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El cambio climático impacta en los seguros, pero España cuenta con un respaldo público que amortigua sus efectos

  • Fenómenos meteorológicos extremos, como incendios, sequías o inundaciones, son uno de los principales retos para las aseguradoras
  • El sistema de seguros, que se apoya en el Consorcio de Compensación y Agroseguro, ofrece una estabilidad mayor a la de otros países
20 anos dunha nova xeración de incendios forestais en Galicia
20 anos dunha nova xeración de incendios forestais en Galicia
Antón Hombrados

El cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos están elevando el coste de los seguros en todo el mundo y presionando al alza el precio de algunas pólizas. Incendios forestales, sequías, inundaciones, sequías, tormentas severas o pedriscos, cada vez más frecuentes, generan un impacto económico creciente: las primas suben, las indemnizaciones alcanzan cifras récord y algunas zonas presentan riesgos que dificultan el aseguramiento de viviendas o actividades económicas.

Sin embargo, los expertos destacan que la situación española tiene importantes diferencias respecto a otros mercados. España cuenta con mecanismos de colaboración público-privada, como el Consorcio de Compensación de Seguros y el sistema de Seguros Agrarios Combinados, gestionado por Agroseguro, que proporcionan una red de protección que ayuda a mantener la estabilidad del sector asegurador incluso en situaciones con gran número de siniestros.

Los incendios forestales registrados este verano en España y Francia han vuelto a poner el foco sobre el impacto económico de los fenómenos extremos. En lo que va de año, la superficie quemada en España supera ya las 222.000 hectáreas y se ha multiplicado por cuatro en menos de un mes, según datos provisionales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS).

Pese a los importantes daños ambientales, sociales y económicos, la repercusión de los incendios sobre el sistema español de seguros agrarios es relativamente reducida. El presidente de Agroseguro, Ignacio Machetti, explica que la mayor parte de la superficie forestal española, que en un 70% es privada, "tiene un nivel de seguro muy bajo porque normalmente los bosques no están aprovechados, por eso prácticamente no están aprovechados".

Además, muchos incendios se producen cuando buena parte de los cultivos como los de cereales ya han sido recolectados, por lo que "no van a costar una cantidad de dinero muy relevante. Desde luego, no lo suficiente para que tenga impacto en revisiones de primas futuras", señala Machetti.

Los afectados por los incendios ya pueden reclamar compensaciones a sus aseguradoras

El aumento de fenómenos meteorológicos extremos está incrementando la frecuencia y el coste de los siniestros en el mercado asegurador internacional. Las compañías revisan sus modelos de riesgo y, en muchos casos, trasladan parte de ese coste a los clientes mediante primas más elevadas.

No obstante, Javier Martínez Ortega, portavoz del Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid, señala que las subidas suelen responder más a la siniestralidad registrada que a previsiones climáticas futuras: "Cuando se trata de un incendio forestal como los que han ocurrido, dependiendo de la siniestralidad que este año las compañías hayan detectado por el ramo de incendios, es previsible o probable que para el año que viene haya una subida de primas, pero no por el hecho de que pueda haber más o menos riesgo, sino para intentar aminorar el impacto económico de las indemnizaciones que van a tener que pagar".

Pólizas más caras y mayores indemnizaciones

La Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA) y el Banco Central Europeo han advertido en un informe conjunto de 2024 de que, “a medida que las catástrofes naturales sean más frecuentes y más graves, se espera que los seguros sean menos asequibles y que siga ampliándose la ya considerable brecha de protección", que representa la parte de las pérdidas por catástrofes que los seguros no cubren. Según la EIOPA, solo una cuarta parte de las pérdidas estaba asegurada.

Las catástrofes asociadas al cambio climático han provocado un aumento de las indemnizaciones y las pérdidas económicas alcanzan cifras récord. Según un informe de Swiss Re Institute, las pérdidas aseguradas por catástrofes naturales ascendieron a 137.000 millones de dólares en 2024, mientras que las pérdidas económicas totales alcanzaron los 318.000 millones de dólares, de las cuales el 57% no estaban aseguradas.

Sin embargo, el especialista en seguros Javier Martínez recuerda que las aseguradoras ajustan sus tarifas principalmente según el número de siniestros y el impacto que las indemnizaciones tienen en sus cuentas de resultados. "Si una aseguradora ha tenido que afrontar un volumen elevado de indemnizaciones por incendios o cualquier otro siniestro, es probable que revise sus tarifas para compensar ese coste. Otra compañía que haya sufrido un impacto menor puede optar por mantenerlas", señala.

En el ámbito agrario español, la principal preocupación no son los incendios forestales sino otros riesgos meteorológicos con impacto mucho más severo, como el pedrisco y la sequía.

El presidente de Agroseguro, Ignacio Machetti, apunta que las tormentas de granizo están ampliando significativamente tanto su duración temporal como su extensión geográfica y su intensidad: "Es un riesgo que claramente está evolucionando, hasta el punto de que antes los pedriscos se concentraban en los meses estivales y, sin ir más lejos, en 2025 empezaron a principios de marzo y tuvimos uno el 28 de diciembre. Es absolutamente inusitado. Fueron los peores de toda la serie histórica".

Junto al granizo, la sequía constituye otro de los principales riesgos."Sí que observamos que se acortan los periodos entre sequías, y eso obviamente incide en un coste mayor", incide Machetti. La de 2023 fue, "sin comparación, la peor de toda la historia" y generó indemnizaciones cercanas a los 500 millones de euros únicamente por este fenómeno.

Las compañías adaptan su evaluación de riesgos

El cambio climático también obliga a las aseguradoras a adaptar sus sistemas de evaluación del riesgo. Agroseguro se basa en las series históricas acumuladas desde hace más de 45 años para calcular las primas y distribuir el riesgo entre todas las entidades aseguradoras participantes. "Cuando hay un incremento de riesgo, eso tiene un impacto en los precios, y en último extremo, a veces en el nivel de cobertura", subraya su presidente. "No doblamos las primas porque un año haya habido el doble de siniestralidad; lo que hacemos es utilizar series históricas bastante más largas", aclara Ignacio Machetti, de forma que los ajustes sean graduales y se suavice el impacto en las condiciones de la póliza.

Javier Martínez Ortega, del Colegio de Mediadores de Seguros de Madrid, asegura que hasta ahora no tiene constancia de que las compañías estén aplicando recargos generalizados por previsiones climáticas futuras. "No conozco compañías que estén incrementando hoy sus precios porque prevean que dentro de diez años habrá más fenómenos extremos. Lo habitual es que revisen sus tarifas cuando una determinada línea de negocio ha generado más costes por indemnizaciones", afirma Martínez.

No obstante, tanto Agroseguro como el sector asegurador coinciden en que si esta tendencia de aumento de los fenómenos extremos se consolida durante largos periodos de tiempo, su impacto acabará reflejándose progresivamente en las primas.

Zonas de riesgo y cobertura de los seguros

La EIOPA ha alertado de que, si continúan aumentando los riesgos climáticos, algunas zonas podrían ser consideradas de alto riesgo por ser más difíciles de asegurar. Se trata de áreas especialmente vulnerables a inundaciones torrenciales, incendios forestales, huracanes o subida del nivel del mar. En esos casos, algunas aseguradoras limitan la cobertura, incrementan significativamente las primas o incluso dejan de ofrecer seguros.

Esto ocurre, por ejemplo, en algunas áreas de California, donde varias aseguradoras han dejado de renovar pólizas de seguro de hogar o han restringido la contratación de pólizas nuevas debido, en parte, al riesgo insostenible de incendios forestales. En Florida, algunas entidades han limitado su cobertura o han abandonado el mercado a causa de los huracanes y las inundaciones.

El presidente de Agroseguro, Ignacio Machetti, destaca que la situación de España es muy diferente a la de otros países gracias al modelo público-privado existente, ya que la garantía que aporta el Consorcio de Compensación de Seguros y el sistema español de Seguros Agrarios Combinados proporciona una estabilidad que no existe en otros países y evita que amplias zonas del territorio queden sin cobertura aseguradora por motivos climáticos.

España: mejor situación gracias al 'paraguas público'

El Consorcio de Compensación de Seguros es una entidad pública adscrita al Ministerio de Economía, que se financia con los recargos que se aplican a la mayoría de las pólizas y cubre riesgos extraordinarios como inundaciones por desbordamientos de ríos o lluvias torrenciales (dana de Valencia en 2024), tempestades ciclónicas atípicas, terremotos, maremotos y erupciones volcánicas.

Los incendios forestales no están incluidos, al considerarse como riesgos ordinarios. Por ello, los daños deben reclamarse a las aseguradoras privadas a través de las garantías incluidas en las pólizas.

En el ámbito agrario, Agroseguro gestiona el sistema español de seguros agrarios combinados, considerado uno de los más desarrollados de Europa. Indemniza las pérdidas de agricultores y ganaderos cuando las sequías, tormentas o incendios causan daños en cultivos, explotaciones ganaderas o producciones forestales, siempre en función de las coberturas contratadas. Su presidente, Ignacio Machetti, destaca que este modelo público-privado, respaldado por la participación de las administraciones públicas, ha permitido mantener la viabilidad de los seguros agrarios ante una mayor incidencia de fenómenos meteorológicos adversos.

Los expertos coinciden en que el cambio climático seguirá presionando al sector asegurador. Sin embargo, consideran que España afronta este desafío desde una posición más sólida gracias al Consorcio de Compensación de Seguros y al sistema de seguros agrarios. "Estamos en mucha mejor situación que otros países", resume Ignacio Machetti. "Eso no significa que el cambio climático no tenga consecuencias. Si la siniestralidad continúa aumentando, habrá que seguir adaptando tarifas y coberturas. Pero contamos con un paraguas público que hace que la repercusión sea mucho más limitada que en otros mercados europeos o en Estados Unidos".