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El efecto mariposa de El Niño: el sector de la acuicultura mundial tiembla por la falta de anchovetas en Perú

  • El Niño provoca un aumento de la temperatura del agua en el Pacífico y obliga a los ejemplares a buscar aguas más frías
  • La caída de las capturas ha disparado el precio de las harinas de pescado premium, alimento clave en la cría de peces
Efecto mariposa de El Niño: la acuicultura mundial tiembla por la falta de anchovetas en Perú
Dos barcos pesqueras faenan en la costa de Perú jimfeng@gmail.com GETTY/JIMFENG
Inés P. Chávarri

Los pescadores peruanos de anchovetas que faenan en los caladeros del norte y del centro del país llevan de brazos cruzados desde mediados de mayo. La falta de ejemplares a causa del fenómeno El Niño les impide salir y eso podría disparar el precio del pescado en todo el mundo. ¿Cómo? De Perú depende el 20% de la producción mundial de harina y aceite de pescado, cuyo ingrediente fundamental es la anchoveta, y estos a su vez son la base de la alimentación de los peces criados en piscifactoría, por lo que en este caso, si Lima estornuda, el resto del planeta se resfría.

El Niño calienta el Pacífico central y la línea de costa que discurre entre Ecuador y Perú, empujando a las anchovetas a buscar aguas más frías. Los ejemplares, literalmente, desaparecen y los pocos que quedan no tienen el calibre suficiente para ser pescados. El Instituto del Mar de Perú (Imarpe) decretó una primera moratoria para los caladeros afectados a mediados de mayo y la ha ido extendiendo hasta hacerla indefinida. 

De las 1.914.049 toneladas de cuota que el Imarpe fijó a principios de año para los caladeros del norte y del centro, solo se capturaron 471.120 hasta su cierre, un 24,6%. Y aunque en la zona sur se permite la pesca, los datos son muy pobres. De las 251.000 toneladas que se establecieron para la primera campaña del año, la que va de enero a junio, tan solo se agotó el 64%, detalla Héctor Vega, de Perú Broker, empresa especializada en la intermediación de materias primas procedentes del sector agroalimentario y pesquero. 

Y la escasez de anchovetas ya ha multiplicado el precio de los derivados que se obtienen de la especie. Si a principios de año, durante la fase de preventa, el coste de una tonelada de harina de calidad media se fijó en los 1.800-1.900 dólares, un 10% más que en un ejercicio normal; ahora, "si hubiese para vender", remarca Vega, estaría en los 3.200-3.300 dólares la tonelada. Con estos datos, se puede desatar la tormenta perfecta.

Además, a la delicada situación en Perú -las previsiones apuntan a que el impacto de El Niño este año será alto, con mayor afectación en el último trimestre de 2026-, se suma la menor oferta procedente de otras regiones productoras de harinas, como Europa, África y Asia, según alertan a RTVE Noticias desde el Iffo, organización internacional que representa a la industria de ingredientes marinos. "Es esta combinación de presiones generalizadas sobre la oferta la que genera preocupación", aclara Enrico Bachis, director de Investigación de Mercados del Iffo. 

"Si la reducción de la oferta se prolonga en el tiempo, el principal efecto sería un incremento de los costes de producción de los pescados de acuicultura, ya que el pienso sigue siendo uno de los principales componentes del coste de cultivo", apunta Javier Ojeda, gerente de APROMAR (Asociación Empresarial de Acuicultura de España). No obstante, Ojeda remarca que el incremento de los costes no significa una traslación automática al precio que paga el consumidor final. "Una reducción de la pesca de anchoveta puede generar presión sobre los precios, pero difícilmente provocará por sí sola un encarecimiento muy acusado del pescado", añade.

El 50% del pescado que se consume proviene de la acuicultura

Ojeda, en declaraciones a RTVE Noticias, destaca que España llega a esta crisis con los deberes hechos. El sector lleva tiempo innovando en la formulación de los piensos empleados con el uso de "harinas y aceites procedentes de la economía circular de los recortes de pescados procesados y fileteados, además del uso mayor de proteínas vegetales agrícolas, de algas, de insectos, así como de subproductos de origen animal autorizados y otras materias primas alternativas". La combinación ha permitido reducir la dependencia de la pesquería de la anchoveta de Perú y que el sector no esté completamente a merced de El Niño.

Incluso en el peor de los escenarios, la producción de pescado no estaría en riesgo, aclara el gerente de APROMAR. Una caída de la oferta de harinas puede impactar en los costes de toda la cadena y suponer una "presión adicional sobre los márgenes empresariales, pero nunca derivará en un desabastecimiento". La dorada, la lubina y la trucha son las especies en cuya alimentación más peso tienen las harinas de pescado e incluso en estas, remarca Ojeda, la cría está asegurada. 

Un mercado con una oferta muy limitada

El mercado de las harinas de pescado -al año se producen de media 5,3 millones de toneladas- se divide entre las de peor calidad, que son aquellas que tienen menor contenido proteico y que compiten con otros productos que se usan en la elaboración de piensos, como el maíz, y las premium. El precio de las primeras solo ha aumentado un 3% entre 2010 y 2025, según datos del Iffo, mientras que el de las segundas se ha disparado. "Estas calidades premium tienen pocos sustitutos efectivos en piensos acuícolas de alto rendimiento y dietas para animales jóvenes, donde las especificaciones nutricionales no se pueden cumplir fácilmente sólo con proteínas vegetales", explica Bachis. De ahí en parte que la demanda mundial de este tipo "sistemáticamente" supere a la oferta disponible. 

Esta realidad hace que el mercado de las harinas de pescado de alta calidad se mueva, fundamentalmente, en función de la oferta y no por la demanda. "Es un mercado de vendedores, donde los precios responden principalmente a cambios en la oferta", precisa Bachis. Y en los años en los que se produce El Niño, este escenario se agudiza. "Desde el anuncio de la prohibición de pesca en Perú, hemos visto estas dinámicas de mercado en todo su esplendor", añade el director de Investigación de Mercados del Iffo, que recuerda que las tensiones sólo se relajan cuando los efectos meteorológicos adversos comienzan a remitir y las anchovetas vuelven a nadar por las aguas peruanas.