unas 14.500 de gran valor ecológico
El incendio forestal de Las Peñas de Riglos (Huesca), declarado el pasado 10 de agosto, ha entrado en su fase final. Tras más de diez días de intensa lucha contra el fuego, el director general de Interior y Emergencias del Gobierno de Aragón, Miguel Ángel Clavero, ha confirmado que el incendio ya está estabilizado por completo y que quedará oficialmente controlado "en las próximas horas", entre la tarde de este viernes y la jornada del sábado.
El Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), reunido en la Sala de Crisis del 112, ha autorizado la vuelta a casa de los últimos desalojados. Se trata de los 74 vecinos de Santa Cruz de la Serós, los únicos que quedaban por regresar de un operativo que ha llegado a afectar a 1.046 personas de 19 núcleos de población, además de dos cámpings y un campamento de verano. Con este retorno, que se completará a lo largo del día, los 903 habitantes evacuados podrán volver a dormir en sus hogares.
Una vez finalizado este realojo, el Gobierno de Aragón podrá rebajar el nivel de emergencia a Situación Operativa 2, Nivel de Protección Civil 0, momento administrativo en el cual el fuego se dará formalmente por controlado.
El retorno a la normalidad y la vuelta a casa
El realojo seguro de los habitantes de Santa Cruz de la Serós ha sido la prioridad de la mañana para el CECOPI. "Se va a esperar estas primeras horas para que trabajen las cuadrillas y, si fuera necesario, algún medio aéreo en apagar esos puntos calientes", ha precisado Clavero.
Una vez que se ha constatado que la situación es completamente segura, se ha autorizado el regreso de los vecinos a sus domicilios a lo largo de este viernes. Los evacuados del conjunto de la emergencia habían sido trasladados principalmente a los municipios de Jaca y Ayerbe.
A pesar de las buenas noticias sobre el control del fuego, la plena normalidad tardará en llegar a las zonas afectadas. El suministro de agua potable en los depósitos de varias de estas localidades aún presenta dificultades.
Aunque se están realizando analíticas sanitarias, actualmente se está suministrando agua mediante camiones cisterna para garantizar el abastecimiento a los depósitos locales. Asimismo, los operarios continúan trabajando intensamente sobre el terreno para restablecer por completo otros servicios básicos como la electricidad y la telefonía.
En cuanto a las carreteras, la práctica totalidad de las vías cortadas durante el incendio han sido reabiertas al tráfico. La única excepción es la carretera A-1603, que une Santa Cruz de la Serós con el cruce de Botaya —el tramo que discurre por los monasterios de San Juan de la Peña—, que permanecerá con restricciones inicialmente hasta el 15 de septiembre. Esta medida de seguridad se mantiene porque existen árboles de gran tamaño medio quemados que presentan riesgo de caída y deben ser retirados antes de reanudar la circulación normal.
Ayuda de la lluvia y labores de vigilancia
Las condiciones meteorológicas han dado un respiro clave a los equipos de extinción. Durante el jueves, una pequeña tormenta dejó entre 2 y 5 litros de lluvia por metro cuadrado en la zona afectada. Esta precipitación resultó de gran ayuda para aplacar pequeños focos activos y facilitar el control de los puntos calientes que todavía persistían en el perímetro.
Aunque las perspectivas son optimistas, el operativo de extinción mantiene la cautela. Para poder declarar el incendio formalmente como extinguido, habrá que esperar alrededor de una semana más. Clavero ha advertido que el perímetro exterior quemado es sumamente amplio y alberga en su interior numerosas islas con zonas intactas que podrían reavivarse por el calor colindante, provocando la aparición de columnas de humo o nuevas llamas de forma puntual.
Por este motivo, se mantiene desplegado un importante operativo de vigilancia y control sobre el terreno. En la zona trabajan brigadas terrestres del INFOAR equipadas con autobombas, apoyadas por helicópteros de extinción y coordinación, un buldócer, un puesto de mando avanzado y personal técnico especializado, listos para intervenir ante cualquier reactivación. Además, el tránsito por los caminos rurales adyacentes sigue restringido para no interferir en las tareas del personal de emergencias.
El incendio más grave del verano en Aragón
La magnitud de este incendio lo sitúa como el más grande y grave registrado en la comunidad de Aragón en lo que va de periodo estival. Aunque el perímetro exterior abarca unas 18.000 hectáreas, la superficie real quemada se estima entre las 14.000 y las 15.000 hectáreas, debido a esas zonas interiores que se han salvado del fuego de forma directa. No obstante, los técnicos apuntan a que gran parte del arbolado que no ha ardido acabará muriendo igualmente debido al calor extremo que ha soportado.
La gravedad medioambiental es extrema. Prácticamente el 95% de la superficie afectada corresponde a masa forestal de un altísimo valor ecológico, afectando de lleno al monumento natural que rodea los históricos monasterios de San Juan de la Peña. Entre las pérdidas forestales más lamentadas se encuentran amplias extensiones de repoblaciones del siglo pasado, cuyos árboles ya eran adultos y de gran valor forestal.