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Los evacuados por el incendio oscense de Riglos volverán el miércoles a sus casas si las llamas siguen controladas

  • Cerca de 30 medios aéreos y drones vigilan los puntos calientes ante dos días clave de calor y viento en la zona
  • El fuego mantiene evacuadas a 1.046 personas de 19 núcleos de población, dos campings y un campamento
oluntarios limpian vegetación en el monte para crear cortafuegos contra el incendio de Riglos
Voluntarios limpian el monte en Ulle y Navasca para evitar el avance del incendio de Riglos. Verónica Lacasa EUROPA PRESS / VERÓNICA LACASA

El incendio forestal de Las Peñas de Riglos, que ha mantenido en vilo a la provincia de Huesca desde el pasado 10 de agosto, entra en una fase decisiva que permite mirar con optimismo hacia la recuperación. Las llamas han afectado de forma provisional a unas 17.500 hectáreas, dejando un perímetro de 100 kilómetros que los equipos de extinción tratan de consolidar metro a metro.

Tras una semana de lucha incesante, la evolución es favorable, lo que ha llevado al Gobierno de Aragón a centrar sus esfuerzos en el objetivo más humano, el de permitir que los 1.046 vecinos desalojados puedan dormir de nuevo en sus camas.

El consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública, Roberto Bermúdez de Castro, ha confirmado que la noche del lunes ha sido “más o menos tranquila”, a pesar de que se han producido algunas reproducciones puntuales en zonas sensibles como Santa Cruz de la Serós y el entorno de San Juan de la Peña.

Estos focos han sido rápidamente atajados por los retenes de guardia sin que llegaran a comprometer las líneas de control ya establecidas. “El incendio sigue evolucionando bien, aunque nos enfrentamos a dos días complejos”, ha advertido el consejero.

Preparativos para el retorno y revisión de servicios

La prioridad del Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) es ahora garantizar que los pueblos sean lugares seguros antes de autorizar la entrada de los vecinos. Actualmente, 1.046 personas de 19 núcleos de población, además de dos campings y un campamento, permanecen fuera de sus hogares. Para ellos, la espera está siendo especialmente difícil. Como ha reconocido Bermúdez de Castro, “el ánimo es volver a tu casa”, especialmente tras ocho días de incertidumbre.

Desde el Gobierno de Aragón se está trabajando a contrarreloj para restablecer la normalidad. El suministro eléctrico se encuentra ya prácticamente recuperado en su totalidad y las telecomunicaciones vuelven a funcionar. Sin embargo, el punto más crítico es el agua potable.

Existe el temor de que las cenizas hayan contaminado las captaciones, por lo que se están realizando análisis exhaustivos para garantizar la salud pública. Hasta que los resultados sean definitivos, se ha organizado un dispositivo de suministro de agua embotellada para los residentes.

Un clima adverso en 48 horas críticas

A pesar de las buenas noticias, el optimismo es prudente. Los servicios meteorológicos prevén para este martes y mañana miércoles una ventana de condiciones extremas que podrían reavivar las llamas. Se esperan temperaturas que superarán los 35 grados y rachas de viento de entre 30 y 40 kilómetros por hora. Además, la humedad relativa podría desplomarse hasta el 10-15%, creando un escenario de alta inflamabilidad.

Ante esta amenaza, el operativo no baja la guardia. “No hay que bajar la guardia”, recordaba también la secretaria general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, quien se ha mostrado convencida de que, a pesar de la agresividad inicial del fuego —que llegó a calcinar 2.000 hectáreas en apenas media hora—, se logrará vencer al incendio “más pronto que tarde”.

Vigilancia extrema con tecnología y medios aéreos

Para adelantarse a posibles reproducciones, el dispositivo cuenta este martes con cerca de 30 medios aéreos y un uso intensivo de drones. Estas aeronaves no tripuladas están resultando fundamentales para localizar "puntos calientes" invisibles a simple vista, permitiendo que los equipos terrestres actúen con precisión quirúrgica sobre el terreno.

Los trabajos se concentran especialmente en los sectores 2, 4 y 6, que abarcan desde el pantano de la Peña hasta la Peña Oroel. El sector 4 preocupa especialmente debido a una orografía muy abrupta en el entorno de Botaya, que dificulta el acceso de las cuadrillas. Por el contrario, flancos como el del puerto de Santa Bárbara o la zona norte junto a la N-240 presentan una situación mucho más estable.

Duelo oficial por la pérdida de un servidor público

La jornada está marcada también por la tristeza tras el fallecimiento el pasado domingo de un militar de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en un accidente durante el operativo. El presidente de Aragón, Jorge Azcón, declaró luto oficial en la comunidad como muestra de respeto hacia quien, en palabras de Virginia Barcones, “ha perdido la vida sirviendo a su país... sirviendo a España en este terrible incendio”. Barcones ha subrayado la unión de todos los cuerpos de emergencia: “Somos la misma familia de servidores públicos que trabajan para proteger a la ciudadanía”.

Este martes está previsto que la ministra de Defensa, Margarita Robles, mantenga un encuentro en la base aérea de Zaragoza con familiares y compañeros del cabo de la UME fallecido durante los trabajos de extinción de este incendio en Las Peñas de Riglos.

Si las condiciones meteorológicas lo permiten y las revisiones técnicas son satisfactorias, el Gobierno espera poder anunciar este mismo martes por la tarde los primeros retornos para el miércoles. Mientras tanto, el despliegue se mantiene al máximo nivel, con efectivos llegados no solo de Aragón, sino también de comunidades vecinas como Cataluña, Navarra y Madrid, además de la colaboración internacional de bomberos franceses.