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China conquista el Ártico con su primera ruta comercial semanal, que evita Oriente Medio

  • Ahorra unos 20 días de navegación, con lo que lleva la mitad de tiempo que la ruta tradicional
  • China ha lanzado varias rutas alternativas para mantener sus envíos comerciales
Ruta China por el Ártico
Carguero que inaugura la ruta semanal por el Ártico desde China a Europa RTVE
Yolanda Álvarez  @Yalvareztv
Yolanda Álvarez @Yalvareztv

La nueva Ruta de la Seda pasa por el Ártico. El barco que la ha inaugurado, el carguero Dubai Tower, ha salido desde Ningbo, en el este de China, el puerto que más toneladas carga de todo el mundo: 14.000 millones anuales. La mercancía puede llegar a los puertos de Felixtowe en el Reino Unido, Rotterdam en los Países Bajos, Hamburgo en Alemania y Gdynia en Polonia, en casi la mitad de tiempo que los recorridos tradicionales. Con esta Ruta Marítima del Norte, China conecta uno de sus mayores polos tecnológicos, en la provincia de Zhejiang, con Europa. De hecho, los primeros contenedores transportan, sobre todo, baterías, unidades para el almacenamiento de energía y equipamiento solar, productos de alto valor fabricados en China que el viejo continente necesita para su transición energética.

"Nuestras pruebas el año pasado mostraron que podemos llegar de Ningbo a Felixtowe en 20 días, lo que resulta en casi 20 días menos que las rutas tradicionales. La ruta ártica también ayuda a proteger la carga sensible a la temperatura del calor extremo en verano, que se puede alcanzar en rutas a través del Canal de Suez o del Cabo de Buena Esperanza. Y nos ayuda a evitar la congestión de tráfico, calendarios poco fiables y costes más elevados", asegura Fang Yi, director de la naviera china Haijie Shipping.

Envíos semanales de contenedores de China a Europa

En menos de una semana, otro puerto chino, el de Nansha en Cantón, ha lanzado otro servicio semanal de contenedores hacia Europa por la vía del Mar del Norte. La televisión pública china CCTV lo anuncia como una “vía comercial rápida” para la Gran Bahía de Cantón, Hong Kong y Macao, y asegura que reduce el tiempo de viaje de 28 días (que necesitaba a través del Cabo de Buena Esperanza) a aproximadamente 14.

No son los primeros barcos chinos que cruzan el Ártico; pero sí la primera vez que se establece una ruta comercial de forma continuada, con periodicidad semanal. Las navieras chinas aseguran que el servicio a través del Ártico estará operativo de julio a octubre, a causa del hielo, pero permite evitar el paso por Oriente Medio, donde el riesgo se ha elevado en zonas como el Estrecho de Ormuz o el Golfo de Adén.

China lanza la ruta con la ayuda de Rusia

Resulta llamativo que esta nueva ruta comercial la inaugure China, un país que no es miembro del Consejo del Ártico; solamente tiene un papel de observador. Pero la superpotencia asiática, aunque no tenga acceso directo, lleva años con la mirada puesta en el Mar del Norte, fabricando rompehielos, y ha enviado varias misiones, según sus autoridades, con fines científicos, que han facilitado su conquista comercial.

Pero la capacidad industrial no es suficiente. Las aguas del Mar del Norte no son de libre navegación; para cruzarlas, es necesario obtener el permiso de Rusia.

"Lo más importante de esta ruta es que en realidad es una ruta rusa, es decir, que Rusia controla la entrada y la salida de esta ruta del Ártico: cobra una comisión por el uso, pero también decide quién la usa. Obviamente, el cliente principal, es China. ¿Y por qué China? Porque, obviamente, China ha participado en crear esta ruta, gracias a su capacidad industrial de crear navíos rompehielos que han permitido, junto con los rompehielos rusos, crear la ruta. Aunque China no sea una potencia del Ártico, en cierto modo, gracias a Rusia y a su relación cada vez más asimétrica, a favor de China, ha conseguido crear la primera ruta comercial del Ártico”, nos explica por videoconferencia Alicia García-Herrero, economista jefa de Asia-Pacífico y Oriente Medio de Natixis.

A raíz de la invasión de Ucrania, la economía rusa, asfixiada por la guerra y las sanciones, se ha hecho cada vez más dependiente de China, que le compra gran parte de su energía: más del 40% de petróleo y en torno a un tercio del gas natural que Rusia exporta, a un precio más ventajoso.

Con la apuesta del Ártico, el coloso asiático se asegura una ruta alternativa, al menos durante unos meses, ante la posibilidad de un cierre de las rutas marítimas actuales, como ha ocurrido en el Estrecho de Ormuz, a raíz de la guerra de Irán, declarada por Israel y Estados Unidos.

“Es, sin duda, una estrategia de Pekín. Y yo diría también que es una estrategia rusa, porque, aunque es cierto que la relación es muy asimétrica, en este caso, como la ruta geográficamente es rusa, China depende de Rusia para esta ruta”, opina García-Herrero.

Una conquista estratégica, más allá del comercio

La segunda potencia del mundo hace valer su influencia sobre Moscú para una conquista que no es sólo comercial, sino también de carácter geopolítico. Con el calentamiento global y el deshielo del Ártico, las grandes potencias han convertido la zona polar en otro campo de batalla en el que exhibir su dominio.

"China conquista una ruta que sólo tienen China y Rusia conjuntamente. Estados Unidos podría tener su propia ruta comercial, o sea, igual que Rusia, con entrada y salida; pero no tiene la capacidad industrial para tener esos navíos rompehielos que China y Rusia tienen. Es decir, el problema de Estados Unidos no es que no pueda navegar esa ruta, que a priori podría negociar con Rusia, sino que no puede crear una ruta alternativa. Rusia y China podrían cerrar esta ruta al resto del mundo, pero EE. UU. no tiene hoy por hoy una ruta alternativa. Por tanto, es una gran victoria para China”, concluye la economista española de Natixis.

China tiene una gran capacidad naviera y Rusia es el único país que fabrica rompehielos de propulsión nuclear; pero no son los únicos países que construyen navíos capaces de romper el hielo. Finlandia es líder en su diseño y ha firmado un acuerdo con Estados Unidos. Canadá, Chile o Corea del Sur también participan en esa industria.

Europa no apuesta por el Ártico

La Unión Europea tiene un país miembro del Consejo del Ártico: Dinamarca, con la isla de Groenlandia, tan codiciada por el presidente estadounidense, aunque su objetivo sean los minerales críticos y no la creación de una nueva ruta polar. A pesar de esa presencia, ningún país europeo se ha embarcado en abrir una nueva ruta ártica.

"Europa tiene, obviamente, a través de Dinamarca, presencia en el Ártico, es un miembro del Ártico. China no lo es; aun así, China ha creado la primera ruta comercial gracias a Rusia. Aquí la gran pregunta es cómo tiene que presentarse Europa ante el Ártico. ¿Debe temer esta nueva ruta comercial? ¿Debe beneficiarse de esta ruta comercial? Esto, hoy por hoy, es casi imposible; pero dentro de las futuras negociaciones con Rusia, una vez acabe la guerra con Ucrania, qué posición tiene que tener Europa ante esta nueva ruta comercial. Yo creo que Europa tiene que reaccionar ahora, antes de que esta ruta sea cada vez más importante", plantea Alicia García-Herrero.

Corea del Sur apuesta por la ruta comercial polar

En el continente asiático, otro país ha visto la oportunidad de la nueva ruta polar. Este 22 de agosto zarpa rumbo a Europa, desde el puerto de Busán, el primer buque surcoreano con contenedores a través del Ártico. El PanStar Acro hará escalas en Felixstowe, Rotterdam y Gdansk (Polonia) antes de regresar en un viaje que se espera que dure de total de 40 a 45 días, según ha informado su operador, PanStar. Es la primera prueba del país asiático en el Mar del Norte; pero, si tiene éxito, Corea del Sur se situará junto a China y Rusia entre los países pioneros en utilizar esa nueva vía que ofrece, temporalmente, el deshielo.

"Yo creo que Corea va a ver esto como oportunidad. Y ahí de nuevo la pregunta es por qué en Europa no vemos esto como una oportunidad, con una negociación con Estados Unidos, o como oportunidad para que Rusia reduzca su dependencia de China a futuro, a largo plazo, una vez termine la guerra de Ucrania", cuestiona la economista experta en Asia Alicia García-Herrero.

El presidente surcoreano, Lee Jae Myung, ha convertido el transporte marítimo a través del Ártico en una prioridad de su Gobierno. Esa nueva ruta podría dar un espaldarazo al puerto de Busán, en el sureste del país, y convertirlo en un centro marítimo mundial. Los planes de Seúl pasarían por establecer una ruta comercial regular por el Mar del Norte para el año 2030.

Este movimiento despierta recelos entre los países occidentales, ya que ese trayecto requiere la cooperación de Rusia. En estos tiempos convulsos, con riesgos geopolíticos en aumento, esta potencia naviera asiática apuesta por abrirse camino entre el hielo aun a riesgo de sufrir fricciones con sus aliados occidentales.