Enlaces accesibilidad

Farage revalida su escaño en el sur de Inglaterra pero sigue sin esclarecer las sospechas sobre sus finanzas

  • El líder de extrema derecha obtiene 22.239 votos en unos comicios con menos participación
  • La elección la provocó su propia dimisión en plena investigación por un regalo de cinco millones de libras que no declaró
Farage revalida su escaño en el sur de Inglaterra pero sigue sin esclarecer las sospechas sobre sus finanzas
El líder de la extrema derecha británica, Nigel Farage, ha ganado las elecciones anticipadas que él mismo propició en Clacton el 14 de agosto, superando cómodamente a su oponente satírico, Count Binface AFP

El líder ultraderechista británico Nigel Farage ha revalidado su escaño para el parlamento de Westminster por la circunscripción de Clacton on Sea (en Essex, este de Inglaterra), con una clara victoria sobre su oponente satírico, Count Binface (Conde Cara Cubo de Basura), tal como se esperaba según los resultados y tras dimitir por un posible caso de corrupción en sus finanzas.

"El resultado en Clacton habla por sí mismo", ha escrito el británico en su cuenta de X tras saberse que había recuperado su escaño.

Farage, líder del partido populista Reform UK, obtuvo 22.239 votos - más incluso que en las elecciones de 2024, cuando tuvo 21.225 -, en unas comicios que han sido boicoteados por las principales fuerzas políticas británicas: laboristas, conservadores, liberal demócratas y verdes.

La elección fue motivada por la propia dimisión de Farage hace un mes, tras publicarse en la prensa que había recibido cinco millones de libras que no declaró y cuyo origen levanta sospechas. Convencido de que gracias a su alta popularidad pasaría el examen de las urnas, Farage forzó esta convocatoria electoral, movimiento rechazado por el resto de partidos.

Así, fue significativa la tasa de abstención, que alcanzó el 55 %, mucho más elevada que en las legislativas de 2024, cuando supuso un 41 % de un electorado de 79.785 personas.

Una "campaña en su contra" de dudosa credibilidad

De forma sorprendente, Farage no se personó en el centro de recuento de votos como es la tradición, alegando en un encuentro con sus seguidores que la policía local le había advertido de que había en marcha "una campaña para perturbar y degradar los resultados", aunque varios medios lo contradijeron al asegurar que no hubo ninguna advertencia oficial en este sentido.

En realidad, Farage dio otra razón: "Estaría loco si me presentara en ese escenario, habiendo obtenido una victoria arrolladora (...) para ser rebajado y humillado por los nadies", en alusión al variopinto conjunto de candidatos que se presentaron contra él y que sí estuvieron presentes en el recuento.

Farage logró entrar en Westminster por primera vez en su carrera política precisamente en las pasadas legislativas por Clacton, cuando se hizo entonces con un 46 % de los votos. Los dos años transcurridos desde entonces no parecen haber hecho mella en la popularidad de este político y de su partido, que últimamente encabeza los sondeos de intención de voto. Reform UK, la formación que lidera, arrasó en las elecciones locales que se celebraron en mayo.

Papeletas de la votación entre  fNigel Farage y Count BinFace en la lección parcial de Clacton en Clacton-on-Sea, Reino Unido

Papeletas de la votación entre fNigel Farage y Count BinFace en la lección parcial de Clacton en Clacton-on-Sea, Reino Unido EFE

Una elección surrealista

Han sido los escándalos financieros asociados a su partido los que explican esta particular elección en Clacton: solo así se entiende que Farage renunciara a su escaño por Clacton el pasado 7 de julio y de inmediato presentara de nuevo su candidatura para volverlo a ocupar.

¿Qué había sucedido entonces? Un diario británico reveló que Farage recibió un regalo de cinco millones de libras del empresario e inversor en criptomonedas Christopher Harborne poco antes de anunciar que concurriría a las elecciones generales de 2024.

Aunque en el momento de la entrega todavía no era diputado, las normas parlamentarias obligan a registrar determinados beneficios recibidos durante los doce meses anteriores a la entrada en la Cámara de los Comunes si guardan relación con la actividad política.

Farage ha reconocido que recibió el dinero, pero sostiene que fue un regalo personal e incondicional destinado a sufragar su seguridad y niega haber incumplido la normativa. El comisionado parlamentario de estándares investiga precisamente si esa cantidad debía figurar en su declaración de intereses.

El líder 'ultra' replicó que no había infringido ninguna norma, pero al dimitir paralizó cualquier investigación que pudiera abrirse sobre su caso. Aun así, él justificó su maniobra diciendo que prefería poner su escaño en manos de los electores y no de los medios de comunicación.

Una competencia estrambótica

La retirada de los grandes partidos dejó a Farage sin un adversario convencional. Aunque no anunciaron un acuerdo conjunto, conservadores, laboristas, liberaldemócratas y verdes coincidieron en que participar habría contribuido a legitimar una convocatoria que consideraban innecesaria.

La líder conservadora, Kemi Badenoch, la calificó de elección "falsa", mientras que las demás formaciones la presentaron como una maniobra personal y un espectáculo mediático destinado a apartar el foco de las finanzas del dirigente ultraderechista.

El vacío fue ocupado por candidatos independientes, representantes de partidos minoritarios y aspirantes satíricos. En total concurrieron 34 personas, la cifra más alta registrada en unas elecciones parlamentarias británicas y ocho más que en el anterior récord, establecido en la elección parcial de Haltemprice and Howden de 2008. La acumulación de nombres obligó a imprimir una papeleta de unos 90 centímetros de longitud.

Entre los aspirantes figuraban Count Binface —literalmente, "Conde Cara de Cubo de Basura"—, Nick The Incredible Flying Brick —"Nick el Increíble Ladrillo Volador"— y Woke Trump Carrzee. También aparecían el actor y activista derechista Laurence Fox y tres integrantes del Official Monster Raving Loony Party, una formación satírica que desde hace décadas utiliza las campañas electorales para ridiculizar la política británica.

El principal beneficiado por la ausencia de los grandes partidos fue Count Binface, un supuesto guerrero intergaláctico de más de 5.900 años, con un cubo de basura metálico por cabeza, creado e interpretado por el escritor y humorista Jon Harvey.

Su programa combinaba propuestas locales con alusiones directas a la controversia que había provocado la elección: prometía limitar a 1,99 libras los billetes de autobús, construir "al menos una" vivienda asequible y prohibir que un diputado que dimitiera pudiera presentarse a la elección parcial desencadenada por él mismo. También aseguraba que no aceptaría regalos de cinco millones de libras de empresarios de criptomonedas "en la Tierra" y proponía consultar a los ciudadanos si Plutón debía volver a ser considerado un planeta.

La ausencia de Farage en la proclamación del resultado dejó al personaje como principal foco de las cámaras. Binface consiguió 9.455 votos, el 26,9 % de los sufragios válidos, mientras que los otros 32 adversarios de Farage reunieron juntos 3.417. Solo el ganador y el candidato satírico superaron el 5 % necesario para recuperar el depósito electoral de 500 libras.

El humorista tampoco evitó una interpretación política del resultado. Se proclamó irónicamente vencedor entre los candidatos que sí habían acudido al recuento y destacó que más de uno de cada cuatro votos válidos había ido a parar a un hombre disfrazado de cubo de basura. También sugirió que Farage quizá no hubiera conseguido eludir la humillación que había dicho temer.

Count Binface llega al centro de recuento de votos para conocer el resultado de la elección parcial del escaño parlamentario de Clacton, en el este de Inglaterra

Count Binface llega al centro de recuento de votos para conocer el resultado de la elección parcial del escaño parlamentario de Clacton, en el este de Inglaterra l AFP

El resultado fue, con diferencia, el mejor obtenido por Binface en unas elecciones parlamentarias: en las generales de 2024 había reunido 308 votos frente al entonces primer ministro Rishi Sunak y, solo ocho semanas antes de la cita de Clacton, había logrado 95 en la elección parcial de Makerfield.

Más allá de la extravagancia de la convocatoria, la votación volvió a mostrar la paradoja de Reform UK: su representación en Westminster sigue siendo pequeña, pero su implantación territorial y su capacidad para condicionar la agenda son mucho mayores.

La formación, que no fue creada por Farage en 2021, sino que es el antiguo Brexit Party, registrado en 2019 y rebautizado dos años después cuenta, tras el regreso de su líder, cuenta hoy con ocho de los 650 diputados de la Cámara de los Comunes.

Su mayor avance institucional se produjo en las elecciones locales de mayo, cuando obtuvo 1.453 puestos de concejal y pasó a controlar 14 corporaciones locales, con importantes conquistas tanto en antiguos feudos laboristas del norte de Inglaterra como en territorios tradicionalmente conservadores. Ese crecimiento convirtió a Reform UK en algo más que un vehículo de protesta alrededor de Farage y le proporcionó una estructura territorial de la que carecía cuando entró en Westminster en 2024.

Reform UK baja, pero sigue condicionando la agenda

Sin embargo, su evolución en los sondeos ya no permite afirmar que encabece casi todas las encuestas. Reform alcanzó en septiembre de 2025 un máximo mensual medio del 31,8 %, pero en julio de 2026 había retrocedido hasta el 24,3 %, su nivel más bajo desde marzo de 2025. El último sondeo de YouGov, realizado los días 9 y 10 de agosto, situó a los laboristas en cabeza con un 24 %, seguidos por Reform UK con un 22 % y los conservadores con un 21 %, aunque otros estudios continúan reflejando una competición muy ajustada.

Farage trata de recuperar terreno mediante la inmigración irregular, que se ha convertido en el eje central de su discurso. Reform UK ha propuesto utilizar a la Marina para interceptar en el canal de la Mancha las embarcaciones con migrantes y devolver a sus ocupantes al país de partida, crear un mando específico de deportaciones y ampliar hasta 24.000 plazas la capacidad de los centros de internamiento. Se trata de propuestas del partido, no de medidas vigentes.

La estrategia se apoya en una preocupación social más amplia. El 43 % de los británicos mencionó la inmigración como uno de los principales problemas del país en el barómetro de Ipsos de julio, por delante de la economía, citada por el 30 %.

Además, un estudio de YouGov publicado en agosto indica que el 69 % considera excesiva la inmigración recibida durante la última década. Estas encuestas se refieren, no obstante, al fenómeno migratorio en general y no exclusivamente a las entradas irregulares, una distinción que el discurso de Farage tiende a difuminar.