León XIV toma el testigo del papa Francisco y peregrina a Asís para celebrar los 800 años de la muerte del 'Poverello'
- Bergoglio adoptó el nombre del santo de los pobres y visitó esta pequeña ciudad italiana en seis ocasiones
- La Iglesia católica celebra el Año Jubilar Franciscano para potenciar la paz en el mundo y el amor fraterno
El próximo jueves, 6 de agosto, la ciudad italiana de Asís se convertirá nuevamente en el centro de la cristiandad mundial con la llegada del papa León XIV. El motivo de esta histórica peregrinación es la conmemoración del octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, un evento que la Iglesia celebra mediante un año jubilar extraordinario que se extiende del 10 de enero del año en curso, al 10 de enero de 2027.
Esta visita no solo marca una efeméride litúrgica, sino que consolida la dirección pastoral de un papado que ha decidido caminar sobre las huellas de su predecesor, Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco; y, por ende, del propio "Pobrecillo" (Poverello) de Umbría.
León XIV, quien ya visitó Asís el 20 de noviembre de 2025 para clausurar la asamblea de la Conferencia Episcopal Italiana, regresa ahora para cumplir la promesa que hizo a los franciscanos en aquella ocasión: volver a la cuna de su carisma en su año más importante. El programa, publicado por la Oficina de Prensa de la Santa Sede el pasado 30 de julio, detalla una mañana de intenso diálogo con la juventud y la familia franciscana.
Iglesia de San Damiano en la que san Francisco de Asís recibió el encargo para "reconstruir la Iglesia". GETTY / SANTIAGO URQUIJO
La jornada comenzará a las 8:00 horas, momento en el que el helicóptero papal despegará del helipuerto del Vaticano. Tras un vuelo de aproximadamente treinta minutos, León XIV aterrizará a las 8:30 en el campo deportivo Migaghelli, de Santa María de los Ángeles. Allí será recibido por una comitiva de autoridades civiles y eclesiásticas encabezada por el obispo monseñor Felice Accrocca y la presidenta de la Región de Umbría, Stefania Proietti.
Tras los saludos oficiales, el pontífice se trasladará en coche a la Basílica de Santa María de los Ángeles, un lugar de especial relevancia mística ya que alberga la Porciúncula, la pequeña capilla que el propio san Francisco reconstruyó con sus manos y donde fundó la Orden de Frailes Menores. A su llegada, será recibido por los ministros generales de las tres ramas de la familia franciscana: fray Massimo Fusarelli (Menores), fray Carlos Alberto Trovarelli (Conventuales) y fray Roberto Genuin (Capuchinos).
Encuentro con miles de jóvenes
A las 8:45 horas, León XIV presidirá uno de los actos más significativos de su estancia, el encuentro con miles de jóvenes participantes en el evento internacional "¡Vamos! Encuentro Juvenil Franciscano 2026". Este foro, que reúne a personas de entre 18 y 33 años, busca profundizar en la figura de san Francisco como modelo de santidad contemporánea.
El papa dedicará media hora a un diálogo directo con los asistentes en la Piazza Santa Maria degli Angeli, donde responderá a tres preguntas formuladas por los jóvenes sobre los desafíos de la fe en un mundo donde "lo virtual prevalece sobre lo real". Posteriormente, a las 9:15, el papa se reunirá en el claustro del convento con representantes de todas las órdenes de la familia franciscana, extendiendo un saludo especial a los obispos y a los miembros del Comité Nacional para el Octavo Centenario.
El corazón espiritual de la peregrinación será la eucaristía celebrada en la Basílica a las 10:30 horas. Se espera que la homilía de León XIV refuerce el mensaje del Decreto de la Penitenciaría Apostólica, que insta a los fieles a "imitar al Pobrecillo" y a "no hacer vanos los propósitos del Año Santo recientemente transcurrido".
Tras la celebración, un joven dirigirá unas palabras de agradecimiento al papa antes de que este inicie su regreso. El despegue hacia Roma está previsto para las 12:15 horas, aterrizando en el Vaticano a las 12:45. Este viaje se suma a la intensa agenda de León XIV, quien recientemente ha visitado lugares como Lampedusa y Castel Gandolfo, abogando siempre por "soluciones de paz, estabilidad y justicia".
La herencia de Bergoglio, el papa Francisco
Para entender el papado actual es necesario mirar hacia atrás, al cónclave de 2013. Jorge Mario Bergoglio relató que, al ser elegido, el cardenal Claudio Hummes le susurró: "No te olvides de los pobres". Esa frase fue el detonante para elegir el nombre de Francisco de Asís, el hombre que, según el propio Bergoglio, es "el hombre de la pobreza, la paz, el hombre que ama y custodia la creación".
Bergoglio visitó Asís en seis ocasiones, dejando una impronta clara de que su misión era construir una "Iglesia pobre para los pobres". Durante su mandato, el espíritu de san Francisco se reflejó en cinco pilares: la opción por los marginados, el deseo ferviente de paz —viendo en el santo al autor de la oración "haz de mí un instrumento de paz"—, el cuidado de la "Casa común" a través de la encíclica Laudato si, la lucha contra el clericalismo y la atención a las periferias del mundo.
León XIV ha recogido este testigo de manera íntegra. Fuentes cercanas al Vaticano subrayan que el actual pontífice ha hecho suyas las denuncias contra "la acumulación y el despilfarro" y la defensa de los inmigrantes, siguiendo el modelo de fraternidad universal del santo de Asís. Para León XIV, la enseñanza de Francisco es "hoy aún más válida y comprensible", especialmente en una época donde "la caridad cristiana languidece" y las disputas sociales son moneda corriente.
El actual papa ve en san Francisco al "verdadero alter Christus en la tierra", alguien capaz de proporcionar ejemplos tangibles de vida evangélica en un siglo XXI marcado por la incertidumbre. Al visitar Asís por segunda vez en menos de un año, León XIV reafirma que su pontificado seguirá priorizando el diálogo interreligioso y la paz, tal como hizo Francisco de Asís al encontrarse con el sultán en Egipto en 1219.
San Francisco de Asís: de hijo de mercader a mendigo
San Francisco de Asís nació en 1182 bajo el nombre de Giovanni di Pietro Bernardone. Hijo de un rico comerciante de telas de Umbría, creció inmerso en los ideales caballerescos de su tiempo. Sin embargo, tras ser capturado y mantenido prisionero durante un año en Perugia en 1202, comenzó un proceso de transformación interior que se agudizó con una grave enfermedad.
El punto de inflexión definitivo ocurrió en 1204. Mientras rezaba ante el crucifijo de la derruida iglesia de San Damiano, escuchó una voz que le decía: "Reconstruye mi Iglesia". Francisco respondió vendiendo telas de su padre para donar las ganancias, lo que provocó un enfrentamiento público que culminó con el santo despojándose de sus vestiduras ante el obispo de Asís. "De ahora en adelante", declaró, "diré 'Mi Padre que estás en los cielos', y no 'Mi padre Pietro Bernardone'".
Fresco de San Francisco con halo y estigmas atribuido a Cimabue, en la Basílica de San Francisco, Asís, Italia. GETTY / DMITRIMOROZ
Francisco eligió vivir en la pobreza absoluta, vistiendo solo una túnica áspera y dedicándose a los parias, especialmente a los leprosos. En 1208, al escuchar el Evangelio sobre el envío de los discípulos sin oro ni plata, reconoció su vocación definitiva: seguir a Cristo literalmente en cada detalle. Su Orden de Frailes Menores creció tan rápido que en 1209 viajaron a Roma para obtener la aprobación del papa Inocencio III.
Su vida estuvo marcada por misticismos profundos. En 1224, en el monte Alvernia, recibió los estigmas de la Pasión de Cristo. A pesar de sufrir graves problemas de salud, como úlceras y un deterioro severo de la visión que le impedía soportar la luz del sol, compuso el célebre Cántico de las Criaturas (o Cántico del Sol), un himno de alabanza al Creador a través del "Hermano Sol" y el "Hermano Fuego". Según sus biógrafos, Francisco veía en la belleza de las cosas la misma "belleza" del Creador, prohibiendo incluso cortar árboles enteros para que pudieran volver a brotar.
El tránsito final y el legado jubilar
El 3 de octubre de 1226, sintiendo que su muerte era inminente, Francisco pidió ser trasladado a la Porciúncula. Allí, tras bendecir a su ciudad santa de Asís y pedir a sus hermanos que cantaran salmos de alabanza, su alma fue "liberada de su cuerpo y recibida en el abismo de la luz".
Este octavo centenario busca precisamente que ese espíritu de desprendimiento y amor por la creación se traduzca en caridad activa. El Año Jubilar ofrece indulgencias plenarias para quienes peregrinen a cualquier iglesia franciscana del mundo y oren por la "concordia y paz entre los pueblos". Según el Decreto de la Penitenciaría Apostólica, este tiempo de gracia es una "continuación ideal" del Jubileo de 2025, enfocada en transformar la esperanza en acciones concretas hacia el prójimo.
La visita de León XIV este jueves será, por tanto, el testimonio de una Iglesia que busca en sus raíces más humildes la fuerza para afrontar los desafíos de la modernidad, recordando que Francisco de Asís sigue siendo, 800 años después, el "testigo constante de paz" que el mundo tanto necesita.