La lluvia favorece la extinción en Las Peñas de Riglos, que afronta una jornada decisiva con 17.500 hectáreas afectadas
- Más de mil efectivos luchan contra el fuego en Huesca mientras se rinde homenaje al militar de la UME fallecido
- El incendio de Niebla, en Huelva, queda estabilizado tras calcinar el 80% del paraje natural de la Pata del Caballo
Este lunes se ha convertido en una jornada determinante para los servicios de emergencia que combaten el fuego en la España que arde. Tras una semana de lucha incesante, el incendio de Las Peñas de Riglos, en la provincia de Huesca, afronta un cambio en las condiciones meteorológicas que podría ser definitivo para su control, mientras el operativo intenta recuperarse del duro golpe anímico supuesto por la pérdida de un compañero en acto de servicio. Paralelamente, en el sur, el incendio de Niebla, en Huelva, ha entrado en fase de estabilización, aunque las cifras de daños ecológicos son devastadoras.
La noche del domingo al lunes ha sido calificada como "muy productiva" por el dispositivo de Prevención y Extinción de Incendios del Gobierno de Aragón (Infoar). Las precipitaciones caídas en las últimas horas en la zona de Las Peñas de Riglos han facilitado enormemente las labores de las brigadas terrestres, permitiendo un avance significativo en el control del perímetro. Sin embargo, la lluvia también ha traído consigo dificultades logísticas, ya que algunos de los accesos estratégicos para la maquinaria pesada han quedado totalmente embarrados, dificultando el tránsito de vehículos.
A pesar de este respiro, las autoridades no bajan la guardia. Según el último balance oficial, la superficie afectada por este incendio asciende ya a 17.500 hectáreas. Los mayores esfuerzos durante las próximas horas se van a concentrar en el flanco derecho del incendio, que avanza hacia el Monte Oroel.
La preocupación reside ahora en la subida de las temperaturas prevista para esta tarde y en la incertidumbre sobre el comportamiento del viento, factores que podrían reactivar focos que ahora parecen dormidos.
Luto en el dispositivo de extinción
La jornada está profundamente marcada por la tragedia tras el fallecimiento, este domingo, de un militar de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en un accidente de tráfico mientras participaba en las labores de extinción en el barranco de Atarés.
El accidente también dejó a otros tres compañeros heridos, uno de los cuales permanece hospitalizado en Zaragoza, aunque se encuentra fuera de peligro. En señal de duelo y respeto, se ha convocado un minuto de silencio ante la puerta del Ayuntamiento de Jaca y en la sede del Gobierno de Aragón en Zaragoza.
El alcalde de Jaca, Carlos Serrano, ha expresado el sentir de la localidad en una entrevista concedida este lunes al programa La Hora de La 1 de TVE. Serrano ha manifestado su profundo pesar por la muerte del agente, señalando que es un hecho que ha provocado que la moral de los equipos de trabajo llegue "a decaer".
El primer edil ha subrayado la dureza del trabajo que están realizando todos los cuerpos de emergencia tras una semana de incendio ininterrumpido. Pese al desánimo por la pérdida humana, el alcalde se ha mostrado esperanzado ante el cambio de tiempo, indicando que "confía en que las condiciones meteorológicas ayuden" finalmente a doblegar las llamas que amenazan la seguridad de la comarca.
Movilización de medios sin precedentes
La magnitud del desastre en Huesca ha obligado a un despliegue que el Ejecutivo autonómico califica de "histórico". Actualmente, más de mil efectivos trabajan sobre el terreno, apoyados por una flota de 40 medios aéreos. La respuesta no ha sido solo regional, sino que cuenta con una amplia colaboración internacional y de otras comunidades autónomas.
Este lunes se han incorporado oficialmente bomberos franceses que ya se encontraban en la zona, aportando un helicóptero Súper Puma, un centenar de efectivos y 16 autobombas tras la activación del Mecanismo Europeo de Protección Civil.
A nivel nacional, el apoyo es masivo. El Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) ha desplegado tres Brigadas de Incendios Forestales (BRIF), seis helicópteros medios y diversos aviones anfibio, conocidos como FOCA. A estos se suman recursos humanos y materiales de Cataluña, Navarra, Madrid, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Castilla y León, La Rioja, Murcia y Asturias. En el ámbito local, bomberos de las diputaciones de Huesca y Zaragoza, así como de los ayuntamientos de ambas capitales, mantienen su presencia constante en la línea de fuego con autobombas y nodrizas.
Emergencia habitacional y evacuaciones
La situación sigue siendo crítica para la población civil. Hasta el momento, 19 poblaciones permanecen evacuadas, lo que supone un total de 1.046 personas que han tenido que abandonar sus hogares por la proximidad de las llamas o la intensidad del humo. La gestión de este volumen de desplazados está siendo coordinada a través del Centro de Coordinación Operativa Integrada (Cecopi), que evalúa constantemente si es seguro el regreso de los vecinos a sus municipios en función de la evolución del flanco que se dirige al Monte Oroel.
Los equipos de emergencia, además de combatir el frente forestal, están realizando labores de protección de estructuras y viviendas en las zonas más expuestas. La prioridad absoluta, según el director técnico de extinción, sigue siendo la seguridad de las personas y la protección de los núcleos habitados frente al avance del fuego en un terreno de orografía muy compleja.
Desastre ecológico y estabilización en Niebla
Mientras Riglos sigue en lucha activa, el incendio de Niebla, en la provincia de Huelva, ha sido finalmente estabilizado tras afectar a una superficie total de 38.000 hectáreas. A pesar de esta mejora en el estatus del incendio, el Ayuntamiento de Escacena del Campo ha recordado mediante un comunicado que "estabilizado no significa extinguido" y que aún restan semanas de trabajo por delante debido a la existencia de numerosos puntos calientes sobre el terreno. Se ha solicitado a la población la máxima responsabilidad para evitar el acceso a las áreas quemadas.
El impacto medioambiental en el sur es desolador. Se estima que el fuego ha calcinado aproximadamente el 80% del paraje natural la Pata del Caballo, un entorno protegido de más de 7.000 hectáreas que es vital como corredor ecológico entre Doñana y la Sierra de Aracena.
Zonas de incalculable valor como El Madroñuelo, Las Contiendas o los alrededores del yacimiento de Tejada la Vieja han sufrido daños severos. Este paraje, que ya fue azotado por el gran incendio de Riotinto en 2004, requerirá ahora de planes de regeneración urgentes y una coordinación estrecha entre administraciones para evaluar los daños humanos, materiales y ecológicos y "devolver la vida a su sierra".