Los vecinos de siete pueblos desalojados por el fuego en Riglos, Huesca, comienzan a volver a sus casas
- El incendio entra en fase de estabilización tras calcinar unas 18.400 hectáreas
- Se pide máxima prudencia por temperaturas superiores a 38 grados y viento seco
Los habitantes de siete de las 19 localidades evacuadas por el grave incendio forestal que afecta desde el pasado 10 de agosto al entorno de Las Peñas de Riglos, en Huesca, inician este miércoles el regreso a sus domicilios. La medida, acordada por el Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI), permite la vuelta escalonada de los habitantes de Villalangua, Salinas de Jaca, Santa María de la Peña, Bailo, Larués, Alastuey y Arbués tras constatarse avances decisivos que han llevado al fuego a entrar en fase de estabilización.
El dispositivo de retorno se desarrolla a lo largo de la mañana bajo la supervisión constante de la Guardia Civil, que ha instalado un punto de información en la localidad de Bailo para canalizar las consultas de los residentes y facilitar la presentación rápida de denuncias en el caso de que se hayan producido desperfectos en las viviendas o algún robo durante el desalojo.
Hasta la toma de esta decisión, el incendio mantenía evacuadas a 1.046 personas procedentes de 19 núcleos de población, dos campings y un campamento. De este colectivo, 73 afectados permanecían alojados en los recursos de acogida habilitados por las administraciones. De manera paralela al realojo de las primeras siete poblaciones, el Gobierno de Aragón y los ayuntamientos de la zona continúan evaluando y reparando los daños en las infraestructuras de servicios básicos para garantizar las condiciones de seguridad en el resto de municipios.
En Atarés, el fuego afectó a una de las captaciones de agua y destrozó unos 300 metros de tuberías, mientras que en Osia se han registrado daños en la balsa municipal. La Dirección General de Salud Pública ha tomado muestras de agua en todas las localidades afectadas y Protección Civil ha dispuesto un operativo especial para distribuir agua embotellada entre los vecinos que regresan.
Jornada de extrema vigilancia por altas temperaturas y viento seco
Pese al optimismo moderado del operativo, las autoridades del Gobierno de Aragón han hecho un llamamiento a la prudencia debido a las complicadas condiciones meteorológicas previstas para este miércoles. La zona se enfrenta a un rango térmico adverso con temperaturas por encima de los 38 grados, humedades relativas inferiores al 15% y viento seco del sur, lo que convertirá las horas centrales del día en una franja crítica para el control definitivo del perímetro, antes del refrescamiento térmico previsto para el tramo final de la semana.
El contingente desplegado sobre el terreno se mantiene con el máximo nivel de respuesta para evitar cualquier reactivación. A lo largo de la jornada, operan simultáneamente seis helicópteros e integran la flota aérea una veintena de medios, reforzados con un destacamento de 61 bomberos y 22 vehículos procedentes de Francia a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil. El operativo terrestre combina efectivos del INFOAR del Ejecutivo aragonés, con nueve cuadrillas terrestres, siete autobombas y un Vehículo de Puesto de Mando Avanzado, bomberos del consorcio e intendencia de Huesca, brigadas del Ministerio para la Transición Ecológica (BRIF), personal de Castilla-La Mancha, dos secciones con 80 efectivos y maquinaria pesada de la Unidad Militar de Emergencias (UME), así como bulldozers del Ejército de Tierra y la ayuda de tractoristas y voluntarios comarcales.
Por razones de seguridad, la Guardia Civil continúa vigilando los accesos y ha tenido que expulsar del perimetro a varios curiosos. Las autoridades recuerdan que acercarse a la zona entraña un peligro severo, ya que las vías permanecen cortadas y son utilizadas por los vehículos pesados de extinción a gran velocidad. En concreto, continúan cortadas o restringidas al tráfico las carreteras A-1205 (entre los km 0 y 41), A-132 (km 38,8 al 70,8), N-240 (km 287,9 al 303), A-1603 (accesos a San Juan de la Peña), A-2602 (acceso a Bailo), HU-V-3001 (acceso a Rasal), HU-V-3003 (acceso a Javierrelatre) y la vía local HF-0262-BA (acceso a Atarés).
Las mediciones del perímetro sitúan la superficie afectada en 18.400 hectáreas, un reajuste motivado por la mayor precisión de los sistemas de rastreo y no por el avance del fuego durante las últimas horas. La emergencia ha estado trágicamente marcada por el fallecimiento en accidente de tráfico del cabo de la UME Javier García Sancho mientras se desplazaba a realizar labores de extinción, a cuyo funeral asistió en las últimas horas el presidente aragonés, Jorge Azcón, entre otras autoridades.