Dos batallones de la UME y 26 medios aéreos combaten en Las Hurdes, Cáceres, un incendio 'convectivo' aún sin control
- Ya hay unos 700 evacuados y tres viviendas dañadas por culpa de un fuego que crea sus propias tormentas
- La violencia del fuego obliga a desalojar a las 34 personas con discapacidad de El Cottolengo, en Fragosa
El humo ha vuelto a teñir de gris el mapa de pizarra y esperanza de Las Hurdes, en Cáceres. Lo que comenzó a las 14:30 de este martes como un chispazo en una cuneta de la carretera CC-122, entre Robledo y Avellanar, se ha transformado en un gigante de fuego que devora la ladera.
Al despuntar el alba de este miércoles, el cielo se ha llenado de un zumbido más que necesario producido por 26 medios aéreos a los que se suma el trabajo de más de 200 efectivos a ras de suelo. Tanto los del cielo como los de la tierra han reanudado el asalto contra las llamas en una carrera desafiando al reloj y al viento.
Un incendio que crea su propia tormenta
La lucha es desigual contra un fenómeno que los expertos llaman incendio "convectivo". Según ha explicado el vicepresidente extremeño, Abel Bautista, el fuego ha mostrado una virulencia tal que "ha generado su propia meteorología, su propio viento y su propia temperatura". Esta liberación masiva de calor ha impedido cualquier ataque directo durante las primeras horas, dejando a los brigadistas a merced de una columna de aire caliente que alimentaba su propio avance.
La angustia ha dejado de ser una amenaza para convertirse en una realidad tangible en las calles de Avellanar, una alquería o pedanía del municipio de Pinofranqueado con una población de entre 15 y 20 personas. Allí, dotaciones de bomberos de Coria y Gata han tenido que intervenir de urgencia en, al menos, tres viviendas que han resultado afectadas por las llamas.
El dispositivo de defensa se extiende como un escudo por toda la comarca. El SEPEI —Servicios Especiales de Prevención y Extinción de Incendios— de Trujillo apoya en la alquería de El Gasco y otra dotación de Jarandilla defiende con uñas y dientes la de La Fragosa, para evitar que el desastre sea mayor. Estas dos pedanías —El Gasco y La Fragosa— dependen del ayuntamiento de Nuñomoral y tienen una población que ronda los 150 habitantes cada una de ellas.
Éxodo en las alquerías
El silencio se ha adueñado de diez núcleos de población que ayer eran vida. Unas 700 personas han tenido que abandonar sus hogares en las alquerías de Horcajo, Avellanar, Erías, Castillo, El Gasco, Martilandrán, Aldehuela, La Fragosa, Robledo y Cerezal, encontrándose parte de ellos alojados en la residencia de estudiantes Gregorio Marañón de Caminomorisco. También ha tenido que ser desalojado El Cottolengo, centro benéfico que acoge a personas con discapacidad severa. Los 34 usuarios han sido trasladados al Centro Sociosanitario de Plasencia y al centro de las Hermanitas de los Pobres.
Las Hurdes, una comarca de altísimo valor ecológico que aún no olvida las 10.000 hectáreas calcinadas en 2023, aguarda ahora el resultado del primer CECOPI de la mañana previsto para las 10:00 horas. Con una humedad del 85% y la incorporación de dos batallones de la UME equipados con drones y autobombas, los servicios de extinción confían en que las "ventanas de oportunidad" abiertas durante la noche permitan, por fin, domar a la bestia.
Desde la dirección del Plan Infocaex se recuerda que, ante una activación, la población debe seguir las instrucciones de las autoridades, informarse a través de canales oficiales, alejarse del incendio y de las zonas donde operen medios aéreos y terrestres, colaborar con los equipos de extinción y no obstaculizar caminos de accesos, así como no utilizar drones por el riesgo de provocar accidentes graves y obstaculizar la labor de los medios aéreos.