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Los incendios de Ávila y Madrid calcinan dos parajes de alto valor ecológico, santuarios del buitre negro y el águila imperial

  • El Valle de Iruelas y las cuencas de los ríos Alberche y Cofio están integrados en la Red Natura 2000
  • Ambos espacios naturales son el refugio de algunas de las especies más amenazadas de la fauna ibérica
  • Mapa de los incendios activos hoy en España
Valor ecológico perdido en los incendios de Madrid y Ávila.
Vista del Valle de las Iruelas, en Ávila, previa al incendio que lo ha calcinado. Israel Hervas Bengochea GETTY IMAGES

Los grandes incendios que han afectado a las provincias de Ávila y Madrid han arrasado dos de los espacios naturales de mayor valor ecológico del centro peninsular: la Reserva Natural del Valle de Iruelas y los Encinares y Cuencas de los ríos Alberche y Cofio, ambos integrados en la Red Natura 2000 y refugio de algunas de las especies más amenazadas de la fauna ibérica. Aunque todavía no existe una evaluación oficial definitiva sobre la superficie quemada dentro de cada espacio protegido, técnicos y organizaciones conservacionistas advierten de que el impacto sobre los ecosistemas será muy severo y que la recuperación completa requerirá décadas.

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Dos espacios protegidos de enorme valor ecológico

La Reserva Natural del Valle de Iruelas, en Ávila, es el enclave de mayor valor ambiental afectado por el incendio. Según fuentes de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, ha quedado "prácticamente arrasada". Este espacio, de 8.828 hectáreas, fue declarado reserva natural en 1997 precisamente tras el gran incendio de 1995, que destruyó unas 1.500 hectáreas. Además de la protección autonómica, cuenta con doble figura europea al estar declarada Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y Zona Especial de Conservación (ZEC), integradas en la Red Natura 2000.

En la vertiente madrileña, el fuego afectó directamente a las cuencas de los ríos Alberche y Cofio, especialmente en el entorno de este último y del embalse de San Juan. Este espacio protegido también cuenta con doble protección dentro de la Red Natura 2000: la ZEPA "Encinares del río Alberche y río Cofio" (83.000 hectáreas) y la ZEC "Cuencas de los ríos Alberche y Cofio" (82.857 hectáreas). Constituye una de las principales reservas de grandes rapaces ibéricas de la Comunidad de Madrid y alberga 21 tipos de hábitats de interés comunitario —tres de ellos prioritarios—, así como 19 especies de fauna incluidas en la Directiva Hábitats.

Su paisaje está formado por dehesas de encina, pinares de pino piñonero y pino resinero, así como matorral mediterráneo, en torno a los ríos Alberche y Cofio y los embalses de Picadas y San Juan. Dentro de los municipios incluidos en el espacio protegido, el de mayor extensión es San Martín de Valdeiglesias. Por el momento, no existe una cuantificación oficial cerrada de las hectáreas afectadas dentro de cada uno de estos espacios protegidos, ya que las evaluaciones sobre el terreno continúan.

Un impacto ecológico "muy significativo"

A pesar de que aún es pronto para valoraciones definitivas, María Melero, técnico del programa de Bosques de WWF España, considera que la magnitud de los incendios anticipa consecuencias de gran alcance para estos ecosistemas. "Han sido incendios forestales tan severos y que han abarcado tanta extensión que previsiblemente su impacto ecológico va a ser muy significativo. Estamos hablando de zonas de muy alto valor natural, como es el Valle de Iruelas, también el río Alberche y el río Cofio… Son hábitats prioritarios en muchos casos, o que están englobados en algún tipo de figura de protección dentro de la Red Natura 2000", indica a RTVE Noticias.

Jorge Orueta, técnico y biólogo de SEO/BirdLife, recalca que las consecuencias se prolongarán durante décadas, ya que el cambio en el hábitat puede dejar la zona inservible para las especies que hasta ahora han vivido allí. "Estos incendios, que al final se han convertido en uno solo, y que es el más grande registrado en España, han afectado a especies muy emblemáticas. Sobre todo, llama la atención su afección a la colonia de buitre negro del Valle de Iruelas, pero también a especies como el águila imperial, la cigüeña negra y otras muchas… Aparte de esta mortalidad instantánea, el cambio en el hábitat puede hacer que durante décadas no sea válido para ellas y se pierda una parte importante de su área de distribución", advierte a RTVE Noticias.

Incendio de Burgohondo en el parque natural del Valle de Iruelas.

Un hombre observa uno de los pinares arrasados en el parque natural del Valle de Iruelas. RAÚL SANCHIDRIÁN / EFE

Iruelas, un santuario para el buitre negro

Además de ser uno de los mejores enclaves españoles para el águila imperial ibérica, la Reserva Natural del Valle de Iruelas constituye uno de los principales refugios europeos para el buitre negro (Aegypius monachus), con más de 140 parejas reproductoras. El incendio se ha producido en plena época de cría, cuando muchos pollos permanecían aún en los nidos sin capacidad para volar. "El año pasado había casi 100 jóvenes que habían volado de los nidos. Teniendo en cuenta el grado de afección del fuego, que ha sido bastante intenso, es muy probable que este año no haya volado ninguno, y que el incendio haya acabado con todos los pollos que había en los nidos", valora Orueta.

Además de buitre negro y águila imperial, Iruelas es el hogar de otras rapaces protegidas, así como una vegetación singular con acebos, tejos, fresnos, castaños o pinares. Muy cerca del perímetro del incendio, los vecinos de El Tiemblo lograron salvar de las llamas el histórico Castañar de El Tiemblo, también incluido en este espacio protegido.

Ejemplar de buitre negro.

El buitre negro es la mayor rapaz del continente europeo. GETTY IMAGES

Alberche y Cofio, un refugio para las grandes rapaces

En la Sierra Oeste madrileña, el incendio ha afectado igualmente a otra de las áreas más importantes para las grandes aves rapaces del centro peninsular. Junto al buitre negro y al águila imperial, se han visto perjudicadas otras especies emblemáticas como el águila real, el halcón peregrino o la cigüeña negra. Pero también otros animales de gran valor ecológico, como reptiles, anfibios o mamíferos. "En esta zona entre Madrid y Ávila se puede estar expandiendo el lince ibérico, y también puede haber nutrias que se vean afectadas por la contaminación y turbidez del agua… Musgaños, tejones, anfibios, reptiles…", enumera Jorge Orueta.

Especial relevancia tiene el caso del águila imperial ibérica. La población madrileña pasó de 30 parejas reproductoras en 2008 a 83 en 2022, dentro de una recuperación de la especie que elevó el censo peninsular hasta las 841 parejas en 2021-2022. La Sierra Oeste alberga la mayor población de esta especie de la Comunidad de Madrid, y su plan de gestión fija como objetivo expreso mantener estas parejas.

Entre los mamíferos presentes destacan corzo, jabalí, zorro, gato montés, tejón o garduña, además de anfibios, reptiles, peces e invertebrados protegidos, que son especialmente vulnerables por su escasa capacidad de huida durante un incendio de estas características.

María Melero, de WWF España, resume el alcance del impacto sobre la fauna: "Preocupan mucho las especies de aves, particularmente las colonias de buitre negro, de cigüeña negra, de águila imperial, de águila perdicera, de águila real… Todos los componentes del ecosistema faunístico se han visto impactados. Muchos mamíferos se podrán haber desplazado, pero en otros casos han perecido, y también los pequeños, los que no se pueden desplazar: anfibios, reptiles, peces, insectos… Al final el desastre ecológico es en todos los componentes del ecosistema".

Incendio forestal en los alrededores del pantano de San Juan, en Madrid.

Un bombero trabaja en las tareas de extinción del incendio forestal en los alrededores del pantano de San Juan, en Madrid. Matias Chiofalo MATÍAS CHIOFALO / EP

La regeneración, un proceso de décadas

Los expertos coinciden en que la recuperación dependerá del impacto del fuego y de las especies afectadas, aunque advierten de que no bastará con dejar que el monte rebrote. "Depende mucho de las especies, pero cuando ha sido un fuego tan intenso, sobre todo en superficies de pinos que arden mucho, pasa por unas etapas de matorral, de brezal, que son los que más fácilmente rebrotan, pero que también son muy inflamables. Con esta recurrencia cada vez mayor de fuegos podríamos entrar en un ciclo vicioso de que se formase un hábitat permanente que no evolucionase más allá de matorral – fuego – matorral – fuego", apunta Jorge Orueta, de SEO/BirdLife.

En todo caso, el biólogo aclara que la restauración debe ir más allá de replantar árboles. "En todos estos fuegos hay que pensar en una restauración, en qué necesitamos para que no vuelva a ocurrir. Qué estructura, qué tipo de usos queremos favorecer. No hay que pensar en los bosques exclusivamente como algo productivo, sino como un elemento protector que ofrece unos servicios ecosistémicos importantes, y diseñar las medidas que favorezcan la recuperación en función de esto. Es una labor multidisciplinar, y no hay que pensar en poner exclusivamente lo que había antes, sino estudiar cómo adaptarnos a unas condiciones que están cambiando".

En la misma línea, María Melero, de WWF España, defiende que "al final, el impacto es a todos los niveles", y por lo tanto, "lo importante después de que se extingan por completo estos incendios es realizar un diagnóstico riguroso, apoyado en científicos y en técnicos, que puedan valorar realmente cuál ha sido el impacto en cada una de estas partes del ecosistema".

"Necesitamos ese tipo de paisajes en mosaico, que estén revitalizados; e intentar, poco a poco, ir dando la vuelta a este proceso de abandono, poner en valor esos bosques y buscar su rentabilidad, porque la hay. Intentar recuperar esos paisajes que puedan ser más resilientes a los efectos del cambio climático y a estos grandes incendios, pero que al mismo tiempo generen oportunidades económicas para la gente que se queda en el mundo rural", agrega. "A pesar de la desgracia, debemos intentar poner el foco en esa restauración, y poder repensar el paisaje para que esté mejor preparado ante estas nuevas catástrofes que estamos viendo", concluye esta ingeniera de Montes.