León XIV derriba los muros del miedo en Asís: "No es un mundo para defender, sino para abrazar"
- En el octavo centenario de san Francisco, pide a los jóvenes que "toquen la miseria humana"
- El papa anima a construir "un mundo de hermanos para querer y servir, no para explotar y dominar"
Este jueves, la ciudad italiana de Asís ha vuelto a ser el corazón de la cristiandad con la llegada del papa León XIV. El motivo de esta histórica peregrinación es la conmemoración del octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, evento enmarcado en un año jubilar extraordinario.
Durante la jornada, el pontífice ha lanzado un mensaje contundente contra la "cultura de la fuerza" y ha instado a los fieles a "abatir los muros que separan a los seres humanos entre sí".
"Un mundo de hermanos, no de dominio"
En la homilía de la misa oficiada en la Basílica de Santa María degli Angeli, ante la mística Porciúncula que el propio san Francisco reconstruyó, León XIV ha pedido construir "un mundo de hermanos y hermanas para querer y servir, no para explotar y dominar".
El papa ha advertido sobre el peligro constante de edificar sociedades injustas, defendiendo que el nuestro no debe ser "un mundo para defender, sino para abrazar".
El papa León XIV durante la misa celebrada ante miles de jóvenes en Asís, Italia. EFE / MATTEO CROCCHIONI
Para el pontífice, este cambio de paradigma implica liberar a la sociedad "de sus fantasmas, de enemigos inventados por miedo e ignorancia", así como de la violencia que intenta imponer un "orden minúsculo sobre una realidad que nos desborda por completo".
El reto a la juventud: "Sed nuevos santos"
El encuentro con miles de jóvenes en el evento internacional 'Go! Franciscan Youth Meeting' ha sido uno de los puntos álgidos de la mañana. León XIV se ha dirigido directamente a los asistentes, de entre 18 y 33 años, con palabras vibrantes: "¡Tengan la audacia de creer en la palabra del Evangelio, sean muy humanos con la libertad de Jesucristo, abracen la hermana pobreza!".
El papa les ha animado a no quedarse en la superficie y a acudir a los "lugares marginales" donde la prepotencia niega la dignidad de los hijos de Dios. "Toquen la miseria humana", les ha instado, recordando que seguir este camino puede incluso llevar a no ser comprendidos en la propia casa, tal como le ocurrió al "Poverello".
Les ha pedido, además, que se conviertan en "artífices de paz" y que apuesten decididamente por la "civilización del amor" en los escenarios de muerte más trágicos.
Tras las huellas del 'Poverello' y de Bergoglio
Esta visita consolida la dirección pastoral de un papado que camina sobre las huellas de Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco. León XIV ha recogido íntegramente el testigo de una "Iglesia pobre para los pobres", haciendo suyas las denuncias contra la acumulación y la defensa de los más vulnerables.
La jornada comenzó temprano, a las 8:00 horas, con el despegue del helicóptero papal desde el Vaticano, aterrizando treinta minutos después en Santa María de los Ángeles. Tras un intenso diálogo con la juventud y la familia franciscana, y la celebración de la Eucaristía, el pontífice tiene previsto su regreso a Roma al mediodía.
San Francisco: de hijo de mercader a mendigo de paz
La figura que hoy celebra el mundo nació en 1182 como Giovanni di Pietro Bernardone. Tras una juventud acomodada y un proceso de transformación interior, Francisco escuchó ante el crucifijo de San Damiano el mandato de "Reconstruye mi Iglesia". Su respuesta fue el despojo total de sus bienes y una vida dedicada a los parias y leprosos.
Fresco de San Francisco con halo y estigmas atribuido a Cimabue, en la Basílica de San Francisco, Asís, Italia. GETTY / DMITRIMOROZ
Su legado, que incluye los estigmas recibidos en 1224 y el célebre Cántico de las Criaturas, culminó el 3 de octubre de 1226, cuando su alma fue "liberada de su cuerpo" en la Porciúncula. Ochocientos años después, León XIV ha recordado en Asís que este espíritu de desprendimiento debe traducirse hoy en una "caridad activa" y en una búsqueda constante de paz entre los pueblos.
El tránsito final y el legado jubilar
El 3 de octubre de 1226, sintiendo que su muerte era inminente, Francisco pidió ser trasladado a la Porciúncula. Allí, tras bendecir a su ciudad santa de Asís y pedir a sus hermanos que cantaran salmos de alabanza, su alma fue "liberada de su cuerpo y recibida en el abismo de la luz".
Este octavo centenario busca precisamente que ese espíritu de desprendimiento y amor por la creación se traduzca en caridad activa. El Año Jubilar ofrece indulgencias plenarias para quienes peregrinen a cualquier iglesia franciscana del mundo y oren por la "concordia y paz entre los pueblos". Según el Decreto de la Penitenciaría Apostólica, este tiempo de gracia es una "continuación ideal" del Jubileo de 2025, enfocada en transformar la esperanza en acciones concretas hacia el prójimo.
La visita de León XIV este jueves será, por tanto, el testimonio de una Iglesia que busca en sus raíces más humildes la fuerza para afrontar los desafíos de la modernidad, recordando que Francisco de Asís sigue siendo, 800 años después, el "testigo constante de paz" que el mundo tanto necesita.